jueves, diciembre 24, 2015

17. "Como monos pidiendo plátanos"

FELIZ CUMPLEAÑOS MASAKI (GOMEN NE POR TU ESCENA) ^_^U



(Este me ha quedado más dramático que cómico) :-o 

En el capítulo anterior....

Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…

-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?


Zel mira el peluche fijamente, la verdad es que es un muñeco muy mono y le gusta un montón. Después mira a Ohno, que parece confundido, como si estuviera atando cabos en la cabeza y empezando a pensar que todo lo que le había contado antes Zel era cierto, incluso el increíble hecho de que Yasu le hubiera agredido a la salida del Shounen Club empieza a parecerle “relativamente posible”. Bueno, o eso, o está pensando cosas de pesca y se ha puesto en modo “stand by”

-Ohno: Pero… ¿Yasu te ha querido matar o no? –concluye por fin.

Zel asiente con la cabeza sin decir nada ni apartar la vista del oso peluchón que Subaru tiene en la mano.

-Murakami: Nunca le había veído tan cableado, estaba diciendo cosas tan feas que no dicen ni los yakuzas de Osaka.
-Subaru: Pensé que ayer le iba a partir la cara, menuda mala leche se gasta a veces. Se enfadó conmigo un poco también, ya ves tú, por un besito de nada que le di a Zel en el programa…-añade como quitándole importancia al asunto. Pero en el fondo lo ha dicho para joder a Ohno. De hecho lo ha conseguido, porque Satoshi le mira con una cara que da mucho miedo. Por otro lado Subaru no parece preocupado en absoluto, incluso sonríe con su sonrisa de pirado, que a la vez tiene un puntito muy adorable.
-Zel (murmurando en español): te debería haber empujado a ti contra el suelo… El culo no te lo hubiera roto, porque no tienes.
-Subaru: ¿Qué?
-Zel: Nada… no sé si quedarme el peluche, Satoshi se va a enfadar. ¿Verdad? –Mira a Ohno un momento.
-Ohno: Para el caso que me haces siempre… –se cruza de brazos y mira hacia otro lado haciéndose el indignado.
-Subaru: Pero lo he traído especialmente para ti, era mi peluche favorito cuando era pequeño, incluso ahora a veces duermo con él.
-Murakami: ¿A sí? P’os no sabía yo nada de eso…
-Subaru: ¡Porque no te lo cuento todo, baka!
-Murakami: Shibuyan que vas teniendo una edad para dormil con moñecos.
-Subaru: Bueno, duermo con el oso cuando no estoy tirándome a alguna tía, claro. ¡Además a Zel no le dices nada porque haya dormido con el peluche de Okura todo este tiempo! –Suelta con fastidio
-Zel: De hecho, fue Hina quien me lo dio. Lo tenía guardado en un armario.
-Murakami: Bueno, pos eso es polque… Zel-kun estaba tliste e inquieto… y pensé que podlía estal muy kawaii con el peluche en el futón.

Subaru observa a Hina inquisitivamente.

-Subaru: Shin-chan, ¿estás bien? Me estás preocupando. ¿Escondes más cosas “en el armario”?
-Murakami: ¡Que no soy gay! ¡Al final me lo vais a pegar! –Grita, sale corriendo y se encierra en el baño.

Todos se quedan muy sorprendidos con la salida de tono de Murakami.

-Zel: Está de rarito últimamente…
-Subaru: Y luego dirán que el loco soy yo… ¿En fin, lo quieres o no lo quieres? –agita el peluche delante de Zel. Ella mira a Ohno unos segundos.
-Ohno: Cógelo, si sé que lo estás deseando.
-Zel: ¿Puedo?
-Ohno: Creo que es la primera vez que me pides permiso para algo.

Zel agarra el oso de peluche rápidamente y se le escapa una sonrisilla por un segundo mientras lo mira, pero intenta recuperar la compostura.

-Zel: ¿Tiene nombre?
-Subaru: ¿El kuma-chan? No,  llámalo como quieras.
-Zel: ¡Lo llamaré Shingo Tsuyoso! –Exclama, y luego empieza a reírse por su ocurrencia.

Ni Ohno ni Baru entienden por qué tiene gracia.

-Subaru: “Tsuyoso” no existe, ese nombre no tiene sentido.
-Zel: Pero en español es gracioso.
-Ohno: Pues yo no lo pillo…
-Zel: Tú no te enteras de nada. Si solo sabías decir 10 palabras o así en español.
-Ohno: Y nunca me hizo falta más, a pesar de que viví allí meses. La gente me entendía perfectamente. Como en inglés.
-Zel: Pero si tú no hablas inglés, Satoshi –dice confundida.
-Ohno: Esa no es la cuestión,  la cosa es que en inglés también me entiende la gente perfectamente. Haciendo gestos.
-Zel: No creo que te convaliden el first con eso, Satoshi…
-Subaru: A mí no me hace falta aprender idiomas, hablo en kansai-ben SIEMPRE, es un dialecto internacional. Me entienden en todas partes, incluso en Hawaii. ¡Qué inglés ni que mierdas! ¡Eso no sirve para nada, qué manera de complicarse la vida!
-Zel: Qué morro, y yo aquí dejándome la vida con los kanjis… ¡Pues ya no estudio más japonés, a la mierda todo!  -grita, y se sienta en el sofá con cara de mala leche mientras pone al recién bautizado “Shingo-Tsuyoso” en su regazo.

Murakami sale corriendo del baño y vuelve al salón con cara de susto.

-Subaru: ¿Qué pasa, Hina? ¿No había papel?
-Murakami: ¿Papel? No entiendo –Dice confundido, después se acerca a Zel y se arrodilla junto al sofá donde se ha sentado. – No puedes dejal de estudial japonés, a vel si te van a despedil de la compañía.
-Zel: ¡Pues estoy hasta las narices de los kanjis!
-Murakami: Pos t’aguantas y estudias, que si no, amojol no puedes ser idol. Porque no vas a sabel hablal bien en los poglamas.
-Zel: Como si los idols se caracterizaran por ser inteligentes o algo… no hay más que ver a algunos.
-Murakami: Bueno, pelo eso son otlos temas… ¿Vosotlos no le vais a dicil na’? –pregunta buscando un poco de apoyo en Baru y Satoshi.
-Ohno: No obligaré a Zel-kun a hacer algo si “él” no quiere. Además yo también pienso que los kanjis son una mierda…
-Subaru: Por mí que haga lo que le salga “de las pelotas”, si yo solo he venido para darle el peluche y a ver si colaba que volviéramos a follar.
-Satoshi: Que te la estás ganando, Shibutani… Ya no te aviso más. Si Zel se va a tirar a alguien será a mí en todo caso.
-Zel: Vamos, que los 2 habéis venido por lo mismo. Solo os interesa echar un polvo, desde luego… qué poco romanticismo queda en el mundo, solo me vienen a ver para eso. –Se levanta del sofá y les mira a los dos con expresión muy digna.- Pues me quedo con tu atún, y con tu peluche, pero vosotros os podéis ir a la mierda. ¡Vámonos “Tsuyoso”!

Zel agarra el peluche y se va a la habitación, dejándoles a los dos con cara de estúpidos y a Hina con cara de que “no había papel”.

-Ohno: Pues muy bien ¿Y ahora qué hacemos? Pero sobre todo ¿con quién echo el polvo?
-Murakami: A mí no me miles, ya te he dicido antes que no soy gayer. –levanta las manos exageradamente.
-Subaru: Pues nos vamos a una izakaya, y nos tomamos unas cervezas, ¿os hace?
-Ohno: Mira, yo una cerveza no la rechazo, aunque tenga que tomarla contigo. Y si me invitas tú, a lo mejor te odio menos.
-Subaru: ¿Si te invito a 2 me dejas montármelo con Zel otra vez?
-Ohno: ¡Y una mierda!
-Murakami: Digo yo que eso lo tiene que decidil Zel, ¿no? Luego no me extlaña que se enfade con vosotlos dos, le estáis tlatando como si fuela un cacho de calne. Poble chico extlanjelo, se va a lleval una implesión mu mala de Japón. –Les mira con cara de disgusto.
-Subaru: Pero bueno y a ti qué demonios te importa cómo le tratemos, es asunto nuestro, nosotros somos los que estamos liados con Zel.
-Ohno: ¿Cómo que “nosotros”? Su novio soy yo. ¡Tú solo eres un jeta!
-Subaru: Tal vez, pero un jeta que se tiró a Zelgadiss en un armario.
-Ohno: ¿Quieres dejar de recordármelo? –Le da un tortazo en la cabeza a Subaru.
-Subaru: ¡No me pegues, Satoshi! ¡Que me da igual que seas mi senpai, a que te pego yo también, qué estoy muy loco!
-Ohno: No hace falta que me lo jures…
-Murakami: Pol favol, ya no discutáis más, que me estáis poniendo la cabeza loca entle los dos. Venga pa’ la calle –empuja a Subaru de malos modos.
-Subaru: ¿Me estás echando? Hina, que soy tu mejor amigo.
-Murakami: ¡Satoshi, tú también, a la puta calle os vais los dos! -Exclama con cara de enfado.
-Ohno: Qué poca educación… esto me pasa por juntarme con gente del Kansai…
-Murakami: Venga, a ponelse los sapatos rapidito y con viento flesco pa’ fuela. Y no volváis pol aquí hasta que tengáis una disculpa plepalada pala Zel-kun. Que solos sabéis pensal con la punta del chinko, y asín no se puede il pol la vida. Luego el que le tiene que aguantal los disgustlos soy yo, ¡pos no me da la gana! -Grita indignado
-Subaru: Shingo, eres un metomentodo. A ver si te has pensado que por vivir con Zel, puedes meterte así en sus asuntos personales.
-Murakami: No me meto, me lo cuenta Zel. Además: “Mi casa, mis nolmas”. Y ya me estáis hinchando las pelotas, así que fuela de aquí.
-Subaru: Pero ¿no vienes con nosotros a beber cerveza?  -pregunta extrañado.
-Murakami: No voy con vosotlos, estoy desnuo y no m’apetece vistilme pala acompañalos, que sois unos bakas –Les cierra la puerta en el morro.

Satoshi y Baru se miran uno al otro en el pasillo.

-Ohno: ¿Sabes qué es lo peor? Que creo que tiene algo de razón, nos hemos puesto un poco gilipollas…
-Subaru: Habla por ti, Satoshi, yo a Shingo no le doy la razón ni aunque la tenga. Que luego se lo cree y aquí el que siempre ha mandado he sido yo. Él y Yoko tienen que obedecerme.
-Ohno: Pues tú mismo, pero creo que Murakami-kun es el único de tu grupo al que le funciona la cabeza un poco.
-Subaru: Oye tú, si nos estás llamando “tarados” a los Kanjani o algo parecido… hum… bueno, eso tampoco es tan malo. –se calma de pronto.
-Ohno: ¿Ein?
-Subaru: No, nada. ¿Vamos a la izakaya o no vamos?
-Ohno: ¡Pues vamos!

Bajan las escaleras.

Hina va a buscar a Zel a la habitación y se la encuentra sentada en el suelo jugando al candy crush soda en el móvil con el oso encima de sus piernas.

