miércoles, septiembre 07, 2022

36. Food and foodies

Feliz "taitantos" cumpleaños a Belen-chan (este año es cifra bonita). Qué tengas un gran día y lo puedas celebrar como toca, aunque últimamente andas liada con el curro).  Besis desde la distancia y espero que te guste el capítulo, que me ha dado tiempo por los pelos a sacarlo, jajaja. ^_^ 

Jun tiene reparos en salir, el tumulto de mujeres que han aparecido el día anterior delante del portal de casa puede traerle problemas, y no solo en su integridad física, sino en su matrimonio con Claire. Pero ¿qué culpa tiene él de ser tan atractivo? El catálogo del supermercado para el que posó con frutas lleva solo dos días en circulación y ya se ha montado un cristo en la ciudad como no se había conocido antes. Tal es la cosa que se ha corrido la voz del suceso y hasta un famoso chirigotero le ha escrito una cancioncilla con el cachondeo de “el japonés del catálogo de las ofertas”. 

La que has liao don Matsumoto,
con el supermercao y la frutería
tienes a las marujas locas perdías
cantando haikus por bulerías
y el vecindario es un maremoto.

Que agarras muy bien los limones
y tienes mucho arte pa la cocina
si le pides una pizca de sal a la vecina
le subirá la bilirrubina
y te ofrecerá un par de melones.

(Y ya no sigo inventando, que no se me ocurren más chorreces que poner) :p


Al final Claire le convence de que salga y se enfrente a la gente, aunque sea para decirles que se tienen que ir, porque no es normal que haya allí entre 80 y 100 mujeres delante de la casa durante dos días seguidos, de hecho puede que ese día haya incluso más que el anterior, es como si la cosa fuera a más por momentos, debe ser que el boca a boca ha conseguido empeorar la cosa. Él acepta y baja a hablar con ellas, Claire le acompaña en calidad de traductora (y esposa por si tiene que darle un mamporro a alguna por pasarse de la raya). Una vez abajo, nada más abrir la puerta del portal comienza un griterío terrible, es como si acabara de salir una celebridad (cosa que es Jun claramente, solo que en otro continente). Aiba se asusta por el ruido y se asoma a la ventana para ver qué demonios pasa. Elphie va junto a él y abre la ventana porque quiere ver si se oye mejor el cotilleo de lo que está pasando abajo. Ambos observan en silencio para ver cómo se soluciona la cosa… si es que se soluciona, claro.


Una chica joven se acerca descaradamente a Jun y le pide que le firme el catálogo, Jun agarra el bolígrafo que le ofrece y empieza a firmar mientras en voz baja le comenta a Claire que en realidad tiene prohibido dar autógrafos como Johnny, que su firma, imagen, canciones que escriba y hasta su primogénito en caso de ser varón le pertenecen a la compañía por contrato. Claire le mira extrañada y dice que sobre lo del primogénito no le había comentado nada, se toca la barriga de embarazada un poco preocupada.

Un grupo de mujeres empiezan a pedirle fotos y sacan el móvil, otras ya le estaban haciendo fotos a Jun sin pedir permiso alguno. Matsujun intenta no ser borde, pero lo cierto es que se está cabreando un poco, prefiere tomarse algunas fotos y firmar algunos autógrafos antes de mandarlas educadamente a la porr… a sus respectivas casas.

Sho, que ya ha acabado de pasar el polvo por toda la casa para matar el tiempo tras dimitir de presidente del gobierno, se asoma a la ventana con Elphie y Masaki.

-Sho: ¿¿Ehhhhh?? Esas mujeres están haciendo fotos a Jun, eso está totalmente prohibido, ¡¡voy a bajar a romperles los teléfonos!!
-Elphie: ¡¡Nada de romper keitais!! –le grita.
-Sho: Pero…pero…
-Elphie: ¡Está mal!
-Sho: Wakatta –contesta conformándose y bajando la mirada.
-Geno: ¿Qué es ese griterío que hay en la calle?  Bueno, y en casa. –pregunta mientras aparece en la habitación con un libro en la mano.
-Aiba: Las fans de Jun, están pidiendo fotos y autógrafos.
-Geno: Oh, pues hacen un montón de ruido, así no hay quien se concentre en la lectura, la verdad.
-Sho: Pues yo me aburro un montón, ya he limpiado toda la casa y Elphie no me deja bajar a romperles los móviles a las fans.
-Geno: Joder que manía te ha dado con romperle el teléfono a la gente, Sho-kun.
-Sho: No es verdad, solo lo hago cuando es estrictamente necesarios- se excusa.
-Elphie: Pensé que cuando dejaras de ser presidente iba a ser mejor, pero veo que no, necesitas estar ocupado o te da por hacer cosas muy raras.
-Sho: ¡No sé vivir sin hacer nada! –Exclama dramático.
-Geno: Si quieres estar ocupado, toma. –le da el libro. – Está en inglés así que lo vas a entender.

Sho coge el libro un poco confuso.

-Sho: ¿Pero si me lo das, tú que vas a leer?
-Geno: No te preocupes, estoy leyendo 5 más a la vez.
-Aiba: Halaaa ¿tantos? A mí me cuesta hasta terminarme uno solo.
-Sho: No es verdad, el año pasado te pudiste leer toda la saga del “oshiri tantei”. Estábamos muy orgullosos de ti.

 (Nota de la autora: “El detective culo” unos libros infantiles japoneses muy famosos entre los niños pequeños)

-Aiba: Gracias, Sho-chan –contesta emocionado.- Es que si alguna vez hacen dorama de eso, quiero presentarme al casting.
-Sho: Ehh, sí claro Masaki, tienes talento actoral para ser un culo y lo que tú quieras -dicen intentado parecer serio, pero está a punto de que se le escape la risa con las ideas de Aiba.
-Elphie: Joder Genomiya, si te lees tantos libros a la vez ahora me cuadra que te dé para acabarte tantísimos cada mes.
-Geno: Hago lo que puedo con el tiempo que tengo, además como Nino lleva unos días desaparecido con su empleo de chef estoy más desocupada y me da tiempo a hacer más cosas. Es que Nino me roba mucho tiempo.
-Aiba: A veces es un poco pesadito, pero yo le quiero mucho.
-Sho: Ya sé, le voy a pedir a Nino que me deje trabajar en su restaurante, solo unos días, hasta que volvamos a Japón.
-Aiba, Elphie y Geno (a la vez): No, no, en el restaurante no, no es buena idea.
-Sho: ¿Creéis que no puedo hacer ese trabajo?
-Aiba: Sho-chan, que tú eres el más listo del mundo, pero lo de cocinar es un poco… -no acaba la frase, pero se le entiende perfectamente.

Sho mira un poco mosqueado a Masaki.

-Sho: ¿Insinúas que no sé cocinar?  Pero si he anunciado las gyozas y la comida congelada de ajinomoto durante años.
-Elphie: Precisamente por eso, la comida de ajinomoto YA viene cocinada, solo hay que echarla en la sartén un poco para calentarla.
-Sho: Un momento… entonces cuando me ofrecieron el contrato, ellos también pensaban que soy un inútil en la cocina.
-Geno: Pero no lo tomes a mal, es algo bueno, seguro que pensaron que la gente al ver los anuncios diría “si Sho-kun puede cocinar esto y sabe rico, debe ser muy fácil, ¡lo compraré!”, conseguiste mejorar las ventas de la empresa.
-Sho: No sé si eso es un cumplido o un insulto, la verdad –comenta desconcertado.
-Elphie: Es un cumplido, Geno-chan te lo ha dicho de buenas, hombre.
-Sho: Bueno, pero le puedo decir a Nino que me deje limpiar las mesas y barrer el suelo, eso lo sé hacer... ¿ne? -Intenta confirmarlo porque ya se siente demasiado inseguro.
-Todos: Sí, sí, eso sí.

De pronto la conversación se interrumpe, hay un ruido tremendo de gritos en la calle, los cuatro se asoman rápidamente a la ventana de nuevo. Ven a Jun MUY cabreado, echando a las fans de mala manera, gritando en japonés y usando muchas errrrres, como si fuera un yakuza malhablado. Parece poseído por un personaje chungo de Nagase Tomoya.

-Aiba: ¿Qué ha pasado?
-Elphie: Ni idea, si parecía todo muy civilizado.

-Jun: NO TOQUES, ¿POR QUÉ TOCAS? –exclama en perfecto castellano dirigiéndose a una mujer con edad de ser su madre.
-Claire: Coño, qué bien pronuncias –comenta asombrada.
-Jun: No tienen respeto, ¡que se vayan, kudadasai! –les grita esta vez en japonés, con lo que no se entera nadie de nada.
-Claire: ¡Os está pidiendo que os vayáis, que no podéis estar aquí, coño ya!

Hay varios chillidos de desaprobación entre el gentío de mujeres, algunas se empiezan a marchar, pero otras se resisten.

-Chica joven: Llevo dos noches con los nervios destrozaos, he estado esperando aquí mucho rato, debe ser que las fans de España son menos que las de cualquier otro país. ¡PUES NO ME DA LA GANA!
-Chica joven 2: ¡¡Que yo he perdido un día de colegio inútil para venir a verle!!
-Claire: Me importa una mierda, si no os vais llamamos a la policía –les dice perdiendo la paciencia.
-Jun: ¡¡Sou ka!! “polishía” –repite tras escuchar a Claire, saca el teléfono para llamar y que vengan a disolver el tumulto.

Se oyen más quejas de resignación y las mujeres y chicas (de todas las edades) por fin se empiezan a disipar cada una en su camino. De pronto aparece entre la gente un viejo conocido.

-Fotógrafo: Bueno, que ya es hora que se fueran las locas estas.
-Jun: ¡Omae!
-Claire: El que faltaba… -suelta con fastidio. 
-Fotógrafo: Chicos, que solo venía a deciros que esta es la vez que más éxito he tenido en una sesión de fotos. ¡Qué locurón más grande!
-Claire: Pues si tu mayor éxito ha sido el catálogo de las ofertas del super, vas fino.
-Fotógrafo: Joder, qué borde, hija. Bueno, será por las hormonas, que las tienes revolucionadas con todo eso –le señala la barriga.
-Jun: ¿Qué quieres?
-Fotógrafo: ¿Qué ha dicho?
-Claire: Que a qué vienes.
-Fotógrafo: Ah, pues a qué voy a venir, a que me firme el catálogo mi estrella asiática, y a hacerme una foto con él, que así lo fardo todo en el Instagram cuando la suba.
-Claire: Pero qué sea rapidito, Jun está muy cabreado.

Jun le firma rápido y se hacen una foto, que de hecho la tiene que tomar Claire. en la foto sale con cara de mucha mala hostia, porque ya no puede disimular más su enfado. Se despiden rápido y suben para casa mientras el tipo se va muy contento.

-Aiba: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué tantos gritos? –pregunta a Claire y Jun mientras entran por las puerta de casa.

Jun no contesta, sigue caminando y va directo a la cocina sin mirar a nadie siquiera.

-Claire: Pasa que unas chicas le han metido mano, una hasta le ha sobado el trasero. Y claro, se ha enfadado.
-Geno: Normal, con ese culito.
-Elphie: ¡Genomiya!
-Geno: ¿Qué? Lo habéis pensado todos.

El resto asienten, es verdad que Jun tiene un trasero muy bien puesto.

Van hacia la cocina y se encuentran a Jun abriendo y cerrando puertas de armarios, de la nevera, cajones… sacando ollas, cuchillos, comida. Parece totalmente absorto en su mundo, pero su cara de mala hostia aún permanece.

