martes, enero 26, 2021

31. Desventajas de ser un travesti secreto y otras parafilias.

En primer lugar feliz cumpleaños a Sakurai, y ya que estamos a Murakami que mañana también cumple los 39, y la verdad es que en este capítulo sale él más (porque el pobre Sho-chan no sale nada, que está muy ocupado dirigiendo el país) :p 



Está atardeciendo, el teléfono de Yoko suena mientras camina por la calle con Subaru, descuelga y es Hina que acaba de tener 10 minutos libres en su ajetreada agenda de presentador de TODO y quiere preguntar por Subaru y su diagnóstico médico (el psicológico ya se lo dieron hace años y no parece que tengan una cura para eso), luego se asegura de decirles cincuenta mil veces que no tomen alcohol NINGUNO de los dos porque ambos están tomando medicamentos para sus golpes y dolores varios. Yoko dice que sí de mala gana como quien le da la razón a una okan insistente y pesada, pero lo cierto es que se muere por una cerveza fría… quien dice una dice seis o siete más bien, pero es responsable y no va a beber nada de eso mientras está tomando la medicación para el golpe en su cabeza. Yoko consigue que Shingo por fin cuelgue, le pregunta que si no tiene algún trabajo pendiente, Hina en realidad ya ha terminado de grabar su show semanal con la Matsuko Deluxe, un mini comercial para anunciar el próximo FNS que va a llevar como presentador principal y un programa de deportes en el que colabora y que tenía en el planning del día. Pero como le gusta mucho interactuar con el staff de la tele, cuelga para ponerse a hablar con unas personas que hay trabajando en el plató. Se sabe incluso los nombres de la gente que trabaja detrás de las cámaras y de algunos hasta les ha preguntado el nombre de sus respectivos familiares, Shingo habla hasta con las piedras. Yoko lleva a Subaru a casa en coche y se asegura de que sea capaz de llegar sano y salvo al portal del caro condominio de pisos en el que vive. Yoko quiere acompañarle hasta casa, pero Baru asegura que está muy bien y que va él solito. Subaru se mete en el ascensor, esta vez sin estamparse contra él ni nada y luego con vista borrosa acierta a meter la llave en la cerradura para entrar en casa. Camina tambaleante por el pasillo y se desploma en el sofá del salón, al poco se queda allí dormido por efecto de la medicación que le han dado en el hospital. 

Zel llega a casa y se saca del bolsillo el chicle masticado por Tsuyoshi que rescató de la basura. Debe encontrar un lugar poco sospechoso donde guardarlo, un escondite que Hina no encuentre. Primero lo envuelve en plástico de cocina para que el chicle asqueroso y chupado no pierda “todas sus propiedades” (puag!). Después se pasea por la casa buscando el lugar adecuado donde meterlo. “Ahí nunca lo encontrará” dice convencida después de haberlo pegado con cinta americana debajo de un teclado que  Murakami que tiene en una esquina del salón, a fin de cuentas Hina nunca ensaya las canciones en casa (nunca ensaya así en general, y así le va… para qué engañarnos). Si no lo usa, no hay peligro, Zel queda muy contenta con su idea y se tranquiliza, ya tiene un problema menos. Prende rápido el pc, se sienta en el suelo del salón y se pone en contacto con su amiga “la que lo quiere todo de Yoko”, ella a veces le ha hecho algún encargo de frikeces de Japón y con el dinerito que le saca de la comisión malvive (basado en hechos reales) porque Hina apenas le da nunca nada y el sueldo de Junior es una mierda. Zel le pregunta que si está interesada en comprarle una camiseta con manchas de babas de Yokoyama. La chica primero dice que sí sin dudarlo, pero al segundo empieza a pensar cosas MUY raras y le pregunta a Zelgadis en qué extrañas circunstancias su amado ichiban de Osaka le ha babeado la ropa. Antes de que a Zel le dé tiempo a explicarle todo lo acontecido con un Subaru acosador y pervertido chocándose contra ascensores, el hospital, las liadas con Johnnys y paparazzis y que Yoko babea mientras duerme, ella ya le ha amenazado de muerte por “roba idols” y “calienta kinkis” y le intimida diciendo que va a comprar un billete a Japón para partirle la cara a la pobre Zel que (por una vez) es inocente. Por fin consigue calmar a la chica explicándole toda la historia y parece que se tranquiliza y queda conforme con la aclaración. Pero le deja bien claro que estará observándola desde la distancia, que a las Españas también llegan vía internet los escándalos de la Friday, el Tokyo sport y demás mierdas amarillistas que han insinuado cosas entre Yoko y Zel...