-Murakami: Etto… pos ya les he echao a la calle. M’an ponido de una mala leche que no les he golpeao de milaglo.
-Zel: Son un par de tontos, no sé porque me tienen que gustar…
-Murakami: ¿Ehhhh? ¿Subaru también te gusta? –Pregunta asombrado.
-Zel: Estooo… no, no, me refería a Satoshi… ¡a Subaru le odio un montón! –dice gritando, aunque no se lo cree ni ella.
-Murakami: Tlanquilo, no se lo voy a dicil a Baru, no pasa na’. Si te gusta mantendlé el secleto, naaa?
-Zel: Lo cierto es que debería odiarles a los dos. Son unos imbéciles. Ohno me dejó tirado aquí en tu casa y nunca viene a verme, casi no me responde al teléfono, no vino a nuestra cita y me dejó solo en medio de Shibuya… y Subaru… Subaru es un aprovechado y encima me trata como si fuera basura. Ninguno de ellos debería gustarme.
-Murakami: Entonces ¿No te gusta vivil aquí? –pregunta apenado.
-Zel: Hina…-deja de jugar con el móvil y su expresión de vuelve muy seria- si tú no estuvieras no sé qué iba a hacer. No tengo a nadie más. –Se levanta y se echa en sus brazos empezando a llorar.
-Murakami (se pone tenso): ¿Ya estás llolando otla ves? No te empleocupes, que si te vuelven a tlatal mal me lo cuentas, y ya no m'aguanto más y les pego, ¿vale? Pelo no lloles más, que esto es muncho peol que vivil con Yasu y mila que él llola bastante...
-Zel: Gomen, gomen… -deja de abrazarle y se seca las lágrimas con la manga del jersey. – Hina…
-Murakami: ¿Nani?
-Zel: Sí quiero estar aquí, tú eres mi mejor amigo.
-Murakami: ¡¿De veldáaaa?! –Pregunta a gritos. Ahora es él quién achucha a Zek hasta casi dejarle sin respiración.
-Zel: Hinaaa… Para, por favor… ¡duele! Encima creo que me estás clavando... algo.

Le suelta y le mira sonriente, Zel se estaba empezando a poner casi azul.

-Murakami: Huy, que m’enmocionao’ con lo que m’has dicido, gomen, naaa. Baru nunca mi dice cosas bonitas como eso. Si acaso m’insulta y se ríe a carcajadas.
-Zel: Si lo llego a saber, te digo que mi mejor amigo es Shunsuke Kazama…
-Murakami: ¡Jajajajajaja, baka! –le da un hostión a Zel en la espalda.
-Zel: ¡Auuch! ¡Que duele! –se sienta en el suelo y vuelve a abrazar a Tsuyoso.
-Murakami: Oye… No es pol asustalte pelo, vete tú a sabel po’l donde s´a restlegao’ Baru ese moñeco.
-Zel: ¡¡PUAG!! –lo lanza a tomar por el saco. – Tiene razón, es un degenerado, y yo abrazándolo, ¡seguro que está lleno de guarreces! Es que no me lo quiero ni imaginar. Shin-chan, hay que meterlo en la lavadora.
-Murakami: Pos sí, pelo yo ese peluche no lo cojo, llévalo tú y lo metes dentlo. No quielo ni tocalo a menos que esté bien lavao’ y estirilizao’.
-Zel: Pues de todos modos si le veo en algún sitio ya le voy a preguntar si ha hecho alguna gorrinada con él antes de traérmelo, aunque seguro que me lo niega todo, el muy cerdo pervertido, depravado, repugnante, bastardo, hijo de… -sigue insultando a Subaru mientras recoge el peluche del suelo y lo lleva agarrado de una oreja por el pasillo en dirección a la lavadora.

(Mientras tanto en una Izakaya no muy lejos de allí…)

-Subaru: ¿Te gusta el yakitori? ¿Pedimos unos cuantos?
-Ohno: A mí me gusta cualquier cosa, no tengo problemas con la comida, todo me sabe rico.
-Subaru: Pues yo mientras no pidamos setas, me parece bien.
-Ohno: Vaya… las setas también me gustan, pero pidamos el yakitori entonces, y quizá unas furenchi furai y algo de karage y pinchitos de calamar y tofu frito… ah, y una ración de edamame para picar.
-Subaru: Venga, pues al final ya no cenamos.
-Ohno: ¿Ah no? Pues yo pensaba cenar después.
-Subaru (picándose): ¡pues si tú cenas, yo también!
-Ohno: Haz lo que quieras, Shibutani… Pero luego no te quejes si revientas.

Un rato después, mientras comen y beben.

-Subaru: Esto… que te quería decir que no te preocupes cuando Zel se venga conmigo, que la voy a cuidar muy bien, ¿eh?
-Ohno: Coff, coff –tose atragantándose con la cerveza- ¿Que se vaya contigo? ¿A dónde?
-Subaru: Pues eso, Satoshi, cuando te deje para ser mi novia. Que no te enteras de nada –contesta totalmente convencido.
-Ohno: ¿Pero qué me estás contando? Punto primero: ZELGADISS ES MI NOVIA Y ME QUIERE MUCHÍSIMO. Y segundo, por si no te has dado cuenta, puñetero loco, A TI TE ODIA.
-Subaru: Bueno… eso dice ella, pero vamos, que no me lo creo. Además tengo más puntos que tú para que esté conmigo.
-Ohno: No entiendo nada, a ver explícate –le mira atentamente.
-Subaru: Le he llevado un peluche monísimo para solucionar lo de Yasu, además las fans apoyan lo nuestro, cuando le di el beso en el shounen club gritaron y se volvieron locas. ¿y tú qué? Le das plantón en vuestra cita y no le contestas nunca a las llamadas, por no hablar de que la dejaste tirada en casa de Hina sin avisarle de que iba a vivir allí con él.
-Ohno: Eh… bueno… ¿y cómo demonios te has enterado de todo eso? Además, yo le he llevado un atún. ¡MUY GRANDE!
-Subaru: La chicas no quieren atunes, quieren cosas bonitas y muestras de afecto. Lo has hecho como el culo, Satoshi, y por eso voy a quedarme con ella mientras tú te quedas con cara de tonto. –Le sonríe kawaimente.
-Ohno: Aún no me has contestado, cómo sabes todo eso, ¿le estás espiando? Como me entere de sigues a Zel, puñetero tronado…
-Subaru: Me lo ha contado Hina, que para eso es mi mejor amigo… y habla mucho, así que al final se le escapan todos los cotilleos que pasan en esa casa.
-Ohno: Ya veo… -contesta calmándose un poco- Pues me da igual, no va a ser tu novia, ni tu amante, ni tu nada. Así que ya puedes olvidarte, además no entiendo por qué me cuentas todo eso si tienes intención de robármela… ¿Acaso eres “tonto de grupo”?
-Subaru (pelando un edamame tranquilamente): Pues te lo cuento porque en el Kansai somos muy directos, y si me gusta alguien pues se lo hago saber –se come el edamame y sigue hablando mientras mastica- y si por casualidad la chica está con alguien, pues se lo digo al novio también, para que esté avisado. A mí que no me digan luego que soy mala gente por robar novias, al menos lo digo antes.
-Ohno: Yo esto no acabo de verlo… ¿Alguna vez te ha funcionado esa técnica?
-Subaru: Lo de decírselo a la chica a veces sí, sobre todo si después le digo que estoy en la Johnnys, que tengo dinero y eso. Lo de decírselo al novio… generalmente hace que me quieran zurrar, pero ahí es donde entra Hina y me defiende.
-Ohno: Ah, pues muy bien, encima de robanovias, aprovechado y flojo, que no eres capaz ni de defenderte. Y no creo que a Zel vayas a impresionarle mucho diciéndole que estás en la Johnnys…
-Subaru: Pues no, porque ella también está, pero no te preocupes, tengo otras ideas mejores en mente.
-Ohno: ¿Cómo qué?
-Subaru: Sí, a ti te lo voy a contar… -agarra un trozo de karage y se lo mete a la boca con lo cual parece una ardilla con los mofletes rellenos.
-Ohno: ¡Dímelo, puñetero kinki! –le señala con un palito de yakitori
-Subaru: Nohh pueroh hablah ahorahh…
-Ohno: Claaaro, la vieja excusa de “tengo la boca llena de karage” –comenta con fastidio.
-Subaru (asiente con la cabeza mientras mastica con dificultad, se ha metido un trozo DEMASIDO grande en la boca): zii! ziiii!

Le da un poco de tiempo para que acabe de masticar y tragar.

-Ohno: ¿Le vas a ofrecer dinero? Ya sé lo que está cobrando como junior… es una mierda de sueldo.
-Subaru: ¿Tú crees que aceptaría dinero si se lo ofrezco? Eso no se me había ocurrido.
-Ohno: Pues claro que no lo aceptaría, Zel es una persona íntegra y no quiere trapicheos de esos… esto… ¿de cuánto dinero estaríamos hablando?
-Subaru: No sé… ¿qué tal 300mil yenes?
-Ohno: Hum… me parece poco.
-Subaru: ¡Entonces le ofreceré más!
-Ohno: ¡¡Que no le des dinero, es mi novia pedazo de baka!! –le agarra de la manga de la camiseta.
-Subaru: Pero si la idea me la has dado tú, ahora encima no te quejes si llega a funcionar.
-Ohno: Al final me va a acabar sentando mal el yakitori… -se pone a comer en silencio.

Baru también, y se pasan varios minutos comiendo sin decir nada, solo se escuchan los sonidos de la izakaya, y si acaso algún gemidito de aprobación de la comida por parte de ambos Johnnys.

-Ohno: Pago yo que soy más senpai –comienza rompiendo el silencio y la tensión de los últimos momentos.
-Subaru: De eso nada, pago yo, que lo de venir ha sido idea mía. Y no acepto un NO por respuesta.
-Ohno: ¿Eh? ¿Qué pagas tú? –Pregunta desconcertado.
-Subaru: Sí, claro que pago ¿qué no has entendido?
-Ohno: Perdona… -empieza a decir confuso.- Es que normalmente salgo a comer con Nino, y él nunca insiste en pagar… bueno, es que ni se ofrece siguiera.
-Subaru: Bueno, pues cuando vengas conmigo, pagaré algunas veces. Es lo justo.
-Ohno: ¿Qué te hace pensar que voy a volver a ir contigo más veces? No me caes bien.
-Subaru: Joder, qué maleducado, no me extraña que Nino no te quiera invitar nunca.
-Ohno: Ahora no le defiendas. ¡Es un tacaño!
-Subaru: Con Nino no te metas, que es muy amigo mío.
-Ohno: Pero si nunca quedáis ¿cómo va a ser amigo tuyo?
-Subaru: Eso no importa, aunque no nos veamos nunca es mi amigo, nos queremos mucho desde que hicimos aquel dorama juntos de juniors.
-Ohno: ¡Pero si de eso hace como mil años!
-Subaru: Bueno y qué, a ti lo que pasa es que te molesta porque yo dormí con él.
-Ohno: Yo también he dormido con Nino, varias veces –Contesta comenzando a picarse con el asunto.
-Subaru: ¿Ah sí? ¡¡Pero yo lo hice antes!!
-Ohno: Eso no importa, ¡es amigo mío, no tuyo!

