FELIZ CUMPLEAÑOS MASAKI (GOMEN NE POR TU ESCENA) ^_^U
En el capítulo anterior....
Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…
-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?
-Ohno: Pero… ¿Yasu te ha querido matar o no? –concluye por fin.
Zel asiente con la cabeza sin decir nada ni apartar la vista del oso peluchón que Subaru tiene en la mano.
-Murakami: Nunca le había veído tan cableado, estaba diciendo cosas tan feas que no dicen ni los yakuzas de Osaka.
-Subaru: Pensé que ayer le iba a partir la cara, menuda mala leche se gasta a veces. Se enfadó conmigo un poco también, ya ves tú, por un besito de nada que le di a Zel en el programa…-añade como quitándole importancia al asunto. Pero en el fondo lo ha dicho para joder a Ohno. De hecho lo ha conseguido, porque Satoshi le mira con una cara que da mucho miedo. Por otro lado Subaru no parece preocupado en absoluto, incluso sonríe con su sonrisa de pirado, que a la vez tiene un puntito muy adorable.
-Zel (murmurando en español): te debería haber empujado a ti contra el suelo… El culo no te lo hubiera roto, porque no tienes.
-Subaru: ¿Qué?
-Zel: Nada… no sé si quedarme el peluche, Satoshi se va a enfadar. ¿Verdad? –Mira a Ohno un momento.
-Ohno: Para el caso que me haces siempre… –se cruza de brazos y mira hacia otro lado haciéndose el indignado.
-Subaru: Pero lo he traído especialmente para ti, era mi peluche favorito cuando era pequeño, incluso ahora a veces duermo con él.-Murakami: ¿A sí? P’os no sabía yo nada de eso…
-Subaru: ¡Porque no te lo cuento todo, baka!
-Murakami: Shibuyan que vas teniendo una edad para dormil con moñecos.
-Subaru: Bueno, duermo con el oso cuando no estoy tirándome a alguna tía, claro. ¡Además a Zel no le dices nada porque haya dormido con el peluche de Okura todo este tiempo! –Suelta con fastidio
-Zel: De hecho, fue Hina quien me lo dio. Lo tenía guardado en un armario.
-Murakami: Bueno, pos eso es polque… Zel-kun estaba tliste e inquieto… y pensé que podlía estal muy kawaii con el peluche en el futón.
Subaru observa a Hina inquisitivamente.
-Subaru: Shin-chan, ¿estás bien? Me estás preocupando. ¿Escondes más cosas “en el armario”?
-Murakami: ¡Que no soy gay! ¡Al final me lo vais a pegar! –Grita, sale corriendo y se encierra en el baño.
Todos se quedan muy sorprendidos con la salida de tono de Murakami.
-Zel: Está de rarito últimamente…
-Subaru: Y luego dirán que el loco soy yo… ¿En fin, lo quieres o no lo quieres? –agita el peluche delante de Zel. Ella mira a Ohno unos segundos.
-Ohno: Cógelo, si sé que lo estás deseando.
-Zel: ¿Puedo?
-Ohno: Creo que es la primera vez que me pides permiso para algo.
Zel agarra el oso de peluche rápidamente y se le escapa una sonrisilla por un segundo mientras lo mira, pero intenta recuperar la compostura.
-Zel: ¿Tiene nombre?
-Subaru: ¿El kuma-chan? No, llámalo como quieras.
-Zel: ¡Lo llamaré Shingo Tsuyoso! –Exclama, y luego empieza a reírse por su ocurrencia.
Ni Ohno ni Baru entienden por qué tiene gracia.
-Subaru: “Tsuyoso” no existe, ese nombre no tiene sentido.
-Zel: Pero en español es gracioso.
-Ohno: Pues yo no lo pillo…
-Zel: Tú no te enteras de nada. Si solo sabías decir 10 palabras o así en español.
-Ohno: Y nunca me hizo falta más, a pesar de que viví allí meses. La gente me entendía perfectamente. Como en inglés.
-Zel: Pero si tú no hablas inglés, Satoshi –dice confundida.
-Ohno: Esa no es la cuestión, la cosa es que en inglés también me entiende la gente perfectamente. Haciendo gestos.
-Zel: No creo que te convaliden el first con eso, Satoshi…
-Subaru: A mí no me hace falta aprender idiomas, hablo en kansai-ben SIEMPRE, es un dialecto internacional. Me entienden en todas partes, incluso en Hawaii. ¡Qué inglés ni que mierdas! ¡Eso no sirve para nada, qué manera de complicarse la vida!
