miércoles, septiembre 07, 2022

36. Food and foodies

Feliz "taitantos" cumpleaños a Belen-chan (este año es cifra bonita). Qué tengas un gran día y lo puedas celebrar como toca, aunque últimamente andas liada con el curro).  Besis desde la distancia y espero que te guste el capítulo, que me ha dado tiempo por los pelos a sacarlo, jajaja. ^_^ 

Jun tiene reparos en salir, el tumulto de mujeres que han aparecido el día anterior delante del portal de casa puede traerle problemas, y no solo en su integridad física, sino en su matrimonio con Claire. Pero ¿qué culpa tiene él de ser tan atractivo? El catálogo del supermercado para el que posó con frutas lleva solo dos días en circulación y ya se ha montado un cristo en la ciudad como no se había conocido antes. Tal es la cosa que se ha corrido la voz del suceso y hasta un famoso chirigotero le ha escrito una cancioncilla con el cachondeo de “el japonés del catálogo de las ofertas”. 

La que has liao don Matsumoto,
con el supermercao y la frutería
tienes a las marujas locas perdías
cantando haikus por bulerías
y el vecindario es un maremoto.

Que agarras muy bien los limones
y tienes mucho arte pa la cocina
si le pides una pizca de sal a la vecina
le subirá la bilirrubina
y te ofrecerá un par de melones.

(Y ya no sigo inventando, que no se me ocurren más chorreces que poner) :p


Al final Claire le convence de que salga y se enfrente a la gente, aunque sea para decirles que se tienen que ir, porque no es normal que haya allí entre 80 y 100 mujeres delante de la casa durante dos días seguidos, de hecho puede que ese día haya incluso más que el anterior, es como si la cosa fuera a más por momentos, debe ser que el boca a boca ha conseguido empeorar la cosa. Él acepta y baja a hablar con ellas, Claire le acompaña en calidad de traductora (y esposa por si tiene que darle un mamporro a alguna por pasarse de la raya). Una vez abajo, nada más abrir la puerta del portal comienza un griterío terrible, es como si acabara de salir una celebridad (cosa que es Jun claramente, solo que en otro continente). Aiba se asusta por el ruido y se asoma a la ventana para ver qué demonios pasa. Elphie va junto a él y abre la ventana porque quiere ver si se oye mejor el cotilleo de lo que está pasando abajo. Ambos observan en silencio para ver cómo se soluciona la cosa… si es que se soluciona, claro.


Una chica joven se acerca descaradamente a Jun y le pide que le firme el catálogo, Jun agarra el bolígrafo que le ofrece y empieza a firmar mientras en voz baja le comenta a Claire que en realidad tiene prohibido dar autógrafos como Johnny, que su firma, imagen, canciones que escriba y hasta su primogénito en caso de ser varón le pertenecen a la compañía por contrato. Claire le mira extrañada y dice que sobre lo del primogénito no le había comentado nada, se toca la barriga de embarazada un poco preocupada.

Un grupo de mujeres empiezan a pedirle fotos y sacan el móvil, otras ya le estaban haciendo fotos a Jun sin pedir permiso alguno. Matsujun intenta no ser borde, pero lo cierto es que se está cabreando un poco, prefiere tomarse algunas fotos y firmar algunos autógrafos antes de mandarlas educadamente a la porr… a sus respectivas casas.

Sho, que ya ha acabado de pasar el polvo por toda la casa para matar el tiempo tras dimitir de presidente del gobierno, se asoma a la ventana con Elphie y Masaki.

