martes, enero 03, 2023

37. Resacón en Tokyo

(Este capítulo es MUY "Yokoyamesco" por así decirlo, sé de una a la que le gustará más que a las demás. El siguiente va a ser muy loco, voy a pasarlo bien cuando lo pueda seguir escribiendo, va a ser el Shounen club más desastroso de la historia, jajaja. Feliz año nuevo y tal, en realidad quería haberlo sacado para el cumple de Masaki, pero no me dio tiempo por otros compromisos, ya sabéis).
Ya es día 3 de enero, el cumpleaños de Tolkien, un brindis por el profesor (esto no tiene nada que ver)  

El taxi para frente a un edificio bastante lujoso de un barrio residencial de Tokyo, Yokoyama mira por la ventana  intentando enfocar con los ojos, cosa que no consigue mucho. “Creo que vivo aquí” dice en voz alta y luego observa a Zel con su mirada borrosa de borrachera máxima. Zel saca la cartera del senpai de la mochila y paga al taxista (un señor viejuno que debería estar jubilado ya y no haciendo el turno de noche de un taxi), Yoko está callado mirando cómo se efectúa la transacción (de su dinero, aunque ni se da cuenta de que esa es su propia cartera, la verdad).

Zel sale primero del taxi y Yoko le sigue un poco tambaleante, ella intenta agarrarle de un brazo para ayudarle a salir, porque va con tal curda que igual hasta se cae, Zel empieza a estar harta de tener que andar cuidando siempre del senpai. Caminan hacia la entrada del edificio, y el taxista desaparece en la noche conduciendo hacia el fondo de la calle.

El edificio es tan pijo que hay portero con uniforme e incluso les abre dando las buenas noches, el único edificio tan lujoso en el que había estado antes había sido en la casa de Yamapi. Zel mete a Yoko en el ascensor como puede y cierra la puerta tras ella.

-Zel: ¿A qué piso vamos?
-Yoko: Wakaraneeee! –exclama con mucho acento de Osaka.
-Zel (empezando a perder la paciencia): Shhhh!!!! Urusai!! Senpai, ¿en qué piso vive?
-Yoko: Ahhh!! En el ocho –contesta asintiendo con la cabeza. Zel pulsa el botón del ascensor rápidamente- No espera… ocho es el nombre de mi grupo, Kanjani 8. Lo conocesh??
-Zel: ¿Me está vacilando? – Pregunta ella también con acento de yakuza de Osaka (el acento del Kansai es muy pegadizo por lo visto).- Entonces, ¿dónde vive?
-Yoko: Mmmm… creo que en el diez –contesta poco convencido.
-Zel: Hontou?
-Yoko: Hai!

El ascensor llega al ocho y Yoko empieza a salir, Zel le agarra de la ropa impidiendo que se vaya, Yokoyama insiste en que va a subir al décimo, pero ella no cree que pueda subir las escaleras a menos que sea a cuatro patas, porque va perjudicadísimo. Por fin puede meterle dentro del ascensor y cerrar la puerta, pulsa el botón del 10 y parece que el senpai se calma (de momento). Cuando llegan al piso correcto salen y Zel se pone cerca de Yoko por si se cae o tropieza. Zel tiene el móvil del senpai y su cartera, pero no las llaves de la casa, porque esas no se las había dejado olvidadas en la mesa del restaurante.

-Zel: Yokoyama, ¿las llaves?
-Yoko: ¿Qué llaves dices?
-Zel: Las de su casa.
-Yoko: ¡¡En el “pocketto” estarán, yo que seh!!
-Zel: No grite, es muy tarde -le riñe temiendo que los vecinos les escuchen.

Zel le mete cuidadosamente la mano en el bolsillo del pantalón a Yoko pero no encuentra la llave, busca en otro y nada, así hasta que le ha revisado todos los bolsillos de los pantalones sin ningún éxito. Yoko no hace ademán de ayudar ni de hacer nada, la verdad, Zel ha visto espantapájaros con más movimiento.

-Yoko: ¿Qué haces?
-Zel: Las llaves, busco las llaves –contesta secamente cada vez con menos paciencia.
-Yoko: Pensé que querías sobarme el traseroh… y lo otroh –se encoje de hombros y acto seguido mete la mano en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta para sacar las llaves de casa.

Zel se las quita de la mano de un tirón mientras murmura entre dientes “lo mato…” en español.

-Zel: No le he tocado el trasero… ni nada –comenta avergonzada mientras abre la puerta lo más rápido que puede, entra en casa de Yoko y busca el interruptor de la luz mientras el senpai camina detrás de ella con paso vacilante.
-Yoko: Un poco sí me lo has tocadoh…
-Zel: ¡Nada de eso! –Niega mientras se pone un poco colorada.- Habrá sido sin querer…
-Yoko: No me importa, me ha gustado –confiesa abiertamente, cosa que seguramente no hubiera dicho jamás, de haber estado sobrio.
-Zel: No diga tonterías… -por fin enciende la luz de la entrada y se topa a Yoko frente a ella mirándola con los ojos entornados, posiblemente porque intenta enfocar la vista y no puede.

Zel se hace a un lado y se agacha para descalzarse, deja las zapatillas en una esquina donde no molesten. Yoko intenta copiar a Zelgadiss y descalzarse pero cuando se empieza a agachar pierde el equilibrio y ella tiene que agarrarle para que no se abra la cabeza contra algún mueble o directamente contra la pared.

-Zel: Ki wo tsukete! –exclama asustada.
-Yoko: Daijoubu, daijoubu –contesta haciéndose el digno, pero lo cierto es que casi se hostia. Le hace un gesto con la mano a Zel para que le suelte, como que él controla. Se sienta en el suelo medio cayéndose y se quita los zapatos despacio. Después sin levantarse, gatea por el pasillo en dirección a su habitación, cruza el salón y sigue hacia delante, a un pequeño pasillo en el que debe estar la puerta de su cuarto. Zel le sigue, encendiendo luces y apagando las de los sitios que dejan atrás.

 Zelgadiss piensa que de la manera en la que bebe el senpai, es posible que esta NO sea la primera vez que camina a gatas por el suelo. Eso le produce un poco de miedo, You está a un paso de ser alcohólico. Y con Koichi-senpai tomando cerveza desde la mañana ya hay suficientes kinkis borrachuzos en la empresa. Tal vez deberían invertir en un buen psicólogo, eso ahorraría muchos futuros problemas en la Johnnys (y hubiera ahorrado pasados problemas también, un saludo a Kusanagi de SMAP y a Yamaguchi ex-TOKIO desde aquí).

Yoko llega a los pies de su cama, se agarra como puede al colchón y se  pone en pie, Zel está junto a la puerta observándole, ha encendido la luz de la habitación. Yoko se sienta en la cama y se echa sin más de cualquier manera, con las piernas fuera, en una posición incomodísima.

-Zel: Así no, senpai. –Se acerca para levantarle de ahí.- Hay que ponerse el pijama, y meterse dentro de la cama, va a estar mejor.
-Yoko: Noo, así estoy bien -se queja como un niño pequeño.

Zel le levanta como puede y el senpai accede por fin a ponerse el pijama, el problema es que está pesadísimo, y por lo visto lo de que “el alcohol le pone cariñoso” es muy cierto. Yoko está intentando abrazar a Zel mientras le dice “lo mucho que la quiere y que es su mejor amigo/a” (así, en género indefinido), ella se escurre como puede para quitárselo de encima mientras le intenta quitar la chaqueta y el resto de la ropa para ayudarle con el pijama. Lo ideal sería que el senpai se vistiera solito, que ya tiene edad, pero NO está muy por la labor esa noche. Cuando ya por fin le ha podido quitar la camisa, no está dispuesta a quitarle nada más (porque le da horror), por suerte el senpai lleva una camiseta interior debajo.

-Zel: Senpai, cuanto antes se ponga el pijama, antes podrá ir a dormir –dice intentando convencerle.-Tiene que quitarse la ropa.
-Yoko: ¡PUES ME LA QUITOH! –exclama muy agitado, se baja los pantalones con tanto ímpetu que se lleva también los calzoncillos por delante y tiene toda la ropa hecha un gurruño caída a la altura de los tobillos.

Zel suelta un gritito de terror, tiene los ojos totalmente abiertos, sale corriendo de la habitación para no ver a Yoko como lo trajeron al mundo. Se esconde en el pasillo.

-Yoko: Eeehhh??? ¿A dónde vas ahorah? –pregunta asombrado.
-Zel: Senpai, póngase los calzoncillos, ¡¡los calzoncillos!! –Exclama desde el pasillo y sin querer entrar.
-Yoko: Sí, sí… -se agacha despacio y tantea con la mano para buscar la tela correcta que tiene que volver a subir. – Ya está.
-Zel: Maji de?
-Yoko: Hai!
-Zel: Ahora póngase el pijama, kudasai –le pide desde el pasillo.
-Yoko: Ok desu…-lo busca por la habitación y se lo empieza a poner lentamente mientras se agarra con una mano a la puerta del armario para no caerse.

Yokoyama dice que ya se lo ha puesto, Zelgadiss se asoma un poco, ve que todo está más o menos en orden y vuelve a entrar a la habitación del senpai, tiene otra vez la cara colorada.

-Zel: Vamos a poner bien el pijama, tranquilo, despacio, sin quitarse los calzoncillos y sin asustarme otra vez, ne?
-Yoko: Osh! –exclama como si fuera un paleto del Kansai (un momento, es que LO ES).

Zel le ayuda a ponerse el pijama lo mejor que puede porque lleva la parte de arriba dada la vuelta, es decir, con la etiqueta por delante. De todos modos lo ha hecho mejor de lo que ella esperaba contando con que lleva una moña descomunal. Ella le da la vuelta a la parte de arriba y le ayuda a volver a meter los brazos por las mangas tocándole lo menos posible, luego le sienta en la cama.

-Zel: Ahora a dormir, ne? –le habla como un si fuera un niño pequeño.
-Yoko: ¿Y tú? –pregunta un poco confuso.
-Zel: Yo tengo que irme a la casa –mira el reloj de su muñeca- Hum… ya no hay trenes, es muy tarde.
-Yoko: ¡Quédate conmigoh! –le pide.
-Zel: No, no, esperaré un rato, y luego tomaré el primer tren de la mañana para ir a casa. Tengo que ir al Shounen club a las tres de la tarde, para el ensayo antes de la grabación –se excusa.
-Yoko: Pero puedes dormir aquí.
-Zel: No, me iré dentro de un rato –empuja un poco a Yoko para que se tumbe en la cama de una vez y deje de dar la coña.
-Yoko: ¡Noooo, duerme conmigoh!
-Zel: ¿Nani? –pregunta asombrada.

De pronto Yoko agarra a Zel de un brazo e intenta meterla dentro de la cama con él. Zel quiere soltarse mientras empuja a Yoko para que la deje en paz. “Hay sitio para los dosh, la cama es grandeh!” dice Yokoyama con pronunciación de borracho. “Mañana le va a dar vergüenza esto, cuando se acuerde…ya verá” dice ella. “No hay nada de vergonzosoh en dormir con tu senpai”.

Zel se aparta de Yoko por fin, y le pide que se duerma de una vez.

-Yoko: Es porque no tienes pijamah, ¿na? –Comenta tumbado en la cama.- ¡Yo te presto, tengo muchos allí en el armarioh!

Si pretende convencer a Zel para que se meta en la cama a dormir con él, desde luego va a necesitar ofrecerle algo bastante mejor que un pijama, diría más, Yokoyama no tiene ninguna posibilidad de conseguirlo dijera lo que dijera... bueno, tal vez si le ofreciera algo de Tsuyoshi-senpai a cambio, ella podría pensárselo. ;p

-Zel: Oyasumi –dice antes de apagar la luz e irse de la habitación, pero Yoko vuelve a llamarla porque ahora quiere agua. Zel le trae un vaso con agua y Yoko lo bebe con rapidez. Por fin ella puede irse y dejarle allí para ver si se duerme.