-Zel: Qué morro, y yo aquí dejándome la vida con los kanjis… ¡Pues ya no estudio más japonés, a la mierda todo! -grita, y se sienta en el sofá con cara de mala leche mientras pone al recién bautizado “Shingo-Tsuyoso” en su regazo.
Murakami sale corriendo del baño y vuelve al salón con cara de susto.
-Subaru: ¿Qué pasa, Hina? ¿No había papel?
-Murakami: ¿Papel? No entiendo –Dice confundido, después se acerca a Zel y se arrodilla junto al sofá donde se ha sentado. – No puedes dejal de estudial japonés, a vel si te van a despedil de la compañía.
-Zel: ¡Pues estoy hasta las narices de los kanjis!
-Murakami: Pos t’aguantas y estudias, que si no, amojol no puedes ser idol. Porque no vas a sabel hablal bien en los poglamas.
-Zel: Como si los idols se caracterizaran por ser inteligentes o algo… no hay más que ver a algunos.
-Murakami: Bueno, pelo eso son otlos temas… ¿Vosotlos no le vais a dicil na’? –pregunta buscando un poco de apoyo en Baru y Satoshi.
-Ohno: No obligaré a Zel-kun a hacer algo si “él” no quiere. Además yo también pienso que los kanjis son una mierda…
-Subaru: Por mí que haga lo que le salga “de las pelotas”, si yo solo he venido para darle el peluche y a ver si colaba que volviéramos a follar.
-Satoshi: Que te la estás ganando, Shibutani… Ya no te aviso más. Si Zel se va a tirar a alguien será a mí en todo caso.
-Zel: Vamos, que los 2 habéis venido por lo mismo. Solo os interesa echar un polvo, desde luego… qué poco romanticismo queda en el mundo, solo me vienen a ver para eso. –Se levanta del sofá y les mira a los dos con expresión muy digna.- Pues me quedo con tu atún, y con tu peluche, pero vosotros os podéis ir a la mierda. ¡Vámonos “Tsuyoso”!
Zel agarra el peluche y se va a la habitación, dejándoles a los dos con cara de estúpidos y a Hina con cara de que “no había papel”.
-Ohno: Pues muy bien ¿Y ahora qué hacemos? Pero sobre todo ¿con quién echo el polvo?
-Murakami: A mí no me miles, ya te he dicido antes que no soy gayer. –levanta las manos exageradamente.
-Subaru: Pues nos vamos a una izakaya, y nos tomamos unas cervezas, ¿os hace?
-Ohno: Mira, yo una cerveza no la rechazo, aunque tenga que tomarla contigo. Y si me invitas tú, a lo mejor te odio menos.
-Subaru: ¿Si te invito a 2 me dejas montármelo con Zel otra vez?
-Ohno: ¡Y una mierda!
-Murakami: Digo yo que eso lo tiene que decidil Zel, ¿no? Luego no me extlaña que se enfade con vosotlos dos, le estáis tlatando como si fuela un cacho de calne. Poble chico extlanjelo, se va a lleval una implesión mu mala de Japón. –Les mira con cara de disgusto.
-Subaru: Pero bueno y a ti qué demonios te importa cómo le tratemos, es asunto nuestro, nosotros somos los que estamos liados con Zel.
-Ohno: ¿Cómo que “nosotros”? Su novio soy yo. ¡Tú solo eres un jeta!
-Subaru: Tal vez, pero un jeta que se tiró a Zelgadiss en un armario.
-Ohno: ¿Quieres dejar de recordármelo? –Le da un tortazo en la cabeza a Subaru.
-Subaru: ¡No me pegues, Satoshi! ¡Que me da igual que seas mi senpai, a que te pego yo también, qué estoy muy loco!-Ohno: No hace falta que me lo jures…
-Murakami: Pol favol, ya no discutáis más, que me estáis poniendo la cabeza loca entle los dos. Venga pa’ la calle –empuja a Subaru de malos modos.
-Subaru: ¿Me estás echando? Hina, que soy tu mejor amigo.
-Murakami: ¡Satoshi, tú también, a la puta calle os vais los dos! -Exclama con cara de enfado.
