lunes, febrero 23, 2015

15. ¡Hanbaagaa!


Cádiz/Interior/mañana (cerca de las 10.00AM)

Genomiya se levanta de su cama, Nino no ha vuelto a aparecer por la habitación desde que se fue cabreado unas horas antes. Así que al final ella ha pasado la noche sola, y por si fuera poco, tampoco consiguió arreglar nada con él, porque el muy cabezota no quiso escuchar casi nada de lo que ella quería decirle.

Elphaba, Aiba, Claire y Jun están en la cocina desayunando mientras charlan animadamente.
-Aiba: ¿Hay más arroz? Quiero un poco, kudasai.
-Elphaba: Dame tu bol, que te pongo más –le da unas palmaditas en la cabeza como si Aiba fuera “un perrito bueno”.
-Geno (entrando): Buenos días…
-Todos: ¡Ohayouuuu!
-Claire: Huy, tienes un poco de mala cara, ¿estás bien? –dice preocupada.
-Geno: He tenido días mejores… ¿Alguno ha visto a Nino?
-Jun: Está durmiendo en el sofá, ese no se levantará hasta mediodía, que es más vago que las mantas.
-Geno: Ya veo…-se sienta en una silla como desplomándose sin ganas de nada. 
-Elphaba: ¿Quieres un colacao? ¿Un café? ¿Un abrazo?
-Geno: No sé ni lo que quiero… pero que esté bien cargado, por favor.
-Claire: Ya verás cómo se le pasa el mosqueo a Nino, mujer. No te preocupes.
-Geno: La verdad es que siempre discutimos mucho, pero… nunca le había visto así, creo que no se cabreó tanto conmigo ni cuando me tiré a Aiba.
-Aiba: ¡Pues si quieres follamos! A lo mejor así se le pasa –dice como si fuera una idea genial- Espera que me acabe de beber el café y vienes a mi habitación.
-Jun: Pero qué bruto eres, Aiba…
-Aiba: ¿No es buena idea? 
-Geno: Va a ser que no…
-Aiba: Jooo, pero yo quiero ayudar.
-Jun: Hombre, no creo que si te tiras a su novia eso vaya a poner de mejor humor a Nino precisamente…
-Aiba: ¿Ah no? Es una pena. A mí me ha puesto muy alegre pensarlo –Sonríe contento. 
-Geno: Tranquilo Aiba, si Nino corta conmigo, seré la primera en meterme en tu cama, vamos, que me iba a faltar tiempo… -dice intentando disimular su tristeza, ya que realmente eso no es lo que ella quiere. 
-Aiba: ¡VALE! –Grita y se ríe con su risa súper estúpida y rara. 
-Elphaba: ¿Has pensado en algo ya?
-Geno: Sí… bueno… tengo en desarrollo un pequeño plan. Me gustaría “reconquistarle” por así decirlo, para que se dé cuenta de que es al único hombre al que quiero. Vale, reconozco que me gustan unos cuantos chicos, no me hace falta ni salir de la Johnny’s para que haya varios en la lista, bueno, si me apuras no me hace falta ni mirar mucho más lejos de esta mesa.
-Claire (abrazándose a Jun como marcando territorio): ¿EHH? QUE EL CATEDRÁTICO ES MÍO.
-Geno: Bueno, lo cierto es que lo decía más por Aiba que por Jun…
-Aiba: ¡Huy, gracias!
-Jun: Perdona… ¡¿Cómo dices?! – Exclama ofendido mirando a Genomiya con la barbilla muy alta, como si fuera una diva.- No me habían insultado tanto desde… no sé, ¿Cuándo fue la última vez que Nino se metió con mis cejas?
-Claire: Ayer, cariño mío. –Le da un beso en la mejilla.
-Jun: ¡Pues desde ayer! –Agarra una galleta y la muerde con cara de indignado. 
-Geno (ignorando a Jun): Pero… Eso, que Nino es mi ichiban y siempre lo será, quiero demostrárselo.
-Claire: Suena bien como concepto pero… ¿en qué consiste?
-Geno: Había pensado llevármelo esta noche a cenar, los dos solos, rollo romántico… ¡Si quiere venir, claro está! Porque a lo mejor le da la cabezonada y dice que no va conmigo a ningún sitio… y bueno… pensaba reservar una habitación en un hotel para después…Para aclararlo todo y… lo que surja. 
-Aiba: ¿Veis? ¡Las cosas como más se arreglan es follando!
-Jun: Ya, pero no contigo, pedazo de baka. Con el que tiene que arreglarse es con Nino-chan.
-Aiba: Bueno, pero lo que importa es follar en sí. 
-Elphaba: Pero… ¿tú crees que a Nino le gustará que gastes dinero?  Con lo ahorrativo que es… 
-Jun: “Ahorrativo” no, las cosas como son, “es un tacaño de mierda” y “un jodido miserable”.
-Claire: Jun-chan, no digas palabrotas, que los bebés lo oyen y das mal ejemplo.
-Jun (acercándose a la barriga de Claire): Esto… papá se ha cabreado un poco, gomen neeee. Pero vosotros no digáis palabras feas cuando nazcáis y aprendáis a hablar, ¿vale?
-Claire (acariciándole la cabeza a Jun): Eso está mejor. 
-Elphaba: ¿Y si preparas la cena en casa? Para que vea que tú tampoco quieres gastar innecesariamente…No sé, el resto podemos desaparecer por una noche… ya veremos cómo nos lo montamos. Por eso no te preocupes.
-Claire: ¿Pero a dónde coño vamos a ir? Te recuerdo que somos 4 personas, no es como que podamos meternos en casa de Amiga en la sombra un rato y dormir en un rincón. 
-Aiba: Además tampoco tiene tanto espacio… Somos muchos. Bueno, yo puedo dormir con la niña, que no me importa, y si se despierta la cuidaré, que soy un gran “chaildomaindo” y los dos nos entendemos a la perfección.
-Geno: ¿Qué eres un qué? –pregunta confusa.
-Elphaba: “Chaildomaindo”, Creo que es un personaje de Pokemon, sí mujer, ese que era de color naranja.
-Jun: ¿Y un hotel? Ya vamos muy justos para reservarlo… habrá que darse prisa o estará todo ocupado –dice empezando a preocuparse. 
-Elphaba: A ver, que no, no vamos a ir a dar el coñazo a casa de nadie, ni tampoco a un hotel. Tengo que llamar a Sho antes, pero no creo que haya problema. Se me ha ocurrido que podemos coger el Ave, plantarnos en Madrid y nos quedamos a dormir en la Moncloa, que lo tenemos allí abandonado, como no nos ha dado la gana de mudarnos de Cádiz. 
-Jun: Y mañana podemos aprovechar a hacer turismo  todo el día antes de volver.
-Geno: Es verdad, no me acordaba.
-Claire: Además yo nunca he visto la Moncloa, seguro que mola por dentro.
-Elphaba: Esta muy chulo, tiene un montón de habitaciones y todas las camas son muy cómodas…Esto…digo… que parecen cómodas –de pronto se pone roja. 
-Jun: Pero… ¿tú cuando has ido allí?
-Elphaba: Esto… pues… me ha llevado Sho alguna vez.
-Geno: ¿Cuándo desaparecías durante un día o dos y no sabíamos dónde coño estabais ni contestabais al teléfono?
-Aiba: Pues yo creía que estabais combatiendo el crimen. Como cuando salís disfrazados a la calle algunas noches pensando que estamos todos dormidos. Pero yo casi siempre os escucho, tengo oído de murciélago.
-Claire: ¿Perdona? ¿Todo eso de salir a escondidas por la noche desde cuando está ocurriendo? Porque yo no me estaba enterando de nada –pregunta asombrada.
-Geno (mosqueada): Toma, ni yo, primera noticia que tengo de ese asunto.
-Elphaba: Eso es porque estás muy ocupada encima de Jun… y Genomiya… tú estás liada discutiendo con Nino. Pero para nosotros en cambio no todo es eso, combatir el crimen es muy importante.
-Jun: Sí, ya veo como “combaten el crimen” estos dos…
-Claire: Así que tú y Sho-chan usando el palacio de la Moncloa de picadero y nosotros sin saberlo.
-Elphaba: Mujer, dicho así suena como muy feo… tampoco es eso… si es que el sitio está muy desatendido y daba pena no usarlo, aunque solo sea para ventilarlo un poco.
-Geno: ¿Para ventilar el qué? ¿Las sábanas? –pregunta a mala leche.
-Elphaba: Bueno… eso también. Pero tenéis que entenderlo, en esta casa hay mucha gente, y a veces… montáis mucho ruido, o interrumpís todo el rato y no se puede estar tranquilo para hacer…“ciertas cosas”.
-Geno: Que me vais a contar… bueno, en el caso de Nino, si no es alguien molestando ya se lía él a jugar a la Nintendo DS y se le va la pinza del asunto… No necesita mucha ayuda en esos temas. 
-Claire: Pues eso, que nos vamos y os dejamos solos hasta mañana por la tarde. Y le escondes los videojuegos, que esté a lo que tiene que estar. 