Zelgadiss va al salón y se sienta en el sofá sin saber muy bien qué hacer. Son casi las 3 de la madrugada y el primer tren no saldrá hasta unas horas después, abre la mochila y deja encima de la mesa el móvil del senpai y la cartera. Hina debe estar preocupado, pero no son horas de llamarle, igual se asusta o se piensa que ha ocurrido algo malo. Zel busca a su alrededor algo con lo que taparse, será mejor que se tumbe un rato en el sofá, duerma dos o tres horitas y luego se levante para ir al metro más cercano y volver a casa. Si tiene suerte igual llega incluso antes de que Shingo se despierte. Al final encuentra una chaqueta de Yoko que está colgada en un perchero, la coge dispuesta a usarla como manta improvisada. Está muy incómoda así que vigilando que Yoko sigue en su cuarto, de hecho ya le oye hasta roncar un poco, se quita el corsé extraño que usa para que no se le note el pecho y lo deja por ahí posado, ya se lo pondrá cuando se levante para irse a casa.

 Pero...

Lo que deberían haber sido dos o tres horas han acabado siendo unas seis, son cerca de las 10 de la mañana y Zel se ha quedado totalmente sopa en el sofá. Yokoyama se levanta al baño porque se mea vivo y de la que vuelve a su habitación con la mirada borrosa y la boca pastosa de resaca cervecera mezclada con pastillas, percibe algo extraño en el salón. Un bulto no identificado que está sobre el sofá, se acerca un poco sobresaltado ya que no recuerda apenas nada de la noche anterior y no sabe qué podría encontrarse allí. La colada sin hacer? Una fan loca? Un amigo que hizo anoche y se vino a dormir a casa? Un perro callejero?

-Yoko: ¡Omae! –Grita al ver a Zel tapada con su chaqueta- ¿qué estás haciendo aquí?

Zel se da un susto de muerte y abre los ojos sin saber dónde está, ve al senpai en pijama ahí plantado mirándola con expresión interrogante y por fin se ubica en la casa de Yokoyama, Yoko está fatal de lo suyo, todo despeinado, ojeras de haber dormido mal y cara de resacón.

-Zel: Senpai… -comienza.- ¿Qué hora es?
-Yoko: Ehhh…mira el reloj. -La nueve y treinta y dos minutos.
-Zel: ¡¡¡Kusho!!! ¿¿Tan tarde?? –debería haberme ido hace horas.
-Yoko: ¿Qué haces con mi chaqueta?
-Zel: Me he dormido…
-Yoko: Dámela  –se la quita de un tirón y mira fijamente a Zel extrañado en la zona de la camiseta.
-Zel: Debería irme –piensa en voz alta. –Hina debe estar preocupado.
-Yoko: ¡Omae, pero si tienes tetas! -Señala la camiseta de Zel.
-Zel: ¡Pues claro que tengo, soy una chica! –exclama enfadada y usa un cojín que hay en el sofá como escudo para taparse porque Yoko la está mirando mucho.
-Yoko: Baka, ya sé que eres chica, pero siempre se me olvida.
-Zel: ¿Se le olvida? ¿Quién es el baka? –le arroja el cojín y Yoko lo esquiva como puede, pero ella le acierta en la espalda.
-Yoko: ¡Oii, no me tires cosas!

El móvil de Yoko comienza a sonar sobre la mesa, él se recompone un poco y descuelga. Es Hina, está muy preocupado porque Zel NO ha aparecido por casa en toda la noche y teme que se haya ido a comprar “drogaína” se haya “endrogado” y este muerto “de dobledosis” en alguna callejuela sucia de un suburbio de Tokyo regentado por la yakuza, todo eso con palabras TAN mal dichas es tal y como se lo ha explicado a Yokoyama a toda velocidad y sin dejarle meter baza en la conversación. La cara de Yoko es un poema mientras escucha a Shingo decir estupideces, Zel no tiene pinta de haber tomado drogas nunca, así que no entiende nada de lo que dice su amigo. Por fin Hina deja de hablar como una ametralladora y Yoko le dice que Zelgadiss está bien, que está en su casa y que se ha quedado dormido en el sofá. Eso parece calmar a Hina momentáneamente, pero un segundo después empieza a echarle la bronca a Yoko porque no le avisó de que Zel se iba a quedar a dormir allí, además Zel tampoco ha contestado a sus mensajes y llamadas y eso que le ha estado llamando desde muy temprano esa mañana. Yoko le dice a Zel que mire el teléfono, ella lo saca de su mochila, como siempre lo lleva en silencio, no se ha enterado de nada (típico de ella). Lo revisa y ve que tiene 4 llamadas pérdidas de Murakami y como 35 mensajes de Line pidiéndole que “no se endrogue” “no se junte con malas compañías” “no haga tratos con la yakuza” y mil cosas absurdas más, los últimos son mensajes desesperados pidiéndole que vuelva a casa, y “que si se ha endrogado un poco le perdona y no le va a pegar ni nada”.  


-Zel: ¡¡Que no tomo kusuris!! –exclama mientras lee todo ese montón de estupideces en el Line.
-Yoko: Ya lo sé, si ni siquiera tienes mucho aguante con el alcohol… -comenta con el móvil junto a la oreja.- ¿Cómo ibas a tomar nada más fuerte?

Hina se queja al otro lado del auricular, y le suelta mil indicaciones a Yoko.

-Yoko: Hai… hai… wakatta…mmm… hai… sou desu ne…hai… wakattayo!! –asiente sin parar mientras contesta al montón de cosas que le dice Shingo.
-Zel: ¿Nani? –pregunta sin saber qué pasa.

Yokoyama le hace un gesto con la mano para que espere.  Un par de minutos después se despide y cuelga, suspira largamente.

-Yoko: Qué pesado es, no sé cómo puedes vivir con él… -se queja.
-Zel: Bueno… ya sabes… no tenía opción -se encoje de hombros.- Por cierto, es tarde, yo me tengo que ir.
-Yoko: Nooo, me ha dicho Hina que te tengo que dar de desayunar, que no se entere él que no has comido nada.
-Zel: Ehhh?
-Yoko: Sí, que el desayuno es muy importante y no sé qué más. La verdad es que he desconectado un poco del rollo que me estaba soltando, pero de eso me acuerdo, de hecho es de lo poco que me acuerdo porque tengo dolor de cabeza que… –se lamenta.
-Zel: Atarimae desu, anoche bebió mucho.
-Yoko: Que va, si yo puedo beber mucho más, fueron las pastillas esas, que me sentaron mal con el alcohol.
-Zel: Ya… será eso… -le da la razón como a los locos.
-Yoko: Espera un momento, voy a ducharme, ahora vuelvo y te doy de desayunar, no tardo nada, na? –se va al baño.
-Zel: Bien.

Zelgadiss enciende la tele porque se aburre y no sabe qué más hacer. Mira el móvil distraídamente y ve que tiene unos mensajes de Elphie diciéndole que le desea suerte de parte de todos para su actuación en el Shounen club esa noche. También le informa de que dentro de poco irán por fin a Japón todos, Sho-chan ha dimitido como presidente del gobierno. Nino por su parte se ha metido a trabajar en un restaurante japonés en Cádiz y por lo visto le va muy bien, ha tenido gran acogida como chef. Jun está triunfando como modelo de publicidad de supermercados y Aiba… Aiba sigue como siempre, baka y feliz. Zel les contesta y evita mencionar que está en casa de Yoko… no sea que ellas lo malinterpreten y tenga que pagar una cena. ;p No tiene nada que decir de Ohno porque está desaparecido (mira esto no está desactualizado, es cierto en estos momentos tb), pero les dice que está ocupado pescando y con sus cosas, que no le ha visto en un tiempo. Aprovecha también para decir que es un huevón y que está hasta el moño de él porque está pasando totalmente de ella y ni siquiera la llama por teléfono. 

"El retrasado"
En la tele hay un programa matutino con unos Juniors* de la Johnnys de colaboradores, Zel desconoce sus nombres pero le suena alguno de vista, tal vez de habérselos cruzado por algún pasillo o en el comedor de la empresa. En el grupo dos son clones e indistinguibles para ella, otro tiene cara de chimpancé sonriente. Otro de ellos claramente es retrasado y ha debido de entrar a la Johnnys en alguna campaña de integración para personas con problemas mentales o discapacidades. Por fin “el tonto” deja de salir y aparece una sección de cocina llevada por otro Junior del mismo grupo, un chico no muy guapo y con pinta de ratón de campo más que de persona, la cosa es que a Zel le acaba de parecer una monada de crío y quiere apapucharle la cara y adoptarlo como otouto, ha sido “amor de oneechan” a primera vista.

(* Aquí los King&prince son Juniors xq esta historia va con mucho retraso, más del que tiene el propio Hirano).


-Zel: Areeee??? Meccha kawaii!!!! Dareeeeee?? –exclama mientras le ve pelando una patata muy sonriente y mirando a cámara.

"El ratonuco"
Acaba la sección de cocina con el chico-ratón diciendo que todo está “umai” y pasan a otro tema. Las noticias de actualidad, la presentadora cuenta que hay una noticia de última hora sobre unos Johnnys. Zel ya se está temiendo que Ryo la haya vuelto a liar parda, como siempre… que hace mucho que no la arma. Pero no, la cosa es mucho peor, empiezan a salir imágenes bastante malas y oscuras, así como un vídeo de la noche anterior en el que Yokoyama y ella son los protagonistas. La voz en off explica que ambos Johnnys salieron juntos la noche anterior y bebieron más de la cuenta.

-Zel:  Yokoyamaaaaaaaaa!!!! –grita con todas sus fuerzas.

Yoko sale del baño a toda prisa y llevando solo una toalla puesta atada a la cintura.

-Yoko: Doushita no? –pregunta sin saber qué demonios ocurre para que Zel ande dando voces.
-Zel: ¡La tele!

Yokoyama mira con atención el programa y alucina en colores.

-Yoko: ¿Esto es de anoche? No me acuerdo de nada –confiesa.

Salen unas imágenes de Yoko abrazando a Zel junto al taxi la noche anterior.


-Zel: Mierda…
-Yoko: ¿Te abracé? –pregunta incrédulo a la par que avergonzado. –Tengo que dejar de beber tanto, me pongo muy cariñoso…
-Zel: Y luego en casa se puso peor…
-Yoko: ¿A qué te refieres? No sé si quiero saberlo.
-Zel: Mejor que no.
-Yoko: Gomen na… no me acuerdo, espero que no fuera algo muy malo.
-Zel: Subaru me ha hecho cosas peores.
-Yoko: Hum… eso no me tranquiliza mucho –niega con la cabeza mirando a otro lado.
-Zel: No me gusta lo que están insinuando en la tele –se queja mientras señala a la pantalla.
-Yoko: “Insinuando”, solo les ha faltado decir que nos vamos a casar, esto es terrible.
-Zel: Joder, qué vergüenza, pues como se hayan enterado de que he pasado la noche aquí…

Voz en off de la tele: Las últimas informaciones dicen que Inohara Zelgadiss acompañó a Yokoyama Yu a su casa en un taxi y no hay noticias de que haya abandonado el edificio aún, por lo que parece que los dos han pasado la noche juntos.

-Yoko y Zel: ¡MIERDAAAA!
-Zel: “Juntos” NO, que yo he dormido en el sofá.
-Yoko: ¡Sou desu! –confirma.
-Zel: Aunque anoche el senpai quería meterme dentro de su cama.
-Yoko: ¿Quién yo? –abre mucho los ojos.