Cuando todo está explicado y han establecido un precio justo por la camiseta babeada por Yoko, Zel se despide de ella y va a hacer la cena. Al poco llega Shingo, ha trabajado muchísimo ese día pero por alguna extraña razón nunca parece cansado, como si siempre pudiera hacer un poco más, su nivel de estamina debe estar rozando los límites del dopaje en el Tour de Francia (al contrario que Zel que nació agotada ya y va arrastrándose por la vida desde el principio de los tiempos... como Okura!). Hina deja sus cosas en la habitación (y parte de su ropa también) y va a la cocina a echar una mano a Zel con la cena, de hecho casi siempre es Murakami el que suele cocinar porque para eso es SU casa. Además de que él casi no se fía de Zelgadiss, por alguna razón piensa que su “compañero” de piso no sabe hacer nada, que es un poquito inútil y no se le da bien la cocina… Zel nunca le ha intentado demostrar lo contrario, más por vagancia que otra cosa. (Si se lo dan hecho, ¡pues mejor!)

Cenan tranquilos hasta el momento en el que a Murakami le da por preguntar a Zel si sabe algo de una factura desaparecida del gas. Ella le confiesa que la cogió esa mañana del cajón donde guardan los documentos importantes y que la ha pagado en un konbini con el dinero que le dio Yoko el día anterior por haberle acompañado al hospital. Hina se mosquea bastante, a él le encanta dedicar sus (escasos) ratos libres a los gastos mensuales y la economía doméstica, es su hobby y le relaja hacer números por así decirlo, así que no entiende qué pinta Zel pagando una factura de la casa.  Murakami riñe a Zel y le dice que no debe meterse en los pagos de nada, que ya se ocupa él. Zelgadiss se siente muy mal, ella solo pretendía ayudar, Hina debería estar agradecido porque colabore en los gastos ya que NO está pagando nada por vivir allí desde que llegó. Un poco avergonzada le menciona que sabe que la Johnnys le está dando dinero por “cuidar de ella”.

-Hina: ¿Quién te ha dicido eso? –pregunta entre sorprendido y escamado.
-Zel: Yokoyama, mientras esperábamos a Shibutani en el hospital.
-Hina: Ese bocasas… siemple tiene que estal hablando de más y metiéndose en asuntos que no son los suyos.
-Zel: No importa, ahora ya sé que tú fuiste la única persona que quiso vivir conmigo –le dice algo triste.
-Hina: Bueno… es que a vel… nadie quelía vivil con un extlanjelo desconosío que no sabíamos quién ela… tienes que enteldel eso.
-Zel: ¿Ni siquiera por dinero?
-Hina: Tampoco es tanto dinelo el que nos oflesían…
-Zel: ¿Qué soy yo, una basura? ¿La gente no me quiere por ser extranjero?
-Hina: La gente tiene miedo de lo que no conose.
-Zel: Eso es racismo –concluye muy seria.
-Hina: Shhh!!! No digas esa palabla, que es mu fuerte y mu fea y cuando alguien la dise, todo el mundo se pone nelvioso. A vel si te han escuchao los vesinos, que las paledes son de papel... -dice intranquilo.
-Zel: Pero es la verdad. Y bueno, encima Satoshi no quiso vivir conmigo, que me dejó aquí tirado –contesta cada vez más triste.
-Hina: Lo del novio tuyo ya es asunto apalte… que ya le vale al Ohno también… -comenta.
-Zel: Shin-chan, ¿te puedo preguntar una cosa? –le dice mientras revuelve la comida en el plato con los palillos.
-Hina: Dime.
-Zel: ¿Cuánto te pagan por tenerme en tu casa?
-Hina: Oh, eso… no impolta, no te empleocupes –sigue comiendo mientras disimula.
-Zel: Sí importa, quiero saberlo –se levanta de la silla y se dirige hacia donde está sentado Shingo. –Contesta, kudasai –le tira del brazo (le tiraría de la camiseta, pero es que Shingo va descamisado por la casa…)

