jueves, noviembre 25, 2021

35. Para torear y casarse, hay que arrimarse

*Lo sé, cada vez pongo títulos más raros, creo que el anterior, el de la "burundanga" fue el que llegó al tope en ese sentido. XDDD

Satoshi está TAN desaparecido de la vida pública como lo está en mi fanfic, la verdad. :p De todos modos le deseamos un feliz 41 cumpleaños al hamstercito ( y a Maruyama que cumple 38 también)

(NOTA DE LA AUTORA: Buff, no os haceis una idea de lo que necesitaba ponerme a escribir en condiciones, hacía como 3 meses que no tocaba el fanfic, bueno, ni nada mas que las mierdas que pongo en facebook. Y lo cierto es que escribir me relaja y me hace bien, siempre ha sido mi terapia de desconexión. Son muchos cambios ultimamente y tengo bastante estrés y MUY POCO TIEMPO para nada que no sea hacer deberes o estudiar. He pasado de aburrirme a que no me sobre el tiempo a menos que me planifique bien, en fin, que no os cuento mi vida más, ahí os dejo el capítulo. Espero ser capaz de sacar otro para el cumple de Aiba. <3 (a ver cómo me lo monto, que tengo diciembre fino de exámenes! Habrá que aprovechar los ratos libres)  

Por la mañana Zel se despierta a eso de las 10 pasadas, es un gusto tener el día libre y poder dormir un rato más. Hina ya se ha ido hace al menos un par de horas, aunque ella estaba tan cansada que ni le escuchó levantarse. Zelgadiss va al baño y se lava cara un poco para despejarse, camina hacia la sala y se encuentra el desayuno en la mesa, Shingo le ha dejado varias cosas, incluso una nota en la que pone "me he pirao a grabal el Janiben, te veo a la noche". Y en circunstancias normales Zel realmente vería a Murakami esa noche, como siempre desde que vive allí, pero algo me dice que ese día las cosas no van a ser como acostumbran. 

Zel desayunando. ^_^U
Zel desayunando. ^_^U

Manda un par de Lines a Satoshi mientras desayuna, tiene el runrún desde el otro día con que en realidad lo de vivir con Murakami NO fue idea de Johnny-san, sino que es algo que Ohno quería, y fue premeditado incluso de antes de llegar a Japón. Eso le duele bastante, de ser cierto significaría que Satoshi no quiere vivir con ella como novios y que prefiere aparcarla en casa de un Kinki cualquiera para seguir con su vida de “soltero sin preocupaciones” y hacer lo que le da la gana. Le pregunta directamente qué hay de cierto en eso que ha oído por ahí de tener que vivir con Hina. Si no conociera a Ohno lo suficiente pensaría que la engaña con alguien y por eso nunca quedan ni se ven desde que llegaron a Japón, hace que no tienen una cita juntos ni se sabe el tiempo. Y si aparece es siempre en el peor momento y pilla a Zel en algún instante comprometedor que acaba malinterpretando, como cuando la pilló con Yoko en el salón de ensayos de Kanjani... Pero Zel sabe que es imposible que Satoshi le engañe, él NO es ese tipo de hombre, además está ocupado con sus pescas en barco, creando sus pinturas y esculturas sobre hombre negros (nunca ha entendido la fijación de su novio con ese tema) o en el peor de los casos estará cerca de casa, en alguna izakaya bebiendo con señores viejos de su barrio o algún antiguo amigo del colegio. (Diría del instituto, pero es que ni acabó la secundaria) :p

Al rato Satoshi contesta con un escueto “ya hablaremos otro día truchita” y un smiley que lanza un beso, momentos después le manda varias fotos de las pescas que ha hecho los últimos días en el barco de su amigo, en una de ellas sale muy feliz sujetando un atún. Desde luego eso queda a años luz de la explicación que ella necesitaba leer en esos momentos, Ohno es un experto en el escaqueo cuando no le apetece enfrentarse a algo, en eso es MUY japonés (bueno, en eso y en casi todo lo demás, para qué engañarnos). Si es verdad al menos podría disculparse o algo, no sé. Ella lanza un resoplido de resignación y llama “huevón” a su novio entre dientes, posa el teléfono sobre la mesa con un golpe (que menos mal que la funda amortigua, porque si no, se lo carga). Lo cierto es que satoshi parece más feliz con un atún que con ella, es como si no le importara lo más mínimo la relación, una cosa es ser un espíritu libre y otra pasar de todo. Zel se acaba de beber el té con leche y recoge la mesa. Aún quedan horas para ir al despacho de Kitagawa, pero cada vez se siente más intranquila con lo que pueda pasar allí. ¿Qué ropa debería ponerse para causar buena impresión? No puede aparecer con uno de los chándales de junior de los años 90 todo reviejo de los que usa para ensayar con los Tegomassu. Se pone a buscar en el armario algo decente y kakkoii, si se va a comer una bronca, que mínimo que ir presentable, ¿ne?

Zel va con tiempo suficiente a la oficina de Kitagawa, así de paso echa un rato con Zeako, que hace tiempo que no se ven y se tienen que poner al día de los cotilleos. Zeako saluda a Zelgadiss con la mano mientras acaba de revisar unos papeles, Zel se sienta en un sofá que hay en la entrada de la oficina mientras espera que Zeako termine con lo que está haciendo.

-Zeako: Bueno jamía ¿qué te cuentas?, ¿qué tal todo? Yo estoy hasta el coño, hablando mal, este viejo es más raaaaroooo… muy maniático, en fin, pero no hablemos de mí -se levanta de su mesa y va hacia donde está su amiga.
-Zel: Pues nada… aquí… -dice inquieta.- Mañana salgo en el Shounen Club, si te acuerdas échale un ojo, es por la noche en la NHK.
-Zeako: Vale, a ver si esta vez no la cagas como otros días que has salido en programas.
-Zel: Vaya ánimos me das.
-Zeako: Si da igual que lo hagas mal, ¿tú sabes la cantidad de cartas de fans tuyas que estamos recibiendo?
-Zel: ¿Tengo fans? ¿Yooooo? –exclama asombrada abriendo mucho los ojos.
-Zeako: Sí, por ahí en el almacén he guardado un saco lleno a tu nombre, que si eres muy kawaii, que si que hables mal en japonés y te equivoques te hace adorable… tienes bastante éxito. Algunas son incluso un poco picantes, otras hasta te piden matrimonio.
-Zel: Un momento, ¿que las has leído?
-Zeako: Bueno, alguna por encima, es que me aburro en los ratos libres…
-Zel: No leas eso, es personal.
-Zeako: ¿Te las quieres llevar? Puedes leerlas.
-Zel: Vaya un coñazo, ¿leer yo? ¡Paso!
-Zeako: Bueno, pues entonces no te quejes si las sigo cotilleando. Esas pobres fans están muy engañadas contigo, ¡las estás volviendo bolleras sin saberlo!
-Zel: ¿Y qué culpa tengo yo de ser un idol travesti? A mí me hace falta el dinero, además que seguro que hay otras fans que están enamoradas de Johnnys gays y también viven engañadas, ¿ne? Aquí vendemos ilusión, colorinchis y fantasía, si quieren miseria y realidad que se vayan al zoo de Ueno.
-Zeako: Si no te echo la bronca, en el fondo estoy muy orgullosa, ¡chocho!
-Zel: Pues gracias, supongo, en fin ¿tú sabes por qué me ha hecho llamar el viejo?
-Zeako: Pues no me lo ha dicho, pero la cosa es que Yokoyaka-kun está citado también.
-Zel: ¿Para qué?
-Zeako: Mira, no sé, pero yo creo que tiene algo que ver con vuestros… recientes escándalos. Me da que va a ir por ahí la cosa.
-Zel: Joder, pues nos va a caer una… si es que por lo visto hasta hemos llegado a ser trending topic en Twitter de Japón varias veces. Qué vergüenza, hasta mis amigas se habían pensado cosas raras de nosotros.
-Zeako: ¿El qué? ¿Qué habíais follao en el love hotel ese? Tranquila, que no solo tus amigas, lo hemos pensado TODOS.
-Zel: ¡No me jodas! Qué horror… Me quiero morir.
-Zeako: Pues desde aquí no te tires, que estamos en un décimo y luego dejas la acera toda pringada. Venga, anda no te preocupes, si en unos días saldrá algún otro escándalo de otro Johnny y ya se les olvida lo tuyo. Huy, ahora que lo pienso, hace como tres semanas que no llamo a Ryo por haberla liado, se me hace raro que esté tan formalito.
-Zel: ¿Ryo?… calla, de ese ni me hables.
-Zeako: Pues no te hablo, que no me interesa. Por cierto ¿Qué tal con tu compañero de piso? Cuéntame sobre ese hombretón con el que vives.
-Zel: ¿Qué quieres saber de Murakami? No hay mucho que contar, es workaholico, cocina bastante bien, es un poco paleto, su hobby es pagar las facturas y… el otro día se me metió en el ofuro cuando yo estaba bañándome dentro.
-Zeako: ¿QUÉ ME DICES? Eso es muy interesante ¿Y qué pasó, que hicisteis?
-Zel: Pues nada, ¿qué íbamos a hacer?
-Zeako: Mujer, ¿se te mete un maromo desnudo en la bañera y no haces nada? ¡Y qué hombre, que lo tiene TODO muy bien puesto!
-Zel: Pues claro que no hago nada, me estaba muriendo de la vergüenza, me hice un ovillito e intenté que no viera ninguna cosa indebida. Por suerte no se dio cuenta de nada.
-Zeako: Espera, a ver si me he enterado, se te mete en el baño ¿y todavía NO se ha dado cuenta de que eres una tía?

Zel asiente con la cabeza.

-Zeako: Flipo, ese chico es tonto de remate.
-Zel: Un poco de eso también hay, y que yo tengo una suerte que no sé qué pensar.
-Zeako: Pues yo me lo hubiera tirado, la verdad –confiesa abiertamente.
-Zel: No, si ya… pero Shin-chan es mi compañero de piso, no tengo interés en él de ese modo, además te recuerdo que tengo novio.
-Zeako: Sí bueno, Ohno primero “el desaparecido”… que por cierto, a ver si le dices que venga por aquí un día, porque no nos coge el teléfono, la mayor parte de las veces está apagado o fuera de cobertura. Hace tiempo que queremos contactar con él para ofrecerle un trabajo en un anuncio de aceite de oliva que nos han dado, pero que no hay manera de hablar con él, ni que se lo hubiera tragado la tierra.
-Zel: Buff, eso es que se va a pescar en el barco con su amigo el que es patrón y se le corta la señal.
-Zeako: Sí bueno, “se va a pescar” o eso te dice él.
-Zel: No, si es que a mí no me dice nada, esa es la cosa, hace varios días que no le veo, y tampoco me llama mucho, la verdad.
-Zeako: Anda, pues mira tú que relación tan bonita tenéis.
-Zel: Pasa un montón de mí, no te voy a engañar.
-Zeako: Pues hija, no sé qué haces con él, mejor te estabas tirando al Murakami.
-Zel: ¡Y dale con Murakami! ¿Por qué me lo tengo que tirar yo, si es a ti a quién  le gusta?
-Zeako: Yo que sé, como no me estás ayudando mucho con ese tema… pues al menos aprovecha tú, que lo tienes más a tiro.
-Zel: A Shin-chan le gustan las chicas y te recuerdo que ninguna de las dos lo somos.
-Zeako: ¿Perdooona? –habla por ti “chaval”, yo soy un mujerón de la cabeza al tacón.

