(Este capítulo es MUY "Yokoyamesco" por así decirlo, sé de una a la que le gustará más que a las demás. El siguiente va a ser muy loco, voy a pasarlo bien cuando lo pueda seguir escribiendo, va a ser el Shounen club más desastroso de la historia, jajaja. Feliz año nuevo y tal, en realidad quería haberlo sacado para el cumple de Masaki, pero no me dio tiempo por otros compromisos, ya sabéis).
Ya es día 3 de enero, el cumpleaños de Tolkien, un brindis por el profesor (esto no tiene nada que ver)
El taxi para frente a un edificio bastante lujoso de un barrio residencial de Tokyo, Yokoyama mira por la ventana intentando enfocar con los ojos, cosa que no consigue mucho. “Creo que vivo aquí” dice en voz alta y luego observa a Zel con su mirada borrosa de borrachera máxima. Zel saca la cartera del senpai de la mochila y paga al taxista (un señor viejuno que debería estar jubilado ya y no haciendo el turno de noche de un taxi), Yoko está callado mirando cómo se efectúa la transacción (de su dinero, aunque ni se da cuenta de que esa es su propia cartera, la verdad).
Zel sale primero del taxi y Yoko le sigue un poco
tambaleante, ella intenta agarrarle de un brazo para ayudarle a salir, porque
va con tal curda que igual hasta se cae, Zel empieza a estar harta de tener que andar cuidando siempre del senpai. Caminan hacia la entrada del
edificio, y el taxista desaparece en la noche conduciendo hacia el fondo de la
calle.
El edificio es tan pijo que hay portero con uniforme e incluso les abre dando las buenas noches, el único edificio tan lujoso en el que había estado antes había sido en la casa de Yamapi. Zel mete a Yoko en el ascensor como puede y cierra la puerta
tras ella.
-Zel: ¿A qué piso vamos?
-Yoko: Wakaraneeee! –exclama con mucho acento de Osaka.
-Zel (empezando a perder la paciencia): Shhhh!!!! Urusai!! Senpai, ¿en qué piso
vive?
-Yoko: Ahhh!! En el ocho –contesta asintiendo con la cabeza. Zel pulsa el botón
del ascensor rápidamente- No espera… ocho es el nombre de mi grupo, Kanjani 8.
Lo conocesh??
-Zel: ¿Me está vacilando? – Pregunta ella también con acento de yakuza de Osaka
(el acento del Kansai es muy pegadizo por lo visto).- Entonces, ¿dónde vive?
-Yoko: Mmmm… creo que en el diez –contesta poco convencido.
-Zel: Hontou?
-Yoko: Hai!
El ascensor llega al ocho y Yoko empieza a salir, Zel le
agarra de la ropa impidiendo que se vaya, Yokoyama insiste en que va a subir al
décimo, pero ella no cree que pueda subir las escaleras a menos que sea a
cuatro patas, porque va perjudicadísimo. Por fin puede meterle dentro del
ascensor y cerrar la puerta, pulsa el botón del 10 y parece que el senpai se
calma (de momento). Cuando llegan al piso correcto salen y Zel se pone cerca de
Yoko por si se cae o tropieza. Zel tiene el móvil del senpai y su cartera, pero
no las llaves de la casa, porque esas no se las había dejado olvidadas en la
mesa del restaurante.
-Zel: Yokoyama, ¿las llaves?
-Yoko: ¿Qué llaves dices?
-Zel: Las de su casa.
-Yoko: ¡¡En el “pocketto” estarán, yo que seh!!
-Zel: No grite, es muy tarde -le riñe temiendo que los vecinos les escuchen.
Zel le mete cuidadosamente la mano en el bolsillo del pantalón a Yoko pero no encuentra la llave, busca en otro y nada, así hasta que le ha revisado todos los bolsillos de los pantalones sin ningún éxito. Yoko no hace ademán de ayudar ni de hacer nada, la verdad, Zel ha visto espantapájaros con más movimiento.
-Yoko: ¿Qué haces?
-Zel: Las llaves, busco las llaves –contesta secamente cada vez con menos
paciencia.