Nino entra por la puerta de la cocina con el pelo revuelto de recién levantado y los ojos medio cerrados.

-Nino: ¿Qué hay de desayuno? –Bosteza.
-Geno: Yo te preparo lo que quieras –se levanta de un bote de su silla.
-Nino (abriendo muchos los ojos): Ya no tengo hambre, gracias… me voy al bar de la esquina a desayunar. –Se pira.
-Geno: Pero Nino…
-Aiba: No lo entiendo, si dice que no tiene hambre ¿por qué se va a desayunar al bar? Eso no tiene ningún sentido. ¡Luego dirá que el tonto soy yo! Desde luego…–Exclama indignado.
-Jun (mirando su reloj hiper pijo y carísimo): Un momento, ¿Nino levantándose antes de las 12 del mediodía cuando NO tiene que trabajar? Creo que es la primera vez que mis ojos ven algo como esto.
-Elphaba: Si que tiene que estar mal de lo suyo…
-Geno (a punto de echarse a llorar): Pero que lo peor no es eso… Lo peor es que ha dicho que iba a desayunar a un bar… ¡VA A GASTARSE DINERO EN ALGO! 
-Todos (gritando a la vez muy asustados): ¡¡¡AHHHHH!!!
-Elphaba: Voy a llamar a Sho ahora mismo, parece una situación muy grave.
-Geno: Ayyy…que está peor de lo que pensaba… Si lo sé no digo nada de Koichi ni de ningún otro idol…-se pone a llorar. 
-Elphaba (hablando por teléfono): ¿Sho?
-Sho: Hai, moshi moshi. 
-Elphaba: ¿Qué lleva puesto el presidente más sexy del planeta?
-Todos: ¿EHHHHHHHHHHHHHH?
-Sho: Esto… Elphie-chan, voy a entrar a una reunión muy importante en menos de 10 minutos, no creo que sea el mejor momento para preguntarme eso, pero… un traje gris, camisa blanca y corbata color burdeos. Y debajo los calzoncillos negros que te gustan, esos que me marcan todo “el tema”.
-Elphaba: Hum… ya veo… Bueno, no lo veo, pero me gustaría verlo, desde luego.
-Sho: Y ya no digo nada más, que el ministro de agricultura me está echando unas miradas muy raras, creo que no entiende japonés, pero por si acaso. 
-Claire: ¿Pero se puedes saber de qué coño habláis? ¡Tenemos un código Eito aquí!
-Elphaba: ¿Un “código Eito”?
-Claire: Bueno, es que no sabía qué color decir para que la cosa pareciera más seria, y así pues ya quedan englobados unos cuantos colores…
-Aiba: A mí me ha gustado. 

Jun asiente con la cabeza como dando su aprobación.

