sábado, enero 07, 2017

18. El friday en la FRIDAY.

(Es muy largo. Como el universo conspira contra mí para que nunca sea guionista, de algún modo tengo que desquitarme escribiendo diálogos, jajajaja./ Venga, que para el próximo ya saldrá "la Pepi"./ Me he dado cuenta de que Yokoyama es un buen personaje para putear, aunque nada de lo que yo escriba aquí puede ser tan cruel como las cosas que le han pasado en la vida real a él./ Tiene pinta de que Ohno va a estar muy "feliz" con los sucesos de este capítulo)  


Zel llega un poco apurada al plató del Music Station, lleva un “justificante” de que ha estado en la oficina del señor Kitagawa, para que no le echen la bronca por haber llegado unos minutos tarde. Más que nada por Massu, que se ha convertido en un negrero y le tiene un poco martirizada, siempre presionándole para que haga bien las coreografías, cante bien y demás (encima le roba la comida a Zel siempre que tiene ocasión).

-Tegoshi: Menos mal que has llegado, ¿los españoles sois siempre tan impuntuales?
-Massu: Venga, tira para allá que tenemos que ensayar y luego hacer la prueba de cámara antes del programa.
-Zel: Gomen ne... (les da el papel. Lleva puestas las gafas de sol).
-Tegoshi (leyendo): Ahhh, ¿estabas reunido con el presidente?
-Zel: Sí, me hizo llamar esta mañana.
-Massu (sospechando): ¿Te ha dicho algo que tenga que ver con nosotros? Si es así tienes que decírmelo, porque yo soy el que está a cargo de esta unit, ¿ne?
-Zel: No, no tiene nada que ver con vosotros. Me ha dicho que tengo que dar clase de inglés a Yamapi.
-Massu: Sí, qué buena idea, mejor que se las des tú, porque todas las profesoras que ha tenido no le han enseñado nada...
-Tegoshi: Bueno sí, le han enseñado las tetas... y lo que no son las tetas también, porque se las ha debido de tirar a todas.
-Massu (flipándolo mucho): EHHHHH? ¿En serio?
-Tegoshi: Pues claro, ¿en qué mundo vives, Massu? No te enteras de nada, hombre.
-Massu: Y yo qué sé, a mí esas cosas no me las contáis nunca, porque decís que me pervierten...
-Tegoshi: Y es verdad, mejor que no escuches nuestras conversaciones guarras. Por ahora no estás preparado. Es por tu bien, cuando seas hombre ya te las contaremos. –Le posa la mano en el hombro de manera paternalista, lo cual es muy raro porque Tegoshi es más joven que Massu (pero se conoce que tiene más mundo que él).
-Massu: ¿Cuándo “sea hombre”? –Massu no entiende nada.-  ¿Y qué se supone que soy ahora?
Tegoshi: Bueno Zel-kun, si tú le das clase, seguro que aprende algo POR FIN. Porque a ti desde luego no te iba a follar Yamapi, JAJAJAJAJAJAJAJA.
-Zel (hablando inesperadamente en inglés): Damn it!!  


Hina se acerca e interrumpe la conversación.

-Murakami: Zel, ¿tas bien? ¿Cómo ties el’ojo? –suena como una mamá preocupada. Le quita las gafas de sol mientras Zel se resiste porque no quiere quitárselas.
-Tegoshi: PERO ¿QUÉ TE HA PASADO?
-Massu: ¡Vas a acabar con mi vida, no me das más que preocupaciones! –Exclama.
-Zel: No exageres, estoy bien, esto se cubre con un poco de maquillaje y ya...
-Murakami: No sé yo... muncho masquillaje van a tenel que ponelte...
-Massu (totalmente sobreactuado): ¡Está todo hinchado! ¡Eso no se arregla con maquillaje!
-Zel: Nadie se va a dar cuenta, en la tele seguro que apenas se nota en cuanto me cubran el color morado. -Mira hacia los Kanjani que están a unos pocos metros de allí, comentando algunas cosas de su actuación. De pronto su mirada se cruza con la de Subaru.
-Subaru: ¡ZEL-KUN!
-Zel: ¡BARU-CHAN!

Corren el uno hacia el otro, apartándose cada uno de su respectivo grupo.

-Ambos a la vez: ¡¿Qué te ha pasado?!
-Zel: Hina me golpeó esta mañana en la cara... pero fue un accidente.


Subaru le toca la cara a Zel, muy preocupado.

-Subaru: Pobre....
-Zel: ¿Y a ti?
-Subaru: Anoche Ohno me dio un puñetazo en la boca... y no, NO fue por accidente.

Zel le acaricia el labio hinchado a Subaru.

TODO EL MUNDO LES ESTÁ MIRANDO, PARECE UNA ESCENA SACADA DE UN YAOI. Realmente ellos no parecen darse cuenta de lo sumamente homosexual que resulta todo aquello entre dos Johnnys (a pesar de que uno en realidad sea una chica).

-Ryo (acercándose): Esto... no quiero interrumpir esta imagen tan “bonita”, pero os está mirando hasta el tío de iluminación.

Zel y Baru se apartan el uno del otro a toda prisa y comienzan a disimular, con lo que AÚN resulta todo mucho más sospechoso.

-Subaru (mirando hacia el suelo y moviendo un pie nerviosamente): Zel-kun, ¿te duele?
-Zel: Sí, me duele. Pero no pasa nada... -Le contesta ella mientras se mira las uñas de la mano izquierda distraídamente.
-Subaru: Voy a darle una patada en el culo a Hina, para que otro día tenga más cuidado contigo... -murmura cabreado.
-Zel: No es necesario, el pobre estaba muy preocupado. Ya lo ha pasado bastante mal.
-Subaru: Hum... me lo pensaré de todos modos. Te ha dejado una pinta horrible.
-Zel: Dime ¿por qué te pegó Satoshi? Y qué hacíais anoche tan tarde juntos.
-Ryo: ¿Ahora sales con la competencia? ¿Qué hacías tú con Ohno? –Pregunta sospechando cosas raras.
-Subaru: Ryo-chan, no te metas, esto es una conversación privada.
-Ryo: Bueno, pues ya me voy... pero no me gusta un pelo que salgas con uno de Arashi sin decírnoslo antes al resto. Sobre todo porque si me lo dices, me hubiera apuntado también a la fiesta, anoche no tenía nada mejor que hacer...
-Subaru: Qué pesado eres, no sabía que tenía que pedir permiso al grupo para ir a beber unas cervezas a una izakaya. Ni tampoco necesito tu compañía todo el tiempo, que te tengo muy visto. Nishikido.
-Ryo: Estás muy raro desde que este extranjero ha aparecido en la Johnnys... 


Se va un poco mosqueado y se junta con el resto de kanjani para comentarles el cotilleo. Se sienta con ellos.

-Maruyama: ¿Pero qué le ha pasado a Zel en el ojo?
-Hina: Le golpeé esta mañana sin quelel.-confiesa apenado.
-Ryo: ¿Cómo, así? -estira el brazo con tan mala suerte que le da a Yokoyama.
-Yoko: ¡¡Joder, Ryo-chan!!
-Ryo: Ay perdón, ¿estás bien? 




Okura que tiene cero empatía por el dolor de los demás se descojona vivo de risa.



-Zel: ¿Por qué te pegó Satoshi? –Pregunta en voz más baja.
-Subaru: Decía que era culpa mía que él te hubiera llamado “prostituta”. Pero quien lo dijo fue él, no tengo nada que ver con eso... –se justifica.
-Zel: Algo dirías para calentarle la cabeza, ¿ne?
-Subaru: Mira, tu novio es un inseguro, y parece que no confía nada en ti.
-Zel: Tal vez hay un poco de eso..
-Subaru: Pienso que esa persona no te conviene.
-Zel (cruzándose de brazos): ¿Ah no? ¿Y quién me conviene? ¿Tú? –pregunta escéptica.
-Subaru (acercándose a ella): Pues bueno... si tú quieres... a mí me parece una idea genial. Te vienes conmigo, que yo no te voy a dejar tirada como Satoshi. –Le pone la mano en el hombro.-En contra de lo que puedas pensar soy un buen novio... Te lo puedo demostrar. –Sonríe de manera kawaii. -Y además ya tienes garantías de que en la cama te funciono... bueno, en la cama, dentro de un armario, o donde tú quieras que lo hagamos, no tengo problema con eso, soy un tipo abierto de mente. -Pone morritos

Ryo tose exageradamente a varios metros de distancia. Subaru se da por aludido, quita la mano del hombro de Zel y se aparta un poco de ella.

-Zel (cambiando de tema): Tengo que ensayar, no quiero volver a equivocarme en la televisión. Me da mucha vergüenza hacerlo mal... Y luego Massu se enfada conmigo. –Se aleja de Baru.
-Subaru: ¡Al menos piénsatelo! –Le grita.
-Zel (girándose): No hay nada que pensar, Shibutani. Yo te odio, ¿lo habías olvidado?
-Subaru (cabreado): ¡PUES YO TE ODIO MÁS, BAKAYARRRO! –dice con todo el acento del Kansai que le sale.
-Zel: ¡ME PARECE PERFECTO! –camina con paso ligero y cara de enfado.


Los kanjani y los tegomassu miran la escena con mucho interés.

-Yasu (mirando a los otros kanjani): Si esos dos se odian yo soy rubia natural –Se atusa el pelo con un gesto amanerado.
-Yoko: Tal y como se han mirado y tocado antes, ahí seguro que hay tema... Y me jode mucho no enterarme bien del cotilleo. –Se cruza de brazos.
-Maruyama (que no se entera de nada porque estaba un poco en su mundo): ¡Jo, qué interesante!
-Subaru: Vamos a ensayar ya, ¡coño! –Suelta cabreado mientras se acerca a ellos.
-Hina: Bueno, pelo no es pa’ ponelse asín.
-Subaru: Shingo, que sepas que vives con un extranjero muy estúpido.
-Hina: ¿Ah sí? Pos a mí me cae bien el chaval.
-Subaru: A lo mejor es porque tú también eres un poco baka...
-Yoko: Oye, no te pases. Si el extranjero te ha rechazado no es culpa de Hina, no hace falta insultar.
-Subaru: ¿Y vosotros qué sabéis de eso?, que siempre me estáis escuchando las conversaciones, ¡¡cotillas de mierda!!
-Maruyama (con cara de inocente): Lo hemos escuchado absolutamente todo... pero “por casualidad”, ¿naa?
-Subaru: Sois unas marujas de Osaka.
-Yasu: Eh, que yo soy de Hyogo...
-Maruyama: Pues yo de Kyoto...
-Subaru: ¡LO QUE SEA! –grita cada vez más mosqueado.

-Yasu: Jopetas, que humos...
-Subaru (mirando a Yoko): Y a ti que te pasa, ¿ya estás llorando otra vez?

-Yoko: No es eso, es que Ryo me ha metido el dedo en el ojo.
-Subaru: Desde luego 
hoy estáis todos de un gilipollas...
-Ryo: Venga, vamos a ensayar, los líos homosexuales de Subaru no son asunto nuestro... -concluye, a pesar de que él también quiere saber qué coño pasa, más desde que descubrió que Zel en realidad es chica, la actual situación le divierte sobremanera.
-Subaru: ¡Exacto! ¡Y además, que no soy gay! –Concluye.

Los Kanjani se miran entre ellos extrañados y luego van a ensayar las posiciones en las que tienen que colocarse el principio de su actuación.

Zel junto a los Tegomassu les comenta que tienen que pedir perdón a Domoto-san porque el presidente le ha obligado. Tegoshi parece conforme, pero Massu tiene miedo de que Zel vuelva a soltar alguna cosa sin sentido y se lie parda otra vez. No quiere más problemas, pero el presidente les llamó a ambos el día anterior para felicitarles porque debido al escándalo, las ventas del single habían subido más de lo esperado. Así que a pesar de todo, están orgullosos del éxito que ha tenido la última canción y lo bien que les ha venido la incorporación de Zel-kun.

Un rato después, ensayando.

-Massu: Por última vez, Zel, atento a los pasos después del estribillo, que siempre te lías. Empezamos dando un paso hacia el  lado derecho y luego ya viene lo otro. Tegoshi, y tú te estás adelantando.
-Tegoshi: Que yo no me adelanto, eres tú el que va lento.  Como todo lo que haces en la vida.
- Massu: Yo no voy lento, voy al ritmo que hay que ir. Encima no me repliques, descarado, ¿acaso has olvidado quién te enseñó a bailar?
-Zel: No le lleves la contraria, se enfada y me da mucho miedo...-dice en voz baja mirando a Tegoshi de reojo.
-Tegoshi: Si es que es verdad, que va lento para todo. Creo que ni se ha estrenado.
-Massu: ¡Yuya! ¡No hables de esas cosas, que nos puede escuchar la gente! –Le contesta muy mosqueado.
-Zel: ¿Hablas en serio? –Mira a Massu de arriba abajo.- Pues no sé tú, pero yo me lo tiraba.
-Massu: ¡Ahora salta el otro pervertido! –Massu se pone muy colorado y se larga a sentarse en las gradas del público visiblemente afectado.
-Zel (Mirando a Tegoshi): ¿Me he pasado? Si es que tiene un buen culo, yo le daba... -se justifica mientras hace gestos con las manos como de estar sobándoselo.
-Tegoshi: Creo que sí, te has pasado un poco. Massu se pone un poco violento con estos temas... como es un “cherry boy”. Aún le falta mucho por aprender y experimentar al pobre –dice en plan diva sobreactuada.
-Zel: Uhh, habló el experto.


Zel se acerca a Massu y se sienta a su lado, este parece avergonzado o molesto, puede que ambas cosas.

-Zel: Oye Massu, no te enfades conmigo, te lo había dicho como cumplido...
-Massu: A mí esos “cumplidos” no me gustan. Ya tengo bastante con un grupo que me trata como si fuera un niño pequeño.
-Zel: Gomen ne... ha estado mal, lo siento. –Le da palmaditas en la espalda. –No diré más cerdadas.