Ambas/os se empiezan a reír.

Yokoyama entra por la puerta un poco acelerado, viene medio corriendo de la grabación de un Janiben. Uno con varios animales que han llevado al plató, todos se han puesto pesados y han conseguido que Hina adopte a una gatita naranja muy kawaii que le ha costado encima un pastizal porque era de buen pedigrí. Shingo está un poco preocupado, porque se ha enamorado instantáneamente de “Chi-chan” y no sabe si a Zel le va a gustar la idea de tener que vivir con una gatita ahora en casa. Nunca habían hablado de mascotas antes, así que no sabe que a Zelgadiss en realidad le encantan los gatos, y de hecho casi cualquier animal que tenga mucho pelo*… menos las tarántulas, supongo. 

(*Lo cual tal vez explique su fanatismo por Tsuyoshi-senpai)

-Yoko: Gomen ne, llego girigiri –dice nada más aparecer por la puerta.
-Zeako: ¡Mira, por ahí viene tu novio por fin! –exclama con sorna en español.
-Zel: NO es mi novio, es mi senpai.
-Zeako: Pues entonces no te vayas con él a hoteles, que luego la gente se piensa cosas...
-Zel: Anda calla –expresa con fastidio.

Por suerte Yoko no se entera de nada porque su español se reduce a “sagurada famiria”, “andarusía” y “gurasias”.

-Yoko: ¿Omae qué haces aquí? –pregunta al ver a Zel ahí con la secretaria de Kitagawa.
-Zel: ¿Y tú?
-Yoko: Yo he preguntado antes.
-Zel: El presidente quiere hablar conmigo a las 5, me llamaron ayer.
-Yoko: Debe haber un error, a las 5 me han citado a mí.
-Zeako: No hay ningún error, yo NO cometo errores –aclara mientras se levanta del sofá donde estaba sentada con Zel.
-Yoko: Pues entonces… esto no puede traer nada bueno. Por cierto… ¿tienes novio? –pregunta a Zeako de pronto. –varios Johnnys estamos interesados en esa información
-Zeako: ¿Yo? Ahora no, pero dudo que sea “tu tipo”, o eso creo –mira a Yoko de arriba abajo con mirada sospechosa.
-Yoko: ¿A qué te refieres? –está un poco confuso.
-Zeako: Mira Yokoyama-san, es que en realidad soy un hombre –le explica sin miramientos.
-Yoko: ¿Ehhhhhh? ¿New halfu? –pregunta sin acabar de entender la situación.
-Zeako: No, no, de “new halfu” nada, todo lo que me cuelga debajo de la falda es mío de nacimiento, no tengo nada “new”.
-Zel: Qué bruta, Zeako…
-Yoko: Ah, entonces vas vestida de mujer pero no lo eres.
-Zeako: Lo has pillado –afirma mientras asiente con la cabeza.
-Yoko: O sea que tú eres un hombre vestido de mujer, y Zel es una chica travestida de hombre.
-Zeako: Ah, ¿pero que sabe lo tuyo? –le pregunta asombrada a Zel.
-Zel: Sí.
-Zeako (cambia a español): ¿Seguro que no te lo has tirado en el hotel del amor? Si no cómo va a saber que eres chica.
-Zel: Porque este, a diferencia de mi compañero de piso es listo, y se da cuenta de las cosas muy rápido. –contesta con cara de resignación.
-Yoko: Un “tomboy” y una “lady boy” –les señala- ¿Estáis seguros de que en vez de españoles no sois Tailandeses? –pregunta con guasa.
-Zeako: Ja ja y ja, muy gracioso.
-Zel: Qué baka eres, Yokoyama…
-Yoko: A ver, es que sois muy raritos.

Por cierto, esta foto es de una peli tailandesa

El presidente sale de la oficina y mira a los tres que están ahí hablando tan tranquilos.

-Kitagawa: You! No tengo todo el día, soy un ojisan muy ishogashii, entrad.
-Zeako: Rápido, no le hagáis esperar, que luego se enfada y le tengo que aguantar yo.

Zel y Yoko entran en la oficina del presidente sin saber muy bien qué van a encontrarse.

Un rato después la cara de estupor de ambos sobrepasa sus peores suspicacias. Esto excede la barrera de la imaginación de ambos, y lo cierto es que los dos van sobrados en eso de imaginar. El presidente acaba su perorata.

-Kitagawa: …Así que cuando descubrí que había tanta gente apoyando vuestra relación en “tuintel” y los foros esos que le gustan a la juventud me di cuenta de que debía darle al público lo que quiere, a fin de cuentas la Johnnys fue creada para vender a los fans lo que desean ver, y si quieren ver “relaciones homosexuales interraciales” ¡eso será lo que les demos!  -Concluye muy convencido.
-Yoko: Etto… Johnny-san, pero hay un problema, es que esa “supuesta relación” entre Zelgadiss-kun y yo NO existe, ha sido todo un terrible malentendido. –aclara armándose de valor, porque nunca le ha gustado mucho llevarle la contraria al presidente (Nota de la autora: de hecho incluso se cambió el nombre de "Kimitaka" a "You" para no contradecirle). Por suerte él ha conseguido decir algo, porque Zel está como en estado de Shock con la boca un poco abierta y no es capaz de articular palabra alguna.
-Kitagawa: ¿y eso qué importa ahora? Yo no os digo que os lieis de verdad, solo tiene que parecerlo, mientras la gente lo crea no hace falta que hagáis nada raro entre vosotros.

Zel suspira aliviada.

-Yoko: ¡Oi! ¿A qué ha venido ese suspiro? ¿Tanto asco te daría liarte conmigo? –pregunta mosqueado con ella.
-Zel: Kimochi warui…-dice en voz baja.
-Yoko: ¡Oye, que tú a mí también me das mucho asco! –le grita, pero no es verdad, solo es que está muy ofendido.
-Kitagawa: Bueno, ya casi discutís como una pareja, solo os falta que os vean juntos en la calle y que os saquen en algunas revistas de prensa amarilla para acabar de hacerlo creíble. 
-Yoko: Yo esto no lo veo, presidente…
-Zel: Yo tampoco.
-Kitagawa: Me da igual lo que veáis vosotros, lo que yo SÍ VEO es que las ventas de los últimos singles de Tegomasuzel y  Kanjani han experimentado unas subidas en las listas increíbles después de vuestro escándalo del Love hotel, sea cierto o no lo que pasara allí.
-Yoko y Zel: No es verdad, no ocurrió nada –se excusan hablando a la vez atropelladamente.
-Kitagawa: De cualquier modo, todo lo que incremente las ventas de los grupos corre de vuestra cuenta y tenéis que acatarlo, lo pone en vuestros contratos.
-Yoko: ¿Lo pone?
-Zel: No sé, no lo leí, había muchos kanjis…
-Yoko: A mí me pasó igual cuando firmé, me dio pereza.
-Zel: ¿No será que no sabes leer kanjis?
-Yoko: ¡Oye, que yo no soy ningún paleto!
-Zel: ¡Huy que no!
-Yoko: ¡¡Omae!! –le grita.
-Kitagawa: Dejad de discutir, más que una pareja de amantes gays parecéis un matrimonio rancio.
-Yoko: Por cierto, sobre lo de la “pareja gay”, debo decirle que ya sé que Zel en realidad es una chica.
-Kitagawa: ¿A sí? Bueno, eso es irrelevante, en su contrato pone que es un chico y nos ceñiremos a los documentos legales que ha firmado en Japón, lo demás no cuenta.
-Zel: ¡Hai!
-Yoko: Bueno, ¿y qué sugiere que hagamos para que la gente piense que estamos liados?
-Zel: A Ohno esto no le va a gustar…
-Kitagawa: ¿Ohno? Ese me tiene contento, a ver cuándo se digna en aparecer por aquí o si no tendremos que darle el anuncio de aceite a otro. En fin, vosotros salid juntos, no sé, id a sitios donde os vea la gente, lo importante aquí es que os tomen fotos y salga en la revistas, no sé a dónde se supone que van de cita los jóvenes de ahora… ¿al zoo?
-Zel: Genial, ir al zoo con el “cara de cabra” –dice en español.
-Yoko: No, eso está muy pasado ya, ahí solo van los colegiales de secundaria, será mejor que salgamos de cena.

No lo he podido remediar. XD

-Zel: Okane ga nai! –se queja.
-Yoko: Te iba a invitar yo, baka.
-Zel: Ah bueno, entonces sí –dice convencida. 
-Yoko: Presidente, de todos modos ¿no podría darnos usted un pequeño aumento? A fin de cuentas si esto va a reportar beneficios a la Jimusho, estaría bien que nosotros ganemos algo con ello.
-Kitagawa: Vaya, eres muy espabilado para no tener estudios, you! Está bien, pagaré todo lo que gastes en las citas y te añadiré ese mismo dinero al sueldo de cada mes.
-Yoko: Es decir, que cuanto más dinero “invierta” en Zel y en mí, más recibiré –se alegra.
-Kitagawa: Eso es, pero no te pases, a ver si ahora te vas a pagar un viaje a Hawaii a mi costa o algo de eso.
-Zel: Ah, pues yo en Hawaii no he estado, neee?? -lo deja caer por si cuela.
-Kitagawa: Nada de eso, confórmate con ir a cenar o al cine, en fin, cosas normales.
-Yoko: A Hawaii no, que lo tengo muy visto, además no entienden mi Kansai-ben.
-Zel: ¿Y yo que saco de esto? –interrumpe.
-Kitagawa: A ti… te daré un aumento del 5 por ciento de sueldo y un vale para ropa del UNIQLO de 20mil yenes, que siempre te veo con los chándales de los juniors de los 90 y pareces un homeless.
-Zel: No es mi culpa, no tengo dinero para más ropa, pero lo de UNIQLO me gusta, ¡acepto!
-Kitagawa: Bien, pues entonces hasta aquí acaba la charla. Y no os quejéis, ¿sabéis cuantos Johnnys han estado justo ahí donde estáis vosotros y les he tenido que pedir lo contrario? Que intentaran no parecer gays en público y buscaran una novia con la que salir para disimular.
-Zel: No, ¿puede dar nombres? –pregunta esperanzada, por si alguno de los que ella sospecha queda confirmado que es de la acera de en frente.
-Kitagawa: Desde luego cómo cambian los tiempos… y no sé si a mejor, precisamente. Venga, ya os podéis ir, que me estáis poniendo dolor de cabeza los dos. Sayounara!
-Zel y Yoko: ¡Shitsureishimasuuuu!