-Elphaba: A lo que iba, Sho, que me lías con tu erótica del poder…
-Sho (interrumpiendo): Oye, que quien ha preguntado lo que llevaba puesto eres tú.
-Elphaba: Sí, bueno, pero calla y escucha. Mira, Nino está muy raro, ha dicho que bajaba al bar a tomarse allí el desayuno y…
-Sho: ¿QUÉ? ¿NINO GASTANDO SU PROPIO DINERO? Suspenderé la reunión, vuelvo para Cádiz. ¿A qué hora sale el próximo Ave me lo puedes mirar en internet?
-Elphaba: Que no, que no vengas, que los que vamos a Madrid somos nosotros.
-Sho: ¿EH? ¿Quiénes? ¿Y dejar a Nino solo? A ver si va a cometer una locura y entra en un supermercado a hacer la compra o algo.
-Elphaba: Pues básicamente todos menos Nino y Genomiya… vamos a darles algo de “espacio” e “intimidad” para ver si se arreglan entre ellos.
-Sho: Hum, ya veo… Pues no es mala idea pero, ¿Dónde os vais a quedar? Bueno, para ti ya sabes que siempre tengo espacio en mi cama presidencial, pero los demás…
-Elphaba: Había pensado que nos podíamos quedar todos en la Moncloa, hay habitaciones de sobra, ¿no?
-Sho: Muy bien, estás en todo. ¡Ups! –dándose cuenta de algo- Llamaré para que cambien TODAS las sábanas de las habitaciones, que la última vez tú y yo estuvimos sembrados…
-Elphaba: Huy, es verdad, ya me acuerdo… -se ríe.- Y si puedes le dices al mayordomo que le dé un repasito a la moqueta de tu despacho personal del palacio, que allí también…
-Sho: La moqueta y el sofá del salón de las recepciones…
-Elphaba: Cierto, ese sofá también…
-Claire (flipándolo en colores): Alucino. Sois un par de enfermos.
-Elphaba: Las manchas de nata salen muy mal de la tapicería.
-Jun: Anda que no “han estrenado” estos el palacete ese a base de bien. 
-Sho: ¡Y por favor, que alguien vaya a buscar a Nino al bar, antes de que abra la cartera y cometa una locura gastándose cuatro euros en un café y una tostada!
-Elphaba: Tú, Genomiya, deja de llorar y ve a buscar a tu canijo al bar.
-Geno: ¡A la orden! –Se levanta, se seca las lágrimas como puede y se va a toda prisa hacia la puerta de la calle. 
-Elphaba: Sho-chan… luego te llamo otra vez, cuando compremos los billetes del Ave.
-Sho: Vale, te dejo que la reunión empieza en seguida, oye, si puedes llamar tú al mayordomo de la Moncloa, que me viene un poco mal ahora…
-Elphaba: Tranquilo, ya lo hago yo, tú entra ahí y acaba de arreglar el país, que falta nos hace…
-Sho: Eso haré, y esta noche si eso te arreglo “lo tuyo” también…Joder, que corta rollos es el ministro de agricultura, otra vez me está mirando.
-Elphaba: A ver si no va a ser que entienda japonés, si no que le gustas…
-Sho: Hum… con razón me ponía ojitos el otro día en los plenos del congreso…
-Elphaba: Oye, que no me entere yo de que el ministro de agricultura “te lleva al huerto”.
-Sho: Que no, que no… eso como va a ser. Venga, hasta luego, ya me cuentas después en qué ha quedado la cosa con Nino. 
-Elphaba: ¡Chuuu!
-Sho: Shitsurei shimasuuu… -cuelga.

Todos miran a Elphie esperando a que diga algo. 

-Claire: Bueno, ¿entonces qué?
-Elphaba: ¡A MADRID QUE NOS VAMOS!
-Jun y Aiba: ¡BIEEEEEN MADORIDO!
-Elphaba: ¡A preparar el equipaje, venga!

Se dispersan para preparar sus cosas para el viaje improvisado. 

Geno entra en la cafetería de abajo, pero resulta que allí Nino no está, lo cual es raro, porque es la más cercana y no olvidemos que Nino, además de tacaño, es  muy vago como para ponerse a caminar mucho rato. Genomiya se va metiendo en todos los bares y cafeterías que se encuentra en las cercanías de casa…

Nino a un par de calles de allí está pidiendo comida en la barra de un bar regentado por sevillanos. 

-Nino: Torotilla de bokadiyo.
-Camarero: ¿er qué?
-Nino: Torotilla de bokadiyo, po favo. 
-Camarero: ¿Pero ezo cómo va a ze’, pisha? 
-Dueño (acercándose): Joze, ¿qué paza con er shino ette?
-Camarero: Ozú, po’ no me ha pedío una “tortilla de bocaillo”.
-Dueño: ¿Y ezo que eh lo que eh? ¡Mete un pan en la freidora o yo que zé!

Se ríen los dos, Nino les mira sin entender nada, pero se está indignando un montón.

-Nino (se come una aceituna de un platito que hay en la barra y tira el hueso contra el suelo con toda la mala leche del mundo): ¡¡Torotilla de bokadiyo, kudasai!!
-Camarero: Ay que ve’ la mala baba que tiene er jodío shino.
-Dueño: Dale, dale un bocata al mushasho, a ver si se va a “shina’” má’ y no’ e’tropisia er bar dando ho’tia’ al ehtilo “Brus li”.
-Camarero: ¡Voy Manolo, como la’ bala’! –Le corta un trozo de tortilla y se lo mete en pan. –¡EA, AQUÍ TIENE, QUE APROVESHE!
-Nino: ¡Arigatou! 
-Camarero: No, la tortilla es de papa’, vamo’, la de toa la via’.
-Nino: ¡Kohi kudasai!
-Camarero: ¿Qué lo coha? ¿Lo qué? ¿Er plato de la tortilla? –Pregunta sin entender nada.
-Nino (cada vez con menos paciencia): ¡MIRUKU KOHI, KUDASAI!
-Camarero: ¿En qué quedamo’? ¿Qué “lo mire” o que “lo coha”? –El camarero coge el plato con las dos manos y lo mira fijamente.
-Nino (desconcertado): ¡¡Dame, dame!!
-Camarero: ¡Pue’ te lo doy, tómalo, ea! –Le vuelve a dejar el plato delante.

Varios clientes del bar observan la escena con cara de cachondeo, haciendo comentarios entre ellos y riéndose por lo bajo.

-Nino (haciendo gestos con la mano como de que tiene una taza): Kohi, onegaishimasu.
-Camarero: ¿Ahora me pide’ otra cosa diferente? No me cambie’ que me lía’.
-Dueño (Acercándose otra vez): ¿Y ahora qué paza, Joze?
-Camarero: ¡No zé, que me e’tá pidiendo coza’ rara’, que me tiene la cabesa loca! Un cohi, no sé lo que es un cohi, ¿un cohin? Si ya e’tá zentao en er taburete.
-Dueño: No zé, e’ta hente ya zabe’ que zon muy de zentaze en el zuelo.