-Yoko: Pensé que querías sobarme el traseroh… y lo otroh –se encoje de hombros y acto
seguido mete la mano en uno de los bolsillos interiores de la chaqueta para
sacar las llaves de casa.
Zel se las quita de la mano de un tirón mientras murmura
entre dientes “lo mato…” en español.
-Zel: No le he tocado el trasero… ni nada –comenta
avergonzada mientras abre la puerta lo más rápido que puede, entra en casa de
Yoko y busca el interruptor de la luz mientras el senpai camina detrás de ella
con paso vacilante.
-Yoko: Un poco sí me lo has tocadoh…
-Zel: ¡Nada de eso! –Niega mientras se pone un poco colorada.- Habrá sido sin
querer…
-Yoko: No me importa, me ha gustado –confiesa abiertamente, cosa que seguramente
no hubiera dicho jamás, de haber estado sobrio.
-Zel: No diga tonterías… -por fin enciende la luz de la entrada y se topa a
Yoko frente a ella mirándola con los ojos entornados, posiblemente porque intenta enfocar la vista y no puede.
Zel se hace a un lado y se agacha para descalzarse, deja las
zapatillas en una esquina donde no molesten. Yoko intenta copiar a Zelgadiss y
descalzarse pero cuando se empieza a agachar pierde el equilibrio y ella tiene
que agarrarle para que no se abra la cabeza contra algún mueble o directamente
contra la pared.
-Zel: Ki wo tsukete! –exclama asustada.
-Yoko: Daijoubu, daijoubu –contesta haciéndose el digno, pero lo cierto es que
casi se hostia. Le hace un gesto con la mano a Zel para que le suelte, como que
él controla. Se sienta en el suelo medio cayéndose y se quita los zapatos
despacio. Después sin levantarse, gatea por el pasillo en dirección a su
habitación, cruza el salón y sigue hacia delante, a un pequeño pasillo en el
que debe estar la puerta de su cuarto. Zel le sigue, encendiendo
luces y apagando las de los sitios que dejan atrás.
Zelgadiss piensa que de la manera en la que bebe el senpai, es posible que esta NO sea la primera vez que camina a gatas por el suelo. Eso le produce un poco de miedo, You está a un paso de ser alcohólico. Y con Koichi-senpai tomando cerveza desde la mañana ya hay suficientes kinkis borrachuzos en la empresa. Tal vez deberían invertir en un buen psicólogo, eso ahorraría muchos futuros problemas en la Johnnys (y hubiera ahorrado pasados problemas también, un saludo a Kusanagi de SMAP y a Yamaguchi ex-TOKIO desde aquí).
Yoko llega a los pies de su cama, se agarra como puede al
colchón y se pone en pie, Zel está junto
a la puerta observándole, ha encendido la luz de la habitación. Yoko se sienta
en la cama y se echa sin más de cualquier manera, con las piernas fuera, en una posición incomodísima.
-Zel: Así no, senpai. –Se acerca para levantarle de ahí.-
Hay que ponerse el pijama, y meterse dentro de la cama, va a estar mejor.
-Yoko: Noo, así estoy bien -se queja como un niño pequeño.
Zel le levanta como puede y el senpai accede por fin a
ponerse el pijama, el problema es que está pesadísimo, y por lo visto lo de que
“el alcohol le pone cariñoso” es muy cierto. Yoko está intentando abrazar a Zel
mientras le dice “lo mucho que la quiere y que es su mejor amigo/a” (así, en
género indefinido), ella se escurre como puede para quitárselo de encima
mientras le intenta quitar la chaqueta y el resto de la ropa para ayudarle con
el pijama. Lo ideal sería que el senpai se vistiera solito, que ya tiene edad,
pero NO está muy por la labor esa noche. Cuando ya por fin le ha podido quitar
la camisa, no está dispuesta a quitarle nada más (porque le da horror), por suerte el senpai lleva una camiseta interior debajo.
-Zel: Senpai, cuanto antes se ponga el pijama, antes podrá
ir a dormir –dice intentando convencerle.-Tiene que quitarse la ropa.
-Yoko: ¡PUES ME LA QUITOH! –exclama muy agitado, se baja los pantalones con tanto
ímpetu que se lleva también los calzoncillos por delante y tiene toda la ropa
hecha un gurruño caída a la altura de los tobillos.
