martes, enero 26, 2021

31. Desventajas de ser un travesti secreto y otras parafilias.

En primer lugar feliz cumpleaños a Sakurai, y ya que estamos a Murakami que mañana también cumple los 39, y la verdad es que en este capítulo sale él más (porque el pobre Sho-chan no sale nada, que está muy ocupado dirigiendo el país) :p 



Está atardeciendo, el teléfono de Yoko suena mientras camina por la calle con Subaru, descuelga y es Hina que acaba de tener 10 minutos libres en su ajetreada agenda de presentador de TODO y quiere preguntar por Subaru y su diagnóstico médico (el psicológico ya se lo dieron hace años y no parece que tengan una cura para eso), luego se asegura de decirles cincuenta mil veces que no tomen alcohol NINGUNO de los dos porque ambos están tomando medicamentos para sus golpes y dolores varios. Yoko dice que sí de mala gana como quien le da la razón a una okan insistente y pesada, pero lo cierto es que se muere por una cerveza fría… quien dice una dice seis o siete más bien, pero es responsable y no va a beber nada de eso mientras está tomando la medicación para el golpe en su cabeza. Yoko consigue que Shingo por fin cuelgue, le pregunta que si no tiene algún trabajo pendiente, Hina en realidad ya ha terminado de grabar su show semanal con la Matsuko Deluxe, un mini comercial para anunciar el próximo FNS que va a llevar como presentador principal y un programa de deportes en el que colabora y que tenía en el planning del día. Pero como le gusta mucho interactuar con el staff de la tele, cuelga para ponerse a hablar con unas personas que hay trabajando en el plató. Se sabe incluso los nombres de la gente que trabaja detrás de las cámaras y de algunos hasta les ha preguntado el nombre de sus respectivos familiares, Shingo habla hasta con las piedras. Yoko lleva a Subaru a casa en coche y se asegura de que sea capaz de llegar sano y salvo al portal del caro condominio de pisos en el que vive. Yoko quiere acompañarle hasta casa, pero Baru asegura que está muy bien y que va él solito. Subaru se mete en el ascensor, esta vez sin estamparse contra él ni nada y luego con vista borrosa acierta a meter la llave en la cerradura para entrar en casa. Camina tambaleante por el pasillo y se desploma en el sofá del salón, al poco se queda allí dormido por efecto de la medicación que le han dado en el hospital. 

Zel llega a casa y se saca del bolsillo el chicle masticado por Tsuyoshi que rescató de la basura. Debe encontrar un lugar poco sospechoso donde guardarlo, un escondite que Hina no encuentre. Primero lo envuelve en plástico de cocina para que el chicle asqueroso y chupado no pierda “todas sus propiedades” (puag!). Después se pasea por la casa buscando el lugar adecuado donde meterlo. “Ahí nunca lo encontrará” dice convencida después de haberlo pegado con cinta americana debajo de un teclado que  Murakami que tiene en una esquina del salón, a fin de cuentas Hina nunca ensaya las canciones en casa (nunca ensaya así en general, y así le va… para qué engañarnos). Si no lo usa, no hay peligro, Zel queda muy contenta con su idea y se tranquiliza, ya tiene un problema menos. Prende rápido el pc, se sienta en el suelo del salón y se pone en contacto con su amiga “la que lo quiere todo de Yoko”, ella a veces le ha hecho algún encargo de frikeces de Japón y con el dinerito que le saca de la comisión malvive (basado en hechos reales) porque Hina apenas le da nunca nada y el sueldo de Junior es una mierda. Zel le pregunta que si está interesada en comprarle una camiseta con manchas de babas de Yokoyama. La chica primero dice que sí sin dudarlo, pero al segundo empieza a pensar cosas MUY raras y le pregunta a Zelgadis en qué extrañas circunstancias su amado ichiban de Osaka le ha babeado la ropa. Antes de que a Zel le dé tiempo a explicarle todo lo acontecido con un Subaru acosador y pervertido chocándose contra ascensores, el hospital, las liadas con Johnnys y paparazzis y que Yoko babea mientras duerme, ella ya le ha amenazado de muerte por “roba idols” y “calienta kinkis” y le intimida diciendo que va a comprar un billete a Japón para partirle la cara a la pobre Zel que (por una vez) es inocente. Por fin consigue calmar a la chica explicándole toda la historia y parece que se tranquiliza y queda conforme con la aclaración. Pero le deja bien claro que estará observándola desde la distancia, que a las Españas también llegan vía internet los escándalos de la Friday, el Tokyo sport y demás mierdas amarillistas que han insinuado cosas entre Yoko y Zel...

Cuando todo está explicado y han establecido un precio justo por la camiseta babeada por Yoko, Zel se despide de ella y va a hacer la cena. Al poco llega Shingo, ha trabajado muchísimo ese día pero por alguna extraña razón nunca parece cansado, como si siempre pudiera hacer un poco más, su nivel de estamina debe estar rozando los límites del dopaje en el Tour de Francia (al contrario que Zel que nació agotada ya y va arrastrándose por la vida desde el principio de los tiempos... como Okura!). Hina deja sus cosas en la habitación (y parte de su ropa también) y va a la cocina a echar una mano a Zel con la cena, de hecho casi siempre es Murakami el que suele cocinar porque para eso es SU casa. Además de que él casi no se fía de Zelgadiss, por alguna razón piensa que su “compañero” de piso no sabe hacer nada, que es un poquito inútil y no se le da bien la cocina… Zel nunca le ha intentado demostrar lo contrario, más por vagancia que otra cosa. (Si se lo dan hecho, ¡pues mejor!)

Cenan tranquilos hasta el momento en el que a Murakami le da por preguntar a Zel si sabe algo de una factura desaparecida del gas. Ella le confiesa que la cogió esa mañana del cajón donde guardan los documentos importantes y que la ha pagado en un konbini con el dinero que le dio Yoko el día anterior por haberle acompañado al hospital. Hina se mosquea bastante, a él le encanta dedicar sus (escasos) ratos libres a los gastos mensuales y la economía doméstica, es su hobby y le relaja hacer números por así decirlo, así que no entiende qué pinta Zel pagando una factura de la casa.  Murakami riñe a Zel y le dice que no debe meterse en los pagos de nada, que ya se ocupa él. Zelgadiss se siente muy mal, ella solo pretendía ayudar, Hina debería estar agradecido porque colabore en los gastos ya que NO está pagando nada por vivir allí desde que llegó. Un poco avergonzada le menciona que sabe que la Johnnys le está dando dinero por “cuidar de ella”.

-Hina: ¿Quién te ha dicido eso? –pregunta entre sorprendido y escamado.
-Zel: Yokoyama, mientras esperábamos a Shibutani en el hospital.
-Hina: Ese bocasas… siemple tiene que estal hablando de más y metiéndose en asuntos que no son los suyos.
-Zel: No importa, ahora ya sé que tú fuiste la única persona que quiso vivir conmigo –le dice algo triste.
-Hina: Bueno… es que a vel… nadie quelía vivil con un extlanjelo desconosío que no sabíamos quién ela… tienes que enteldel eso.
-Zel: ¿Ni siquiera por dinero?
-Hina: Tampoco es tanto dinelo el que nos oflesían…
-Zel: ¿Qué soy yo, una basura? ¿La gente no me quiere por ser extranjero?
-Hina: La gente tiene miedo de lo que no conose.
-Zel: Eso es racismo –concluye muy seria.
-Hina: Shhh!!! No digas esa palabla, que es mu fuerte y mu fea y cuando alguien la dise, todo el mundo se pone nelvioso. A vel si te han escuchao los vesinos, que las paledes son de papel... -dice intranquilo.
-Zel: Pero es la verdad. Y bueno, encima Satoshi no quiso vivir conmigo, que me dejó aquí tirado –contesta cada vez más triste.
-Hina: Lo del novio tuyo ya es asunto apalte… que ya le vale al Ohno también… -comenta.
-Zel: Shin-chan, ¿te puedo preguntar una cosa? –le dice mientras revuelve la comida en el plato con los palillos.
-Hina: Dime.
-Zel: ¿Cuánto te pagan por tenerme en tu casa?
-Hina: Oh, eso… no impolta, no te empleocupes –sigue comiendo mientras disimula.
-Zel: Sí importa, quiero saberlo –se levanta de la silla y se dirige hacia donde está sentado Shingo. –Contesta, kudasai –le tira del brazo (le tiraría de la camiseta, pero es que Shingo va descamisado por la casa…)

Murakami suspira antes de hablar.