-Ohno: Qué poca educación… esto me pasa por juntarme con gente del Kansai…
-Murakami: Venga, a ponelse los sapatos rapidito y con viento flesco pa’ fuela. Y no volváis pol aquí hasta que tengáis una disculpa plepalada pala Zel-kun. Que solos sabéis pensal con la punta del chinko, y asín no se puede il pol la vida. Luego el que le tiene que aguantal los disgustlos soy yo, ¡pos no me da la gana! -Grita indignado
-Subaru: Shingo, eres un metomentodo. A ver si te has pensado que por vivir con Zel, puedes meterte así en sus asuntos personales.
-Murakami: No me meto, me lo cuenta Zel. Además: “Mi casa, mis nolmas”. Y ya me estáis hinchando las pelotas, así que fuela de aquí.
-Subaru: Pero ¿no vienes con nosotros a beber cerveza? -pregunta extrañado.
-Murakami: No voy con vosotlos, estoy desnuo y no m’apetece vistilme pala acompañalos, que sois unos bakas –Les cierra la puerta en el morro.
Satoshi y Baru se miran uno al otro en el pasillo.
-Ohno: ¿Sabes qué es lo peor? Que creo que tiene algo de razón, nos hemos puesto un poco gilipollas…
-Subaru: Habla por ti, Satoshi, yo a Shingo no le doy la razón ni aunque la tenga. Que luego se lo cree y aquí el que siempre ha mandado he sido yo. Él y Yoko tienen que obedecerme.
-Ohno: Pues tú mismo, pero creo que Murakami-kun es el único de tu grupo al que le funciona la cabeza un poco.
-Subaru: Oye tú, si nos estás llamando “tarados” a los Kanjani o algo parecido… hum… bueno, eso tampoco es tan malo. –se calma de pronto.
-Ohno: ¿Ein?
-Subaru: No, nada. ¿Vamos a la izakaya o no vamos?
-Ohno: ¡Pues vamos!
Bajan las escaleras.
Hina va a buscar a Zel a la habitación y se la encuentra sentada en el suelo jugando al candy crush soda en el móvil con el oso encima de sus piernas.
-Murakami: Etto… pos ya les he echao a la calle. M’an ponido de una mala leche que no les he golpeao de milaglo.
-Zel: Son un par de tontos, no sé porque me tienen que gustar…
-Murakami: ¿Ehhhh? ¿Subaru también te gusta? –Pregunta asombrado.
-Zel: Estooo… no, no, me refería a Satoshi… ¡a Subaru le odio un montón! –dice gritando, aunque no se lo cree ni ella.
-Murakami: Tlanquilo, no se lo voy a dicil a Baru, no pasa na’. Si te gusta mantendlé el secleto, naaa?
-Zel: Lo cierto es que debería odiarles a los dos. Son unos imbéciles. Ohno me dejó tirado aquí en tu casa y nunca viene a verme, casi no me responde al teléfono, no vino a nuestra cita y me dejó solo en medio de Shibuya… y Subaru… Subaru es un aprovechado y encima me trata como si fuera basura. Ninguno de ellos debería gustarme.
-Murakami: Entonces ¿No te gusta vivil aquí? –pregunta apenado.
-Zel: Hina…-deja de jugar con el móvil y su expresión de vuelve muy seria- si tú no estuvieras no sé qué iba a hacer. No tengo a nadie más. –Se levanta y se echa en sus brazos empezando a llorar.
-Murakami (se pone tenso): ¿Ya estás llolando otla ves? No te empleocupes, que si te vuelven a tlatal mal me lo cuentas, y ya no m'aguanto más y les pego, ¿vale? Pelo no lloles más, que esto es muncho peol que vivil con Yasu y mila que él llola bastante...
-Zel: Gomen, gomen… -deja de abrazarle y se seca las lágrimas con la manga del jersey. – Hina…
-Murakami: ¿Nani?
-Zel: Sí quiero estar aquí, tú eres mi mejor amigo.
-Murakami: ¡¿De veldáaaa?! –Pregunta a gritos. Ahora es él quién achucha a Zek hasta casi dejarle sin respiración.
-Zel: Hinaaa… Para, por favor… ¡duele! Encima creo que me estás clavando... algo.
Le suelta y le mira sonriente, Zel se estaba empezando a poner casi azul.-Murakami: Huy, que m’enmocionao’ con lo que m’has dicido, gomen, naaa. Baru nunca mi dice cosas bonitas como eso. Si acaso m’insulta y se ríe a carcajadas.