Zel asiente con la cabeza sin decir nada. De pronto se fija un poco más en Yoko, estaba tan alterada con la noticia de la tele y las imágenes de paparazzis de la noche anterior que ni se había dado cuenta de que Yokoyama estaba en toalla y remojado después de haber salido de la ducha. No sabe en qué momento se le pusieron esos abdominales tan marcados y esos brazos tan bien torneados, ¿no se supone que Yokoyama y Maru eran los “gordos del grupo”? Pues parece que uno de Osaka se ha puesto las pilas en el gimnasio últimamente… así está ella, perdida en sus pensamientos mientras mira a Yoko con detenimiento de arriba abajo.


-Yoko: ¿Qué estás mirando? –pregunta avergonzado.
-Zel: Eh??? –por fin sale de su ensimismamiento. –Betsu ni… -suelta sin darle importancia y poniéndose por enésima vez un poco colorada, con los nervios se le cae el teléfono de las manos.
-Yoko: Se te ha caído el móvil. En fin, voy a vestirme… porque creo que eres un poco pervertida y no me gusta cómo me estás mirando.
-Zel: ¿Pervertida yo? Anoche usted quería meterme en su cama, guarro –se defiende.
-Yoko: No me acuerdo de eso –se va rápido a su habitación para vestirse y cierra la puerta.

En la tele cambian de tema, Tsubasa Imai tiene un nuevo butai en el que baila “furamenko” y salen unas imágenes de la obra, después Tsubasa en la rueda de prensa diciendo que en Sevilla un profesor muy bueno le enseñó todo lo que sabe. También comenta que la tortilla de patata y la paella son dos de sus platos favoritos de España.

Al rato sale Yokoyama vestido y peinado haciendo como si nada hubiera pasado.

los gordos de grupo hacen mejor caldo

-Yoko: Ven, a ver qué quieres desayunar.
-Zel: No sé, lo que haya.
-Yoko: Hay bastantes cosas, tengo avena, fruta, huevos, tofu, barritas energéticas, no sé…
-Zel: Un té -dice.
-Yoko: ¿matcha? ¿sencha? ¿kukicha?
-Zel: Negro.
-Yoko: No tengo.
-Zel: Bueno, el que sea está bien… ¿tiene leche?
-Yoko: Desnatada.
-Zel: Jo, qué asco... -se queja poniendo mala cara.
-Yoko: No puedo tomar la otra, o me volveré a poner gordo otra vez.
-Zel: Pues los gordos de grupo están más buenos.
-Yoko: Eso no lo piensa nadie, no digas tonterías.
-Zel: A mí me gustan más -afirma.
-Yoko: Pues si te gustan los gordos ya te presentaré yo a un junior del Kansai que está bien relleno, trabaja conmigo en el Hirunandesu.
-Zel: Senpai, le recuerdo que yo ya tengo novio. Estoy con Ohno.
-Yoko: A Akito eso no le va a importar, si tiene más cara que espalda. 
-Zel: Desde luego, con qué gente más rara se junta.
-Yoko: Es de Osaka, como yo. 
-Zel: Lo que yo decía... raro.
-Yoko: Oi!!!

Por fin le da su té al que zel procede a echar leche, cosa que Yoko no entiende. El senpai le ha preparado un tamagoyaki también y una tostada.


-Zel: Senpai… ¿cree que los paparazzi estarán ahí abajo?
-Yoko: ¿En la entrada del edificio? No lo sé.
-Zel: No quiero encontrármelos. ¿Qué voy a hacer? ¿Salir en chándal y decirles que no estamos juntos? Ni que fuera Chenoa… -comenta preocupada.
-Yoko: ¿Chenoa quién es, una idol coreana? No recuerdo ese escándalo.
-Zel: No, da igual…
-Yoko: No pasa nada, si están abajo tú solo mira a cámara y sonríe, no digas nada, de todos modos el presidente quiere que la gente crea que estamos liados.
-Zel: ¡Pero yo no!
-Yoko: Te recuerdo que accediste a cambio de un vale de 20 mil yenes para comprar ropa en el uniqlo.
-Zel: Joder…
-Yoko: Acábate la tostada, no pasa nada. Ya verás como no hay nadie abajo.
-Zel: No quiero que me reconozcan si están abajo.
-Yoko: Te presto una mascarilla y una gorra o algo para que no se te vea la cara de gaijin. ¡Es que tienes mucha cara de gaijin! –se queja.
-Zel: SOY GAIJIN.
-Yoko: Espera, que se me está ocurriendo una cosa… voy a rebuscar en el armario.
-Zel: Me da miedo, senpai…

Unos minutos después Zel está vestida de colegiala con el uniforme de las “canjani” de Yoko y su peluca negra larga. Se ha maquillado bastante y está muy diferente de su pinta de “Oguri Shun en Binbo Danshi” que suele ser su estética habitual en la empresa. Lo que pasa es que como Yoko es bastante más alto que ella, la falda le queda un poco como si fuera una colegiala pandillera/malota de película de los 70. Tampoco entiende por qué Yoko tiene maquillaje de mujer en casa, pero bueno… no tiene ganas de hacer preguntas incómodas, ya es suficientemente raro que tenga la ropa de su personaje travesti en el armario.

Las más chulas de Móstoles, digo... de Minato-ku. 

-Yoko: Ellos esperan a un “Johnnys gaijin”, jamás se darán cuenta de que eres tú si sale una colegiala japonesa por la puerta, puedes ser la hija de unos vecinos del edificio, ¿na? Eso no es sospechoso –comenta animado.
-Zel: Hombre, la idea es original pero… ¿qué pasará cuando Hina me vea así? No quiero que se dé cuenta de que soy una mujer.
-Yoko: No te preocupes, tú le dices que te he prestado la ropa yo, si él no se entera de que eres chica aunque te vea así vestida, es montón de tonto.
-Zel: Está bien… -lanza un suspiro.- Allá voy.
-Yoko: Deberías ponerte algo de relleno debajo de la blusa, tienes poco...-no le da tiempo a acabar la frase antes de que Zel le suelte un capón en la cabeza que le deja mudo. Esa chica esta aprendiendo a pegar a lo Murakami y eso es peligroso. 

Al final resulta que hay unos tres paparazzi apostados fuera del edificio, Zel baja la cabeza y el pelo negro de la peluca le tapa la cara convenientemente. Camina así hasta llegar a la entrada del metro, toma el primer tren que pasa y se dirige hacia la casa de Hina. Algo más de media hora después por fin está a salvo en su barrio residencial. Sube al ascensor, llega a su piso y abre la puerta de casa con la llave.

-Zel: Tadaimaaaa –exclama para ver si está Shingo en casa.
-Hina: ¡Okaeri nasai! –le contesta Hina desde la cocina.
-Zel: Ohayouuuu, ¿has visto la televisión esta mañana? –entra en la cocina.
-Hina: Ohh… -exclama, y se queda mirando fijamente a Zel vestida de chica, el corazón se le pone “en modo doki doki” máximo.
-Zel: La tele, lo de las fotos de Yokoyama y yo anoche, wakaru?


Hina no reacciona, tiene las pupilas muy dilatadas y se ha quedado totalmente embobado.

-Zel: Shin-chan, ¿me estás escuchando? ¿daijoubu?
-Hina: Eh… Hai, hai. –asiente con la cabeza por fin y parece que ha vuelto en sí.
-Zel: Estás muy raro, siento no haberte llamado anoche…
-Hina: ¿Raro yo? No, no… es que… -se va de la cocina sin acabar la frase.

Al rato vuelve con la gatita naranja en los brazos.

-Zel: Neekoooo!!!!!! –exclama emocionada.
-Hina: Suki?
-Zel: Suki desu!! –Grita.-Me encanta.

Zel coge a la gatita de los brazos de Shigo con mucho cuidado.

-Hina: Kawaii –dice, pero se refiere más a Zel-kun que a la gata, la verdad.
-Zel: Kawaisugiru. –le da un beso en la cabecita a la gatilla.
-Hina: Se llama Chii-chan, la adopté ayer, trajeron animales al programa, y todos se empeñaron en que debería tener una mascota.
-Zel: Es una buena idea, es preciosa.

Hina mira a ambas con los ojos a punto de salírsele corazones de tanta kawaiicidad.

Van al salón y Zel le explica un poco lo que ha pasado y por qué ha tenido que “travestirse” para llegar a casa sin levantar sospechas, Shingo alucina bastante, pero sobre todo se está empezando a preocupar porque le parece que a Zel le queda estupendo el uniforme de colegiala y le está gustando mucho con ese look como de “estudiante malota”. ¿Se está gayerizando más por culpa de su compañero de piso? ¿Ahora encima es fetichista de los travestis? La cosa realmente está degenerando mucho según su opinión.

-Zel: Toma a Chii-chan. Tengo que darme una ducha y vestirme para ir al Shounen club, debo estar allí a las 3 de la tarde. –se excusa mientras le deja a Chii-chan en el regazo. Luego se levanta del sofá y camina hacia la habitación para buscar su ropa normal para poder cambiarse luego. Shingo no le quita ojo a su compañero de piso mientras se aleja meneando la falda con un suave vaivén que acaba por ponerle peor y empezar a imaginarse cosas como de dorama de los que echan muy tarde por la noche… Sacude la cabeza e intenta alejar esos pensamientos de su mente.

-Hina: Chii-chan, no estoy bien –confiesa a la gatilla, que le maulla agudamente como si pudiera entenderle.

Un rato después Zel sale del baño vestida y peinada, ha doblado la ropa de “canjani” y guardado la peluca de Yoko en una bolsa. Se lo da a Hina, que está mirando distraídamente una revista de economía.

-Zel: Dáselo a Yoko, kudasai.
-Hina: Hoy es su día libre, mañana se lo doy.
-Zel: Y tú, ¿no trabajas hoy? Eso es raro, siempre trabajas.
-Hina: No, hoy es mi único día libre de todo el mes.
-Zel: Sou desu ka?, entonces puedes ver el Shounen Club, espero hacerlo bien.
-Hina: Claro, lo veré –contesta con una sonrisa mientras acaricia la cabecita de Chii-chan que está sentada sobre él cómodamente.
-Zel: Arigatou! –le agradece, y luego acaricia ella también a Chii-chan antes de dirigirse a la salida y tomar su mochila, que había dejado posada sobre la mesa del salón.
-Zel: Itte kimasu. –se despide.
-Hina: Itterasshai! Ganbatte, naaa? –dice con mucho acento de Osaka (concretamente de la ciudad de Takatsuki).

Zel sale de casa algo más tranquila de lo que estaba cuando llegó. Shin-chan tiene un efecto curativo, siempre consigue que esté mejor cuando anda atacada de los nervios por alguna cosa, es un buen amigo y un mejor compañero de piso, por más que sea bastante pesado y a ratos un poquito raro. Se dirige a la compañía, un coche irá a recogerles allí y les llevará al plató de la NHK para hacer el ensayo general y luego grabar el programa en directo por la noche. Tego y Massu deben están de camino también. 

 CONTINUARÁ....


miércoles, septiembre 07, 2022

36. Food and foodies

Feliz "taitantos" cumpleaños a Belen-chan (este año es cifra bonita). Qué tengas un gran día y lo puedas celebrar como toca, aunque últimamente andas liada con el curro).  Besis desde la distancia y espero que te guste el capítulo, que me ha dado tiempo por los pelos a sacarlo, jajaja. ^_^ 

Jun tiene reparos en salir, el tumulto de mujeres que han aparecido el día anterior delante del portal de casa puede traerle problemas, y no solo en su integridad física, sino en su matrimonio con Claire. Pero ¿qué culpa tiene él de ser tan atractivo? El catálogo del supermercado para el que posó con frutas lleva solo dos días en circulación y ya se ha montado un cristo en la ciudad como no se había conocido antes. Tal es la cosa que se ha corrido la voz del suceso y hasta un famoso chirigotero le ha escrito una cancioncilla con el cachondeo de “el japonés del catálogo de las ofertas”. 

La que has liao don Matsumoto,
con el supermercao y la frutería
tienes a las marujas locas perdías
cantando haikus por bulerías
y el vecindario es un maremoto.