Subaru da un golpe en la mesa.
-Subaru: ¡Que egoísta!, ¿Es que todo tiene que ser siempre tuyo? –pregunta cabreado. –Tu novia, tu amigo, tú número uno de ventas de discos, tu programa. Pues que sepas que el programucho ese que tenéis, sería más entretenido si lo presentáramos nosotros. Debería llamarse “Kanjani ni shiyagare”.
-Ohno: ¡Y una mierda! Es de Arashi, vosotros buscaos la vida. ¿Se puede saber qué demonios os pasa a los Kanjani con nuestro grupo? ¿Por qué queréis quitarnos siempre todo? Nos odiáis, ¿Verdad?
-Subaru (asombrado): ¿Odiaros? Pero si sois el grupo que más mola de la compañía, por eso a veces os copiamos un poco, pero desde la admiración y el respeto, ¿eh? Por cierto se nos ha ocurrido hacer el “hachifes”, luego te cuento…-le posa la mano en el hombro.
-Ohno (apartándose de Subaru): ¡¡¿Qué mierda es eso del hachifes?!! Suena demasiado parecido al Arafes, ¿esto lo sabe nuestro manager? ¿Le ha llamado el vuestro para contárselo? ¡Se va a liar, se va a liar una gordísima!

De pronto se acerca un hombre.

-Dueño de la izakaya: Sumimasen… ¿podrían ser tan amables de hablar más bajo? Algunos clientes se están quejando de que están chillando como si fueran monos pidiendo plátanos…
-Subaru: Huy, perdone, perdone… es que yo soy del Kansai, ¿sabe? Allí hablamos así.
-Dueño de la izakaya: Ahh, ya veo… bueno, pero esto es el Kanto, así que hagan el favor de moderar el tono.
-Ohno: No volverá a ocurrir. Gomen, ne.
-Subaru: De todos modos ya nos íbamos.

Recogen sus cosas rápidamente y un poco avergonzados, Subaru paga y salen.

-Subaru: Ahora a casa, ¿no?
-Ohno: Pues… yo me voy a cenar, que me he quedado con un poco de gusa.
-Subaru: Acabamos de comer un montón.
-Ohno: Hombre, eso era el aperitivo, pero quiero cenar en condiciones, que luego mi mamá me regaña si no como bien. Venga, hasta otro día… bueno… mejor que no, en realidad no me apetece verte más. Pero gracias por haberme invitado. ¿Ne? –hace una reverencia.
-Subaru: Ah no espera, si no te vas a casa, iré contigo.
-Ohno: Pero si no quieres comer más.
-Subaru: Pues a lo mejor ahora me ha entrado hambre –dice desafiante.- A ver si va a comer uno de Arashi más que yo.
-Ohno: ¿Qué pasa, que tienes que rivalizar conmigo en todo?
-Subaru: A mí no me gana nadie de Arashi, y lo de las ventas de discos ya veremos, porque estamos estudiando unas ideas de marketing buenísimas que hemos sacado de las AKB48 y a nada que nos pongamos con ello ya verás….-le pasa el brazo por encima del hombro.

Ohno resignado camina junto a Baru sin saber muy bien hacia donde, escuchando las chorradas que le está contando sobre inventarse una unit filial de kanjani siendo chicas y sacar un pv travestidos con uniformes de colegiala… En el fondo no cree que se atrevan. Los Kanjani están muy locos, pero… ¿tanto?

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Mientras, en España. Ha pasado un día y tanto Genomiya como Nino están bastante mal de lo suyo (que vienen siendo sus respectivas espaldas). Ambos están tumbados cada uno en un sofá, tapaditos con una manta y descansando.

-Nino: Jun dame esa revista que está en la mesa. Aiba, tráeme un refresco de la nevera, ¿dónde están mis pastillas para el dolor?
-Jun: ¿Cuál? ¿La de la programación o esta otra de “pinta y colorea con disney” que se compró Aiba?
-Nino (con mirada impasible): ¿Tú que crees?

Jun le pasa la revista con la programación de la tele y Nino la abre rápidamente.

-Nino: A mí este programa no me gusta, ponme otra cosa, Jun. Esto parece interesante –señala la revista.- Si supiera lo que pone, claro, porque la revista está en español. “Karurosu Aruguinyano”, no sé lo que significa.
-Jun (empezando a cansarse de las órdenes de Nino): ¿Y por qué no cambias tú? Te doy el mando y pon lo que quieras, pero deja de darme el coñazo.
-Genomiya: ¿Karlos Arguiñano? Eso es un programa de cocina.
-Jun (cambiando rápidamente de canal): ¡¡¡Pues lo quiero ver!!! –Agarra una libreta que hay sobre la mesita y un boli y empieza a apuntar lo que va haciendo el cocinero vasco.
-Nino (tras observar a Jun cerca de un minuto): No me gusta, quiero ver otra cosa. Si al menos cocinara algo interesante, como sushi. Está desperdiciando ese pescado.
-Jun: La cocina occidental es maravillosa, tú te callas que no entiendes nada de gastronomía. Si en el shukudai-kun nunca querías comer nada.
-Nino: Porque no me apetecía, además yo hago lo que me da la gana.
-Aiba (entrando por la puerta con un vaso de coca cola): Toma Nino-chan, te he traído esto. –Le acerca el vaso y una caja con pastillas para el dolor muscular.
-Nino: Bien, tomaré ahora una…
-Jun: Fascinante, tengo que probar a hacer ese pescado el horno –no aparta la vista de la tele.-Bueno, primero tengo que saber cómo se llama en japonés porque no me entero de nada.
-Geno: Luego te lo busco yo en el google traductor, que yo sí me entero de lo que hace.
-Jun: Apréndete los ingredientes, porque hay algunos que no sé lo que son, me faltan cosas por escribir.
-Geno: Espero acordarme de todo. Si es que a mí lo de cocinar…-dice poco convencida.
-Nino: ¡Aiba, llévame al baño, quiero hacer caquita!
-Jun: No hables de guarradas mientras este chef cocina algo tan delicioso, qué maleducado.
-Nino: ¿Y qué quieres que diga? La cuestión es que me cago.

Jun chasquea la lengua con expresión de desaprobación mientras mira a Nino un segundo para volver a centrarse otra vez en la receta del besugo al horno con guarnición de patata panadera y verduras.

-Aiba: Nino…-le ayuda a levantarse del sofá- no me harás limpiarte el trasero, ¿verdad?

Caminan hacia el baño mientras Aiba le lleva medio agarrado para que no se caiga. Jun les mira mientras salen de la habitación, da gracias A TODOS LOS KAMISAMAS porque NO le haya pedido al él llevarle al baño.

-Nino: Pues tú me dirás, porque apenas puedo moverme y no me llego… además en estos baños tercermundistas, que no echan agua como nuestros “totos” japoneses.
-Aiba (con cara de mala leche): Jopetas… -exclama.

En la cocina Elphie habla por teléfono con Sho mientras Claire prepara unos aperitivos para llevarle a Nino y Geno.


-Elphie: En serio, Nino está insoportable, no deja de mandarnos a todos, ya es un poco plasta de normal, pero ahora está pesadísimo.
-Sho: Ya lo sé, ¿por qué te crees que no quiero volver a casa hoy? Hasta he atrasado una reunión para poder salir más tarde de mi despacho y llegar por la noche.
-Elphie: Ah muy bien, ¿y nos dejas a nosotros todo el marrón?
-Claire: No “el marrón” lo tiene Aiba, que acabo de escucharles en el pasillo y Nino le ha dicho que le tiene que limpiar el culo.
-Elphie: Joder, esto es ya demasiado, y con la poquita guerra que da Genomiya en comparación, es mucho mejor paciente.
-Sho: Bueno, Elphie-chan, tú eres enfermera, pensé que te las arreglarías con algo como esto.
-Elphie: Ya bueno, pero los bebés que yo suelo cuidar no se están quejando de todo continuamente, manduqueando a los demás y son menos porculeros que el señor Kazunari.
-Sho: Pues tiene razón, si a Nino no hay quien le aguante cuando está bien, así que enfermo… Bueno, pues haced lo que podáis, y si se pone pesado que Jun le mande a la mierda, que es el que más mala leche tiene de todo Arashi y da más miedo.
-Elphie: Eso es porque no me has visto a mí enfadada, Jun me tendría miedo a mí.
-Sho: Joder… no, no lo he visto, ni quiero verlo tampoco.
-Elphie: ¿Ah no? Pues en ese caso vuelve pronto hoy a casa… por tu bien.-Amenaza.
-Sho: Vale, vale, vuelvo a llamar al ministro del interior y le digo que hacemos la reunión a la hora que estaba prevista -contesta un poco asustado.
-Elphie: Buen chico.


Esa misma tarde. Nino y Genomiya están en la cama, supuestamente para que descansen un rato y echen la siesta.

-Nino: Geno-chan, ¿estás despierta?
-Geno: Sí, ¿qué ocurre?
-Nino: Te quiero confesar una cosa –dice sonriendo maliciosamente.
-Geno: Me das miedito, a ver, dime.
-Nino: En realidad estas pastillas para los dolores que nos trajo Elphaba son muy efectivas, lo cierto es que apenas me duele la espada. Hoy, cuando fui al baño… podría haberme apañado yo solo, pero me apetecía ver a Aiba limpiándome el culo. Jajajajajaajajajaja, jajajajaajajajajaaaa.
-Geno: ¡Ninomi, eres un cabrón!
-Nino: Sshhhhhhh, no hables alto, se supone que estamos durmiendo la fiesta.
-Geno: La siesta, se dice la siesta.
-Nino: Gomen, siempre confundo esas palabas en español, suenan casi igual.
-Geno: ¿Y se puede saber hasta cuando vas a seguir manteniendo esta farsa?
-Nino: Por lo menos un par de días, ventajas de ser un buen actor, la gente se cree que estoy realmente jodido y enfermo. –sonríe.
-Geno: Que sepas que yo no apruebo esto, no voy a chivarme pero… no estoy de acuerdo. Además a mí las pastillas apenas me están haciendo efecto, solo me alivian un poco.
-Nino: A lo mejor es porque soy asiático, que me hacen más efecto, allí los medicamentos son menos fuertes creo…
-Geno: Eso es interesante, creo que había oído hablar sobre ello.