Massu se levanta un poco más animado.

-Massu: Venga, vamos a hacer el ensayo final, ¿vale? Que ya casi nos salía perfecto... para variar.
-Zel (se pone en pie también): ¡VALE! –le da un azote en el trasero.


Massu da un respingo asustado y luego mira a Zel con cara de pánico.

-Zel: Sumimasen, es que no he podido evitarlo, es tan redondo... -confiesa avergonzada. –Pero te juro que ya no te toco más.

El pobre Massu camina con paso rápido hacia el lugar donde está Tegoshi, ya no se fía nada de Zelgadiss.

Un buen rato después todos acaban de ensayar sus respectivas coreografías y están desperdigados por el plató, esperando a que sea la hora de grabar el programa (se emite en directo). Zel está entretenida con el móvil, buscando fotos de Koyama sin camiseta y diciendo guarradas en español (aprovechando que no le entienden). Mientras, Massu se come un onigiri que había traído en su bolsa y un tupper de plástico del supermercado con unas gyozas que echan un pestazo a ajo impresionante a varios metros de distancia. Tegoshi está hablando y riendo a carcajadas junto a un par de chicas de las AKB48 que han ido también al programa. A ver si tiene suerte y se liga a alguna de las 48... aunque sabe de sobra que se supone que tienen prohibido echarse novio (a Tegoshi le da todo igual).

Los kanjani hablan en dos grupitos, se oyen las carcajadas de los san-baka y Ryo, que seguramente están contando alguna anécdota de sus burradas por Osaka, unos pocos metros más allá, Okura duerme sobre el regazo de Yasu, que está sentado junto a Maruyama conversando animadamente sobre tonterías kawaii.

El teléfono de Yasu suena en vibración a su lado, lo coge y mira la pantalla, una sonrisa ilumina su cara al ver el nombre, descuelga.

-Yasu:  Moooshiiii mooooshiiii, senpaaaai!!!! –Exclama muy contento, poseido por todo el espíritu de kinki gritón que lleva dentro..

Okura se levanta enfadado murmurando que con esos chillidos no hay quien  duerma. Busca comodidad en el regazo de Hina, que está sentado a unos metros de allí y vuelve a acurrucarse mientras Murakami le acaricia la cabeza distraidamente como si fuera una mamá cariñosa. 

-Tsuyoshi: Yasu-kun, no grites tanto...-dice con una voz muy extraña, como si le costara hasta hablar.
-Yasu: Senpai  ¿se encuentra bien? ¿Ha cogido un resfriado? Su voz suena un poco rara...
-Tsuyoshi: No, no es nada de eso... es mucho peor... ay...-se oyen sonidos extraños.
-Yasu: Tsuyoshi-senpai, ¿qué le ocurre? Me estoy preocupando.
-Tsuyoshi:  Bueno... ¿recuerdas los bombones que me trajiste ayer?
-Yasu: Sí claro, era la caja más enorme que pude encontrar en la tienda, y parecían tan ricos!
-Tsuyoshi:  Lo eran, de hecho tan ricos estaban que me los comí todos de una vez.
-Yasu: ¿TODOS? Senpai, por lo menos había 80 bombones ahí,¿ usted sabe la cantidad de calorías que es eso?
-Tsuyoshi:  No me he fijado en las calorías... sé q no debería habermelos comido juntos, ahora me arrepiento.
-Yasu:  Se va a engordar, senpai. Va tener que controlarse un poco
-Tsuyoshi:  Auch... no me preocupa mucho lo de engordar en estos momentos...ahhh...-se le escucha quejarse.
-Yasu: ¿Se puede saber qué le pasa, Domoto-senpai?
-Tsuyoshi: Yasu-kun... no sé cómo decirte esto... –se oye un sonido rarísimo.-¡Ay joder, que me cago!


El senpai ya no habla más, una sinfonía de sonidos poco agradables acompañados de quejidos de dolor  suenan por el teléfono, por supuesto Yasu no deja de escuchar atentamente, porque a él le encanta todo lo escatológico, como buen Kanjani que es. Si Okura escribe entradas en su nikki sobre los pedos de Subaru o cuando el propio Yasu estuvo con diarrea, él tambien comparte la afición por estos temas “tan interesantes”.

Un par de minutos después el senpai vuelve a hablar.

-Tsuyoshi: Yasu, ¿sigues ahí?
-Yasu: Sí senpai, le escucho .
-Tsuyoshi: Espero que lo anterior no lo hayas oído...
-Yasu: Me temo que sí, senpai. No se preocupe, son cosas normales –dice quitandole hierro al asunto para que el Tsuyoshi no se sienta avergonzado.
-Tsuyoshi: No le cuentes a nadie lo que has oído... ay, como me duele la tripita...
-Yasu: Senpai, ¿por qué no se acuesta y descansa un rato?
-Tsuyoshi: No estoy en casa, como no me eche en el suelo. Pero parece un poco sucio y mi ropa es muy cara, es vintage de importación, ¿sabes?
-Yasu: Senpai, ¿ha ido a trabajar en ese estado?
-Tsuyoshi:No, es mi día libre, así que me levanté y pensé que me apetecía pasearme por un templo o algo. Así que vine a Asakusa... esta mañana me sentía un poco raro, pero no le di importancia. La cosa es que hace un rato me empecé a encontrar muy mal, y por suerte  había unos baños públicos cerca, porque si no, salgo en el Tokyo sport y en la revista Friday de portada todo cagado! Y con “cagado” no me refiero al estilo de los pantalones.
-Yasu: ¿Está en unos baños públicos?
-Tsuyoshi: Sí, y creo que había algun paparazzi persiguiendome, van a sospechar algo raro si ven que no salgo de aquí. Y ya llevo un buen rato. Me siento muy mal, creo que me voy a morir aquí, no se me pasa.
-Yasu: Bueno, tranquilicese, ya verá como todo sale bien –dice para calmarle un poco.
-Tsuyoshi: Llamé al manager-san pero está en otra ciudad, como yo no trabajaba se tomó el día libre y no puede venir a ayudarme... estoy muy solo–está a punto de echarse a llorar.
-Yasu: A ver qué se me ocurre...
-Tsuyoshi: Esto es muy vergonzoso, si sale en la prensa me muero, todavía estoy asimilando lo de que tengo cara de patata.
-Yasu: Bueno, no piense ahora en esas cosas, ya verá como lo arreglamos y la gente no se ríe más de usted.
-Tsuyoshi:  Quiero que se rían, pero conmigo, no de mí! Ay mierda, creo que me cago otra vez...disculpame un momentito.
-Yasu: Usted a lo suyo, senpai, voy a ver si se me ocurre algo.-contesta pensativo.


Yasu se acerca a Zel y le toca en el hombro para que le siga, Zel y él se van a varios metros de distancia de los demás.

-Yasu: Escucha esto. –le acerca el teléfono
-Zel: ¿qué demonios es eso? Sonó muy raro, como un pedo.-Comenta extrañada sin saber qué leches pasa.
-Yasu: Es que seguramente era un pedo.
-Zel: Qué asco, ¿por que tengo que escuchar esta mierda? –pregunta con mala cara.
-Yasu: Es un pedo de Domoto-senpai.
-Zel: ¡MUSICA CELESTIAL! –exclama cambiando de opinión al instante.
-Yasu: Jo, no te enteras de nada.
-Zel: Pues dime, ¿qué pasa? –le agarra de la camisa y le zarandea.
-Yasu: El senpai se comió anoche TODOS los bombones.
-Zel: Me lo creo, ¡si tiene un saque! ¿Tú le has visto en los programas de la tele?, ¡se come los helados de dos en dos, y no da tiempo a que se derritan!
-Yasu: Ya, pero es que la caja que le llevé era como de 80 bombones.
-Zel:  ¡SUGOI! Le dará una subida de azúcar y lo vamos a tener que ingresar en el hospital.
-Yasu: ¡Lo que le ha dado es una cagalera que se está muriendo!
-Zel: ¡¡AHHHH, POBRE SENPAI!!
-Yasu: Está en Asakusa, en un baño público. Salió a pasearse por los templos y... bueno, pues que se puso muy malo.
-Zel: ¡HAY QUE IR A BUSCARLE! No podemos dejar al senpai solo y enfermo. Pobrecito.
-Yasu: ¡Sí, vamos!


Se dirigen decididamente hacia la puerta de salida del plató.

Subaru les corta el paso.

-Subaru: ¿A donde vais?
-Zel: A una cosa muy importante... es un secreto.
-Yasu (hablando por el teléfono): Zel y yo vamos para allá, no se preocupe.
-Hina (desde donde está sentado): ¡NO, NO VAIS A NINGUN SITIO! ¿POS NO OS HABÉIS DAO CUENTA QUE LA GRABASHIÓN DEL POGLAMA EMPEIZA EN  POCO MÁS D´UNA HOLA?


Okura se levanta muy mosqueado del regazo de Hina volviendose a quejar de que nadie le deja dormir con esos gritos.

-Zel: ¡Da tiempo, da tiempo!
-Yasu: Senpai, espere un momento, tenemos una pequeña crisis en el grupo...-dice por el móvil-
-Tsuyoshi: ¿Donde estais?
-Yasu: En el Music Station.
-Tsuyoshi: ¿Estás baka perdido? Como vais a venir, el trabajo es lo primero...auuu....
-Yasu: Pero senpai, es culpa de Zel y mía que todo esto le haya pasado...
-Ryo (acercándose con Hina): ¿”esto”? A que te refieres, ¿qué pasa?


Massu agarra a Tego y se lo lleva de donde estaba con las AKB, se acercan a escuchar.

Zel y Yasu confiesan todo delante de Kanjani y los Tegomassu. Mientras ellos hablan, Okura no deja de olisquear a Massu que huele mucho a gyozas y a ajo y le está abriendo el apetito.

-Yoko (agarrando el teléfono de Yasu): Senpai, está usted ahí?
-Tsuyoshi:  ¿Tateyama?  Leñe, se está enterando todo el mundo...
-Yoko:  No se preocupe senpai, ¿sabe que cuando estuve a dieta comía un montón de ensalada de col? Me daba unos gases terribles y claro lo pasaba mal, a ver si se me iba a escapar uno en la tele y menuda verguenza...
-Subaru:  No pasa nada, aprovechas cuando hay mucho ruido con la música, yo lo hago continuamente en los conciertos –confiesa en un arranque de sinceridad.
-Tsuyoshi: Ay, no me cuentes tu vida ahora, no es el momento, Tateyama. Ya si eso quedamos otro día para comer y me dices lo que sea, no tengo ánimo para escuchar uno de tus hanashis interminables... bueno, quedaremos si no me he muerto antes, claro... itaaaiii..
-Yoko:  Desde luego, que exagerado es, senpai... Y no se preocupe que ya le tengo pensada una solución. Yasu y Zelgadiss no pueden ir, pero le vamos a ayudar.
-Tsuyoshi:  Por favor, que alguien me saque de aquí, solo quiero irme a mi casa con la dignidad que me queda...
-Yoko: Enseguida le mandamos a nuestro manager, que total, está aquí tocandose el bolo, que solo ha venido para ver el music station gratis. ¿Es fan de las AKB, ¿sabe usted?
-Tsuyoshi: Ay menos mal que tu eres el más listo del grupo y ya se te ha ocurrido algo.
-Yoko: Claro, por algo soy el...”L.E.L.S.” –dice deletrando las siglas.
-Tsuyshi: Shhhhh, no digas eso.
-Hina: ¿El “eru ei” que? ¿Que es eso?
-Yoko: ¡LO QUE A TI NO TE IMPORTA, QUÉ OS CALLEIS  TODOS Y BUSQUEIS AL MANAGER SAN! –exclama de manera autoritaria.
-Todos (incluidos los que no son de kanjani): ¡SÍ, YOKOYAMA!


Se ponen todos a buscar al manager por el plató, y varios salen a buscarle en los pasillos y la zona de los camerinos

-Yokoyama: ¿Lo ve, senpai? Les tengo dominados. ¿le puedo seguir contando lo de la ensalada de col?

El Music Station transcurre sin sobresaltos, y por una vez en la vida Zel no hace el ridículo equivocandose en la letra ni nada. Incluso baila aceptablemente bien (bueno, un poco mejor que Nagase Tomoya, solo, tampoco nos vamos a flipar ahora...). Las Akb48, Kanjani, Tegomassuzel, Miwa y el soseras de Hirai Ken están de pie delante del público para despedir el programa junto a los presentadores.

-Tamori-san: Pues ya hemos llegado al final del programa. Gracias por habernos seguido un viernes más.
-Chica mona random (es que cambia cada x tiempo): ¿Ha sido divertido, verdad?
-Tamori-san: Hoy ha sido la primera vez que uno de los invitados venía a nuestro programa. ¿Ne?
- Chica mona random: Sou desu ne... Zelgadiss-kun, ¿qué tal ha sido la experiencia en el programa?
-Zel (poniendose nerviosa): Eh... eh... muy divertido, gracias por ver el programa a todos-hace varias reverencias.-Etto... me gustaría decir una cosa, si me dejan.
-Tamori-san: Hai, Douzo-le hace un gesto con la mano para que continue.
-Zel: Verá... estos días salió una noticia diciendo que yo tenía un problema con los johnnys del Kansai, pero quiero decir que NO es cierto. Es muy diferente a lo que dice la tele, ha sido todo un malentendido...

Subaru, que estaba a varios metros empieza a acercarse a Zel lo más rapido que puede mientras esquiva a otros invitados y empuja a Hirai Ken de malas maneras para ponerse al lado de Zelgadiss.

-Subaru (gritando): ¡ES TODO MENTIRA, ZEL ES MUY AMIGO DE TODO LOS KINKIS DE LA COMPAÑÍA! –abraza a Zel como un loco desesperado. -¿LO VE? ¿LO VE?
-Zel: Ay Shibutani...-se queja intentando apartarle para poder seguir hablando.
-Subaru: Nos llevamos muy bien.