Que agarras muy bien los limones
y tienes mucho arte pa la cocina
si le pides una pizca de sal a la vecina
le subirá la bilirrubina
y te ofrecerá un par de melones.

(Y ya no sigo inventando, que no se me ocurren más chorreces que poner) :p


Al final Claire le convence de que salga y se enfrente a la gente, aunque sea para decirles que se tienen que ir, porque no es normal que haya allí entre 80 y 100 mujeres delante de la casa durante dos días seguidos, de hecho puede que ese día haya incluso más que el anterior, es como si la cosa fuera a más por momentos, debe ser que el boca a boca ha conseguido empeorar la cosa. Él acepta y baja a hablar con ellas, Claire le acompaña en calidad de traductora (y esposa por si tiene que darle un mamporro a alguna por pasarse de la raya). Una vez abajo, nada más abrir la puerta del portal comienza un griterío terrible, es como si acabara de salir una celebridad (cosa que es Jun claramente, solo que en otro continente). Aiba se asusta por el ruido y se asoma a la ventana para ver qué demonios pasa. Elphie va junto a él y abre la ventana porque quiere ver si se oye mejor el cotilleo de lo que está pasando abajo. Ambos observan en silencio para ver cómo se soluciona la cosa… si es que se soluciona, claro.


Una chica joven se acerca descaradamente a Jun y le pide que le firme el catálogo, Jun agarra el bolígrafo que le ofrece y empieza a firmar mientras en voz baja le comenta a Claire que en realidad tiene prohibido dar autógrafos como Johnny, que su firma, imagen, canciones que escriba y hasta su primogénito en caso de ser varón le pertenecen a la compañía por contrato. Claire le mira extrañada y dice que sobre lo del primogénito no le había comentado nada, se toca la barriga de embarazada un poco preocupada.

Un grupo de mujeres empiezan a pedirle fotos y sacan el móvil, otras ya le estaban haciendo fotos a Jun sin pedir permiso alguno. Matsujun intenta no ser borde, pero lo cierto es que se está cabreando un poco, prefiere tomarse algunas fotos y firmar algunos autógrafos antes de mandarlas educadamente a la porr… a sus respectivas casas.

Sho, que ya ha acabado de pasar el polvo por toda la casa para matar el tiempo tras dimitir de presidente del gobierno, se asoma a la ventana con Elphie y Masaki.

-Sho: ¿¿Ehhhhh?? Esas mujeres están haciendo fotos a Jun, eso está totalmente prohibido, ¡¡voy a bajar a romperles los teléfonos!!
-Elphie: ¡¡Nada de romper keitais!! –le grita.
-Sho: Pero…pero…
-Elphie: ¡Está mal!
-Sho: Wakatta –contesta conformándose y bajando la mirada.
-Geno: ¿Qué es ese griterío que hay en la calle?  Bueno, y en casa. –pregunta mientras aparece en la habitación con un libro en la mano.
-Aiba: Las fans de Jun, están pidiendo fotos y autógrafos.
-Geno: Oh, pues hacen un montón de ruido, así no hay quien se concentre en la lectura, la verdad.
-Sho: Pues yo me aburro un montón, ya he limpiado toda la casa y Elphie no me deja bajar a romperles los móviles a las fans.
-Geno: Joder que manía te ha dado con romperle el teléfono a la gente, Sho-kun.
-Sho: No es verdad, solo lo hago cuando es estrictamente necesarios- se excusa.
-Elphie: Pensé que cuando dejaras de ser presidente iba a ser mejor, pero veo que no, necesitas estar ocupado o te da por hacer cosas muy raras.
-Sho: ¡No sé vivir sin hacer nada! –Exclama dramático.
-Geno: Si quieres estar ocupado, toma. –le da el libro. – Está en inglés así que lo vas a entender.

Sho coge el libro un poco confuso.

-Sho: ¿Pero si me lo das, tú que vas a leer?
-Geno: No te preocupes, estoy leyendo 5 más a la vez.
-Aiba: Halaaa ¿tantos? A mí me cuesta hasta terminarme uno solo.
-Sho: No es verdad, el año pasado te pudiste leer toda la saga del “oshiri tantei”. Estábamos muy orgullosos de ti.

 (Nota de la autora: “El detective culo” unos libros infantiles japoneses muy famosos entre los niños pequeños)

-Aiba: Gracias, Sho-chan –contesta emocionado.- Es que si alguna vez hacen dorama de eso, quiero presentarme al casting.
-Sho: Ehh, sí claro Masaki, tienes talento actoral para ser un culo y lo que tú quieras -dicen intentado parecer serio, pero está a punto de que se le escape la risa con las ideas de Aiba.
-Elphie: Joder Genomiya, si te lees tantos libros a la vez ahora me cuadra que te dé para acabarte tantísimos cada mes.
-Geno: Hago lo que puedo con el tiempo que tengo, además como Nino lleva unos días desaparecido con su empleo de chef estoy más desocupada y me da tiempo a hacer más cosas. Es que Nino me roba mucho tiempo.
-Aiba: A veces es un poco pesadito, pero yo le quiero mucho.
-Sho: Ya sé, le voy a pedir a Nino que me deje trabajar en su restaurante, solo unos días, hasta que volvamos a Japón.
-Aiba, Elphie y Geno (a la vez): No, no, en el restaurante no, no es buena idea.
-Sho: ¿Creéis que no puedo hacer ese trabajo?
-Aiba: Sho-chan, que tú eres el más listo del mundo, pero lo de cocinar es un poco… -no acaba la frase, pero se le entiende perfectamente.

Sho mira un poco mosqueado a Masaki.

-Sho: ¿Insinúas que no sé cocinar?  Pero si he anunciado las gyozas y la comida congelada de ajinomoto durante años.
-Elphie: Precisamente por eso, la comida de ajinomoto YA viene cocinada, solo hay que echarla en la sartén un poco para calentarla.
-Sho: Un momento… entonces cuando me ofrecieron el contrato, ellos también pensaban que soy un inútil en la cocina.
-Geno: Pero no lo tomes a mal, es algo bueno, seguro que pensaron que la gente al ver los anuncios diría “si Sho-kun puede cocinar esto y sabe rico, debe ser muy fácil, ¡lo compraré!”, conseguiste mejorar las ventas de la empresa.
-Sho: No sé si eso es un cumplido o un insulto, la verdad –comenta desconcertado.
-Elphie: Es un cumplido, Geno-chan te lo ha dicho de buenas, hombre.
-Sho: Bueno, pero le puedo decir a Nino que me deje limpiar las mesas y barrer el suelo, eso lo sé hacer... ¿ne? -Intenta confirmarlo porque ya se siente demasiado inseguro.
-Todos: Sí, sí, eso sí.

De pronto la conversación se interrumpe, hay un ruido tremendo de gritos en la calle, los cuatro se asoman rápidamente a la ventana de nuevo. Ven a Jun MUY cabreado, echando a las fans de mala manera, gritando en japonés y usando muchas errrrres, como si fuera un yakuza malhablado. Parece poseído por un personaje chungo de Nagase Tomoya.

-Aiba: ¿Qué ha pasado?
-Elphie: Ni idea, si parecía todo muy civilizado.

-Jun: NO TOQUES, ¿POR QUÉ TOCAS? –exclama en perfecto castellano dirigiéndose a una mujer con edad de ser su madre.
-Claire: Coño, qué bien pronuncias –comenta asombrada.
-Jun: No tienen respeto, ¡que se vayan, kudadasai! –les grita esta vez en japonés, con lo que no se entera nadie de nada.
-Claire: ¡Os está pidiendo que os vayáis, que no podéis estar aquí, coño ya!

Hay varios chillidos de desaprobación entre el gentío de mujeres, algunas se empiezan a marchar, pero otras se resisten.

-Chica joven: Llevo dos noches con los nervios destrozaos, he estado esperando aquí mucho rato, debe ser que las fans de España son menos que las de cualquier otro país. ¡PUES NO ME DA LA GANA!
-Chica joven 2: ¡¡Que yo he perdido un día de colegio inútil para venir a verle!!
-Claire: Me importa una mierda, si no os vais llamamos a la policía –les dice perdiendo la paciencia.
-Jun: ¡¡Sou ka!! “polishía” –repite tras escuchar a Claire, saca el teléfono para llamar y que vengan a disolver el tumulto.

Se oyen más quejas de resignación y las mujeres y chicas (de todas las edades) por fin se empiezan a disipar cada una en su camino. De pronto aparece entre la gente un viejo conocido.

-Fotógrafo: Bueno, que ya es hora que se fueran las locas estas.
-Jun: ¡Omae!
-Claire: El que faltaba… -suelta con fastidio. 
-Fotógrafo: Chicos, que solo venía a deciros que esta es la vez que más éxito he tenido en una sesión de fotos. ¡Qué locurón más grande!
-Claire: Pues si tu mayor éxito ha sido el catálogo de las ofertas del super, vas fino.
-Fotógrafo: Joder, qué borde, hija. Bueno, será por las hormonas, que las tienes revolucionadas con todo eso –le señala la barriga.
-Jun: ¿Qué quieres?
-Fotógrafo: ¿Qué ha dicho?
-Claire: Que a qué vienes.
-Fotógrafo: Ah, pues a qué voy a venir, a que me firme el catálogo mi estrella asiática, y a hacerme una foto con él, que así lo fardo todo en el Instagram cuando la suba.
-Claire: Pero qué sea rapidito, Jun está muy cabreado.

Jun le firma rápido y se hacen una foto, que de hecho la tiene que tomar Claire. en la foto sale con cara de mucha mala hostia, porque ya no puede disimular más su enfado. Se despiden rápido y suben para casa mientras el tipo se va muy contento.

-Aiba: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué tantos gritos? –pregunta a Claire y Jun mientras entran por las puerta de casa.

Jun no contesta, sigue caminando y va directo a la cocina sin mirar a nadie siquiera.

-Claire: Pasa que unas chicas le han metido mano, una hasta le ha sobado el trasero. Y claro, se ha enfadado.
-Geno: Normal, con ese culito.
-Elphie: ¡Genomiya!
-Geno: ¿Qué? Lo habéis pensado todos.

El resto asienten, es verdad que Jun tiene un trasero muy bien puesto.

Van hacia la cocina y se encuentran a Jun abriendo y cerrando puertas de armarios, de la nevera, cajones… sacando ollas, cuchillos, comida. Parece totalmente absorto en su mundo, pero su cara de mala hostia aún permanece.

-Claire: Jun cariño, ¿estás bien?

Jun no contesta, sigue a lo suyo.

-Aiba: Matsujun, ¿necesitas algo?

Jun de pronto levanta la mirada, agarra un delantal y se lo pone, les echa de mala manera de “su cocina” según él, les empuja para que salgan todos, después cierra la puerta en sus narices. Se dirige a la nevera otra vez, la abre y maldice en japonés. Abre la puerta de la cocina y se los encuentra ahí a los cinco como unos pasmarotes que no se han ido porque no saben muy bien qué está pasando.

-Jun: ¡Id a comprar un pollo, y que sea grande! –les grita con muy malas pulgas.
-Todos: ¡Hai!

Jun cierra con un portazo y todos se quedan con cara de tontos.

-Elphie: ¿Qué mosca le ha picado a este?
-Claire: Nah, no os preocupéis, cuando se enfada se pone a cocinar, creo que eso le relaja.
-Geno: Bueno, cocina muy bien, al menos hoy comeremos algo rico.
-Sho: Ya claro, no como mis gyozas congeladas… -dice con sarcasmo.
-Elphie: No te piques Sho, que eso también nos gusta.
-Aiba: Será mejor que vayamos a comprar el pollo ese, a mi Jun me asusta mucho cuando se pone así. Es la misma cara que le pone a Ohno en los ensayos 
cuando el riida le dice que no quiere repetir la canción.
-Sho: ¡Kowaii! -exclama con cara de susto.
-Claire: Tiene razón, vamos a por el pollo.
-Sho: Menos mal que dentro de unos días ya nos vamos a Japón, a ver si allí todo vuelve a la normalidad, Jun se calma, Nino vuelve a ser un vago y yo… ¡¡a ver si trabajo otra vez que estoy que me come la casa!! –dice desesperado.
-Elphie: Venga vamos al mercado, que así te da el aire y te despejas un poco.