TOKYO, 1:30 A.M.
Murakami ha conseguido POR FIN, que Zel se fuera a la cama, ya que esta decía que no podía dormir tras el asesinato de “Kumako” el peluche del solocon de Okura, y con “Shingo Tsuyoso” en la lavadora. No tenía nada “suave y kawaii” que abrazar y no creía poder dormirse. Al final Shingo poco menos que tuvo que echarle dentro del futón a empujones.  Ya llevan un rato dormidos cuando empieza a sonar el teléfono de Zel. Tiene puesta una canción en solitario de Domoto-san como tono de llamada (¡ohh, qué sorprendente! Esto nadie se lo esperaba) :-o

-Murakami: ¡Senpai cállese pol favol! No son holas de cantal soble un álbol de sakula.
-Zel (despertándose): ¿Senpai? Oh, es mi móvil. –se levanta a descolgar.-¿Moshi moshi?
-Ohno: ¿Tru…Truchita?-pregunta con voz muy rara.
-Zel: Satoshi, ¿estás borracho? –sale de la habitación para no molestar más a Murakami.
-Ohno: Esssha no esh la cuesshtión ahora. Eshcúchame, no me cuelguesh, ¿ne?
-Zel: Te estoy escuchando, al menos por el momento.
-Ohno: Mira, te voy a decir una cosha. Sheré muy claro, shi Sshubaru Sshibutani te ofrece alguna vez dinero para que te acueshtesh con él, NO LO ACEPTESH. ¡ESH UNA ORDEN!
-Zel (horrorizada por lo que le acaba de decir Satoshi): Ohno-san… no sé qué clase de persona te piensas que soy, pero no es necesario que me digas algo cómo eso, sé perfectamente lo que tengo que hacer y lo que NO tengo que hacer, gracias. No hace falta que me llames de madrugada para insinuar que soy una prostituta, ¿sabes? –contesta muy dolida.
-Murakami (saliendo al pasillo): chapelo, se dice chapelo, “plostiputa” solo se usa para refelilse a mujeres que venden su cuelpo. Tú selías chapelo en todo caso… que ojo, no estoy diciendo que lo seas, ¿naa?
-Ohno: ¿Qué dice esshe kinki?
-Zel: Cosas con más sentido que tú, eso desde luego…
-Ohno: Sholo quería decirte esho… bueno, esho y que te quiero mucho.
-Zel: Claaaaro, me quieres tanto que me despiertas a estas horas y me llamas puta a la cara. Bueno, no, a la cara no, por teléfono. Porque a verme a mí no vienes nunca, y para una vez que has venido hoy, la habéis jodido pero bien.
-Murakami (viendo la cara de Zel, que está a punto de ponerse a llorar OTRA VEZ): TLANQUILO, TLANQUILO, NO PASA NA’!! –Le quita el teléfono.- Oye, Satoshi, mila, no cleo yo que sean holas para llamal a nadie plostiputa ni chapelo pol el teléfono, y sobletodo polque Zel no es nada de eso, pa empezal que no es chica, y aunque fuela chica a mí tampoco me palecelía una plostiputa. En este país las pelsonas que se dedican a esos negosios suelen tenel dinelo, y zel-kun es más poble que un un mendigo, pero tiene dignidad, y eso es muy impoltante también.
-Ohno: Yo creo que no me he explicado bien, en realidad no quería decir que Zel shea puta ni nada, ¿cómo le voy a decir esho? Shi esh mi novia, digo… ¡mi novio!
-Murakami (muy confuso): Satoshi, yo t’aconsejo que te dejes ya la bebida, polque no te está sentando bien. Y ya mañana si estás más seleno, pos llamas y pides mucho peldon por decir tantas gilipolleses, kudasai. Y no molestes más, polque resulta que mañana Zel tiene que salil en el Music station, y nosotlos los Kanjani también. Así que NOS QUIELES DEJAL DOLMIR DE UNA PUÑETELA VEZ????? ONEGAISHIMASU!!!!
-Ohno: Sshi, claro, pero por favor dile que la culpa esh de SSShubaru, que me ha eshtado metiendo ideash en la cabeza toda la noche mientrash cenábamosh.
-Murakami: A mí no me metas en vuestlos líos, lo que tengas que aleglal con Baru lo hablas con él.
-Ohno: Por favor díselo a Zel-chan.
Subaru (gritando por detrás de Ohno): Eso échame a mí la culpa, eres tú quien ha querido llamar a Zel para insinuarle que acepta dinero por acostarse con otros… Yo soy inocente. ¿Eh?
-Ohno: Me hash calentado la cabeza, y  hash consheguido meterme estash inseguridadesh. Ahora no te hagash el niño bueno.
-Subaru: Tú eres el que no confía en Zel, si confiaras daría igual lo que yo diga, tú estarías tranquilo.
-Murakami: Eso tiene cielto sentido…
-Zel: ¿Pero qué pasa? –pregunta mientras se le cae una lágrima por la mejilla.
-Ohno: ¡Ssshingo, no te pongash de shu parte!
-Murakami: No me pongo de palte de naide! Me estáis tocando las tama ya, ¿eh? Venga, a dolmil la mona los dos, y no se os ocula llamal de nuevo, mecagontó. Habéis vuelto a hacel lollal a Zel. Subnolmales! –Cuelga muy enfadado.
-Zel: ¿Pero qué ha pasado? ¿Qué decían? –Pregunta muy nerviosa mientras le caen las lágrimas silenciosamente por las mejillas.

Zel está temblando y Murakami se da cuenta. Le quita los lagrimones de la cara con la mano en un gesto más brusco que tierno (no olvidemos que Murakami ES MUY BRUTO, incluso cuando intenta ser sensible).

-Murakami: Ven, te plepalalé un vaso de leche y luego a la camita, ¿na? –apaga el móvil de Zel por si acaso se les ocurre llamar de nuevo al par de gilipollas. Agarra a Zel de la mano y tira de ella por el pasillo casi a punto de arrancarle el brazo.



Ohno, sentado en el sofá se lamenta porque no sabe muy bien cómo la ha podido liar tanto, pretendía arreglarlo y ha empeorado MUCHÍSIMO la situación. Debería plantearse no beber antes de llamar por teléfono.

-Ohno: Joder... ahora sshí que no me perdonará.
-Subaru: Es que a quién se le ocurre decirle algo tan ofensivo a su propia novia. ¡Eres muy tonto!
-Ohno: La culpa esh tuya, Sshibutani!! Y por qué demoniosh hash venido a mi casha? ¡Que te piresh de una vez!
-Subaru: Estabas muy bebido, ¿cómo te ibas a ir tu solo en el taxi? Encima que me preocupo por ti.
-Ohno (levantándose): Esshtoy perfectamente, ademásh tú no te preocupash por mí, ni por nadie, solo te importash tú y quitarnoshlo todo a los Arassshi. Quiero que te vayash de mi casha, encima vash a deshpertar a mish padresh.
-Subaru: No es para ponerse así, que yo no tengo la culpa de que seas un desastre y tu novia vaya a romper contigo. Y de todos modos ya te he dicho antes que no te tienes que preocupar, que yo la voy a cuidar muy bien. La saco de casa de Hina y se viene conmigo a vivir, en menos de 1 semana ya se ha mudado a mi casa y  la tengo yo bien follada y atendida como los Kamisamas mandan.
-Ohno: Ahora sí que te la has ganado -Está tan cabreado con Baru que le suelta un puñetazo en toda la cara. Pero casi al instante se arrepiente.
-Subaru: ¡Itteeeeeeeeeeeeeee! Se lo voy a decir a Hina. O mejor, a Zel, para que sepa con que clase de tipo se han juntado -se va hacia la puerta.
-Ohno: ¡¡Gomen nassshai!! Yo... no quería hacerte daño.... gomen ne. Esh que llevash toda la noche diciendo eshe montón de mierda...
-Subaru (viendo q está sangrando por el labio): Te has pasado, Satoshi, te has pasado...-se va cerrando con un portazo.

Ohno se queda con cara de tonto mirando la puerta cerrada.

-Ohno: ¡Mierda! No she me ocurre cómo eshto podría sher peor... bueno shí, aún pueden publicarlo en el Tokyo sshport.



Sentados en el sofá del salón mientras Zel se bebe la leche caliente.

-Murakami: Estás mu nervioso, Zel-kun, así que no te plecipites en este tema.
-Zel: Que me ha insinuado que me iba a acostar con Subaru a cambio de dinero. Me ha llamado prostituta…-sigue temblando muy alterada.
-Murakami (poniendo su mano en el hombro de Zel): No se lo tengas mu en cuenta. Pa’ mí que Ohno estaba tan bolacho que no sabía ni lo que decía, t’ha llamao “su novia”, así que fíjate, ya no sabía ni de qué género eles, jajajajaja.
-Zel (da un respingo en el sofá al escucharlo): Qué tonto, jejeje.
-Murakami: Ma dicido que s’aquivocao, que lo ha explesao malamente, que no te quelía llamar plostiputa ni chapelo ni nada, que no se c’apasao con Subaru, que l’ha dicido alguna cosa que sa ponío el homble to nelvioso y yo qué sé. Entonces ha llamao y pos ha soltao eso y amojol no era realmente lo que quelía dicil. ¿Tas entelao? ¿Tiene sentío pala ti algo de lo que he dicido hasta ahola?
-Zel: Eh…-comienza confusa.-Bueno, lo que me estás contando supongo que tiene sentido, lo que no entiendo es qué hacen Satoshi y Subaru juntos y borrachos a la una y pico de la madrugada, hace horas que se fueron de aquí.
-Murakami: Pos eso yo tampoco lo sé y es una solplesa mu solplendente polque aquín en casa han estao a punto de pegalse unas hostias entle ellos esta misma talde…
-Zel: No entiendo nada…
-Murakami: Yo tampoco, venga a dolmil, que mañana tienes que hacelo mu bien en el music station, ¿Ya te sabes bien la canción? No te vayas a enquivocal de nuevo con la letla o te dalé un toltazo.
-Zel: Intentaré hacerlo bien.
-Murakami: No, intental no, TIENES que hacelo perfesto. ¿NA? -Se levanta y agarra a Zel de un brazo para levantarla del sofá.

Caminan por el pasillo en silencio y llegan a  la habitación. Zel mira su futón con resignación. Luego a Murakami.


-Zel: Esta noche realmente necesito un peluche que abrazar.
-Murakami: Pooos, hasta mañana que lavemos al Tsuyoso churretoso q te dio Baru, na de na.
-Zel: ¿Puedo dormir contigo?
-Murakami: No, no, no, nada de eso. A vel si me vas a sobal mientlas duelmo, ya te he dicido muchas veses que yo no soy gayer. ¡Igual t’aplovechas de mí! ¡QUÉ VELGÜENSA! Y luego Yoko va a dicilme cosas y que soy homogay y se va a reil muncho.
-Zel: Hina, no seas paranoico, no te voy a hacer nada mientras duermes.
-Murakami: ¿Segulo? ¿Me lo emplometels?
-Zel: ¡Yakusoku! –levanta su dedo meñique.

Lo piensa unos segundos y se acerca a juntar su dedo meñique con el de Zel.

-Murakami: Está bien, pelo que NO SE ENTERE YOKO –añade muy preocupado.
-Zel: Shin-chan, yo no le voy a decir nada. ¡JAMÁS!
-Murakami: Está bien, métete en el futón, estate calladito, y las manos quietas. ¿NA?
-Zel: ¡A dormir! –Se echa en el futón despreocupadamente mientras Hina por su parte, se mete incómodo y dando muchas vueltas. Como que no acaba de encontrar postura.
-Murakami: Que cola el aile pol aquín –dice señalando en el medio del futón. –No t’acelques más.
-Zel: Es que si dejas tanto espacio en medio, entrará frío. Además que te he visto en vídeos y fotos durmiendo con el resto de kanjani y no te ponías tan pesado. Estas muy rarito y muy tenso, ven te daré un masaje.-Le agarra por los hombros.
-Murakami: Que no me sobes, ya te he dicido que vamos a dolmil sin cosas extlañas. –Aparta a Zel para que deje de tocarle.
-Zel: ¿Por qué te enfadas? No pasa nada. Si es porque me gustan los chicos no lo entiendo, con Yasu y Maru no eres así y también son mariquitas.
-Murakami: ¿Puedes dejal de pleguntal y dejalme dolmil tlanquilo? -Contesta aún más incómodo que antes.
-Zel: Claro –dice secamente y se echa en el futón de nuevo, esta vez de espaldas a Murakami, ya que parece que le molesta.