-Claire: Jun cariño, ¿estás bien?

Jun no contesta, sigue a lo suyo.

-Aiba: Matsujun, ¿necesitas algo?

Jun de pronto levanta la mirada, agarra un delantal y se lo pone, les echa de mala manera de “su cocina” según él, les empuja para que salgan todos, después cierra la puerta en sus narices. Se dirige a la nevera otra vez, la abre y maldice en japonés. Abre la puerta de la cocina y se los encuentra ahí a los cinco como unos pasmarotes que no se han ido porque no saben muy bien qué está pasando.

-Jun: ¡Id a comprar un pollo, y que sea grande! –les grita con muy malas pulgas.
-Todos: ¡Hai!

Jun cierra con un portazo y todos se quedan con cara de tontos.

-Elphie: ¿Qué mosca le ha picado a este?
-Claire: Nah, no os preocupéis, cuando se enfada se pone a cocinar, creo que eso le relaja.
-Geno: Bueno, cocina muy bien, al menos hoy comeremos algo rico.
-Sho: Ya claro, no como mis gyozas congeladas… -dice con sarcasmo.
-Elphie: No te piques Sho, que eso también nos gusta.
-Aiba: Será mejor que vayamos a comprar el pollo ese, a mi Jun me asusta mucho cuando se pone así. Es la misma cara que le pone a Ohno en los ensayos 
cuando el riida le dice que no quiere repetir la canción.
-Sho: ¡Kowaii! -exclama con cara de susto.
-Claire: Tiene razón, vamos a por el pollo.
-Sho: Menos mal que dentro de unos días ya nos vamos a Japón, a ver si allí todo vuelve a la normalidad, Jun se calma, Nino vuelve a ser un vago y yo… ¡¡a ver si trabajo otra vez que estoy que me come la casa!! –dice desesperado.
-Elphie: Venga vamos al mercado, que así te da el aire y te despejas un poco.

Sho asiente sin decir nada.

Se oye mucho ruido de cacharreo en la cocina, Jun debe estar poniéndolo todo patas arriba.

Al final deciden que se van todos a comprar porque tienen miedo de quedarse a solas con Jun en la casa.

Nino por su parte está en el restaurante japonés en el que es chef, la cola de clientes para ir a comer sale por la puerta y llega hasta la esquina del edificio, lo están petando muchísimo y montón de gente tiene curiosidad por ir allí a probar los nuevos platos del menú ideados por ese “gran chef japonés” nuevo que han contratado. En la puerta hay dos hombres que van a comer por razones diferentes, son los dueños del “Gadisushi”, un puesto de sushi y comida japonesa que hay en el mercado de Cádiz. Estos últimos días ha visto reducidas sus ventas normales por culpa del “Chef Nino” ese que acaba de aparecer, así que han ido a hacer un trabajo de investigación a ver si es verdad que el tipo cocina tan bien como les ha llegado a sus oídos. Y de paso a ver si se les ocurre un plan de contrataque para recuperar a los clientes. 

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(Tokyo/Interior/noche)

Yokoyama está esperando a que le preparen a una mesa para cenar, el local está abarrotado y hay bastante animación en las conversaciones y algún que otro grito, se nota que los japoneses allí congregados van un poco cocidos de alcohol ya, a pesar de que es temprano todavía. Zel está en la calle, en la puerta del restaurante intentando llamar a Hina. Por fin Murakami le coge el teléfono.

-Hina: Moshi moshi!
-Zel: ¿Shin-chan? Zel desu kedo...
-Hina: Hola Zek-kun, ¿ya vienes pa' casa?
-Zel: Eh… no, estoy con Yokoyama, estamos en un restaurante, me ha invitado… ya te contaré luego.
-Hina: Ah, no vienes a cenal, bueno, pos entonses no hago karaage.
-Zel: Umm, qué rico, karaage. No voy, luego hablamos, que tengo cosas que decirte. Espero no llegar muy tarde.
-Hina: Bien, en realida' yo también tengo algo que desirte, tenemos que hablal… pero mejol luego en pelsona –Shin-chan quiere contarle que ha adoptado a “Chii-chan”, pero no sabe si Zel se lo va a tomar bien, o si le gustan los animales siquiera, así que prefiere esperar a más tarde y enseñarle a la gatita, para que vea lo kawaii que es, y ya no pueda negarse a quedársela.
-Zel: ¿Es algo importante?
-Hina: Sí, bueno, un poco.
-Zel: ¿Algo malo? Estoy preocupado.
-Hina: No, que no es malo, no te empleocupes… bueno, yo cleo que no es malo ni na'.
-Zel: ¡Ahora me estás preocupando más! –se queja.

Se oye un sonido al otro lado del teléfono, en realidad es un maullido de Chii-chan, pero como hay algo de ruido en la calle con los coches y las conversaciones que salen del restaurante, Zel lo malinterpreta.

-Zel: Shingo, ¿estás con una chica en casa, ne?
-Hina: ¿Una chica? –mira a Chii-chan y como no quiere delatarla aún no sabe qué decir.-Eh… sí, una “chica”, eso es.
-Zel: Vale, pues entonces esta noche dormiré en el sofá. Déjame una manta y una almohada en el salón, también el pijama. Así no entraré en la habitación y podrás estar a solas con ella -le dice.
-Hina: Eh… en realida' no es necesalio –contesta un poco aturdido.
-Zel: Bueno, te tengo que dejar, Yoko está esperando dentro del restaurante.
-Hina: Espela, asegúrate de que Yokocho no se olvide las llaves de casa cuando salgáis del restaulante, bueno, ni la caltera, ni el teléfono. Ya ha perdío varios móviles cuando sale por ahí, se le olvida to', es muy despistado.
-Zel: Ehhh??? Hontou desu ka?
-Hina: Si, es un desastle, ah, y asegúrate de que lleve la bragueta del pantalón cerrá'.
-Zel: ¿Qué? ¿Eso también?
-Hina: Sí, ya nos ha dejao en vergüensa varias veses por ir con ella abielta pol'a calle…
-Zel: Qué horrible.
-Hina: Cleo que no me dejo na más que dicil.
-Zel: Ok, pásalo bien con tu chica, campeón –se despide y cuelga.
-Hina: Que en realida' no es…

Hina se queda con la frase en la boca, porque Zel ha colgado ya. Está pensando que en realidad va a dormir con una gatita, y que no tiene sentido que Zel duerma en el sofá. Será mejor que le deje una nota en el salón que ponga que cuando llegue a casa le despierte si ya se ha ido a dormir, y así podrán hablar tranquilamente y que Zel conozca a Chii-chan cuanto antes.

Zelgadiss entra en el restaurante, mira a todos los lados y no ve a Yoko, un camarero le indica que su amigo le ha dicho que está en uno de los reservados, al fondo del restaurante. Ella se dirige hacia allí. Yoko está en uno de los cuartitos con suelo de tatami, Zel se descalza y deja los zapatos junto a la puerta antes de entrar, se sienta en el suelo, frente a Yoko que ya está mirando la carta con mucha determinación, se le ve con pinta de tener hambre.

-Yoko: ¿A ti te gusta el pollo?
-Zel: Hai.
-Yoko: Entonces voy a pedir el karaage, los pinchitos de yakitori, un bol de oyakodon…
-Zel: Eso parece bastante comida.
-Yoko: ¡No, qué va! ¿Te gusta el okonomiyaki?
-Zel: Sí, claro que me gusta.
-Yoko: Entonces escoge uno, lo compartiremos.
-Zel: Igual no te gusta el que pido.
-Yoko: No te preocupes, si a mí me gusta todo.
-Zel: ¡Como a mí!

Ambos se miran fijamente un momento, pero al segundo se sienten incómodos y apartan la mirada, Yoko vuelve a observar la carta del restaurante. Zel por su parte agarra un bote de 7 especias y juguetea con él para disimular.

-Yoko: Etto… también voy a pedir una ración de takoyaki.
-Zel: Ok desu.
-Yoko: ¿Has decidido qué okonomiyaki quieres?
-Zel: Creo que el de gambas y marisco –contesta mirando un segundo la carta que tiene apoyada en la mesa.
-Yoko: Perfecto -da al botón de llamar para que venga algún camarero/a a atenderles.

Unos 45 minutos después Zel ya está llena hasta los topes, no es que haya comido mucho, pero ella no tiene tanto saque como Yokoyama. Yoko se ha bebido al menos 5 Kirin en tan poco tiempo, parece una esponja. Zel solo ha bebido una cerveza (Sapporo, por supuesto) y todavía le queda un culín para terminarla.

-Yoko: ¿Peroh soloh vash a comeh eso? –Pregunta un poco indignado al ver que aún está sobrando comida en la mesa. Está bastante borracho para el aguante que debería tener. Por su fama se supone que puede beberse más de 12 cervezas y estar bastante sereno.
-Zel: Gomen ne, mi tripa está muy llena –se excusa poniendo su mano en en el estómago.
-Yoko: Losh juniorsh a losh que invitoh siempre comen mash. ¡OMAE, TERMINA ESOS TAKOYAKIS! –le grita.
-Zel: Solo uno más, he comido demasiado –coge sus palillos y agarra uno de los takoyakis que quedan en el plato. – ¿No podemos pedirlo para llevar?
-Yoko: No lo habíah pensadoh, ¡la comidah no se tirah! –Exclama indignado.- ¡Y ahorah me voy a mear!
-Zel: No hace falta decirlo tan alto –comenta avergonzada.


Yoko se levanta y camina un poco tambaleante por el tatami en dirección a la puerta corredera de madera, la abre y se pone unas chanclas de cortesía que hay junto a la puerta, Zel ve como se aleja hacia el baño al final del pasillo. Acaba de comer el takoyaki como puede, ya no le entra nada más, como Yoko le diga que pruebe otro bocado va a  acabar echando la pota allí mismo. Y sería una pena, porque se limpia muy mal el vómito del suelo de tatami. 

Yoko vuelve al rato y trae en la mano una jarra de cerveza nueva, como va un poco piripi se le cae un poco de la espuma al subir los escalones para entrar en la habitación reservada. Se sienta en el suelo y la posa sobre la mesa con todo el cuidao del que dispone estando en esas condiciones de borrachez.

-Zel: Senpai, ya ha bebido suficiente -le riñe
-Yoko: Que vah, si yo puedoh beber muchoh másh que estoh, ¡hip! –Se le escapa el hipo de pronto. – Qué raroh, hoy me sientoh mareadoh, si he bebido muy pocoh, ¡hip!
-Zel: ¿Le habrá sentado algo mal? –pregunta por decir algo.

Yoko se queda pensando un poco, pero no está muy fina su mente en esos momentos. De pronto se le ocurre una cosa.

-Yoko: ¡Hip! Como no sean las pastillash que me dieron en el hospital para el golpe de la cabeza… ¡hip! -mira a Zel unos segundos y la ve muy borrosa.
-Zel: ¿ESTÁS TOMANDO KUSURI Y ALCOHOL? ¡ESTÁ MAL, ES PELIGROSO! –Exclama alarmada.
-Yoko: ¿Peligroso? –abre mucho los ojos, agarra la jarra de cerveza y le da un trago bajo la atónita mirada de Zel.
-Zel: ¿Qué haces? ¿Eres baka?
-Yoko: Bebo para que se me quite el hipo –contesta como si fuera lo más lógico del mundo.

Zel se lleva las manos a la cabeza pensando que el senpai es estúpido y Hina olvidó advertírselo.