-Zel: Si lo llego a saber, te digo que mi mejor amigo es Shunsuke Kazama…
-Murakami: ¡Jajajajajaja, baka! –le da un hostión a Zel en la espalda.
-Zel: ¡Auuch! ¡Que duele! –se sienta en el suelo y vuelve a abrazar a Tsuyoso.
-Murakami: Oye… No es pol asustalte pelo, vete tú a sabel po’l donde s´a restlegao’ Baru ese moñeco.
-Zel: ¡¡PUAG!! –lo lanza a tomar por el saco. – Tiene razón, es un degenerado, y yo abrazándolo, ¡seguro que está lleno de guarreces! Es que no me lo quiero ni imaginar. Shin-chan, hay que meterlo en la lavadora.
-Murakami: Pos sí, pelo yo ese peluche no lo cojo, llévalo tú y lo metes dentlo. No quielo ni tocalo a menos que esté bien lavao’ y estirilizao’.
-Zel: Pues de todos modos si le veo en algún sitio ya le voy a preguntar si ha hecho alguna gorrinada con él antes de traérmelo, aunque seguro que me lo niega todo, el muy cerdo pervertido, depravado, repugnante, bastardo, hijo de… -sigue insultando a Subaru mientras recoge el peluche del suelo y lo lleva agarrado de una oreja por el pasillo en dirección a la lavadora.
(Mientras tanto en una Izakaya no muy lejos de allí…)
-Subaru: ¿Te gusta el yakitori? ¿Pedimos unos cuantos?
-Ohno: A mí me gusta cualquier cosa, no tengo problemas con la comida, todo me sabe rico.
-Subaru: Pues yo mientras no pidamos setas, me parece bien.
-Ohno: Vaya… las setas también me gustan, pero pidamos el yakitori entonces, y quizá unas furenchi furai y algo de karage y pinchitos de calamar y tofu frito… ah, y una ración de edamame para picar.
-Subaru: Venga, pues al final ya no cenamos.
-Ohno: ¿Ah no? Pues yo pensaba cenar después.
-Subaru (picándose): ¡pues si tú cenas, yo también!
-Ohno: Haz lo que quieras, Shibutani… Pero luego no te quejes si revientas.
Un rato después, mientras comen y beben.
-Subaru: Esto… que te quería decir que no te preocupes cuando Zel se venga conmigo, que la voy a cuidar muy bien, ¿eh?
-Ohno: Coff, coff –tose atragantándose con la cerveza- ¿Que se vaya contigo? ¿A dónde?
-Subaru: Pues eso, Satoshi, cuando te deje para ser mi novia. Que no te enteras de nada –contesta totalmente convencido.
-Ohno: ¿Pero qué me estás contando? Punto primero: ZELGADISS ES MI NOVIA Y ME QUIERE MUCHÍSIMO. Y segundo, por si no te has dado cuenta, puñetero loco, A TI TE ODIA.
-Subaru: Bueno… eso dice ella, pero vamos, que no me lo creo. Además tengo más puntos que tú para que esté conmigo.
-Ohno: No entiendo nada, a ver explícate –le mira atentamente.
-Subaru: Le he llevado un peluche monísimo para solucionar lo de Yasu, además las fans apoyan lo nuestro, cuando le di el beso en el shounen club gritaron y se volvieron locas. ¿y tú qué? Le das plantón en vuestra cita y no le contestas nunca a las llamadas, por no hablar de que la dejaste tirada en casa de Hina sin avisarle de que iba a vivir allí con él.
-Ohno: Eh… bueno… ¿y cómo demonios te has enterado de todo eso? Además, yo le he llevado un atún. ¡MUY GRANDE!-Subaru: La chicas no quieren atunes, quieren cosas bonitas y muestras de afecto. Lo has hecho como el culo, Satoshi, y por eso voy a quedarme con ella mientras tú te quedas con cara de tonto. –Le sonríe kawaimente.
-Ohno: Aún no me has contestado, cómo sabes todo eso, ¿le estás espiando? Como me entere de sigues a Zel, puñetero tronado…
-Subaru: Me lo ha contado Hina, que para eso es mi mejor amigo… y habla mucho, así que al final se le escapan todos los cotilleos que pasan en esa casa.