Al día siguiente Hina se despierta sobresaltado antes de que suene su despertador, de pronto manotea en la oscuridad y le da una santa hostia a Zelgadiss sin querer.

-Zel: ¡ITAI! –Grita y se toca el ojo.- ¿Por qué me pegas? ¿Es que no tienes un despertador? Sería menos violento.
-Murakami: Ehhh, había olvidao questabas aquín, ¿te hacido daño?
-Zel: Me duele mucho.
-Murakami: Dejame vel. –le intenta apartar la mano de la cara para mirar.
-Zel: Pero qué vas a ver, si estamos a oscuras.
-Murakami: Huy, pos tiene razón –Se levanta rápidamente y descorre las cortinas- A vel, enséñame ahola.
-Zel: Bah, igual no es nada, pero duele bastante.
-Murakami: ¡¡Ay la madle que m’ha palido!! Te he ponido el ojo mu malamente, ¡¡se te va a ponel de colol nasu!! Pelo hoy es el music station, te van a tenel que echal munchísimo masquisllaje. GOMEN NAAAAAAAA –Se echa en el suelo en posición de reverencia máxima de pedir perdón.
-Zel: Levanta de ahí, ha sido sin querer.
-Murakami: Ya bueno, pelo… t’he dejao echo un clomo.
-Zel: No pasa nada, algo se nos ocurrirá.
-Murakami: ¿Ves como al final no ela buena idea que dulmielas conmigo?

Zel se encoje de hombros y va al baño a mirarse en el espejo.

Más tarde mientras desayunan, Zel recibe una llamada de Zeako diciendo que el presidente quiere verle en su despacho CUANTO ANTES. Se viste rápidamente y se despide de Hina, hasta que vuelvan a encontrarse en el ensayo del Music Station, unas horas antes de que empiece el programa (ya sabéis, se emite en directo).


En la oficina de la Johnnys.

-Zeako (en español): Pasa, el viejo no está con nadie, puedes entrar.
-Zel: Bien, ¿tienes idea de por qué me ha dicho que venga? A ver si me va a echar otra bronca... Llevo desde ayer sin cagarla, ¿eh?
-Zeako: Vaya, todo un record viniendo de ti. Pues mira no tengo ni idea. Pero está más chocho que otra cosa, así que te puedes esperar cualquier cosa del reviejo…
-Zel: Pues que bien. –Llama a la puerta y asoma la cabeza –¡Shitsureishimasu!
-Señor Johnny: ¡Huy Zel-chan, pasa, pasa! –Le invita bastante  animado.
-Zel: Eh… ¿ocurre algo?
-Señor Johnny: No nada, te he hecho llamar para preguntarte. ¿Qué tal lleva las clases de inglés y español Yamapi?
-Zel: Eh… la verdad es que todavía no hemos empezado.
-Señor Johnny: Pero ¿cómo que no? Si hace por lo menos 2 días que te dijo mi secretaria que le tenías que dar clase a cambio de dejar de fregar los baños de la Johnnys.
-Zel: Ehhhhh, sí, bueno. Pero es que me pilla en medio de la promoción de un single, y ha habido algunos problemas entre medio… ¡Pero vamos, que la semana que viene empezamos fijo!
-Señor Johnny: Eso ya me gusta más, no podemos perder el tiempo con Yamashita-kun, tiene muchísima proyección internacional, a ver si te piensas que le voy a tener siempre meneando el trasero junto a esos backdancers suyos.
-Zel: ¿A quién se refiere?
-Señor Johnny: Ya sabes, los NEWS esos, que no le llegan a la suela del zapato, algún día Yamapi tiene que volar libre, y muy alto.
-Zel: ¿Pero esto lo ha consultado antes con el grupo? ¿O con Yamapi?
-Señor Johnny: ¿Qué tengo que consultar? Es mi compañía y hago y deshago a mi antojo. Yo cree el grupo, y si quiero los mando a todos a la mierda. O a ti, que ya me estás cabreando con tantas preguntitas.
-Zel (asustada): No, no, yo no digo nada. Usted manda. –Levanta las manos con cara de “soy inocente”.
-Señor Johnny: Pues eso. ¿Y las gafas de sol porque las llevas en mi despacho? ¿Es algún rollo Europeo o qué?
-Zel: No… es que… bueno, he tenido un pequeño accidente en el ojo. –Se quita las gafas
-Señor Johnny: ¿Qué te has hecho, desgraciada? ¿Así pretendes salir en la televisión esta tarde?
-Zel: Bueno, que yo no me lo he hecho, me golpeó Murakami-kun.
-Señor Johnny: Algo habrías hecho antes para merecerlo.
-Zel: Ah, ¿que usted defiende la violencia?
-Señor Johnny: Solo contra las mujeres, que sois muy malvadas, por eso yo nunca me he casado.
-Zel: Sí, seguro que ha sido por eso…-contesta con ironía.
-Señor Johnny: Si Murakami te ha pegado, por algo será, pedazo de baka.
-Zel: En realidad fue sin querer.
-Señor Johnny: Más a mi favor, porque él parece buen chico. No puedo decir lo mismo de ti.
-Zel: Mire, que yo ya me iba… que tengo que ensayar en la televisión y Tegoshi y Massu ya tienen que estar en el plató –dice empezando a estar hasta las pelotas de las chorradas del puñetero viejo.
-Señor Johnny: Ah no, de eso nada, te irás cuando yo diga que te vayas.
-Zel: Bueeeeno, pues usted dirá.


Pasan cerca de un minuto y medio en silencio, mirándose el uno al otro, mirando las cortinas, la lámpara, los papeles que hay sobre la mesa… Zel se mira la sudadera revieja que lleva puesta, así a lo “binbo danshi”.

-Señor Johnny: Pues ya te puedes ir, que me he aburrido de que estés aquí. Y no olvides disculparte a Domoto-san en el programa por lo que dijiste el otro día.
-Zel: Por supuesto, no se preocupe, pues adiós, ¿eh? –Se levanta y se larga lo más rápido que puede por si al viejo le da por cambiar de idea.

Sale y cierra la puerta del despacho.

-Zeako: ¿Todo bien? –pregunta mientras chatea por el móvil con un chulazo de Yokohama.
-Zel (acercándose a Zeako): Como una chota, está fatal. –Hace gestos de que le falta un tornillo.-Me voy, que no llego al ensayo del Music station.

Se larga corriendo.

martes, marzo 10, 2015

16. El peluche, el fantasma y el pescado

(Había más, pero he preferido cortarlo donde lo he dejado, otro día más y mejor)


De pronto ve que no hay nadie en la habitación, pero es tan tonto que en vez de pensar que el “fantasma” puedan ser ellos, llega a una conclusión muy estúpida. 

 -Aiba: Mierda, he llegado tarde, “el fantasma cantante” les ha secuestrado. Tendré que olvidar el miedo y salir a rescatarles -mira el peluche fijamente- Kazama-kun, tú serás mi fiel compañero de aventuras, tienes que ayudarme, ¿ne? ¡VAMOS! 

Aiba camina por el pasillo abrazando el peluche fuertemente, el corazón le late más y más deprisa a medida que se acerca a la habitación de la que sale la música, de pronto cesa. Aiba piensa que a lo mejor el fantasma ha sentido su presencia y por eso ha dejado de tocar. Se pega a la pared y se queda pensando unos momentos. Al poco se oyen unos violentos aporreamientos de las teclas del piano que no son ni medio normales, acompañados de otros sonidos que no es capaz de determinar. Aiba está al borde del ataque de pánico, tiembla como un hoja al viento, ya no sabe si entrar a esa tétrica habitación al fondo del pasillo, no tiene idea de lo que puede encontrar dentro. Traga saliva  y cuenta hasta tres, corre hacia la puerta y la abre sin pensar mientras grita.

-Aiba: ¡OBAKE MALIGNO, DIME DÓNDE ESTÁN MIS AMIGOS O TE MATARÉ…AUNQUE YA ESTÉS MUERTO! –Dice con voz firme.

Lo que hay dentro de la habitación desde luego NO ERA lo que esperaba encontrarse. Elphie se abraza a Sho para taparse con él. Sho tiene una cara que no se sabe si es de susto o de cabreo.

-Sho: Masaki, ¿qué coño de “obake” dices?
-Aiba: Sho-chan, te veo el culo –se pone colorado, pero no deja de mirar fijamente.
-Sho: ¡Sal de aquí ahora mismo, pedazo de imbécil!
-Aiba: GOMEN NE –Exclama y se va a toda prisa.

Masaki sale corriendo y cierra con un portazo.

-Elphaba: Qué vergüenza, espero que no me haya visto nada.
-Sho: De verdad que a veces pienso que Aiba es peor que tener un hijo tonto. Tengo que tener más paciencia con él…
-Elphaba: Bueno, no te enfades, que no pasa nada, ha sido un malentendido.
-Sho: Encima se ha dejado el perro de peluche ahí, si es que es muy baka. -Sho se pone los pantalones.
-Elphaba: Pobre, se le habrá caído del susto.
-Sho: A mí sí que “se me ha caído” todo del susto -recoge el peluche y mira a Elphie mientras lanza un suspiro de resignación.
-Elphaba: Por eso no te preocupes, que yo sé cómo arreglarlo. –le guiña un ojo.

Sho no añade nada más, y sale en busca de Aiba. Elphie rápidamente se pone algo de ropa y sale detrás de él. Se encuentra a Masaki al fondo del pasillo, hecho un ovillo junto a la pared mientras llora. 

-Sho: Aiba, has perdido esto, ¿verdad? –Se lo da y Masaki abraza el peluche.
-Aiba: Gracias -contesta con voz temblorosa.
-Sho: Bueno, pues ya no llores más.
-Aiba: No lloro por el peluche. Lloro porque Sho-chan me ha llamado imbécil.
-Sho (rascándose la cabeza): Bueno… eso… es que estaba enfadado en ese momento. Me has pegado un susto de muerte.
-Aiba: Yo pensaba que “el fantasma rococó” os había secuestrado, tenía mucho miedo, pero fui a buscaros de todos modos, y encima me llamas “imbécil”.
-Sho: Joder, perdona Masaki, no sabía todo eso. Has sido muy valiente. Anda dame un abrazo, gracias por “salvarme” -le dice como si fuera un niño pequeño.
-Aiba: De nada Sho-chan, yo siempre te salvaré aunque esté temblando de miedo y los pasillos estén oscuros. 
Eres mi amigo y no hay fantasma de Purusia que impida que vaya en tu búsqueda. 

Elphaba contempla la bonita escena de amistad con una sonrisa. Aiba se abraza muy fuerte a Sho y al poco se le pasan las ganas de seguir llorando. Se levantan los dos del suelo.

-Sho: Venga, ahora vete a dormir con el perro de peluche, ¿vale?
-Aiba: Sí, Sho-chan. Pero… ¿me das un beso de buenas noches?
-Sho: Jo Masaki, siempre con lo mismo… está bien.


Se dan un besito, con Sho visiblemente un poco incómodo. Después de eso, y sin decir nada más, se va al cuarto del piano a recoger el resto de su ropa para volver también a su habitación. Elphie se acerca a Aiba que ya se iba.