-Sho: ¿¿Ehhhhh?? Esas mujeres están haciendo fotos a Jun, eso está totalmente prohibido, ¡¡voy a bajar a romperles los teléfonos!!
-Elphie: ¡¡Nada de romper keitais!! –le grita.
-Sho: Pero…pero…
-Elphie: ¡Está mal!
-Sho: Wakatta –contesta conformándose y bajando la mirada.
-Geno: ¿Qué es ese griterío que hay en la calle?  Bueno, y en casa. –pregunta mientras aparece en la habitación con un libro en la mano.
-Aiba: Las fans de Jun, están pidiendo fotos y autógrafos.
-Geno: Oh, pues hacen un montón de ruido, así no hay quien se concentre en la lectura, la verdad.
-Sho: Pues yo me aburro un montón, ya he limpiado toda la casa y Elphie no me deja bajar a romperles los móviles a las fans.
-Geno: Joder que manía te ha dado con romperle el teléfono a la gente, Sho-kun.
-Sho: No es verdad, solo lo hago cuando es estrictamente necesarios- se excusa.
-Elphie: Pensé que cuando dejaras de ser presidente iba a ser mejor, pero veo que no, necesitas estar ocupado o te da por hacer cosas muy raras.
-Sho: ¡No sé vivir sin hacer nada! –Exclama dramático.
-Geno: Si quieres estar ocupado, toma. –le da el libro. – Está en inglés así que lo vas a entender.

Sho coge el libro un poco confuso.

-Sho: ¿Pero si me lo das, tú que vas a leer?
-Geno: No te preocupes, estoy leyendo 5 más a la vez.
-Aiba: Halaaa ¿tantos? A mí me cuesta hasta terminarme uno solo.
-Sho: No es verdad, el año pasado te pudiste leer toda la saga del “oshiri tantei”. Estábamos muy orgullosos de ti.

 (Nota de la autora: “El detective culo” unos libros infantiles japoneses muy famosos entre los niños pequeños)

-Aiba: Gracias, Sho-chan –contesta emocionado.- Es que si alguna vez hacen dorama de eso, quiero presentarme al casting.
-Sho: Ehh, sí claro Masaki, tienes talento actoral para ser un culo y lo que tú quieras -dicen intentado parecer serio, pero está a punto de que se le escape la risa con las ideas de Aiba.
-Elphie: Joder Genomiya, si te lees tantos libros a la vez ahora me cuadra que te dé para acabarte tantísimos cada mes.
-Geno: Hago lo que puedo con el tiempo que tengo, además como Nino lleva unos días desaparecido con su empleo de chef estoy más desocupada y me da tiempo a hacer más cosas. Es que Nino me roba mucho tiempo.
-Aiba: A veces es un poco pesadito, pero yo le quiero mucho.
-Sho: Ya sé, le voy a pedir a Nino que me deje trabajar en su restaurante, solo unos días, hasta que volvamos a Japón.
-Aiba, Elphie y Geno (a la vez): No, no, en el restaurante no, no es buena idea.
-Sho: ¿Creéis que no puedo hacer ese trabajo?
-Aiba: Sho-chan, que tú eres el más listo del mundo, pero lo de cocinar es un poco… -no acaba la frase, pero se le entiende perfectamente.

Sho mira un poco mosqueado a Masaki.

-Sho: ¿Insinúas que no sé cocinar?  Pero si he anunciado las gyozas y la comida congelada de ajinomoto durante años.
-Elphie: Precisamente por eso, la comida de ajinomoto YA viene cocinada, solo hay que echarla en la sartén un poco para calentarla.
-Sho: Un momento… entonces cuando me ofrecieron el contrato, ellos también pensaban que soy un inútil en la cocina.
-Geno: Pero no lo tomes a mal, es algo bueno, seguro que pensaron que la gente al ver los anuncios diría “si Sho-kun puede cocinar esto y sabe rico, debe ser muy fácil, ¡lo compraré!”, conseguiste mejorar las ventas de la empresa.
-Sho: No sé si eso es un cumplido o un insulto, la verdad –comenta desconcertado.
-Elphie: Es un cumplido, Geno-chan te lo ha dicho de buenas, hombre.
-Sho: Bueno, pero le puedo decir a Nino que me deje limpiar las mesas y barrer el suelo, eso lo sé hacer... ¿ne? -Intenta confirmarlo porque ya se siente demasiado inseguro.
-Todos: Sí, sí, eso sí.