-Hina: Está bien, 50 mil yenes al mes –confiesa por fin.
-Zel: ¿Eeeeh? Pues eso es muy poco, ¿ne? Yo solo gano un poco más que eso como junior… ¡No llega para pagar los gastos!
-Hina: Sí llega, en realidá gastas mu poco. Comes más o menos la mitá que yo, te duchas muy rápido y sales corriendo del baño como si te pelsiguielan, así que no gastas tanto agua, y de electlisidá… en casa solo ves poco la tele, y lo que más usas es el pasokon, que tienes mucho visio tú con el intelné y el wifi.
-Zel: Bueno, pero por qué me gusta hablar con mis amigos por el chat y ver cosas y series online… –se justifica.- ¿Por qué aceptaste tan poco dinero?
-Hina: Polque… polque nadie palecía quelel cuidal del chico eulopeo que iba a venil y me daba pena pol él. ¿Acaso esa es la bienvenía que le íbamos a dal a un poble gaijin nuevo? Menuda mala imagen de Nihon te ibas a lleval, naa??     
-Zel: Pues gracias, tú fuiste el único que pensó eso.
-Hina: En realidá no, había otlo Johnnys que quiso llevalte pa su casa, pero al final me dejalon a mí polque él es más joven que tú y pensalon que yo selía más responsable, siendo más senpai y eso. Bueno y que yo tengo mejoles refelencias... 
-Zel: Eh?? Dare??
-Hina: Nah, un chico que es colol nasu de su grupo, es okanemochi, habla muncho, y se quita la ropa en la tele… además tiene complejo de mamá.  
-Zel: No caigo…creo que no le conozco -Zel no sabe de quién habla, pero con esa explicación parece que Hina se estaba describiendo a sí mismo.
-Hina: Da igual, de todos modos ese chico ya está cuidando de un Johnnys alemán, no nesesita más eulopeos.

El chico alemán y el que le cuida.


Zelgadiss cada vez está más perdida, ni siquiera sabía que hubiera ningún alemán en la compañía. ¿Ese chico cobrará más sueldo que ella? Ojalá que sí, porque a ella le están pagando una mierda. ¿Habrá más gaijins metidos? Además de los tailadeses Golf y Mike no le suena que hubieran pasado más extranjeros por allí...

-Zel: Wakatta –concluye, aunque la verdad es que entender no entendió nada, ni sabe quién es esa gente de la que Shingo le ha hablado.–Pero que pasa, ¿los extranjeros no se pueden cuidar solos? 
-Hina: ¡¡No, no!! Hay nolmas soble eso en la compañía, los idols gaijins son peliglosos, por eso otlos Johnnys os tenemos que cuidal y tenel vigilaos, pa que no os metáis en la dloga, en la plostitusión o en líos con la yakuza.
-Zel: ¿Qué? ¡Menuda tontería! -exclama indignada. 
-Hina: Tú no te has metido en eso polque te estoy cuidando muy bien -dice orgulloso.
-Zel: Y si no me cuidas tampoco iba a pasarme nada, soy una persona adulta y majime.
-Hina: Pues pol si acaso te seguilé vigilando. Ah, pol sielto, si nesesitas más dinelo estoy gualdando lo que sobla de tus gastos, está allí –señala al teclado de la esquina. – Está to roto y no lo uso nunca, pelo tiene un compaltimento secleto donde meto el dinelo, pensé que ela un buen sitio pala escondel algo sin que nadie lo sospeche. Si alguna ves tienes una emelgensia puedes cogel de allí algo de okane…-se levanta de la mesa para ir a enseñarle los ahorros.

Zelgadiss le agarra del brazo para que no se acerque al pianito, ¡¡¡el chicle chupado del senpai está escondido justo allí!!!

 
-Zel: ¡¡No hace falta, no hace falta!! Acaba de cenar, Shin-chan.
-Hina: Vale, pos como quielas… -se encoge de hombros y vuelve a su sitio.

Ella resopla y vuelve a sentarse en su silla, frente a Shingo. Remueve otra vez la comida con los palillos sin intención de comer nada más, se le ha cerrado es estómago porque no gana para sustos…

Después Hina recoge los platos y pone el lavavajillas, se queja de que Zel ha dejado la mitad y que la comida no se debe tirar a la basura, tal vez debería hacerse con una mascota para que se coma las sobras que deja. Zelgadiss está viendo un programa presentado por el propio Murakami, uno de variedades en el que al final acaban hablando… ¡DE COMIDA! (cómo no, igual que en el 90% de la programación televisiva japonesa). Hina termina en la cocina y se sienta en el sofá junto a ella.

-Hina: Oye que no te he pleguntao, ¿Cómo has visto a Baru cuando habéis salío del hospital? ¿Estaba más mejol o me tengo que asustal?
-Zel: Eh?  -contesta sin hacer mucho caso mientras mira la tele.
-Hina: Subaru, que cómo está, estoy empleocupao pol él.
-Zel: No se morirá, tranquilo –concluye sin querer hablar más del tema, la verdad es que está muy hasta los huevos de Shibutani ese día, ya ha tenido bastante “tronado de Osaka” por una temporada.
-Hina: Homble, que no se muele por un golpe ya lo sabía yo, pero quelía sabel algo más, ¿qué le han dicido los médicos que haga?  
-Hina: ¡Ay Shin-chan que no sé! Llámale por teléfono y le preguntas a él, y cállate un poco que no te oigo –exclama con fastidio.
-Hina: ¿No me oyes? Pelo estoy aquí al lado tuyo.
-Zel: Tú no, el Shingo de allí –señala a la tele donde Murakami está explicando cómo cocinar correctamente un bol de oyakodon mientras los “tarentos” que están de invitados dicen mucho “sou desu neeee” “naruhodo” y frases parecidas que no aportan nada de interés.
-Hina: Ah eso, jajajaja –se ríe muy escandalosamente porque le hace gracia que a Zel le guste su programa de variedades.
-Zel: Shhhhhh!!! –le chista para que se calle. –Así no hay quien vea la tele…
-Hina: Tienes aquí un manchurrón –le señala el cuello de la camiseta.- ¡Ya tas manchao cenando, cochino!

Por lo visto Murakami tiene ganas de hablar ese día y no tiene intención de estarse calladito un rato.

-Zel: No es eso, son babas de Yoko.
-Hina: Que extlaño, le conozco hace muchos años y a mí nunca me ha babeado… si solo babea dulmiendo que yo sepa –comenta desconcertado.
-Zel: Se me durmió encima en el hospital.
-Hina: Ahhh, clalo. Trae que te lavo la camiseta –le agarra de las mangas e intenta sacarle la ropa.
-Zel: ¡¡No me toques!! –le grita mientras le aparta a manotazos.
-Hina: Estás susio, hay que lávalo, quítatela tú si no quieles que te toque –sugiere sin entender por qué Zelgadiss se ha enfadado tanto.

Zelgadiss muy cabreada y con el corazón latiéndole a mil por el susto se levanta del sofá y dice que va a ducharse y meterse en el ofuro un rato. Falta le hace porque está muy de los nervios ese día con tantos problemas.

Abre el grifo del agua del ofuro mientras hace otras cosas como preparar la ropa para el día siguiente y coger su pijama para vestirse después del baño. Se desnuda y se ducha antes de meterse a remojo, nunca ha sido muy de ofuros ni de onsen porque no le gusta demasiado permanecer en culos innecesariamente, pero sabe que de vez en cuando un baño relajante viene bien, sobre todo cuando ese día te ha pasado DE TODO y nada bueno desde que te has despertado. Tal vez el baño rebaje su nivel de ansiedad.

Lleva un rato tranquila en el baño cuando Shingo llama a la puerta algo preocupado, con lo poco que tarda Zel en ducharse y vestirse es raro que esté más de 10 min allí dentro.

-Hina: Zeeeeel, ¿has acabao ya?
-Zel: Nooooo.
-Hina: Estás taldando mucho, ¿no te estalás tocando?
-Zel: ¿Qué? ¡¡Noooo, nada de eso!!
-Hina: Pues tal vez debelías, que te veo muy nervioso hoy… -dice mientras entra en el baño con un libro en la mano.

Zel se lleva un susto de muerte, se hace un ovillito en el ofuro con las piernas cruzadas para que no se le vea nada y se abraza a las rodillas pegándose lo más posible para que no se le intuya ni un ápice del pecho, aunque en realidad tampoco es que tenga mucho que esconder. Lo cierto es que Shingo no la está mirando en absoluto, va a su rollo, deja el libro posado en una esquina donde no se moje y se quita los calzoncillos lanzándolos a un rincón en donde está doblada la ropa sucia que se ha quitado Zel antes. Hina se sienta en un banquito de plástico (muy típico) que tiene allí en el baño y se ducha concienzudamente además de lavarse el pelo y quejarse a gritos porque se le ha metido champú en los ojos y le escuece. Zelgadiss está aterrada, si Shingo ve algo indebido SU CARRERA COMO JOHNNYS ESTÁ ACABADA, será un escándalo de proporciones más grandes que todas fotos de recién follaos de Tegoshi, Koyama y Ryo juntas. 
El Kamisama de los travestis ^_^
Zel no se mueve, no sabe qué hacer, no puede salir, la toalla está demasiado lejos de la bañera, además ¿cómo va a taparse con Shingo allí delante? La única opción es quedarse en el ofuro calladita y sin moverse y rezar a los Kamisamas del travestismo para que la protejan y ese kinki idiota no lo descubra todo y le de un ataque. Shingo acaba de ducharse, se ata una toalla en la cabeza y coge el libro antes de meterse en el ofuro con Zel.

Shingo limpio

-Hina: Gomen naaa, hoy no tengo mucho tiempo pa na y como estabas taldando muncho…-dice mientras se mete en el agua calentita y sienta frente a Zel. -¡Ahhh kimochiiiii! –exclama.

Zel está pálida, no se mueve cuando Shingo entra, por suerte él está demasiado metido en la lectura de su libro de economía como para darse cuenta de que a su compañero/a de piso le va a dar una taquicardia en cualquier momento.