Hacen una reverencia antes de salir por la puerta.

-Zeako: ¿Y bien? –pregunta a Zel en español.
-Zel: Bueno, al menos no me ha echado la bronca, ya es algo.
-Yoko: ¡Oide, oide! –le hace gestos a Zel desde la puerta para que vaya con él.
-Zeako: Tu senpai te está llamando.
-Zel: No es “mi senpai”, es “mi novio” –le suelta con un poco de ironía.
-Zeako: Ehhhhhhhhhh??? Espera, ¿qué ha pasado ahí dentro? ¡¡Cuéntamelo!! ¡¡Necesito saberlo!!! –exclama desesperada.
-Zel: Otro día, hoy tenemos prisa –dice mientras camina hacia Yoko.
-Zeako: ¡Cabrona, no me puedes dejar así!

Yoko y Zel salen de la oficina dejando a Zeako con cara de flipada.

-Zeako: ¡Huuyyy, esto se lo tengo que contar yo a sus amigas! ¡Cotilleo calentito! –Se apresura a coger su bolso y sacar el teléfono móvil para llamarlas.- ¡Ay mierda, si me parece que no tengo el teléfono de ninguna! Bueno, ya se enterarán por la Friday o algo.

Momentos después Yoko Y Zel caminan por la calle en silencio, Yoko va uno o dos pasos por delante de Zel, camina bastante rápido. De pronto se para y alarga la mano hacia Zel con la palma hacia arriba.

-Zel: ¿Qué quieres? ¿Dinero? –pregunta con cachondeo.
-Yoko: Baka, lo que quiero es que me des la mano.
-Zel: ¿Nani? ¿Doushite?
-Yoko: Porque hemos prometido al presidente hacer esto creíble, ¿o es que ya se te ha olvidado?
-Zel: Qué vergüenza…
-Yoko: Mira, a mí esto me gusta tan poco como a ti, pero si queremos que la gente se crea que estamos liados, habrá que parecerlo. ¿Quién es un buen actor de la Johnnys?
-Zel: Nino -contesta muy convencida.
-Yoko: Baka, me refería a mí. Tú hazme caso, que yo sé lo que me hago, si haces lo que te diga la gente nos creerá.
-Zel: Ese es el problema, que como Ohno se lo crea también… ya tengo suficientes problemas con él.
-Yoko: Bah, a Satoshi déjamelo a mí, ya se lo explicaré yo. Casi me preocupa más Subaru, la verdad...
-Zel: Mierda, había olvidado a ese tronado… -le da por fin la mano.
-Yoko: Venga vamos, te llevaré a cenar, ¿te parece bien el yakiniku?
-Zel: ¡Mochiron!

Siguen caminando. Zel va pensando que a Yokoyama le suda un poco la mano.

-Yoko: Y para tu información, no es que no sepa leer  kanjis… es que no pude ir mucho al instituto, tuve que dejarlo antes de acabar.
-Zel: ¿Por qué? ¿Eras malo en los estudios?
-Yoko: Y dale, tú estás empeñada en que soy idiota, ¿verdad?
-Zel: No, no es eso –se excusa, pero en realidad sí cree que tal vez Yoko no era bueno para estudiar.
-Yoko: Tuve que dejarlo porque necesitaba trabajar más horas, aparte de lo de la Johnnys. No ganaba mucho, eso ya lo sabes tú siendo junior, el sueldo es una mierda. En el Kansai no había mucho trabajo y mi madre necesitaba el dinero para dar de comer a mis hermanitos, pagar los libros, la ropa, las cosas de la escuela… –dice sin darle mucha importancia.- Yo soy el mayor, así que lógicamente me tocó a mí dejar de ir a clase para buscar un arubaito y ayudar en casa.

Zelgadiss se frena en seco, Yoko que iba delante de ella distraído hablando, por poco no se cae al dar un tirón sin que ella se mueva. Da un traspié y se gira para mirarla.

-Yoko: ¿Qué haces? ¿Por qué te paras? Aún no hemos llegado a mi coche, está aparcado allá –señala un cartel de “parking” que hay al final de la calle.
-Zel: No sabía todo eso, te he dicho cosas muy feas y equivocadas, ¡gomen ne! –hace una reverencia.
-Yoko: ¿Pero qué dices ahora? –Pregunta un poco ruborizado.- Anda vamos.
-Zel: Estoy avergonzada de lo que he dicho, moshiwake gozaimasen. –vuelve a hacer otra reverencia.
-Yoko: No pasa nada, no importa –Yoko ya no sabe dónde meterse, no le estaba contando todo eso a Zel para que se sintiera mal y mucho menos para que se disculpara o sintiera lástima por él, solo lo dijo por aclarar las cosas y que no pensara que es un paleto. –Venga vamos.
-Zel: Ikimashou –asiente.

Yoko vuelve a agarrarle la mano y tira de ella por la calle mientras caminan.

-Yoko: No me digas que te ibas a poner a llorar o algo…-dice un poco cortado.- De pronto se te ha puesto muy mala cara.
-Zel: Gomen ne, es que me he sentido mal –se seca un poco los ojos con la mano que le queda libre.
-Yoko: Te digo que no tiene importancia, tú no sabes nada de mí, na? –se ríe un poco nerviosamente, está deseando llegar al coche y poner música o algo en la radio para cortar un poco la tensión tan rara que se ha creado en un momento.

-Zel: ¿Este es tu coche?
-Yoko: Sí, sube kudasai.
-Zel: Es muy bonito.
-Yoko: Okini. Por cierto, ¿tú tienes alergia a los animales? ¿Te gustan?
-Zel: ¿Las alergias? No, no me gustan.
-Yoko: No baka, que si te gustan los animales. ¿Cómo van a ser las alergias?
-Zel: Ahhh, sí, me gustan mucho.
-Yoko: Bien –concluye y enciende la radio para ver que ponen. Arranca el coche y sale del parking.-Por cierto, ¿eres consciente de que te has vendido por un vale para ropa del Uniqlo, verdad?
-Zel: Sí, ¿qué tiene de malo?
-Yoko: Ni siquiera es ropa cara, o de marca… tú sales muy barata, creo que empiezo a darme cuenta de por qué Hina te ha cogido tanto aprecio.

Zel mira a Yoko de reojo, no sabía que Hina le hubiera cogido cariño, si siempre la está riñendo por todo y diciendo que no tome drogas.

Mientras tanto en Cádiz, Nino lleva solo un par de días trabajando en el restaurante japonés pero están teniendo mucho éxito en tan poco tiempo, tiene muy buenas ideas para los platos y como el dueño no entiende una mierda de lo que le explica Ninomiya, pues le deja que haga y deshaga a su antojo en la cocina, porque lo cierto es que lo están vendiendo muy bien. Como no se acaban de aclarar con los idiomas han sacado una carta de menú con muchas fotos para que al menos se entiendan señalando los platos que han pedido o que Nino tiene que cocinar. Es un método muy efectivo en Japón, donde señalar la foto con el dedo en el restaurante y decir “kore kore” ha sido capaz de solucionar barreras milenarias de incomunicación con los gaijines que van de vacaciones a niponlandia.

Sho por su parte está como león enjaulado, NUNCA había estado sin trabajar en toda su vida, y el tener de pronto tanto tiempo libre y tan poco que hacer le está matando, se pasa ratos absurdos mirando a la nada y ya está empezando a preocupar a todos con su actitud que ya es un poco como de ojisan loco. Se ofrece a limpiar la casa, a pasar la aspiradora, a limpiar los cristales, fregar los baños… todo lo que se pueda hacer para matar el rato. Con lo cual lo cierto es que la casa nunca había estado tan limpia, pero ni aun así le da para llenar todas las horas libres que tiene en el día. Elphie a veces le pide que salga a pasear o algo así pero le da miedo salir desde que hay una extraña marabunta de chicas y señoras apostadas frente a portal, aunque para qué engañarnos, esas mujeres NO están esperando que salga Sho precisamente...


Continuará...   

lunes, agosto 30, 2021

34. Burundanga por compasión.

Feliz 38 cumple a nuestro Matsujun maravilloso. 

(hay que agarrar el capítulo con ganas porque me ha quedado larguísimo, luego me quejo de los guiones de Tarantino y Scorsese, pero ya me vale) :p 

https://twitter.com/johnnys/status/1431995199643795461



Los Tegomassuzel bajan juntos en el ascensor (más lento del mundo) comentando cosas del trabajo y llegan al hall, Zel les dice que va a llamar a Yamapi, que ellos se pueden ir si quieren. Se despiden con un “otsukaresama” y diciendo que se verán dentro de dos días en la grabación del programa. Los dos se van por la puerta y Zel se sienta en uno de los sillones del hall, toma aire mientras mira la pantalla del teléfono y busca el número de Yamashita-san que le ha dado antes el imbécil de Akanishi. Pulsa la tecla de llamar, espera unos segundos interminables en los que parece que Yamapi no va a contestar. Por fin parece que descuelga.


-Yamapi: Moshi, moshi?
-Zel: Etto…
Inohara Zelgadiss desu kedo… -comienza avergonzada.
-Yamapi: Ah, hola Zel-kun… eh… qué raro que me llames, ne? La última vez parecías muy enfadado.
-Zel: Sobre lo del otro día… escuché por Kazama-kun que le invitasteis a salir con vosotros, deshou?
-Yamapi: Sí, es cierto. Lo invitamos pero… creo que pasará algún tiempo antes de que volvamos a hacerlo de nuevo, Ryo y Jin no quedaron muy contentos con lo que pasó esa noche.
-Zel: Eh… creo que algo he oído sobre ello, Ryo habló con Kazama sobre una modelo halfu o algo parecido, chotto wakarai kedo…-dice sin querer hurgar mucho en la herida, pero todo parece indicar que Shunsuke con su labia y su “kawaiicidad” les levantó todas las chicas a “los ligones fiesteros oficiales de la Johnnys”.
-Yamapi: Sí, bueno… pero no importa –comenta intentando no darle más valor. En realidad a él y a Ikuta es a los que más rápido se les ha pasado el cabreo, a fin de cuentas Kazapon ha sido amigo suyo desde tiempos inmemoriales y le tienen bastante aprecio.
-Zel: Bueno, de todos modos… Gomen, ne. El otro día fui muy shitsurei contigo y con Ikuta-san.
-Yamapi: Está bien, Toma-kun quedó un poco asombrado cuando nos llamaste snobs, pero no te preocupes por eso.
-Zel: Ah, sou ka…-dice inquieta.- ¿Podrías decir a Ikuta-san que lo siento mucho? Yososhiku onegaishimasu.
-Yamapi: Sí, después le escribo un Line, no te preocupes.
-Zel: Arigatou, me siento mal por lo que pasó.
-Yamapi: No pasa nada –comenta muy tranquilo.- Por cierto, ¿cómo conseguiste mi número? El otro día no me dio tiempo a darte mi Line, te fuiste tan rápido de mi casa.
-Zel: Ah sí, es verdad. Akanishi-san me lo dio esta mañana. Se lo pedí, ¿hice mal?
-Yamapi: No, no, está bien, de todos modos yo te lo quería dar. ¿Has visto a Jin-kun entonces?
-Zel: Lo encontré por casualidad con el resto de KATTUN, yo estaba con Tegoshi y Massu…-le cuenta.
-Yamapi: ¿Sabes que causaste una gran impresión en Jin el otro día? -pregunta cambiando de tercio.
-Zel: Ehhhhh???
-Yamapi: Sí, le impresionó mucho la manera en la que le ignoraste y le rechazaste cuando intentó darte la mano.
-Zel: ¡Eso es raro! –Exclama.
-Yamapi: Bueno, Jin está acostumbrado a que todo el mundo le haga caso y piensen que es muy kakkoii, así que supongo que le sorprendió tu actitud. Además también es muy fan de tus escándalos.