Zel suelta un gritito de terror, tiene los ojos totalmente
abiertos, sale corriendo de la habitación para no ver a Yoko como lo trajeron
al mundo. Se esconde en el pasillo.
-Yoko: Eeehhh??? ¿A dónde vas ahorah? –pregunta asombrado.
-Zel: Senpai, póngase los calzoncillos, ¡¡los calzoncillos!! –Exclama desde el
pasillo y sin querer entrar.
-Yoko: Sí, sí… -se agacha despacio y tantea con la mano para buscar la tela
correcta que tiene que volver a subir. – Ya está.
-Zel: Maji de?
-Yoko: Hai!
-Zel: Ahora póngase el pijama, kudasai –le pide desde el pasillo.
-Yoko: Ok desu…-lo busca por la habitación y se lo empieza a poner lentamente
mientras se agarra con una mano a la puerta del armario para no caerse.
Yokoyama dice que ya se lo ha puesto, Zelgadiss se asoma un
poco, ve que todo está más o menos en orden y vuelve a entrar a la habitación
del senpai, tiene otra vez la cara colorada.
-Zel: Vamos a poner bien el pijama, tranquilo, despacio, sin
quitarse los calzoncillos y sin asustarme otra vez, ne?
-Yoko: Osh! –exclama como si fuera un paleto del Kansai (un momento, es que LO
ES).
Zel le ayuda a ponerse el pijama lo mejor que puede porque
lleva la parte de arriba dada la vuelta, es decir, con la etiqueta por delante.
De todos modos lo ha hecho mejor de lo que ella esperaba contando con que lleva
una moña descomunal. Ella le da la vuelta a la parte de arriba y le ayuda a
volver a meter los brazos por las mangas tocándole lo menos posible, luego le
sienta en la cama.
-Zel: Ahora a dormir, ne? –le habla como un si fuera un niño
pequeño.
-Yoko: ¿Y tú? –pregunta un poco confuso.
-Zel: Yo tengo que irme a la casa –mira el reloj de su muñeca- Hum… ya no hay
trenes, es muy tarde.
-Yoko: ¡Quédate conmigoh! –le pide.
-Zel: No, no, esperaré un rato, y luego tomaré el primer tren de la mañana para
ir a casa. Tengo que ir al Shounen club a las tres de la tarde, para el ensayo
antes de la grabación –se excusa.
-Yoko: Pero puedes dormir aquí.
-Zel: No, me iré dentro de un rato –empuja un poco a Yoko para que se tumbe en
la cama de una vez y deje de dar la coña.
-Yoko: ¡Noooo, duerme conmigoh!
-Zel: ¿Nani? –pregunta asombrada.
De pronto Yoko agarra a Zel de un brazo e intenta meterla
dentro de la cama con él. Zel quiere soltarse mientras empuja a Yoko para que
la deje en paz. “Hay sitio para los dosh, la cama es grandeh!” dice Yokoyama
con pronunciación de borracho. “Mañana le va a dar vergüenza esto, cuando se
acuerde…ya verá” dice ella. “No hay nada de vergonzosoh en dormir con tu
senpai”.
Zel se aparta de Yoko por fin, y le pide que se duerma de
una vez.
-Yoko: Es porque no tienes pijamah, ¿na? –Comenta tumbado en
la cama.- ¡Yo te presto, tengo muchos allí en el armarioh!
-Zel: Oyasumi –dice antes de apagar la luz e irse de la habitación, pero Yoko vuelve a llamarla porque ahora quiere agua. Zel le trae un vaso con agua y Yoko lo bebe con rapidez. Por fin ella puede irse y dejarle allí para ver si se duerme.
Zelgadiss va al salón y se sienta en el sofá sin saber muy
bien qué hacer. Son casi las 3 de la madrugada y el primer tren no saldrá hasta
unas horas después, abre la mochila y deja encima de la mesa el móvil del
senpai y la cartera. Hina debe estar preocupado, pero no son horas de llamarle,
igual se asusta o se piensa que ha ocurrido algo malo. Zel busca a su alrededor
algo con lo que taparse, será mejor que se tumbe un rato en el sofá, duerma dos
o tres horitas y luego se levante para ir al metro más cercano y volver a casa.