-Hina: Zel-kun, ¿sabes que he pensao? Amojol me meto en la daigaku a estudial, ¿hablá clases noctulnas? Quielo de estudial económicas como el Sakurai. ¿Tú qué opinas? Que estudiaste en la univelsidá  y sabes de esas cosas –pregunta sin casi apartar la mirada del libro.
-Zel: Shingo… que no tienes tiempo… –contesta con voz muy bajita.
-Hina: Que si homble, que yo me olganizo los holalios de los tlabajos y ya me dalá más tiempo pala to.
-Zel: No es solo ir a clase, también tienes que entregar repotos escritos y cosas así,  estudiar cuando son los exámenes... no tienes tiempo para estudiar.
-Hina: Ah, no lo había pensao… es veldá, pensé que solo con il a clase ya valía…hum… bueno, voy a pensalmelo mejol. Pero puedo no dolmil y así estudio en esas holas.
-Zel: Shingo… necesitas dormir, es peligroso –contesta con una voz muy seria y neutra intentando que no se note lo totalmente de los nervios que está.
-Hina: Que exagelao eles, ¿qué es lo peol que puede pasalme si no duelmo?
-Zel: Morirte –contesta aún más seria.

Obviaremos que son dos personajes de Gintama...
y el texto de los bocadillos que nada tiene que ver.

Hina baja el libro y mira a Zel por fin a la cara.

-Hina: Eso selía un poblema, si la palmo no podlé seguir trabajando –dice con expresión grave mientras asiente con la cabeza.

Zel cree que el workaholismo de Hina le impide pensar con claridad… y que debería replantarse su escala de valores en la vida igual también. Permanecen en silencio un rato y después Hina concluye que no tiene tiempo para perderlo en el ofuro así que se levanta, se seca un poco y luego se ata la toalla en la cintura.

-Hina: Pos yo ya me voy, y tú sal rápido que llevas ahí metío muncho rato, ¡¡te se van a quedal las pelotas como el umeboshi!! –le chilla.

Qué asco me da el Umeboshi

Murakami agarra el montón de ropa sucia que hay en el suelo y se lo lleva. Zel lanza un suspiro cuando Shingo cierra por fin la puerta del baño. Tiene las piernas y los brazos entumecidos de estar tan en tensión durante todo ese rato, cuando intenta salir del ofuro por poco no se escoña porque las piernas ya ni le funcionan. Se tapa corriendo con una toalla y se viste a toda velocidad por si acaso a Murakami le da por entrar otra vez, porque con ese chico no se sabe. Zel de pronto se da cuenta de que Shingo se ha llevado la camiseta y va corriendo a preguntarle qué ha hecho con la ropa sucia, el muy idiota YA ha puesto la lavadora y no se puede abrir porque la máquina ya está echando el agua. Zel le monta una bronca enorme a Hina diciéndole que no quería lavar ESA camiseta. El pobre Shingo no entiende nada, pero empieza a pensar cosas muy raras de Zel-kun. Que tiene algún tipo de fetiche asqueroso por coleccionar saliva de otros Johnnys, primero el chicle chupado de Domoto-san y ahora las babas de Yoko… todo MUY sospechoso y bastante cerdo también. Zel le confiesa que pretendía vender la camiseta a una amiga suya española que es fan de Yokoyama, pero que ahora por su culpa le ha arruinado el negocio y no va a poder vendérselo, además de la decepción que se llevará su amiga, que se queda sin ADN de un kansaijin. Shingo le dice que es ilegal tener otro negocio además de ser Johnnys y ella dice que es algo puntual que hace a veces. Entonces él le riñe porque está cobrando en negro y no declara sus ganancias, puede que Zel no sea drogadicta, pero está defraudando a hacienda, que tampoco está bien y a Shingo las ilegalidades NO le gustan… excepto cuando las comente Shibutani, a ese se las perdona siempre.

-Zel: ¿Quieres dejarme en paz? ¡¡Eres un controlador!!  
-Hina: Yo no te contlolo, te vigilo polque hases cosas malas, no me digas lo mismo que me dice el Tacchon siempre. Y ven aquí que tienes el pelo mojado, te lo voy a secar. –se acerca con una toalla en la mano.
-Zel: Que no me toques –le aparta de un empujón.
-Hina: Que luego me coges flío –comenta.
-Zel: Déjame en paz, ¿por qué has tenido que lavar la camiseta?
-Hina: Estaba susia…
-Zel: ¡Eres baka! –le grita fuera de sí. –Y no te entres al baño cuando estoy yo, no quiero que me veas desnudo.
-Hina: Si no te he mirao, pol eso no te empleocupes… pero no entiendo pol qué tanto dlamatismo, que no me voy a asustal pol velte el chinko. Digo yo que en Eulopa teneis las mismas cosas que nosotlos aquí, ¿na?
-Zel: NO quiero que vuelvas a entrar al baño si estoy yo, ¿entiendes? –le repite muy seriamente, empuja a Shingo contra la pared y Hina pone cara de cachorrito inocente porque no sabe qué mosca le ha picado a Zelgadiss.
-Hina: No hay poblema, no lo volvelé a hasel…-concluye.
-Zel: Y no me hables en un tiempo, estoy enfadado contigo. -Zel se va a la habitación y cierra la puerta corredera con muy mala hostia.

Hina se queda en el pasillo con cara de perrillo abandonado, no le gustan nada las discusiones, pero le gusta menos que Zel se enfade con él. Decide jugársela y entrar al cuarto a pesar de que con la mala leche que se gasta Zelgadiss igual no es buena idea.

-Hina: Etto… Zel-kun –comienza tras abrir la puerta. -Ya sé que me has dicido que no te hable pelo… ya sabes que eso es imposible, yo no me callo nunca… y me quielo de disculpal.

Zel le está ignorando, se dedica a echar su futón en el suelo en el lado más pegado a la pared que puede para estar lo más lejos posible de Hina, luego saca la almohada y la colcha del armario para echarse a dormir cuanto antes.

-Hina: Yo te conseguilé babas de Yoko –continúa.
-Zel: ¿Nani? –se gira y le mira con cara de alucine.
-Hina: Si tan impoltante ela pa ti esa camiseta susia y babeada yo te consigo otla, ya me se ocurrilá algo mañana en el ensayo… déjamelo a mí.
-Zel: ¿De verdad harías eso? –pregunta asombrada.
-Hina: Pos clalo… segulamente Yoko se piense cosas mu raras, pero no me impolta.
-Zel: Arigatou… oye, siento haberte llamado baka.
-Hina: Cleeme otlos me llaman cosas peoles.
-Zel: He tenido un día muy difícil hoy… y ha sido culpa de varios miembros de Kanjani, te he tratado mal por eso, pero no es tu culpa –confiesa  a punto de echarse a llorar.
-Hina: Pelo no me lloles que no pasa na.
-Zel: Gomen ne, Shin-chan –se le caen los lagrimones.

Hina se acerca a Zel y le revuelve el pelo mientras le dice que no se preocupe.

-Hina: Y tlanquilo que no me vuelvo a metel en el ofulo contigo…
-Zel: Bien.
-Hina: A cambio tú no pagues factulas de la casa, que ya me encalgo yo de eso.

Zelgadiss asiente con la cabeza sin decir nada. 
 
-Hina: Y ahola ven, que te voy a secal el pelito, al futón no te metes así que me coges flío y te pones malo –comenta  como una obachan mientras tira del brazo de Zel y se la lleva al baño para darle un poco con el secador.

 

Interior/cocina/mañana

-Elphie: Yo creo que a Nino le va a durar lo del trabajo de cocinero dos días, con lo vago que suele ser siempre, seguro que lo deja, si no le echan antes, claro –comenta mientras remueve su colacao con la cuchara.
-Geno: Pues que le dure dos días, si total ya para lo que nos queda en España, pues mira.
-Elphie: También es verdad.
-Claire: Ay calla, no me hableis de eso, que me pongo un poco nerviosa con todo ese asunto de la mudanza y el viaje.
-Jun: No te preocupes “daarin”, que yo estoy aquí para ayudarte en todo –le dice mientras le pone la mano en el hombro.
-Claire: Quítate para allá Jun, que me tienes contenta –le riñe con cara de pocos amigos.
-Jun: No me importa lo que me digas porque sé que no hablas tú, hablan las hormonas del embarazo, que te tienen un poco revolucionada.
-Claire: Lo que habla es la mala leche que me pones Jun, déjame un poco en paz, anda.
-Jun: Gomen –se disculpa muy afligido y se levanta a hacer unas tostadas para dárselas a Claire, aunque es posible que ella se las tire en la cara.
-Aiba: Pues yo lo que quiero saber es cómo piensa Sho-chan arreglar las cosas para dejar de ser presidente del gobierno, porque aún no me he enterado, ¿vosotros sabéis algo?
-Elphie: Qué va, el tío no me ha contado nada sobre ello, el plan lo tiene más escondido que el pv de Subarashiki Sekai.
-Aiba: Es verdad, había olvidado que grabamos ese pv… debería ir a buscarlo cuando regresemos a Japón.
-Geno: ¿Y dónde vas a buscar eso?
-Aiba: Hay un almacén muy grande donde se guarda todo el material que van sacando los artistas.
-Elphie: No fastidies, pues me lo imagino como el final de “en busca del arca perdida” lleno de cajas de maderas colocadas encima de estanterías metálicas en un depósito interminable.
-Aiba: Está en Shibuya, cerca del Johnnys family club… pero bajo tierra. Bueno yo no he estado nunca, pero es lo que he escuchado. Y solo puedes entrar con un permiso especial.
-Jun: Yo sí he entrado –dice haciéndose el chulo, y después le da un sorbo al café que tiene en la mano. –Ventajas de ser productor, me dejan entrar a documentarme viendo cosas para que me sirvan de ideas para los conciertos.
-Geno: Eso mola mucho, seguro que has visto cosas que nadie ha podido ver.
-Jun: Sí, bueno… ya sabes… tampoco es que me haya dado tiempo a ver todo lo que hay, se necesitarían varias vidas para poder visionar todo ese material.
-Claire: ¿Entonces tú puedes entrar allí? –pregunta interesada por fin en algo que diga su marido.
-Jun: Sí, puedo. Se necesita un permiso, pero yo lo tengo desde hace años.
-Claire: Y… ¿podrías buscar el mítico PV perdido de subarashiki sekai?
-Elphie: ¡Huy, eso sería genial!
-Jun: ¿Si te prometo que lo busco me perdonas? –pregunta mientras se acerca a Claire y la mira con ojos seductores.
-Claire: Te perdono si encuentras también “carnival night part 1” –dice, sabiendo de sobra que le pide un imposible.
-Jun: ¡Pero esa canción no existe!
-Claire: Desde luego solo me sabes dar disgustos…
-Geno: Anda comete estas tostadas y deja al pobre chico, que le metes una caña…-le acerca un plato con tostadas que acababan de salir de la tostadora.