Sho asiente sin decir nada.

Se oye mucho ruido de cacharreo en la cocina, Jun debe estar poniéndolo todo patas arriba.

Al final deciden que se van todos a comprar porque tienen miedo de quedarse a solas con Jun en la casa.

Nino por su parte está en el restaurante japonés en el que es chef, la cola de clientes para ir a comer sale por la puerta y llega hasta la esquina del edificio, lo están petando muchísimo y montón de gente tiene curiosidad por ir allí a probar los nuevos platos del menú ideados por ese “gran chef japonés” nuevo que han contratado. En la puerta hay dos hombres que van a comer por razones diferentes, son los dueños del “Gadisushi”, un puesto de sushi y comida japonesa que hay en el mercado de Cádiz. Estos últimos días ha visto reducidas sus ventas normales por culpa del “Chef Nino” ese que acaba de aparecer, así que han ido a hacer un trabajo de investigación a ver si es verdad que el tipo cocina tan bien como les ha llegado a sus oídos. Y de paso a ver si se les ocurre un plan de contrataque para recuperar a los clientes. 

 -----------------------------------------
(Tokyo/Interior/noche)

Yokoyama está esperando a que le preparen a una mesa para cenar, el local está abarrotado y hay bastante animación en las conversaciones y algún que otro grito, se nota que los japoneses allí congregados van un poco cocidos de alcohol ya, a pesar de que es temprano todavía. Zel está en la calle, en la puerta del restaurante intentando llamar a Hina. Por fin Murakami le coge el teléfono.

-Hina: Moshi moshi!
-Zel: ¿Shin-chan? Zel desu kedo...
-Hina: Hola Zek-kun, ¿ya vienes pa' casa?
-Zel: Eh… no, estoy con Yokoyama, estamos en un restaurante, me ha invitado… ya te contaré luego.
-Hina: Ah, no vienes a cenal, bueno, pos entonses no hago karaage.
-Zel: Umm, qué rico, karaage. No voy, luego hablamos, que tengo cosas que decirte. Espero no llegar muy tarde.
-Hina: Bien, en realida' yo también tengo algo que desirte, tenemos que hablal… pero mejol luego en pelsona –Shin-chan quiere contarle que ha adoptado a “Chii-chan”, pero no sabe si Zel se lo va a tomar bien, o si le gustan los animales siquiera, así que prefiere esperar a más tarde y enseñarle a la gatita, para que vea lo kawaii que es, y ya no pueda negarse a quedársela.
-Zel: ¿Es algo importante?
-Hina: Sí, bueno, un poco.
-Zel: ¿Algo malo? Estoy preocupado.
-Hina: No, que no es malo, no te empleocupes… bueno, yo cleo que no es malo ni na'.
-Zel: ¡Ahora me estás preocupando más! –se queja.

Se oye un sonido al otro lado del teléfono, en realidad es un maullido de Chii-chan, pero como hay algo de ruido en la calle con los coches y las conversaciones que salen del restaurante, Zel lo malinterpreta.

-Zel: Shingo, ¿estás con una chica en casa, ne?
-Hina: ¿Una chica? –mira a Chii-chan y como no quiere delatarla aún no sabe qué decir.-Eh… sí, una “chica”, eso es.
-Zel: Vale, pues entonces esta noche dormiré en el sofá. Déjame una manta y una almohada en el salón, también el pijama. Así no entraré en la habitación y podrás estar a solas con ella -le dice.
-Hina: Eh… en realida' no es necesalio –contesta un poco aturdido.
-Zel: Bueno, te tengo que dejar, Yoko está esperando dentro del restaurante.
-Hina: Espela, asegúrate de que Yokocho no se olvide las llaves de casa cuando salgáis del restaulante, bueno, ni la caltera, ni el teléfono. Ya ha perdío varios móviles cuando sale por ahí, se le olvida to', es muy despistado.
-Zel: Ehhh??? Hontou desu ka?
-Hina: Si, es un desastle, ah, y asegúrate de que lleve la bragueta del pantalón cerrá'.
-Zel: ¿Qué? ¿Eso también?
-Hina: Sí, ya nos ha dejao en vergüensa varias veses por ir con ella abielta pol'a calle…
-Zel: Qué horrible.
-Hina: Cleo que no me dejo na más que dicil.
-Zel: Ok, pásalo bien con tu chica, campeón –se despide y cuelga.
-Hina: Que en realida' no es…

Hina se queda con la frase en la boca, porque Zel ha colgado ya. Está pensando que en realidad va a dormir con una gatita, y que no tiene sentido que Zel duerma en el sofá. Será mejor que le deje una nota en el salón que ponga que cuando llegue a casa le despierte si ya se ha ido a dormir, y así podrán hablar tranquilamente y que Zel conozca a Chii-chan cuanto antes.

Zelgadiss entra en el restaurante, mira a todos los lados y no ve a Yoko, un camarero le indica que su amigo le ha dicho que está en uno de los reservados, al fondo del restaurante. Ella se dirige hacia allí. Yoko está en uno de los cuartitos con suelo de tatami, Zel se descalza y deja los zapatos junto a la puerta antes de entrar, se sienta en el suelo, frente a Yoko que ya está mirando la carta con mucha determinación, se le ve con pinta de tener hambre.

-Yoko: ¿A ti te gusta el pollo?
-Zel: Hai.
-Yoko: Entonces voy a pedir el karaage, los pinchitos de yakitori, un bol de oyakodon…
-Zel: Eso parece bastante comida.
-Yoko: ¡No, qué va! ¿Te gusta el okonomiyaki?
-Zel: Sí, claro que me gusta.
-Yoko: Entonces escoge uno, lo compartiremos.
-Zel: Igual no te gusta el que pido.
-Yoko: No te preocupes, si a mí me gusta todo.
-Zel: ¡Como a mí!

Ambos se miran fijamente un momento, pero al segundo se sienten incómodos y apartan la mirada, Yoko vuelve a observar la carta del restaurante. Zel por su parte agarra un bote de 7 especias y juguetea con él para disimular.

-Yoko: Etto… también voy a pedir una ración de takoyaki.
-Zel: Ok desu.
-Yoko: ¿Has decidido qué okonomiyaki quieres?
-Zel: Creo que el de gambas y marisco –contesta mirando un segundo la carta que tiene apoyada en la mesa.
-Yoko: Perfecto -da al botón de llamar para que venga algún camarero/a a atenderles.

Unos 45 minutos después Zel ya está llena hasta los topes, no es que haya comido mucho, pero ella no tiene tanto saque como Yokoyama. Yoko se ha bebido al menos 5 Kirin en tan poco tiempo, parece una esponja. Zel solo ha bebido una cerveza (Sapporo, por supuesto) y todavía le queda un culín para terminarla.

-Yoko: ¿Peroh soloh vash a comeh eso? –Pregunta un poco indignado al ver que aún está sobrando comida en la mesa. Está bastante borracho para el aguante que debería tener. Por su fama se supone que puede beberse más de 12 cervezas y estar bastante sereno.
-Zel: Gomen ne, mi tripa está muy llena –se excusa poniendo su mano en en el estómago.
-Yoko: Losh juniorsh a losh que invitoh siempre comen mash. ¡OMAE, TERMINA ESOS TAKOYAKIS! –le grita.
-Zel: Solo uno más, he comido demasiado –coge sus palillos y agarra uno de los takoyakis que quedan en el plato. – ¿No podemos pedirlo para llevar?
-Yoko: No lo habíah pensadoh, ¡la comidah no se tirah! –Exclama indignado.- ¡Y ahorah me voy a mear!
-Zel: No hace falta decirlo tan alto –comenta avergonzada.


Yoko se levanta y camina un poco tambaleante por el tatami en dirección a la puerta corredera de madera, la abre y se pone unas chanclas de cortesía que hay junto a la puerta, Zel ve como se aleja hacia el baño al final del pasillo. Acaba de comer el takoyaki como puede, ya no le entra nada más, como Yoko le diga que pruebe otro bocado va a  acabar echando la pota allí mismo. Y sería una pena, porque se limpia muy mal el vómito del suelo de tatami. 

Yoko vuelve al rato y trae en la mano una jarra de cerveza nueva, como va un poco piripi se le cae un poco de la espuma al subir los escalones para entrar en la habitación reservada. Se sienta en el suelo y la posa sobre la mesa con todo el cuidao del que dispone estando en esas condiciones de borrachez.

-Zel: Senpai, ya ha bebido suficiente -le riñe
-Yoko: Que vah, si yo puedoh beber muchoh másh que estoh, ¡hip! –Se le escapa el hipo de pronto. – Qué raroh, hoy me sientoh mareadoh, si he bebido muy pocoh, ¡hip!
-Zel: ¿Le habrá sentado algo mal? –pregunta por decir algo.

Yoko se queda pensando un poco, pero no está muy fina su mente en esos momentos. De pronto se le ocurre una cosa.

-Yoko: ¡Hip! Como no sean las pastillash que me dieron en el hospital para el golpe de la cabeza… ¡hip! -mira a Zel unos segundos y la ve muy borrosa.
-Zel: ¿ESTÁS TOMANDO KUSURI Y ALCOHOL? ¡ESTÁ MAL, ES PELIGROSO! –Exclama alarmada.
-Yoko: ¿Peligroso? –abre mucho los ojos, agarra la jarra de cerveza y le da un trago bajo la atónita mirada de Zel.
-Zel: ¿Qué haces? ¿Eres baka?
-Yoko: Bebo para que se me quite el hipo –contesta como si fuera lo más lógico del mundo.

Zel se lleva las manos a la cabeza pensando que el senpai es estúpido y Hina olvidó advertírselo.

-Zel: Hay que irse a casa, es tarde –suelta porque ya está deseando deshacerse de Yoko y largarse.
-Yoko: Sí, es verdad, aunque yo mañanah no trabajoh –comenta.
-Zel: Yo sí, por la tarde grabamos el Shounen club, voy con Tego y Massu.
-Yoko: Bien –da al botón de llamar al camarero para pedir la cuenta.

Yoko paga y  apura la cerveza antes de salir, se levanta y se va a calzar, Zel nota que se ha dejado el móvil y la cartera encima de la mesa, se hubiera dejado la cabeza también si no fuera porque la lleva pegada. Ella recoge todo y lo mete en su mochila para dárselo luego al senpai. Salen con dificultad del restaurante, más que nada porque Yoko va haciendo eses y Zel tiene que ir cerca por si se cae.

Caminan por la calle y el aire un poco fresco despeja a Zel y le quita bastante las ganas de vomitar. Yoko se dirige al parking cercano en el que ha dejado estacionado el coche.

-Yoko: Vamosh, te llevaré a casa.
-Zel: Atama ga okashi desu ka?
-Yoko: ¿Locoh yo? ¿Por qué?
-Zel: El senpai está borracho, no puede conducir –le dice muy seria.
-Yoko: Soloh porqueh veah un pocoh dobleh no significa nadah, me pondré las gafash que llevo en el cocheh y ya veré bien.
-Zel: ¡No! No puede conducir.
-Yoko: ¿Y cómoh voy a volver? –hace un gesto brusco con los brazos y por poco no se cae al suelo de la borrachera que lleva. Zel le agarra de un brazo.
-Zel: En taxi.