Subaru se tranquiliza un poco y deja de achuchar a Zel.

-Zel: Eh... bueno... quería pedir perdón desde aquí  a Domoto-san por las cosas que dije en el programa de la otra cadena el otro día... Me líe y dije lo que no era, ¿sabe? –Mira a Tamori-san como pidiendo algo de comprensión. 
-Tamori-san: Claro, el japonés es dificil, ¿verdad?
-Zel: Sí, eso es.
-Yasu (interrumpiendo): ¡Domoto-senpai! –grita de pronto mientras mira a cámara desesperado.- Lo siento mucho,  por lo que le ha pasado hoy, ha sido todo culpa mía. ¡¡Gomen naaaaa!!
-Zel: ¡y mía también!
-Yokoyama: ¡Os queréis callar, eso no procede que lo digais ahora! -exclama cabreado.
-Yasu: ¡Moushiwakegozaimasen! –Se adelanta al resto de invitados y se echa en el suelo en posición de reverencia máxima.


Zel corre a hacer lo mismo y se echa a su lado.

Yoko y Hina se apresuran a levantarles del suelo. Yoko agarra a Yasu de los brazos y le pone en pie, Hina hace lo propio con Zelgadiss mientras le llama “baka” y varias cosas más.

-Zel (tapandose la cara con una mano): ¡No me pegués otra vez, por favor!
-Tamori: ¿otra vez? –pregunta asombrado. ¿Te ha golpeado antes?
-Zel: Fue sin querer...
-Tamori-san: No he querido preguntarte antes en la entrevista a tu grupo Zel-kun, pero... entonces  ese golpe que tienes en la cara, tiene algo que ver con Murakami-san?
-Hina: Eh... No lo hice a plopósito, sabusté? Estábamos  en la cama y me se fue la mano...
-Público/invitados/presentadores: ¿¿EHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH??
-Yoko (conteniendo la risa): ¿en la cama? Pero... ¿juntos?
-Hina (poniendose nervioso hasta el punto de que ya no sabe ni que hacer): ¡Nooo, menquivocao! –le da un tortazo al pobre Zel en la cabeza a cuento de nada.
-Ze: ¡ITEEE!l –se soba el golpe- Lo que Hina quiere decir, es que esta mañana, yo me levanté EN MI PROPIO FUTÓN, fui a despertarle, y el me golpeó sin querer, ¿verdad? –Mira a Hina fijamente.
-Hina: ¡SÍIII, ES JUSTAMENTE COMO L´HA DICIDO ZEL-KUN!
-Tamori-san: Pero, entonces, ¿vivís juntos?
-Hina y Zel: Así es.
-Tamori-san: Oye, Zelgadiss... si pasa algo malo y realmente Murakami-san te está maltratando, puedes ir a la policía, ¿conoces las leyes de este país?
- Chica mona random: Tal vez deberías hablarlo con el presidente de tu compañía...
-Zel: No, no es nada de eso. –Hace gestos con las manos diciendo que no. – No pasa nada malo, es solo una confusión. Hina es mi mejor amigo.


Hina le pasa el brazo por encima del hombro y asiente exageradamente con la cabeza con una cara de pánico terrible, solo quiere que el programa se acabe de una vez y la situación tan absurda termine para poder irse a su casa.

-Tamori-san: Eh... bueno, siendo así.  En fin continuemos con la despedida del programa, Akb48 no minasan gracias por haber estado aquí, Miwa-chan, Hirai-san, Kanjani eito, Tegomasuzel muchas gracias a todos. Hasta el próximo programa.
-Invitados: ¡Arigatou gozaimasu! –reverencia.


Subaru vuelve a abrazar a Zel mientras suena la música final del programa, Zel intenta soltarse de él, Yasu se vuelve a tirar en el suelo en posición de reverencia mientras Yoko tira de él intentando en vano levantarle de nuevo. Y así, con esa escena tan desastrosa se cierra el programa. A todo esto, Miwa no ha dejado de sonreír  todo el tiempo y pasara lo que pasara, parecía que iba drogada la tía.

La emisión se corta.

-Tamori-san: ¿Se puede saber qué pasa? –pregunta mirando a los Johnnys por ahí desperdigados. –Hoy voy a necesitar un par de vasos de whisky del caro para poder olvidarme de todo esto. –Se va hacia su camerino con pinta de estar agotado.
-Yoko: Yasu, ya basta, levántate del suelo o te patearé el trasero. –Grita cabreado.
-Yasu: Yo solo quería disculparme apropiadamente delante del senpai, espero que haya visto el programa...
-Ryo: Si ha conseguido levantar el culo de la tapa del toto de su casa, seguramente lo haya visto.
-Maruyama: Pobre senpai...
-Zel: ¡Ay Subaru, ya basta! ¡El programa ya se ha terminado, deja de abrazarme! –le empuja.
-Subaru: Zel, solo era para dar credibilidad a lo que has dicho de que te llevabas bien con los kinkis de la compañía. Intentaba ayudar.
-Zel: ¿Ah sí? Pues no hacía falta tanto, ni que me sobaras el trasero, que me he dado cuenta...
-Subaru: Eso habrá sido “sin querer”, como el puñetazo que te dio Hina.


Hina le da una torta a Subaru por respondón.

-Hina: ¡Pos este te lo doy a ploposito!
-Okura: A mí todo este lío me ha dado hambre, podríamos ir a cenar algo todos, ¿no?
-Massu y Tegoshi:  ¡ME APUNTO!

El resto de kanjani tambien parece que están de acuerdo.

-Hina: ¡No conteis conmigo, me quielo de il a mi casa!
-Zel: Yo me voy también, lo siento chicos. Todo este asunto me ha puesto muy nervioso...
-Subaru: Pues por eso, Zel, te tomas un par de cervezas y se te pasa el mal rato –dice intentando convercerle.
-Zel: No gracias, quiero irme a casa y estar tranquilo. ¿Nos vamos, Hina? –mira a Murakami, que aún no se le ha quitado la cara de susto.
-Yoko: Eso, volved de la manita, y luego podeis dormir abrazaditos –dice con sorna. Mientras hace gestos de estar dando besitos.
-Hina: ¡Oye tú, a qué te ganas una tolta! ¡Ya hemos dicido que fue una confusión! ¡No es lo que te piensas, baka!


Yoko da un paso atrás temiendo que Hina le suelte una hostia (merecida, por otro lado). Zel agarra a Hina de un brazo con todas sus fuerzas... que comparadas con las de Hina, pues son muy pocas, la verdad.

-Zel: ¡Basta! No merece la pena, no escuches a ese tonto, vámonos a casa.
-Hina: Mila, pos te has liblado polque Zel no quiele que te palta la cala, que si no...
-Zel: ¡Vaaaamooos! –Intenta tirar de él hacia la salida, pero Hina es muy fuerte y no se mueve del sitio ni un milímetro, con lo cual parece que Zel está haciendo un gag cómico, o que es gilipollas (puede que ambas cosas)


Zel se lleva a Hina agarrado del brazo, hace un gesto con la otra mano para despedirse del resto. Hina por su parte no mira hacia sus compañeros ni una vez, está muy cabreado con Yoko, así que mejor que no mire, por si le dan ganas de volver y darte una torta...

Caminan por los pasillos en dirección a los camerinos para coger sus cosas y salir cuanto antes.

-Hina: Me tiene más halto... Un día de estos igual me se escapa tal hostia que lo mando a Osaka sin necesidad de billete en el shinkansen.
-Zel: Bueno, no te enfades, ya sabes cómo es, y lo que le gusta reirse de los demás.  Tampoco es para tanto. Es que hoy te has puesto muy nervioso en la tele, ¿ne? Mira que decir que estábamos durmiendo juntos...
-Hina: Me s´ha escapao... gomen naaa. Menos mal que tu has dicido esa mentila, tienes los reflejos mu rápidos.
-Zel: Eso nos ha salvado... porque si es por ti.
-Hina: Jodel, lo siento, me pongo mu nelvioso cuando pleguntan soble cosas pelsonales de mí. Cuando estaba  saliendo con Erika Toda un piriodista me pleguntó soble ella y lo golpeé.
-Zel: ¿Pegaste a un periodista? Joder, eso  es muy fuerte...
-Hina: No sé lo que hago...
-Zel: Anda, recoge tu bolsa y vámonos cuanto antes.
-Hina: ¿No te vas a cambial de ropa?
-Zel: No, ya me cambio en casa.

Los eito que han quedado y los tegomassu van a cenar a una izakaya no muy lejana a los estudios de la cadena. Todos comen y beben alegremente menos uno, que parece un tanto fuera de la conversación, lo cual es raro, ya que probablemente sea el que más habla de todos ellos (al menos, mientras Hina no esté). Esa persona misteriosa (bueno, en realidad ya os imagináis quién es), apenas bebe una cerveza, come unos cuantos pinchitos de yakitori y alguna cosa más que hay por allí y se disculpa rápidamente diciendo que tiene cosas que hacer, deja algún dinero sobre la mesa y sale con prisa. Okura ya va medio borracho a estas alturas y no habían pasado ni 40 minutos allí dentro. Yasu sigue dando el coñazo sobre el senpai, mientras Maruyama le intenta consolar diciendo que no se preocupe, y que le mande un Line para ver si ya se encuentra menos enfermo.

Hina y Zel  están en casa, Zel se ha duchado rápidamente y cambiado de ropa, ya va en pijama. Por su parte Hina ha estado preparando la cena para ambos, y le sirve un bol de gyudon bastante generoso. Zel  sale del baño secándose el pelo con una toalla y huele la cena.

-Zel: ¡Qué rico parece eso! –Corre a sentarse a la mesa.
-Hina: He pensao que t´hacía esta comida, que sé que te gusta muncho. Pa darle las grasias de habelme salvado antes en la tele.
-Zel: No hay de qué, tío. Somos colegas.
-Hina: ¡Sí que somos! –Le da un tortazo “de cariño” en la espalda. 


Zel se recompone de la hostia, grita “itadalimasu” y empieza a comer como si estuviera muerta de hambre. Se escuchan gemiditos de aprobación. Murakami mira satisfecho a su compañero de piso comiendo.

-Hina: Zel, ties el´ojo menos hinchao ya, ¿na?
-Zel: Sí, ya lo he visto en el espejo del baño.

Cuando van más o menos por la mitad empieza a sonar el teléfono de Zel. Esta mira a un lado y a otro, ya que ni recuerda donde lo ha tirado, como siempre... Hina señala hacia la mesita de la sala. Zel se levanta para cogerlo.¨


-Hina: Selá el senpai, pa decirte como está ahola. Igual ya se no está tan enfelmo.
-Zel (mirando la pantalla): No es, si no aquí pondría “senpai más kakkoii de la Johnnys”.
-Hina: ¿Y qué pone?
-Zel: “Numero oculto”.


Descuelga.

-Zel: Mosshi, mosshi.
-Voz misteriosa: Inohara Zelgadiss, conozco tu secreto. –dice un hombre de manera susurrante.
-Zel: ¿quién es?
- Voz misteriosa: Eso no importa ahora, ve a donde tu compañero de piso no pueda escucharte.


Zel obedece y camina hacia la habitación empezando a ponerse nerviosa.


-Zel:¿Qué quieres de mí?
- Voz misteriosa: Eso te lo diré en persona, reúnete conmigo en una hora en la estación de Shibuya, sal por la salida de Hachiko y luego tuerces a la derecha...
-Zel: Espere, ¿por qué iba a ir a verle? No tengo ninguna razón.
- Voz misteriosa: Porque si no vienes, alguien llamará a las revistas anti Johnnys de cotilleos y les dirá algo sobre ti que tú NO quieres que nadie sepa. Tu carrera estará acabada mañana. Tic, tac, tic, tac...
-Zel: Cuando dice “alguien llamará” se refiere a usted, ¿no?
- Voz misteriosa: Sí, me refiero a mí. –dice empezando a perder la paciencia.
-Zel: era por asegurarme...
- Voz misteriosa: Fhhh....-resopla.
-Zel: Un momento, espere. Yo no quedo con personas desconocidas en medio de la noche, ¡¡a lo mejor es usted un delicuente y me hace algo malo!!
- Voz misteriosa:  ¡No soy ningún delincuente!
-Zel: ¡Ya, eso es precisamente lo que diría un delincuente! ¡No puedo creerle!
- Voz misteriosa: ¡Zelgadiss, que soy Yokoyama, hostias! –Grita con fastidio.-Desde luego contigo no se puede mantener el misterio... con lo guay que me estaba quedando... Parec
ía de dorama policiaco.
-Zel: ¿ Ehhh? Pero senpai, ¿por qué quiere decirle a todo el mundo mi secreto? -pregunta en voz baja.
-Yoko: Si no quiero... Bueno sí, a menos que me des alguna buena razón para no hacerlo, claro.
-Zel: Sucio kinki chantajista hijo de mala madre...
-Yoko: Eh! Eh! Con mi madre no te metas, que está muerta! Retíralo ahora mismo!
-Zel: Tiene razón me he pasado, lo siento.
-Yoko: Acepto las disculpas. Venga, te esperaré en Shibuya, date prisa.
-Zel: Senpai... ¿puedo acabarme la cena? Hina me ha preparado un gyudon muy rico y no es cosa de dejar que se enfríe.
-Yoko: Está bien, acaba de cenar, pero que sea rapidito. Y no se te ocurra decirle a Shingo que vas a verte conmigo, este es un asunto entre tú y yo, ¿entiendes?-dice con mucho acento de Osaka

A Zel se le erizan los pelos de la nuca al escucharle hablar. Se despide rápido y vuelve a acabar su cena. Engulle a toda prisa lo que le quedaba y se levanta de la mesa.