-Zel: Hay que irse a casa, es tarde –suelta porque ya está deseando deshacerse de Yoko y largarse.
-Yoko: Sí, es verdad, aunque yo mañanah no trabajoh –comenta.
-Zel: Yo sí, por la tarde grabamos el Shounen club, voy con Tego y Massu.
-Yoko: Bien –da al botón de llamar al camarero para pedir la cuenta.

Yoko paga y  apura la cerveza antes de salir, se levanta y se va a calzar, Zel nota que se ha dejado el móvil y la cartera encima de la mesa, se hubiera dejado la cabeza también si no fuera porque la lleva pegada. Ella recoge todo y lo mete en su mochila para dárselo luego al senpai. Salen con dificultad del restaurante, más que nada porque Yoko va haciendo eses y Zel tiene que ir cerca por si se cae.

Caminan por la calle y el aire un poco fresco despeja a Zel y le quita bastante las ganas de vomitar. Yoko se dirige al parking cercano en el que ha dejado estacionado el coche.

-Yoko: Vamosh, te llevaré a casa.
-Zel: Atama ga okashi desu ka?
-Yoko: ¿Locoh yo? ¿Por qué?
-Zel: El senpai está borracho, no puede conducir –le dice muy seria.
-Yoko: Soloh porqueh veah un pocoh dobleh no significa nadah, me pondré las gafash que llevo en el cocheh y ya veré bien.
-Zel: ¡No! No puede conducir.
-Yoko: ¿Y cómoh voy a volver? –hace un gesto brusco con los brazos y por poco no se cae al suelo de la borrachera que lleva. Zel le agarra de un brazo.
-Zel: En taxi.

Yoko parece conforme, caminan buscando una parada de taxis en la zona, Yoko parece cada vez más y más perjudicado, esa última jarra de cerveza le ha acabado de rematar. Va caminando como si se fuera a caer en cualquier momento. Zelgadiss está ya hasta los cojones del senpai (y lo que le queda). Quiere meterle en un taxi y largarse ella, pero… ¿cómo demonios va a volver ahora a casa? Solo tiene la suica del metro y hace ya un rato que se fueron los últimos trenes. Por si fuera poco, el senpai NO parece capacitado para llegar a su casa en taxi y subir por su propio pie hasta su piso. Decide que lo mejor será acompañarle y una vez allí ya verá qué hace para volver a su casa, tal vez pedirle algo de dinero prestado a Yoko.

Cuando están cerca de la parada de taxis Yoko empieza a decir que se está meando otra vez, así que por si fuera poco, ahora tienen que encontrar un baño público. Zel busca en el teléfono y le sale uno en el google maps no muy lejos de allí. Yoko entra en el baño y Zel le espera fuera, ya le ha dejado claro que NO va a entrar a ayudarle de ninguna manera, así que se tendrá que apañar como pueda por muy borracho que esté. Tarda bastante en salir, Zel-kun se preocupa y entra a buscarle. Se le encuentra intentando lavarse las manos, pero está tan mareado que no atina ni a echarse el jabón (que es automático) ni a abrir el grifo de agua. Zel le ayuda agarrándole la mano para ponérselas debajo del jabón. Por fin se consigue lavar las manos y van a salir del baño. De pronto Zel se da cuenta de algo, el senpai va con la bragueta abierta, cosa que ya le dijo Hina que podía pasar.

-Zel: Senpai, el pantalón –le señala la bragueta bastante avergonzada.
-Yoko: ¿Ahorah qué pasah? –Mira hacia abajo pero como está bastante borracho no distingue muy bien.
-Zel: Está abierto –le dice perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Yoko: Pues ciérraloh -le pide.-No veoh muy bien.
-Zel: ¡Dame desu! Yo AHÍ NO TOCO.
-Yoko: Estáh bien, yo puedoh soloh...- dice, intenta cerrarse el pantalón pero es que no atina ni a agarrar la cremallera, en una de sus intentonas hasta se mete una mano en el bolsillo por error. Lleva una curda que no se aguanta.

Zel le mira desesperadita de la vida.

-Zel: ¡Ya lo hago yo! - Exclama irritada, se acerca a Yoko y le sube la bragueta lo más rápido que puede.

Un par de chicos veinteañeros justo entran al baño y les ven. Zel se da cuenta y se aleja del senpai intentando disimular, la pillada ha sido monumental.

-Chico 1: Areee??? ¿Ese no es Yokoyama el de Kanjani8?
-Chico 2: Sou desu! -confirma el otro.
-Chico 1: No sabía que le gustaban ese tipo de cosas -dice con malicia, y se echa a reír exageradamente, se nota que ambos chicos van también un poco bebidos, a fin de cuentas es viernes por la noche.  
-Chico 2: Seguro que muchos Johnnys son "homo", como él -añade el amigo del primero.

Zel está tan colorada que parece que le va a dar un mal, pocas veces había pasado tanta vergüenza. Yoko les mira intentando enfocar, pero ya ni ve, solo sabe que le acaban de llamar gay en toda la cara. 

-Yoko: Ore wa homo janai!!! -Exclama alzando un brazo.
-Zel: Eso es una frase de un dorama de Ikuta Toma -dice en español.
-Chico 2: ¿No lo eres? ¿Entonces qué hacía ese gaijin tocándote ahí abajo?
-Yoko: Noh es loh que pareceh -se excusa.
-Chico 1: Eso dicen siempre -vuelve a reírse y su amigo también. 

Zel agarra del brazo a Yoko y tira de él, no quiere complicar más las cosas. 

-Zel: Senpai, vámonos -le dice.
-Yoko: Peroh me han dichoh...
-Zel: ¡Daijoubu desu, ikkou! -tira de él y salen del baño mientras los dos chicos siguen riéndose de ellos.
-Yoko: ¡Tengoh que defender mi honor! -exclama mientras salen a la calle.
-Zel: ¿Qué honor? ¿Acaso eres un samurai?
-Yoko: No, peroh...
-Zel: Qué asco, no sabía que hubiera tanta homofobia en esta país, no me extraña que nadie salga del armario, si sales te tratan así de mal y se ríen de ti, debería darles vergüenza, viven en el puto pasado, qué gentuza... como si tuviera algo de malo ser gay -comenta indignada en español, Yoko no entiende nada, pero escucha callado porque percibe por el tono que Zel está MUY enfadada.



Llegan a la parada de taxis y Zel llama a uno que está fuera del coche tomando el fresco, el tipo les ve, Zel está llevando agarrado del brazo al senpai, que va muy perjudicado. Zel va a intentar meter a Yoko en el asiento de atrás, pero este, de pronto se ve poseído por una fase de exaltación de la amistad y súbitamente abraza a Zelgadiss en medio de la calle. 

-Yoko: ¡Eres mi mejor amigo, Zel-kun! -Dice mientras aprieta a la pobre chica muy fuerte contra él.
-Zel: ¿Qué haces? Suéltame -intenta irse pero no puede.

Por fin Yokoyama le suelta, el taxista está mirándoles con la boca abierta.

-Zel: Eh... vamos senpai, le llevaré a casa -dice completamente colorada y mirando a otro lado.
-Yoko: Hai.

Entran los dos al coche, Zel saca la cartera de Yoko de su mochila y busca la dirección de la casa del senpai en alguna parte. Yoko dice que él tiene una cartera igual, va tan pedo que no se da cuenta de que ES LA SUYA. Zel va a tener que acompañar al senpai hasta casa  e incluso meterlo en la cama, se presenta una noche interesante.

Continuará...

(El próximo capítulo va a ser muy movido, ese programa del Shounen Club se recordará en los anales de la historia, el infinito y más allá) 


jueves, noviembre 25, 2021

35. Para torear y casarse, hay que arrimarse

*Lo sé, cada vez pongo títulos más raros, creo que el anterior, el de la "burundanga" fue el que llegó al tope en ese sentido. XDDD

Satoshi está TAN desaparecido de la vida pública como lo está en mi fanfic, la verdad. :p De todos modos le deseamos un feliz 41 cumpleaños al hamstercito ( y a Maruyama que cumple 38 también)

(NOTA DE LA AUTORA: Buff, no os haceis una idea de lo que necesitaba ponerme a escribir en condiciones, hacía como 3 meses que no tocaba el fanfic, bueno, ni nada mas que las mierdas que pongo en facebook. Y lo cierto es que escribir me relaja y me hace bien, siempre ha sido mi terapia de desconexión. Son muchos cambios ultimamente y tengo bastante estrés y MUY POCO TIEMPO para nada que no sea hacer deberes o estudiar. He pasado de aburrirme a que no me sobre el tiempo a menos que me planifique bien, en fin, que no os cuento mi vida más, ahí os dejo el capítulo. Espero ser capaz de sacar otro para el cumple de Aiba. <3 (a ver cómo me lo monto, que tengo diciembre fino de exámenes! Habrá que aprovechar los ratos libres)  

Por la mañana Zel se despierta a eso de las 10 pasadas, es un gusto tener el día libre y poder dormir un rato más. Hina ya se ha ido hace al menos un par de horas, aunque ella estaba tan cansada que ni le escuchó levantarse. Zelgadiss va al baño y se lava cara un poco para despejarse, camina hacia la sala y se encuentra el desayuno en la mesa, Shingo le ha dejado varias cosas, incluso una nota en la que pone "me he pirao a grabal el Janiben, te veo a la noche". Y en circunstancias normales Zel realmente vería a Murakami esa noche, como siempre desde que vive allí, pero algo me dice que ese día las cosas no van a ser como acostumbran. 

Zel desayunando. ^_^U
Zel desayunando. ^_^U

Manda un par de Lines a Satoshi mientras desayuna, tiene el runrún desde el otro día con que en realidad lo de vivir con Murakami NO fue idea de Johnny-san, sino que es algo que Ohno quería, y fue premeditado incluso de antes de llegar a Japón. Eso le duele bastante, de ser cierto significaría que Satoshi no quiere vivir con ella como novios y que prefiere aparcarla en casa de un Kinki cualquiera para seguir con su vida de “soltero sin preocupaciones” y hacer lo que le da la gana. Le pregunta directamente qué hay de cierto en eso que ha oído por ahí de tener que vivir con Hina. Si no conociera a Ohno lo suficiente pensaría que la engaña con alguien y por eso nunca quedan ni se ven desde que llegaron a Japón, hace que no tienen una cita juntos ni se sabe el tiempo. Y si aparece es siempre en el peor momento y pilla a Zel en algún instante comprometedor que acaba malinterpretando, como cuando la pilló con Yoko en el salón de ensayos de Kanjani... Pero Zel sabe que es imposible que Satoshi le engañe, él NO es ese tipo de hombre, además está ocupado con sus pescas en barco, creando sus pinturas y esculturas sobre hombre negros (nunca ha entendido la fijación de su novio con ese tema) o en el peor de los casos estará cerca de casa, en alguna izakaya bebiendo con señores viejos de su barrio o algún antiguo amigo del colegio. (Diría del instituto, pero es que ni acabó la secundaria) :p

Al rato Satoshi contesta con un escueto “ya hablaremos otro día truchita” y un smiley que lanza un beso, momentos después le manda varias fotos de las pescas que ha hecho los últimos días en el barco de su amigo, en una de ellas sale muy feliz sujetando un atún. Desde luego eso queda a años luz de la explicación que ella necesitaba leer en esos momentos, Ohno es un experto en el escaqueo cuando no le apetece enfrentarse a algo, en eso es MUY japonés (bueno, en eso y en casi todo lo demás, para qué engañarnos). Si es verdad al menos podría disculparse o algo, no sé. Ella lanza un resoplido de resignación y llama “huevón” a su novio entre dientes, posa el teléfono sobre la mesa con un golpe (que menos mal que la funda amortigua, porque si no, se lo carga). Lo cierto es que satoshi parece más feliz con un atún que con ella, es como si no le importara lo más mínimo la relación, una cosa es ser un espíritu libre y otra pasar de todo. Zel se acaba de beber el té con leche y recoge la mesa. Aún quedan horas para ir al despacho de Kitagawa, pero cada vez se siente más intranquila con lo que pueda pasar allí. ¿Qué ropa debería ponerse para causar buena impresión? No puede aparecer con uno de los chándales de junior de los años 90 todo reviejo de los que usa para ensayar con los Tegomassu. Se pone a buscar en el armario algo decente y kakkoii, si se va a comer una bronca, que mínimo que ir presentable, ¿ne?