De pronto la conversación se interrumpe, hay un ruido tremendo de gritos en la calle, los cuatro se asoman rápidamente a la ventana de nuevo. Ven a Jun MUY cabreado, echando a las fans de mala manera, gritando en japonés y usando muchas errrrres, como si fuera un yakuza malhablado. Parece poseído por un personaje chungo de Nagase Tomoya.

-Aiba: ¿Qué ha pasado?
-Elphie: Ni idea, si parecía todo muy civilizado.

-Jun: NO TOQUES, ¿POR QUÉ TOCAS? –exclama en perfecto castellano dirigiéndose a una mujer con edad de ser su madre.
-Claire: Coño, qué bien pronuncias –comenta asombrada.
-Jun: No tienen respeto, ¡que se vayan, kudadasai! –les grita esta vez en japonés, con lo que no se entera nadie de nada.
-Claire: ¡Os está pidiendo que os vayáis, que no podéis estar aquí, coño ya!

Hay varios chillidos de desaprobación entre el gentío de mujeres, algunas se empiezan a marchar, pero otras se resisten.

-Chica joven: Llevo dos noches con los nervios destrozaos, he estado esperando aquí mucho rato, debe ser que las fans de España son menos que las de cualquier otro país. ¡PUES NO ME DA LA GANA!
-Chica joven 2: ¡¡Que yo he perdido un día de colegio inútil para venir a verle!!
-Claire: Me importa una mierda, si no os vais llamamos a la policía –les dice perdiendo la paciencia.
-Jun: ¡¡Sou ka!! “polishía” –repite tras escuchar a Claire, saca el teléfono para llamar y que vengan a disolver el tumulto.

Se oyen más quejas de resignación y las mujeres y chicas (de todas las edades) por fin se empiezan a disipar cada una en su camino. De pronto aparece entre la gente un viejo conocido.

-Fotógrafo: Bueno, que ya es hora que se fueran las locas estas.
-Jun: ¡Omae!
-Claire: El que faltaba… -suelta con fastidio. 
-Fotógrafo: Chicos, que solo venía a deciros que esta es la vez que más éxito he tenido en una sesión de fotos. ¡Qué locurón más grande!
-Claire: Pues si tu mayor éxito ha sido el catálogo de las ofertas del super, vas fino.
-Fotógrafo: Joder, qué borde, hija. Bueno, será por las hormonas, que las tienes revolucionadas con todo eso –le señala la barriga.
-Jun: ¿Qué quieres?
-Fotógrafo: ¿Qué ha dicho?
-Claire: Que a qué vienes.
-Fotógrafo: Ah, pues a qué voy a venir, a que me firme el catálogo mi estrella asiática, y a hacerme una foto con él, que así lo fardo todo en el Instagram cuando la suba.
-Claire: Pero qué sea rapidito, Jun está muy cabreado.

Jun le firma rápido y se hacen una foto, que de hecho la tiene que tomar Claire. en la foto sale con cara de mucha mala hostia, porque ya no puede disimular más su enfado. Se despiden rápido y suben para casa mientras el tipo se va muy contento.

-Aiba: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué tantos gritos? –pregunta a Claire y Jun mientras entran por las puerta de casa.

Jun no contesta, sigue caminando y va directo a la cocina sin mirar a nadie siquiera.

-Claire: Pasa que unas chicas le han metido mano, una hasta le ha sobado el trasero. Y claro, se ha enfadado.
-Geno: Normal, con ese culito.
-Elphie: ¡Genomiya!
-Geno: ¿Qué? Lo habéis pensado todos.

El resto asienten, es verdad que Jun tiene un trasero muy bien puesto.

Van hacia la cocina y se encuentran a Jun abriendo y cerrando puertas de armarios, de la nevera, cajones… sacando ollas, cuchillos, comida. Parece totalmente absorto en su mundo, pero su cara de mala hostia aún permanece.