Si tiene suerte igual llega incluso antes de que Shingo se despierte. Al final
encuentra una chaqueta de Yoko que está colgada en un perchero, la coge
dispuesta a usarla como manta improvisada. Está muy incómoda así que vigilando
que Yoko sigue en su cuarto, de hecho ya le oye hasta roncar un poco, se quita
el corsé extraño que usa para que no se le note el pecho y lo deja por ahí
posado, ya se lo pondrá cuando se levante para irse a casa.
Lo que deberían haber sido dos o tres horas han acabado
siendo unas seis, son cerca de las 10 de la mañana y Zel se ha quedado
totalmente sopa en el sofá. Yokoyama se levanta al baño porque se mea vivo y de
la que vuelve a su habitación con la mirada borrosa y la boca pastosa de resaca
cervecera mezclada con pastillas, percibe algo extraño en el salón. Un bulto no
identificado que está sobre el sofá, se acerca un poco sobresaltado ya que no
recuerda apenas nada de la noche anterior y no sabe qué podría encontrarse allí. La colada sin hacer? Una fan loca? Un amigo que hizo anoche y se vino a dormir a casa? Un perro callejero?
-Yoko: ¡Omae! –Grita al ver a Zel tapada con su chaqueta-
¿qué estás haciendo aquí?
Zel se da un susto de muerte y abre los ojos sin saber dónde
está, ve al senpai en pijama ahí plantado mirándola con expresión interrogante
y por fin se ubica en la casa de Yokoyama, Yoko está fatal de lo suyo, todo
despeinado, ojeras de haber dormido mal y cara de resacón.
-Zel: Senpai… -comienza.- ¿Qué hora es?
-Yoko: Ehhh…mira el reloj. -La nueve y treinta y dos minutos.
-Zel: ¡¡¡Kusho!!! ¿¿Tan tarde?? –debería haberme ido hace horas.
-Yoko: ¿Qué haces con mi chaqueta?
-Zel: Me he dormido…
-Yoko: Dámela –se la quita de un tirón y mira fijamente a Zel
extrañado en la zona de la camiseta.
-Zel: Debería irme –piensa en voz alta. –Hina debe estar preocupado.
-Yoko: ¡Omae, pero si tienes tetas! -Señala la camiseta de Zel.
-Zel: ¡Pues claro que tengo, soy una chica! –exclama enfadada y usa un cojín
que hay en el sofá como escudo para taparse porque Yoko la está mirando mucho.
-Yoko: Baka, ya sé que eres chica, pero siempre se me olvida.
-Zel: ¿Se le olvida? ¿Quién es el baka? –le arroja el cojín y Yoko lo esquiva
como puede, pero ella le acierta en la espalda.
-Yoko: ¡Oii, no me tires cosas!
El móvil de Yoko comienza a sonar sobre la mesa, él se
recompone un poco y descuelga. Es Hina, está muy preocupado porque Zel NO ha
aparecido por casa en toda la noche y teme que se haya ido a comprar “drogaína”
se haya “endrogado” y este muerto “de dobledosis” en alguna callejuela sucia de
un suburbio de Tokyo regentado por la yakuza, todo eso con palabras TAN mal
dichas es tal y como se lo ha explicado a Yokoyama a toda velocidad y sin
dejarle meter baza en la conversación. La cara de Yoko es un poema mientras
escucha a Shingo decir estupideces, Zel no tiene pinta de haber tomado drogas
nunca, así que no entiende nada de lo que dice su amigo. Por fin Hina deja de hablar como una ametralladora y
Yoko le dice que Zelgadiss está bien, que está en su casa y que se ha quedado
dormido en el sofá. Eso parece calmar a Hina momentáneamente, pero un segundo después
empieza a echarle la bronca a Yoko porque no le avisó de que Zel se iba a
quedar a dormir allí, además Zel tampoco ha contestado a sus mensajes y
llamadas y eso que le ha estado llamando desde muy temprano esa mañana. Yoko le
dice a Zel que mire el teléfono, ella lo saca de su mochila, como siempre lo
lleva en silencio, no se ha enterado de nada (típico de ella). Lo revisa y ve
que tiene 4 llamadas pérdidas de Murakami y como 35 mensajes de Line pidiéndole
que “no se endrogue” “no se junte con malas compañías” “no haga tratos con la
yakuza” y mil cosas absurdas más, los últimos son mensajes desesperados
pidiéndole que vuelva a casa, y “que si se ha endrogado un poco le perdona y no
le va a pegar ni nada”.