Zel va con tiempo suficiente a la oficina de Kitagawa, así de paso echa un rato con Zeako, que hace tiempo que no se ven y se tienen que poner al día de los cotilleos. Zeako saluda a Zelgadiss con la mano mientras acaba de revisar unos papeles, Zel se sienta en un sofá que hay en la entrada de la oficina mientras espera que Zeako termine con lo que está haciendo.

-Zeako: Bueno jamía ¿qué te cuentas?, ¿qué tal todo? Yo estoy hasta el coño, hablando mal, este viejo es más raaaaroooo… muy maniático, en fin, pero no hablemos de mí -se levanta de su mesa y va hacia donde está su amiga.
-Zel: Pues nada… aquí… -dice inquieta.- Mañana salgo en el Shounen Club, si te acuerdas échale un ojo, es por la noche en la NHK.
-Zeako: Vale, a ver si esta vez no la cagas como otros días que has salido en programas.
-Zel: Vaya ánimos me das.
-Zeako: Si da igual que lo hagas mal, ¿tú sabes la cantidad de cartas de fans tuyas que estamos recibiendo?
-Zel: ¿Tengo fans? ¿Yooooo? –exclama asombrada abriendo mucho los ojos.
-Zeako: Sí, por ahí en el almacén he guardado un saco lleno a tu nombre, que si eres muy kawaii, que si que hables mal en japonés y te equivoques te hace adorable… tienes bastante éxito. Algunas son incluso un poco picantes, otras hasta te piden matrimonio.
-Zel: Un momento, ¿que las has leído?
-Zeako: Bueno, alguna por encima, es que me aburro en los ratos libres…
-Zel: No leas eso, es personal.
-Zeako: ¿Te las quieres llevar? Puedes leerlas.
-Zel: Vaya un coñazo, ¿leer yo? ¡Paso!
-Zeako: Bueno, pues entonces no te quejes si las sigo cotilleando. Esas pobres fans están muy engañadas contigo, ¡las estás volviendo bolleras sin saberlo!
-Zel: ¿Y qué culpa tengo yo de ser un idol travesti? A mí me hace falta el dinero, además que seguro que hay otras fans que están enamoradas de Johnnys gays y también viven engañadas, ¿ne? Aquí vendemos ilusión, colorinchis y fantasía, si quieren miseria y realidad que se vayan al zoo de Ueno.
-Zeako: Si no te echo la bronca, en el fondo estoy muy orgullosa, ¡chocho!
-Zel: Pues gracias, supongo, en fin ¿tú sabes por qué me ha hecho llamar el viejo?
-Zeako: Pues no me lo ha dicho, pero la cosa es que Yokoyaka-kun está citado también.
-Zel: ¿Para qué?
-Zeako: Mira, no sé, pero yo creo que tiene algo que ver con vuestros… recientes escándalos. Me da que va a ir por ahí la cosa.
-Zel: Joder, pues nos va a caer una… si es que por lo visto hasta hemos llegado a ser trending topic en Twitter de Japón varias veces. Qué vergüenza, hasta mis amigas se habían pensado cosas raras de nosotros.
-Zeako: ¿El qué? ¿Qué habíais follao en el love hotel ese? Tranquila, que no solo tus amigas, lo hemos pensado TODOS.
-Zel: ¡No me jodas! Qué horror… Me quiero morir.
-Zeako: Pues desde aquí no te tires, que estamos en un décimo y luego dejas la acera toda pringada. Venga, anda no te preocupes, si en unos días saldrá algún otro escándalo de otro Johnny y ya se les olvida lo tuyo. Huy, ahora que lo pienso, hace como tres semanas que no llamo a Ryo por haberla liado, se me hace raro que esté tan formalito.
-Zel: ¿Ryo?… calla, de ese ni me hables.
-Zeako: Pues no te hablo, que no me interesa. Por cierto ¿Qué tal con tu compañero de piso? Cuéntame sobre ese hombretón con el que vives.
-Zel: ¿Qué quieres saber de Murakami? No hay mucho que contar, es workaholico, cocina bastante bien, es un poco paleto, su hobby es pagar las facturas y… el otro día se me metió en el ofuro cuando yo estaba bañándome dentro.
-Zeako: ¿QUÉ ME DICES? Eso es muy interesante ¿Y qué pasó, que hicisteis?
-Zel: Pues nada, ¿qué íbamos a hacer?
-Zeako: Mujer, ¿se te mete un maromo desnudo en la bañera y no haces nada? ¡Y qué hombre, que lo tiene TODO muy bien puesto!
-Zel: Pues claro que no hago nada, me estaba muriendo de la vergüenza, me hice un ovillito e intenté que no viera ninguna cosa indebida. Por suerte no se dio cuenta de nada.
-Zeako: Espera, a ver si me he enterado, se te mete en el baño ¿y todavía NO se ha dado cuenta de que eres una tía?

Zel asiente con la cabeza.

-Zeako: Flipo, ese chico es tonto de remate.
-Zel: Un poco de eso también hay, y que yo tengo una suerte que no sé qué pensar.
-Zeako: Pues yo me lo hubiera tirado, la verdad –confiesa abiertamente.
-Zel: No, si ya… pero Shin-chan es mi compañero de piso, no tengo interés en él de ese modo, además te recuerdo que tengo novio.
-Zeako: Sí bueno, Ohno primero “el desaparecido”… que por cierto, a ver si le dices que venga por aquí un día, porque no nos coge el teléfono, la mayor parte de las veces está apagado o fuera de cobertura. Hace tiempo que queremos contactar con él para ofrecerle un trabajo en un anuncio de aceite de oliva que nos han dado, pero que no hay manera de hablar con él, ni que se lo hubiera tragado la tierra.
-Zel: Buff, eso es que se va a pescar en el barco con su amigo el que es patrón y se le corta la señal.
-Zeako: Sí bueno, “se va a pescar” o eso te dice él.
-Zel: No, si es que a mí no me dice nada, esa es la cosa, hace varios días que no le veo, y tampoco me llama mucho, la verdad.
-Zeako: Anda, pues mira tú que relación tan bonita tenéis.
-Zel: Pasa un montón de mí, no te voy a engañar.
-Zeako: Pues hija, no sé qué haces con él, mejor te estabas tirando al Murakami.
-Zel: ¡Y dale con Murakami! ¿Por qué me lo tengo que tirar yo, si es a ti a quién  le gusta?
-Zeako: Yo que sé, como no me estás ayudando mucho con ese tema… pues al menos aprovecha tú, que lo tienes más a tiro.
-Zel: A Shin-chan le gustan las chicas y te recuerdo que ninguna de las dos lo somos.
-Zeako: ¿Perdooona? –habla por ti “chaval”, yo soy un mujerón de la cabeza al tacón.

Ambas/os se empiezan a reír.

Yokoyama entra por la puerta un poco acelerado, viene medio corriendo de la grabación de un Janiben. Uno con varios animales que han llevado al plató, todos se han puesto pesados y han conseguido que Hina adopte a una gatita naranja muy kawaii que le ha costado encima un pastizal porque era de buen pedigrí. Shingo está un poco preocupado, porque se ha enamorado instantáneamente de “Chi-chan” y no sabe si a Zel le va a gustar la idea de tener que vivir con una gatita ahora en casa. Nunca habían hablado de mascotas antes, así que no sabe que a Zelgadiss en realidad le encantan los gatos, y de hecho casi cualquier animal que tenga mucho pelo*… menos las tarántulas, supongo. 

(*Lo cual tal vez explique su fanatismo por Tsuyoshi-senpai)

-Yoko: Gomen ne, llego girigiri –dice nada más aparecer por la puerta.
-Zeako: ¡Mira, por ahí viene tu novio por fin! –exclama con sorna en español.
-Zel: NO es mi novio, es mi senpai.
-Zeako: Pues entonces no te vayas con él a hoteles, que luego la gente se piensa cosas...
-Zel: Anda calla –expresa con fastidio.

Por suerte Yoko no se entera de nada porque su español se reduce a “sagurada famiria”, “andarusía” y “gurasias”.

-Yoko: ¿Omae qué haces aquí? –pregunta al ver a Zel ahí con la secretaria de Kitagawa.
-Zel: ¿Y tú?
-Yoko: Yo he preguntado antes.
-Zel: El presidente quiere hablar conmigo a las 5, me llamaron ayer.
-Yoko: Debe haber un error, a las 5 me han citado a mí.
-Zeako: No hay ningún error, yo NO cometo errores –aclara mientras se levanta del sofá donde estaba sentada con Zel.
-Yoko: Pues entonces… esto no puede traer nada bueno. Por cierto… ¿tienes novio? –pregunta a Zeako de pronto. –varios Johnnys estamos interesados en esa información
-Zeako: ¿Yo? Ahora no, pero dudo que sea “tu tipo”, o eso creo –mira a Yoko de arriba abajo con mirada sospechosa.
-Yoko: ¿A qué te refieres? –está un poco confuso.
-Zeako: Mira Yokoyama-san, es que en realidad soy un hombre –le explica sin miramientos.
-Yoko: ¿Ehhhhhh? ¿New halfu? –pregunta sin acabar de entender la situación.
-Zeako: No, no, de “new halfu” nada, todo lo que me cuelga debajo de la falda es mío de nacimiento, no tengo nada “new”.
-Zel: Qué bruta, Zeako…
-Yoko: Ah, entonces vas vestida de mujer pero no lo eres.
-Zeako: Lo has pillado –afirma mientras asiente con la cabeza.
-Yoko: O sea que tú eres un hombre vestido de mujer, y Zel es una chica travestida de hombre.
-Zeako: Ah, ¿pero que sabe lo tuyo? –le pregunta asombrada a Zel.
-Zel: Sí.
-Zeako (cambia a español): ¿Seguro que no te lo has tirado en el hotel del amor? Si no cómo va a saber que eres chica.
-Zel: Porque este, a diferencia de mi compañero de piso es listo, y se da cuenta de las cosas muy rápido. –contesta con cara de resignación.
-Yoko: Un “tomboy” y una “lady boy” –les señala- ¿Estáis seguros de que en vez de españoles no sois Tailandeses? –pregunta con guasa.
-Zeako: Ja ja y ja, muy gracioso.
-Zel: Qué baka eres, Yokoyama…
-Yoko: A ver, es que sois muy raritos.

Por cierto, esta foto es de una peli tailandesa

El presidente sale de la oficina y mira a los tres que están ahí hablando tan tranquilos.

-Kitagawa: You! No tengo todo el día, soy un ojisan muy ishogashii, entrad.
-Zeako: Rápido, no le hagáis esperar, que luego se enfada y le tengo que aguantar yo.