-Elphaba: Masaki-chan, ¿por qué no vas un rato al despacho de Sho a llamar a tu amigo Kazama?
-Aiba: Pero ¿no se enfadará Sho-chan conmigo otra vez? Me ha dicho que me vaya a la cama.
-Elphaba: No te preocupes, que yo le mantendré ocupado un buen rato, voy a intentar que me haga el “2º acto del pianista hentai”. Así que si oyes cosas raras, estate tranquilo, que somos nosotros y no el fantasma de la ópera. ¿Vale?
-Aiba: ¡Vale! –se va a toda prisa hacia el despacho de Sakurai.

Al día siguiente, Sho tiene que volver a trabajar y no puede ir con ellos a hacer turismo. Le pide a Elphie que se no vuelva a Cádiz, que se quede con él a dormir también esa noche, ya que  por trabajo también tiene que estar unos días en Madrid. Pero Elphie está demasiado preocupada por Geno y Nino.

-Sho: Porfaaaa, porfaaaa… -dice con cara de pena mientras persigue a Elphie por el comedor de la Moncloa.
-Elphaba: Joder, Sho-chan, por décima vez, que no me puedo quedar. Me gustaría, pero Genomiya no me contesta al móvil, Nino tampoco responde y con la pila de llamadas perdidas y mensajes que les hemos enviado entre Claire y yo desde esta mañana YA deberían haber dado señales de vida.
-Sho: Seguro que están bien y te estás preocupando por nada.
-Elphaba (mirándole fijamente): Solo dices eso para que me quede contigo, ¿no?
-Sho: Etto... la verdad es que sí, ¿ha funcionado?
-Elphaba: No, pero estás muy guapo cuando te pones así de  pesadísimo.
-Sho: Huy, gracias. Pero, ¿en serio no vas a hacer caso al presidente del gobierno y te vas a quedar? Fíjate que podría darte una orden directa. No puedes negarte.
-Elphaba: Kokoro mío, puede que seas el presidente, pero no te has dado cuenta todavía de que en España es tradición no hacer ni puñetero caso a los políticos. Aún tienes un pensamiento muy japonés…
-Sho: Ya veo… -dice decepcionado y se sirve un vaso de zumo de la mesa donde está la comida.
-Elphaba: Además, que es mi deber ir a enterarme de lo que ha pasado ayer con Nino y Geno. Desde que Zel se fue a Japón yo tengo que ejercer de riida sustituta, además de la líder en la sombra que ya era antes. Son muchas responsabilidades.
-Sho: Sí, a mí me pasa lo mismo desde que se fue Satoshi-kun… bueno, pero en mi caso, de todos modos yo ya era el líder antes, aunque dijéramos que era él, aquí el que ha manejado siempre los hilos he sido yo.
-Elphaba: Lo sé. Por cierto, toma el informe de los presupuestos de sanidad que me diste ayer –se lo da y Sho lo toma con cara de sorpresa.
-Sho: ¿Te dio tiempo a leerlo entero?
-Elphaba: Por supuesto, leo muy rápido. Además el hecho de que el que me has pasado estuviera escrito en español facilita mucho las cosas.
-Sho: ¿Y bien, qué piensas?
-Elphaba: Como borrador no está mal, pero te he dejado unas notas en la última página, creo que necesitamos una pequeña inversión en algunas áreas sanitarias y te he puesto algunas sugerencias para hacer recortes. Si tienes alguna duda, me llamas al móvil o lo que sea y lo discutimos.
-Sho: ¿Y cómo sabes dónde hace falta el dinero?
-Elphaba: Digamos que “conozco el negocio desde dentro”.
-Sho: Qué mujer tan eficiente.
-Elphaba: Bueno, para lo que quiero… para otras cosas bien que me toco el higo y no hago nada.
-Sho: Hombre, prefiero tocártelo yo, si me dejas… –Le abraza por detrás.
-Elphaba: Ya sé por dónde vas, pero… no voy a quedarme en Madrid esta noche, por si ibas a volver a proponérmelo.
-Sho: Mierda, siempre te me adelantas. –Le da un beso en el cuello.
-Jun (entrando por la puerta del comedor): ¿El catedrático interrumpe? –sin dar tiempo a contestar siquiera.- Le da igual, porque el catedrático quiere desayunar, tiene montón hambre.
-Claire (entrando detrás de Jun): Normal, es que anoche has tenido mucho desgaste…
-Elphaba: Anda, mira estos dos que contentos vienen por la mañana.
-Sho: Para variar…
-Jun: ¿Aiba-chan no se ha levantado todavía?
-Sho: No tengo ni idea, no le he visto desde anoche desde que… bueno, dejémoslo en que anoche Aiba estuvo jugando a “los cazafantasmas” y los 3 tuvimos un susto de órdago.
-Claire: Huy, yo de eso no me he enterado, cuenta, cuenta –se acerca a Elphaba y le da un codazo.
-Elphaba: Estamos en horario infantil, Claire, no creo que pueda hablar de ello ahora, la historia empieza con una escena de desnudez y acaba con beso entre Masaki y Sho…
-Sho: ¡Pero no cuentes esas cosas!
-Jun (Removiendo el café mientras mira a Sho con cara de sospecha): Huy, huy, huy… cuanta homosexualidad encubierta, ni que fuéramos los nuevos SMAP.
-Sho: Nada de eso, bromitas las mínimas –se sienta en una silla con cara de desagrado. – Además que son temas de Aiba, que se pone muy moñas…
-Elphaba: No te enfades Sho chan, si fue un momento muy tierno. Pena que no estuviera Zelgadiss aquí, con lo que le gusta el “member ai” de los Johnnys.
-Claire: ¡Tenías que haber sacado foto!
-Sho: Sí hombre, como no me inventan en el Tokyo sport pocos escándalos, ahora solo falta que también haya fotos mías besándome con Aiba para darles qué hablar.
-Elphaba: No te preocupes, que el tema no saldrá de aquí. Voy a buscar a Aiba, que nos tenemos que ir dentro de un rato y al final no le va a dar tiempo ni a desayunar.

Elphaba va a la habitación en la que iba a dormir Aiba, pero no le encuentra, es más ni siquiera parece que haya dormido en ella, la cama sigue hecha y sin señales de que alguien haya estado allí. Se le enciende la bombillita y se hace una ligera idea de dónde podría estar. Le encuentra en el despacho de Sho, dormido en un sofá que hay al lado de un teléfono.

-Elphaba: Masaki, despierta, que dentro de una hora tenemos que estar saliendo de casa.
-Aiba: ¿Qué hora es?
-Elphaba: Las ocho cincuenta, venga que te tienes que duchar y todo. ¿Hablaste con Sosoke?
-Aiba (se incorpora del sofá): Sí, hable con él como 3 horas seguidas, ese chico habla mucho, ¿sabes?
-Elphaba: Tiene gracia, para un actor que hacía de tartamudo en Akihabara@deep...
-Aiba: Pero estoy muy triste.
-Elphaba: ¿Por qué? Si seguro que os habéis puesto al día, ¿ne?
-Aiba: Sí bueno pero… es que me ha dicho que ahora tiene otro “mejor amigo”, como yo me he ido se ha buscado a otro.
-Elphaba: Bueno, no pasa nada, en cuanto vuelvas a Japón seguro que tú vuelves a ser su número uno.
-Aiba: Es que no adivinaríais quién es.  
-Elphaba: Pues no sé, ¿Ikuta?
-Aiba: No, su mejor “amigo” es… ¡Zelgadiss! Me ha dicho que después de limpiar las oficinas de la Johnnys a veces van a tomar cerveza juntos y todo. ¡Me lo ha robado ella!
-Elphaba: La madre que la parió… Y a Satoshi le tendrá abandonado, normal, se va de cañas con Sosoke. Pues esta me va a oír la próxima vez que hablemos por teléfono –agarra a Aiba del brazo y tira de él con fuerza para levantarle del sofá. –Venga pa’ la ducha, y baja rápido a desayunar, que luego hay mucha cola para comprar la entrada en el museo del Prado.
-Aiba: ¡AY QUE DAÑO ME HACES!
-Elphaba: Venga, rapidito –le da un azote en el culo.
-Aiba: Jo, no sé cómo Sho-chan puede estar casado contigo, eres muy mandona –se va corriendo a buscar un baño para ducharse.

Ya en el museo del Prado  comentan que es una pena que los dos Riidas no estén allí porque seguramente disfrutarían mucho de las obras de arte…Bueno, si no se les ocurría enrollarse en algún sitio apartado y pasar de todo (como hacían siempre). Lo que ellos no saben es que la pareja formada por Zelgadiss y Satoshi no está pasando precisamente por un buen momento y ya no se acuerdan de la última vez que hicieron “nada” juntos. Y para qué engañarnos, enrollarse mucho menos.

En el Prado, Jun acaba causando un grave problema…Se pasa la visita con una bolsa llena de ropa, y va a cambiarse de modelito 3 o 4 veces a los baños del museo. Llega un punto en el que los agentes de seguridad empiezan a verlo todo muy sospechoso, al final le detienen y le encierran en una habitación para cachearle y someterle a un interrogatorio. 

Por suerte con una llamada de teléfono, Sho desde el parlamento, consigue que le suelten. No sin antes quejarse un montón de que "no dejan de interrumpirle en sus reuniones y así no hay quien arregle el país". La visita cultural resulta un poco accidentada, así que deciden volver cuanto antes a Cádiz y descubrir qué demonios pasó con Kazu-chan y Geno. 




Caminando por el descansillo del edificio

-Jun: Pues al final no me he podido poner toda la ropa que llevaba en la maleta, ni me ha descubierto un modisto de alta costura ni nada, menudo ful de viaje a Madorido.
Claire: Anda calla, que ya te vale, Jun. Desde luego mira que la has liado hoy.
-Elphaba: Bueno, pero bien está lo que bien acaba, menos mal que está mi hombre y lo ha solucionado rápido. ¡No hay nada como tirarte el presidente del país, oye!
-Claire: Sí, pues menos mal que Sho está en todo, porque si no, ya veo a este pasando la noche en el calabozo, por gilipollas.
-Jun: El catedrático NO duerme en una celda, y menos tras haber pasado el día en un palacete, creo que deberíamos mudarnos a la Moncloa, va más acorde conmigo.
-Aiba: ¡No, que allí hay fantamas!
-Elphaba: Que manía con los fantasmas.
-Jun (abriendo la puerta): Tadaimaaaaaa.
-Elphaba: Ay la leche, ¿qué es todo este desastre?
-Claire: ¡Joder, que nos han entrado a robar o algo!
-Jun (agarrando a Claire): Tú no te preocupes, no pasa nada, a ver si esto te va a afectar a ti o a los bebés. ¡Respira, respira!
-Claire: Qué respira ni qué mierda, voy a ver qué se han llevado de mis cosas –se va corriendo por el pasillo en dirección a su habitación.
-Aiba: Joder, que me dejé en casa el portátil, a lo mejor me han robado el porno…-Se va corriendo él también.


La casa está completamente desordenada, parece que ha pasado un tornado por ella, cosas tiradas por el suelo, el sofá deshecho, las camas removidas, la cocina hecha un desastre, sillas volcadas, la cortina de la ducha arrancada, hay hasta cuadros descolgados de la pared.