Zelgadiss contiene las ganas de vomitar, que Yamapi le diga que “Jin es kakkoii” le hace sentir arcadas, pero que encima ahora se entere de que la admira es para suicidarse lanzándose a las vías de la estación de JR más cercana.

-Zel: Naruhodo…-dice sin añadir nada más porque realmente no sabe qué más decir ante esa revelación.
-Yamapi: Pero no te preocupes, ya le dije que te fuiste así porque estabas enfadado con Ikuta y conmigo.
-Zel: Eh… hai… -no le va a decir ahora a Yamapi que Akanishi SIEMPRE le ha caído como el culo, no procede.
-Yamapi: Pero bueno, si habéis hablado hoy seguro que ya está todo solucionado.
-Zel: Sí, claro, eso es. –En realidad Zel nunca hubiera hablado con Jin si no hubiera sido porque le quería pedir el teléfono de Yamashita, para qué engañarnos.
-Yamapi: Oye, seguro que puedes venir con nosotros otro día, te llevaré a clubs muy exclusivos, nos lo pasaremos muy bien. 
-Zel: Yamashita-san… suena demasiado caro. No creo que pueda pagar algo como eso -se excusa, pero lo cierto es que no hay nada que le parezca más aburrido que ir de clubs pijos con esos Johnnys fiesteros. Nunca le ha gustado ese tipo de ambientes.
-Yamapi: No te preocupes por eso ahora, serías mi invitado. Además tú no nos robarías las chicas, porque como eres gay –comenta divertido.
-Zel: Eh… sobre eso, mejor no diga nada a nadie… no quiero problemas.
-Yamapi: No lo diré, tranquilo. Ni que fueras el primer gay escondido que hay en la empresa-añade quitándole importancia.
-Zel: Ya veo…-en realidad Zel siempre sospechó que había unos cuantos, aunque no sean travestis como ella.
-Yamapi: Espera, creo que están llamando a la puerta.

Zelgadiss escucha ruidos al otro lado del teléfono.

-Yamapi: Es Pepi-san…creo que me trae comida en un tupperware -Yamapi está mirando por la mirilla mientras habla susurrando a Zel por el teléfono.


De pronto Zel empieza a escuchar la conversación de Yamapi, por lo visto la madre de Shirota Yu le ha traído “paeria” y “korokkes de jamón iberiko”. Ella no entiende nada, el otro día la mujer parecía una loca que le quería hacer fotos sin permiso y ahora de pronto le trae comida a casa, esa señora parece sacada de un capítulo demencial de “aquí no hay quien viva”.  Al poco por fin Yamashita se pone de nuevo al teléfono.

-Yamapi: Gomen ne, Zel-kun. Esta obachan es un poco rara, pero como es la madre de mi amigo…
-Zel: Entiendo… bueno, yo debo colgar.
-Yamapi: Está bien, hablamos otro día. Guardaré tu número de teléfono.
-Zel: Sí, está bien. Shitsurei shimasu -se despide.
-Yamapi: Ja ne!

Zel cuelga y se queda pensativa unos momentos. Se acerca al sofá donde ha dejado posada su mochila con sus cosas, con el teléfono en la mano empieza a buscar su cartera, que como siempre no sabe dónde la ha metido y necesita la tarjeta suica para volver a casa en el tren.

Los Kinkis salen de ascensor, Tsuyoshi va contándole a Koichi que se va a ir de compras ahora mismo un rato, que está muy estresado y gastar dinero le relaja, incluso más que lo de pasearse por templos, por muy zen que sea. Kouchan no entiende nada porque es un tacaño redomado y la única cosa cara que ha comprado en toda su vida es su adorado Ferrari rojo. Y en cuanto a lo de los templos… tampoco va con él, lo visita en Año Nuevo cuando se termina el countdown de la Johnnys y solo porque le obligan, que encima es su cumpleaños y preferiría mucho más irse a tomas unas “biiru” con Nagase-kun a un sitio tranquilo para celebrarlo que ir a rezar con un montón de kouhais.

-Koichi: Mira ahí está el gaijin nuevo –dice señalando a Zel que está de espaldas rebuscando en su mochila sin enterarse de nada.

Tsuyoshi entorna los ojos para enfocar porque siendo miope y sin gafas no distingue bien quién es.

-Tsuyoshi: ¡Zelgadis-kun! –le llama.
-Zel: Nani? –pregunta despistada y se gira, al ver a Tsuyoshi, del susto (o la emoción) se le cae la mochila por el suelo que se vuelca y se caen varias cosas.
-Koichi: Vaya un baka –comenta, y se ríe un poco de su torpeza. 
-Tsuyoshi: Daijoubu desu ka? –pregunta mientras se acerca a ella y le empieza a recoger algunas cosas del suelo para dárselas.
-Zel: Estoy bien, no se preocupe senpai, no recoja eso –le contesta muy avergonzada, casi siempre queda como una imbécil delante del senpai. De ese modo NUNCA mejorará la imagen que tenga él sobre este kouhai (travesti) extranjero.
-Tsuyoshi: Toma –le da varias cosas que ha cogido, entre ellas su cartera y la bolsa de merchandising de "burakku" de kanjani.
-Zel: Su… sumimasen, arigatou gozaimasu –le agradece mientras hace varias reverencias y guarda lo más rápido posible la bolsa de Yokoyama para que el senpai no piense nada raro.
-Tsuyoshi: No pasa nada, ¿qué tal los ensayos? –se interesa amablemente.
-Zel: Bien, supongo… pasado mañana saldremos en el Shounen club. Senpai, véalo kudasai. Espero no equivocarme y hacerlo bien.
-Tsuyoshi: Lo veré, esfuérzate.
-Zel: Ganbarimasu! –exclama.

Tsuyoshi esboza una media sonrisa (si sonríe más igual le da un ictus o algo), le dice “gokurosama” y vuelve con Koichi. Zel le contesta con un “otsukaresama”, hace una reverencia rápida y se queda mirando fijamente al senpai mientras sale del edificio con Koichi (vale, en realidad está mirándole el culo a Tsuyo, para qué nos vamos a poner interesantes y estupendas ahora si ya sabemos que en la vida real yo me compré unos prismáticos en el Donki para poder mirarle mejor el trasero en los conciertos).

¿ciego yo? ¡habló el sorderas!
-Koichi: Coladito por ti está, no hay más que ver lo nervioso que se ha puesto –comenta con mala leche.
-Tsuyoshi: No empieces otra vez con eso, kudasai. Parece mentira que no sepas la cantidad de fans de los senpais que hay entre los Johnnys jóvenes.
-Koichi: Ya bueno, pero yo sigo pensando que le gustas.
-Tsuyoshi: ¿Acaso no recuerdas lo nerviosos que nos poníamos nosotros las primeras veces que fuimos backdancers de SMAP o Shounentachi?
-Koichi: Vale, en eso tienes razón, yo una vez incluso salí a bailar con la camiseta puesta al revés en un concierto…
-Tsuyoshi: Pero eso no fue por estar nervioso, sino porque estás todo cegato, Kouchan –dice sonriendo con guasa.
-Koichi: Oiiii!!! –le grita, pero en realidad se está riendo también.

Zel por fin recobra la consciencia (cuando está delante del senpai se le va la pinza cosa mala) y acaba de meter sus cosas en la mochila para irse. De pronto una persona le toca en el hombro, al darse la vuelta se encuentra con Ryo mirándole con cara divertida.

-Zel: ¡Bikkurishita, Nishikido-san! –exclama al verle tan cerca.
-Ryo: Hola, ¿ya has terminado de ensayar?
-Zel: Sí, me iba a casa ¿y tú?
-Ryo: Oreee… -se estira como desperezándose- he dicho que salía al konbini un rato a comprar un café y a pasearme un poco. Ya me he aprendido toda la coreografía hace mucho, me aburría de ver como Maruyama se equivocaba por milésima vez. Siempre suelo aprenderme todo el primero. El segundo si Yasu tiene el día inspirado -comenta con suficiencia.
-Zel: Ya veo -Zel en cambio es “la Maruyama” de su grupo y nunca se entera de nada del baile, es lo que tiene haber debutado en una unit sin tener ni zorra idea de bailar.
-Ryo: Si no tienes nada mejor que hacer, ¿por qué no me acompañas un rato?
-Zel: Etto…-comienza con reparo, nunca se ha fiado de Ryo.  

Corte a

Ambos están en una habitación del edificio de la Johnnys en la que parece que se hacen reuniones o algo así. Hay una mesa larga con varios sillones a un lado y a otro, al fondo una pequeña mesita y un sofá de dos plazas pegado a la pared. Ryo está encima de Zel, ambos están medio desnudos, él en calzoncillos, ella también (recordemos que se pone ropa interior de hombre porque está muy metida en el personaje) y con su faja de pecho para que no se le note nada. Se están besando acaloradamente mientras Ryo agarra a Zel por las muñecas con fuerza.

-Zel: Espera, espera un momento –dice ella apartando la cara para que Ryo deje de besarla.
-Ryo: ¿Nani? –pregunta desconcertado, suelta a Zel y se aparta el flequillo de la cara con un movimiento de cabeza.
-Zel: Esto no está bien –indica con cara de confusión.
-Ryo: Tranquila, tengo condones, están en el bolsillo del pantalón, siempre llevo uno por si acaso, uno nunca sabe cuándo pueden ocurrir estas cosas. Solo tengo que encontrar el pantalón, claro… porque lo he tirado por ahí con las prisas -mira a su alrededor buscando.
-Zel: ¡Sonna koto nai yo! –le grita de pronto, le agarra de los hombros y le empuja para que se levante y se aparte de ella.
-Ryo: Oye, ¿qué te ocurre? Pensé que te estaba gustando.