-Claire: Jun cariño, ¿estás bien?

Jun no contesta, sigue a lo suyo.

-Aiba: Matsujun, ¿necesitas algo?

Jun de pronto levanta la mirada, agarra un delantal y se lo pone, les echa de mala manera de “su cocina” según él, les empuja para que salgan todos, después cierra la puerta en sus narices. Se dirige a la nevera otra vez, la abre y maldice en japonés. Abre la puerta de la cocina y se los encuentra ahí a los cinco como unos pasmarotes que no se han ido porque no saben muy bien qué está pasando.

-Jun: ¡Id a comprar un pollo, y que sea grande! –les grita con muy malas pulgas.
-Todos: ¡Hai!

Jun cierra con un portazo y todos se quedan con cara de tontos.

-Elphie: ¿Qué mosca le ha picado a este?
-Claire: Nah, no os preocupéis, cuando se enfada se pone a cocinar, creo que eso le relaja.
-Geno: Bueno, cocina muy bien, al menos hoy comeremos algo rico.
-Sho: Ya claro, no como mis gyozas congeladas… -dice con sarcasmo.
-Elphie: No te piques Sho, que eso también nos gusta.
-Aiba: Será mejor que vayamos a comprar el pollo ese, a mi Jun me asusta mucho cuando se pone así. Es la misma cara que le pone a Ohno en los ensayos 
cuando el riida le dice que no quiere repetir la canción.
-Sho: ¡Kowaii! -exclama con cara de susto.
-Claire: Tiene razón, vamos a por el pollo.
-Sho: Menos mal que dentro de unos días ya nos vamos a Japón, a ver si allí todo vuelve a la normalidad, Jun se calma, Nino vuelve a ser un vago y yo… ¡¡a ver si trabajo otra vez que estoy que me come la casa!! –dice desesperado.
-Elphie: Venga vamos al mercado, que así te da el aire y te despejas un poco.

Sho asiente sin decir nada.

Se oye mucho ruido de cacharreo en la cocina, Jun debe estar poniéndolo todo patas arriba.

Al final deciden que se van todos a comprar porque tienen miedo de quedarse a solas con Jun en la casa.

Nino por su parte está en el restaurante japonés en el que es chef, la cola de clientes para ir a comer sale por la puerta y llega hasta la esquina del edificio, lo están petando muchísimo y montón de gente tiene curiosidad por ir allí a probar los nuevos platos del menú ideados por ese “gran chef japonés” nuevo que han contratado. En la puerta hay dos hombres que van a comer por razones diferentes, son los dueños del “Gadisushi”, un puesto de sushi y comida japonesa que hay en el mercado de Cádiz. Estos últimos días ha visto reducidas sus ventas normales por culpa del “Chef Nino” ese que acaba de aparecer, así que han ido a hacer un trabajo de investigación a ver si es verdad que el tipo cocina tan bien como les ha llegado a sus oídos. Y de paso a ver si se les ocurre un plan de contrataque para recuperar a los clientes. 

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(Tokyo/Interior/noche)

Yokoyama está esperando a que le preparen a una mesa para cenar, el local está abarrotado y hay bastante animación en las conversaciones y algún que otro grito, se nota que los japoneses allí congregados van un poco cocidos de alcohol ya, a pesar de que es temprano todavía. Zel está en la calle, en la puerta del restaurante intentando llamar a Hina. Por fin Murakami le coge el teléfono.