Zel y Yoko entran en la oficina del presidente sin saber muy bien qué van a encontrarse.

Un rato después la cara de estupor de ambos sobrepasa sus peores suspicacias. Esto excede la barrera de la imaginación de ambos, y lo cierto es que los dos van sobrados en eso de imaginar. El presidente acaba su perorata.

-Kitagawa: …Así que cuando descubrí que había tanta gente apoyando vuestra relación en “tuintel” y los foros esos que le gustan a la juventud me di cuenta de que debía darle al público lo que quiere, a fin de cuentas la Johnnys fue creada para vender a los fans lo que desean ver, y si quieren ver “relaciones homosexuales interraciales” ¡eso será lo que les demos!  -Concluye muy convencido.
-Yoko: Etto… Johnny-san, pero hay un problema, es que esa “supuesta relación” entre Zelgadiss-kun y yo NO existe, ha sido todo un terrible malentendido. –aclara armándose de valor, porque nunca le ha gustado mucho llevarle la contraria al presidente (Nota de la autora: de hecho incluso se cambió el nombre de "Kimitaka" a "You" para no contradecirle). Por suerte él ha conseguido decir algo, porque Zel está como en estado de Shock con la boca un poco abierta y no es capaz de articular palabra alguna.
-Kitagawa: ¿y eso qué importa ahora? Yo no os digo que os lieis de verdad, solo tiene que parecerlo, mientras la gente lo crea no hace falta que hagáis nada raro entre vosotros.

Zel suspira aliviada.

-Yoko: ¡Oi! ¿A qué ha venido ese suspiro? ¿Tanto asco te daría liarte conmigo? –pregunta mosqueado con ella.
-Zel: Kimochi warui…-dice en voz baja.
-Yoko: ¡Oye, que tú a mí también me das mucho asco! –le grita, pero no es verdad, solo es que está muy ofendido.
-Kitagawa: Bueno, ya casi discutís como una pareja, solo os falta que os vean juntos en la calle y que os saquen en algunas revistas de prensa amarilla para acabar de hacerlo creíble. 
-Yoko: Yo esto no lo veo, presidente…
-Zel: Yo tampoco.
-Kitagawa: Me da igual lo que veáis vosotros, lo que yo SÍ VEO es que las ventas de los últimos singles de Tegomasuzel y  Kanjani han experimentado unas subidas en las listas increíbles después de vuestro escándalo del Love hotel, sea cierto o no lo que pasara allí.
-Yoko y Zel: No es verdad, no ocurrió nada –se excusan hablando a la vez atropelladamente.
-Kitagawa: De cualquier modo, todo lo que incremente las ventas de los grupos corre de vuestra cuenta y tenéis que acatarlo, lo pone en vuestros contratos.
-Yoko: ¿Lo pone?
-Zel: No sé, no lo leí, había muchos kanjis…
-Yoko: A mí me pasó igual cuando firmé, me dio pereza.
-Zel: ¿No será que no sabes leer kanjis?
-Yoko: ¡Oye, que yo no soy ningún paleto!
-Zel: ¡Huy que no!
-Yoko: ¡¡Omae!! –le grita.
-Kitagawa: Dejad de discutir, más que una pareja de amantes gays parecéis un matrimonio rancio.
-Yoko: Por cierto, sobre lo de la “pareja gay”, debo decirle que ya sé que Zel en realidad es una chica.
-Kitagawa: ¿A sí? Bueno, eso es irrelevante, en su contrato pone que es un chico y nos ceñiremos a los documentos legales que ha firmado en Japón, lo demás no cuenta.
-Zel: ¡Hai!
-Yoko: Bueno, ¿y qué sugiere que hagamos para que la gente piense que estamos liados?
-Zel: A Ohno esto no le va a gustar…
-Kitagawa: ¿Ohno? Ese me tiene contento, a ver cuándo se digna en aparecer por aquí o si no tendremos que darle el anuncio de aceite a otro. En fin, vosotros salid juntos, no sé, id a sitios donde os vea la gente, lo importante aquí es que os tomen fotos y salga en la revistas, no sé a dónde se supone que van de cita los jóvenes de ahora… ¿al zoo?
-Zel: Genial, ir al zoo con el “cara de cabra” –dice en español.
-Yoko: No, eso está muy pasado ya, ahí solo van los colegiales de secundaria, será mejor que salgamos de cena.

No lo he podido remediar. XD

-Zel: Okane ga nai! –se queja.
-Yoko: Te iba a invitar yo, baka.
-Zel: Ah bueno, entonces sí –dice convencida. 
-Yoko: Presidente, de todos modos ¿no podría darnos usted un pequeño aumento? A fin de cuentas si esto va a reportar beneficios a la Jimusho, estaría bien que nosotros ganemos algo con ello.
-Kitagawa: Vaya, eres muy espabilado para no tener estudios, you! Está bien, pagaré todo lo que gastes en las citas y te añadiré ese mismo dinero al sueldo de cada mes.
-Yoko: Es decir, que cuanto más dinero “invierta” en Zel y en mí, más recibiré –se alegra.
-Kitagawa: Eso es, pero no te pases, a ver si ahora te vas a pagar un viaje a Hawaii a mi costa o algo de eso.
-Zel: Ah, pues yo en Hawaii no he estado, neee?? -lo deja caer por si cuela.
-Kitagawa: Nada de eso, confórmate con ir a cenar o al cine, en fin, cosas normales.
-Yoko: A Hawaii no, que lo tengo muy visto, además no entienden mi Kansai-ben.
-Zel: ¿Y yo que saco de esto? –interrumpe.
-Kitagawa: A ti… te daré un aumento del 5 por ciento de sueldo y un vale para ropa del UNIQLO de 20mil yenes, que siempre te veo con los chándales de los juniors de los 90 y pareces un homeless.
-Zel: No es mi culpa, no tengo dinero para más ropa, pero lo de UNIQLO me gusta, ¡acepto!
-Kitagawa: Bien, pues entonces hasta aquí acaba la charla. Y no os quejéis, ¿sabéis cuantos Johnnys han estado justo ahí donde estáis vosotros y les he tenido que pedir lo contrario? Que intentaran no parecer gays en público y buscaran una novia con la que salir para disimular.
-Zel: No, ¿puede dar nombres? –pregunta esperanzada, por si alguno de los que ella sospecha queda confirmado que es de la acera de en frente.
-Kitagawa: Desde luego cómo cambian los tiempos… y no sé si a mejor, precisamente. Venga, ya os podéis ir, que me estáis poniendo dolor de cabeza los dos. Sayounara!
-Zel y Yoko: ¡Shitsureishimasuuuu!

Hacen una reverencia antes de salir por la puerta.

-Zeako: ¿Y bien? –pregunta a Zel en español.
-Zel: Bueno, al menos no me ha echado la bronca, ya es algo.
-Yoko: ¡Oide, oide! –le hace gestos a Zel desde la puerta para que vaya con él.
-Zeako: Tu senpai te está llamando.
-Zel: No es “mi senpai”, es “mi novio” –le suelta con un poco de ironía.
-Zeako: Ehhhhhhhhhh??? Espera, ¿qué ha pasado ahí dentro? ¡¡Cuéntamelo!! ¡¡Necesito saberlo!!! –exclama desesperada.
-Zel: Otro día, hoy tenemos prisa –dice mientras camina hacia Yoko.
-Zeako: ¡Cabrona, no me puedes dejar así!

Yoko y Zel salen de la oficina dejando a Zeako con cara de flipada.

-Zeako: ¡Huuyyy, esto se lo tengo que contar yo a sus amigas! ¡Cotilleo calentito! –Se apresura a coger su bolso y sacar el teléfono móvil para llamarlas.- ¡Ay mierda, si me parece que no tengo el teléfono de ninguna! Bueno, ya se enterarán por la Friday o algo.

Momentos después Yoko Y Zel caminan por la calle en silencio, Yoko va uno o dos pasos por delante de Zel, camina bastante rápido. De pronto se para y alarga la mano hacia Zel con la palma hacia arriba.

-Zel: ¿Qué quieres? ¿Dinero? –pregunta con cachondeo.
-Yoko: Baka, lo que quiero es que me des la mano.
-Zel: ¿Nani? ¿Doushite?
-Yoko: Porque hemos prometido al presidente hacer esto creíble, ¿o es que ya se te ha olvidado?
-Zel: Qué vergüenza…
-Yoko: Mira, a mí esto me gusta tan poco como a ti, pero si queremos que la gente se crea que estamos liados, habrá que parecerlo. ¿Quién es un buen actor de la Johnnys?
-Zel: Nino -contesta muy convencida.
-Yoko: Baka, me refería a mí. Tú hazme caso, que yo sé lo que me hago, si haces lo que te diga la gente nos creerá.
-Zel: Ese es el problema, que como Ohno se lo crea también… ya tengo suficientes problemas con él.
-Yoko: Bah, a Satoshi déjamelo a mí, ya se lo explicaré yo. Casi me preocupa más Subaru, la verdad...
-Zel: Mierda, había olvidado a ese tronado… -le da por fin la mano.
-Yoko: Venga vamos, te llevaré a cenar, ¿te parece bien el yakiniku?
-Zel: ¡Mochiron!

Siguen caminando. Zel va pensando que a Yokoyama le suda un poco la mano.

-Yoko: Y para tu información, no es que no sepa leer  kanjis… es que no pude ir mucho al instituto, tuve que dejarlo antes de acabar.
-Zel: ¿Por qué? ¿Eras malo en los estudios?
-Yoko: Y dale, tú estás empeñada en que soy idiota, ¿verdad?
-Zel: No, no es eso –se excusa, pero en realidad sí cree que tal vez Yoko no era bueno para estudiar.
-Yoko: Tuve que dejarlo porque necesitaba trabajar más horas, aparte de lo de la Johnnys. No ganaba mucho, eso ya lo sabes tú siendo junior, el sueldo es una mierda. En el Kansai no había mucho trabajo y mi madre necesitaba el dinero para dar de comer a mis hermanitos, pagar los libros, la ropa, las cosas de la escuela… –dice sin darle mucha importancia.- Yo soy el mayor, así que lógicamente me tocó a mí dejar de ir a clase para buscar un arubaito y ayudar en casa.

Zelgadiss se frena en seco, Yoko que iba delante de ella distraído hablando, por poco no se cae al dar un tirón sin que ella se mueva. Da un traspié y se gira para mirarla.

-Yoko: ¿Qué haces? ¿Por qué te paras? Aún no hemos llegado a mi coche, está aparcado allá –señala un cartel de “parking” que hay al final de la calle.
-Zel: No sabía todo eso, te he dicho cosas muy feas y equivocadas, ¡gomen ne! –hace una reverencia.
-Yoko: ¿Pero qué dices ahora? –Pregunta un poco ruborizado.- Anda vamos.
-Zel: Estoy avergonzada de lo que he dicho, moshiwake gozaimasen. –vuelve a hacer otra reverencia.
-Yoko: No pasa nada, no importa –Yoko ya no sabe dónde meterse, no le estaba contando todo eso a Zel para que se sintiera mal y mucho menos para que se disculpara o sintiera lástima por él, solo lo dijo por aclarar las cosas y que no pensara que es un paleto. –Venga vamos.
-Zel: Ikimashou –asiente.

Yoko vuelve a agarrarle la mano y tira de ella por la calle mientras caminan.