Zel se levanta a toda velocidad del sofá en cuanto Ryo se aparta un poco y se pone a buscar su ropa por la habitación. Encuentra sus pantalones de chándal (de junior de los años 90) tirados y se los pone rápidamente. Su cara parece de espanto total.

-Ryo: Ne ¿Te encuentras bien? –pregunta empezando a preocuparse.
-Zel: No, no estoy bien. No sé cómo hemos acabado aquí, no recuerdo qué ha pasado. Estábamos abajo, hablando en el hall, y de pronto.
-Ryo: Tranquila, les pasa mucho a las chicas, es un efecto que produzco en las mujeres. No saben cómo pero todas caen en mis brazos inexplicablemente.
-Zel: ¿Me has drogado, ne? ¿Burundanga?
-Ryo: ¿Burun…nani? ¿Eso que es, un país africano? –mira a Zel con los ojos muy abierto (a pesar de que los tiene caídos como Gachapin).
-Zel: No te hagas el baka, Nishikido. Yo nunca habría venido aquí contigo. Me has drogado o algo raro –exclama empezando a cabrearse.
-Ryo: No te he drogado. ¿Tú sabes lo difícil que es encontrar drogas en este país?
-Zel: Y una mierda, ¿entonces qué? No me digas que es porque me has hablado en Kansai-ben, eso me atrae pero tampoco tanto. Ni siquiera eres de Nara…
-Ryo: Vale, está bien, te lo contaré, pero tranquilízate. La cosa es que… produzco muchas feromonas, ¿vale? Atraigo a las mujeres de manera natural, es mi secreto para tener tanto éxito con las chicas -confiesa mirando a Zel fijamente.
-Zel: ¿Feromonas? –Repite asombrada.
-Ryo: Sí, te lo digo antes de que me pongas una denuncia y me acuses de haberte drogado para echarte un polvo.
-Zel: ¿Entonces no me has drogado?
-Ryo: No de manera voluntaria, al menos. No lo puedo evitar, mi cuerpo produce las feromonas de manera natural a unos niveles muy altos y causo una atracción irresistible. Sobre todo si no hay otros hombres cerca, así las mujeres solo pueden olerme a mí y es como si estuvieran borrachas o embobadas, no sé, la cosa es que caen rendidas a mí. Esto me lleva pasando desde la adolescencia. ¿Por qué crees que me he acostado con todas mis compañeras de reparto?
-Zel: Eso es un poco complicado…-dice porque hay varios términos que no entiende demasiado bien en japonés, y esa explicación parece digna de un documental de animales de la TVE2.
-Ryo: Bueno, ahora ya lo sabes. No se lo digas a nadie, esto no lo saben ni el resto del Kanjani. Ellos creen que ligo tanto por mi evidente atractivo y mi tremenda sensualidad.
-Zel: No lo diré, pero a partir de ahora debes permanecer SIEMPRE a varios metros de mí. Lo digo por seguridad.
-Ryo: Como quieras –se levanta por fin del sofá con una media sonrisa socarrona. –aunque no tengo ni idea de cuál es mi radio de acción en esto. Aún lo estoy investigando.

Ryo busca su camiseta para empezar a vestirse.


-Zel: ¿Tú no respetas nada? –Pregunta enfadada.- Sabes que tengo novio, estoy con Satoshi y me has hecho esto como si fuera un… un experimento.
-Ryo: Bueno, lo de que estás con Satoshi… mucho no estás, ya me ha contado Shin-chan que tu novio pasa de ti bastante y hace tiempo que ni le ves. Vamos, que no te hace ni puto caso.
-Zel: ¡Pero qué chismoso!
-Ryo: Francamente, pensé que te vendría bien echar un polvo y me lo agradecerías.

Zel está muy indignada, se acerca a Ryo con pasos rápidos y sin pensárselo le da un tortazo en toda la cara.

-Zel: ¡¡Temeee!! –le grita sin darse cuenta de que esa palabra de ninguna manera la usaría una mujer hablando en japonés.
-Ryo: Joder, tienes fuerza para ser tan canija –se toca la mejilla que se le está poniendo colorada por momentos.
-Zel: Eres lo peor, Nishikido.
-Ryo: Te vengo “a hacer un favor” y mira como me lo pagas.
-Zel: Cállate. ¿Dónde está mi camiseta? Quiero irme.
-Ryo: Allí –señala encima de la mesa de reuniones con la mano que le queda libre.

Zelgadiss se viste rápido.

-Ryo: Por cierto, antes te sonó el teléfono dentro de la mochila, pero estabas tan ocupada comiéndome la boca y metiéndome mano que creo que ni te diste cuenta. 
-Zel: ¿Quieres otra? –levanta la mano amenazante.
-Ryo: Eehhh tranquila, qué carácter –da un par de pasos atrás temiendo que Zel le vuelva a arrear otro tortazo. 

Zelgadiss se agacha junto a la mochila para buscar el móvil.

-Ryo: Encima que te aviso. La verdad no sé qué ha visto Subaru en ti. Bueno creo que sí lo sé, él es muy masoquista y por lo que veo tú tienes la mano muy suelta. Haríais una pareja preciosa, deberías darle una oportunidad a ese ojisan, y un par de hostias como la que me has soltado a mí, seguro que le encanta. 
-Zel: No me hables de ese loco –por fin encuentra el móvil y lo saca, comprueba las llamadas perdidas mientras se levanta de donde estaba agachada.
-Ryo: ¿Quién era? ¿Tu novio “el desaparecido”? –pregunta con cachondeo.
-Zel: No, no conozco este número.

Ryo se acerca a donde está ella y mira por encima de su hombro.

-Ryo: Ese es el número de la oficina de Johnny-san –concluye nada más verlo.
-Zel: Es otra de tus bromas, ¿no?
-Ryo: Nope, reconozco el número, no ves que me llaman de la oficina para reñirme cada vez que sale un escándalo mío en alguna revista, me sé de memoria ese teléfono, me llaman ellos más que mi madre.
-Zel: Hum… no sé si creerte –dice con reticencias.

De pronto el teléfono de Zel comienza a sonar.
 
-Ryo: Mira, es el mismo número, cógelo, a Johnnys-san no le gusta que le hagan esperar.
-Zel: Mierda, con lo que odio hablar por teléfono –dice en español, descuelga- Moshi, moshi?
-Zeako: Zel-kun, soy yo, Zeako, te llamo de parte del presidente –habla en español.
-Zel: Joder ¿Qué he hecho ahora?
-Zeako: Pues ni zorra idea la verdad, pero quiere que vengas a verle y te ha dado cita para mañana. ¿Has acabado ya tus movidas por hoy o te pillo currando?
-Zel: Estaba ensayando con los Tegomassu, pero ya terminé hace un rato.
-Zeako: Mañana es tu yasumi, ¿ne? Te tienes que venir a la oficina, que el viejo quiere hablar contigo y no sé qué mierdas. A las 5 de la tarde.
-Zel: Tengo miedo, ¿debería preocuparme?
-Zeako: Mira no sé qué decirte, yo le he visto de buen humor cuando me ha dicho que te llamase, así que igual no son malas noticias, o estaba contento por otra cosa y te va a echar una bronca monumental, ¿qué sabré yo?
-Zel: Pues menudo consuelo me das.
-Zeako: Jamía, yo sé lo mismo que tú, coño. Venga te dejo que tengo que hacer muchas cosas y no me puedo entretener, además tengo que llamar a otro Johnnys ahora.
-Zel: Vale, pues mañana te veo. Taluego.
-Zeako: ¡Mata ashita, chocho!

Zelgadiss cuelga y mira a Ryo.

-Zel: Tengo que ir a la oficina de Kitagawa mañana por la tarde.
-Ryo: Ya te dije que ese teléfono era el suyo.

Zel agarra su mochila y se dispone a irse, quiere alejarse del cara dura de Ryo lo antes posible.

-Ryo: ¡Nee, omae! –Le alarga unos calcetines.- ¿esto es tuyo? Creo que se te cayó antes.
-Zel: Ah sí gracias -se los mete dentro del pantalón para marcar paquete.
-Ryo: ¿Ese truco te lo ha enseñado Tegoshi? Él también lo hace. –confiesa riéndose.
-Zel: ¡¡LO SABÍA!! –señala a Ryo
-Ryo: Que sepas que estoy muy decepcionado contigo, esta es una de las poquísimas veces que una mujer me ha rechazado. Y sé qué no ha sido porque tienes el listón muy alto, te tiraste a Subaru en un armario, así que muy buen gusto no tienes.
-Zel: Vete un poco a la mierda.
-Ryo: No, en serio, ¿qué tiene él que no tenga yo? Además de esquizofrenia paranoide y una gran falta de educación.
-Zel: Ne Nishikido... no tengo tiempo para esto.
-Ryo: Bueno, a lo mejor otro día volvemos a intentarlo -sonríe con su cara de pillo.

Zel le enseña su dedo del medio y se va a toda prisa de la habitación sin despedirse siquiera. Nishikido se encoje de hombros.

Hacía mucho que no ponía un Zel "binbo danshi"
Ella tiene tantas ganas de irse a casa a descansar que no espera ni al ascensor (que va a su propia velocidad), sino que baja por las escaleras directamente. Cuando se dirige a la salida una de las chicas de recepción le llama por el apellido. Zel se acerca y la chica le dice que llamaron hace un rato de la oficina del presidente preguntado por ella (bueno, él, en este caso). Zelgadiss le dice que ya ha hablado con la secretaria. La recepcionista concluye con un “wakatta” sin ni siquiera mirar a Zel, parece un poco borde o está mosqueada por algo. ¿Es posible que haya visto como hace un rato Nishikido se iba con Zel arriba o algo?


Ryo decide bajar a por su café al konbini, de todos modos es muy probable que Maruyama aún no se haya acabado de aprender bien los pasos que le faltaban.

Cuando vuelve con su ice coffee en la mano y una bolsa de bollitos rellenos de anko para compartir con los demás se da cuenta de que Yokoyama parece preocupado. Piensa que tal vez es porque aún se siente mal por el golpe en la cabeza que se dio el otro día, pero Yasu le dice que le llamaron por algo urgente de la oficina del presidente y que tiene una reunión con Kitagawa mañana por la tarde. Yoko dice que la secretaria no le ha contado cuál era el asunto, así que como siempre se suele preocupar por todo mucho, ya se ha puesto en lo peor y piensa que le van a reñir por algo. Ryo sonríe un momento, no sabe si tendrá algo que ver con la reunión de Zel, pero la cosa parece ponerse interesante, seguro que les van a echar una bronca monumental por el escándalo del otro día en el love hotel y demás mierdas que han liado juntos.