CONTINUARÁ…

lunes, noviembre 30, 2020

30. No pienso pagar una cena

Al cumpleaños de Satoshi no llegué, pero al de Chinen sí, ¿eh? Solo que no me cae bien y no le felicito, a cascarla. :p 
(Es que esta foto me encantó en cuanto la vi, jejeje)


En el capítlo anterior...

-Nino: no te estoy mintiendo, vengo de trabajar, acabo de terminar hace tan solo media hora, es lo que he tardado en llegar a casa.
-Geno: Tú sigue, sigue mintiéndome, que todavía te llevas una torta.
-Elphie: Bufff, que pestazo traes, que asco -observa.- Huele como a camarones fritos, que asco, voy a vomitar.
-Sho: No estarás… -se señala la tripa.
-Elphie: ¿Gorda?
-Sho: Gorda no, embarazada.
-Elphie: Que no, que no, es que me da mucho asco el olor a marisco.
-Sho: Pues vaya… -dice decepcionado.
-Nino: Mira -se saca un puñado de gambas del bolsillo.
-Elphie: Pero qué asco, aparta eso de mí -se aleja rápidamente de Nino.
-Geno: ¿Dónde has robao eso?
-Nino: Que no lo he robado, me lo han dado.
-Jun: ¿Pero se puede saber dónde demonios has estado todo este tiempo?
-Nino: Si dejarais de gritarme os lo explicaría…

-Geno: Bien, empieza.
-Nino: Ya sé que se supone que tenía que estar trabajando en una obra…-comienza.
-Elphie: Sí, ¿sabes lo que me costó encontrarte el puesto? He tenido que hablar con medio Cádiz para buscártelo.
-Geno: ¡Desagradecido! ¡Cara dura!
-Jun: Debería darte vergüenza irte de un empleo así, has dejado en mal lugar a Elphie-chan.  
-Aiba: Las gambas no pueden ser de trabajar de pescador, que Nino-chan se marea mucho en barco- dice pensativo.

Nino resopla y voltea los ojos, no parece que le vayan a dejar hablar.

-Nino: Sumimasen…-empieza.- Ya sé que está mal abandonar un trabajo sin decir nada pero…
-Aiba: A mí una vez me abandonó delante de unos pandilleros que iban a pegarme, hizo como que no me conocía y se fue -se queja.
-Nino: ¿Y eso que tiene que ver ahora? -pregunta mosqueado.
-Aiba: Nada, pero todavía me duele.
-Nino: Toma estas gambas como compensación -se las da a Masaki.

Aiba las coge mientras Sho le pasa el brazo por encima de los hombros como para consolarle. Jun les mira sin saber muy bien que pensar mas allá de que Nino siempre ha sido y será bastante jeta, pero al menos le dio gambas a Aiba. ^_^

-Aiba: Itadakimasu, pero aún estoy triste.
-Nino: Bueno, ya discutiremos eso otro día Aiba-chan, ahora solo quiero contaros lo que ha pasado y darme una ducha antes de ir a dormir, estoy reventado.
-Elphie: ¿Y no te podrías duchar antes? Porque apestas a pescaito frito que no hay quien pare…
-Sho: Tienes razón, pero ya que estamos que se explique, quiero descansar, mañana tengo el coñazo de reunión con los líderes de la oposición muy temprano.
-Elphie: Claro, si no hubieras llamado hoy dando un aviso de bomba…
-Sho: Es verdad, a lo mejor llamo otra vez haciéndome pasar x terrorista que no me apetece madrugar.
-Elphie: ¡¡¡SHO!!!
-Sho: ¿Qué? Los ministros son todos bastante vagos, una vez pillé a una diputada jugando al candy crush en medio del parlamento.
-Jun: ¿El que anuncian los Kanjani?
-Sho: No sé, no me dio tiempo a ver la versión que era.
-Geno: Callaros todos un poco kudasai, quiero que Nino se explique de una vez.
-Nino: Si yo os lo quiero contar, pero es que no me dejáis hablar…
-Claire: A ver Nino, ¿dónde se supone que has estado trabajando?
-Nino: En algo mejor que una obra, en algo digno de mi talento, cocinando en un restaurante muy caro -dice haciéndose el genial.
-Todos: Ehhhhhhh??
-Nino: ¿A que viene tanta sorpresa? -pregunta mosqueado- Os recuerdo que mi padre es chef de sushi y a mí siempre se me ha dado bien cocinar… además de hacer bien muchas otras cosas.
-Jun: Ya esta el modesto -dice con ironía.
-Sho: Pero vamos a ver Nino, ¿cómo te han contratado en un restaurante? Eso no tiene sentido.
-Nino: ¿Dudas de mi talento para la cocina?
-Sho: No, dudo de tu capacidad de hablar español!  A ver,¿Cómo demonios has hecho la entrevista?
-Nino: Con mucha cara y usando el traductor de google en el teléfono.
-Aiba: Nino es montón de listo y apañado -comenta ilusionado mientras chupetea la cabeza de una gamba (parece mentira que un momento antes estuviera enfadado con él, Aiba es un poco bipolar).
-Nino: Dije que era cocinero profesional.
-Jun: Nino, hacer anuncios de televisión friendo tempura no te convalida con los estudios de cocinero.


-Nino: ¡Cállate “Bambino”! Además, que también he hecho de cocinero en una película.
-Jun: Ah bueno, siendo así todo arreglado, esperadme un momento que voy a recoger mi estrella michelín, como yo he hecho varios papeles de cocinero. -comenta aún más irónico.
-Nino: Lo importante es que me han contratado, y estoy usando mis capacidades más que descargando sacos de cemento en una obra.
-Elphie: Pero podías haber avisado antes de irte.
-Nino: Si digo algo NO me hubieran dejado irme.
-Geno: Eso tiene cierta lógica.
-Elphie: ¡Porque se supone que NO tenías que irte de allí! ¡Y ve a ducharte, que apestas a pescao y a gambas y me da asco! -le grita enfadada.
-Claire: No, no, que diga dónde trabaja, quiero saber el restaurante que es, si hacen un buen sushi quiero probarlo.
-Nino: Pues claro que hago un sushi delicioso, y muchas otras cosas ricas japonesas.
-Claire: ¡Quiero ir, tengo antojo!
-Jun: No deberías comer pescado crudo estando embarazada, sushi no puedes comer, mejor pides otra cosa.
-Claire: Que pesado eres Jun.
-Jun: Solo te quiero cuidar -dice acercándose a ella con cara de niño bueno.
-Geno: Nino, ¿a que me vas a invitar al restaurante donde trabajas?
-Nino: Puedes venir cuando quieras Geno-chan pero… ¡pagando!


-Geno: Oye que tío mas tacaño. 
-Sho: Típico de Nino -niega con la cabeza.
-Nino: A ver, que el restaurante no es mío, podéis ir todos a comer allí, pero pagad la cuenta, yo no os invito, de algún sitio tiene que salir mi sueldo, deshou?
-Jun: Pues podías invitarnos tú, con todos los problemas que nos estas causando podías ser un poco más detallista.
-Nino: Bueno… ya veremos. -contesta a regañadientes.
-Aiba: ¿Os imagináis que nos invita? -pregunta emocionado.
-Jun: No, yo no tengo tanta imaginación, la verdad. -Jun está un poco picado por que Nino trabaje de cocinero cuando el chef oficial de arashi y el foodie es él.
-Nino: Venga, que me voy a duchar -se va hacia el baño pasando de todo porque ya está hasta el coño de todo.

La situación se calma un poco y todos se van a dormir aunque Nino no ha contado qué restaurante es ni siquiera donde está situado, pero bueno, Nino no ha sido nunca de contar sus cosas personales. Todos se van a la cama mientras Nino acaba de salir de la ducha en toalla y pretende ir a dormir con Geno, pero ella está enfadada con él, le da su pijama y le echa de la habitación. Nino acaba durmiendo en un sofá. 