Murakami suspira antes de hablar.


-Hina: Está bien, 50 mil yenes al mes –confiesa por fin.
-Zel: ¿Eeeeh? Pues eso es muy poco, ¿ne? Yo solo gano un poco más que eso como junior… ¡No llega para pagar los gastos!
-Hina: Sí llega, en realidá gastas mu poco. Comes más o menos la mitá que yo, te duchas muy rápido y sales corriendo del baño como si te pelsiguielan, así que no gastas tanto agua, y de electlisidá… en casa solo ves poco la tele, y lo que más usas es el pasokon, que tienes mucho visio tú con el intelné y el wifi.
-Zel: Bueno, pero por qué me gusta hablar con mis amigos por el chat y ver cosas y series online… –se justifica.- ¿Por qué aceptaste tan poco dinero?
-Hina: Polque… polque nadie palecía quelel cuidal del chico eulopeo que iba a venil y me daba pena pol él. ¿Acaso esa es la bienvenía que le íbamos a dal a un poble gaijin nuevo? Menuda mala imagen de Nihon te ibas a lleval, naa??     
-Zel: Pues gracias, tú fuiste el único que pensó eso.
-Hina: En realidá no, había otlo Johnnys que quiso llevalte pa su casa, pero al final me dejalon a mí polque él es más joven que tú y pensalon que yo selía más responsable, siendo más senpai y eso. Bueno y que yo tengo mejoles refelencias... 
-Zel: Eh?? Dare??
-Hina: Nah, un chico que es colol nasu de su grupo, es okanemochi, habla muncho, y se quita la ropa en la tele… además tiene complejo de mamá.  
-Zel: No caigo…creo que no le conozco -Zel no sabe de quién habla, pero con esa explicación parece que Hina se estaba describiendo a sí mismo.
-Hina: Da igual, de todos modos ese chico ya está cuidando de un Johnnys alemán, no nesesita más eulopeos.

El chico alemán y el que le cuida.


Zelgadiss cada vez está más perdida, ni siquiera sabía que hubiera ningún alemán en la compañía. ¿Ese chico cobrará más sueldo que ella? Ojalá que sí, porque a ella le están pagando una mierda. ¿Habrá más gaijins metidos? Además de los tailadeses Golf y Mike no le suena que hubieran pasado más extranjeros por allí...

-Zel: Wakatta –concluye, aunque la verdad es que entender no entendió nada, ni sabe quién es esa gente de la que Shingo le ha hablado.–Pero que pasa, ¿los extranjeros no se pueden cuidar solos? 
-Hina: ¡¡No, no!! Hay nolmas soble eso en la compañía, los idols gaijins son peliglosos, por eso otlos Johnnys os tenemos que cuidal y tenel vigilaos, pa que no os metáis en la dloga, en la plostitusión o en líos con la yakuza.
-Zel: ¿Qué? ¡Menuda tontería! -exclama indignada. 
-Hina: Tú no te has metido en eso polque te estoy cuidando muy bien -dice orgulloso.
-Zel: Y si no me cuidas tampoco iba a pasarme nada, soy una persona adulta y majime.
-Hina: Pues pol si acaso te seguilé vigilando. Ah, pol sielto, si nesesitas más dinelo estoy gualdando lo que sobla de tus gastos, está allí –señala al teclado de la esquina. – Está to roto y no lo uso nunca, pelo tiene un compaltimento secleto donde meto el dinelo, pensé que ela un buen sitio pala escondel algo sin que nadie lo sospeche. Si alguna ves tienes una emelgensia puedes cogel de allí algo de okane…-se levanta de la mesa para ir a enseñarle los ahorros.