Yoko parece conforme, caminan buscando una parada de taxis en la zona, Yoko parece cada vez más y más perjudicado, esa última jarra de cerveza le ha acabado de rematar. Va caminando como si se fuera a caer en cualquier momento. Zelgadiss está ya hasta los cojones del senpai (y lo que le queda). Quiere meterle en un taxi y largarse ella, pero… ¿cómo demonios va a volver ahora a casa? Solo tiene la suica del metro y hace ya un rato que se fueron los últimos trenes. Por si fuera poco, el senpai NO parece capacitado para llegar a su casa en taxi y subir por su propio pie hasta su piso. Decide que lo mejor será acompañarle y una vez allí ya verá qué hace para volver a su casa, tal vez pedirle algo de dinero prestado a Yoko.

Cuando están cerca de la parada de taxis Yoko empieza a decir que se está meando otra vez, así que por si fuera poco, ahora tienen que encontrar un baño público. Zel busca en el teléfono y le sale uno en el google maps no muy lejos de allí. Yoko entra en el baño y Zel le espera fuera, ya le ha dejado claro que NO va a entrar a ayudarle de ninguna manera, así que se tendrá que apañar como pueda por muy borracho que esté. Tarda bastante en salir, Zel-kun se preocupa y entra a buscarle. Se le encuentra intentando lavarse las manos, pero está tan mareado que no atina ni a echarse el jabón (que es automático) ni a abrir el grifo de agua. Zel le ayuda agarrándole la mano para ponérselas debajo del jabón. Por fin se consigue lavar las manos y van a salir del baño. De pronto Zel se da cuenta de algo, el senpai va con la bragueta abierta, cosa que ya le dijo Hina que podía pasar.

-Zel: Senpai, el pantalón –le señala la bragueta bastante avergonzada.
-Yoko: ¿Ahorah qué pasah? –Mira hacia abajo pero como está bastante borracho no distingue muy bien.
-Zel: Está abierto –le dice perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Yoko: Pues ciérraloh -le pide.-No veoh muy bien.
-Zel: ¡Dame desu! Yo AHÍ NO TOCO.
-Yoko: Estáh bien, yo puedoh soloh...- dice, intenta cerrarse el pantalón pero es que no atina ni a agarrar la cremallera, en una de sus intentonas hasta se mete una mano en el bolsillo por error. Lleva una curda que no se aguanta.

Zel le mira desesperadita de la vida.

-Zel: ¡Ya lo hago yo! - Exclama irritada, se acerca a Yoko y le sube la bragueta lo más rápido que puede.

Un par de chicos veinteañeros justo entran al baño y les ven. Zel se da cuenta y se aleja del senpai intentando disimular, la pillada ha sido monumental.

-Chico 1: Areee??? ¿Ese no es Yokoyama el de Kanjani8?
-Chico 2: Sou desu! -confirma el otro.
-Chico 1: No sabía que le gustaban ese tipo de cosas -dice con malicia, y se echa a reír exageradamente, se nota que ambos chicos van también un poco bebidos, a fin de cuentas es viernes por la noche.  
-Chico 2: Seguro que muchos Johnnys son "homo", como él -añade el amigo del primero.

Zel está tan colorada que parece que le va a dar un mal, pocas veces había pasado tanta vergüenza. Yoko les mira intentando enfocar, pero ya ni ve, solo sabe que le acaban de llamar gay en toda la cara. 

-Yoko: Ore wa homo janai!!! -Exclama alzando un brazo.
-Zel: Eso es una frase de un dorama de Ikuta Toma -dice en español.
-Chico 2: ¿No lo eres? ¿Entonces qué hacía ese gaijin tocándote ahí abajo?
-Yoko: Noh es loh que pareceh -se excusa.
-Chico 1: Eso dicen siempre -vuelve a reírse y su amigo también. 

Zel agarra del brazo a Yoko y tira de él, no quiere complicar más las cosas. 

-Zel: Senpai, vámonos -le dice.
-Yoko: Peroh me han dichoh...
-Zel: ¡Daijoubu desu, ikkou! -tira de él y salen del baño mientras los dos chicos siguen riéndose de ellos.
-Yoko: ¡Tengoh que defender mi honor! -exclama mientras salen a la calle.
-Zel: ¿Qué honor? ¿Acaso eres un samurai?
-Yoko: No, peroh...
-Zel: Qué asco, no sabía que hubiera tanta homofobia en esta país, no me extraña que nadie salga del armario, si sales te tratan así de mal y se ríen de ti, debería darles vergüenza, viven en el puto pasado, qué gentuza... como si tuviera algo de malo ser gay -comenta indignada en español, Yoko no entiende nada, pero escucha callado porque percibe por el tono que Zel está MUY enfadada.



Llegan a la parada de taxis y Zel llama a uno que está fuera del coche tomando el fresco, el tipo les ve, Zel está llevando agarrado del brazo al senpai, que va muy perjudicado. Zel va a intentar meter a Yoko en el asiento de atrás, pero este, de pronto se ve poseído por una fase de exaltación de la amistad y súbitamente abraza a Zelgadiss en medio de la calle. 

-Yoko: ¡Eres mi mejor amigo, Zel-kun! -Dice mientras aprieta a la pobre chica muy fuerte contra él.
-Zel: ¿Qué haces? Suéltame -intenta irse pero no puede.

Por fin Yokoyama le suelta, el taxista está mirándoles con la boca abierta.

-Zel: Eh... vamos senpai, le llevaré a casa -dice completamente colorada y mirando a otro lado.
-Yoko: Hai.

Entran los dos al coche, Zel saca la cartera de Yoko de su mochila y busca la dirección de la casa del senpai en alguna parte. Yoko dice que él tiene una cartera igual, va tan pedo que no se da cuenta de que ES LA SUYA. Zel va a tener que acompañar al senpai hasta casa  e incluso meterlo en la cama, se presenta una noche interesante.

Continuará...

(El próximo capítulo va a ser muy movido, ese programa del Shounen Club se recordará en los anales de la historia, el infinito y más allá) 


jueves, noviembre 25, 2021

35. Para torear y casarse, hay que arrimarse

*Lo sé, cada vez pongo títulos más raros, creo que el anterior, el de la "burundanga" fue el que llegó al tope en ese sentido. XDDD

Satoshi está TAN desaparecido de la vida pública como lo está en mi fanfic, la verdad. :p De todos modos le deseamos un feliz 41 cumpleaños al hamstercito ( y a Maruyama que cumple 38 también)

(NOTA DE LA AUTORA: Buff, no os haceis una idea de lo que necesitaba ponerme a escribir en condiciones, hacía como 3 meses que no tocaba el fanfic, bueno, ni nada mas que las mierdas que pongo en facebook. Y lo cierto es que escribir me relaja y me hace bien, siempre ha sido mi terapia de desconexión. Son muchos cambios ultimamente y tengo bastante estrés y MUY POCO TIEMPO para nada que no sea hacer deberes o estudiar. He pasado de aburrirme a que no me sobre el tiempo a menos que me planifique bien, en fin, que no os cuento mi vida más, ahí os dejo el capítulo. Espero ser capaz de sacar otro para el cumple de Aiba. <3 (a ver cómo me lo monto, que tengo diciembre fino de exámenes! Habrá que aprovechar los ratos libres)  

Por la mañana Zel se despierta a eso de las 10 pasadas, es un gusto tener el día libre y poder dormir un rato más. Hina ya se ha ido hace al menos un par de horas, aunque ella estaba tan cansada que ni le escuchó levantarse. Zelgadiss va al baño y se lava cara un poco para despejarse, camina hacia la sala y se encuentra el desayuno en la mesa, Shingo le ha dejado varias cosas, incluso una nota en la que pone "me he pirao a grabal el Janiben, te veo a la noche". Y en circunstancias normales Zel realmente vería a Murakami esa noche, como siempre desde que vive allí, pero algo me dice que ese día las cosas no van a ser como acostumbran. 

Zel desayunando. ^_^U
Zel desayunando. ^_^U

Manda un par de Lines a Satoshi mientras desayuna, tiene el runrún desde el otro día con que en realidad lo de vivir con Murakami NO fue idea de Johnny-san, sino que es algo que Ohno quería, y fue premeditado incluso de antes de llegar a Japón. Eso le duele bastante, de ser cierto significaría que Satoshi no quiere vivir con ella como novios y que prefiere aparcarla en casa de un Kinki cualquiera para seguir con su vida de “soltero sin preocupaciones” y hacer lo que le da la gana. Le pregunta directamente qué hay de cierto en eso que ha oído por ahí de tener que vivir con Hina. Si no conociera a Ohno lo suficiente pensaría que la engaña con alguien y por eso nunca quedan ni se ven desde que llegaron a Japón, hace que no tienen una cita juntos ni se sabe el tiempo. Y si aparece es siempre en el peor momento y pilla a Zel en algún instante comprometedor que acaba malinterpretando, como cuando la pilló con Yoko en el salón de ensayos de Kanjani... Pero Zel sabe que es imposible que Satoshi le engañe, él NO es ese tipo de hombre, además está ocupado con sus pescas en barco, creando sus pinturas y esculturas sobre hombre negros (nunca ha entendido la fijación de su novio con ese tema) o en el peor de los casos estará cerca de casa, en alguna izakaya bebiendo con señores viejos de su barrio o algún antiguo amigo del colegio. (Diría del instituto, pero es que ni acabó la secundaria) :p

Al rato Satoshi contesta con un escueto “ya hablaremos otro día truchita” y un smiley que lanza un beso, momentos después le manda varias fotos de las pescas que ha hecho los últimos días en el barco de su amigo, en una de ellas sale muy feliz sujetando un atún. Desde luego eso queda a años luz de la explicación que ella necesitaba leer en esos momentos, Ohno es un experto en el escaqueo cuando no le apetece enfrentarse a algo, en eso es MUY japonés (bueno, en eso y en casi todo lo demás, para qué engañarnos). Si es verdad al menos podría disculparse o algo, no sé. Ella lanza un resoplido de resignación y llama “huevón” a su novio entre dientes, posa el teléfono sobre la mesa con un golpe (que menos mal que la funda amortigua, porque si no, se lo carga). Lo cierto es que satoshi parece más feliz con un atún que con ella, es como si no le importara lo más mínimo la relación, una cosa es ser un espíritu libre y otra pasar de todo. Zel se acaba de beber el té con leche y recoge la mesa. Aún quedan horas para ir al despacho de Kitagawa, pero cada vez se siente más intranquila con lo que pueda pasar allí. ¿Qué ropa debería ponerse para causar buena impresión? No puede aparecer con uno de los chándales de junior de los años 90 todo reviejo de los que usa para ensayar con los Tegomassu. Se pone a buscar en el armario algo decente y kakkoii, si se va a comer una bronca, que mínimo que ir presentable, ¿ne?

Zel va con tiempo suficiente a la oficina de Kitagawa, así de paso echa un rato con Zeako, que hace tiempo que no se ven y se tienen que poner al día de los cotilleos. Zeako saluda a Zelgadiss con la mano mientras acaba de revisar unos papeles, Zel se sienta en un sofá que hay en la entrada de la oficina mientras espera que Zeako termine con lo que está haciendo.