Genomiya entra por la puerta del bar y ve a Nino en la barra, camina rápidamente hacia él. 

-Genomiya: Nino, vuelve a casa por favor.
-Nino (sin mirarle a la cara): Estoy desayunando, bueno, estoy esperando a que me sirvan el café con leche que he pedido, porque no se enteran…
-Geno (dirigiéndose al camarero): Póngale un café con leche, por favor.
-Camarero: ¡Acabáramo’! ¿Ve’? con los fásil que es desir la’ coza en cri’tiano. –Se va a hacerle el café a Nino.
-Nino: Gracias por pedir el café, no me entendían –dice con voz neutra y sin mirar a Geno en ningún momento, se pone a comer el bocadillo despreocupadamente. 
-Geno: Mira Ninomi… sé que estás enfadado conmigo y todo eso, pero… quiero que vuelvas a casa y que esta noche hablemos de ello. Me gustaría que cenáramos los dos juntos.
-Nino (hablando mientras mastica): Hoy me viene mal, he pensado ir a mirar unos pisos para mudarme. Así que tendré la tarde muy ocupada.
-Geno: ¡¿Mudarte?! –Exclama asombrada.
-Nino (hablando con cierta mala leche): Sí, quiero vivir en un sitio donde la gente que vive conmigo me valore… es decir, voy a independizarme y vivir YO SOLO. –Muerde el bocadillo. 
-Geno: Ya veo…
-Nino: Será algo temporal, hasta que decida volver a Japón. Porque ya no tengo motivos para quedarme. 
Geno: ¿Ah no? –contesta con un dolor que le traspasa el corazón por haberle escuchado decir esas palabras.
-Camarero: Aquí e’tá er cafelito –lo deja en la barra.
-Geno: Perdone, ¿podría darme 2 sobres más de azúcar? Le gusta muy dulce…
-Camarero: ¡Ahora mi’mito te lo’ traigo, prenda!
-Geno: Gracias.
-Camarero: Toma, guapa. -se los da- Que digo yo que le gu’tará el café con musho asúcar, pero er jodío de dulse tiene má’ bien poco. Pa mí que e’te shico no te conviene…Zeguro que te podía’ bu’car un novio ma’ mejo’. 
-Geno: Oiga, eso es asunto mío. Y yo digo que sí me conviene estar con él. ¡Cotilla! –contesta cabreada.
-Nino (con cara de susto): ¿Nani?
-Geno: Vamos a sentarnos en aquella mesa, Ninomi. 

Genomiya agarra el café y los sobres de azúcar y los lleva hacia una mesa del fondo. 

Poco después, Nino mastica el bocadillo en silencio mientras mira a Geno echando uno tras otro los sobres de azúcar en el café y removiéndolo para dejarlo justo a su gusto.

-Geno: ¡Douzo! –le deja el café delante. 
-Nino (aún con la boca llena de tortilla): Doumo… 
-Geno: Voy a pagar esto.
-Nino: No, yo lo haré después.
-Geno: Da igual –se levanta y va hacia la barra.

Nino no deja de mirar a Genomiya muy atentamente y sin dejar de comer, que parece que el bocadillo le ha gustado. Geno paga y vuelve a la mesa. Nino aparta la mirada rápido para que ella no se dé cuenta de que no le quitaba ojo. Bebe un sorbo de café para disimular mientras ella vuelve a sentarse. Por suerte es muy buen actor.

-Nino: Arigatou…
-Geno: De nada.

Pasan un par de minutos en silencio en los que sólo se oye la charla animada de los clientes del bar, sonido de platos y tazas, y las estupideces que dicen en un programa matinal de la televisión que hay al fondo.

-Nino (costándole arrancarse a hablar): Etto… ¿qué te dijo ese camarero que consiguió que te enfadaras de esa manera?
-Geno: No importa…-contesta mirando la mesa, mientras piensa mil cosas a la vez, sobretodo qué es lo que va a hacer Nino sin ella, o peor, qué es lo que va a hacer ella si él decide marcharse a vivir solo, o si decide VOLVER A JAPÓN. Desde luego sería capaz de hacerlo, Nino es muy cabezota y tiene un punto orgulloso que podría llevarle a cometer algo como eso.
-Nino: Pero yo quiero saberlo.
-Geno: Dijo… Dijo que tú no me convienes como novio. Y que me buscara otro.
-Nino: ¿Ehh? ¿Y qué contestaste? –vuelve a bajar la mirada, aunque está muy interesado en el asunto.
-Geno: ¿Qué importa eso?
-Nino (agarrando de pronto a Genomiya de la muñeca): Dímelo, por favor, no entiendo español, sólo sé decir “torotilla de bokadiyo” "Guratis" y “eso es muy karo”. –Se da cuenta de que le está tocando y le suelta rápidamente, remueve el café nervioso con la cucharilla.-
-Geno: Bueno… yo… yo le dije que pensaba que SÍ me convienes y que era asunto mío –contesta por fin.

A Nino de pronto le da un ataque de tos del susto y se atraganta con el bocata. 

-Geno: ¿Daijoubu? –pregunta preocupada. 

Nino asiente con la cabeza una y otra vez mientras tose sin parar. Poco después se le pasa.

-Nino: ¿A qué hora dices que es la cena esa?
-Geno (asombrada): A las nueve, ¿vendrás?
-Nino (haciéndose el esquivo): Ya veremos… si me da tiempo después de ver los pisos de alquiler…
-Geno: Como quieras… ¿vas pasar ahora por casa?
-Nino: ¿Por qué? 
-Geno: Para cambiarte de ropa antes de ir a ver los pisos esos, porque… vas en pijama.
-Nino: Bueno, ¿y qué?, es un pijama bonito –contesta intentando justificarse, lo cierto es que esa mañana se fue de casa sin darse cuenta de ello, con el mosqueo que llevaba ni se enteró de que no se había cambiado. 
-Geno: Vale… Yo vuelvo a casa, espero verte esta noche. –se levanta de la mesa y se va, no sin antes echarle una última mirada a Nino, este se pone nervioso y agarra la cucharilla para remover el café, solo que… el café ya se lo había terminado un rato antes, con lo cual queda como un gilipollas removiendo la nada. 
-Nino: Espero que haga “haanbagaa” para cenar… -dice hablando consigo mismo mientras mira la taza vacía. 