Zelgadiss le agarra del brazo para que no se acerque al pianito, ¡¡¡el chicle chupado del senpai está escondido justo allí!!!

 
-Zel: ¡¡No hace falta, no hace falta!! Acaba de cenar, Shin-chan.
-Hina: Vale, pos como quielas… -se encoge de hombros y vuelve a su sitio.

Ella resopla y vuelve a sentarse en su silla, frente a Shingo. Remueve otra vez la comida con los palillos sin intención de comer nada más, se le ha cerrado es estómago porque no gana para sustos…

Después Hina recoge los platos y pone el lavavajillas, se queja de que Zel ha dejado la mitad y que la comida no se debe tirar a la basura, tal vez debería hacerse con una mascota para que se coma las sobras que deja. Zelgadiss está viendo un programa presentado por el propio Murakami, uno de variedades en el que al final acaban hablando… ¡DE COMIDA! (cómo no, igual que en el 90% de la programación televisiva japonesa). Hina termina en la cocina y se sienta en el sofá junto a ella.

-Hina: Oye que no te he pleguntao, ¿Cómo has visto a Baru cuando habéis salío del hospital? ¿Estaba más mejol o me tengo que asustal?
-Zel: Eh?  -contesta sin hacer mucho caso mientras mira la tele.
-Hina: Subaru, que cómo está, estoy empleocupao pol él.
-Zel: No se morirá, tranquilo –concluye sin querer hablar más del tema, la verdad es que está muy hasta los huevos de Shibutani ese día, ya ha tenido bastante “tronado de Osaka” por una temporada.
-Hina: Homble, que no se muele por un golpe ya lo sabía yo, pero quelía sabel algo más, ¿qué le han dicido los médicos que haga?  
-Hina: ¡Ay Shin-chan que no sé! Llámale por teléfono y le preguntas a él, y cállate un poco que no te oigo –exclama con fastidio.
-Hina: ¿No me oyes? Pelo estoy aquí al lado tuyo.
-Zel: Tú no, el Shingo de allí –señala a la tele donde Murakami está explicando cómo cocinar correctamente un bol de oyakodon mientras los “tarentos” que están de invitados dicen mucho “sou desu neeee” “naruhodo” y frases parecidas que no aportan nada de interés.
-Hina: Ah eso, jajajaja –se ríe muy escandalosamente porque le hace gracia que a Zel le guste su programa de variedades.
-Zel: Shhhhhh!!! –le chista para que se calle. –Así no hay quien vea la tele…
-Hina: Tienes aquí un manchurrón –le señala el cuello de la camiseta.- ¡Ya tas manchao cenando, cochino!

Por lo visto Murakami tiene ganas de hablar ese día y no tiene intención de estarse calladito un rato.

-Zel: No es eso, son babas de Yoko.
-Hina: Que extlaño, le conozco hace muchos años y a mí nunca me ha babeado… si solo babea dulmiendo que yo sepa –comenta desconcertado.
-Zel: Se me durmió encima en el hospital.
-Hina: Ahhh, clalo. Trae que te lavo la camiseta –le agarra de las mangas e intenta sacarle la ropa.
-Zel: ¡¡No me toques!! –le grita mientras le aparta a manotazos.
-Hina: Estás susio, hay que lávalo, quítatela tú si no quieles que te toque –sugiere sin entender por qué Zelgadiss se ha enfadado tanto.