-Zel: ¡¡Que no tomo kusuris!! –exclama mientras lee todo ese montón de
estupideces en el Line.
-Yoko: Ya lo sé, si ni siquiera tienes mucho aguante con el alcohol… -comenta
con el móvil junto a la oreja.- ¿Cómo ibas a tomar nada más fuerte?
Hina se queja al otro lado del auricular, y le suelta mil
indicaciones a Yoko.
-Yoko: Hai… hai… wakatta…mmm… hai… sou desu ne…hai…
wakattayo!! –asiente sin parar mientras contesta al montón de cosas que le dice
Shingo.
-Zel: ¿Nani? –pregunta sin saber qué pasa.
Yokoyama le hace un gesto con la mano para que espere. Un par de minutos después se despide y cuelga,
suspira largamente.
-Yoko: Qué pesado es, no sé cómo puedes vivir con él… -se queja.
-Zel: Bueno… ya sabes… no tenía opción -se encoje de hombros.- Por cierto, es
tarde, yo me tengo que ir.
-Yoko: Nooo, me ha dicho Hina que te tengo que dar de desayunar, que no se
entere él que no has comido nada.
-Zel: Ehhh?
-Yoko: Sí, que el desayuno es muy importante y no sé qué más. La verdad es que
he desconectado un poco del rollo que me estaba soltando, pero de eso me
acuerdo, de hecho es de lo poco que me acuerdo porque tengo dolor de cabeza
que… –se lamenta.
-Zel: Atarimae desu, anoche bebió mucho.
-Yoko: Que va, si yo puedo beber mucho más, fueron las pastillas esas, que me
sentaron mal con el alcohol.
-Zel: Ya… será eso… -le da la razón como a los locos.
-Yoko: Espera un momento, voy a ducharme, ahora vuelvo y te doy de desayunar,
no tardo nada, na? –se va al baño.
-Zel: Bien.
Zelgadiss enciende la tele porque se aburre y no sabe qué
más hacer. Mira el móvil distraídamente y ve que tiene unos mensajes de Elphie
diciéndole que le desea suerte de parte de todos para su actuación en el
Shounen club esa noche. También le informa de que dentro de poco irán por fin a
Japón todos, Sho-chan ha dimitido como presidente del gobierno. Nino por su
parte se ha metido a trabajar en un restaurante japonés en Cádiz y por lo visto
le va muy bien, ha tenido gran acogida como chef. Jun está triunfando como
modelo de publicidad de supermercados y Aiba… Aiba sigue como siempre, baka y
feliz. Zel les contesta y evita mencionar que está en casa de Yoko… no sea que
ellas lo malinterpreten y tenga que pagar una cena. ;p No tiene nada que decir
de Ohno porque está desaparecido (mira esto no está desactualizado, es cierto
en estos momentos tb), pero les dice que está ocupado pescando y con sus cosas,
que no le ha visto en un tiempo. Aprovecha también para decir que es un huevón y que está hasta el moño de él porque está pasando totalmente de ella y ni siquiera la llama por teléfono.
![]() |
| "El retrasado" |
(* Aquí los King&prince son Juniors xq esta historia va con mucho retraso, más del
que tiene el propio Hirano).
-Zel: Areeee??? Meccha kawaii!!!! Dareeeeee?? –exclama mientras le ve pelando
una patata muy sonriente y mirando a cámara.
![]() |
| "El ratonuco" |
-Zel:
Yokoyamaaaaaaaaa!!!! –grita con todas sus fuerzas.
Yoko sale del baño a toda prisa y llevando solo una toalla
puesta atada a la cintura.
-Yoko: Doushita no? –pregunta sin saber qué demonios ocurre para que Zel ande
dando voces.