---En la casa---

-Jun: Este jersey también lo llevo, y los pantalones grises entallados, y este polo que me hace un tipo tremendo, y este otro pantalón estampado, y la americana marrón vintaje y la camisa elegante de color oscuro y… -va echándolo todo en la maleta de mano que tiene abierta encima de la cama.
-Claire: ¡Jun, Jun, para! Vamos esta tarde y volvemos mañana después de comer. ¿De verdad te va a dar tiempo a ponerte tantísima ropa en 24 horas?
-Jun: Que sí, Kurara-chan. Lo que tengo que hacer es ir con la maleta todo el rato, y si entramos en algún sitio, pues me cambio y ya está. 
-Claire: Replantearé la pregunta ¿es necesario que te cambies tanto de ropa?
-Jun: No digas tonterías, claro que sí. Es la primera vez que voy a la capital, ¿y si me descubre un diseñador Español y me quiere para que desfile con sus colecciones de moda? No puedo pasearme por Madorido como si fuera un cualquiera, tengo un estatus que mantener. Pero sobre todo, tengo mucha ropa bonita, que puesta en mi cuerpo, luce mucho mejor.
-Claire: Bueno, lo último que has dicho es cierto, pero me parece innecesario que lleves 40 ropas en la maleta para un día y una noche que vamos a pasar fuera…
-Jun: Cierto, no había pensado en la noche, tendré que llevar mi mejor pijama, a fin de cuentas vamos a dormir en un palacio. Por fin un lugar adecuado a mi posición social. ¿El de seda estará bien para esta ocasión?
-Claire: Para lo que te va a durar puesto, como si no llevas nada…
-Jun (tira el pijama dentro de la maleta y se gira a mirar a Claire): ¿Ah sí? Con que hoy estás con ganas de…
-Claire: Si eres bueno, a lo mejor sí.
-Jun (acercándose a ella): Jun SIEMPRE es bueno, de hecho en todo lo que hace es muy bueno, se podría decir que es “el mejor”. –sonríe maliciosamente.
-Claire: ¿En serio? Demuéstramelo un poquito.
-Jun: Ahora mismo, claro que  sí… -quitándose la camisa. (OFF TOPIC: Fan de este gif de Matsujun)

--En otra habitación--

 Aiba mete sus cosas en una bolsa de mano y se queda mirando sus juguetes con expresión pensativa. Elphaba entra por la puerta con su bolsa ya hecha, tiene práctica en hacer viajes imprevistos y por eso es rápida haciendo equipajes. 

-Elphaba: ¿Todo listo, Aiba?
-Aiba: Eh… no logro decidirme, quiero llevar alguno de mis peluches, pero no sé cuál.
-Elphaba: ¿Para dormir con él?
-Aiba: Claro, porque todos vais a estar acompañados, y yo dormiré solo, como siempre, y encima en una casa que no conozco de nada, seguro que estoy muy triste y tengo mucho miedo.
-Elphaba: Ya verás como no, me encargaré de que te den el dormitorio más bonito, la cama es muy cómoda… eh… bueno, eso me han contado.
-Aiba: No hace falta que disimules, seguro que Sho y tú ya…
-Elphaba (tose varias veces para interrumpir): Esto… ¿el perro de peluche que tal? ¿No es tu muñeco favorito? –pregunta señalándolo. 
-Aiba: ¿Kazama-kun?
-Elphaba: Le has puesto nombre y todo. 
-Aiba: Sí, le he puesto el nombre de uno de mis mejores amigos, así cuando lo veo, me acuerdo de él. 
-Elphaba: Eso es muy bonito, Masaki-chan. 
-Aiba: Tal vez, pero desde que vine a España no me ha llamado más que una vez por teléfono… Igual para cuando vuelva a Japón se ha buscado otro mejor amigo y se ha olvidado de mí. 
-Elphaba: No hombre, eso cómo va a ser. Seguro que no te llama porque está ocupado… haciendo lo que sea que hagan los “no debutados”. 
-Aiba: ¿Obras de teatro cutres?
-Elphaba: Por ejemplo, o personajes episódicos en doramas. Llámale tú, que seguro que se pone muy contento de que le cuentes cómo te va.
-Aiba: ¿Tú crees? Pero es muy caro llamar a Japón… Me va a salir la conferencia por un pico.
-Elphaba (acerándose a él y hablándole al oído): Pues llamas desde la Moncloa, si alguien mira la factura, seguro que piensan que fue Sho el que hizo la llamada y que era una cuestión de “política internacional” importante. Pero no lo cuentes por ahí, es un secreto, ¿vale?
-Aiba: ¡No diré nada! –Sonríe más feliz que otro poco.- Llevaré a Kazama-kun a dormir conmigo. –Agarra el peluche del perro y lo mete en la bolsa. 
-Elphaba: Bien. –Le da palmaditas en la cabeza a Aiba. 
-Aiba: Elphie… ¿Si hay fantasmas en el palacio y me asusto, puedo ir a vuestra habitación y acostarme con vosotros?
-Elphaba: Claro, pero… llama antes a la puerta, a ver si nos vas a pillar en pleno “asunto de estado” y luego Sho se enfada. 
-Aiba: Vale… ¿Kazama-kun también puede dormir con nosotros? No quiero dejarle solo en la habitación con los fantasmas –dice muy preocupado. 
-Elphaba: No hay problema, el perrito de peluche también puede venir contigo, pero… Ya te digo que no hay fantasmas en la Moncloa. Los había antes, pero no eran espíritus, estaban vivitos y coleando. Pero ya se han ido, así que no te preocupes, ¿vale? 
-Aiba: ¿Y si oigo gritos o sonidos raros por la noche?
-Elphaba: ¿Gritos? Bah, seguro que es Jun, que ya sabes que es muy exagerado. 

Elphie va a comprobar si Claire y Jun han terminado de recoger todo lo necesario para el viaje. Pero cuando llega cerca de su habitación empieza a escuchar demasiado trajín dentro. Llama a la puerta.