-Maru: Ryo-chan, tienes la cara roja aquí –dice mientras le señala la mejilla.
-Subaru: Hostia es verdad ¿qué te ha pasado?
-Ryo: Ah eso, nada importante, líos de faldas, supongo.
-Yoko: Tú desde luego no pierdes el tiempo, ¿pero no habías ido a por un café?  
-Ryo: Y aquí lo tengo –levanta la mano con el vaso de plástico del 7eleven.- Pero me ha dado tiempo a más cosas.
-Okura: Pues aquí solo nos ha dado tiempo a que Maru-chan por fin se aprendiera la puñetera coreografía. –dice con fastidio.
-Maru: Ganbatta, ne? –sonríe muy feliz.

Yasu le posa la mano en el hombro muy orgulloso de su novio.

-Ryo: ¿Quien quiere un bollo antes de repasar por última vez la coreografía?

Okura y Maru corren hacia él gritando “¡¡yo, yo!!”, Ryo le da un bollo de anko a cada uno.

-Hina: Pelo rapidito, que ya son holas de andar telminando el ensayo.
-Ryo: Por cierto Baru, ¿a ti te gustan las chicas que pegan fuerte?
-Subaru: Claro, esas siempre son las mejores. ¿Por qué? ¿Conoces a alguna que me puedas presentar?
-Ryo: Nah, solo era por curiosidad…

Momentos después Maruyama está corriendo por todo el cuarto de ensayo mientras se ríe tontamente y menea las manos.

-Yoko: ¿Y ahora qué le pasa a ese?¿Le ha dado un subidón de azúcar?
-Yasu: Nada, está persiguiendo una mosca que ha visto –le justifica.
-Okura: Joder, que santa paciencia…
-Yoko: Maru céntrate, que hoy te veo muy disperso.
-Maru: Hai –frena y les mira muy sonriente.
-Yasu: ¡¡Kawaiiiiii!!

Yokoyama hace un facepalm mientras Hina menea la cabeza como negando. Los MaruDa son tal para cual.

 

Esa noche Hina parece que tarda mucho en volver, Zel hace la cena con lo que encuentra por cocina y le deja también a Murakami para que coma algo cuando vuelva. Cuando ya son cerca de las 10 de la noche Shingo aparece por fin, se descalza y saluda con un “Tadaima”. Zel está sentada en el sofá viendo la tele, hace rato que se duchó y cenó. Ahora anda viendo un programa con Johnnys que desconoce, pero hay uno que le parece guapito. Ojalá le toque algún día coincidir con él en alguna televisión o algo.

-Hina: Gomen naaa, fui a cenal con Yoko, tenía que asegulalme que no bebiela alcohol mientras acaba de tomal sus pastillas de calmantes que le dielon pala el golpe en la cabesa.
-Zel: Entonces ¿Ya has cenado? –pregunta decepcionada mientras se levanta del sofá.
-Hina: Sí, fuimos a un sitio de yakitori, a Yoko le encanta el pollo, bueno y que Okura nos dio "una taljeta burakku" para los locales de la cadena de su padre
-Zel: Entonces guardaré esto –dice mientras recoge el plato con comida que le había dejado en la mesa del comedor del salón.
-Hina: ¿Me habías hacido cena? –pregunta asombrado. – ¿Pelo tu sabes cosinal algo que no sea ramen instantáneo?
-Zel: Claro que sé cocinar, me han dicho que cocino bien, incluso.
-Hina: Areeeee, ¡¡espela no te lo lleves, lo quielo comel! –exclama mientras le quita el plato de la mano.
-Zel: Pero, ya has cenado.
-Hina: Da igual, aún me cabe un poco más.-comienza a comer.-Areeee, umai!!! ¿Nani kore?
-Zel: Es un plato sencillo de mi país, a los niños les gusta mucho.
-Hina: Sou ka? –Habla con la boca llena.- ¿cómo se llama?
-Zel: Tortilla de patata –dice en español.
-Hina: ¡Wakaranee!
-Zel: Etto… “poteto omuretsu” –traduce.
-Hina: ¡Ahhhh, pues ta mu rico! –Dice acabándose casi todo el trozo que había.-Tienes que hasel esto un día que invite a los Kanjani a casa, yo cleo que les gustalía de probal.

Hokuto "el gordo" ikemen comiéndolo
muy bien en un programa de tv

Zelgadiss mira a Shingo fijamente, a ver si ahora se va a convertir en la chef oficial de la casa.

  
-Zel: Bueno, ya veremos… ¿por cierto quién es ese chico de la tele? –pregunta, ya que Hina conoce a todo diox seguro que sabe quién es y de qué grupo.
-Hina: ¿Quién Nakai-san?
-Zel: No, el presentador no, el chico joven.
-Hina: Ahh ese –acaba las últimas migas de tortilla.-Es un junior, aún no ha debutao. Pelo tan goldo no le van a dejal, tendlá que adelgasal antes.
-Zel: No está gordo, si es un ikemen –se indigna.
-Hina: Guapo no sé, pelo te digo que está goldo pa estal en la Johnnys… y goldo SOLO te dejan debutal si eles del Kansai, polque nosotros se supone que tenemos que hasel de reil y a los managels les da más igual, pelo los glupos del Kanto tienen que sel pelfectos.
-Zel: Uso! Si no hay gordos en los Johnnys del Kansai tampoco –dice sin entender nada. 
-Hina: Empesando pol tu admilado Domoto-senpai, están Maru, Takaki Yuya, Kiriyama Akito, Ohashi…
-Zel: No sé quiénes son la mitad de esos.
-Hina: Y luego está el caso de Yoko y Okura, que ellos son “ex gordos”-le explica.
-Zel: ¿Ex gordos? Pero si nunca estuvieron gordos –Zel cada vez entiende menos y se está empezando a cabrear. Si Okura y Yoko han estado gordos ella debe ser Matsuko Deluxe.
-Hina: Ea, pos ya he cenao dos veces.
-Zel: Cuidado, no te vayas a poner “gordo” tú ahora –le dice con ironía, pero Hina como siempre no lo pilla.
-Hina: Na, si tengo el metabolismo mu aselerao, tú tlanquilo.
-Zel: Ok, creo que voy a dormir, oyasumi…
-Hina: Descansa, oye que m’a gustao muncho la omuretsu de patata –sonríe.

Zel le dice adiós con la mano y se va al baño a lavarse los dientes antes de echarse en el futón. Shingo se ducha rápido y va a la cama enseguida también, pero tarda un buen rato en dormirse porque ha cenado muchísimo y se siente a punto de explotar. Esa noche de hecho incluso tiene varias pesadillas.

Por la mañana Zel se despierta a eso de las 10 pasadas, es un gusto tener el día libre y poder dormir un rato más. Hina ya se ha ido hace al menos un par de horas, aunque ella estaba tan cansada que ni le escuchó levantarse. Zelgadiss va al baño y se lava cara un poco para despejarse, camina hacia la sala y se encuentra el desayuno en la mesa, Shingo le ha dejado varias cosas, incluso una nota en la que pone "me he pirao a grabal el Janiben, te veo a la noche". Y en circunstancias normales Zel realmente vería a Murakami esa noche, como siempre desde que vive allí, pero algo me dice que ese día las cosas no van a ser como acostumbran. 

Continuará...

(si fuiste capaz de llegar hasta aquí, gracias. Te dejo otro Hokuto de regalo) ;-)

jueves, junio 17, 2021

33. Pecados y confesiones

 Feliz cumpleaños a Ninomiya-maravilla, Kazama-kun "mi acto de fe" (y otouto de Genomiya) y también a "Gosekito bonito" de los ABC-Z (que no pongo foto suya porque es muy poco fotogénico el pobre). <3


Continuemos. ^_^

-Nakamaru: Genial, ya has hecho llorar a Ueda-kun.
-Jin: Ueda siempre está llorando.
-Kame: Idiota, es el único del grupo al que le caes bien.
-Jin: Razón de más para que me vaya.
-Taguchi: Bueno, ¿al final hoy ensayamos o no?

Nakamaru resopla. 


Los Domoto salen de la furgoneta en la que les han recogido y llevado a ensayar. Koichi parece algo mosqueado y Tsuyo no sabe por qué, más allá de que Kouchan no es muy fan de madrugar. Siempre ha sido más bien un ave nocturna, al contrario que Tsuyo, al que le gusta irse a la cama prontito. Así que es posible que se haya levantado con el pie izquierdo, como otras tantas veces. Entran en el edificio mientras Koichi discute con Tsuyoshi (como el matrimonio rancio que son).

-Koichi: Venga ya y ahora me dirás que no te has dado cuenta de que a Takamina le gustas -dice siguiendo la conversación que por lo visto tenían en la furgoneta.

-Tsuyoshi: Ehhh?? ¿A qué viene esa tontería, Kouchan? A Takamina le gusto “como un oniichan”, nada más que eso –se acerca a la recepción a preguntar dónde les toca ensayar y una de las chicas le dice cual es el  número del cuarto correspondiente, le informa de que el coreógrafo y el staff acaban de llegar, luego le guiña el ojo (es la chica que estaba desesperada por pillar con algún Johnnys y dar el braguetazo en otro de los capítulos de fanfic). Tsuyoshi ni se da cuenta de nada, porque es despistadísimo para esas cosas.

La Takamina intentando seducir a Tsuyo
Caminan los dos hacia el ascensor.

-Koichi: Te digo que Takamina está enamorada de ti, de “verte como un oniichan” nada, esa lo que quiere es echarte un buen polvo -dice con un toquecito de celos en sus palabras.
-Tsuyoshi: Ay Koichi, pero qué soez eres, no digas esas cosas de la chiquilla, Minami-chan solo es una cría –dice molesto. –No sé cómo puedes decir esas burradas, ya sabes que no me gusta que seas tan grosero. 
-Koichi: Digo las cosas a las claras, tal y cómo son, qué culpa tengo yo de que no veas las señales nunca.
-Tsuyoshi: ¿De qué señales hablas? Me parece que alucinas.
-Koichi: Si no le gustas ¿por qué te pidió que le regalaras unas bragas?
-Tsuyoshi: Eso es fácil, porque las bragas eran el good que traía mi single. Ella quería que se lo regalara, le hacía ilusión tenerlo porque el funky es muy guay.
-Koichi: Ya, el funky, y luego al otro día traía puestas las bragas y se levantó las faldas delante de ti para enseñártelas, ¿a ti te parece normal? –pregunta totalmente fuera de sí.
-Tsuyoshi: Pues es lo normal, cuando le regalas a una persona una prenda te enseña cómo le queda. Yasu-kun siempre me enseña las camisetas y los complementos que le regalo. Es por cortesía, algo que tú no entiendes. Además tú nunca regalas nada a nadie, normal que no lo sepas.
-Koichi: Bueno, eso que dices de Yasu puedo entenderlo, pero lo de Takamina no, a mí si una chica me enseña las bragas así pienso que quiere tema y voy y se las arranco a mordiscos si hace falta.
-Tsuyoshi: Por todos los Kamisamas Koichi, pero qué bruto eres…- resopla y se tapa la cara en plan “facepalm” –Anda, llama al ascensor.