-Yoko: No me digas que te ibas a poner a llorar o algo…-dice un poco cortado.- De pronto se te ha puesto muy mala cara.
-Zel: Gomen ne, es que me he sentido mal –se seca un poco los ojos con la mano que le queda libre.
-Yoko: Te digo que no tiene importancia, tú no sabes nada de mí, na? –se ríe un poco nerviosamente, está deseando llegar al coche y poner música o algo en la radio para cortar un poco la tensión tan rara que se ha creado en un momento.

-Zel: ¿Este es tu coche?
-Yoko: Sí, sube kudasai.
-Zel: Es muy bonito.
-Yoko: Okini. Por cierto, ¿tú tienes alergia a los animales? ¿Te gustan?
-Zel: ¿Las alergias? No, no me gustan.
-Yoko: No baka, que si te gustan los animales. ¿Cómo van a ser las alergias?
-Zel: Ahhh, sí, me gustan mucho.
-Yoko: Bien –concluye y enciende la radio para ver que ponen. Arranca el coche y sale del parking.-Por cierto, ¿eres consciente de que te has vendido por un vale para ropa del Uniqlo, verdad?
-Zel: Sí, ¿qué tiene de malo?
-Yoko: Ni siquiera es ropa cara, o de marca… tú sales muy barata, creo que empiezo a darme cuenta de por qué Hina te ha cogido tanto aprecio.

Zel mira a Yoko de reojo, no sabía que Hina le hubiera cogido cariño, si siempre la está riñendo por todo y diciendo que no tome drogas.

Mientras tanto en Cádiz, Nino lleva solo un par de días trabajando en el restaurante japonés pero están teniendo mucho éxito en tan poco tiempo, tiene muy buenas ideas para los platos y como el dueño no entiende una mierda de lo que le explica Ninomiya, pues le deja que haga y deshaga a su antojo en la cocina, porque lo cierto es que lo están vendiendo muy bien. Como no se acaban de aclarar con los idiomas han sacado una carta de menú con muchas fotos para que al menos se entiendan señalando los platos que han pedido o que Nino tiene que cocinar. Es un método muy efectivo en Japón, donde señalar la foto con el dedo en el restaurante y decir “kore kore” ha sido capaz de solucionar barreras milenarias de incomunicación con los gaijines que van de vacaciones a niponlandia.

Sho por su parte está como león enjaulado, NUNCA había estado sin trabajar en toda su vida, y el tener de pronto tanto tiempo libre y tan poco que hacer le está matando, se pasa ratos absurdos mirando a la nada y ya está empezando a preocupar a todos con su actitud que ya es un poco como de ojisan loco. Se ofrece a limpiar la casa, a pasar la aspiradora, a limpiar los cristales, fregar los baños… todo lo que se pueda hacer para matar el rato. Con lo cual lo cierto es que la casa nunca había estado tan limpia, pero ni aun así le da para llenar todas las horas libres que tiene en el día. Elphie a veces le pide que salga a pasear o algo así pero le da miedo salir desde que hay una extraña marabunta de chicas y señoras apostadas frente a portal, aunque para qué engañarnos, esas mujeres NO están esperando que salga Sho precisamente...


Continuará...   

lunes, agosto 30, 2021

34. Burundanga por compasión.

Feliz 38 cumple a nuestro Matsujun maravilloso. 

(hay que agarrar el capítulo con ganas porque me ha quedado larguísimo, luego me quejo de los guiones de Tarantino y Scorsese, pero ya me vale) :p 

https://twitter.com/johnnys/status/1431995199643795461



Los Tegomassuzel bajan juntos en el ascensor (más lento del mundo) comentando cosas del trabajo y llegan al hall, Zel les dice que va a llamar a Yamapi, que ellos se pueden ir si quieren. Se despiden con un “otsukaresama” y diciendo que se verán dentro de dos días en la grabación del programa. Los dos se van por la puerta y Zel se sienta en uno de los sillones del hall, toma aire mientras mira la pantalla del teléfono y busca el número de Yamashita-san que le ha dado antes el imbécil de Akanishi. Pulsa la tecla de llamar, espera unos segundos interminables en los que parece que Yamapi no va a contestar. Por fin parece que descuelga.


-Yamapi: Moshi, moshi?
-Zel: Etto…
Inohara Zelgadiss desu kedo… -comienza avergonzada.
-Yamapi: Ah, hola Zel-kun… eh… qué raro que me llames, ne? La última vez parecías muy enfadado.
-Zel: Sobre lo del otro día… escuché por Kazama-kun que le invitasteis a salir con vosotros, deshou?
-Yamapi: Sí, es cierto. Lo invitamos pero… creo que pasará algún tiempo antes de que volvamos a hacerlo de nuevo, Ryo y Jin no quedaron muy contentos con lo que pasó esa noche.
-Zel: Eh… creo que algo he oído sobre ello, Ryo habló con Kazama sobre una modelo halfu o algo parecido, chotto wakarai kedo…-dice sin querer hurgar mucho en la herida, pero todo parece indicar que Shunsuke con su labia y su “kawaiicidad” les levantó todas las chicas a “los ligones fiesteros oficiales de la Johnnys”.
-Yamapi: Sí, bueno… pero no importa –comenta intentando no darle más valor. En realidad a él y a Ikuta es a los que más rápido se les ha pasado el cabreo, a fin de cuentas Kazapon ha sido amigo suyo desde tiempos inmemoriales y le tienen bastante aprecio.
-Zel: Bueno, de todos modos… Gomen, ne. El otro día fui muy shitsurei contigo y con Ikuta-san.
-Yamapi: Está bien, Toma-kun quedó un poco asombrado cuando nos llamaste snobs, pero no te preocupes por eso.
-Zel: Ah, sou ka…-dice inquieta.- ¿Podrías decir a Ikuta-san que lo siento mucho? Yososhiku onegaishimasu.
-Yamapi: Sí, después le escribo un Line, no te preocupes.
-Zel: Arigatou, me siento mal por lo que pasó.
-Yamapi: No pasa nada –comenta muy tranquilo.- Por cierto, ¿cómo conseguiste mi número? El otro día no me dio tiempo a darte mi Line, te fuiste tan rápido de mi casa.
-Zel: Ah sí, es verdad. Akanishi-san me lo dio esta mañana. Se lo pedí, ¿hice mal?
-Yamapi: No, no, está bien, de todos modos yo te lo quería dar. ¿Has visto a Jin-kun entonces?
-Zel: Lo encontré por casualidad con el resto de KATTUN, yo estaba con Tegoshi y Massu…-le cuenta.
-Yamapi: ¿Sabes que causaste una gran impresión en Jin el otro día? -pregunta cambiando de tercio.
-Zel: Ehhhhh???
-Yamapi: Sí, le impresionó mucho la manera en la que le ignoraste y le rechazaste cuando intentó darte la mano.
-Zel: ¡Eso es raro! –Exclama.
-Yamapi: Bueno, Jin está acostumbrado a que todo el mundo le haga caso y piensen que es muy kakkoii, así que supongo que le sorprendió tu actitud. Además también es muy fan de tus escándalos.

Zelgadiss contiene las ganas de vomitar, que Yamapi le diga que “Jin es kakkoii” le hace sentir arcadas, pero que encima ahora se entere de que la admira es para suicidarse lanzándose a las vías de la estación de JR más cercana.

-Zel: Naruhodo…-dice sin añadir nada más porque realmente no sabe qué más decir ante esa revelación.
-Yamapi: Pero no te preocupes, ya le dije que te fuiste así porque estabas enfadado con Ikuta y conmigo.
-Zel: Eh… hai… -no le va a decir ahora a Yamapi que Akanishi SIEMPRE le ha caído como el culo, no procede.
-Yamapi: Pero bueno, si habéis hablado hoy seguro que ya está todo solucionado.
-Zel: Sí, claro, eso es. –En realidad Zel nunca hubiera hablado con Jin si no hubiera sido porque le quería pedir el teléfono de Yamashita, para qué engañarnos.
-Yamapi: Oye, seguro que puedes venir con nosotros otro día, te llevaré a clubs muy exclusivos, nos lo pasaremos muy bien. 
-Zel: Yamashita-san… suena demasiado caro. No creo que pueda pagar algo como eso -se excusa, pero lo cierto es que no hay nada que le parezca más aburrido que ir de clubs pijos con esos Johnnys fiesteros. Nunca le ha gustado ese tipo de ambientes.
-Yamapi: No te preocupes por eso ahora, serías mi invitado. Además tú no nos robarías las chicas, porque como eres gay –comenta divertido.
-Zel: Eh… sobre eso, mejor no diga nada a nadie… no quiero problemas.
-Yamapi: No lo diré, tranquilo. Ni que fueras el primer gay escondido que hay en la empresa-añade quitándole importancia.
-Zel: Ya veo…-en realidad Zel siempre sospechó que había unos cuantos, aunque no sean travestis como ella.
-Yamapi: Espera, creo que están llamando a la puerta.

Zelgadiss escucha ruidos al otro lado del teléfono.

-Yamapi: Es Pepi-san…creo que me trae comida en un tupperware -Yamapi está mirando por la mirilla mientras habla susurrando a Zel por el teléfono.


De pronto Zel empieza a escuchar la conversación de Yamapi, por lo visto la madre de Shirota Yu le ha traído “paeria” y “korokkes de jamón iberiko”. Ella no entiende nada, el otro día la mujer parecía una loca que le quería hacer fotos sin permiso y ahora de pronto le trae comida a casa, esa señora parece sacada de un capítulo demencial de “aquí no hay quien viva”.  Al poco por fin Yamashita se pone de nuevo al teléfono.

-Yamapi: Gomen ne, Zel-kun. Esta obachan es un poco rara, pero como es la madre de mi amigo…
-Zel: Entiendo… bueno, yo debo colgar.
-Yamapi: Está bien, hablamos otro día. Guardaré tu número de teléfono.
-Zel: Sí, está bien. Shitsurei shimasu -se despide.
-Yamapi: Ja ne!

Zel cuelga y se queda pensativa unos momentos. Se acerca al sofá donde ha dejado posada su mochila con sus cosas, con el teléfono en la mano empieza a buscar su cartera, que como siempre no sabe dónde la ha metido y necesita la tarjeta suica para volver a casa en el tren.

Los Kinkis salen de ascensor, Tsuyoshi va contándole a Koichi que se va a ir de compras ahora mismo un rato, que está muy estresado y gastar dinero le relaja, incluso más que lo de pasearse por templos, por muy zen que sea. Kouchan no entiende nada porque es un tacaño redomado y la única cosa cara que ha comprado en toda su vida es su adorado Ferrari rojo. Y en cuanto a lo de los templos… tampoco va con él, lo visita en Año Nuevo cuando se termina el countdown de la Johnnys y solo porque le obligan, que encima es su cumpleaños y preferiría mucho más irse a tomas unas “biiru” con Nagase-kun a un sitio tranquilo para celebrarlo que ir a rezar con un montón de kouhais.

-Koichi: Mira ahí está el gaijin nuevo –dice señalando a Zel que está de espaldas rebuscando en su mochila sin enterarse de nada.

Tsuyoshi entorna los ojos para enfocar porque siendo miope y sin gafas no distingue bien quién es.