Zelgadiss muy cabreada y con el corazón latiéndole a mil por el susto se levanta del sofá y dice que va a ducharse y meterse en el ofuro un rato. Falta le hace porque está muy de los nervios ese día con tantos problemas.

Abre el grifo del agua del ofuro mientras hace otras cosas como preparar la ropa para el día siguiente y coger su pijama para vestirse después del baño. Se desnuda y se ducha antes de meterse a remojo, nunca ha sido muy de ofuros ni de onsen porque no le gusta demasiado permanecer en culos innecesariamente, pero sabe que de vez en cuando un baño relajante viene bien, sobre todo cuando ese día te ha pasado DE TODO y nada bueno desde que te has despertado. Tal vez el baño rebaje su nivel de ansiedad.

Lleva un rato tranquila en el baño cuando Shingo llama a la puerta algo preocupado, con lo poco que tarda Zel en ducharse y vestirse es raro que esté más de 10 min allí dentro.

-Hina: Zeeeeel, ¿has acabao ya?
-Zel: Nooooo.
-Hina: Estás taldando mucho, ¿no te estalás tocando?
-Zel: ¿Qué? ¡¡Noooo, nada de eso!!
-Hina: Pues tal vez debelías, que te veo muy nervioso hoy… -dice mientras entra en el baño con un libro en la mano.

Zel se lleva un susto de muerte, se hace un ovillito en el ofuro con las piernas cruzadas para que no se le vea nada y se abraza a las rodillas pegándose lo más posible para que no se le intuya ni un ápice del pecho, aunque en realidad tampoco es que tenga mucho que esconder. Lo cierto es que Shingo no la está mirando en absoluto, va a su rollo, deja el libro posado en una esquina donde no se moje y se quita los calzoncillos lanzándolos a un rincón en donde está doblada la ropa sucia que se ha quitado Zel antes. Hina se sienta en un banquito de plástico (muy típico) que tiene allí en el baño y se ducha concienzudamente además de lavarse el pelo y quejarse a gritos porque se le ha metido champú en los ojos y le escuece. Zelgadiss está aterrada, si Shingo ve algo indebido SU CARRERA COMO JOHNNYS ESTÁ ACABADA, será un escándalo de proporciones más grandes que todas fotos de recién follaos de Tegoshi, Koyama y Ryo juntas. 
El Kamisama de los travestis ^_^
Zel no se mueve, no sabe qué hacer, no puede salir, la toalla está demasiado lejos de la bañera, además ¿cómo va a taparse con Shingo allí delante? La única opción es quedarse en el ofuro calladita y sin moverse y rezar a los Kamisamas del travestismo para que la protejan y ese kinki idiota no lo descubra todo y le de un ataque. Shingo acaba de ducharse, se ata una toalla en la cabeza y coge el libro antes de meterse en el ofuro con Zel.

Shingo limpio

-Hina: Gomen naaa, hoy no tengo mucho tiempo pa na y como estabas taldando muncho…-dice mientras se mete en el agua calentita y sienta frente a Zel. -¡Ahhh kimochiiiii! –exclama.

Zel está pálida, no se mueve cuando Shingo entra, por suerte él está demasiado metido en la lectura de su libro de economía como para darse cuenta de que a su compañero/a de piso le va a dar una taquicardia en cualquier momento.

-Hina: Zel-kun, ¿sabes que he pensao? Amojol me meto en la daigaku a estudial, ¿hablá clases noctulnas? Quielo de estudial económicas como el Sakurai. ¿Tú qué opinas? Que estudiaste en la univelsidá  y sabes de esas cosas –pregunta sin casi apartar la mirada del libro.
-Zel: Shingo… que no tienes tiempo… –contesta con voz muy bajita.
-Hina: Que si homble, que yo me olganizo los holalios de los tlabajos y ya me dalá más tiempo pala to.
-Zel: No es solo ir a clase, también tienes que entregar repotos escritos y cosas así,  estudiar cuando son los exámenes... no tienes tiempo para estudiar.
-Hina: Ah, no lo había pensao… es veldá, pensé que solo con il a clase ya valía…hum… bueno, voy a pensalmelo mejol. Pero puedo no dolmil y así estudio en esas holas.
-Zel: Shingo… necesitas dormir, es peligroso –contesta con una voz muy seria y neutra intentando que no se note lo totalmente de los nervios que está.
-Hina: Que exagelao eles, ¿qué es lo peol que puede pasalme si no duelmo?
-Zel: Morirte –contesta aún más seria.