Por la mañana Sho es el primero en levantarse, o eso cree él, Nino ha desaparecido YA de la casa, pero Sakurai ni se da cuenta porque tiene la cabeza en otra cosa, se prepara rápido y sale en dirección a Sevilla, debe tomar temprano el ave a Madrid para su reunión con los líderes de los otros partidos, debe hablar con ellos para ultimar los cambios de gobierno ahora que ha decidido volver con sus amigos a Japón y retomar su carrera como idol. Por fin tiene una idea para escoger sucesor sin convocar unas elecciones nuevamente, porque le parece un gasto absurdo para el país y tal y como están las cosas, mejor no andar tirando el dinero. No le ha hablado a nadie sobre esa idea, ni siquiera a Elphie, pero espera que todos los líderes de la oposición la acepten, basicamente porque no tiene un plan B.  

Cuando se levantan por fin el resto ven que Nino no está y no pueden creer que haya madrugado y menos para irse a trabajar, pero todo apunta a que está en ese misterioso restaurante… y si no es así se va a ganar una bronca. Geno está orgullosa de su Nino en secreto, pero no quiere confesarlo, así que sigue actuando como si estuviera mosqueada. Jun por su parte se ha levantado con un dolor de espalda horrible porque Claire aún esta enfadada por el asunto de la sesión de fotos y le hizo dormir en el suelo.

 

Tokyo/ Interior/ dia

Zel vuelve por el pasillo con el móvil en la mano, parece contenta después de haber hablado un rato con su Hamstercito, se sienta al lado de Yokoyama en la sala de espera del hospital.

-Zel: Subaru wa? -pregunta.
-Yoko: El doctor le ha llamado, ya estarán mirando su golpe -contesta mientras señala al fondo del pasillo por donde se fue el loco.
-Zel: Ok desu.
-Yoko: ¿Puedo hacerte una pregunta?

Zelgadiss asiente.

-Yoko: Si te gusta Baru…-comienza.
-Zel: ¡Oye, a mi ese loco no me gusta! -exclama ofendida.
-Yoko: Entonces ¿por qué te has puesto colorada justo ahora? -le señala la cara mientras se ríe un poco de ella.

Zel se cabrea y le aparta la mano acusadora con un manotazo.

-Zel: Es que hace calor, solo es eso -se excusa mirando para otro lado.
-Yoko: Sí, lo que tú digas… en fin. No entiendo por qué tienes un pochi-bolso mío si quien te gusta es Subaru.
-Zel: Tengo un pochi tuyo, ¡pero no significa nada, y NO pienso pagar una cena!
-Yoko: Claro que no vas a pagarla, solo tienes 3 yenes en la cartera -contesta sin entender a qué viene eso. -Con eso no te llega para pagar nada.
-Zel: ¿Por qué has mirado mi cartera? Eso es privado.
-Yoko: Fue Baru, no pude detenerle… oye, si estas mal de dinero puedo prestarte algo, no es necesario que me lo devuelvas.
-Zel: Déjame, no quiero tu dinero -contesta avergonzada, odia pedir ayuda o favores a nadie.
-Yoko: Pero yo sé que los júnior cobráis muy poco… ayer te di algo de dinero, pero tal vez necesitas más, no tengas vergüenza en pedírmelo -le ofrece amablemente.
-Zel: ¡Te digo que no necesito nada! -contesta con fastidio, ya el día anterior acepto el dinero que le dio Yoko por acompañarle al hospital a regañadientes.
-Yoko: Bueno, pues si no quiere mi ayuda al menos pídeselo a Shingo, a fin de cuentas le están pagando por cuidarte.
-Zel: ¿Nani?  ¿De qué hablas?
-Yoko: Pensé que lo sabías, el presidente ofreció a varios Johnnys dinero a cambio de que vivieras con ellos. Por lo visto no quería que vivieras sola, no se fía de ti, como todos los extranjeros sois muy drogadictos…
-Zel: ¡¡Que yo no tomo drogas!! -le grita enfadada.

Yoko hace un gesto para que no chille en el hospital y Zelgadiss se calma un poco.

-Yoko: Bueno, yo eso no lo sé, es lo que dice la gente en Japón, no conozco tantos gaijin.
-Zel: Podría vivir con mi novio pero… Satoshi me dijo que fue idea del presidente que viviera con Murakami.
-Yoko: Bueno, en realidad, creo que la cosa fue un poco diferente de eso, deberías hablarlo con Ohno-san -contesta intentando no meterse en líos ajenos.
-Zel: Entonces, ¿Ohno me ha mentido?
-Yoko: Eh… no sé nada sobre eso -se excusa.- Solo sé que Johnny-san habló con varios idols antes de que llegaras y preguntó quién quería vivir con un nuevo Johnnys europeo que iba a venir a la compañía.
-Zel: ¿Qué idols? -pregunta con curiosidad.
-Yoko: No sé, de Kanjani preguntó a todos menos a Subaru y a Okura, supongo que porque Baru no está para cuidar a nadie, y Tacchon… bueno, bastante tiene con levantarse él por las mañanas para venir a trabajar, supongo.
-Zel: ¿Y de otros grupos?
-Yoko: Etto… creo que escuché que preguntó a Shige y Koyama de NEWS y a algún KATTUN -contesta pensativo. -Hum… creo que fue a Akanishi porque al menos él habla inglés y el presidente pensó que podríais entenderos.
-Zel: ¡IMPOSIBLE, AKANISHI NO! -vuelve a gritar horrorizada.
-Yoko: Shhhhhh!!!! Urusai -le riñe.
-Zel: Yo con ese no quiero vivir.
-Yoko: Ni él contigo tampoco, porque rechazó la oferta.
-Zel: Yokatta -respira aliviada mientras se pone la mano en el pecho. Si pensaba que vivir con Murakami era malo, es porque no se daba cuenta de que la cosa podría haber sido mucho peor.
-Yoko: ¿No te gusta Akanishi?

Zel niega con la cabeza mientras pone cara de asco.

-Yoko: En ese caso es una suerte que vivas con Murakami.
-Zel: Bueno… Shin-chan aceptó porque le pagaban, solo le importa el dinero. -dice algo mosqueada.
-Yoko: Oye no te metas con Shingo, nadie más quiso vivir con un extranjero desconocido del que no sabíamos nada, como era lógico, y él aceptó. Y tampoco es tanto el dinero que le daban, lo hizo por ayudarte, aunque no te conocía, así que no te permito que hables mal de él.
-Zel: Gomen ne -se disculpa.
-Yoko: Yo tampoco quise vivir contigo, a saber si eras un loco drogadicto o algo peor. No te conocía.
-Zel: ¿Y ahora que me conoces?
-Yoko: Tampoco quiero vivir contigo, muchas gracias -dice a mala leche para joder a Zel.
-Zel: Pues… me alegro, tú me caes peor que Akanishi -miente para molestar a Yoko.
-Yoko: ¡¡¡Oooi!!! -exclama ofendido.

Un enfermero llama a Yoko y este se levanta para ir a una de las consultas, Zel se ha librado por la campana, porque Yokoyama estaba a punto de darle una colleja.

Yoko sale en menos de 10 minutos, le han hecho una pequeña revisión y algunas preguntas,  como no presentaba complicaciones del golpe en la cabeza del día anterior parece que no necesita nada más que seguir tomando la medicación que le habían dado durante unos días más.

-Zel: ¿Daijoubu?
-Yoko: Todo bien, gracias -se sienta junto a ella. Tose como aclarándose la voz. -Aún no me has dicho por qué tienes un pochi mío.
-Zel: ¿Todavía estás pensando en eso?
-Yoko: Bueno, tampoco es tan interesante -dice intentando hacerse el guay.
-Zel: Te lo diré, ne? Tengo una amiga que es fan tuya y colecciona tus goods, tenía el bolso repetido y me lo regaló.
-Yoko: ¿Tienes una amiga que es mi fan? -pregunta emocionado. -¿Es gaijin también? ¿Me la presentas? ¿Cuántos años tiene?
-Zel: Ehh, sí es gaijin, no porque vive en España, es un poco más mayor que tú.

Yokoyama intenta asimilar las respuestas mientras asiente con la cabeza.

-Yoko: ¿Cómo es? ¿Tiene las tetas grandes? -Pregunta alterado mientras hace gestos con las manos como de “una buena delantera”. Se ha puesto muy contento de pronto con lo de tener una fan europea.
-Zel: ¡Kimochi warui! -le increpa mientras le da un tortazo en la cara.  
-Yoko: Gomen na… -se disculpa cabizbajo.
 -Zel: Eres un pervertido, ¿no te da vergüenza?
-Yoko: Sumimasen… me emocioné demasiado -se sonroja mientras se pone la mano en la mejilla donde Zel le ha pegado.
-Zel: Esas cosas NO se preguntan sobre una chica.
-Yoko: Lo sé, no sé qué me ha pasado.
-Zel: Y me lo preguntas a mí que también soy chica, que poca educación -se queja.
-Yoko: A veces olvido que eres una chica -se defiende.
-Zel: No sé si eso es bueno o malo… -comenta mosqueada.
-Yoko: Es bueno, supongo, porque tú no quieres que nadie lo sepa, deshou?
-Zel: Bueno vale, entonces está bien -se conforma.

Zelgadiss se acerca a Yoko de pronto y le susurra algo al oído. Yokoyama se pone estúpidamente feliz, incluso más que si le hubieran dado pollo frito para comer.