-Jun (desde el salón): ¡Han roto varios platos de la vajilla buena! ¡¡Desalmados!! –grita a punto de echarse a llorar.
-Claire (saliendo de su habitación): Bueno, pues parece que están todas mis cosas y las de Jun. Nuestro al menos no se han llevado nada. Pero ¿Dónde estarán Nino y Geno? ¿Les habrá pasado algo?
-Aiba (asomándose por la puerta de su habitación): A lo mejor les han secuestrado, si es así dejádmelo a mí. Anoche me enfrenté con un fantasma, unos secuestradores no son rival para mí.
-Jun: Fijo que ha sido una banda organizada de rumanos, que lo han dicho el otro día en la tele… Voy a comprobar si se han llevado mi ropa de marca para revenderla. –Se va hacia su habitación.
-Claire: Que no Jun, que no se han llevado nada… es una pena, podían haber robado tus chaquetas, son montón de horteras.
-Jun; Tú no entiendes de moda, esas chaquetas son muy ponibles.
-Aiba (se acerca a Elphaba): Pues es muy raro, ¿entonces para qué han entrado? Si no han robado nada.
-Elphaba: ¡Genomiyaaaaaa! ¿Estás en casa? 

Se escucha una voz lastimera desde la habitación de Nino y Geno, cuya puerta estaba cerrada.

-Geno: Aquí… estamos aquí…
-Aiba: ¿Les habrán pegado una paliza? ¡Vamos!


Los dos corren hacia la habitación y abren la puerta, se encuentran a Nino y Genomiya tirados en el suelo, tapados con unas mantas y sábanas, la habitación es un jodido desastre. El colchón está medio sacado de su sitio y hay cosas tiradas por el suelo.

-Aiba: ¿Por qué os han hecho esto los ladrones? Si no se han llevado nada.
-Nino: ¿Qué ladrones?
-Geno: ¿De qué coño hablas, Aiba? Elphaba, ayúdame a levantarme… bueno no, primero acércame algo de ropa porque debajo de la manta no llevo nada.
-Elphaba: ¿Se puede saber qué demonios ha pasado?
-Geno: Pues… han pasado cosas, dejémoslo ahí.

Jun y Claire entran también en la habitación y se quedan flipados. Elphaba rebusca en el armario una bata o algo parecido para que Genomiya se lo ponga. Aiba envuelve a Nino con una sábana, de tal forma que acaba pareciendo un secundario de Thermae Romae. :-p

-Nino: ¿Pero qué haces pedazo de baka? Aiba, tienes suerte de que no puedo ni moverme, si no te iba a dar una torta… tráeme algo de ropa y ayúdame a vestirme, deja de hacer el tonto.
-Aiba: Pues yo así ya te veo bien.


Jun entra y ayuda a Aiba con lo de la ropa de Nino.

Un rato después, todos en el salón escuchan la explicación.

-Nino (recostado en un sofá): Y ya al 8º polvo me dio un chasquido en la espalda que no me podía mover, me quedé como paralizado, intenté levantarme de la cama para ir a buscar una pastilla o algo, pero me caí al suelo, y ya fue como nos encontrasteis. Llevábamos así desde esta mañana.
-Geno: Yo intenté levantarme para ayudarle, pero me caí a su lado y como tampoco me podía mover…
-Claire: Qué decadente todo.
-Geno: En realidad yo estaba jodida de mi lumbago desde el 4º polvo, no os voy a engañar. Pero me aguanté, no dije nada, porque para una vez que Ninomi se pone “impetuoso” no le iba a fastidiar la faena… Pero estaba fatal de la espalda, y cada vez me iba a peor, claro, tanto meneo…
-Nino: Pues me tenías que haber dicho algo, porque yo estaba que no me enteraba de nada. ¡Ya te vale!
-Geno: Bueno, pero no te enfades, ahora que nos habíamos reconciliado…-dice desde el sofá de al lado.
-Nino: No, si no me enfado… No pasa nada.
-Geno: Escuchábamos los teléfonos sonar, pero no podíamos ir a contestar.
-Elphaba: Mira, que me parece muy bien que lo hayáis arreglado y os reconciliéis, pero digo yo que no hacía falta echar “el polvo de Crepúsculo”. Que sois muy burros, leñe.
-Aiba: Habéis destrozado media casa.
-Jun: Por no hablar de que habéis “usado” todas las habitaciones.
-Geno: No es verdad, en el baño pequeño no lo hemos hecho.
-Nino (mirándola): Otro día, cuando nos recuperemos de la espalda.
-Jun: ¿Y quién va a pagar el destrozo?


Geno  se queda mirando a Nino

-Geno: Bueno…
-Nino: Está bien, yo lo pagaré… mi tarjeta de crédito está en el 3er cajón de la mesilla, al fondo del todo, escondida debajo de unas toallas de las que me ato en la cabeza a veces. Encontrareis una mini caja fuerte, la clave no os la digo, que luego me robáis mientras me hecho la siesta… Si me traes la caja aquí, la abro.
-Claire: Madre mía, seguro que lleva eso cerrado y sin usar desde hace siglos.
-Elphaba: Sí, es como el arca perdida, por lo menos.
-Nino: Bueno Jun, ¿quieres dejar de mirarme con esa cara de lelo y traerme la caja?
-Jun: ¿Eh? Ah, sí, perdona es que lo estaba flipando, es la primera vez que te veo ofrecerte a pagar algo, pensé que ahora ibas a decir que era broma o algo.
-Nino: Pues no, no es broma, así que tráelo.
-Jun: Genomiya tienes que ser muy buena para haber hecho cambiar a este.
-Aiba: Sí, a mí me gustó mucho cuando me la tiré.
-Nino: Aiba, cuando pueda moverme te vas a llevar dos hostias, esas solo por el comentario.
-Aiba: ¡QUÉ VIOLENTO!
-Nino: Bueno, y los demás, ¿nos vais a traer unas pastillas o qué?
-Elphaba: Huy sí, ahora mismo os traigo unos relajantes musculares que son mano de santo, los he robado yo misma en el hospital. –Se va a buscarlos.
-Aiba: Pues yo voy a llamar a Sho-chan para que no se preocupe.
-Claire: A mí lo que no me acaba de encajar en la historia es el ramo de flores que había tirado en el pasillo en el que pone: "tus amigos de la churrería no te olvidan".
-Nino: Eh... bueno, es una larga historia.
-Geno: Nada, Ninomi, que es un romántico. 




Casa de Murakami/interior/mediodía

Yasu y Zelgadiss están en el salón hablando de cotilleos de la Johnnys cuando aparece Hina por la puerta cargado con las bolsas de la compra. Zel corre a ayudarle.

-Murakami: ¡CUIDADO, YASU ESTÁ DETRÁS TUYO! –Grita asustado.
-Zel: Ya lo sé, no chilles.
-Murakami: Pensé que se había colado en plan ninja como anoche y que te iba a matar apuñalándote por la espalda.
-Yasu: Que no, que no, ya hemos solucionado ese pequeño malentendido…En cuanto a lo del oso de peluche despedazado… ¡Gomen naaaa!
-Zel: Pobre “Kumako”, le había cogido mucho cariño…
-Yasu: Bueno, ya encontraré la manera de arreglarlo, ¿vale?

Zel asiente con la cabeza. Y después ayuda a Murakami a meter toda la comida en la nevera y los armarios. Cuando ya acaban, Yasu y Zel se van a sentar en el sofá. Murakami se quita la ropa “para estar más cómodo” por casa. Llaman a la puerta y Hina va a abrir.

-Hina: Homble, dichosos los ojos, ¿naaa? Pasa, pasa, que yo me sé de uno que se va a ponel bien contento de velte.

Ohno entra al salón hecho un asco con la ropa de ir a pescar y todo despeinado.


-Ohno Hola…
-Zel: ¡Satoshi! –se levanta y se acerca a él sin dejar de mirarle.
-Ohno: Espera, te he traído esto – de pronto va corriendo hacia la entrada de la casa y aparece con un atún de unos 8 kilos, se lo da a Zel.- Es de los pequeños…Pero es que esta vez no he pescado nada mejor. Es para ti.
-Zel (agarrando el pescado como puede): Gracias… supongo. Aunque después de haberme dado plantón en nuestra cita, no haber visto mi debut en la tele y ni tan siquiera dignarte a llamarme por teléfono para decirme dónde estabas, me esperaba algo más que un atún apestoso.
-Ohno: No está apestoso, lo pesqué anoche, está fresquísimo.
-Murakami (agarrando el pescado y llevándolo a la cocina): ¡Tlaelo pa’ acá, esta noche cenamos sashimi! ¡Vamos pa’ la nevera, majo! –dice hablándole al pescado.
-Yasu: Creo que Zel se refería a que deberías disculparte.
-Ohno: Bien, pero nadie te ha preguntado, Yasu.
-Zel: Puede que no, pero él tiene razón.
-Yasu: Mira, yo me voy, creo que se avecinan problemas…-se acerca a Zel y le da un abrazo.
-Ohno: ¿Y esto qué significa? -pregunta cabreado.
-Yasu: Bueno, que yo ya me iba… adiós, ya hablamos otro día, Zel-kun -se va corriendo por el pasillo, la cara de celos de Satoshi no le ha gustado un pelo.
-Zel: ¿El qué?
-Ohno: Lo del abrazo.
-Yasu (desde el pasillo, mientras se pone los zapatos): Ohno-san, una duchita no te vendría mal tampoco.
-Ohno: ¡Que te vayas de una santa vez!
-Zel: La verdad es que tiene razón, estás bastante asqueroso.
-Ohno: Bueno… es que vengo directamente del barco, no he pasado por casa, quería venir a verte… y ya que estaba, pues a lo mejor había tema.
-Zel: Mira, a mí no te me acerques con ese pestazo a mar que traes. Si quisiera tirarme a un pescador me enrolaría en un ballenero.
-Ohno: No me cambies de tema, ¿qué pasa con Yasu? ¿Qué parte de que le te alejes de los chicos del Kansai no entendiste?
-Zel: No sé por dónde empezar, Satoshi. Hace tanto que no te veo… y verás, han pasado muchas cosas.
-Ohno: Bueno, pues ahora estoy aquí y quiero saberlas, y luego ya si eso nos acostamos.
-Murakami (vuelve a entrar en el salón): Y tanto que han pasao’ cosas, pos te julo que no he visto yo otlo debut tan accidentao’ como el de este chaval.-Se vuelve a meter en la cocina y busca un cuchillo para corta el atún por la mitad ya que no le entra en la nevera estando entero.
-Zel: Todo iba más o menos bien hasta que llegamos al Shounen club, ahí empezaron los problemas… Al acabar el programa Yasu estaba totalmente fuera de sí y quería darme una paliza.
-Ohno: ¿Yasu?, el mismo Yasu que te ha abrazado hace un momento cuando se ha ido, ¿ese Yasu?
-Zel: Sí, claro ese Yasu.
-Ohno: ¡Venga ya! Si no le haría daño ni a una mosca.
-Zel: Que sí, que es verdad, me tiró al suelo a la salida del programa.
-Ohno: ¡Imposible!
-Zel: Me caí de culo y me hice un moratón en el trasero, espera, te lo enseñaré -empezando a bajarse los pantalones.
-Ohno: No me enseñes ahora el culo, además, ¿no ves que te que te está mirando Murakami?
-Murakami (asomado por la puerta de la cocina): Oye, que si le quiero ver el culo no es porque sea gay ni nada, es que nunca se lo he visto y tengo curiosidad… bueno, es que no le he visto nunca NADA a Zelgadiss-kun. Es un chico muy vergonzoso, pero eso, que no es porque a mí me gusten los chicos ni nada, ¿eh?
-Zel: Quieres dejar de repetir mil veces que no eres gay, YA LO SÉ.
-Murakami: Gomen na, es que como Yoko siempre nos está insinuando a todos que somos mariquitas, es la costumbre. –Se va a acabar de partir el pescado.
-Ohno: Y aparte de ese rollo que supuestamente ha pasado con Yasu, ¿qué más ha ocurrido?
-Zel: Pues está lo del Tokyo sport, que se ha inventado un rumor sobre mí que no es cierto.
-Ohno: Típico del Tokyo sport, claro. ¿De qué va el rumor?
-Zel: Por lo visto dicen que odio a la gente del Kansai.