-Zel: ¡La tele!
Yokoyama mira con atención el programa y alucina en colores.
-Yoko: ¿Esto es de anoche? No me acuerdo de nada –confiesa.
Salen unas imágenes de Yoko abrazando a Zel junto al taxi la
noche anterior.
-Zel: Mierda…
-Yoko: ¿Te abracé? –pregunta incrédulo a la par que avergonzado. –Tengo que
dejar de beber tanto, me pongo muy cariñoso…
-Zel: Y luego en casa se puso peor…
-Yoko: ¿A qué te refieres? No sé si quiero saberlo.
-Zel: Mejor que no.
-Yoko: Gomen na… no me acuerdo, espero que no fuera algo muy malo.
-Zel: Subaru me ha hecho cosas peores.
-Yoko: Hum… eso no me tranquiliza mucho –niega con la cabeza mirando a otro
lado.
-Zel: No me gusta lo que están insinuando en la tele –se queja mientras señala
a la pantalla.
-Yoko: “Insinuando”, solo les ha faltado decir que nos vamos a casar, esto es
terrible.
-Zel: Joder, qué vergüenza, pues como se hayan enterado de que he pasado la
noche aquí…
Voz en off de la tele: Las últimas informaciones dicen que
Inohara Zelgadiss acompañó a Yokoyama Yu a su casa en un taxi y no hay noticias
de que haya abandonado el edificio aún, por lo que parece que los dos han
pasado la noche juntos.
-Yoko y Zel: ¡MIERDAAAA!
-Zel: “Juntos” NO, que yo he dormido en el sofá.
-Yoko: ¡Sou desu! –confirma.
-Zel: Aunque anoche el senpai quería meterme dentro de su cama.
-Yoko: ¿Quién yo? –abre mucho los ojos.
-Yoko: ¿Qué estás mirando? –pregunta avergonzado.
-Zel: Eh??? –por fin sale de su ensimismamiento. –Betsu ni… -suelta sin darle
importancia y poniéndose por enésima vez un poco colorada, con los nervios se
le cae el teléfono de las manos.
-Yoko: Se te ha caído el móvil. En fin, voy a vestirme… porque creo que eres un
poco pervertida y no me gusta cómo me estás mirando.
-Zel: ¿Pervertida yo? Anoche usted quería meterme en su cama, guarro –se
defiende.
-Yoko: No me acuerdo de eso –se va rápido a su habitación para vestirse y
cierra la puerta.
En la tele cambian de tema, Tsubasa Imai tiene un nuevo
butai en el que baila “furamenko” y salen unas imágenes de la obra, después
Tsubasa en la rueda de prensa diciendo que en Sevilla un profesor muy bueno le
enseñó todo lo que sabe. También comenta que la tortilla de patata y la paella
son dos de sus platos favoritos de España.
Al rato sale Yokoyama vestido y peinado haciendo como si
nada hubiera pasado.
![]() |
| los gordos de grupo hacen mejor caldo |
-Yoko: Ven, a ver qué quieres desayunar.
-Zel: No sé, lo que haya.
-Yoko: Hay bastantes cosas, tengo avena, fruta, huevos, tofu, barritas energéticas, no sé…
-Zel: Un té -dice.
-Yoko: ¿matcha? ¿sencha? ¿kukicha?
-Zel: Negro.
-Yoko: No tengo.
-Zel: Bueno, el que sea está bien… ¿tiene leche?
-Yoko: Desnatada.
-Zel: Jo, qué asco... -se queja poniendo mala cara.
-Yoko: No puedo tomar la otra, o me volveré a poner gordo otra vez.
-Zel: Pues los gordos de grupo están más buenos.
-Yoko: Eso no lo piensa nadie, no digas tonterías.
-Zel: A mí me gustan más -afirma.
-Yoko: Pues si te gustan los gordos ya te presentaré yo a un junior del Kansai que está bien relleno, trabaja conmigo en el Hirunandesu.
-Zel: Senpai, le recuerdo que yo ya tengo novio. Estoy con Ohno.
-Yoko: A Akito eso no le va a importar, si tiene más cara que espalda.