-Elphaba: Hola… ¿todo bien por ahí? Espero que esos gemidos sean “de esfuerzo” porque Jun no es capaz de cerrar la maleta.
-Claire: Eh… sí algo así. 
-Elphaba: ¿Lo habéis metido todo? 
-Jun: Estoy en ello, si me das diez minutos yo creo que ya “termino de meterlo”…
-Elphaba: Anda que ya os vale a vosotros.  Al final perderemos el Ave. 
-Claire: Que no, en quince minutos nos tienes en la puerta de casa con la maleta en la mano. 
-Elphaba: Y a poder ser espero que con la ropa puesta también…-se va riéndose por el pasillo. 
-Jun: Nos ha pillado un poco, ¿ne?
-Claire: Anda, calla y no te entretengas que solo tenemos diez minutos.

Nino se ha pasado todo el día buscando piso con poca suerte, todo le parecía carísmo, sobretodo porque  lo que nos sea “vivir debajo de un puente” ya le resulta poco asequible. Si a eso le tenía que sumar el dinero de la comida y las facturas, ya le entraba hasta dolor de cabeza de pensarlo. Además viviendo con los demás no tenía que pagar NADA, porque Genomiya era la que se hacía cargo de pagar la parte de los dos (lo que le estaba costando a la pobre mujer quedarse sin sus preciados ahorros). 
Aun así se ha paseado por medio Cádiz con un señor de una inmobiliaria, que amablemente (y sin entender una p*ta palabra de lo que decía Nino) le ha guiado enseñándole varios pisos y apartamentos. Nino a ratos chapurreaba palabras en inglés y el hombre de la inmobiliaria le contestaba sin saber tampoco lo que le había dicho. Vamos, que al final daba igual en qué idioma hablaba el chiquillo. Por supuesto Nino aprovechó para sentarse en todos los sofás, comprobar las camas (si estaban amueblados) y si no, buscar algún sitio en el que sentarse un rato a descansar de tanto trajín, ya que no está acostumbrado a caminar mucho, al menos no si puede evitarlo. Para amortizar el día robó papel higiénico y alguna que otra cosa de las casas, por si al final acababa viviendo con unos cartones en un cajero automático, por lo menos, para tener algo de “menaje del hogar” con el que ir tirando.


A estas horas Aiba, Claire, Elphaba, y Jun ya están en Madrid, y al llegar a la Moncloa Sho salió a recibirles porque ya había acabado su reunión y estaba en casa. Se empeñó en enseñarles todos los recovecos del palacio. Las escenas cada vez son más y más absurdas, pero nadie se atreve a interrumpir a Sho en su charla interminable sobre las diferentes decoraciones y estancias del palacio.


-Sho: Este es el salón del ala oeste, como veis es un espacio diáfano con techos altos y gran sensación de amplitud… solemos celebrar pequeñas recepciones en él, alberga un aforo de unas 500 personas más o menos. La lámpara fue traída de Moscú, está hecha con cristal Ruso que es muy bueno y resistente a los cambios de temperaturas.

-En otro sitio-

-Sho: …De esta otra habitación, como os habréis dado cuenta, podemos destacar los apliques que adornan las ventanas. Fueron un regalo del embajador de Prusia durante la última década del diecinueve y son una de las pocas cosas que se conservan en la 2ª planta tras la remodelación que sufrió el edificio a mediados del siglo veinte.
-Claire: Huy ¿y ese baúl tan bonito del fondo? ¿Qué historia tiene detrás?
-Sho: ¿Aquel? –lo señala- Ninguna, ese lo compramos de oferta en el Ikea. Pasemos a una de mis estancias favoritas: mi despacho personal.
-Aiba (susurrando al oído de Elphaba): ¿Cuánto queda de visita? Me hago un poco de pis…
-Elphaba: Aguanta un poco, no creo que falte mucho para que acabe.
-Sho: Bueno, y este es el despacho presidencial, los ventanales le dan mucha luminosidad durante gran parte del día, por lo que en verano es posible trabajar aquí tan solo con la luz natural que entra por la ventanas. La mesa es de roble macizo traído de los bosques de américa del sur, tiene un estilo neoclásico puro y varias incrustaciones en hierro forjado en las patas como decoración…
-Jun (con cara de cachondeo): Bueno, ¿y cuanto pides por el pisito?
-Sho (descolocado): ¡¿QUÉ?!
-Jun: No, es que parece que trabajes en una inmobiliaria y nos lo quieras vender, por eso pregunto el precio.

Elphaba, Claire y Aiba asienten con la cabeza.

-Sho: Gomen, gomen… creo que hacer tantos reportajes para la revista “Casa Brutus” me ha afectado y me he vuelto un poco loco de la arquitectura y la decoración. ¿Os he aburrido?
-Elphaba: Que no hombre, si tú hablas muy bien, no nos aburres, solo que ha sido un poco raro todo. 
-Claire: Sí, pero ha estado bien, no sé ni qué país es Prusia, pero me ha gustado mucho.
-Sho: Es que creo que ya no existe… por cierto, ¿tenéis alguna pregunta sobre el edificio?
-Aiba: ¡YO, YO TENGO DOS!
-Sho: Adelante.
-Aiba: ¿En cuáles de las habitaciones y objetos del mobiliario que has mencionado os lo habéis montado Elphie-chan y tú? Es puro interés arquitectónico…
-Sho: ¡¡AIBA!!
-Elphie: Pues… menos encima de la lámpara de cristal Ruso, creo que en casi todos lados. 
-Aiba: Sou desu ka?
-Sho: Pero no le contestes encima –dice indignado.-En fin, ¿cuál era la otra pregunta? Espero que no sea otra guarrada.
-Aiba: ¡No! Bueno, sí, un poco. ¿Dónde está el baño? ¡Me hago mucho pipí!
-Sho: Pues mira, en esta planta hay cinco, pero el más cercano está en este mismo pasillo. Hay que torcer a la derecha en donde estaba el aparador Rococó que os enseñé antes y luego te topas de frente con el cuadro de Miró ese de los círculos amarillos, bueno, pues cuentas tres puertas a la izquierda y ese es el cuarto de baño.

De pronto Aiba se empieza a abrir la bragueta allí mismo.