-Tsuyoshi: ¡Zelgadis-kun! –le llama.
-Zel: Nani? –pregunta despistada y se gira, al ver a Tsuyoshi, del susto (o la emoción) se le cae la mochila por el suelo que se vuelca y se caen varias cosas.
-Koichi: Vaya un baka –comenta, y se ríe un poco de su torpeza. 
-Tsuyoshi: Daijoubu desu ka? –pregunta mientras se acerca a ella y le empieza a recoger algunas cosas del suelo para dárselas.
-Zel: Estoy bien, no se preocupe senpai, no recoja eso –le contesta muy avergonzada, casi siempre queda como una imbécil delante del senpai. De ese modo NUNCA mejorará la imagen que tenga él sobre este kouhai (travesti) extranjero.
-Tsuyoshi: Toma –le da varias cosas que ha cogido, entre ellas su cartera y la bolsa de merchandising de "burakku" de kanjani.
-Zel: Su… sumimasen, arigatou gozaimasu –le agradece mientras hace varias reverencias y guarda lo más rápido posible la bolsa de Yokoyama para que el senpai no piense nada raro.
-Tsuyoshi: No pasa nada, ¿qué tal los ensayos? –se interesa amablemente.
-Zel: Bien, supongo… pasado mañana saldremos en el Shounen club. Senpai, véalo kudasai. Espero no equivocarme y hacerlo bien.
-Tsuyoshi: Lo veré, esfuérzate.
-Zel: Ganbarimasu! –exclama.

Tsuyoshi esboza una media sonrisa (si sonríe más igual le da un ictus o algo), le dice “gokurosama” y vuelve con Koichi. Zel le contesta con un “otsukaresama”, hace una reverencia rápida y se queda mirando fijamente al senpai mientras sale del edificio con Koichi (vale, en realidad está mirándole el culo a Tsuyo, para qué nos vamos a poner interesantes y estupendas ahora si ya sabemos que en la vida real yo me compré unos prismáticos en el Donki para poder mirarle mejor el trasero en los conciertos).

¿ciego yo? ¡habló el sorderas!
-Koichi: Coladito por ti está, no hay más que ver lo nervioso que se ha puesto –comenta con mala leche.
-Tsuyoshi: No empieces otra vez con eso, kudasai. Parece mentira que no sepas la cantidad de fans de los senpais que hay entre los Johnnys jóvenes.
-Koichi: Ya bueno, pero yo sigo pensando que le gustas.
-Tsuyoshi: ¿Acaso no recuerdas lo nerviosos que nos poníamos nosotros las primeras veces que fuimos backdancers de SMAP o Shounentachi?
-Koichi: Vale, en eso tienes razón, yo una vez incluso salí a bailar con la camiseta puesta al revés en un concierto…
-Tsuyoshi: Pero eso no fue por estar nervioso, sino porque estás todo cegato, Kouchan –dice sonriendo con guasa.
-Koichi: Oiiii!!! –le grita, pero en realidad se está riendo también.

Zel por fin recobra la consciencia (cuando está delante del senpai se le va la pinza cosa mala) y acaba de meter sus cosas en la mochila para irse. De pronto una persona le toca en el hombro, al darse la vuelta se encuentra con Ryo mirándole con cara divertida.

-Zel: ¡Bikkurishita, Nishikido-san! –exclama al verle tan cerca.
-Ryo: Hola, ¿ya has terminado de ensayar?
-Zel: Sí, me iba a casa ¿y tú?
-Ryo: Oreee… -se estira como desperezándose- he dicho que salía al konbini un rato a comprar un café y a pasearme un poco. Ya me he aprendido toda la coreografía hace mucho, me aburría de ver como Maruyama se equivocaba por milésima vez. Siempre suelo aprenderme todo el primero. El segundo si Yasu tiene el día inspirado -comenta con suficiencia.
-Zel: Ya veo -Zel en cambio es “la Maruyama” de su grupo y nunca se entera de nada del baile, es lo que tiene haber debutado en una unit sin tener ni zorra idea de bailar.
-Ryo: Si no tienes nada mejor que hacer, ¿por qué no me acompañas un rato?
-Zel: Etto…-comienza con reparo, nunca se ha fiado de Ryo.  

Corte a

Ambos están en una habitación del edificio de la Johnnys en la que parece que se hacen reuniones o algo así. Hay una mesa larga con varios sillones a un lado y a otro, al fondo una pequeña mesita y un sofá de dos plazas pegado a la pared. Ryo está encima de Zel, ambos están medio desnudos, él en calzoncillos, ella también (recordemos que se pone ropa interior de hombre porque está muy metida en el personaje) y con su faja de pecho para que no se le note nada. Se están besando acaloradamente mientras Ryo agarra a Zel por las muñecas con fuerza.

-Zel: Espera, espera un momento –dice ella apartando la cara para que Ryo deje de besarla.
-Ryo: ¿Nani? –pregunta desconcertado, suelta a Zel y se aparta el flequillo de la cara con un movimiento de cabeza.
-Zel: Esto no está bien –indica con cara de confusión.
-Ryo: Tranquila, tengo condones, están en el bolsillo del pantalón, siempre llevo uno por si acaso, uno nunca sabe cuándo pueden ocurrir estas cosas. Solo tengo que encontrar el pantalón, claro… porque lo he tirado por ahí con las prisas -mira a su alrededor buscando.
-Zel: ¡Sonna koto nai yo! –le grita de pronto, le agarra de los hombros y le empuja para que se levante y se aparte de ella.
-Ryo: Oye, ¿qué te ocurre? Pensé que te estaba gustando.

Zel se levanta a toda velocidad del sofá en cuanto Ryo se aparta un poco y se pone a buscar su ropa por la habitación. Encuentra sus pantalones de chándal (de junior de los años 90) tirados y se los pone rápidamente. Su cara parece de espanto total.

-Ryo: Ne ¿Te encuentras bien? –pregunta empezando a preocuparse.
-Zel: No, no estoy bien. No sé cómo hemos acabado aquí, no recuerdo qué ha pasado. Estábamos abajo, hablando en el hall, y de pronto.
-Ryo: Tranquila, les pasa mucho a las chicas, es un efecto que produzco en las mujeres. No saben cómo pero todas caen en mis brazos inexplicablemente.
-Zel: ¿Me has drogado, ne? ¿Burundanga?
-Ryo: ¿Burun…nani? ¿Eso que es, un país africano? –mira a Zel con los ojos muy abierto (a pesar de que los tiene caídos como Gachapin).
-Zel: No te hagas el baka, Nishikido. Yo nunca habría venido aquí contigo. Me has drogado o algo raro –exclama empezando a cabrearse.
-Ryo: No te he drogado. ¿Tú sabes lo difícil que es encontrar drogas en este país?
-Zel: Y una mierda, ¿entonces qué? No me digas que es porque me has hablado en Kansai-ben, eso me atrae pero tampoco tanto. Ni siquiera eres de Nara…
-Ryo: Vale, está bien, te lo contaré, pero tranquilízate. La cosa es que… produzco muchas feromonas, ¿vale? Atraigo a las mujeres de manera natural, es mi secreto para tener tanto éxito con las chicas -confiesa mirando a Zel fijamente.
-Zel: ¿Feromonas? –Repite asombrada.
-Ryo: Sí, te lo digo antes de que me pongas una denuncia y me acuses de haberte drogado para echarte un polvo.
-Zel: ¿Entonces no me has drogado?
-Ryo: No de manera voluntaria, al menos. No lo puedo evitar, mi cuerpo produce las feromonas de manera natural a unos niveles muy altos y causo una atracción irresistible. Sobre todo si no hay otros hombres cerca, así las mujeres solo pueden olerme a mí y es como si estuvieran borrachas o embobadas, no sé, la cosa es que caen rendidas a mí. Esto me lleva pasando desde la adolescencia. ¿Por qué crees que me he acostado con todas mis compañeras de reparto?
-Zel: Eso es un poco complicado…-dice porque hay varios términos que no entiende demasiado bien en japonés, y esa explicación parece digna de un documental de animales de la TVE2.
-Ryo: Bueno, ahora ya lo sabes. No se lo digas a nadie, esto no lo saben ni el resto del Kanjani. Ellos creen que ligo tanto por mi evidente atractivo y mi tremenda sensualidad.
-Zel: No lo diré, pero a partir de ahora debes permanecer SIEMPRE a varios metros de mí. Lo digo por seguridad.
-Ryo: Como quieras –se levanta por fin del sofá con una media sonrisa socarrona. –aunque no tengo ni idea de cuál es mi radio de acción en esto. Aún lo estoy investigando.

Ryo busca su camiseta para empezar a vestirse.


-Zel: ¿Tú no respetas nada? –Pregunta enfadada.- Sabes que tengo novio, estoy con Satoshi y me has hecho esto como si fuera un… un experimento.
-Ryo: Bueno, lo de que estás con Satoshi… mucho no estás, ya me ha contado Shin-chan que tu novio pasa de ti bastante y hace tiempo que ni le ves. Vamos, que no te hace ni puto caso.
-Zel: ¡Pero qué chismoso!
-Ryo: Francamente, pensé que te vendría bien echar un polvo y me lo agradecerías.

Zel está muy indignada, se acerca a Ryo con pasos rápidos y sin pensárselo le da un tortazo en toda la cara.

-Zel: ¡¡Temeee!! –le grita sin darse cuenta de que esa palabra de ninguna manera la usaría una mujer hablando en japonés.
-Ryo: Joder, tienes fuerza para ser tan canija –se toca la mejilla que se le está poniendo colorada por momentos.
-Zel: Eres lo peor, Nishikido.
-Ryo: Te vengo “a hacer un favor” y mira como me lo pagas.
-Zel: Cállate. ¿Dónde está mi camiseta? Quiero irme.
-Ryo: Allí –señala encima de la mesa de reuniones con la mano que le queda libre.

Zelgadiss se viste rápido.

-Ryo: Por cierto, antes te sonó el teléfono dentro de la mochila, pero estabas tan ocupada comiéndome la boca y metiéndome mano que creo que ni te diste cuenta. 
-Zel: ¿Quieres otra? –levanta la mano amenazante.
-Ryo: Eehhh tranquila, qué carácter –da un par de pasos atrás temiendo que Zel le vuelva a arrear otro tortazo. 

Zelgadiss se agacha junto a la mochila para buscar el móvil.

-Ryo: Encima que te aviso. La verdad no sé qué ha visto Subaru en ti. Bueno creo que sí lo sé, él es muy masoquista y por lo que veo tú tienes la mano muy suelta. Haríais una pareja preciosa, deberías darle una oportunidad a ese ojisan, y un par de hostias como la que me has soltado a mí, seguro que le encanta. 
-Zel: No me hables de ese loco –por fin encuentra el móvil y lo saca, comprueba las llamadas perdidas mientras se levanta de donde estaba agachada.
-Ryo: ¿Quién era? ¿Tu novio “el desaparecido”? –pregunta con cachondeo.
-Zel: No, no conozco este número.

Ryo se acerca a donde está ella y mira por encima de su hombro.

-Ryo: Ese es el número de la oficina de Johnny-san –concluye nada más verlo.
-Zel: Es otra de tus bromas, ¿no?
-Ryo: Nope, reconozco el número, no ves que me llaman de la oficina para reñirme cada vez que sale un escándalo mío en alguna revista, me sé de memoria ese teléfono, me llaman ellos más que mi madre.
-Zel: Hum… no sé si creerte –dice con reticencias.

De pronto el teléfono de Zel comienza a sonar.
 