-Yoko: ¡Lo sabía! ¿Si viene a Japón me la presentarás?
-Zel: Solo si te portas bien -dice haciéndose la interesante mientras se cruza de brazos.
-Yoko: Yo siempre me porto bien, soy un chico muy bueno -argumenta poniendo cara de pena mientras saca para fuera su labio colgón.   
-Zel: Shibutani está tardando mucho…-mira hacia el pasillo cambiando de tema.

Pasa algo más de media hora cuando por fin Subaru vuelve caminando como un ojiisan, viene acompañado de un celador que le da un sobre con papeles y recetas de medicamentos que debe comprar. Le han metido un montón de pastillas y ya no le duele el golpe, de hecho le han debido de poner un tranquilizante o algo porque viene un poco “drogado” y con cara de contento.

Subaru se queda de pie frente a Yoko y Zel, parece que se han quedado dormidos en los asientos de la sala de espera. Yokoyama tiene la cabeza apoyada en el hombro de Zelgadiss y le está babeando la camiseta, tiene una expresión muy feliz en la cara, a saber lo que está soñando, pero seguro que es alguna cochinada. Zel por su parte tiene la cabeza ladeada y posada sobre la de él, pero al menos ella no babea, que ya es bastante.


 
Shibutani se acerca a Yoko, se agacha con un poco de dificultad y pone su cara frente la suya “Omaeee!” le dice con voz fuerte, Yokoyama se despierta sobresaltado y ve a Subaru delante de él. Se da un susto de muerte y de regalo despierta a Zel que no sabe ni dónde está. Ella también ve a Subaru y ya se ubica un poco de que siguen en el hospital.  


-Yoko: ¿Terminaste? ¿Cómo estás? -pregunta aún un poco aturdido.
-Zel: Shibutani-san, daijoubu desu ka?
-Subaru: No me he roto nada pero tengo una fisura en dos costillas -dice hablando pausadamente, como si estuviera realmente un poco drogado. Acto seguido se empieza a subir la camiseta para enseñarles el vendaje que tiene puesto.

Yoko le riñe por exhibicionista y le baja la camiseta para que no vaya enseñando cacho en mitad de un hospital, Subaru mira a Zel fijamente con los ojos un poco raros, como si le costara enfocar.

-Subaru: ¿No te doy pena? -pregunta con voz susurrante.
-Zel: Apenas. -concluye negando con la cabeza.
-Subaru: Me he hecho daño por ti.
-Yoko y Zel (a la vez): Es tu culpa.
-Subaru: Omaetachi, pasáis demasiado tiempo juntos, ne? -dice confuso.
-Zel: Shibutani dice cosas raras - comenta mirando a Yoko
-Yoko: No sé, yo no noto diferencia... Anda vamos para casa, te acompañaré, Baru -se levanta de la silla.  
-Subaru: ¿Y Zel? ¡Solo tiene 3 yenes! -exclama.
-Zel: No digas eso, es vergonzoso.
-Yoko: Zel sabrá, de todos modos no quiere mi dinero.
-Zel: Ya basta de hablar sobre eso, vámonos -concluye, y se va hacia la salida del hospital.

Una vez fuera Zel quiere irse lo antes posible, Subaru está bien… o todo lo bien que puede estar ese lunático, así que no tiene nada más que ver con él. Yoko viene detrás de ella y por último Baru, que camina muy despacio.



-Subaru: Tienes babas -señala la manga de la camiseta de Zel mientras se tambalea un poco, el tranquilizante no le ha sentado bien.
-Zel: ¿Nani? -pregunta sin entender nada, Baru no parece estar muy bien en esos momentos.
-Subaru: Tienes babas de Yoko -repite.
-Yoko: ¿Qué? -mira a Zel y ve ella que tiene un manchurrón en la camiseta, se pone nervioso y empieza a sobarle la ropa intentando limpiarlo.
-Zel: No me toques -se aparta.- ¡Qué asco Yokoyama!
-Yoko: Gomen nasai, a veces babeo un poco cuando me duermo -explica bastante humillado.
-Subaru: Babea siempre -dice mientras parpadea muy despacio y sonrie.

-Yoko: Cállate Baru.
-Subaru: Es porque tiene la boca rara.
-Yoko: ¡Que te calles! -le chilla avergonzado.
-Subaru: Es la verdad -se encoje de hombros.
-Yoko: Lo siento, te compraré una camiseta nueva. ¿Aún me vas a presentar a tu amiga? -pregunta con nerviosismo.
-Zel: No te preocupes por eso… solo quiero irme.

Subaru les mira a ambos sin saber de qué amiga hablan, cada vez tiene la mente más nubada, si no llega pronto a casa y se sienta podría hasta caerse redondo al suelo.

Todos se despiden con un “otsukaresama desu”, Zel camina hacia la parada de la línea Yamanote más cercana, puede que no tenga dinero en la cartera, pero Hina siempre le recarga la tarjeta suica para que pueda ir en el tren. Baru va despacio agarrado a Yoko.

-Subaru: Yokocho, no le digas a nadie que me han dado un tranquilizante, si no las revistas dirán que estoy tomando drogas y no necesito un escándalo ahora.
-Yoko: Pero si tomas cosas más fuertes como medicación para la cabeza.
-Subaru: No, casi nunca las tomo.
-Yoko: ¿Qué no las tomas? Eso explica muchas cosas…

Continuará….


miércoles, junio 17, 2020

29.Work in progress

Con meses y meses de retraso (ya me da hasta vergüenza) aquí viene un nuevo capítulo del fic, aprovechamos para felicitar a Nino y Kazama-kun "el canijo cabrón" y "el canijo bueno" respectivamente. 


Exterior/Cadiz/Mañana

Elphie, Aiba, Geno y Nino llegan a la plaza del ayuntamiento donde este último tiene que empezar a trabajar (quiera o no). Elphie ve a señor que conoce y que le ha ayudado a enchufar a Nino para el curro de peón de obra, le saluda con la mano y se acercan a él. El tipo viene muy sonriente y saluda efusivamente a Mars, de hecho es muy cariñoso y le da dos besos incluso a Nino que pone cara de gato cabreado porque no está acostumbrado a que los españoles sean tan tocones, besucotes y tan cálidos para su gusto, a él le gusta tocar y besar (a su riida sobre todo) ¡¡Pero a él que nadie se lo haga, hombre ya!! (Nota de la autora: I feel you, Nino)

Elphie y el señor se ponen a hablar y ella le pregunta cortésmente por varias personas de su familia, parece que se conocen bastante y hay confianza. Nino intenta seguir la conversación, pero entre que no entiende más que palabras sueltas en español y que a ratos pierde el interés y solo quiere volver a la cama, no se entera de nada. Poco después ya acaban de ponerse al día y le dejan a Nino allí para que trabaje, Kazu-chan sigue al tipo con cara de muy pocos amigos, mirando hacia atrás para ver a Genomiya, Masaki y Elphie que están ahí todavía plantados para asegurarse de que Nino no se vaya corriendo o intente volver a casa o alguna de sus movidas para escaquearse. Porque ya le conocen demasiado bien y no se fían de él una mierda. Nino mira a los tres una última vez y les hace con los brazos una equis (“dame”) haciéndoles ver que no está de acuerdo con esto y que le parece MUY mal. El hombre llega junto a un par de trabajadores y les dice que se llama “Nino”, que va a trabajar allí unos días, y que le pongan a descargar sacos, que eso es fácil, y como casi no entiende nada de español, pues que se joda y haga lo que nadie quiere hacer en la obra. Uno de ellos pregunta que a ver qué edad tiene “el chino” porque tiene pinta de muy joven, y no se fía de que pueda ni con un saco, que además de crío parece un poco tirillas. Ambos alucinan cuando el hombre les dice que él le ha preguntado lo mismo a sus amigas hace un momento y que Elphie le ha dicho que “el chaval” en cuestión tiene 35 años (ahora más en realidad), vamos que de “niño” tiene poco. “Pues a ver qué tal se le da descargar sacos de cemento” concluye uno de ellos. Agarra por el brazo a Kazu-chan  y se  lo lleva junto a un camión que hay aparcado en el lateral. El hombre se sube a la parte trasera y le hace un gesto a Nino para que suba también, este sube por la rampa con cara de mala hostia. El tipo empieza a explicarle a la vez que hace muchos gestos que agarre los sacos, los meta en la carretilla y los lleve hacia un sitio que está a unos 30 metros de allí, donde está la hormigonera y otros utensilios, Nino se hace el loco y dice varias veces “wakarimasen”, si no entiende lo que le piden, tal vez NO tenga que trabajar, después de todo. Pero su plan no funciona y el tipo agarra un saco y se lo planta encima, así que Nino-chan no tiene otra que ponerse a mover el culo cuanto antes y lo echa sobre la carretilla. El hombre se cerciora de que Nino se ha enterado de a donde tiene que descargar los sacos, así que se va a hacer otra cosa y le deja solo. Nino tarda unos tres viajes más o menos en darse cuenta de que tiene que encontrar la jodida manera de escaquearse de allí lo antes posible. Su pobre espaldita no merece tanto maltrato. De primeras se sienta a la sombra por allí en un lado un poco apartado que encuentra. Pero al poco le ve un capataz y le echa una bronca monumental, por suerte Nino no entiende una puta mierda de lo que le ha dicho, pero le ha llamado de todo menos bonito.
Ninomiya aguanta increíblemente hasta la hora de la comida, algunos de los obreros han llevado su propio tupperware o bocata, otros deciden ir a un bar cercano a comer algo de menú, uno le pregunta a Nino qué va a hacer, Kazunari se encoge de hombros, no ha entendido mucho, pero sabe que le preguntaban algo relacionado con la comida, que es una de las pocas (y muy necesarias palabras) que ha aprendido en España. Otro obrero le recuerda que SÓLO tiene una hora para comer, como no sabe si se entera o no, se lo dice en inglés, que el hombre en cuestión es de Gibraltar y habla un spanglish muy fluido. Nino asiente con la cabeza, ya no le queda fuerza ni para hablar, además está bastante cabreado por todo esto y en cuanto pueda se va a chivar al riida vía telefónica del maltrato al que le están sometiendo todos los demás, Satoshi pondrá orden en este reinado del terror.