-Hina: Moshi moshi!
-Zel: ¿Shin-chan? Zel desu kedo...
-Hina: Hola Zek-kun, ¿ya vienes pa' casa?
-Zel: Eh… no, estoy con Yokoyama, estamos en un restaurante, me ha invitado… ya te contaré luego.
-Hina: Ah, no vienes a cenal, bueno, pos entonses no hago karaage.
-Zel: Umm, qué rico, karaage. No voy, luego hablamos, que tengo cosas que decirte. Espero no llegar muy tarde.
-Hina: Bien, en realida' yo también tengo algo que desirte, tenemos que hablal… pero mejol luego en pelsona –Shin-chan quiere contarle que ha adoptado a “Chii-chan”, pero no sabe si Zel se lo va a tomar bien, o si le gustan los animales siquiera, así que prefiere esperar a más tarde y enseñarle a la gatita, para que vea lo kawaii que es, y ya no pueda negarse a quedársela.
-Zel: ¿Es algo importante?
-Hina: Sí, bueno, un poco.
-Zel: ¿Algo malo? Estoy preocupado.
-Hina: No, que no es malo, no te empleocupes… bueno, yo cleo que no es malo ni na'.
-Zel: ¡Ahora me estás preocupando más! –se queja.

Se oye un sonido al otro lado del teléfono, en realidad es un maullido de Chii-chan, pero como hay algo de ruido en la calle con los coches y las conversaciones que salen del restaurante, Zel lo malinterpreta.

-Zel: Shingo, ¿estás con una chica en casa, ne?
-Hina: ¿Una chica? –mira a Chii-chan y como no quiere delatarla aún no sabe qué decir.-Eh… sí, una “chica”, eso es.
-Zel: Vale, pues entonces esta noche dormiré en el sofá. Déjame una manta y una almohada en el salón, también el pijama. Así no entraré en la habitación y podrás estar a solas con ella -le dice.
-Hina: Eh… en realida' no es necesalio –contesta un poco aturdido.
-Zel: Bueno, te tengo que dejar, Yoko está esperando dentro del restaurante.
-Hina: Espela, asegúrate de que Yokocho no se olvide las llaves de casa cuando salgáis del restaulante, bueno, ni la caltera, ni el teléfono. Ya ha perdío varios móviles cuando sale por ahí, se le olvida to', es muy despistado.
-Zel: Ehhh??? Hontou desu ka?
-Hina: Si, es un desastle, ah, y asegúrate de que lleve la bragueta del pantalón cerrá'.
-Zel: ¿Qué? ¿Eso también?
-Hina: Sí, ya nos ha dejao en vergüensa varias veses por ir con ella abielta pol'a calle…
-Zel: Qué horrible.
-Hina: Cleo que no me dejo na más que dicil.
-Zel: Ok, pásalo bien con tu chica, campeón –se despide y cuelga.
-Hina: Que en realida' no es…

Hina se queda con la frase en la boca, porque Zel ha colgado ya. Está pensando que en realidad va a dormir con una gatita, y que no tiene sentido que Zel duerma en el sofá. Será mejor que le deje una nota en el salón que ponga que cuando llegue a casa le despierte si ya se ha ido a dormir, y así podrán hablar tranquilamente y que Zel conozca a Chii-chan cuanto antes.

Zelgadiss entra en el restaurante, mira a todos los lados y no ve a Yoko, un camarero le indica que su amigo le ha dicho que está en uno de los reservados, al fondo del restaurante. Ella se dirige hacia allí. Yoko está en uno de los cuartitos con suelo de tatami, Zel se descalza y deja los zapatos junto a la puerta antes de entrar, se sienta en el suelo, frente a Yoko que ya está mirando la carta con mucha determinación, se le ve con pinta de tener hambre.

-Yoko: ¿A ti te gusta el pollo?
-Zel: Hai.
-Yoko: Entonces voy a pedir el karaage, los pinchitos de yakitori, un bol de oyakodon…
-Zel: Eso parece bastante comida.
-Yoko: ¡No, qué va! ¿Te gusta el okonomiyaki?
-Zel: Sí, claro que me gusta.
-Yoko: Entonces escoge uno, lo compartiremos.
-Zel: Igual no te gusta el que pido.
-Yoko: No te preocupes, si a mí me gusta todo.
-Zel: ¡Como a mí!