Obviaremos que son dos personajes de Gintama...
y el texto de los bocadillos que nada tiene que ver.

Hina baja el libro y mira a Zel por fin a la cara.

-Hina: Eso selía un poblema, si la palmo no podlé seguir trabajando –dice con expresión grave mientras asiente con la cabeza.

Zel cree que el workaholismo de Hina le impide pensar con claridad… y que debería replantarse su escala de valores en la vida igual también. Permanecen en silencio un rato y después Hina concluye que no tiene tiempo para perderlo en el ofuro así que se levanta, se seca un poco y luego se ata la toalla en la cintura.

-Hina: Pos yo ya me voy, y tú sal rápido que llevas ahí metío muncho rato, ¡¡te se van a quedal las pelotas como el umeboshi!! –le chilla.

Qué asco me da el Umeboshi

Murakami agarra el montón de ropa sucia que hay en el suelo y se lo lleva. Zel lanza un suspiro cuando Shingo cierra por fin la puerta del baño. Tiene las piernas y los brazos entumecidos de estar tan en tensión durante todo ese rato, cuando intenta salir del ofuro por poco no se escoña porque las piernas ya ni le funcionan. Se tapa corriendo con una toalla y se viste a toda velocidad por si acaso a Murakami le da por entrar otra vez, porque con ese chico no se sabe. Zel de pronto se da cuenta de que Shingo se ha llevado la camiseta y va corriendo a preguntarle qué ha hecho con la ropa sucia, el muy idiota YA ha puesto la lavadora y no se puede abrir porque la máquina ya está echando el agua. Zel le monta una bronca enorme a Hina diciéndole que no quería lavar ESA camiseta. El pobre Shingo no entiende nada, pero empieza a pensar cosas muy raras de Zel-kun. Que tiene algún tipo de fetiche asqueroso por coleccionar saliva de otros Johnnys, primero el chicle chupado de Domoto-san y ahora las babas de Yoko… todo MUY sospechoso y bastante cerdo también. Zel le confiesa que pretendía vender la camiseta a una amiga suya española que es fan de Yokoyama, pero que ahora por su culpa le ha arruinado el negocio y no va a poder vendérselo, además de la decepción que se llevará su amiga, que se queda sin ADN de un kansaijin. Shingo le dice que es ilegal tener otro negocio además de ser Johnnys y ella dice que es algo puntual que hace a veces. Entonces él le riñe porque está cobrando en negro y no declara sus ganancias, puede que Zel no sea drogadicta, pero está defraudando a hacienda, que tampoco está bien y a Shingo las ilegalidades NO le gustan… excepto cuando las comente Shibutani, a ese se las perdona siempre.