Koichi aprieta el botón.

-Koichi: Oyeeeeee, ¿el ascensor ya funciona? –le grita a las recepcionistas.
-Recepcionista 2: Sí, Domoto-san –le guiña el ojo a Koichi ahora.
-Koichi (susurrando): ¿Qué le pasa a esa chica en el ojo?
-Tsuyoshi: No sé, debe ser algún tipo de tic nervioso, no te quedes mirándola que es de muy mala educación.

Kouchan asiente con la cabeza.

-Koichi: En fin, a lo que iba, que no te enteras de nada Tsuyo, Tienes a una veinteañera kawaii colada por ti y lo estás desaprovechando.
-Tsuyoshi: Yo no desaprovecho nada, esa chica NO está enamorada de mí, y si lo estuviera, cosa que es imposible, tampoco querría nada con ella, solo es una cría.

El ascensor se abre y entran los dos.

-Koichi: De cría nada, lo que pasa es que de cabeza es muy baka, pero hace rato que ya es mayorcita para todo. ¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta?
-Tsuyoshi: Me la vas a hacer de todos modos… -responde con resignación.
-Koichi: Efectivamente. Tsuyo, ¿Cuánto tiempo hace que no…? –hace un gesto obsceno con las manos. 

Tsuyoshi le mira con cara de desaprobación torciendo el morro.

-Tsuyoshi: No creo que ESO sea asunto tuyo. De todos modos no lo necesito en estos momentos de mi vida, estoy en completa armonía conmigo mismo y la soledad me acompaña fielmente para que viva con el alma tranquila y sin complicaciones. 
-Koichi: No he entendido una mierda de todo ese rollo Zen que has dicho, pero me ha sonado a que te debes estar matando a pajas desde hace bastante tiempo –comenta mientras le mira fijamente.
-Tsuyoshi: Buf…-resopla. -Este viaje en ascensor se me está haciendo de lo más largo, ¿sabes?
-Koichi: Que conste que aún no me has contestado, ¿eh?
-Tsuyoshi: Voy a tener que ir luego al templo a pasearme, a ver si recupero la paz interior que me estás robando con tus cochinadas y tus preguntas impertinentes.
-Koichi: Sí, lo que tú digas, vete a rezar si te hace feliz, pero pienso que si estás solo es porque tú quieres, ya te digo que a ella le gustas. Y si en vez de las chicas te interesan los chicos Yasu te ama desde hace años, y al gaijin nuevo se le nota un montón que está colado por ti también.
-Tsuyoshi: Ah, ¿que a ellos también les gusto? – pregunta con sorna. -No, si ahora va a resultar que todo el mundo está enamorado de mí en secreto, no te fastidia.

Se abren por fin las puertas del ascensor en la planta correspondiente y salen.

-Koichi: Tú es que no te enteras, pero te digo yo que sí. Y… seguro que hay más gente a la que le gustas, pero… no se han atrevido a decírtelo –explica nervioso.
-Tsuyoshi: Lo que tú digas, Koichi…-responde ya cansado de tanto rollo.
-Koichi: Etto… tampoco me has dicho si al final te gustan las chicas o los chicos.
-Tsuyoshi: Ni confirmo ni desmiento –sentencia mientras mira fijamente a Koichi.
-Koichi: Te conozco desde los 12 años y todavía no me ha quedado claro algo tan básico como eso.
-Tsuyoshi: ¿Necesitas saberlo para trabajar conmigo? ¿Vas a cantar o bailar mejor por saberlo?
-Koichi: Eh… supongo que no –se rasca la cabeza mientras piensa.
-Tsuyoshi: Entonces mantengamos el misterio, ¿na? –Concluye con una media sonrisa y abre la puerta del salón de ensayos.
-Coreógrafo: ¡Ohayou gozaimasu!
-KinKis: Ohayou gozaimasu. 

Koichi queda muy desilusionado, si Tsuyo hubiera dicho que le gustan los hombres, tal vez él se hubiera atrevido a dar el paso por fin y confesarle que aunque a él en teoría le gustan las mujeres de toda la vida (y es un fan obsesivo de la tetas), lleva enamorado de él desde hace tanto tiempo que ni lo recuerda.

Koichi intenta disculparse y pregunta a Tsuyoshi si está enfadado con él, pero Carapatata-san cambia de tema, solo quiere que le deje un poco tranquilo y empezar con el ensayo. Tsuyoshi se pone sus rodilleras y sus cosas para sus múltiples lesiones y su salud de mierda en general mientras Koichi saca una petaca disimuladamente de su bolsa y le da un sorbo al whisky que lleva, necesita templar los nervios un poco.


En otro salón, en el piso inferior al de los KinKi, el ensayo de Eito transcurre con normalidad, sin más problema que el de siempre, que Maruyama es un desastre bailando. Con el inconveniente añadido de que ese día tampoco Murakami está muy acertado con los pasos, más bien está perdido y descentrado, además de muy callado para ser él. El resto de Kanjani no se da cuenta mucho, pero Yoko que le conoce bien sabe que algo le preocupa. Hacen un descanso de unos minutos para que Maru se siente un poco, porque le han hecho repetir el baile demasiadas veces y está reventado. Pero sobre todo se le ha puesto dolor de cabeza porque le hayan gritado por hacerlo todo a destiempo y mal. Subaru busca una aspirina para dársela a Ryuhei amablemente, siempre lleva muchas pastillas en su bolsa, el problema de Subaru es que NO se toma las que le corresponden a él.

-Okura: Joder, a ver si hoy acabamos todo pronto, que yo me quiero ir a mi casa antes de que anochezca, que me da miedo volver.
-Ryo: ¿Ahora tienes miedo de la oscuridad? Es lo único que te faltaba. 
-Okura: No de la oscuridad, es que hay una fan loca que me acosa desde hace unos días, si a ti te pasara también tendrías miedo de volver solo por la noche.
-Ryo: Oye, que a mí también me han acosado chicas, de hecho varias veces.
-Okura: ¿Ah sí?  ¿Y qué hiciste? –pregunta interesado.
-Ryo: Me las tiré, y así dejaron de acosarme.

Yasu se tapa la boca con cara de asombro.

-Yoko: ¿Tan mal lo haces que no volvieron más? –dice con agudeza. Varios Eito se ríen.
-Ryo: Ja, ja y ja. No me acosaron más porque les di lo que pedían. Si ya lo consiguen se les acaba el interés de seguirte y pasan a otra cosa. Es pura lógica.
-Okura: Joder, ¿y me tengo que acostar con todas las que me acosan? Es demasiado trabajo, ni hablar… Si ya me cuesta hacerlo una vez a la semana o así cuando tengo novia -se recuesta en un sofá con cara de mala leche.
-Yasu: Jo, qué vago eres Tacchon.

Hina está mirando al infinito, está totalmente de cuerpo presente, pero su mente viaja por otros mundos lejanos y no se ha enterado de nada de lo que están hablando.

-Yoko: Pues he escuchado que va a haber un nuevo programa tipo magazine nocturno en la Fuji TV –dice con voz sobreactuada. -Pero todavía no han encontrado presentador… creo que buscan a alguien con experiencia, que hable mucho...

Todos miran a Murakami, está totalmente out, catatónico.

-Ryo: ¿A este qué le pasa? –pregunta acercándose a Shingo mientras le mira fijamente.
-Yoko: Venga ya, este baka NO está bien, es imposible que le mencione un posible trabajo y no grite que se va a presentar a la entrevista para que le contraten.
-Subaru: Es preocupante –comenta mientras frunce el ceño.
-Maru: A lo mejor está enfermo el pobre, como trabaja tanto…
-Yoko: Hina, Hinaaaa -le grita mientas le agarra del brazo.

Shingo por fin vuelve en sí.

-Hina: Eh… sí, vamos a seguir ensayando –dice mientras se levanta de la silla como un resorte.
-Ryo: Que no, que no es eso.
-Hina: ¿Es la hora de comer? –pregunta totalmente confundido y mira el reloj, son las 10:24 A.M concretamente.
-Yasu: Este chico no está bien.
-Yoko: Anda vuélvete a sentar y dinos qué te preocupa.

Shingo obedece y se sienta, pero así de primeras no quiere hablar del tema. Lo cierto es que sus sospechas de que se “está amariconando” le dan un poco de vergüenza y prefiere obviar cualquier tema relativo a “su compañero de piso gay y español” por el momento.

-Hina: A mí na, estoy mu bien –dice mirando al suelo.
-Maru: ¿Has desayunado? A lo mejor es hambre.
-Okura: Yo tengo bollos en la bolsa, por si quiere comer uno –le ofrece.
-Yoko: Vosotros dos es que todo lo solucionáis comiendo.
-Maru: ¿Puedo comer yo uno, Tada-kun?
-Okura: Bueno vale, pero solo uno, que nos conocemos… y ya que estás me traes a mi otro, que así no tengo que levantarme.
-Ryo: No le des a Maru, que ya bastante gordo está y encima hoy está bailando muy malamente.
-Yasu: No está gordo, lo que pasa es que tiene donde agarrar, a mí me gusta así, la verdad –dice con una sonrisa.
-Maru: Gracias Yasusu –va a rebuscar los bollos en la mochila de Okura.
-Yoko: Venga di, a ti te pasa algo, estás muy distraído –le levanta a por un botellín de agua.
-Hina: Na, si es una tontelía…
-Subaru: Suéltalo anda.
-Hina: Es que anoche, cuando me metí en el ofulo con Zel-kun…- comienza.

Yoko escupe el agua como una fuente interrumpiendo la frase de Shingo, Yasu tiene la boca tan abierta que casi le llega al suelo, Subaru se vuelve loco e intenta ir a por Shingo para golpearle, por suerte Ryo le agarra por detrás y le inmoviliza. Entonces Subaru mueve los brazos y las piernas como si fuera un insecto que se ha quedado patas arriba y lucha por liberarse, por suerte no está gritando, lo cual ya es bastante para ser él. Ryo le susurra al oído que no diga nada indebido y se calma un poco. Maruyama por su parte parece sorprendido y encantado a partes iguales, es muy fan del “Hinazel” y todo lo que haga que eso pueda ser una realidad como pareja le hace ilusión. A Okura se la sopla todo, de hecho está medio sobado en el sofá y no se entera mucho de la fiesta, ni siquiera ha probado más que un mordisco del bollo que le acaba de acercar Maru.