Ambos se miran fijamente un momento, pero al segundo se sienten incómodos y apartan la mirada, Yoko vuelve a observar la carta del restaurante. Zel por su parte agarra un bote de 7 especias y juguetea con él para disimular.

-Yoko: Etto… también voy a pedir una ración de takoyaki.
-Zel: Ok desu.
-Yoko: ¿Has decidido qué okonomiyaki quieres?
-Zel: Creo que el de gambas y marisco –contesta mirando un segundo la carta que tiene apoyada en la mesa.
-Yoko: Perfecto -da al botón de llamar para que venga algún camarero/a a atenderles.

Unos 45 minutos después Zel ya está llena hasta los topes, no es que haya comido mucho, pero ella no tiene tanto saque como Yokoyama. Yoko se ha bebido al menos 5 Kirin en tan poco tiempo, parece una esponja. Zel solo ha bebido una cerveza (Sapporo, por supuesto) y todavía le queda un culín para terminarla.

-Yoko: ¿Peroh soloh vash a comeh eso? –Pregunta un poco indignado al ver que aún está sobrando comida en la mesa. Está bastante borracho para el aguante que debería tener. Por su fama se supone que puede beberse más de 12 cervezas y estar bastante sereno.
-Zel: Gomen ne, mi tripa está muy llena –se excusa poniendo su mano en en el estómago.
-Yoko: Losh juniorsh a losh que invitoh siempre comen mash. ¡OMAE, TERMINA ESOS TAKOYAKIS! –le grita.
-Zel: Solo uno más, he comido demasiado –coge sus palillos y agarra uno de los takoyakis que quedan en el plato. – ¿No podemos pedirlo para llevar?
-Yoko: No lo habíah pensadoh, ¡la comidah no se tirah! –Exclama indignado.- ¡Y ahorah me voy a mear!
-Zel: No hace falta decirlo tan alto –comenta avergonzada.


Yoko se levanta y camina un poco tambaleante por el tatami en dirección a la puerta corredera de madera, la abre y se pone unas chanclas de cortesía que hay junto a la puerta, Zel ve como se aleja hacia el baño al final del pasillo. Acaba de comer el takoyaki como puede, ya no le entra nada más, como Yoko le diga que pruebe otro bocado va a  acabar echando la pota allí mismo. Y sería una pena, porque se limpia muy mal el vómito del suelo de tatami. 

Yoko vuelve al rato y trae en la mano una jarra de cerveza nueva, como va un poco piripi se le cae un poco de la espuma al subir los escalones para entrar en la habitación reservada. Se sienta en el suelo y la posa sobre la mesa con todo el cuidao del que dispone estando en esas condiciones de borrachez.

-Zel: Senpai, ya ha bebido suficiente -le riñe
-Yoko: Que vah, si yo puedoh beber muchoh másh que estoh, ¡hip! –Se le escapa el hipo de pronto. – Qué raroh, hoy me sientoh mareadoh, si he bebido muy pocoh, ¡hip!
-Zel: ¿Le habrá sentado algo mal? –pregunta por decir algo.

Yoko se queda pensando un poco, pero no está muy fina su mente en esos momentos. De pronto se le ocurre una cosa.

-Yoko: ¡Hip! Como no sean las pastillash que me dieron en el hospital para el golpe de la cabeza… ¡hip! -mira a Zel unos segundos y la ve muy borrosa.
-Zel: ¿ESTÁS TOMANDO KUSURI Y ALCOHOL? ¡ESTÁ MAL, ES PELIGROSO! –Exclama alarmada.
-Yoko: ¿Peligroso? –abre mucho los ojos, agarra la jarra de cerveza y le da un trago bajo la atónita mirada de Zel.
-Zel: ¿Qué haces? ¿Eres baka?
-Yoko: Bebo para que se me quite el hipo –contesta como si fuera lo más lógico del mundo.