-Zel: Desde luego, con qué gente más rara se junta.
-Yoko: Es de Osaka, como yo.
-Zel: Lo que yo decía... raro.
-Yoko: Oi!!!
Por fin le da su té al que zel procede a echar leche, cosa que Yoko no entiende. El senpai le ha preparado un tamagoyaki también y una tostada.
-Zel: Senpai… ¿cree que los paparazzi estarán ahí abajo?
-Yoko: ¿En la entrada del edificio? No lo sé.
-Zel: No quiero encontrármelos. ¿Qué voy a hacer? ¿Salir en chándal y decirles que no estamos juntos? Ni que fuera Chenoa… -comenta preocupada.
-Yoko: ¿Chenoa quién es, una idol coreana? No recuerdo ese escándalo.
-Zel: No, da igual…
-Yoko: No pasa nada, si están abajo tú solo mira a cámara y sonríe, no digas nada, de todos modos el presidente quiere que la gente crea que estamos liados.
-Zel: ¡Pero yo no!
-Yoko: Te recuerdo que accediste a cambio de un vale de 20 mil yenes para comprar ropa en el uniqlo.
-Zel: Joder…
-Yoko: Acábate la tostada, no pasa nada. Ya verás como no hay nadie abajo.
-Zel: No quiero que me reconozcan si están abajo.
-Yoko: Te presto una mascarilla y una gorra o algo para que no se te vea la cara de gaijin. ¡Es que tienes mucha cara de gaijin! –se queja.
-Zel: SOY GAIJIN.
-Yoko: Espera, que se me está ocurriendo una cosa… voy a rebuscar en el armario.
-Zel: Me da miedo, senpai…
Unos minutos después Zel está vestida de colegiala con el uniforme de las “canjani” de Yoko y su peluca negra larga. Se ha maquillado bastante y está muy diferente de su pinta de “Oguri Shun en Binbo Danshi” que suele ser su estética habitual en la empresa. Lo que pasa es que como Yoko es bastante más alto que ella, la falda le queda un poco como si fuera una colegiala pandillera/malota de película de los 70. Tampoco entiende por qué Yoko tiene maquillaje de mujer en casa, pero bueno… no tiene ganas de hacer preguntas incómodas, ya es suficientemente raro que tenga la ropa de su personaje travesti en el armario.
![]() |
| Las más chulas de Móstoles, digo... de Minato-ku. |
-Yoko: Ellos esperan a un “Johnnys gaijin”, jamás se darán cuenta de que eres tú si sale una colegiala japonesa por la puerta, puedes ser la hija de unos vecinos del edificio, ¿na? Eso no es sospechoso –comenta animado.
-Zel: Hombre, la idea es original pero… ¿qué pasará cuando Hina me vea así? No quiero que se dé cuenta de que soy una mujer.
-Yoko: No te preocupes, tú le dices que te he prestado la ropa yo, si él no se entera de que eres chica aunque te vea así vestida, es montón de tonto.
-Zel: Está bien… -lanza un suspiro.- Allá voy.
-Yoko: Deberías ponerte algo de relleno debajo de la blusa, tienes poco...-no le da tiempo a acabar la frase antes de que Zel le suelte un capón en la cabeza que le deja mudo. Esa chica esta aprendiendo a pegar a lo Murakami y eso es peligroso.
Al final resulta que hay unos tres paparazzi apostados fuera
del edificio, Zel baja la cabeza y el pelo negro de la peluca le tapa la cara
convenientemente. Camina así hasta llegar a la entrada del metro, toma el
primer tren que pasa y se dirige hacia la casa de Hina. Algo más de media hora
después por fin está a salvo en su barrio residencial. Sube al ascensor, llega
a su piso y abre la puerta de casa con la llave.
-Hina: ¡Okaeri nasai! –le contesta Hina desde la cocina.
-Zel: Ohayouuuu, ¿has visto la televisión esta mañana? –entra en la cocina.
-Hina: Ohh… -exclama, y se queda mirando fijamente a Zel vestida de chica, el corazón se le pone “en modo doki doki” máximo.
-Zel: La tele, lo de las fotos de Yokoyama y yo anoche, wakaru?