-Zel: ¿Podrías fregar tú hoy? Tengo que salir urgentemente...
-Hina: Pelo si son las 10 de la noche, a onde vas tú a estas holas?
-Zel: Ahora no puedo decírtelo, pero tú no te preocupes, solo será un paseo.
-Hina: Oye, oye, no ilás a casa del senpai a cuidale? Si el homble se come un millón de bombones y se pone enfelmo es cosa suya, ¡que no sea tan tlagón!
-Zel: No, no, el senpai está en su casa tranquilo, Yasu me mandó un email antes.
-Hina: ¿Se l´ha pasao la cagalela?
-Zel: No del todo, pero está mejor.
-Hina: Pos entonces a onde tienes que ir tú tan talde? Hay que dolmil, que mañana tienes ensayo y a la talde a dar la clase de español e inglés a Yamapi, que el plesidente me lo ha recoldao hasta a mí pa que te lo dijela...
-Zel: Si voy a volver en seguida, ya verás -miente descaradamente, porque no tiene ni idea de lo que va a pasar.
-Hina: A mí no me gustan estos secletos, plimelo me dices que soy tu amigo y ahola no me cuentas a donde vas. Eso es algo malo segulo... oye, ¿no ilas a complal dlogas?
-Zel: ¿Droga? JAJAJAJAJAJA, pero qué dices. Yo no tomo nada de eso.
-Hina: Ya, pelo yo he veido en la tele que los extranjelos sois muy de tomal cosas plohibidas.
-Zel: ¡Eso es mentira, y además es racismo!
-Hina: ¡No es lacismo, me empleocupo mucho pol ti, si tomas dlogas te van a echal de la johnnys, y del pais, y no puedo pelmitilo!  Además si te pillo te dalé una paliza, entiendes? –se levanta de la mesa y agarra a Zel de la chaqueta del pijama.
-Zel: No voy a tomar drogas, no las he tomado nunca -dice asustada.- ¿me crees?
-Hina: Hum... tal vez sea cielto, pelo avisado estás, como te pille siendo un endlogadicto, que te echen del país y del tlabajo va a sel el menol de tus poblemas compalao con la paliza que te voy a metel.
-Zel: Vale... vale... entendido... pero no tiene nada que ver con eso. –Dice alzando las manos como si estuviera desarmado.
-Hina: Y no vengas mu talde, que luego no duelmes las holas suficientles y mañana no estás bien en el tlabajo... hay mucho que hacel.
-Zel: ¡Qué sí, pesado! –Sale corriendo hacia la habitación para cambiarse de ropa.
-Hina: Qué maleducao, pos no me llama pesao, encima que le intento de ayudal para que no se endlogue...-dice con fastidio.  

Zel vuelve a salir de la habitación con la chaqueta, el móvil en la mano y la cartera, pregunta dónde están las llaves porque como siempre, no sabe donde las ha dejado.


-Hina: Toma anda –se las da- ¿Y cómo piensas volvel a casa? Que luego no hay tlen ni metlo ni nada, ¡ya es talde!
-Zel: Ay no sé, no había pensado en ello... ¿en taxi? Pero no tengo dinero... volveré andando, creo que voy a tardar horas... Bueno, no sé.  Ya veré lo que hago. ¡Adiós!
-Hina: Pelo cómo que “adiós”? Ay si te pasa algo malo ¿qué voy a hacel? Toma estos dinelos –le da unos billetes a Zel.
-Zel: No me des esto, no pasa nada, vuelvo andando.
-Hina: ¡Que se t´hace de día, o te tienes que espelal a las 5 de la mañana pa tomal el plimel tlen y no me duelmes na! No me das más que disgustlos...-dice sobreactuadamente como si fuera una madre coraje.
-Zel: Bueno, bueno, dámelo. Arigatou gozaimasu.
-Hina: Y no te lo gastes en dloga, es pal el taxi.
-Zel: ¿Otra vez con lo mismo? ¡Que no tomo kusuris !

Zelgadiss llega a Shibuya en uno de los últimos trenes de la Yamanote. Sale por la puerta de Hachiko y gira hacia la derecha como Yokoyama le indicó, en realidad no sabe a dónde tiene que ir, porque le interrumpió y nunca acabó de indicarle el sitio concreto...


- Yoko: ¿A dónde vas, baka? ¡Estoy aquí! –Le grita apoyado en la barandilla de la acera.
-Zel: No le había visto... o no quería verle, más bien.
-Yoko: Venga, tenemos asuntos pendientes –le agarra del brazo y tira de ella por la calle.


Pasan por delante del Tsutaya

-Yoko: Ahí suelo ir a comprar discos cuando estoy borracho.
-Zel: ¿Y por qué va borracho?
-Yoko: Porque luego me compro un café en el starbucks y se me pasa, logicamente. -dice como si estuviera soltando algo muy obvio.
-Zel: Lo que no sé es como no se muere, es un café malísimo...
-Yoko:¡Pues vale muy caro! ¿Quieres que compremos uno?
-Zel: No, quiero que me suelte –tira para soltarse de él. –Y quiero que me diga a dónde leches vamos.
-Yoko: Vamos a un parque que hay ahí detrás, a hablar de nuestros asuntos...-dice con expresión sombría.


Zel se asusta mucho, porque Yokoyama da mucho mal rollo a veces. Parece un malo de dorama chungo. Empieza a temer que le pase algo si va con él.

-Zel:¿No podemos quedarnos aquí?, hay más gente... y más luz...
-Yoko: Sí, y posiblemente miles de personas que me conocen,  te recuerdo que todo el mundo tiene un móvil con cámara, es peligroso estar en un sitio tan concurrido.
-Zel:  Lo que es peligroso es irse con usted a un parque en el que posiblemente no haya nadie...
-Yoko: ¿No me digas que me tienes miedo? –Pregunta con sorna.


Zel asiente sin decir nada.

-Yoko: ¡Venga ya! No te voy a hacer nada raro, solo quiero que hablemos, a poder ser sin que nos cotilleen todos y nos tomen fotos. Estamos en la calle, no va a pasarte nada. –Señala hacia un lado- Mira, ese es el puesto de policía más cercano, vale. Ya estás más tranquila ¿no?

Zel vuelve a asentir con la cabeza.

-Yoko: Lo que me faltaba, que me tengas miedo... –se ríe tontamente.

Llegan al parque y Zel aún sigue un poco incómoda con todo el tema, mira hacia todos lados, pero no parece que haya nadie cerca, ve un señor a unos cuantos metros paseando un perro.

-Zel: ¿Qué demonios quiere de mí, senpai? –pregunta por fin.
-Yoko: Pues todavía no lo sé, pero ya se me ocurrirá algo, ¿no? Será por imaginación... Mira, si no quieres que le cuente a todo el mundo que eres una chica, vas a tener que hacerme algunos favores a cambio. Aquí ahora estoy yo al mando, ¿entiendes?
-Zel: ¿desde cuando lo sabe?
-Yoko: Al principio no me había dado cuenta, pero cuando Hina dijo que no te gustaba el porno ni nada empecé a sospechar que eras muy raro... al poco llegué a la conclusión. Conozco a Subaru como si fuera mi propio hermano, él NUNCA se fijaría en un hombre, la cosa empezaba a ser demasiado evidente, tenías que ser una chica.
-Zel: Pues para creerse tan listo, ya le ha costado lo suyo darse cuenta –dice por fastidiar.-Ryo lo sabe antes que usted.
-Yoko: Puto Nishikido, siempre se me adelanta. Bueno, no pasa nada. Ahora veremos qué es lo que puedes hacer por mí, a menos que quieras acabar la semana haciendo las maletas y volviendo a tu país, claro.
-Zel: No puede hacerme esto, tenga piedad. No quiero volver a España, Ohno está aquí, y Domoto-senpai, no puedo dejarles solos.
-Yoko:  ¿Y como piensas comprar mi silencio? Yo tengo varias ideas, como por ejemplo...
-Zel (interrumpiendo) Porfavorsenpaiharétodoloqueustedmepidaperonoledigaanadiequesoyunachica!!
-Yoko: ...que vengas a mi casa y la limpies y la ordenes una vez a la semana.
-Zel: ACEPTO.
-Yoko: Un momento, ¿has dicho “todo lo que yo te pida”? ¿Esa oferta incluía sexo?
-Zel: Eh... bueno, pero ya ha dicho lo de que le limpie la casa, ahora no vale  cambiar, no sería justo, si ha dicho eso, tiene que ser eso. ¿Ne?
-Yoko (pensativo): Tiene razón, no sería justo, ya te he pedido que me limpies la casa...
-Yoko y Zel (a la vez): Soy un/a bocazas...
-Zel: Además, para qué quería acostarse conmigo, si ni siquiera tengo las tetas grandes ni nada, no merece la pena.
-Yoko: No importa, ¡¡unas tetas son unas tetas!! Grandes, pequeñas, de tamaño medio, a mí me vale todo. ¡¡Me gustan muchísimo!!  Soy un imbécil, he perdido mi oportunidad de acostarme con una extranjera... -comenta desilusionado.
-Zel: Bah, si luego  le hubiera dado verguenza. Seguro que las extranjeras le damos miedo, senpai.
-Yoko: A mí  no me dais miedo. ¿De donde te has sacado eso?
-Zel: Hina siempre dice que es usted muy vergonzoso...
-Yoko: ¡eso es mentira! –exclama ofendido. –A mí no me da verguenza nada.
-Zel: ¿No?
-Yoko: Pues claro que no. –contesta convencido.
-Zel: Entonces, si yo me acerco a usted, ¿no pasa nada? –Da varios pasos hacia él. Hasta ponerse a menos de medio metro.


Yoko está un poco tenso, pero intenta disimular y mantener la calma, no está dispuesto a quedar como un tímido ni un vergonzoso delante de un kouhai, aunque este kouhai sea una chica europea con ganas de reírse de él.

-Yoko: Yo...yo, estoy bien, ¿y tú?
-Zel: Perfectamente, senpai –le posa la mano en el hombro.
-Yoko: ¿Qué haces?
-Zel: Nada... –le empieza a sobar el brazo.-Vaya, parece que ha estado yendo al gimnasio, ¿verdad? Qué  brazo tan fuerte...
-Yoko: Pu...pues lo normal, ¿na? –dice aún más nervioso.
-Zel: Tiene los músculos muy marcados, no como hace unos años...-le pone las manos en los pectorales.
-Yoko: Oye... no deberías tocarme tanto, ¿no crees?
-Zel: ¿Por qué? ¿le molesta, senpai? No se estará poniendo nervioso.
-Yoko: ¡JA! ¿Nervioso yo? Qué tontería, ni que fueras la primera mujer que me toca... –contesta con fingido sarcasmo.
-Zel: ¿Y una extranjera?
-Yoko: Da lo mismo... tampoco hay tanta diferencia. -añade 
intentando reunir todo el valor que le queda.

Zel se lo está  pasando demasiado bien, tenía miedo de ir con Yokoyama, pero ahora que ha visto la manera de joderle, ha encontrado un nuevo sentido a su vida. ¡PUTEAR SENPAIS!

-Zel: Yokoyama-san, ¿qué perfume usa? Huele usted muy bien.
-Yoko: No... no uso perfume.-responde incómodo.
-Zel: ¿Ah no? Entonces ¿huele siempre así de bien?
-Yoko: Lo llaman "ducharse"igual no te suena, siendo fan de Tsuyoshi Domoto...-dice intentando hacerse el gracioso.
-Zel: Pero seguro que me lo explica usted un día de estos, ¿verdad, senpai?
–se acerca a su cuello para olisquearle.

Yokoyama traga saliva haciendo mucho ruido, está más tenso que el palo de una escoba. No quiere que Zel siga por ahí, pero desde luego NO quiere perder contra ella y quedar en evidencia.

-Yoko: ¿No hace demasiado calor aquí? –se tira de la camisa, visiblemente incómodo.
-Zel: Si tiene calor, yo se lo soluciono.


Zelgadiss empieza a desabrocharle los botones mientras le mira con expresión muy seria. Cuando va por el tercer botón desabrochado, Yokoyama no puede aguantarlo más, da un par de pasos atrás asustado, se tropieza con una baldosa y se cae en el suelo.

-Yoko: ¡Ittee! Ya basta, por favor, las gaijin sois el demonio, todo lo que se diga de vosotras se queda corto. ¡Eres una descarada! –dice rojo como un tomate, no se sabe si por el calentón o por la vergüenza de haber perdido la dignidad delante de ella.

Zel suelta una enorme carcajada.

-Zel: Gomen  ne, senpai,  ¿no ve como es un vergonzoso?
-Yoko: Bueno, ¿y qué? –Pregunta irritado.
-Zel: No pasa nada, a mí también me dan vergüenza estas cosas.
-Yoko: No te creo, anda que no le estabas echando morro. ¡Si no me aparto, me violas!
-Zel: Eso es por que yo era la que estaba dominando la situación, pero si un chico me hiciera eso a mí, me moriría de verguenza. –Le alarga la mano para ayudarle a levantarse.


Yoko le da la mano y se levanta, luego se limpia la culera del pantalón mientras Zel disimuladamente le observa el trasero, valorando el volumen y la redondez. Perfecto, justo como a ella le gusta. Le pone mentalmente un 8,9 de nota media y después vuelve a mirar al senpai a la cara como si no hubiera pasado nada.

-Yoko:  A ver si me he enterado, entonces si yo ahora voy y te toco a ti, te daría verguenza, ¿no? -Alarga el brazo.
-Zel: Senpai... me está tocando una teta.


Yoko se asusta mucho y aparta la mano soltando un gritito ridículo.

-Yoko: Joder, es que no tienes ahí nada, me he liado y he puesto la mano donde no era...
-Zel: Si tengo, pero llevo una cosa para que no se me noten.
-Yoko: Ahhh, ya decía yo. -dice mirando muy fijamente al pecho de Zel por si es capaz de distinguir algo.
-Zel: Etto... hay un tipo muy raro que lleva mucho rato allí detrás, yo creo que nos está espiando. –Dice dirigiendo su mirada a unos 20 metros hacia su izquierda. -¿Lo ve? Allí cerca del árbol ese.

Yoko mira disimuladamente.