Zel se lleva las manos a la cabeza pensando que el senpai es estúpido y Hina olvidó advertírselo.

-Zel: Hay que irse a casa, es tarde –suelta porque ya está deseando deshacerse de Yoko y largarse.
-Yoko: Sí, es verdad, aunque yo mañanah no trabajoh –comenta.
-Zel: Yo sí, por la tarde grabamos el Shounen club, voy con Tego y Massu.
-Yoko: Bien –da al botón de llamar al camarero para pedir la cuenta.

Yoko paga y  apura la cerveza antes de salir, se levanta y se va a calzar, Zel nota que se ha dejado el móvil y la cartera encima de la mesa, se hubiera dejado la cabeza también si no fuera porque la lleva pegada. Ella recoge todo y lo mete en su mochila para dárselo luego al senpai. Salen con dificultad del restaurante, más que nada porque Yoko va haciendo eses y Zel tiene que ir cerca por si se cae.

Caminan por la calle y el aire un poco fresco despeja a Zel y le quita bastante las ganas de vomitar. Yoko se dirige al parking cercano en el que ha dejado estacionado el coche.

-Yoko: Vamosh, te llevaré a casa.
-Zel: Atama ga okashi desu ka?
-Yoko: ¿Locoh yo? ¿Por qué?
-Zel: El senpai está borracho, no puede conducir –le dice muy seria.
-Yoko: Soloh porqueh veah un pocoh dobleh no significa nadah, me pondré las gafash que llevo en el cocheh y ya veré bien.
-Zel: ¡No! No puede conducir.
-Yoko: ¿Y cómoh voy a volver? –hace un gesto brusco con los brazos y por poco no se cae al suelo de la borrachera que lleva. Zel le agarra de un brazo.
-Zel: En taxi.

Yoko parece conforme, caminan buscando una parada de taxis en la zona, Yoko parece cada vez más y más perjudicado, esa última jarra de cerveza le ha acabado de rematar. Va caminando como si se fuera a caer en cualquier momento. Zelgadiss está ya hasta los cojones del senpai (y lo que le queda). Quiere meterle en un taxi y largarse ella, pero… ¿cómo demonios va a volver ahora a casa? Solo tiene la suica del metro y hace ya un rato que se fueron los últimos trenes. Por si fuera poco, el senpai NO parece capacitado para llegar a su casa en taxi y subir por su propio pie hasta su piso. Decide que lo mejor será acompañarle y una vez allí ya verá qué hace para volver a su casa, tal vez pedirle algo de dinero prestado a Yoko.

Cuando están cerca de la parada de taxis Yoko empieza a decir que se está meando otra vez, así que por si fuera poco, ahora tienen que encontrar un baño público. Zel busca en el teléfono y le sale uno en el google maps no muy lejos de allí. Yoko entra en el baño y Zel le espera fuera, ya le ha dejado claro que NO va a entrar a ayudarle de ninguna manera, así que se tendrá que apañar como pueda por muy borracho que esté. Tarda bastante en salir, Zel-kun se preocupa y entra a buscarle. Se le encuentra intentando lavarse las manos, pero está tan mareado que no atina ni a echarse el jabón (que es automático) ni a abrir el grifo de agua. Zel le ayuda agarrándole la mano para ponérselas debajo del jabón. Por fin se consigue lavar las manos y van a salir del baño. De pronto Zel se da cuenta de algo, el senpai va con la bragueta abierta, cosa que ya le dijo Hina que podía pasar.

-Zel: Senpai, el pantalón –le señala la bragueta bastante avergonzada.
-Yoko: ¿Ahorah qué pasah? –Mira hacia abajo pero como está bastante borracho no distingue muy bien.
-Zel: Está abierto –le dice perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Yoko: Pues ciérraloh -le pide.-No veoh muy bien.
-Zel: ¡Dame desu! Yo AHÍ NO TOCO.
-Yoko: Estáh bien, yo puedoh soloh...- dice, intenta cerrarse el pantalón pero es que no atina ni a agarrar la cremallera, en una de sus intentonas hasta se mete una mano en el bolsillo por error. Lleva una curda que no se aguanta.