Hina no reacciona, tiene las pupilas muy dilatadas y se ha quedado totalmente embobado.
-Zel: Shin-chan, ¿me estás escuchando? ¿daijoubu?
-Hina: Eh… Hai, hai. –asiente con la cabeza por fin y parece que ha vuelto en
sí.
-Zel: Estás muy raro, siento no haberte llamado anoche…
-Hina: ¿Raro yo? No, no… es que… -se va de la cocina sin acabar la frase.
-Zel: Neekoooo!!!!!! –exclama emocionada.
-Hina: Suki?
-Zel: Suki desu!! –Grita.-Me encanta.
Zel coge a la gatita de los brazos de Shigo con mucho
cuidado.
-Hina: Kawaii –dice, pero se refiere más a Zel-kun que a la gata, la verdad.
-Zel: Kawaisugiru. –le da un beso en la cabecita a la gatilla.
-Hina: Se llama Chii-chan, la adopté ayer, trajeron animales al programa, y
todos se empeñaron en que debería tener una mascota.
-Zel: Es una buena idea, es preciosa.
Hina mira a ambas con los ojos a punto de salírsele corazones
de tanta kawaiicidad.
Van al salón y Zel le explica un poco lo que ha pasado y por
qué ha tenido que “travestirse” para llegar a casa sin levantar sospechas,
Shingo alucina bastante, pero sobre todo se está empezando a preocupar porque
le parece que a Zel le queda estupendo el uniforme de colegiala y le está
gustando mucho con ese look como de “estudiante malota”. ¿Se está gayerizando
más por culpa de su compañero de piso? ¿Ahora encima es fetichista de los
travestis? La cosa realmente está degenerando mucho según su opinión.
-Zel: Toma a Chii-chan. Tengo que darme una ducha y vestirme
para ir al Shounen club, debo estar allí a las 3 de la tarde. –se excusa
mientras le deja a Chii-chan en el regazo. Luego se levanta del sofá y camina
hacia la habitación para buscar su ropa normal para poder cambiarse luego.
Shingo no le quita ojo a su compañero de piso mientras se aleja meneando la
falda con un suave vaivén que acaba por ponerle peor y empezar a imaginarse
cosas como de dorama de los que echan muy tarde por la noche… Sacude la cabeza
e intenta alejar esos pensamientos de su mente.
-Hina: Chii-chan, no estoy bien –confiesa a la gatilla, que
le maulla agudamente como si pudiera entenderle.
Un rato después Zel sale del baño vestida y peinada, ha
doblado la ropa de “canjani” y guardado la peluca de Yoko en una bolsa. Se lo
da a Hina, que está mirando distraídamente una revista de economía.
-Zel: Dáselo a Yoko, kudasai.
-Hina: Hoy es su día libre, mañana se lo doy.
-Zel: Y tú, ¿no trabajas hoy? Eso es raro, siempre trabajas.
-Hina: No, hoy es mi único día libre de todo el mes.
-Zel: Sou desu ka?, entonces puedes ver el Shounen Club, espero hacerlo bien.
-Hina: Claro, lo veré –contesta con una sonrisa mientras acaricia la cabecita
de Chii-chan que está sentada sobre él cómodamente.
-Zel: Arigatou! –le agradece, y luego acaricia ella también a Chii-chan antes de
dirigirse a la salida y tomar su mochila, que había dejado posada sobre la mesa del
salón.
-Zel: Itte kimasu. –se despide.
-Hina: Itterasshai! Ganbatte, naaa? –dice con mucho acento de Osaka
(concretamente de la ciudad de Takatsuki).
Zel sale de casa algo más tranquila de lo que estaba cuando llegó. Shin-chan tiene un efecto curativo, siempre consigue que
esté mejor cuando anda atacada de los nervios por alguna cosa, es un buen amigo
y un mejor compañero de piso, por más que sea bastante pesado y a ratos un
poquito raro. Se dirige a la compañía, un coche irá a recogerles allí y les
llevará al plató de la NHK para hacer el ensayo general y luego grabar el
programa en directo por la noche. Tego y Massu deben están de camino también.
