-Yoko: Tiene razón, me pareció verle antes también, lleva mucho rato.
-Zel: A lo mejor es un pervertido.
-Yoko: O peor, un paparazzi.
-Zel: Mierda.
-Yoko: Espero que no lo sea, qué pérdida de dignidad si me ha sacado fotos cuando me he caído.
-Zel: No, que putada si me ha sacado fotos sobándote todo el cuerpo... A mi Ohno me mata, y con razón. –dice muy angustiada.
-Yoko: Será mejor que nos vayamos, pero con disimulo, para  evitar sospechas, vamos a ir despacio, y nos fijamos por si nos sigue.
-Zel: Vale, es la primera vez que me pasa algo como esto, es emocionante.
-Yoko: Bueno, al menos no me han vuelto a sacar fotos borracho, ya es un cambio.
-Zel: Senpai, ¿no cree que bebe demasiado?
-Yoko: Calla y camina, vamos hacia allí, saldremos por la parte opuesta del parque.
-Zel: Sí, senpai, yo le sigo...


Caminan los dos intentando no ir deprisa y mirando de vez en cuando hacia atrás.

-Yoko: Pues como me temía, nos sigue... seguramente ya nos ha sacado fotos, será mejor que no lo empeoremos más. En cuanto podamos le damos esquinazo, y luego cada uno para su casa por separado, ¿vale?
-Zel: Sí, Yokoyama-san.
-Yoko: Podríamos meternos en algún sitio que haya abierto, no sé, que haya mucha gente y así nos confundimos entre la gente y le perdemos de vista para luego separarnos.
-Zel: Tengo una idea, sígame senpai.
-Yoko: Hai!


Zel camina la calle decididamente, cruza la carretera y luego se mete en un edificio, Yoko no se entera mucho porque va muy pendiente mirando para atrás por si ve al tipo. Se mete detrás de ella.

Un minuto después salen los dos del edificio. Yokoyama con una cara de cabreo impresionante, Zelgadiss colorada y cabizbaja.

-Yoko: Pero vamos a ver, tú eres tonta o qué te pasa.
-Zel: Gomen ne, senpai... no me he dado cuenta.
-Yoko: ¿Es que no distingues una cosa de otra?
-Zel: Pues no, yo vi las luces tan bonitas y me llamó la atención. -contesta avergonzada.
-Yoko: Las luces, las luces... ¿qué eres una persona o una polilla? Pedazo de baka, ¿a quién se le ocurre meterse dentro de un love hotel?
-Zel: Ya le he dicho que lo siento. Además el tipo ya no está, puede que se haya ido, creo que  hemos conseguido perderle  de vista.
-Yoko (mirando a un lado y otro): Eso espero. Anda, vete a casa, es todo culpa tuya.
-Zel: Oiga, es usted quien me ha llamado para venir, ahora no diga que es mi culpa. –Contesta indignada. –Me llama para aprovecharse de mí y ahora encima me dice eso.
-Yoko: Pues, pues... dejame en paz. –se cruza de brazos.
-Zel: Al final quiere que vaya a su casa para hacerle eso, ¿o no?
-Yoko: Ya veremos... buenas noches.

Yokoyama se va caminando calle abajo mientras farfulla palabrotas en kansai ben y llama a Zel tonta en todas las variantes posibles que se le ocurren. Zel se queda un momento viendo como se va (bueno vale, le está mirando el culo de nuevo...).

-Zel (con acento gitano hablando en español): ¡Ay el paaayo cara de cabra que mala leche tieeeene, te voy a ponel dos velas neeegras!

Después se mete por una calleja intentando llegar a algun sitio donde pueda encontrar una noriba de taxis para volver a casa.




Al día siguiente...


-Hina: ZELGADIIIIIIIIIS!!!!!!!! –grita desde el salón

Zel se despierta sobresaltada y sale de la habitación con el pelo todo revuelto.

-Zel: Shin-chan, si vas a preguntarme dónde estuve anoche no te lo voy a decir, así que no te pongas pesado...-se rasca los ojos.
-Hina: No, si no hase falta... Ya me hago una idea.-señala a la televisión.

En la tele están comentando los cotilleos, hay un montón de imágenes en blanco y negro sacadas de la revista de cotilleo “Friday”, en ellas se ve a Zel y Yoko la noche anterior en el parque hablando, toqueteandose y caminando por las calles. Por último varias fotos de ellos saliendo de un Love hotel y una conversación transcrita en la que Zel dice: “que el senpai se ha aprovechado de él” y le pregunta: “si quiere que vaya a su casa a hacerle eso”.

-Zel (en español): ¡Hostia puta! -Se lleva las manos a la cara.
-Hina: Pol favol, dime que eles endlogadito, cleo que ahola puedo asumil eso mejor que esto.

CONTINUARÁ... 

jueves, diciembre 24, 2015

17. "Como monos pidiendo plátanos"

FELIZ CUMPLEAÑOS MASAKI (GOMEN NE POR TU ESCENA) ^_^U



(Este me ha quedado más dramático que cómico) :-o 

En el capítulo anterior....

Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…

-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?


Zel mira el peluche fijamente, la verdad es que es un muñeco muy mono y le gusta un montón. Después mira a Ohno, que parece confundido, como si estuviera atando cabos en la cabeza y empezando a pensar que todo lo que le había contado antes Zel era cierto, incluso el increíble hecho de que Yasu le hubiera agredido a la salida del Shounen Club empieza a parecerle “relativamente posible”. Bueno, o eso, o está pensando cosas de pesca y se ha puesto en modo “stand by”

-Ohno: Pero… ¿Yasu te ha querido matar o no? –concluye por fin.

Zel asiente con la cabeza sin decir nada ni apartar la vista del oso peluchón que Subaru tiene en la mano.

-Murakami: Nunca le había veído tan cableado, estaba diciendo cosas tan feas que no dicen ni los yakuzas de Osaka.
-Subaru: Pensé que ayer le iba a partir la cara, menuda mala leche se gasta a veces. Se enfadó conmigo un poco también, ya ves tú, por un besito de nada que le di a Zel en el programa…-añade como quitándole importancia al asunto. Pero en el fondo lo ha dicho para joder a Ohno. De hecho lo ha conseguido, porque Satoshi le mira con una cara que da mucho miedo. Por otro lado Subaru no parece preocupado en absoluto, incluso sonríe con su sonrisa de pirado, que a la vez tiene un puntito muy adorable.
-Zel (murmurando en español): te debería haber empujado a ti contra el suelo… El culo no te lo hubiera roto, porque no tienes.
-Subaru: ¿Qué?
-Zel: Nada… no sé si quedarme el peluche, Satoshi se va a enfadar. ¿Verdad? –Mira a Ohno un momento.
-Ohno: Para el caso que me haces siempre… –se cruza de brazos y mira hacia otro lado haciéndose el indignado.
-Subaru: Pero lo he traído especialmente para ti, era mi peluche favorito cuando era pequeño, incluso ahora a veces duermo con él.
-Murakami: ¿A sí? P’os no sabía yo nada de eso…
-Subaru: ¡Porque no te lo cuento todo, baka!
-Murakami: Shibuyan que vas teniendo una edad para dormil con moñecos.
-Subaru: Bueno, duermo con el oso cuando no estoy tirándome a alguna tía, claro. ¡Además a Zel no le dices nada porque haya dormido con el peluche de Okura todo este tiempo! –Suelta con fastidio
-Zel: De hecho, fue Hina quien me lo dio. Lo tenía guardado en un armario.
-Murakami: Bueno, pos eso es polque… Zel-kun estaba tliste e inquieto… y pensé que podlía estal muy kawaii con el peluche en el futón.

Subaru observa a Hina inquisitivamente.

-Subaru: Shin-chan, ¿estás bien? Me estás preocupando. ¿Escondes más cosas “en el armario”?
-Murakami: ¡Que no soy gay! ¡Al final me lo vais a pegar! –Grita, sale corriendo y se encierra en el baño.

Todos se quedan muy sorprendidos con la salida de tono de Murakami.

-Zel: Está de rarito últimamente…
-Subaru: Y luego dirán que el loco soy yo… ¿En fin, lo quieres o no lo quieres? –agita el peluche delante de Zel. Ella mira a Ohno unos segundos.
-Ohno: Cógelo, si sé que lo estás deseando.
-Zel: ¿Puedo?
-Ohno: Creo que es la primera vez que me pides permiso para algo.

Zel agarra el oso de peluche rápidamente y se le escapa una sonrisilla por un segundo mientras lo mira, pero intenta recuperar la compostura.

-Zel: ¿Tiene nombre?
-Subaru: ¿El kuma-chan? No,  llámalo como quieras.
-Zel: ¡Lo llamaré Shingo Tsuyoso! –Exclama, y luego empieza a reírse por su ocurrencia.

Ni Ohno ni Baru entienden por qué tiene gracia.

-Subaru: “Tsuyoso” no existe, ese nombre no tiene sentido.
-Zel: Pero en español es gracioso.
-Ohno: Pues yo no lo pillo…
-Zel: Tú no te enteras de nada. Si solo sabías decir 10 palabras o así en español.
-Ohno: Y nunca me hizo falta más, a pesar de que viví allí meses. La gente me entendía perfectamente. Como en inglés.
-Zel: Pero si tú no hablas inglés, Satoshi –dice confundida.
-Ohno: Esa no es la cuestión,  la cosa es que en inglés también me entiende la gente perfectamente. Haciendo gestos.
-Zel: No creo que te convaliden el first con eso, Satoshi…
-Subaru: A mí no me hace falta aprender idiomas, hablo en kansai-ben SIEMPRE, es un dialecto internacional. Me entienden en todas partes, incluso en Hawaii. ¡Qué inglés ni que mierdas! ¡Eso no sirve para nada, qué manera de complicarse la vida!
-Zel: Qué morro, y yo aquí dejándome la vida con los kanjis… ¡Pues ya no estudio más japonés, a la mierda todo!  -grita, y se sienta en el sofá con cara de mala leche mientras pone al recién bautizado “Shingo-Tsuyoso” en su regazo.

Murakami sale corriendo del baño y vuelve al salón con cara de susto.

-Subaru: ¿Qué pasa, Hina? ¿No había papel?
-Murakami: ¿Papel? No entiendo –Dice confundido, después se acerca a Zel y se arrodilla junto al sofá donde se ha sentado. – No puedes dejal de estudial japonés, a vel si te van a despedil de la compañía.
-Zel: ¡Pues estoy hasta las narices de los kanjis!
-Murakami: Pos t’aguantas y estudias, que si no, amojol no puedes ser idol. Porque no vas a sabel hablal bien en los poglamas.
-Zel: Como si los idols se caracterizaran por ser inteligentes o algo… no hay más que ver a algunos.
-Murakami: Bueno, pelo eso son otlos temas… ¿Vosotlos no le vais a dicil na’? –pregunta buscando un poco de apoyo en Baru y Satoshi.
-Ohno: No obligaré a Zel-kun a hacer algo si “él” no quiere. Además yo también pienso que los kanjis son una mierda…
-Subaru: Por mí que haga lo que le salga “de las pelotas”, si yo solo he venido para darle el peluche y a ver si colaba que volviéramos a follar.
-Satoshi: Que te la estás ganando, Shibutani… Ya no te aviso más. Si Zel se va a tirar a alguien será a mí en todo caso.
-Zel: Vamos, que los 2 habéis venido por lo mismo. Solo os interesa echar un polvo, desde luego… qué poco romanticismo queda en el mundo, solo me vienen a ver para eso. –Se levanta del sofá y les mira a los dos con expresión muy digna.- Pues me quedo con tu atún, y con tu peluche, pero vosotros os podéis ir a la mierda. ¡Vámonos “Tsuyoso”!

Zel agarra el peluche y se va a la habitación, dejándoles a los dos con cara de estúpidos y a Hina con cara de que “no había papel”.

-Ohno: Pues muy bien ¿Y ahora qué hacemos? Pero sobre todo ¿con quién echo el polvo?
-Murakami: A mí no me miles, ya te he dicido antes que no soy gayer. –levanta las manos exageradamente.
-Subaru: Pues nos vamos a una izakaya, y nos tomamos unas cervezas, ¿os hace?
-Ohno: Mira, yo una cerveza no la rechazo, aunque tenga que tomarla contigo. Y si me invitas tú, a lo mejor te odio menos.
-Subaru: ¿Si te invito a 2 me dejas montármelo con Zel otra vez?
-Ohno: ¡Y una mierda!
-Murakami: Digo yo que eso lo tiene que decidil Zel, ¿no? Luego no me extlaña que se enfade con vosotlos dos, le estáis tlatando como si fuela un cacho de calne. Poble chico extlanjelo, se va a lleval una implesión mu mala de Japón. –Les mira con cara de disgusto.
-Subaru: Pero bueno y a ti qué demonios te importa cómo le tratemos, es asunto nuestro, nosotros somos los que estamos liados con Zel.
-Ohno: ¿Cómo que “nosotros”? Su novio soy yo. ¡Tú solo eres un jeta!
-Subaru: Tal vez, pero un jeta que se tiró a Zelgadiss en un armario.
-Ohno: ¿Quieres dejar de recordármelo? –Le da un tortazo en la cabeza a Subaru.
-Subaru: ¡No me pegues, Satoshi! ¡Que me da igual que seas mi senpai, a que te pego yo también, qué estoy muy loco!
-Ohno: No hace falta que me lo jures…
-Murakami: Pol favol, ya no discutáis más, que me estáis poniendo la cabeza loca entle los dos. Venga pa’ la calle –empuja a Subaru de malos modos.
-Subaru: ¿Me estás echando? Hina, que soy tu mejor amigo.
-Murakami: ¡Satoshi, tú también, a la puta calle os vais los dos! -Exclama con cara de enfado.
-Ohno: Qué poca educación… esto me pasa por juntarme con gente del Kansai…
-Murakami: Venga, a ponelse los sapatos rapidito y con viento flesco pa’ fuela. Y no volváis pol aquí hasta que tengáis una disculpa plepalada pala Zel-kun. Que solos sabéis pensal con la punta del chinko, y asín no se puede il pol la vida. Luego el que le tiene que aguantal los disgustlos soy yo, ¡pos no me da la gana! -Grita indignado
-Subaru: Shingo, eres un metomentodo. A ver si te has pensado que por vivir con Zel, puedes meterte así en sus asuntos personales.
-Murakami: No me meto, me lo cuenta Zel. Además: “Mi casa, mis nolmas”. Y ya me estáis hinchando las pelotas, así que fuela de aquí.
-Subaru: Pero ¿no vienes con nosotros a beber cerveza?  -pregunta extrañado.
-Murakami: No voy con vosotlos, estoy desnuo y no m’apetece vistilme pala acompañalos, que sois unos bakas –Les cierra la puerta en el morro.