En cuanto Nino ve que la cosa está despejada y tiene vía libre se pone a caminar como si le fuera la vida en ello, tampoco es q andar le guste mucho, pero desde luego es mejor q descargar sacos de materiales o que le hagan llevar herramientas pesadas de un lado para otro como un idiota, él NO es el recadero de nadie, que llena estadios Y LA GENTE PAGA MUCHO DINERITO POR IR A VERLE.
Nino mira a un lado y a otro para asegurarse de que nadie le este mirando, pero los obreros se han ido ya, y los pocos que quedan están ocupados dando buena cuenta de sus bocatas. Se escabulle por la plaza como un gato escurridizo y se mete por una calle con destino a… vaya usted a saber a dónde va Nino.

Claire observa sentada desde un lado del estudio de fotografía la escena que tiene delante: Jun posa junto a unos vistosos pomelos, mira a cámara seductoramente mientras le hacen fotos desde varios ángulos. El problema es que además de la cámara también ha seducido al fotógrafo… a la maquilladora, al peluquero, y a una señora de la limpieza que pasaba por allí y se ha quedado a mirar. A su hija la pequeña le gustan los coreanos y quiere ver que tienen de bueno “los chinos esos” que la niña está que no caga con ellos. Lo cierto es que no distingue de qué nacionalidad es Jun, pero que es guapete sí lo ve. Claire se está empezando a poner nerviosa, o directamente ya de mala leche porque el fotógrafo aprovecha cualquier oportunidad para toquetear a Jun, agarrarle del brazo para moverle aquí o allá, toquetearle el pelo para supuestamente colocarle un mechón o cualquier otra excusa. Las hormonas de Claire están revolucionadas por el embarazo y no le está gustando un cagao la situación (Nota de la autora: debe llevar embarazada como 4 años ya la mujer, no me extraña que esté malamente, no es para menos, jajaja).


La sesión dura algo menos de dos horas entre el cambio de ropa y tal. Una vez terminada la sesión frutivegana de fotografía,  Jun va a ponerse de nuevo su propia ropa a una pequeña habitación contigua al estudio. Claire mira con expresión de psicópata al fotógrafo, que anda ordenando su equipo y recogiendo su portátil. La maquilladora y el peluquero deberían haberse ido hace rato, pero por alguna extraña razón siguen ahí y están cuchicheando y riéndose entre ellos. Al poco Jun sale de la habitación con sus vaqueros rotos y su camiseta de alguna marca prêt-à-porter, cargando su bolsa super cara de diseñador. Luce tranquilo y despreocupado, hacía mucho que no tenía una sesión de fotos, y aunque sea para una frutería le ha venido bien hacerla y regresar al trabajo. Ya se le estaba olvidado la sensación de lo que es enamorar a la cámara, incluso sujetando “el estúpido limón”.



El fotógrafo deja sus cosas posadas apresuradamente sobre la mesa y se acerca a Jun rápidamente, se busca en la cartera que lleva en el bolsillo y le da su tarjeta personal. Empieza a alabar la belleza exótica de Matsujun, su manera de posar, su mirada sensual junto a los plátanos de canarias y las manos tan bonitas y estilizadas que tiene, capaces de embellecer hasta a una patata de Valderredible. Cuando ya está diciendo cosas sobre el lunar junto a su labio, Claire ya no lo aguanta más y acaba de explotar, se acerca a toda prisa hacia ellos. Agarra a Jun del brazo y de muy malos modos le dice al fotógrafo que tienen que irse ya, que “el señor Matsumoto” está muy ocupado ese día y no tiene tiempo para perderlo. La maquilladora interviene desde el rincón diciendo que si no iban a ir todos a tomar unas cervecitas después de la sesión, para que haya buen rollito, el peluquero asiente con la cabeza mientras mira descaradamente el trasero de Jun, que no se entera de nada. Claire se señala la barriga de embarazada y dice que “para tomarse unas cañas está ella”. Sin perder ni un segundo más Claire agarra de la mano a su esposo y lo saca del estudio sin decir ni siquiera adiós o gracias a los presentes. Todos se quedan un poco flipados.

Ya en la calle camina a grandes zancadas, tan rápido va que Jun casi no es capaz de seguirle el paso, lo cual es raro, puesto que le saca como una cabeza de altura.

-Jun: Kurara-chan, ¿qué ocurre? –pregunta preocupado.
-Claire: Te estoy salvando –concluye mientras por fin deja de caminar.
-Jun: ¿Salvándome? ¿Estaba en peligro?
-Claire: Claro, si es que NO te enteras de nada.
-Jun: Ehhh?
-Claire: A ver Jun, que esos tres… querían algo contigo.
-Jun: ¿Algo? ¿De qué me hablas?
-Claire: Jo Jun, tan listo para algunas cosas, y tan baka para otras, a ver si te pones las gafas porque no ves lo que hay delante de ti.
-Jun: Pues me las he dejado en casa porque pensé que no las iba a necesitar para las fotos…Además que la mirada perdida de miope queda muy efectiva en las fotos, le da un aire muy misterioso.
-Claire: Que no Jun, que no es una cuestión de gafas.

Matsujun cada vez parece más perdido en la conversación, mira a Claire mientras pone cara de no entender nada. Los japoneses son demasiado literales, y si les hablas de gafas se piensan que es un problema de vista, no de darse cuenta de algo.

-Claire: Jun-kun, el fotógrafo estaba intentando ligar contigo –le suelta sin más miramientos.
-Jun: Quéeeeee?
-Claire: ¿Tú has entendido algo de lo que él te estaba diciendo?
-Jun: No, solo alguna palabra suelta, algo sobre patatas… ¡espero q no dijera que tengo cara de patata! -exclama preocupado mientras se toca la mejilla.- ¡Eso solo puede ser Domoto-senpai!
-Claire: Que no, ¿cómo te va a decir que pareces una patata? Estaba intentando seducirte.
-Jun: ¿Seducirme? ¿En serio le gusto a ese hombre? -Pregunta sin acabar de creérselo.
-Claire: Sí, y a la maquilladora y al peluquero… ¡A LOS TRES!
-Jun: ¿A ellos también?
-Claire: ¿No te diste cuenta de cómo te estaban mirando?
-Jun: No, es que yo sin gafas de lejos… Bueno, al menos sigo conservando el sex appeal, eso me tranquiliza –contesta un poco halagado mientras se coloca la camiseta con un gesto presumido.
-Claire: ¡¡¡¡ARIEEENAAAAIII!!!! –Grita enfadada, ya lo que le faltaba es que a Jun encima le haga feliz que le salgan groupies internacionales e intenten ligárselo delante de ella.
-Jun: Espera, ¿dónde he escuchado eso antes?

Claire empieza a caminar otra vez a grandes pasos en dirección a casa. Jun le sigue medio corriendo y llamándole por su nombre, pero ella esta mosqueada y no tiene intención de parar.

En casa están ya Aiba y Geno. Elphie ha ido a un recado y está a punto de volver. Claire abre la puerta con la llave y entra, a punto está de cerrarle en la cara a Jun, pero él mete el pie para parar la puerta. Ella va a su habitación y esta vez sí que le cierra la puerta en las narices.

-Jun: Kurara kudasai, ábreme y lo hablamos, ¿qué culpa tengo yo?
-Geno: ¿Qué has hecho esta vez? –pregunta asomándose al pasillo.
-Jun: Buff… solo ser sexy, supongo.
-Aiba: Sou ga nai (no se puede evitar)
-Geno: Bueno, ibas a una sesión de fotos, tienes que ser sexy, ¿ne?
-Jun: Pues eso pienso yo.
-Claire: Iba a promocionar la frutería del supermercado, ¡¡¡no hace falta serlo!!! Ni seducir al fotógrafo y todo el staff –grita desde su cuarto.
-Geno: ¿Qué? ¡¡Jun!! Te has pasado.
-Jun: Pero si no… yo no…
-Aiba: Qué horrible, seducir a personas delante de tu esposa, que encima está embarazada. ¿No tienes vergüenza?
-Jun: Pero que no ha sido así… yo solo…
-Aiba: ¡¡Estoy muy enfadado contigo, vete al rincón de pensar y reflexiona sobre lo que has hecho!! –le grita autoritariamente.
-Jun: ¿El rincón de pensar? ¿Dónde está eso?
-Aiba: No lo sé, pero siempre quise decirlo  –se ríe tontamente.

Para cuando Elphie regresa, se encuentra a Aiba y Geno viendo la tele mientras comen snacks de patatas fritas con sabores inverosímiles, Jun está en una esquina, sentado en el suelo y de cara a la pared. Elphie no entiende qué pasa pero piensa que Matsujun está haciendo yoga o alguna de sus mierdas raras, que siempre tiene tirao por el medio el balón ese de hacer ejercicio, las pesas y cosas extrañas de estiramientos que parecen instrumentos de tortura medieval pero de colorinchis.