-Zeako: Bueno jamía ¿qué te cuentas?, ¿qué tal todo? Yo estoy hasta el coño, hablando mal, este viejo es más raaaaroooo… muy maniático, en fin, pero no hablemos de mí -se levanta de su mesa y va hacia donde está su amiga.
-Zel: Pues nada… aquí… -dice inquieta.- Mañana salgo en el Shounen Club, si te acuerdas échale un ojo, es por la noche en la NHK.
-Zeako: Vale, a ver si esta vez no la cagas como otros días que has salido en programas.
-Zel: Vaya ánimos me das.
-Zeako: Si da igual que lo hagas mal, ¿tú sabes la cantidad de cartas de fans tuyas que estamos recibiendo?
-Zel: ¿Tengo fans? ¿Yooooo? –exclama asombrada abriendo mucho los ojos.
-Zeako: Sí, por ahí en el almacén he guardado un saco lleno a tu nombre, que si eres muy kawaii, que si que hables mal en japonés y te equivoques te hace adorable… tienes bastante éxito. Algunas son incluso un poco picantes, otras hasta te piden matrimonio.
-Zel: Un momento, ¿que las has leído?
-Zeako: Bueno, alguna por encima, es que me aburro en los ratos libres…
-Zel: No leas eso, es personal.
-Zeako: ¿Te las quieres llevar? Puedes leerlas.
-Zel: Vaya un coñazo, ¿leer yo? ¡Paso!
-Zeako: Bueno, pues entonces no te quejes si las sigo cotilleando. Esas pobres fans están muy engañadas contigo, ¡las estás volviendo bolleras sin saberlo!
-Zel: ¿Y qué culpa tengo yo de ser un idol travesti? A mí me hace falta el dinero, además que seguro que hay otras fans que están enamoradas de Johnnys gays y también viven engañadas, ¿ne? Aquí vendemos ilusión, colorinchis y fantasía, si quieren miseria y realidad que se vayan al zoo de Ueno.
-Zeako: Si no te echo la bronca, en el fondo estoy muy orgullosa, ¡chocho!
-Zel: Pues gracias, supongo, en fin ¿tú sabes por qué me ha hecho llamar el viejo?
-Zeako: Pues no me lo ha dicho, pero la cosa es que Yokoyaka-kun está citado también.
-Zel: ¿Para qué?
-Zeako: Mira, no sé, pero yo creo que tiene algo que ver con vuestros… recientes escándalos. Me da que va a ir por ahí la cosa.
-Zel: Joder, pues nos va a caer una… si es que por lo visto hasta hemos llegado a ser trending topic en Twitter de Japón varias veces. Qué vergüenza, hasta mis amigas se habían pensado cosas raras de nosotros.
-Zeako: ¿El qué? ¿Qué habíais follao en el love hotel ese? Tranquila, que no solo tus amigas, lo hemos pensado TODOS.
-Zel: ¡No me jodas! Qué horror… Me quiero morir.
-Zeako: Pues desde aquí no te tires, que estamos en un décimo y luego dejas la acera toda pringada. Venga, anda no te preocupes, si en unos días saldrá algún otro escándalo de otro Johnny y ya se les olvida lo tuyo. Huy, ahora que lo pienso, hace como tres semanas que no llamo a Ryo por haberla liado, se me hace raro que esté tan formalito.
-Zel: ¿Ryo?… calla, de ese ni me hables.
-Zeako: Pues no te hablo, que no me interesa. Por cierto ¿Qué tal con tu compañero de piso? Cuéntame sobre ese hombretón con el que vives.
-Zel: ¿Qué quieres saber de Murakami? No hay mucho que contar, es workaholico, cocina bastante bien, es un poco paleto, su hobby es pagar las facturas y… el otro día se me metió en el ofuro cuando yo estaba bañándome dentro.
-Zeako: ¿QUÉ ME DICES? Eso es muy interesante ¿Y qué pasó, que hicisteis?
-Zel: Pues nada, ¿qué íbamos a hacer?
-Zeako: Mujer, ¿se te mete un maromo desnudo en la bañera y no haces nada? ¡Y qué hombre, que lo tiene TODO muy bien puesto!
-Zel: Pues claro que no hago nada, me estaba muriendo de la vergüenza, me hice un ovillito e intenté que no viera ninguna cosa indebida. Por suerte no se dio cuenta de nada.
-Zeako: Espera, a ver si me he enterado, se te mete en el baño ¿y todavía NO se ha dado cuenta de que eres una tía?

Zel asiente con la cabeza.

-Zeako: Flipo, ese chico es tonto de remate.
-Zel: Un poco de eso también hay, y que yo tengo una suerte que no sé qué pensar.
-Zeako: Pues yo me lo hubiera tirado, la verdad –confiesa abiertamente.
-Zel: No, si ya… pero Shin-chan es mi compañero de piso, no tengo interés en él de ese modo, además te recuerdo que tengo novio.
-Zeako: Sí bueno, Ohno primero “el desaparecido”… que por cierto, a ver si le dices que venga por aquí un día, porque no nos coge el teléfono, la mayor parte de las veces está apagado o fuera de cobertura. Hace tiempo que queremos contactar con él para ofrecerle un trabajo en un anuncio de aceite de oliva que nos han dado, pero que no hay manera de hablar con él, ni que se lo hubiera tragado la tierra.
-Zel: Buff, eso es que se va a pescar en el barco con su amigo el que es patrón y se le corta la señal.
-Zeako: Sí bueno, “se va a pescar” o eso te dice él.
-Zel: No, si es que a mí no me dice nada, esa es la cosa, hace varios días que no le veo, y tampoco me llama mucho, la verdad.
-Zeako: Anda, pues mira tú que relación tan bonita tenéis.
-Zel: Pasa un montón de mí, no te voy a engañar.
-Zeako: Pues hija, no sé qué haces con él, mejor te estabas tirando al Murakami.
-Zel: ¡Y dale con Murakami! ¿Por qué me lo tengo que tirar yo, si es a ti a quién  le gusta?
-Zeako: Yo que sé, como no me estás ayudando mucho con ese tema… pues al menos aprovecha tú, que lo tienes más a tiro.
-Zel: A Shin-chan le gustan las chicas y te recuerdo que ninguna de las dos lo somos.
-Zeako: ¿Perdooona? –habla por ti “chaval”, yo soy un mujerón de la cabeza al tacón.

Ambas/os se empiezan a reír.

Yokoyama entra por la puerta un poco acelerado, viene medio corriendo de la grabación de un Janiben. Uno con varios animales que han llevado al plató, todos se han puesto pesados y han conseguido que Hina adopte a una gatita naranja muy kawaii que le ha costado encima un pastizal porque era de buen pedigrí. Shingo está un poco preocupado, porque se ha enamorado instantáneamente de “Chi-chan” y no sabe si a Zel le va a gustar la idea de tener que vivir con una gatita ahora en casa. Nunca habían hablado de mascotas antes, así que no sabe que a Zelgadiss en realidad le encantan los gatos, y de hecho casi cualquier animal que tenga mucho pelo*… menos las tarántulas, supongo. 

(*Lo cual tal vez explique su fanatismo por Tsuyoshi-senpai)

-Yoko: Gomen ne, llego girigiri –dice nada más aparecer por la puerta.
-Zeako: ¡Mira, por ahí viene tu novio por fin! –exclama con sorna en español.
-Zel: NO es mi novio, es mi senpai.
-Zeako: Pues entonces no te vayas con él a hoteles, que luego la gente se piensa cosas...
-Zel: Anda calla –expresa con fastidio.

Por suerte Yoko no se entera de nada porque su español se reduce a “sagurada famiria”, “andarusía” y “gurasias”.

-Yoko: ¿Omae qué haces aquí? –pregunta al ver a Zel ahí con la secretaria de Kitagawa.
-Zel: ¿Y tú?
-Yoko: Yo he preguntado antes.
-Zel: El presidente quiere hablar conmigo a las 5, me llamaron ayer.
-Yoko: Debe haber un error, a las 5 me han citado a mí.
-Zeako: No hay ningún error, yo NO cometo errores –aclara mientras se levanta del sofá donde estaba sentada con Zel.
-Yoko: Pues entonces… esto no puede traer nada bueno. Por cierto… ¿tienes novio? –pregunta a Zeako de pronto. –varios Johnnys estamos interesados en esa información
-Zeako: ¿Yo? Ahora no, pero dudo que sea “tu tipo”, o eso creo –mira a Yoko de arriba abajo con mirada sospechosa.
-Yoko: ¿A qué te refieres? –está un poco confuso.
-Zeako: Mira Yokoyama-san, es que en realidad soy un hombre –le explica sin miramientos.
-Yoko: ¿Ehhhhhh? ¿New halfu? –pregunta sin acabar de entender la situación.
-Zeako: No, no, de “new halfu” nada, todo lo que me cuelga debajo de la falda es mío de nacimiento, no tengo nada “new”.
-Zel: Qué bruta, Zeako…
-Yoko: Ah, entonces vas vestida de mujer pero no lo eres.
-Zeako: Lo has pillado –afirma mientras asiente con la cabeza.
-Yoko: O sea que tú eres un hombre vestido de mujer, y Zel es una chica travestida de hombre.
-Zeako: Ah, ¿pero que sabe lo tuyo? –le pregunta asombrada a Zel.
-Zel: Sí.
-Zeako (cambia a español): ¿Seguro que no te lo has tirado en el hotel del amor? Si no cómo va a saber que eres chica.
-Zel: Porque este, a diferencia de mi compañero de piso es listo, y se da cuenta de las cosas muy rápido. –contesta con cara de resignación.
-Yoko: Un “tomboy” y una “lady boy” –les señala- ¿Estáis seguros de que en vez de españoles no sois Tailandeses? –pregunta con guasa.
-Zeako: Ja ja y ja, muy gracioso.
-Zel: Qué baka eres, Yokoyama…
-Yoko: A ver, es que sois muy raritos.

Por cierto, esta foto es de una peli tailandesa

El presidente sale de la oficina y mira a los tres que están ahí hablando tan tranquilos.

-Kitagawa: You! No tengo todo el día, soy un ojisan muy ishogashii, entrad.
-Zeako: Rápido, no le hagáis esperar, que luego se enfada y le tengo que aguantar yo.

Zel y Yoko entran en la oficina del presidente sin saber muy bien qué van a encontrarse.

Un rato después la cara de estupor de ambos sobrepasa sus peores suspicacias. Esto excede la barrera de la imaginación de ambos, y lo cierto es que los dos van sobrados en eso de imaginar. El presidente acaba su perorata.

-Kitagawa: …Así que cuando descubrí que había tanta gente apoyando vuestra relación en “tuintel” y los foros esos que le gustan a la juventud me di cuenta de que debía darle al público lo que quiere, a fin de cuentas la Johnnys fue creada para vender a los fans lo que desean ver, y si quieren ver “relaciones homosexuales interraciales” ¡eso será lo que les demos!  -Concluye muy convencido.
-Yoko: Etto… Johnny-san, pero hay un problema, es que esa “supuesta relación” entre Zelgadiss-kun y yo NO existe, ha sido todo un terrible malentendido. –aclara armándose de valor, porque nunca le ha gustado mucho llevarle la contraria al presidente (Nota de la autora: de hecho incluso se cambió el nombre de "Kimitaka" a "You" para no contradecirle). Por suerte él ha conseguido decir algo, porque Zel está como en estado de Shock con la boca un poco abierta y no es capaz de articular palabra alguna.
-Kitagawa: ¿y eso qué importa ahora? Yo no os digo que os lieis de verdad, solo tiene que parecerlo, mientras la gente lo crea no hace falta que hagáis nada raro entre vosotros.

Zel suspira aliviada.