Satoshi y Baru se miran uno al otro en el pasillo.

-Ohno: ¿Sabes qué es lo peor? Que creo que tiene algo de razón, nos hemos puesto un poco gilipollas…
-Subaru: Habla por ti, Satoshi, yo a Shingo no le doy la razón ni aunque la tenga. Que luego se lo cree y aquí el que siempre ha mandado he sido yo. Él y Yoko tienen que obedecerme.
-Ohno: Pues tú mismo, pero creo que Murakami-kun es el único de tu grupo al que le funciona la cabeza un poco.
-Subaru: Oye tú, si nos estás llamando “tarados” a los Kanjani o algo parecido… hum… bueno, eso tampoco es tan malo. –se calma de pronto.
-Ohno: ¿Ein?
-Subaru: No, nada. ¿Vamos a la izakaya o no vamos?
-Ohno: ¡Pues vamos!

Bajan las escaleras.

Hina va a buscar a Zel a la habitación y se la encuentra sentada en el suelo jugando al candy crush soda en el móvil con el oso encima de sus piernas.

-Murakami: Etto… pos ya les he echao a la calle. M’an ponido de una mala leche que no les he golpeao de milaglo.
-Zel: Son un par de tontos, no sé porque me tienen que gustar…
-Murakami: ¿Ehhhh? ¿Subaru también te gusta? –Pregunta asombrado.
-Zel: Estooo… no, no, me refería a Satoshi… ¡a Subaru le odio un montón! –dice gritando, aunque no se lo cree ni ella.
-Murakami: Tlanquilo, no se lo voy a dicil a Baru, no pasa na’. Si te gusta mantendlé el secleto, naaa?
-Zel: Lo cierto es que debería odiarles a los dos. Son unos imbéciles. Ohno me dejó tirado aquí en tu casa y nunca viene a verme, casi no me responde al teléfono, no vino a nuestra cita y me dejó solo en medio de Shibuya… y Subaru… Subaru es un aprovechado y encima me trata como si fuera basura. Ninguno de ellos debería gustarme.
-Murakami: Entonces ¿No te gusta vivil aquí? –pregunta apenado.
-Zel: Hina…-deja de jugar con el móvil y su expresión de vuelve muy seria- si tú no estuvieras no sé qué iba a hacer. No tengo a nadie más. –Se levanta y se echa en sus brazos empezando a llorar.
-Murakami (se pone tenso): ¿Ya estás llolando otla ves? No te empleocupes, que si te vuelven a tlatal mal me lo cuentas, y ya no m'aguanto más y les pego, ¿vale? Pelo no lloles más, que esto es muncho peol que vivil con Yasu y mila que él llola bastante...
-Zel: Gomen, gomen… -deja de abrazarle y se seca las lágrimas con la manga del jersey. – Hina…
-Murakami: ¿Nani?
-Zel: Sí quiero estar aquí, tú eres mi mejor amigo.
-Murakami: ¡¿De veldáaaa?! –Pregunta a gritos. Ahora es él quién achucha a Zek hasta casi dejarle sin respiración.
-Zel: Hinaaa… Para, por favor… ¡duele! Encima creo que me estás clavando... algo.

Le suelta y le mira sonriente, Zel se estaba empezando a poner casi azul.

-Murakami: Huy, que m’enmocionao’ con lo que m’has dicido, gomen, naaa. Baru nunca mi dice cosas bonitas como eso. Si acaso m’insulta y se ríe a carcajadas.
-Zel: Si lo llego a saber, te digo que mi mejor amigo es Shunsuke Kazama…
-Murakami: ¡Jajajajajaja, baka! –le da un hostión a Zel en la espalda.
-Zel: ¡Auuch! ¡Que duele! –se sienta en el suelo y vuelve a abrazar a Tsuyoso.
-Murakami: Oye… No es pol asustalte pelo, vete tú a sabel po’l donde s´a restlegao’ Baru ese moñeco.
-Zel: ¡¡PUAG!! –lo lanza a tomar por el saco. – Tiene razón, es un degenerado, y yo abrazándolo, ¡seguro que está lleno de guarreces! Es que no me lo quiero ni imaginar. Shin-chan, hay que meterlo en la lavadora.
-Murakami: Pos sí, pelo yo ese peluche no lo cojo, llévalo tú y lo metes dentlo. No quielo ni tocalo a menos que esté bien lavao’ y estirilizao’.
-Zel: Pues de todos modos si le veo en algún sitio ya le voy a preguntar si ha hecho alguna gorrinada con él antes de traérmelo, aunque seguro que me lo niega todo, el muy cerdo pervertido, depravado, repugnante, bastardo, hijo de… -sigue insultando a Subaru mientras recoge el peluche del suelo y lo lleva agarrado de una oreja por el pasillo en dirección a la lavadora.

(Mientras tanto en una Izakaya no muy lejos de allí…)

-Subaru: ¿Te gusta el yakitori? ¿Pedimos unos cuantos?
-Ohno: A mí me gusta cualquier cosa, no tengo problemas con la comida, todo me sabe rico.
-Subaru: Pues yo mientras no pidamos setas, me parece bien.
-Ohno: Vaya… las setas también me gustan, pero pidamos el yakitori entonces, y quizá unas furenchi furai y algo de karage y pinchitos de calamar y tofu frito… ah, y una ración de edamame para picar.
-Subaru: Venga, pues al final ya no cenamos.
-Ohno: ¿Ah no? Pues yo pensaba cenar después.
-Subaru (picándose): ¡pues si tú cenas, yo también!
-Ohno: Haz lo que quieras, Shibutani… Pero luego no te quejes si revientas.

Un rato después, mientras comen y beben.

-Subaru: Esto… que te quería decir que no te preocupes cuando Zel se venga conmigo, que la voy a cuidar muy bien, ¿eh?
-Ohno: Coff, coff –tose atragantándose con la cerveza- ¿Que se vaya contigo? ¿A dónde?
-Subaru: Pues eso, Satoshi, cuando te deje para ser mi novia. Que no te enteras de nada –contesta totalmente convencido.
-Ohno: ¿Pero qué me estás contando? Punto primero: ZELGADISS ES MI NOVIA Y ME QUIERE MUCHÍSIMO. Y segundo, por si no te has dado cuenta, puñetero loco, A TI TE ODIA.
-Subaru: Bueno… eso dice ella, pero vamos, que no me lo creo. Además tengo más puntos que tú para que esté conmigo.
-Ohno: No entiendo nada, a ver explícate –le mira atentamente.
-Subaru: Le he llevado un peluche monísimo para solucionar lo de Yasu, además las fans apoyan lo nuestro, cuando le di el beso en el shounen club gritaron y se volvieron locas. ¿y tú qué? Le das plantón en vuestra cita y no le contestas nunca a las llamadas, por no hablar de que la dejaste tirada en casa de Hina sin avisarle de que iba a vivir allí con él.
-Ohno: Eh… bueno… ¿y cómo demonios te has enterado de todo eso? Además, yo le he llevado un atún. ¡MUY GRANDE!
-Subaru: La chicas no quieren atunes, quieren cosas bonitas y muestras de afecto. Lo has hecho como el culo, Satoshi, y por eso voy a quedarme con ella mientras tú te quedas con cara de tonto. –Le sonríe kawaimente.
-Ohno: Aún no me has contestado, cómo sabes todo eso, ¿le estás espiando? Como me entere de sigues a Zel, puñetero tronado…
-Subaru: Me lo ha contado Hina, que para eso es mi mejor amigo… y habla mucho, así que al final se le escapan todos los cotilleos que pasan en esa casa.
-Ohno: Ya veo… -contesta calmándose un poco- Pues me da igual, no va a ser tu novia, ni tu amante, ni tu nada. Así que ya puedes olvidarte, además no entiendo por qué me cuentas todo eso si tienes intención de robármela… ¿Acaso eres “tonto de grupo”?
-Subaru (pelando un edamame tranquilamente): Pues te lo cuento porque en el Kansai somos muy directos, y si me gusta alguien pues se lo hago saber –se come el edamame y sigue hablando mientras mastica- y si por casualidad la chica está con alguien, pues se lo digo al novio también, para que esté avisado. A mí que no me digan luego que soy mala gente por robar novias, al menos lo digo antes.
-Ohno: Yo esto no acabo de verlo… ¿Alguna vez te ha funcionado esa técnica?
-Subaru: Lo de decírselo a la chica a veces sí, sobre todo si después le digo que estoy en la Johnnys, que tengo dinero y eso. Lo de decírselo al novio… generalmente hace que me quieran zurrar, pero ahí es donde entra Hina y me defiende.
-Ohno: Ah, pues muy bien, encima de robanovias, aprovechado y flojo, que no eres capaz ni de defenderte. Y no creo que a Zel vayas a impresionarle mucho diciéndole que estás en la Johnnys…
-Subaru: Pues no, porque ella también está, pero no te preocupes, tengo otras ideas mejores en mente.
-Ohno: ¿Cómo qué?
-Subaru: Sí, a ti te lo voy a contar… -agarra un trozo de karage y se lo mete a la boca con lo cual parece una ardilla con los mofletes rellenos.
-Ohno: ¡Dímelo, puñetero kinki! –le señala con un palito de yakitori
-Subaru: Nohh pueroh hablah ahorahh…
-Ohno: Claaaro, la vieja excusa de “tengo la boca llena de karage” –comenta con fastidio.
-Subaru (asiente con la cabeza mientras mastica con dificultad, se ha metido un trozo DEMASIDO grande en la boca): zii! ziiii!

Le da un poco de tiempo para que acabe de masticar y tragar.

-Ohno: ¿Le vas a ofrecer dinero? Ya sé lo que está cobrando como junior… es una mierda de sueldo.
-Subaru: ¿Tú crees que aceptaría dinero si se lo ofrezco? Eso no se me había ocurrido.
-Ohno: Pues claro que no lo aceptaría, Zel es una persona íntegra y no quiere trapicheos de esos… esto… ¿de cuánto dinero estaríamos hablando?
-Subaru: No sé… ¿qué tal 300mil yenes?
-Ohno: Hum… me parece poco.
-Subaru: ¡Entonces le ofreceré más!
-Ohno: ¡¡Que no le des dinero, es mi novia pedazo de baka!! –le agarra de la manga de la camiseta.
-Subaru: Pero si la idea me la has dado tú, ahora encima no te quejes si llega a funcionar.
-Ohno: Al final me va a acabar sentando mal el yakitori… -se pone a comer en silencio.

Baru también, y se pasan varios minutos comiendo sin decir nada, solo se escuchan los sonidos de la izakaya, y si acaso algún gemidito de aprobación de la comida por parte de ambos Johnnys.

-Ohno: Pago yo que soy más senpai –comienza rompiendo el silencio y la tensión de los últimos momentos.
-Subaru: De eso nada, pago yo, que lo de venir ha sido idea mía. Y no acepto un NO por respuesta.
-Ohno: ¿Eh? ¿Qué pagas tú? –Pregunta desconcertado.
-Subaru: Sí, claro que pago ¿qué no has entendido?
-Ohno: Perdona… -empieza a decir confuso.- Es que normalmente salgo a comer con Nino, y él nunca insiste en pagar… bueno, es que ni se ofrece siguiera.
-Subaru: Bueno, pues cuando vengas conmigo, pagaré algunas veces. Es lo justo.
-Ohno: ¿Qué te hace pensar que voy a volver a ir contigo más veces? No me caes bien.
-Subaru: Joder, qué maleducado, no me extraña que Nino no te quiera invitar nunca.
-Ohno: Ahora no le defiendas. ¡Es un tacaño!
-Subaru: Con Nino no te metas, que es muy amigo mío.
-Ohno: Pero si nunca quedáis ¿cómo va a ser amigo tuyo?
-Subaru: Eso no importa, aunque no nos veamos nunca es mi amigo, nos queremos mucho desde que hicimos aquel dorama juntos de juniors.
-Ohno: ¡Pero si de eso hace como mil años!
-Subaru: Bueno y qué, a ti lo que pasa es que te molesta porque yo dormí con él.
-Ohno: Yo también he dormido con Nino, varias veces –Contesta comenzando a picarse con el asunto.
-Subaru: ¿Ah sí? ¡¡Pero yo lo hice antes!!
-Ohno: Eso no importa, ¡es amigo mío, no tuyo!

Subaru da un golpe en la mesa.
-Subaru: ¡Que egoísta!, ¿Es que todo tiene que ser siempre tuyo? –pregunta cabreado. –Tu novia, tu amigo, tú número uno de ventas de discos, tu programa. Pues que sepas que el programucho ese que tenéis, sería más entretenido si lo presentáramos nosotros. Debería llamarse “Kanjani ni shiyagare”.
-Ohno: ¡Y una mierda! Es de Arashi, vosotros buscaos la vida. ¿Se puede saber qué demonios os pasa a los Kanjani con nuestro grupo? ¿Por qué queréis quitarnos siempre todo? Nos odiáis, ¿Verdad?
-Subaru (asombrado): ¿Odiaros? Pero si sois el grupo que más mola de la compañía, por eso a veces os copiamos un poco, pero desde la admiración y el respeto, ¿eh? Por cierto se nos ha ocurrido hacer el “hachifes”, luego te cuento…-le posa la mano en el hombro.
-Ohno (apartándose de Subaru): ¡¡¿Qué mierda es eso del hachifes?!! Suena demasiado parecido al Arafes, ¿esto lo sabe nuestro manager? ¿Le ha llamado el vuestro para contárselo? ¡Se va a liar, se va a liar una gordísima!