-Zel: ¿Quieres dejarme en paz? ¡¡Eres un controlador!!  
-Hina: Yo no te contlolo, te vigilo polque hases cosas malas, no me digas lo mismo que me dice el Tacchon siempre. Y ven aquí que tienes el pelo mojado, te lo voy a secar. –se acerca con una toalla en la mano.
-Zel: Que no me toques –le aparta de un empujón.
-Hina: Que luego me coges flío –comenta.
-Zel: Déjame en paz, ¿por qué has tenido que lavar la camiseta?
-Hina: Estaba susia…
-Zel: ¡Eres baka! –le grita fuera de sí. –Y no te entres al baño cuando estoy yo, no quiero que me veas desnudo.
-Hina: Si no te he mirao, pol eso no te empleocupes… pero no entiendo pol qué tanto dlamatismo, que no me voy a asustal pol velte el chinko. Digo yo que en Eulopa teneis las mismas cosas que nosotlos aquí, ¿na?
-Zel: NO quiero que vuelvas a entrar al baño si estoy yo, ¿entiendes? –le repite muy seriamente, empuja a Shingo contra la pared y Hina pone cara de cachorrito inocente porque no sabe qué mosca le ha picado a Zelgadiss.
-Hina: No hay poblema, no lo volvelé a hasel…-concluye.
-Zel: Y no me hables en un tiempo, estoy enfadado contigo. -Zel se va a la habitación y cierra la puerta corredera con muy mala hostia.

Hina se queda en el pasillo con cara de perrillo abandonado, no le gustan nada las discusiones, pero le gusta menos que Zel se enfade con él. Decide jugársela y entrar al cuarto a pesar de que con la mala leche que se gasta Zelgadiss igual no es buena idea.

-Hina: Etto… Zel-kun –comienza tras abrir la puerta. -Ya sé que me has dicido que no te hable pelo… ya sabes que eso es imposible, yo no me callo nunca… y me quielo de disculpal.

Zel le está ignorando, se dedica a echar su futón en el suelo en el lado más pegado a la pared que puede para estar lo más lejos posible de Hina, luego saca la almohada y la colcha del armario para echarse a dormir cuanto antes.

-Hina: Yo te conseguilé babas de Yoko –continúa.
-Zel: ¿Nani? –se gira y le mira con cara de alucine.
-Hina: Si tan impoltante ela pa ti esa camiseta susia y babeada yo te consigo otla, ya me se ocurrilá algo mañana en el ensayo… déjamelo a mí.
-Zel: ¿De verdad harías eso? –pregunta asombrada.
-Hina: Pos clalo… segulamente Yoko se piense cosas mu raras, pero no me impolta.
-Zel: Arigatou… oye, siento haberte llamado baka.
-Hina: Cleeme otlos me llaman cosas peoles.
-Zel: He tenido un día muy difícil hoy… y ha sido culpa de varios miembros de Kanjani, te he tratado mal por eso, pero no es tu culpa –confiesa  a punto de echarse a llorar.
-Hina: Pelo no me lloles que no pasa na.
-Zel: Gomen ne, Shin-chan –se le caen los lagrimones.

Hina se acerca a Zel y le revuelve el pelo mientras le dice que no se preocupe.

-Hina: Y tlanquilo que no me vuelvo a metel en el ofulo contigo…
-Zel: Bien.
-Hina: A cambio tú no pagues factulas de la casa, que ya me encalgo yo de eso.

Zelgadiss asiente con la cabeza sin decir nada. 
 
-Hina: Y ahola ven, que te voy a secal el pelito, al futón no te metes así que me coges flío y te pones malo –comenta  como una obachan mientras tira del brazo de Zel y se la lleva al baño para darle un poco con el secador.

 