-Ryo: Mira, es el mismo número, cógelo, a Johnnys-san no le gusta que le hagan esperar.
-Zel: Mierda, con lo que odio hablar por teléfono –dice en español, descuelga- Moshi, moshi?
-Zeako: Zel-kun, soy yo, Zeako, te llamo de parte del presidente –habla en español.
-Zel: Joder ¿Qué he hecho ahora?
-Zeako: Pues ni zorra idea la verdad, pero quiere que vengas a verle y te ha dado cita para mañana. ¿Has acabado ya tus movidas por hoy o te pillo currando?
-Zel: Estaba ensayando con los Tegomassu, pero ya terminé hace un rato.
-Zeako: Mañana es tu yasumi, ¿ne? Te tienes que venir a la oficina, que el viejo quiere hablar contigo y no sé qué mierdas. A las 5 de la tarde.
-Zel: Tengo miedo, ¿debería preocuparme?
-Zeako: Mira no sé qué decirte, yo le he visto de buen humor cuando me ha dicho que te llamase, así que igual no son malas noticias, o estaba contento por otra cosa y te va a echar una bronca monumental, ¿qué sabré yo?
-Zel: Pues menudo consuelo me das.
-Zeako: Jamía, yo sé lo mismo que tú, coño. Venga te dejo que tengo que hacer muchas cosas y no me puedo entretener, además tengo que llamar a otro Johnnys ahora.
-Zel: Vale, pues mañana te veo. Taluego.
-Zeako: ¡Mata ashita, chocho!

Zelgadiss cuelga y mira a Ryo.

-Zel: Tengo que ir a la oficina de Kitagawa mañana por la tarde.
-Ryo: Ya te dije que ese teléfono era el suyo.

Zel agarra su mochila y se dispone a irse, quiere alejarse del cara dura de Ryo lo antes posible.

-Ryo: ¡Nee, omae! –Le alarga unos calcetines.- ¿esto es tuyo? Creo que se te cayó antes.
-Zel: Ah sí gracias -se los mete dentro del pantalón para marcar paquete.
-Ryo: ¿Ese truco te lo ha enseñado Tegoshi? Él también lo hace. –confiesa riéndose.
-Zel: ¡¡LO SABÍA!! –señala a Ryo
-Ryo: Que sepas que estoy muy decepcionado contigo, esta es una de las poquísimas veces que una mujer me ha rechazado. Y sé qué no ha sido porque tienes el listón muy alto, te tiraste a Subaru en un armario, así que muy buen gusto no tienes.
-Zel: Vete un poco a la mierda.
-Ryo: No, en serio, ¿qué tiene él que no tenga yo? Además de esquizofrenia paranoide y una gran falta de educación.
-Zel: Ne Nishikido... no tengo tiempo para esto.
-Ryo: Bueno, a lo mejor otro día volvemos a intentarlo -sonríe con su cara de pillo.

Zel le enseña su dedo del medio y se va a toda prisa de la habitación sin despedirse siquiera. Nishikido se encoje de hombros.

Hacía mucho que no ponía un Zel "binbo danshi"
Ella tiene tantas ganas de irse a casa a descansar que no espera ni al ascensor (que va a su propia velocidad), sino que baja por las escaleras directamente. Cuando se dirige a la salida una de las chicas de recepción le llama por el apellido. Zel se acerca y la chica le dice que llamaron hace un rato de la oficina del presidente preguntado por ella (bueno, él, en este caso). Zelgadiss le dice que ya ha hablado con la secretaria. La recepcionista concluye con un “wakatta” sin ni siquiera mirar a Zel, parece un poco borde o está mosqueada por algo. ¿Es posible que haya visto como hace un rato Nishikido se iba con Zel arriba o algo?


Ryo decide bajar a por su café al konbini, de todos modos es muy probable que Maruyama aún no se haya acabado de aprender bien los pasos que le faltaban.

Cuando vuelve con su ice coffee en la mano y una bolsa de bollitos rellenos de anko para compartir con los demás se da cuenta de que Yokoyama parece preocupado. Piensa que tal vez es porque aún se siente mal por el golpe en la cabeza que se dio el otro día, pero Yasu le dice que le llamaron por algo urgente de la oficina del presidente y que tiene una reunión con Kitagawa mañana por la tarde. Yoko dice que la secretaria no le ha contado cuál era el asunto, así que como siempre se suele preocupar por todo mucho, ya se ha puesto en lo peor y piensa que le van a reñir por algo. Ryo sonríe un momento, no sabe si tendrá algo que ver con la reunión de Zel, pero la cosa parece ponerse interesante, seguro que les van a echar una bronca monumental por el escándalo del otro día en el love hotel y demás mierdas que han liado juntos.

-Maru: Ryo-chan, tienes la cara roja aquí –dice mientras le señala la mejilla.
-Subaru: Hostia es verdad ¿qué te ha pasado?
-Ryo: Ah eso, nada importante, líos de faldas, supongo.
-Yoko: Tú desde luego no pierdes el tiempo, ¿pero no habías ido a por un café?  
-Ryo: Y aquí lo tengo –levanta la mano con el vaso de plástico del 7eleven.- Pero me ha dado tiempo a más cosas.
-Okura: Pues aquí solo nos ha dado tiempo a que Maru-chan por fin se aprendiera la puñetera coreografía. –dice con fastidio.
-Maru: Ganbatta, ne? –sonríe muy feliz.

Yasu le posa la mano en el hombro muy orgulloso de su novio.

-Ryo: ¿Quien quiere un bollo antes de repasar por última vez la coreografía?

Okura y Maru corren hacia él gritando “¡¡yo, yo!!”, Ryo le da un bollo de anko a cada uno.

-Hina: Pelo rapidito, que ya son holas de andar telminando el ensayo.
-Ryo: Por cierto Baru, ¿a ti te gustan las chicas que pegan fuerte?
-Subaru: Claro, esas siempre son las mejores. ¿Por qué? ¿Conoces a alguna que me puedas presentar?
-Ryo: Nah, solo era por curiosidad…

Momentos después Maruyama está corriendo por todo el cuarto de ensayo mientras se ríe tontamente y menea las manos.

-Yoko: ¿Y ahora qué le pasa a ese?¿Le ha dado un subidón de azúcar?
-Yasu: Nada, está persiguiendo una mosca que ha visto –le justifica.
-Okura: Joder, que santa paciencia…
-Yoko: Maru céntrate, que hoy te veo muy disperso.
-Maru: Hai –frena y les mira muy sonriente.
-Yasu: ¡¡Kawaiiiiii!!

Yokoyama hace un facepalm mientras Hina menea la cabeza como negando. Los MaruDa son tal para cual.

 

Esa noche Hina parece que tarda mucho en volver, Zel hace la cena con lo que encuentra por cocina y le deja también a Murakami para que coma algo cuando vuelva. Cuando ya son cerca de las 10 de la noche Shingo aparece por fin, se descalza y saluda con un “Tadaima”. Zel está sentada en el sofá viendo la tele, hace rato que se duchó y cenó. Ahora anda viendo un programa con Johnnys que desconoce, pero hay uno que le parece guapito. Ojalá le toque algún día coincidir con él en alguna televisión o algo.

-Hina: Gomen naaa, fui a cenal con Yoko, tenía que asegulalme que no bebiela alcohol mientras acaba de tomal sus pastillas de calmantes que le dielon pala el golpe en la cabesa.
-Zel: Entonces ¿Ya has cenado? –pregunta decepcionada mientras se levanta del sofá.
-Hina: Sí, fuimos a un sitio de yakitori, a Yoko le encanta el pollo, bueno y que Okura nos dio "una taljeta burakku" para los locales de la cadena de su padre
-Zel: Entonces guardaré esto –dice mientras recoge el plato con comida que le había dejado en la mesa del comedor del salón.
-Hina: ¿Me habías hacido cena? –pregunta asombrado. – ¿Pelo tu sabes cosinal algo que no sea ramen instantáneo?
-Zel: Claro que sé cocinar, me han dicho que cocino bien, incluso.
-Hina: Areeeee, ¡¡espela no te lo lleves, lo quielo comel! –exclama mientras le quita el plato de la mano.
-Zel: Pero, ya has cenado.
-Hina: Da igual, aún me cabe un poco más.-comienza a comer.-Areeee, umai!!! ¿Nani kore?
-Zel: Es un plato sencillo de mi país, a los niños les gusta mucho.
-Hina: Sou ka? –Habla con la boca llena.- ¿cómo se llama?
-Zel: Tortilla de patata –dice en español.
-Hina: ¡Wakaranee!
-Zel: Etto… “poteto omuretsu” –traduce.
-Hina: ¡Ahhhh, pues ta mu rico! –Dice acabándose casi todo el trozo que había.-Tienes que hasel esto un día que invite a los Kanjani a casa, yo cleo que les gustalía de probal.

Hokuto "el gordo" ikemen comiéndolo
muy bien en un programa de tv

Zelgadiss mira a Shingo fijamente, a ver si ahora se va a convertir en la chef oficial de la casa.

  
-Zel: Bueno, ya veremos… ¿por cierto quién es ese chico de la tele? –pregunta, ya que Hina conoce a todo diox seguro que sabe quién es y de qué grupo.
-Hina: ¿Quién Nakai-san?
-Zel: No, el presentador no, el chico joven.
-Hina: Ahh ese –acaba las últimas migas de tortilla.-Es un junior, aún no ha debutao. Pelo tan goldo no le van a dejal, tendlá que adelgasal antes.
-Zel: No está gordo, si es un ikemen –se indigna.
-Hina: Guapo no sé, pelo te digo que está goldo pa estal en la Johnnys… y goldo SOLO te dejan debutal si eles del Kansai, polque nosotros se supone que tenemos que hasel de reil y a los managels les da más igual, pelo los glupos del Kanto tienen que sel pelfectos.
-Zel: Uso! Si no hay gordos en los Johnnys del Kansai tampoco –dice sin entender nada. 
-Hina: Empesando pol tu admilado Domoto-senpai, están Maru, Takaki Yuya, Kiriyama Akito, Ohashi…
-Zel: No sé quiénes son la mitad de esos.
-Hina: Y luego está el caso de Yoko y Okura, que ellos son “ex gordos”-le explica.
-Zel: ¿Ex gordos? Pero si nunca estuvieron gordos –Zel cada vez entiende menos y se está empezando a cabrear. Si Okura y Yoko han estado gordos ella debe ser Matsuko Deluxe.
-Hina: Ea, pos ya he cenao dos veces.
-Zel: Cuidado, no te vayas a poner “gordo” tú ahora –le dice con ironía, pero Hina como siempre no lo pilla.
-Hina: Na, si tengo el metabolismo mu aselerao, tú tlanquilo.
-Zel: Ok, creo que voy a dormir, oyasumi…
-Hina: Descansa, oye que m’a gustao muncho la omuretsu de patata –sonríe.

Zel le dice adiós con la mano y se va al baño a lavarse los dientes antes de echarse en el futón. Shingo se ducha rápido y va a la cama enseguida también, pero tarda un buen rato en dormirse porque ha cenado muchísimo y se siente a punto de explotar. Esa noche de hecho incluso tiene varias pesadillas.

Por la mañana Zel se despierta a eso de las 10 pasadas, es un gusto tener el día libre y poder dormir un rato más. Hina ya se ha ido hace al menos un par de horas, aunque ella estaba tan cansada que ni le escuchó levantarse. Zelgadiss va al baño y se lava cara un poco para despejarse, camina hacia la sala y se encuentra el desayuno en la mesa, Shingo le ha dejado varias cosas, incluso una nota en la que pone "me he pirao a grabal el Janiben, te veo a la noche". Y en circunstancias normales Zel realmente vería a Murakami esa noche, como siempre desde que vive allí, pero algo me dice que ese día las cosas no van a ser como acostumbran. 

Continuará...

(si fuiste capaz de llegar hasta aquí, gracias. Te dejo otro Hokuto de regalo) ;-)