De pronto se acerca un hombre.

-Dueño de la izakaya: Sumimasen… ¿podrían ser tan amables de hablar más bajo? Algunos clientes se están quejando de que están chillando como si fueran monos pidiendo plátanos…
-Subaru: Huy, perdone, perdone… es que yo soy del Kansai, ¿sabe? Allí hablamos así.
-Dueño de la izakaya: Ahh, ya veo… bueno, pero esto es el Kanto, así que hagan el favor de moderar el tono.
-Ohno: No volverá a ocurrir. Gomen, ne.
-Subaru: De todos modos ya nos íbamos.

Recogen sus cosas rápidamente y un poco avergonzados, Subaru paga y salen.

-Subaru: Ahora a casa, ¿no?
-Ohno: Pues… yo me voy a cenar, que me he quedado con un poco de gusa.
-Subaru: Acabamos de comer un montón.
-Ohno: Hombre, eso era el aperitivo, pero quiero cenar en condiciones, que luego mi mamá me regaña si no como bien. Venga, hasta otro día… bueno… mejor que no, en realidad no me apetece verte más. Pero gracias por haberme invitado. ¿Ne? –hace una reverencia.
-Subaru: Ah no espera, si no te vas a casa, iré contigo.
-Ohno: Pero si no quieres comer más.
-Subaru: Pues a lo mejor ahora me ha entrado hambre –dice desafiante.- A ver si va a comer uno de Arashi más que yo.
-Ohno: ¿Qué pasa, que tienes que rivalizar conmigo en todo?
-Subaru: A mí no me gana nadie de Arashi, y lo de las ventas de discos ya veremos, porque estamos estudiando unas ideas de marketing buenísimas que hemos sacado de las AKB48 y a nada que nos pongamos con ello ya verás….-le pasa el brazo por encima del hombro.

Ohno resignado camina junto a Baru sin saber muy bien hacia donde, escuchando las chorradas que le está contando sobre inventarse una unit filial de kanjani siendo chicas y sacar un pv travestidos con uniformes de colegiala… En el fondo no cree que se atrevan. Los Kanjani están muy locos, pero… ¿tanto?

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Mientras, en España. Ha pasado un día y tanto Genomiya como Nino están bastante mal de lo suyo (que vienen siendo sus respectivas espaldas). Ambos están tumbados cada uno en un sofá, tapaditos con una manta y descansando.

-Nino: Jun dame esa revista que está en la mesa. Aiba, tráeme un refresco de la nevera, ¿dónde están mis pastillas para el dolor?
-Jun: ¿Cuál? ¿La de la programación o esta otra de “pinta y colorea con disney” que se compró Aiba?
-Nino (con mirada impasible): ¿Tú que crees?

Jun le pasa la revista con la programación de la tele y Nino la abre rápidamente.

-Nino: A mí este programa no me gusta, ponme otra cosa, Jun. Esto parece interesante –señala la revista.- Si supiera lo que pone, claro, porque la revista está en español. “Karurosu Aruguinyano”, no sé lo que significa.
-Jun (empezando a cansarse de las órdenes de Nino): ¿Y por qué no cambias tú? Te doy el mando y pon lo que quieras, pero deja de darme el coñazo.
-Genomiya: ¿Karlos Arguiñano? Eso es un programa de cocina.
-Jun (cambiando rápidamente de canal): ¡¡¡Pues lo quiero ver!!! –Agarra una libreta que hay sobre la mesita y un boli y empieza a apuntar lo que va haciendo el cocinero vasco.
-Nino (tras observar a Jun cerca de un minuto): No me gusta, quiero ver otra cosa. Si al menos cocinara algo interesante, como sushi. Está desperdiciando ese pescado.
-Jun: La cocina occidental es maravillosa, tú te callas que no entiendes nada de gastronomía. Si en el shukudai-kun nunca querías comer nada.
-Nino: Porque no me apetecía, además yo hago lo que me da la gana.
-Aiba (entrando por la puerta con un vaso de coca cola): Toma Nino-chan, te he traído esto. –Le acerca el vaso y una caja con pastillas para el dolor muscular.
-Nino: Bien, tomaré ahora una…
-Jun: Fascinante, tengo que probar a hacer ese pescado el horno –no aparta la vista de la tele.-Bueno, primero tengo que saber cómo se llama en japonés porque no me entero de nada.
-Geno: Luego te lo busco yo en el google traductor, que yo sí me entero de lo que hace.
-Jun: Apréndete los ingredientes, porque hay algunos que no sé lo que son, me faltan cosas por escribir.
-Geno: Espero acordarme de todo. Si es que a mí lo de cocinar…-dice poco convencida.
-Nino: ¡Aiba, llévame al baño, quiero hacer caquita!
-Jun: No hables de guarradas mientras este chef cocina algo tan delicioso, qué maleducado.
-Nino: ¿Y qué quieres que diga? La cuestión es que me cago.

Jun chasquea la lengua con expresión de desaprobación mientras mira a Nino un segundo para volver a centrarse otra vez en la receta del besugo al horno con guarnición de patata panadera y verduras.

-Aiba: Nino…-le ayuda a levantarse del sofá- no me harás limpiarte el trasero, ¿verdad?

Caminan hacia el baño mientras Aiba le lleva medio agarrado para que no se caiga. Jun les mira mientras salen de la habitación, da gracias A TODOS LOS KAMISAMAS porque NO le haya pedido al él llevarle al baño.

-Nino: Pues tú me dirás, porque apenas puedo moverme y no me llego… además en estos baños tercermundistas, que no echan agua como nuestros “totos” japoneses.
-Aiba (con cara de mala leche): Jopetas… -exclama.

En la cocina Elphie habla por teléfono con Sho mientras Claire prepara unos aperitivos para llevarle a Nino y Geno.


-Elphie: En serio, Nino está insoportable, no deja de mandarnos a todos, ya es un poco plasta de normal, pero ahora está pesadísimo.
-Sho: Ya lo sé, ¿por qué te crees que no quiero volver a casa hoy? Hasta he atrasado una reunión para poder salir más tarde de mi despacho y llegar por la noche.
-Elphie: Ah muy bien, ¿y nos dejas a nosotros todo el marrón?
-Claire: No “el marrón” lo tiene Aiba, que acabo de escucharles en el pasillo y Nino le ha dicho que le tiene que limpiar el culo.
-Elphie: Joder, esto es ya demasiado, y con la poquita guerra que da Genomiya en comparación, es mucho mejor paciente.
-Sho: Bueno, Elphie-chan, tú eres enfermera, pensé que te las arreglarías con algo como esto.
-Elphie: Ya bueno, pero los bebés que yo suelo cuidar no se están quejando de todo continuamente, manduqueando a los demás y son menos porculeros que el señor Kazunari.
-Sho: Pues tiene razón, si a Nino no hay quien le aguante cuando está bien, así que enfermo… Bueno, pues haced lo que podáis, y si se pone pesado que Jun le mande a la mierda, que es el que más mala leche tiene de todo Arashi y da más miedo.
-Elphie: Eso es porque no me has visto a mí enfadada, Jun me tendría miedo a mí.
-Sho: Joder… no, no lo he visto, ni quiero verlo tampoco.
-Elphie: ¿Ah no? Pues en ese caso vuelve pronto hoy a casa… por tu bien.-Amenaza.
-Sho: Vale, vale, vuelvo a llamar al ministro del interior y le digo que hacemos la reunión a la hora que estaba prevista -contesta un poco asustado.
-Elphie: Buen chico.


Esa misma tarde. Nino y Genomiya están en la cama, supuestamente para que descansen un rato y echen la siesta.

-Nino: Geno-chan, ¿estás despierta?
-Geno: Sí, ¿qué ocurre?
-Nino: Te quiero confesar una cosa –dice sonriendo maliciosamente.
-Geno: Me das miedito, a ver, dime.
-Nino: En realidad estas pastillas para los dolores que nos trajo Elphaba son muy efectivas, lo cierto es que apenas me duele la espada. Hoy, cuando fui al baño… podría haberme apañado yo solo, pero me apetecía ver a Aiba limpiándome el culo. Jajajajajaajajajaja, jajajajaajajajajaaaa.
-Geno: ¡Ninomi, eres un cabrón!
-Nino: Sshhhhhhh, no hables alto, se supone que estamos durmiendo la fiesta.
-Geno: La siesta, se dice la siesta.
-Nino: Gomen, siempre confundo esas palabas en español, suenan casi igual.
-Geno: ¿Y se puede saber hasta cuando vas a seguir manteniendo esta farsa?
-Nino: Por lo menos un par de días, ventajas de ser un buen actor, la gente se cree que estoy realmente jodido y enfermo. –sonríe.
-Geno: Que sepas que yo no apruebo esto, no voy a chivarme pero… no estoy de acuerdo. Además a mí las pastillas apenas me están haciendo efecto, solo me alivian un poco.
-Nino: A lo mejor es porque soy asiático, que me hacen más efecto, allí los medicamentos son menos fuertes creo…
-Geno: Eso es interesante, creo que había oído hablar sobre ello.



TOKYO, 1:30 A.M.
Murakami ha conseguido POR FIN, que Zel se fuera a la cama, ya que esta decía que no podía dormir tras el asesinato de “Kumako” el peluche del solocon de Okura, y con “Shingo Tsuyoso” en la lavadora. No tenía nada “suave y kawaii” que abrazar y no creía poder dormirse. Al final Shingo poco menos que tuvo que echarle dentro del futón a empujones.  Ya llevan un rato dormidos cuando empieza a sonar el teléfono de Zel. Tiene puesta una canción en solitario de Domoto-san como tono de llamada (¡ohh, qué sorprendente! Esto nadie se lo esperaba) :-o

-Murakami: ¡Senpai cállese pol favol! No son holas de cantal soble un álbol de sakula.
-Zel (despertándose): ¿Senpai? Oh, es mi móvil. –se levanta a descolgar.-¿Moshi moshi?
-Ohno: ¿Tru…Truchita?-pregunta con voz muy rara.
-Zel: Satoshi, ¿estás borracho? –sale de la habitación para no molestar más a Murakami.
-Ohno: Esssha no esh la cuesshtión ahora. Eshcúchame, no me cuelguesh, ¿ne?
-Zel: Te estoy escuchando, al menos por el momento.
-Ohno: Mira, te voy a decir una cosha. Sheré muy claro, shi Sshubaru Sshibutani te ofrece alguna vez dinero para que te acueshtesh con él, NO LO ACEPTESH. ¡ESH UNA ORDEN!
-Zel (horrorizada por lo que le acaba de decir Satoshi): Ohno-san… no sé qué clase de persona te piensas que soy, pero no es necesario que me digas algo cómo eso, sé perfectamente lo que tengo que hacer y lo que NO tengo que hacer, gracias. No hace falta que me llames de madrugada para insinuar que soy una prostituta, ¿sabes? –contesta muy dolida.
-Murakami (saliendo al pasillo): chapelo, se dice chapelo, “plostiputa” solo se usa para refelilse a mujeres que venden su cuelpo. Tú selías chapelo en todo caso… que ojo, no estoy diciendo que lo seas, ¿naa?
-Ohno: ¿Qué dice esshe kinki?
-Zel: Cosas con más sentido que tú, eso desde luego…
-Ohno: Sholo quería decirte esho… bueno, esho y que te quiero mucho.
-Zel: Claaaaro, me quieres tanto que me despiertas a estas horas y me llamas puta a la cara. Bueno, no, a la cara no, por teléfono. Porque a verme a mí no vienes nunca, y para una vez que has venido hoy, la habéis jodido pero bien.
-Murakami (viendo la cara de Zel, que está a punto de ponerse a llorar OTRA VEZ): TLANQUILO, TLANQUILO, NO PASA NA’!! –Le quita el teléfono.- Oye, Satoshi, mila, no cleo yo que sean holas para llamal a nadie plostiputa ni chapelo pol el teléfono, y sobletodo polque Zel no es nada de eso, pa empezal que no es chica, y aunque fuela chica a mí tampoco me palecelía una plostiputa. En este país las pelsonas que se dedican a esos negosios suelen tenel dinelo, y zel-kun es más poble que un un mendigo, pero tiene dignidad, y eso es muy impoltante también.
-Ohno: Yo creo que no me he explicado bien, en realidad no quería decir que Zel shea puta ni nada, ¿cómo le voy a decir esho? Shi esh mi novia, digo… ¡mi novio!
-Murakami (muy confuso): Satoshi, yo t’aconsejo que te dejes ya la bebida, polque no te está sentando bien. Y ya mañana si estás más seleno, pos llamas y pides mucho peldon por decir tantas gilipolleses, kudasai. Y no molestes más, polque resulta que mañana Zel tiene que salil en el Music station, y nosotlos los Kanjani también. Así que NOS QUIELES DEJAL DOLMIR DE UNA PUÑETELA VEZ????? ONEGAISHIMASU!!!!
-Ohno: Sshi, claro, pero por favor dile que la culpa esh de SSShubaru, que me ha eshtado metiendo ideash en la cabeza toda la noche mientrash cenábamosh.
-Murakami: A mí no me metas en vuestlos líos, lo que tengas que aleglal con Baru lo hablas con él.
-Ohno: Por favor díselo a Zel-chan.
Subaru (gritando por detrás de Ohno): Eso échame a mí la culpa, eres tú quien ha querido llamar a Zel para insinuarle que acepta dinero por acostarse con otros… Yo soy inocente. ¿Eh?
-Ohno: Me hash calentado la cabeza, y  hash consheguido meterme estash inseguridadesh. Ahora no te hagash el niño bueno.
-Subaru: Tú eres el que no confía en Zel, si confiaras daría igual lo que yo diga, tú estarías tranquilo.
-Murakami: Eso tiene cielto sentido…
-Zel: ¿Pero qué pasa? –pregunta mientras se le cae una lágrima por la mejilla.
-Ohno: ¡Ssshingo, no te pongash de shu parte!
-Murakami: No me pongo de palte de naide! Me estáis tocando las tama ya, ¿eh? Venga, a dolmil la mona los dos, y no se os ocula llamal de nuevo, mecagontó. Habéis vuelto a hacel lollal a Zel. Subnolmales! –Cuelga muy enfadado.
-Zel: ¿Pero qué ha pasado? ¿Qué decían? –Pregunta muy nerviosa mientras le caen las lágrimas silenciosamente por las mejillas.