Zel le mira desesperadita de la vida.

-Zel: ¡Ya lo hago yo! - Exclama irritada, se acerca a Yoko y le sube la bragueta lo más rápido que puede.

Un par de chicos veinteañeros justo entran al baño y les ven. Zel se da cuenta y se aleja del senpai intentando disimular, la pillada ha sido monumental.

-Chico 1: Areee??? ¿Ese no es Yokoyama el de Kanjani8?
-Chico 2: Sou desu! -confirma el otro.
-Chico 1: No sabía que le gustaban ese tipo de cosas -dice con malicia, y se echa a reír exageradamente, se nota que ambos chicos van también un poco bebidos, a fin de cuentas es viernes por la noche.  
-Chico 2: Seguro que muchos Johnnys son "homo", como él -añade el amigo del primero.

Zel está tan colorada que parece que le va a dar un mal, pocas veces había pasado tanta vergüenza. Yoko les mira intentando enfocar, pero ya ni ve, solo sabe que le acaban de llamar gay en toda la cara. 

-Yoko: Ore wa homo janai!!! -Exclama alzando un brazo.
-Zel: Eso es una frase de un dorama de Ikuta Toma -dice en español.
-Chico 2: ¿No lo eres? ¿Entonces qué hacía ese gaijin tocándote ahí abajo?
-Yoko: Noh es loh que pareceh -se excusa.
-Chico 1: Eso dicen siempre -vuelve a reírse y su amigo también. 

Zel agarra del brazo a Yoko y tira de él, no quiere complicar más las cosas. 

-Zel: Senpai, vámonos -le dice.
-Yoko: Peroh me han dichoh...
-Zel: ¡Daijoubu desu, ikkou! -tira de él y salen del baño mientras los dos chicos siguen riéndose de ellos.
-Yoko: ¡Tengoh que defender mi honor! -exclama mientras salen a la calle.
-Zel: ¿Qué honor? ¿Acaso eres un samurai?
-Yoko: No, peroh...
-Zel: Qué asco, no sabía que hubiera tanta homofobia en esta país, no me extraña que nadie salga del armario, si sales te tratan así de mal y se ríen de ti, debería darles vergüenza, viven en el puto pasado, qué gentuza... como si tuviera algo de malo ser gay -comenta indignada en español, Yoko no entiende nada, pero escucha callado porque percibe por el tono que Zel está MUY enfadada.



Llegan a la parada de taxis y Zel llama a uno que está fuera del coche tomando el fresco, el tipo les ve, Zel está llevando agarrado del brazo al senpai, que va muy perjudicado. Zel va a intentar meter a Yoko en el asiento de atrás, pero este, de pronto se ve poseído por una fase de exaltación de la amistad y súbitamente abraza a Zelgadiss en medio de la calle. 

-Yoko: ¡Eres mi mejor amigo, Zel-kun! -Dice mientras aprieta a la pobre chica muy fuerte contra él.
-Zel: ¿Qué haces? Suéltame -intenta irse pero no puede.

Por fin Yokoyama le suelta, el taxista está mirándoles con la boca abierta.

-Zel: Eh... vamos senpai, le llevaré a casa -dice completamente colorada y mirando a otro lado.
-Yoko: Hai.

Entran los dos al coche, Zel saca la cartera de Yoko de su mochila y busca la dirección de la casa del senpai en alguna parte. Yoko dice que él tiene una cartera igual, va tan pedo que no se da cuenta de que ES LA SUYA. Zel va a tener que acompañar al senpai hasta casa  e incluso meterlo en la cama, se presenta una noche interesante.

Continuará...

(El próximo capítulo va a ser muy movido, ese programa del Shounen Club se recordará en los anales de la historia, el infinito y más allá)