Interior/cocina/mañana

-Elphie: Yo creo que a Nino le va a durar lo del trabajo de cocinero dos días, con lo vago que suele ser siempre, seguro que lo deja, si no le echan antes, claro –comenta mientras remueve su colacao con la cuchara.
-Geno: Pues que le dure dos días, si total ya para lo que nos queda en España, pues mira.
-Elphie: También es verdad.
-Claire: Ay calla, no me hableis de eso, que me pongo un poco nerviosa con todo ese asunto de la mudanza y el viaje.
-Jun: No te preocupes “daarin”, que yo estoy aquí para ayudarte en todo –le dice mientras le pone la mano en el hombro.
-Claire: Quítate para allá Jun, que me tienes contenta –le riñe con cara de pocos amigos.
-Jun: No me importa lo que me digas porque sé que no hablas tú, hablan las hormonas del embarazo, que te tienen un poco revolucionada.
-Claire: Lo que habla es la mala leche que me pones Jun, déjame un poco en paz, anda.
-Jun: Gomen –se disculpa muy afligido y se levanta a hacer unas tostadas para dárselas a Claire, aunque es posible que ella se las tire en la cara.
-Aiba: Pues yo lo que quiero saber es cómo piensa Sho-chan arreglar las cosas para dejar de ser presidente del gobierno, porque aún no me he enterado, ¿vosotros sabéis algo?
-Elphie: Qué va, el tío no me ha contado nada sobre ello, el plan lo tiene más escondido que el pv de Subarashiki Sekai.
-Aiba: Es verdad, había olvidado que grabamos ese pv… debería ir a buscarlo cuando regresemos a Japón.
-Geno: ¿Y dónde vas a buscar eso?
-Aiba: Hay un almacén muy grande donde se guarda todo el material que van sacando los artistas.
-Elphie: No fastidies, pues me lo imagino como el final de “en busca del arca perdida” lleno de cajas de maderas colocadas encima de estanterías metálicas en un depósito interminable.
-Aiba: Está en Shibuya, cerca del Johnnys family club… pero bajo tierra. Bueno yo no he estado nunca, pero es lo que he escuchado. Y solo puedes entrar con un permiso especial.
-Jun: Yo sí he entrado –dice haciéndose el chulo, y después le da un sorbo al café que tiene en la mano. –Ventajas de ser productor, me dejan entrar a documentarme viendo cosas para que me sirvan de ideas para los conciertos.
-Geno: Eso mola mucho, seguro que has visto cosas que nadie ha podido ver.
-Jun: Sí, bueno… ya sabes… tampoco es que me haya dado tiempo a ver todo lo que hay, se necesitarían varias vidas para poder visionar todo ese material.
-Claire: ¿Entonces tú puedes entrar allí? –pregunta interesada por fin en algo que diga su marido.
-Jun: Sí, puedo. Se necesita un permiso, pero yo lo tengo desde hace años.
-Claire: Y… ¿podrías buscar el mítico PV perdido de subarashiki sekai?
-Elphie: ¡Huy, eso sería genial!
-Jun: ¿Si te prometo que lo busco me perdonas? –pregunta mientras se acerca a Claire y la mira con ojos seductores.
-Claire: Te perdono si encuentras también “carnival night part 1” –dice, sabiendo de sobra que le pide un imposible.
-Jun: ¡Pero esa canción no existe!
-Claire: Desde luego solo me sabes dar disgustos…
-Geno: Anda comete estas tostadas y deja al pobre chico, que le metes una caña…-le acerca un plato con tostadas que acababan de salir de la tostadora.


CONTINUARÁ…

2 comentarios:

Geno dijo...

Lo primero, que inquietante leer un post que se publicó mañana :-O :-P
- Bueno, bueno, bueno, una con un chicle masticado por Tsuyo y la otra con una camiseta llena de babas de Yoko... sabeis que la clonación no está permitida ¿no?
- Llegados a este punto en la lectura, me cuesta leer porque Nishikido y su beso me distraen continuamente ¡ese gif me desconcentra!
- La escena del ofuro jajajaja muy buena
- Me temía esto, que Hina lavara la camiseta
- "Yo te consegui´re babas de Yoko" ¡¡que frase!! jajajaja
- Un almacen secreto bajo tierra ¡interesante!
- Jolín, Jun, que rancio eres, inventate un "carnaval night part 1" y haces feliz a Claire.. . y de paso al resto jajajaja

Zelgadiss dijo...

(Ostras, creo q mi blog está con el horario japonés, no me había dado cuenta!!)
Belén-chan y yo hemos quedao como muy guarrotas con lo de los fetichismos x nuestros ichibanes... ^_^U
Hina en este fanfic tiene q ser tonto perdido xq no se entera de nada y lo tiene delante!! XDD