Zel está temblando y Murakami se da cuenta. Le quita los lagrimones de la cara con la mano en un gesto más brusco que tierno (no olvidemos que Murakami ES MUY BRUTO, incluso cuando intenta ser sensible).

-Murakami: Ven, te plepalalé un vaso de leche y luego a la camita, ¿na? –apaga el móvil de Zel por si acaso se les ocurre llamar de nuevo al par de gilipollas. Agarra a Zel de la mano y tira de ella por el pasillo casi a punto de arrancarle el brazo.



Ohno, sentado en el sofá se lamenta porque no sabe muy bien cómo la ha podido liar tanto, pretendía arreglarlo y ha empeorado MUCHÍSIMO la situación. Debería plantearse no beber antes de llamar por teléfono.

-Ohno: Joder... ahora sshí que no me perdonará.
-Subaru: Es que a quién se le ocurre decirle algo tan ofensivo a su propia novia. ¡Eres muy tonto!
-Ohno: La culpa esh tuya, Sshibutani!! Y por qué demoniosh hash venido a mi casha? ¡Que te piresh de una vez!
-Subaru: Estabas muy bebido, ¿cómo te ibas a ir tu solo en el taxi? Encima que me preocupo por ti.
-Ohno (levantándose): Esshtoy perfectamente, ademásh tú no te preocupash por mí, ni por nadie, solo te importash tú y quitarnoshlo todo a los Arassshi. Quiero que te vayash de mi casha, encima vash a deshpertar a mish padresh.
-Subaru: No es para ponerse así, que yo no tengo la culpa de que seas un desastre y tu novia vaya a romper contigo. Y de todos modos ya te he dicho antes que no te tienes que preocupar, que yo la voy a cuidar muy bien. La saco de casa de Hina y se viene conmigo a vivir, en menos de 1 semana ya se ha mudado a mi casa y  la tengo yo bien follada y atendida como los Kamisamas mandan.
-Ohno: Ahora sí que te la has ganado -Está tan cabreado con Baru que le suelta un puñetazo en toda la cara. Pero casi al instante se arrepiente.
-Subaru: ¡Itteeeeeeeeeeeeeee! Se lo voy a decir a Hina. O mejor, a Zel, para que sepa con que clase de tipo se han juntado -se va hacia la puerta.
-Ohno: ¡¡Gomen nassshai!! Yo... no quería hacerte daño.... gomen ne. Esh que llevash toda la noche diciendo eshe montón de mierda...
-Subaru (viendo q está sangrando por el labio): Te has pasado, Satoshi, te has pasado...-se va cerrando con un portazo.

Ohno se queda con cara de tonto mirando la puerta cerrada.

-Ohno: ¡Mierda! No she me ocurre cómo eshto podría sher peor... bueno shí, aún pueden publicarlo en el Tokyo sshport.



Sentados en el sofá del salón mientras Zel se bebe la leche caliente.

-Murakami: Estás mu nervioso, Zel-kun, así que no te plecipites en este tema.
-Zel: Que me ha insinuado que me iba a acostar con Subaru a cambio de dinero. Me ha llamado prostituta…-sigue temblando muy alterada.
-Murakami (poniendo su mano en el hombro de Zel): No se lo tengas mu en cuenta. Pa’ mí que Ohno estaba tan bolacho que no sabía ni lo que decía, t’ha llamao “su novia”, así que fíjate, ya no sabía ni de qué género eles, jajajajaja.
-Zel (da un respingo en el sofá al escucharlo): Qué tonto, jejeje.
-Murakami: Ma dicido que s’aquivocao, que lo ha explesao malamente, que no te quelía llamar plostiputa ni chapelo ni nada, que no se c’apasao con Subaru, que l’ha dicido alguna cosa que sa ponío el homble to nelvioso y yo qué sé. Entonces ha llamao y pos ha soltao eso y amojol no era realmente lo que quelía dicil. ¿Tas entelao? ¿Tiene sentío pala ti algo de lo que he dicido hasta ahola?
-Zel: Eh…-comienza confusa.-Bueno, lo que me estás contando supongo que tiene sentido, lo que no entiendo es qué hacen Satoshi y Subaru juntos y borrachos a la una y pico de la madrugada, hace horas que se fueron de aquí.
-Murakami: Pos eso yo tampoco lo sé y es una solplesa mu solplendente polque aquín en casa han estao a punto de pegalse unas hostias entle ellos esta misma talde…
-Zel: No entiendo nada…
-Murakami: Yo tampoco, venga a dolmil, que mañana tienes que hacelo mu bien en el music station, ¿Ya te sabes bien la canción? No te vayas a enquivocal de nuevo con la letla o te dalé un toltazo.
-Zel: Intentaré hacerlo bien.
-Murakami: No, intental no, TIENES que hacelo perfesto. ¿NA? -Se levanta y agarra a Zel de un brazo para levantarla del sofá.

Caminan por el pasillo en silencio y llegan a  la habitación. Zel mira su futón con resignación. Luego a Murakami.


-Zel: Esta noche realmente necesito un peluche que abrazar.
-Murakami: Pooos, hasta mañana que lavemos al Tsuyoso churretoso q te dio Baru, na de na.
-Zel: ¿Puedo dormir contigo?
-Murakami: No, no, no, nada de eso. A vel si me vas a sobal mientlas duelmo, ya te he dicido muchas veses que yo no soy gayer. ¡Igual t’aplovechas de mí! ¡QUÉ VELGÜENSA! Y luego Yoko va a dicilme cosas y que soy homogay y se va a reil muncho.
-Zel: Hina, no seas paranoico, no te voy a hacer nada mientras duermes.
-Murakami: ¿Segulo? ¿Me lo emplometels?
-Zel: ¡Yakusoku! –levanta su dedo meñique.

Lo piensa unos segundos y se acerca a juntar su dedo meñique con el de Zel.

-Murakami: Está bien, pelo que NO SE ENTERE YOKO –añade muy preocupado.
-Zel: Shin-chan, yo no le voy a decir nada. ¡JAMÁS!
-Murakami: Está bien, métete en el futón, estate calladito, y las manos quietas. ¿NA?
-Zel: ¡A dormir! –Se echa en el futón despreocupadamente mientras Hina por su parte, se mete incómodo y dando muchas vueltas. Como que no acaba de encontrar postura.
-Murakami: Que cola el aile pol aquín –dice señalando en el medio del futón. –No t’acelques más.
-Zel: Es que si dejas tanto espacio en medio, entrará frío. Además que te he visto en vídeos y fotos durmiendo con el resto de kanjani y no te ponías tan pesado. Estas muy rarito y muy tenso, ven te daré un masaje.-Le agarra por los hombros.
-Murakami: Que no me sobes, ya te he dicido que vamos a dolmil sin cosas extlañas. –Aparta a Zel para que deje de tocarle.
-Zel: ¿Por qué te enfadas? No pasa nada. Si es porque me gustan los chicos no lo entiendo, con Yasu y Maru no eres así y también son mariquitas.
-Murakami: ¿Puedes dejal de pleguntal y dejalme dolmil tlanquilo? -Contesta aún más incómodo que antes.
-Zel: Claro –dice secamente y se echa en el futón de nuevo, esta vez de espaldas a Murakami, ya que parece que le molesta.

Al día siguiente Hina se despierta sobresaltado antes de que suene su despertador, de pronto manotea en la oscuridad y le da una santa hostia a Zelgadiss sin querer.

-Zel: ¡ITAI! –Grita y se toca el ojo.- ¿Por qué me pegas? ¿Es que no tienes un despertador? Sería menos violento.
-Murakami: Ehhh, había olvidao questabas aquín, ¿te hacido daño?
-Zel: Me duele mucho.
-Murakami: Dejame vel. –le intenta apartar la mano de la cara para mirar.
-Zel: Pero qué vas a ver, si estamos a oscuras.
-Murakami: Huy, pos tiene razón –Se levanta rápidamente y descorre las cortinas- A vel, enséñame ahola.
-Zel: Bah, igual no es nada, pero duele bastante.
-Murakami: ¡¡Ay la madle que m’ha palido!! Te he ponido el ojo mu malamente, ¡¡se te va a ponel de colol nasu!! Pelo hoy es el music station, te van a tenel que echal munchísimo masquisllaje. GOMEN NAAAAAAAA –Se echa en el suelo en posición de reverencia máxima de pedir perdón.
-Zel: Levanta de ahí, ha sido sin querer.
-Murakami: Ya bueno, pelo… t’he dejao echo un clomo.
-Zel: No pasa nada, algo se nos ocurrirá.
-Murakami: ¿Ves como al final no ela buena idea que dulmielas conmigo?

Zel se encoje de hombros y va al baño a mirarse en el espejo.

Más tarde mientras desayunan, Zel recibe una llamada de Zeako diciendo que el presidente quiere verle en su despacho CUANTO ANTES. Se viste rápidamente y se despide de Hina, hasta que vuelvan a encontrarse en el ensayo del Music Station, unas horas antes de que empiece el programa (ya sabéis, se emite en directo).


En la oficina de la Johnnys.

-Zeako (en español): Pasa, el viejo no está con nadie, puedes entrar.
-Zel: Bien, ¿tienes idea de por qué me ha dicho que venga? A ver si me va a echar otra bronca... Llevo desde ayer sin cagarla, ¿eh?
-Zeako: Vaya, todo un record viniendo de ti. Pues mira no tengo ni idea. Pero está más chocho que otra cosa, así que te puedes esperar cualquier cosa del reviejo…
-Zel: Pues que bien. –Llama a la puerta y asoma la cabeza –¡Shitsureishimasu!
-Señor Johnny: ¡Huy Zel-chan, pasa, pasa! –Le invita bastante  animado.
-Zel: Eh… ¿ocurre algo?
-Señor Johnny: No nada, te he hecho llamar para preguntarte. ¿Qué tal lleva las clases de inglés y español Yamapi?
-Zel: Eh… la verdad es que todavía no hemos empezado.
-Señor Johnny: Pero ¿cómo que no? Si hace por lo menos 2 días que te dijo mi secretaria que le tenías que dar clase a cambio de dejar de fregar los baños de la Johnnys.
-Zel: Ehhhhh, sí, bueno. Pero es que me pilla en medio de la promoción de un single, y ha habido algunos problemas entre medio… ¡Pero vamos, que la semana que viene empezamos fijo!
-Señor Johnny: Eso ya me gusta más, no podemos perder el tiempo con Yamashita-kun, tiene muchísima proyección internacional, a ver si te piensas que le voy a tener siempre meneando el trasero junto a esos backdancers suyos.
-Zel: ¿A quién se refiere?
-Señor Johnny: Ya sabes, los NEWS esos, que no le llegan a la suela del zapato, algún día Yamapi tiene que volar libre, y muy alto.
-Zel: ¿Pero esto lo ha consultado antes con el grupo? ¿O con Yamapi?
-Señor Johnny: ¿Qué tengo que consultar? Es mi compañía y hago y deshago a mi antojo. Yo cree el grupo, y si quiero los mando a todos a la mierda. O a ti, que ya me estás cabreando con tantas preguntitas.
-Zel (asustada): No, no, yo no digo nada. Usted manda. –Levanta las manos con cara de “soy inocente”.
-Señor Johnny: Pues eso. ¿Y las gafas de sol porque las llevas en mi despacho? ¿Es algún rollo Europeo o qué?
-Zel: No… es que… bueno, he tenido un pequeño accidente en el ojo. –Se quita las gafas
-Señor Johnny: ¿Qué te has hecho, desgraciada? ¿Así pretendes salir en la televisión esta tarde?
-Zel: Bueno, que yo no me lo he hecho, me golpeó Murakami-kun.
-Señor Johnny: Algo habrías hecho antes para merecerlo.
-Zel: Ah, ¿que usted defiende la violencia?
-Señor Johnny: Solo contra las mujeres, que sois muy malvadas, por eso yo nunca me he casado.
-Zel: Sí, seguro que ha sido por eso…-contesta con ironía.
-Señor Johnny: Si Murakami te ha pegado, por algo será, pedazo de baka.
-Zel: En realidad fue sin querer.
-Señor Johnny: Más a mi favor, porque él parece buen chico. No puedo decir lo mismo de ti.
-Zel: Mire, que yo ya me iba… que tengo que ensayar en la televisión y Tegoshi y Massu ya tienen que estar en el plató –dice empezando a estar hasta las pelotas de las chorradas del puñetero viejo.
-Señor Johnny: Ah no, de eso nada, te irás cuando yo diga que te vayas.
-Zel: Bueeeeno, pues usted dirá.


Pasan cerca de un minuto y medio en silencio, mirándose el uno al otro, mirando las cortinas, la lámpara, los papeles que hay sobre la mesa… Zel se mira la sudadera revieja que lleva puesta, así a lo “binbo danshi”.

-Señor Johnny: Pues ya te puedes ir, que me he aburrido de que estés aquí. Y no olvides disculparte a Domoto-san en el programa por lo que dijiste el otro día.
-Zel: Por supuesto, no se preocupe, pues adiós, ¿eh? –Se levanta y se larga lo más rápido que puede por si al viejo le da por cambiar de idea.

Sale y cierra la puerta del despacho.

-Zeako: ¿Todo bien? –pregunta mientras chatea por el móvil con un chulazo de Yokohama.
-Zel (acercándose a Zeako): Como una chota, está fatal. –Hace gestos de que le falta un tornillo.-Me voy, que no llego al ensayo del Music station.

Se larga corriendo.