-Sho: ¿QUÉ HACES, MASAKI?
-Aiba: No me he enterado de nada, no voy a saber llegar y tengo muchas ganas, creo que voy a hacer pipí en ese jarrón chino que tienes en la esquina del despacho. 
-Sho (horrorizado): ¿El jarrón de la dinastía Ming? ¡De ninguna manera! Aplazamos la visita guiada por el momento, llevo a Masaki al baño y en unos minutos vuelvo.

Se lleva a Aiba de la mano por el pasillo como si fuera un niño pequeño.  

Más tarde en el garaje…
-Sho: ¿A qué mola el coche presidencial? El motor es tecnología alemana, ¡mochiron!
-Jun (asomándose dentro): Tiene muy buena pinta, sí señor. Si hasta los asientos parecen cómodos.-Entra, se sienta y toquetea la tapicería.- ¿Cuántos caballos tiene esta maravilla?
-Sho: 322 cv de potencia y tracción trasera.
-Aiba: Sho-chaaan, tengo una pregunta –levanta la mano como si estuviera en la escuela.
-Elphie (adelantándose a los acontecimientos): Sí, dentro del coche también, Aiba. Realmente el asiento trasero es muy cómodo.
-Jun (saliendo a toda prisa con cara de asco): Joder, podíais haberme avisado antes de sentarme ahí.
-Sho: Bueno, que luego lo han limpiado… ¿Vamos a comer algo?
-Todos: ¡¡¡¡¡SÍIII!!!!
-Jun: Se me ha quitado un poco el hambre…



-En el comedor del palacio-
-Sho (sentado): Y este es James, el mayordomo jefe de la Moncloa. Y me ha traído mi postre favorito acompañado de una ensalada de frutas de temporada.
-Elphaba: ¿Podemos comer nosotros o la visita solo incluye verte a ti mientras zampas? –pregunta ya un poco quemada.
-Sho: ¡Huy, perdón! Sentaos a la mesa, ahora os traen la comida a vosotros también. Qué tonto soy.
-Elphaba: Y tanto…
-Claire: ¡Tengo antojo de sandía! Y chocolate blanco derretido por encima.
-Aiba: Nunca lo he comido, pero suena bien.

En Cádiz, Genomiya tiene preparada ya la cena, ha cocinado media tarde, y por supuesto también hizo “hambaga” que sabe que es el plato favorito de Nino. No tiene muy claro que él vaya a aparecer, pero tiene esperanzas en ello. Cuando acaba de prepararlo todo se sienta un poco en el salón mientras comprueba que no le falte nada a la mesa romántica que ha preparado. 

Llaman a la puerta.

-Geno: ¿Será Ninomi? –se levanta de un bote y se acicala el vestido antes de ir a abrir. 

Nino en la puerta con un ramo de flores en la mano le saluda mirando para otro lado.

-Nino: Hola… te he traído esto. –Le da las flores sin más. 
-Geno: Huy, gracias, no me lo esperaba –de pronto se da cuenta de que en las flores hay escrita una dedicatoria en una banda dorada, vamos, que Nino NO se ha gastado un duro, las ha debido de robar en un cementerio o algo así. 
-Nino (mirando al suelo): No hay de qué. Las “compré” de camino, vine andando desde el centro.
-Geno: ¿Andando? Eso sí que es sorprendente.
-Nino: El autobús está muy caro, no me apetecía cogerlo. Además así hago ejercicio… 
-Geno: Si lo veo no lo creo.
-Nino: Hay muchas cosas que no sabes de mí, he cambiado mucho últimamente. ¿Puedo entrar o no?
-Geno: Claro que puedes entrar, por supuesto. A fin de cuentas esta es tu casa también… o eso creo. ¿Te quieres cambiar de ropa o algo?
-Nino: En serio, ¿qué tiene de malo el pijama que tengo puesto? 
-Geno: Nada, está muy bien.
-Nino: Me iré a cambiar, pero solo porque a mí me da la gana -contesta refunfuñando. 

Se va  por el pasillo y se mete en la habitación.

-Geno (hablando en español): Qué cabezón es el tío… en fin, pondré las flores en agua. Bueno, por lo menos ha robado unas que estaban bastantes frescas. 

La cena más o menos transcurre con normalidad, Nino se pone “como el Kiko” de comida y no está demasiado por la labor de hablar mientras tiene la boca llena. Incluso evitar el contacto visual con ella. Pero en un par de momentos se le va la cabeza un poco, porque Geno se ha puesto guapísima para la ocasión y no recordaba cuando fue la última vez que la vio con un vestido tan bonito y tan arreglada. Quizá en la boda de Jun y Sho, pero de eso hace ya algún tiempo… Genomiya coquetea un poco con él mientras le sirve  vino y al pobre Kazunari se le empiezan a caer los palos del sombrajo y apenas puede mantener la compostura y seguir con su cabreo. Cada vez le está costando más fingir que no le importa y que  no quiere saber nada más de ella. 
-Nino: ¿Dónde están todos?
-Geno: Han ido a ver a Sho a Madrid, no volverán hasta mañana. 
-Nino: La comida está rica. Sobre todo la hamburguesa… -comenta sin apartar los ojos del plato.
-Geno: Me alegro, la hice porque sé que es tu comida favorita. Me divierte cocinar las cosas que sé que te gustan.
-Nino: Eh… a mí me parece mejor comer, supongo- Nino le mira de reojo disimulando.
-Geno: Últimamente no cocinas, ¿verdad?
-Nino: Tiene razón, pero eso es porque Jun siempre quiere hacerlo, se ha vuelto loco con el aceite de oliva de España y siempre quiere cocinar él. Aunque a mí no me importaría hacerlo.
-Geno (rozándole la mano disimuladamente): Es una pena, tú cocinas muy bien, siempre me gustó tu hayashi rice, te sale muy rico. -Acercándose a escasos centímetros de Nino para susurrarle al oído- Ahora que ella no me oye, te sale incluso mejor que a la riida. -Geno baja la mirada mientras sonríe de manera traviesa.
-Nino: Supongo que… podría cocinar algún día…-contesta un poco alterado.
-Geno: Si te vas… no sé cómo vas a poder hacerlo. -pone cara de pena.
-Nino: Ehhh… bueeeno, todavía no es definitivo, los pisos que he visto no me han gustado mucho. Estaban mal comunicados, los muebles eran feos y los alquileres me parecieron caros –se justifica, pero lo cierto es que no tiene ninguna gana de irse a otro sitio. –Supongo que seguiré buscando por el momento.
-Geno: Ajá… ya veo… -se le acerca con una servilleta en la mano- Tienes un poco de ketchup en la mejilla. 