-Yoko: Espera, ¿qué coño acabas de decir? ¿Te metiste al ofuro con Zel? –deja la botella sobre la mesa con un golpe y sale un poco de agua por la boca de ella como si fuera un pequeño geiser. Yoko se acerca a Hina, parece indignadísimo, por alguna razón en la que no quiere pensar, tiene un gran sentimiento proteccionista hacia esa gaijin gilipollas y problemática.
-Hina: Sí bueno… Zel se enfadó muncho conmigo –confiesa.- Y no entiendo pol qué, a fin de cuentas no tiene na de malo, vamos, digo yo, na? Ya sé que es un chico un poco velgonsoso, pero no le estuve mirando nada.
-Yoko: Entonces NO viste nada. Tú NO viste nada… ¿seguro? Está bien NO ver nada… es lo mejor NO ver nada -dice muy nervioso y entrando en bucle. 
-Hina: Na, Zel estaba hecho bolita en el ofuro… pero vamos, que a mí no me intelesaba  mirarle desnudo tampoco, ¿eh? –aclara intentando parecer “lo menos gay” posible mientras hace gestos de negación con la cabeza.

Subaru respira tranquilo al comprobar que Hina no sabe ni remotamente nada del secreto de Zel. Ryo está con una estúpida sonrisita puesta en la cara porque él solo quiere ver el mundo arder y está “living” total con todo este lío.

-Yasu: Etto… ¿Dices que Zel se enfadó? –pregunta intentando que la conversación llegue a alguna parte.
-Hina: Sí, ma dicido que no me meta nunca más al baño si está él, se puso mu malamente conmigo, luego me peldonó polque me disculpé y eso, pelo no entendía qué mosca l’había picao, la veldá.
-Yoko: Eh… bueno, ¿Zel es de Europa no? Será porque es “Kurisuchian” o algo de eso –improvisa sobre la marcha.- ¿Verdad que sí, Ryo-chan? Tú que tienes mundo, di lo que crees que podría ser –mira a Ryo con una cara extraña, como pidiendo que le siga el rollo.
-Ryo: Los cristianos se piensan que todo es pecado, también estar desnudo. Eso está mal para ellos, supongo que si te metes en el ofuro con él habrá pensado que era algo muy malo.
-Maru: Hala ¿de verdad? –comenta interesado. -¿Cómo sabes todas esas cosas de los cristianos, Ryo-chan?
-Ryo: Porque tengo mucho mundo… y porque una vez me tiré a una monja –confiesa.
-Todos (menos Okura): Ehhhhhhhhhhhh?!!!
-Okura: Gritad más bajo, así no hay quien duerma –murmura entre dientes, y se da la vuelta en el sofá.
-Yoko: ¿Cómo que te tiraste a una monja? La actriz esa del dorama del colegio no cuenta como monja, iba disfrazada.
-Ryo: Digo una monja de verdad, pero ya que lo mencionas, a esa actriz también me la tiré, y a la que hacía de su hermana… y a una de las alumnas –añade con una sonrisa mientras asiente con la cabeza. 

A Shigecito creo que NO se lo tiró

(Nota de la autora: lo de que se lio con una alumna de “Gomen ne seishun” por lo visto es verdad).

-Subaru: ¿Tú es que te tiras a todas las mujeres que se te acercan o qué? –pregunta incrédulo.
-Ryo: A todas no, pero dame tiempo –se encoge de hombros.
-Yoko: En fin… -se resigna con Ryo y por fin mira a Shingo- que NO te metas más en el ofuro con el chico gaijin, tienes que respetar las religiones de los demás –le riñe.
-Hina: Que sí, que ya no lo voy a hasel más. Pelo ahola hablé quedao como un incurto que no sabe de na de otros países, ni de clistianos ni de pecados. Zel se va a pensal que soy baka peldido.
-Subaru: No te preocupes por eso, seguro que ya se lo intuía hace tiempo.
-Yoko: Va a ser que sí.
-Hina: Y ya hace días que llevo calsonsillos pol la casa polque a Zel-kun no le palesía bien que fuela desnudo.
-Yasu: ¡Shin-chan! ¿Cómo se te ocurre ir desnudo por casa delante de ese pobre… chico?
-Hina: Y yo que sé, siemple he ido desnudo, es mi casa, na? –se encoje de hombros.- Tambien me quito la ropa delante vuestlo y nunca os habéis quejao de mí.
-Yoko: Yo sí me he quejado alguna vez, creo que he visto DEMASIADO de tu cuerpo a estas alturas de la vida –se lamenta poniendo cara de asco.
-Hina: Ah es veldá, Yokocho alguna vez si se ha quejao, pero nadie más. 
-Yasu: Ya, pero nosotros te conocemos de toda la vida y sabemos que eres muy gratuito, pero ese gaikokujin apenas te conoce, le vas a traumatizar.
-Hina: Que no, que ya no lo tlaumatiso, te digo que ahola llevo algo de ropa pol la casa, ya no se va a volvel a ofendel en la religión de clistiano.

Subaru se tapa la cara para no verle y contener las ganas de matarle. Hina es tontísimo.

-Yoko: Anda, vamos a seguir ensayando, que alguien despierte a Tacchon.
-Todos: ¡Yo no!
-Okura: No estoy dormido… como me voy a dormir con todo lo alto que habláis, sois muy molestos –Se levanta del sofá.
-Maru: ¿Te vas a comer eso? –Pregunta señalando el bollo medio mordido que Okura ha dejado.
-Okura: La duda ofende, claro que sí –se mete todo lo que queda en la boca y mastica mientras mira a Maruyama con expresión desafiante.

Maru pone cara de tristeza, Yasu se acerca y le posa la mano en el hombro para consolarle, sabe que Ryuhei quería comerse ese bollo... y todo lo que le den.

-Yoko: Okura, ¿Por qué llevas comida en la bolsa?
-Okura (echando migas por la boca mientras habla): ¡¡Tengo muxa anziedá!! -se queja. 
-Ryo: Te he dicho que te tires a la fan loca...-sugiere.
-Okura: ¡Que no! -grita perdiendo la paciencia. 
 

Hina saca una toalla pequeña (de esas que se suele atar en la cabeza) de la mochila y se acerca a Yoko que está desprevenido mirando a Maruyama y Yasuda, se pone a secarle la cara con la toalla, Yokoyama se sobresalta y aparta a Murakami de un manotazo.

-Yoko: ¿Pero qué cojones haces ahora?
-Hina: Naa, que estás mu sudao, solo t'estaba secando un poco.
-Yoko: De verdad que tienes el día tontísimo hoy, no sé qué bicho te ha picado –le dice con cara de mala leche.

Shingo se vuelve a acercar con la toalla.

-Yoko: ¡¡Pero qué me dejes en paz!! –Se va a toda prisa.- Estás muy raro Shingo.
-Hina: No, si es por ayudal…-se justifica.

Ryo se descojona porque esos dos siempre le han parecido muy cómicos.

-Subaru: Tiene razón que estás muy sudado.
-Hina: ¿Ves? Pos lo que yo desía…
-Yoko: ¿Por qué no os vais a la mierda los dos? Anda, sigamos con el ensayo.
-Hina: S’ha cableao… -comenta mirando a Subaru.

 


 Massu disfruta como un enano viendo como Tego y Zel se prueban la ropa que él ha diseñado para la actuación, Zel se escabulle rápidamente y se esconde en una esquina, detrás de un perchero “burro” con prendas colgadas, para ponerse la ropa intentando que ni sus dos compañeros, ni los miembros del staff que hay en el salón le vean nada más que lo necesario. Tego por su parte se desnuda divinamente delante de todo el mundo, de hecho en el centro de la sala para buscar mayor atención hacia él.

-Massu: A ver, acercaos que os vea bien –les pide mientras está sentado en un sillón descansando.
-Zel: Eh… Massu, ¿no es un poco recargado? –Pregunta mientras se agarra unos adornos que lleva en la solapa de la chaqueta.
-Massu: No, no, es bastante sencillo para las cosas que suelo diseñar. Esa pedrería que os he puesto encaja muy bien con la letra de la canción que vamos a cantar en el Shounen Club, está todo muy pensado, no te creas.
-Zel: Si tú lo dices… ¿y el lazo?
-Massu: Te he cosido esos lazos negros en las mangas porque es tu color, así todo el mundo sabrá que eres el “burakku” del grupo, por si aún no se habían dado cuenta.
-Zel: Claro, así mucho mejor, ne? –dice con sarcasmo, por desgracia en Japón la ironía y el sarcasmo son casi inexistentes y Massu no entiende que a ella no le ha gustado un cagao la ropa.
-Tego: ¿Y yo qué tal estoy? – interrumpe mientras se da una vuelta como una diva.
-Massu: Muy bien, perfecto –contesta muy sonriente.
-Zel: Te pega –afirma. Por alguna razón a Tegoshi le quedan bien las cosas recargadas.
-Tego: Me gusta mucho, es uno de tus mejores diseños, Massu.
-Massu: Me alegro mucho de que te guste.
-Zel: ¿Y tu ropa?
-Massu: Oh, ya me la probé en mi casa, me va bien.
-Tego: No seas aburrido, queremos vértela puesta, además hay que hacer el ensayo con el vestuario puesto para ver qué tal queda.
-Zel: Eso, tienes que ponértela, kudasai –dice, aunque en realidad lo que quiere saber es si Masuda también va tan mamarracho como ellos con su ropa.

Massu se levanta y corre a esconderse en la misma esquina donde antes se escondió Zel para vestirse. Se pone la ropa rápidamente y sale. Zel puede comprobar que traje de Masuda no sólo es hortera, sino que de hecho es el más llamativo de los tres.

Acaban el ensayo con el vestuario, todo parece preparado para la próxima actuación en el Shounen. Zel incluso se ha conseguido aprender la coreografía entera sin liarla parda, se ha esforzado mucho durante los últimos días. Recogen todo para irse ya y se despiden del staff, al día siguiente Zel tiene descanso, y el día de después es la grabación en el Shounen club. Ella está un poco nerviosa por ello. Pero también porque tiene que llamar cuanto antes a Yamapi para disculparse porque al final invitó a Kazama-kun a salir con sus otros amigos “famosos y guays” (o según Zel: “snobs y gilipollas”). Siempre le pone nerviosa hablar por teléfono en japonés, porque se entera mucho menos de lo que le dicen y a ella también le cuesta más hablar.

Los Tegomassuzel bajan juntos en el ascensor (más lento del mundo) comentando cosas del trabajo y llegan al hall, Zel les dice que va a llamar a Yamapi, que ellos se pueden ir si quieren. Se despiden con un “otsukaresama” y diciendo que se verán dentro de dos días en la grabación del programa. Los dos se van por la puerta y Zel se sienta en uno de los sillones del hall, toma aire mientras mira la pantalla del teléfono y busca el número de Yamashita-san que le ha dado antes el imbécil de Akanishi. Pulsa la tecla de llamar, espera unos segundos interminables en los que parece que Yamapi no va a contestar. Por fin parece que descuelga.

Continuará...