-Yoko: ¡Oi! ¿A qué ha venido ese suspiro? ¿Tanto asco te daría liarte conmigo? –pregunta mosqueado con ella.
-Zel: Kimochi warui…-dice en voz baja.
-Yoko: ¡Oye, que tú a mí también me das mucho asco! –le grita, pero no es verdad, solo es que está muy ofendido.
-Kitagawa: Bueno, ya casi discutís como una pareja, solo os falta que os vean juntos en la calle y que os saquen en algunas revistas de prensa amarilla para acabar de hacerlo creíble. 
-Yoko: Yo esto no lo veo, presidente…
-Zel: Yo tampoco.
-Kitagawa: Me da igual lo que veáis vosotros, lo que yo SÍ VEO es que las ventas de los últimos singles de Tegomasuzel y  Kanjani han experimentado unas subidas en las listas increíbles después de vuestro escándalo del Love hotel, sea cierto o no lo que pasara allí.
-Yoko y Zel: No es verdad, no ocurrió nada –se excusan hablando a la vez atropelladamente.
-Kitagawa: De cualquier modo, todo lo que incremente las ventas de los grupos corre de vuestra cuenta y tenéis que acatarlo, lo pone en vuestros contratos.
-Yoko: ¿Lo pone?
-Zel: No sé, no lo leí, había muchos kanjis…
-Yoko: A mí me pasó igual cuando firmé, me dio pereza.
-Zel: ¿No será que no sabes leer kanjis?
-Yoko: ¡Oye, que yo no soy ningún paleto!
-Zel: ¡Huy que no!
-Yoko: ¡¡Omae!! –le grita.
-Kitagawa: Dejad de discutir, más que una pareja de amantes gays parecéis un matrimonio rancio.
-Yoko: Por cierto, sobre lo de la “pareja gay”, debo decirle que ya sé que Zel en realidad es una chica.
-Kitagawa: ¿A sí? Bueno, eso es irrelevante, en su contrato pone que es un chico y nos ceñiremos a los documentos legales que ha firmado en Japón, lo demás no cuenta.
-Zel: ¡Hai!
-Yoko: Bueno, ¿y qué sugiere que hagamos para que la gente piense que estamos liados?
-Zel: A Ohno esto no le va a gustar…
-Kitagawa: ¿Ohno? Ese me tiene contento, a ver cuándo se digna en aparecer por aquí o si no tendremos que darle el anuncio de aceite a otro. En fin, vosotros salid juntos, no sé, id a sitios donde os vea la gente, lo importante aquí es que os tomen fotos y salga en la revistas, no sé a dónde se supone que van de cita los jóvenes de ahora… ¿al zoo?
-Zel: Genial, ir al zoo con el “cara de cabra” –dice en español.
-Yoko: No, eso está muy pasado ya, ahí solo van los colegiales de secundaria, será mejor que salgamos de cena.

No lo he podido remediar. XD

-Zel: Okane ga nai! –se queja.
-Yoko: Te iba a invitar yo, baka.
-Zel: Ah bueno, entonces sí –dice convencida. 
-Yoko: Presidente, de todos modos ¿no podría darnos usted un pequeño aumento? A fin de cuentas si esto va a reportar beneficios a la Jimusho, estaría bien que nosotros ganemos algo con ello.
-Kitagawa: Vaya, eres muy espabilado para no tener estudios, you! Está bien, pagaré todo lo que gastes en las citas y te añadiré ese mismo dinero al sueldo de cada mes.
-Yoko: Es decir, que cuanto más dinero “invierta” en Zel y en mí, más recibiré –se alegra.
-Kitagawa: Eso es, pero no te pases, a ver si ahora te vas a pagar un viaje a Hawaii a mi costa o algo de eso.
-Zel: Ah, pues yo en Hawaii no he estado, neee?? -lo deja caer por si cuela.
-Kitagawa: Nada de eso, confórmate con ir a cenar o al cine, en fin, cosas normales.
-Yoko: A Hawaii no, que lo tengo muy visto, además no entienden mi Kansai-ben.
-Zel: ¿Y yo que saco de esto? –interrumpe.
-Kitagawa: A ti… te daré un aumento del 5 por ciento de sueldo y un vale para ropa del UNIQLO de 20mil yenes, que siempre te veo con los chándales de los juniors de los 90 y pareces un homeless.
-Zel: No es mi culpa, no tengo dinero para más ropa, pero lo de UNIQLO me gusta, ¡acepto!
-Kitagawa: Bien, pues entonces hasta aquí acaba la charla. Y no os quejéis, ¿sabéis cuantos Johnnys han estado justo ahí donde estáis vosotros y les he tenido que pedir lo contrario? Que intentaran no parecer gays en público y buscaran una novia con la que salir para disimular.
-Zel: No, ¿puede dar nombres? –pregunta esperanzada, por si alguno de los que ella sospecha queda confirmado que es de la acera de en frente.
-Kitagawa: Desde luego cómo cambian los tiempos… y no sé si a mejor, precisamente. Venga, ya os podéis ir, que me estáis poniendo dolor de cabeza los dos. Sayounara!
-Zel y Yoko: ¡Shitsureishimasuuuu!

Hacen una reverencia antes de salir por la puerta.

-Zeako: ¿Y bien? –pregunta a Zel en español.
-Zel: Bueno, al menos no me ha echado la bronca, ya es algo.
-Yoko: ¡Oide, oide! –le hace gestos a Zel desde la puerta para que vaya con él.
-Zeako: Tu senpai te está llamando.
-Zel: No es “mi senpai”, es “mi novio” –le suelta con un poco de ironía.
-Zeako: Ehhhhhhhhhh??? Espera, ¿qué ha pasado ahí dentro? ¡¡Cuéntamelo!! ¡¡Necesito saberlo!!! –exclama desesperada.
-Zel: Otro día, hoy tenemos prisa –dice mientras camina hacia Yoko.
-Zeako: ¡Cabrona, no me puedes dejar así!

Yoko y Zel salen de la oficina dejando a Zeako con cara de flipada.

-Zeako: ¡Huuyyy, esto se lo tengo que contar yo a sus amigas! ¡Cotilleo calentito! –Se apresura a coger su bolso y sacar el teléfono móvil para llamarlas.- ¡Ay mierda, si me parece que no tengo el teléfono de ninguna! Bueno, ya se enterarán por la Friday o algo.

Momentos después Yoko Y Zel caminan por la calle en silencio, Yoko va uno o dos pasos por delante de Zel, camina bastante rápido. De pronto se para y alarga la mano hacia Zel con la palma hacia arriba.

-Zel: ¿Qué quieres? ¿Dinero? –pregunta con cachondeo.
-Yoko: Baka, lo que quiero es que me des la mano.
-Zel: ¿Nani? ¿Doushite?
-Yoko: Porque hemos prometido al presidente hacer esto creíble, ¿o es que ya se te ha olvidado?
-Zel: Qué vergüenza…
-Yoko: Mira, a mí esto me gusta tan poco como a ti, pero si queremos que la gente se crea que estamos liados, habrá que parecerlo. ¿Quién es un buen actor de la Johnnys?
-Zel: Nino -contesta muy convencida.
-Yoko: Baka, me refería a mí. Tú hazme caso, que yo sé lo que me hago, si haces lo que te diga la gente nos creerá.
-Zel: Ese es el problema, que como Ohno se lo crea también… ya tengo suficientes problemas con él.
-Yoko: Bah, a Satoshi déjamelo a mí, ya se lo explicaré yo. Casi me preocupa más Subaru, la verdad...
-Zel: Mierda, había olvidado a ese tronado… -le da por fin la mano.
-Yoko: Venga vamos, te llevaré a cenar, ¿te parece bien el yakiniku?
-Zel: ¡Mochiron!

Siguen caminando. Zel va pensando que a Yokoyama le suda un poco la mano.

-Yoko: Y para tu información, no es que no sepa leer  kanjis… es que no pude ir mucho al instituto, tuve que dejarlo antes de acabar.
-Zel: ¿Por qué? ¿Eras malo en los estudios?
-Yoko: Y dale, tú estás empeñada en que soy idiota, ¿verdad?
-Zel: No, no es eso –se excusa, pero en realidad sí cree que tal vez Yoko no era bueno para estudiar.
-Yoko: Tuve que dejarlo porque necesitaba trabajar más horas, aparte de lo de la Johnnys. No ganaba mucho, eso ya lo sabes tú siendo junior, el sueldo es una mierda. En el Kansai no había mucho trabajo y mi madre necesitaba el dinero para dar de comer a mis hermanitos, pagar los libros, la ropa, las cosas de la escuela… –dice sin darle mucha importancia.- Yo soy el mayor, así que lógicamente me tocó a mí dejar de ir a clase para buscar un arubaito y ayudar en casa.

Zelgadiss se frena en seco, Yoko que iba delante de ella distraído hablando, por poco no se cae al dar un tirón sin que ella se mueva. Da un traspié y se gira para mirarla.

-Yoko: ¿Qué haces? ¿Por qué te paras? Aún no hemos llegado a mi coche, está aparcado allá –señala un cartel de “parking” que hay al final de la calle.
-Zel: No sabía todo eso, te he dicho cosas muy feas y equivocadas, ¡gomen ne! –hace una reverencia.
-Yoko: ¿Pero qué dices ahora? –Pregunta un poco ruborizado.- Anda vamos.
-Zel: Estoy avergonzada de lo que he dicho, moshiwake gozaimasen. –vuelve a hacer otra reverencia.
-Yoko: No pasa nada, no importa –Yoko ya no sabe dónde meterse, no le estaba contando todo eso a Zel para que se sintiera mal y mucho menos para que se disculpara o sintiera lástima por él, solo lo dijo por aclarar las cosas y que no pensara que es un paleto. –Venga vamos.
-Zel: Ikimashou –asiente.

Yoko vuelve a agarrarle la mano y tira de ella por la calle mientras caminan.

-Yoko: No me digas que te ibas a poner a llorar o algo…-dice un poco cortado.- De pronto se te ha puesto muy mala cara.
-Zel: Gomen ne, es que me he sentido mal –se seca un poco los ojos con la mano que le queda libre.
-Yoko: Te digo que no tiene importancia, tú no sabes nada de mí, na? –se ríe un poco nerviosamente, está deseando llegar al coche y poner música o algo en la radio para cortar un poco la tensión tan rara que se ha creado en un momento.

-Zel: ¿Este es tu coche?
-Yoko: Sí, sube kudasai.
-Zel: Es muy bonito.
-Yoko: Okini. Por cierto, ¿tú tienes alergia a los animales? ¿Te gustan?
-Zel: ¿Las alergias? No, no me gustan.
-Yoko: No baka, que si te gustan los animales. ¿Cómo van a ser las alergias?
-Zel: Ahhh, sí, me gustan mucho.
-Yoko: Bien –concluye y enciende la radio para ver que ponen. Arranca el coche y sale del parking.-Por cierto, ¿eres consciente de que te has vendido por un vale para ropa del Uniqlo, verdad?
-Zel: Sí, ¿qué tiene de malo?
-Yoko: Ni siquiera es ropa cara, o de marca… tú sales muy barata, creo que empiezo a darme cuenta de por qué Hina te ha cogido tanto aprecio.

Zel mira a Yoko de reojo, no sabía que Hina le hubiera cogido cariño, si siempre la está riñendo por todo y diciendo que no tome drogas.

Mientras tanto en Cádiz, Nino lleva solo un par de días trabajando en el restaurante japonés pero están teniendo mucho éxito en tan poco tiempo, tiene muy buenas ideas para los platos y como el dueño no entiende una mierda de lo que le explica Ninomiya, pues le deja que haga y deshaga a su antojo en la cocina, porque lo cierto es que lo están vendiendo muy bien. Como no se acaban de aclarar con los idiomas han sacado una carta de menú con muchas fotos para que al menos se entiendan señalando los platos que han pedido o que Nino tiene que cocinar. Es un método muy efectivo en Japón, donde señalar la foto con el dedo en el restaurante y decir “kore kore” ha sido capaz de solucionar barreras milenarias de incomunicación con los gaijines que van de vacaciones a niponlandia.

Sho por su parte está como león enjaulado, NUNCA había estado sin trabajar en toda su vida, y el tener de pronto tanto tiempo libre y tan poco que hacer le está matando, se pasa ratos absurdos mirando a la nada y ya está empezando a preocupar a todos con su actitud que ya es un poco como de ojisan loco. Se ofrece a limpiar la casa, a pasar la aspiradora, a limpiar los cristales, fregar los baños… todo lo que se pueda hacer para matar el rato. Con lo cual lo cierto es que la casa nunca había estado tan limpia, pero ni aun así le da para llenar todas las horas libres que tiene en el día. Elphie a veces le pide que salga a pasear o algo así pero le da miedo salir desde que hay una extraña marabunta de chicas y señoras apostadas frente a portal, aunque para qué engañarnos, esas mujeres NO están esperando que salga Sho precisamente...


Continuará...