Genomiya le limpia el tomate de la cara. Nino se pone nervioso, da un manotazo al plato sin querer y se le caen los palillos y parte de la comida al suelo. Se agacha para recogerlos, Ella se agacha junto a él para ayudarle a arreglar el estropicio que ha montado. Kazunari está bastante doki-doki, mira a Geno fijamente a la cara ¡POR FIN!

-Nino: Etto… ¿qué hay de postre? -pregunta para salir al paso.
-Geno: Hay tarta de chocolate, y he hecho flan de matcha. ¿Qué quieres?
-Nino: ¿Qué tal esto? –se acerca a ella y le planta un morreo.
-Geno: Mucho más dulce que la tarta y el flan juntos, eso desde luego. –Esta vez es ella la que se acerca a besarle. 

La cosa se calienta un poco, Nino se agarra sin querer al mantel y tira de él, se cae parte de la vajilla y las copas al suelo con gran estruendo.

-Nino: Ups…gomen, ne.
-Geno: Buena la has liado, creo que se han roto varios platos. Jun se va a poner hecho una fiera cuando se entere.
-Nino: No pasa nada, ya compraré más, si tengo que sacar “a pasear”* la tarjeta de crédito por una vez, la saco. 
-Geno: ¡Sí que has cambiado, Kazu-chan! –exclama sorprendida mientras le desabrocha la camisa.
-Nino (sonriendo con aire de superioridad): Sí, bueno… ¿por dónde íbamos?
-Geno: Por el postre, Nino, íbamos por el postre.
-Nino: Ya decía yo que me había quedado con hambre –añade de manera maliciosa, y le pega un mordisquito a Genomiya en el cuello.
-Geno: A mí me pasa exactamente lo mismo –afirma.

--Esa noche, en la Moncloa--
-Sho (entrado al cuarto mientras se afloja un poco la corbata): Vamos, que ya se han metido todos en sus habitaciones.
-Elphaba: “¿Vamos?” A dónde.
-Sho: Te tengo una sorpresa, es algo que he hecho traer el otro día.
-Elphaba: Me tienes intrigada.
-Sho: Venga vamos, y no hagas ruido –le da la mano y salen los dos a furtivamente por el pasillo a oscuras y casi caminando de puntillas.
-Elphaba: ¿Está lejos?
-Sho: Vamos a la primera planta, cuidado al bajar las escaleras, no te vayas a caer rodando.
-Elphaba: Lo intentaré, lo último que quiero es acabar pareciendo un musical de Koichi Domoto, gracias.

Abriendo la puerta de una pequeña habitación que ese día no les enseñó en la “visita guiada”.

-Sho: ¿Qué te parece?
-Elphaba: Huy, aquí no nos has traído hoy.
-Sho: Es que era una sorpresa, esta parte de la visita es para ti exclusivamente.
-Elphaba: Eso es porque yo soy VIP, ¿verdad?
-Sho: Por supuesto, para eso eres “la primera dama”.
-Elphaba: ¿Y el piano?
-Sho: Lo he comprado la semana pasada y lo he hecho traer.
-Elphaba: ¿Y ahora me vas a dar una serenata? –le da un beso.
-Sho: Bueno… lo cierto es que lo que tenía en mente, era más bien el numerito del “pianista hentai.”
-Elphaba: Eso también me gusta. Pero voy a ser buena, te dejo empezar a tocar con la ropa puesta. Luego ya iré quitándotela yo si eso.

Al rato Sho ya tiene menos ropa que espinete, e intenta concentrarse en tocar mientras Elphaba le mete mano descaradamente. A ratos se le va alguna nota y todo.
-Sho: Estoy más nervioso ahora que en mitad de un concierto…-se ríe. 
-Elphaba: ¿Y cuándo te cuelgan a varios metros con cuerdas para cantar?
-Sho: Vale no, en ese caso estoy más alterado de lo que estoy ahora. 
-Elphaba: Pues tranquilo, que no pasa nada.
-Sho: Me da vergüenza que nos escuchen y nos descubran.
-Elphaba: Tampoco estás cantando tan alto, no te preocupes.

Aiba se levanta y se dirige al despacho de Sho, quiere llamar a su amigo Kazama por el teléfono para ponerse un poco al día. Lleva su peluche debajo del brazo porque le da un poco de miedo ir por los largos pasillos sin luz. Antes de bajar siquiera las escaleras, escucha el piano con notas desafinadas y una voz lejana cantando, se asusta pensando que hay un fantasma rococó cantante en el palacio, posiblemente habrá venido “dentro” de algún mueble reviejo de los que decoran la casa. ¡UN MUEBLE MALDITO! Sale corriendo hacia la habitación de Sho y Elphaba, toca a la puerta un par de veces, pero está tan atemorizado que entra sin que le contesten. Abre la puerta y enciende la luz rápidamente, cierra detrás de él muy asustado, se resbala con sus propios calcetines y se cae cómicamente todo espatarrado en el suelo de la habitación. 

-Aiba: ¡Itai! ¡Sho-chan, lo he oído! ¡Hay un espíritu en la casa, canta muy mal unas canciones de west side story! Tengo mucho miedo –se levanta del suelo y recoge su perro de peluche. ¿Lo habéis oído?

De pronto ve que no hay nadie en la habitación, pero es tan tonto que en vez de pensar que el “fantasma” puedan ser ellos, llega a una conclusión muy estúpida.

-Aiba: Mierda, he llegado tarde, “el fantasma cantante” les ha secuestrado. Tendré que olvidar el miedo y salir a rescatarles -mira el peluche fijamente- Kazama-kun, tú serás mi fiel compañero de aventuras, tienes que ayudarme, ¿ne? ¡VAMOS! 

CONTINUARÁ...

*Es ficción, una licencia poética. ¿Nino gastando dinero por propia voluntad? ¡¡ANDA YA!! :-P