A Ohno le da un ataque de risa porque sabe que eso no podía ser más erróneo.

-Ohno: ¿Quién tú? ¡¡¡JAJAJAJAJA!!!
-Zel: Ha sido todo un malentendido…-se justifica.
-Murakami (saliendo de la cocina): Lo d’este chico es la releche, ha dao más escándalos en dos días que el Jin Akanishi en la mita’ de su carrela. -Se va a sentar en el sofá (desnudo, sí)
-Zel: Bueno, tampoco te pases, además que lo mío ha sido sin querer. -Se sienta en el mismo sofá que Murakami, le pone un cojín encima de “sálvese la parte” y se tumba apoyando la cabeza en el cojín.
-Ohno (cabreadísimo): ¿Pero qué haces? ¡Levántate de ahí ahora mismo!
-Zel: ¿Por qué? Estoy muy cómodo.
-Ohno: ¿Y tú no le dices nada, Shingo?
-Murakami: ¿Yo? Se tumba así muchas veces, a mí no me importa, no es nada de gays ni nada parecido, ¿eh? Eso lo dejo para vosotros dos si eso…
-Ohno: Ah, que te tumbas encima de su ch*nko muchas veces, ¡pues muy bien! –Se sienta en el sofá de en frente con un mosqueo de padre y muy señor mío.
-Zel: Tampoco es eso, he puesto un cojín “de seguridad”.
-Ohno: Ya no me parece tan bien que vivas con Murakami.
-Zel: ¿Ah no? Pues antes te parecía una idea muy buena…-contesta con fastidio.
-Murakami: Si no pasa na’, Yasu también dice que tengo “esta parte” muy cómoda.
-Ohno (cabreándose por momentos): Y dime de una vez que coño ha pasado en el Shounen club. Porque le pedí a mi mamá que me lo grabara, pero hasta que no vaya a casa no lo puedo ver.
-Murakami: Pos yo también lo he glabao, pol eso no te empleocupels. -Agarra el mando de la mesita que tiene al lado y le da a los botones aporreándolos con la mano como un gorila.- Ahí lo tienes.


Los tres ven el programa en silencio, Zel mira de reojo a Ohno y ve las caras que está poniendo cuando ella en la entrevista dice que su favorito de la Johnnys es Tsuyoshi, luego ya ve que Satoshi se pone casi rojo de ira cuando al final del programa Subaru se echa encima de ella para abrazarla y darle un beso en la mejilla. El programa acaba y Ohno tiene un jeto de mala leche que casi dan ganas de no preguntarle ni la hora.



-Zel: Etto…etto… ¿qué te ha parecido la canción del debut? Me equivoqué en una palabra, estaba tan nervioso. -dice por  hablar sobre algo.-Pero yo creo que casi no se ha notado.
-Ohno: La canción me da lo mismo, ni siquiera me he fijado en la letra. Así que tu favorito de la Johnnys es Domoto-san, ¿no?
-Zel: Eso puedo explicarlo…
-Murakami: Pos si te enfadas pol eso, a vel cómo te vas a ponel cuando t'enteres de que hoy s'ha pasao la mitad del día en su casa.
-Ohno: ¿Cómoooo? ¿Haciendo qué si puede saberse?
-Zel: Bueno pues…
-Ohno (interrumpiendo): No, espera, no me lo digas, déjame adivinarlo, algo como lo que hiciste con Subaru en el armario, ¿no? –se levanta del sofá muy cabreado y empieza a dar vueltas por el salón.
-Zel: ¿Ehhhhhhhhhh? ¡Nada de eso!
-Murakami: Eh… yo me voy pa’ la habitación, que no me gusta cómo se está poniendio el tema. –Se pira.
-Zel: No te vayas ahora, no me dejes solo –le pide a Hina, pero este le hace un gesto de negación con la mano y se larga rápidamente.
-Ohno: Ya sabía yo que no podía confiar en ti, si ya me has engañado una vez, ¿por qué no me ibas a engañar otra?
-Zel: Yo no te he engañado, y menos con el senpai. ¡Si ese hombre ni siquiera se ducha!
-Ohno: Como si eso te importara. Pero para qué otro, si con Subaru abrazándote y besuqueándote en los programas ya vas servido, ¿no?
-Zel: ¿Pero no has visto que yo intentaba apartarle de mí en el programa?
-Ohno: Pues… no me he fijado –dice siendo muy cabezota.
-Zel: No claro, tú ves lo que quieres ver. Mira, quién debería estar cabreado debería ser yo. Quería verte, quería verte muchísimo y no apareciste. Me había gastado el poco dinero que tengo en un vestido para que me vieras más "guapo". Pero tú te vas a pescar con Shige, y me dejas tirado el día antes de debutar, estaba tan cabreado contigo y tan nervioso que al final en el programa dije que me gustaba Tsuyoshi por eso. Bueno, y porque Chinen quiere matarme.
-Ohno: ¿Chinen? Si es un encanto de chaval. Deja ya de inventarte mentiras.
-Zel: No te miento, puede que contigo sea encantador, pero a mí me la tiene jurada, está completamente obsesionado contigo.

-Ohno: Bah, exageras…
-Zel: Si no vas a creer nada de lo que te diga, no vamos a avanzar con esto, ¿sabes?
-Ohno: Y cómo quieres que te crea, si no dejas de decir cosas absurdas.
-Zel: Te lo cuento tal y como ha pasado. Mira, he tenido un día muy duro, Yasu asesinó a “Kumako”, encontré su cadáver esta mañana y encima me dejó una nota amenazadora diciendo que quería matarme, por eso tuve que ir a casa de Tsuyoshi-senpai. Y luego está lo del Tokyo sport…
-Ohno: Ah, que Yasu además de haberte empujado ayer, también quiere matarte, ¿no? Claro, claro. Además, ¿quién coño es Kumako?

-Zel: Kumako era mi peluche favorito. El oso del solocon de Okura, todas las noches duermo con él.

Cada vez más enfadado.

-Ohno: ¿Y por qué tienes que dormir tú con el peluche de Okura? –Pregunta indignado.
-Zel: Pero bueno, ¿es que ahora también te vas a poner celoso de un oso de merchandising?
-Ohno: Me pondré celoso de lo que me dé la gana, porque ya me estás hinchando las narices. Mira… lo de Chinen ya me lo creía poco, pero es que esto que me has contado de Yasu, me parece la mentira más gorda del mundo.
-Zel: Pues es la verdad –contesta empezando a cabrearse.
-Ohno: Ya, y en casa de Tsuyoshi has estado dándole de comer a sus peces, ¡no te jode!
-Zel: Anda, ¿eso cómo lo sabes?
-Ohno: Pero bueno, ¿tú te crees que porque tenga cara de empanado, soy tonto o algo? ¡Ya no quiero hablar más con un mentiroso como tú, me voy a mi casa con mi mamá! ¡Y devuélveme el pescado!
-Murakami (desde la habitación): ¡Lo que se da no se quita!
-Zel (agarra a Satoshi del brazo): Si no quieres hablar más, está bien, pero por favor, no te vayas. Quiero estar contigo, aunque sea en silencio. Quiero verte desde hace muchos días, no te vayas otra vez. ¡Onegaishimasu!

Ohno accede a regañadientes a quedarse, Zel le lleva del brazo y le hace sentarse en el sofá, se sienta a su lado y apoya la cabeza en el hombro del Riida. En el fondo le da igual que apeste a pescado. Ella le quiere igual. Ohno parece un poco incómodo con la situación. Está cabreadísimo, pero como no quiere hablar del tema, no parece que al final se vaya a arreglar. Pasan un buen rato en silencio, Murakami se asoma sin hacer ruido para ver qué coño ocurre, por un momento teme que se los pueda encontrar en el salón “haciendo cosas de gays”, pero ya ve que no, que ya no están discutiendo, ni tan siquiera hablando. Llaman al timbre y se da un susto muy grande, cruza por el salón para ir hacia la puerta de la calle.

-Murakami: Tranquilos, yo hablilé, vosotlos a lo vuestlo.-dice mientras pasa cerca de ellos. 

Abre la puerta y se le escucha hablar en el pasillo.

-Murakami: Coño Shibuyan, tú po'l aquín.
-Subaru: Pasaba cerca de esta zona y me dije: “voy a visitar a mi mejor amigo”. Así que…
-Murakami: Pos qué raro, porque casi nunca has vinío  a mi casa ni na’.
-Subaru: Pero qué dices, si vengo a veces…
-Murakami (pensando): Hum… pos ahola mismo no m’acueldo de cuando venistez la úrtima vez. ¿Jace un año o asín?
-Subaru: Bueno, pues ya estoy aquí, por cierto, ¿está Zelgadiss en casa?
-Murakami: Estal sí, pelo no cleo yo que sea el mejol momento…
-Subaru: Bueno, pero eso no te he preguntado, aparta –le empuja y entra en la casa.
-Murakami: Pelo ¿a onde vas?

Subaru entra en la casa con una bolsa en la mano. Hina viene detrás de él con cara de póker sin saber muy bien cómo van a reaccionar ellos.

-Zel (Levantándose de un salto del sofá): ¡Shibutani!
-Ohno (Levantándose él también): ¡Subaru
-Subaru: Sí, así me llamo.
-Ohno: Joder, el que faltaba por aparecer. Mira tío, no sé qué coño pintas aquí.
-Subaru: He venido a ver a Hina, como hago siempre.
-Murakami (rascándose la cabeza como un mono): Pelo si no veines nunca…
-Subaru: ¡Anda cállate, Shingo!
Hina se encoje de hombros sin saber qué más decir, pero tiene el presentimiento de que al final se va a montar una mandanga en su casa, de padre y muy señor mío.

-Zel: ¿Qué quieres, Shibutani? –dice con un tono muy seco.
-Subaru: He venido “en son de paz”, tranquilos.
-Ohno: Te aviso, como se te ocurra volver a intentar abrazar o besar a Zel, te voy a meter una torta que te mando de vuelta a Osaka sin necesidad de montar en Shinkansen.
-Zel: No es necesario, ya se la daba yo si eso…
-Subaru: Vaya, algo me dice que ya has visto el Shounen club de ayer, ¿no Satoshi?
-Ohno: Y dale con “Satoshi”, mira tío, que no soy tu amigo, no sé a qué vienen esas confianzas.
-Subaru: Joder, qué antipático… En fin, a lo que venía, toma Zel esto es para ti.
-Murakami: ¿Pero no vinías a visitalme a mí? –pregunta confundido.
-Subaru: ¡Que te calles, Hina! Qué pesado eres…


Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…

-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?



Continuará...