Se ponen a hablar los tres sobre cómo estará pasándolo de mal Nino en el trabajo, Jun intenta intervenir en la conversación, pero Aiba le riñe y le dice que no puede hablar porque está castigado. Al rato se van a hacer la comida, Jun aparece por allí diciendo que quiere cocinar, pero Aiba vuelve a reñirle y le dice que se vaya otra vez al rincón.

-Elphie: ¿Se puede saber qué ha hecho Jun para que le castiguéis? Yo creo que debería cocinar él, que es el que mejor lo hace de todos nosotros…
-Geno: La verdad es que solo sabemos la historia a medias, pero Claire estaba muy enfadada con él.
-Aiba: Bueno… podemos dejarle cocinar –consiente por fin al pensar en lo rica que sabe la comida de Matsujun.- Iré a decírselo.


A la hora de la comida Claire se apresura a sentarse lo más alejada de Jun que puede, un poco más y casi no come cuando le dicen que él lo había cocinado todo. Al final decide comer porque  Elphie amenaza con que le dará un tortazo por hacer el tonto estando embarazada de mellizos. Están ya casi acabando cuando aparece Sho entrando por la puerta a toda prisa, con el traje un poco mal puesto y la corbata torcida, le falta hasta un botón de la camisa, viene bastante despeinado.

-Sho: Tadaimaaa!
-Todos: Okaeriiiii!
-Elphie: Sho-chan, ¿qué te ha pasado?
-Sho: Hay un tipo raro ahí fuera, un fotógrafo, pensé que se habían enterado ya los de la prensa que estoy pensando en dimitir y dejar España para volver a mi país, me he puesto nervioso…
-Geno: ¿Nervioso?
-Sho: Sí bueno… que una cosa ha llevado a otra y le he roto la cámara tirándosela contra el suelo.
-Elphie: SHOOOOO!!!
-Sho: Gomen, es la costumbre… Menos mal que no estoy aún en Japón, porque si no ya me sacan un escándalo en la Friday.
-Jun: ¿Y te extraña?
-Geno: El otro día te sacaron uno y ni siquiera estás viviendo en Japón.
-Sho: ¡Es verdad!
-Elphie: Joder Sho, ya te vale, ¿y si te pone una denuncia?
-Sho: Se la tendría que poner yo al fotógrafo, que el tipo me ha agarrado y casi me rompe el traje.
-Jun: Te lo has ganado.

Elphie se acerca para peinar un poco a Sho, que viene con pelos de loco.

-Claire: Qué mal rollo, me estoy poniendo super mal con todo este lío.
-Sho: Y al final para nada, que mientras forcejeábamos me ha dicho que él venía a ver a Jun no a mí.
-Jun: ¿A mí?
-Claire: Espera, ¿un fotógrafo quiere ver a Jun? ¿No será un chico así tirando a alto, con el pelo claro de unos 30 años?
-Sho: Encaja con la descripción –asiente.
-Jun: Entonces es el chico que me tomó las fotos para el catálogo del supermercado esta mañana.
-Claire: ¡Es que ya es lo que faltaba, que te venga a buscar ese tío a casa! –se va indignada hacia la habitación.
-Jun: Kurara, que yo no le he dicho que viniera, de hecho no le he dicho nada, si no le he dado la dirección, no sé cómo me ha encontrado. ¡No te enfades kudasai!

Claire ya le ha dejado otra vez en el pasillo y le ha cerrado la puerta en la cara.  

-Elphie: Si es que en Cádiz se enteran de cualquier cosa, ya habrá buscado la manera de dar contigo preguntando, que en esta ciudad todos conocen a todos.
-Jun: Se lo puedes explicar a Kurara? –pide con ojos tristes.
-Elphie: A mí no me metas en vuestros líos… que luego se enfada ella conmigo.  Por cierto Sho, ¿no tenías una reunión super importante hoy con los líderes de los partidos de la oposición?
-Sho: Eh… sí… bueno.
-Aiba: ¿Qué pasa Sho-chan?
-Sho: Es que un terrorista llamó al despacho y dijo que había una bomba. La reunión se ha suspendido, tuvimos que desalojar el edificio.
-Todos: ¿UN TERRORISTA? –Gritan asustados.
-Elphie: Sho… -comienza mientras le mira fijamente.
-Sho: Bueno vale, llamé yo haciéndome pasar por un terrorista, puse acento de ruso malo de película de James Bond. Me sale sorprendentemente bien.
-Todos: Ehhhhhhhhhhhhhhhhh???
-Sho: ¿Cómo has sabido que había sido yo?
-Elphie: No sabes mentir. Desde luego Sho-chan ya te vale, pegando a un fotógrafo, saltándote una reunión con otros políticos… que solo te ha faltado aceptar tarjetas black y aparcar en la plaza de minusválidos, estás irreconocible, que mal te ha sentado España.
-Sho: Por eso debería volver a Japón, yo allí me porto muy bien.
-Jun: ¡¡Pero si allí también rompes cámaras y teléfonos a la gente!!
-Sho: “Perdón, me he equivocado, no volverá a ocurrir”.
-Geno: Eso me suena de algo… o_0
-Sho: Es que no me apetecía hoy hacer esa reunión, no sabéis lo duro que es ser presidente de este país, la mayoría de los políticos tienen pocos estudios, y algunos hasta se inventan que han hecho un master, y luego resulta que es todo mentira.
-Claire: En eso no te falta razón.
-Sho: La educación es muy importante, los estudios son los que forjan a las personas y un pilar básico de nuestra sociedad porque…
-Elphie: Ay Sho-chan, como me pones cuando eres un pedante –le interrumpe, y luego le besa.

Sho se queda callado y ya no continúa con su discurso sobre la educación, se sienta a la mesa y pregunta si queda aún algo que pueda comer, con la prisa de salir por la amenaza de bomba ni había comido, y cuando Sho tiene hambre, se le pone un poco de mala leche, que se lo digan al fotógrafo de antes.

Poco después suena el móvil de Elphie, el amigo del vecino del hermano del que tenía una cooperativa… bueno, ya no recuerdo cómo era la historia… el tipo le dice que Nino se fue a comer y NUNCA volvió a trabajar a la obra de la plaza. No saben nada de él, y no tiene pinta de que vaya a aparecer de nuevo por allí.  Elphie se cabrea un montón y pide disculpas en nombre del canijo cabrón, ahora sí que se la ha ganado. Cuando cuelga y les explica la movida a los demás la que más se enfada es Genomiya. Sho se muestra indignado, ese chico ya se está pasando bastante, Nino debería haber acatado su castigo como obrero sin rechistar ni causar problemas.

Geno se va con Aiba a buscar a Nino, no saben dónde ir realmente pero pasan varias horas recorriendo las calles. Vuelven cansados de caminar y sin novedad sobre él, Genomiya dice que como no tenga una buena excusa para haber desaparecido lo va a mandar fuera del país de una patada en su pequeño culo. Todos cenan y el canijo cabroncete sigue sin aparecer, cuando llegue se va a llevar una bronca de las que hacen época. A eso de la 1 y pico de la mañana la puerta se abre sigilosamente, Nino mira un poco por si hay alguien en el pasillo y entra de puntillas, casi todos duermen ya en la casa, tan solo Geno y Elphie están despiertas en el salón, porque son bastante noctámbulas. Geno sale rápida al pasillo en cuanto escucha algo de ruido y le señala acusadoramente.

-Geno: Túuuuuuu canijo cabrón, ¿se puede saber dónde demonios estabas?
-Nino: Pues trabajando –dice con todo el morro del mundo.
-Geno: Eso, muy bien, vienes a casa después de haber estado horas desaparecido, y encima me mientes en mi cara. ¡No tienes vergüenza!

Para estos momentos el resto se despiertan con el cristo que se está montando y se asoman al pasillo encendiendo las luces y demás. Jun que estaba durmiendo en el suelo castigado, es el último en levantarse, porque le duele todo.

-Nino: no te estoy mintiendo, vengo de trabajar, acabo de terminar hace tan solo media hora, es lo que he tardado en llegar a casa.
-Geno: Tú sigue, sigue mintiéndome, que todavía te la ganas.
-Aiba: Nino menos mal que has vuelto y que no te ha pasado nada malo.
-Geno: Todavía... -dice en tono de amenaza.
-Elphie: Bufff, que pestazo traes, que asco –observa.- Hueles como a camarones fritos, que asco, voy a vomitar.
-Sho: No estarás… -se señala la tripa.
-Elphie: ¿Gorda?
-Sho: Gorda no, embarazada. Lo digo por las ganas de vomitar.
-Elphie: Que no, que no, que voy a estar, es que me da mucho asco el olor a marisco, y el pescado, y el mar en general.
-Sho: Pues vaya… -dice un poco decepcionado.
-Nino: Mira –se saca un puñado de gambas del bolsillo.
-Elphie: Pero qué asco, ¿por qué traes eso a casa? apártalo de mí –se aleja rápidamente de Nino.
-Geno: ¿Dónde has robao eso?
-Nino: Que no lo he robado, me lo han dado.
-Jun: ¿Pero se puede saber dónde demonios has estado todo este tiempo?
-Nino: Si dejarais de gritarme os lo explicaría…

CONTINUARÁ….