-Ohno: Ya veo… -contesta calmándose un poco- Pues me da igual, no va a ser tu novia, ni tu amante, ni tu nada. Así que ya puedes olvidarte, además no entiendo por qué me cuentas todo eso si tienes intención de robármela… ¿Acaso eres “tonto de grupo”?
-Subaru (pelando un edamame tranquilamente): Pues te lo cuento porque en el Kansai somos muy directos, y si me gusta alguien pues se lo hago saber –se come el edamame y sigue hablando mientras mastica- y si por casualidad la chica está con alguien, pues se lo digo al novio también, para que esté avisado. A mí que no me digan luego que soy mala gente por robar novias, al menos lo digo antes.
-Ohno: Yo esto no acabo de verlo… ¿Alguna vez te ha funcionado esa técnica?
-Subaru: Lo de decírselo a la chica a veces sí, sobre todo si después le digo que estoy en la Johnnys, que tengo dinero y eso. Lo de decírselo al novio… generalmente hace que me quieran zurrar, pero ahí es donde entra Hina y me defiende.
-Ohno: Ah, pues muy bien, encima de robanovias, aprovechado y flojo, que no eres capaz ni de defenderte. Y no creo que a Zel vayas a impresionarle mucho diciéndole que estás en la Johnnys…
-Subaru: Pues no, porque ella también está, pero no te preocupes, tengo otras ideas mejores en mente.
-Ohno: ¿Cómo qué?
-Subaru: Sí, a ti te lo voy a contar… -agarra un trozo de karage y se lo mete a la boca con lo cual parece una ardilla con los mofletes rellenos.-Ohno: ¡Dímelo, puñetero kinki! –le señala con un palito de yakitori
-Subaru: Nohh pueroh hablah ahorahh…
-Ohno: Claaaro, la vieja excusa de “tengo la boca llena de karage” –comenta con fastidio.
-Subaru (asiente con la cabeza mientras mastica con dificultad, se ha metido un trozo DEMASIDO grande en la boca): zii! ziiii!
Le da un poco de tiempo para que acabe de masticar y tragar.
-Ohno: ¿Le vas a ofrecer dinero? Ya sé lo que está cobrando como junior… es una mierda de sueldo.
-Subaru: ¿Tú crees que aceptaría dinero si se lo ofrezco? Eso no se me había ocurrido.
-Ohno: Pues claro que no lo aceptaría, Zel es una persona íntegra y no quiere trapicheos de esos… esto… ¿de cuánto dinero estaríamos hablando?
-Subaru: No sé… ¿qué tal 300mil yenes?-Ohno: Hum… me parece poco.
-Subaru: ¡Entonces le ofreceré más!
-Ohno: ¡¡Que no le des dinero, es mi novia pedazo de baka!! –le agarra de la manga de la camiseta.
-Subaru: Pero si la idea me la has dado tú, ahora encima no te quejes si llega a funcionar.
-Ohno: Al final me va a acabar sentando mal el yakitori… -se pone a comer en silencio.
Baru también, y se pasan varios minutos comiendo sin decir nada, solo se escuchan los sonidos de la izakaya, y si acaso algún gemidito de aprobación de la comida por parte de ambos Johnnys.
-Ohno: Pago yo que soy más senpai –comienza rompiendo el silencio y la tensión de los últimos momentos.
-Subaru: De eso nada, pago yo, que lo de venir ha sido idea mía. Y no acepto un NO por respuesta.
-Ohno: ¿Eh? ¿Qué pagas tú? –Pregunta desconcertado.
-Subaru: Sí, claro que pago ¿qué no has entendido?
-Ohno: Perdona… -empieza a decir confuso.- Es que normalmente salgo a comer con Nino, y él nunca insiste en pagar… bueno, es que ni se ofrece siguiera.
-Subaru: Bueno, pues cuando vengas conmigo, pagaré algunas veces. Es lo justo.
-Ohno: ¿Qué te hace pensar que voy a volver a ir contigo más veces? No me caes bien.
-Subaru: Joder, qué maleducado, no me extraña que Nino no te quiera invitar nunca.-Ohno: Ahora no le defiendas. ¡Es un tacaño!
-Subaru: Con Nino no te metas, que es muy amigo mío.
-Ohno: Pero si nunca quedáis ¿cómo va a ser amigo tuyo?
-Subaru: Eso no importa, aunque no nos veamos nunca es mi amigo, nos queremos mucho desde que hicimos aquel dorama juntos de juniors.
-Ohno: ¡Pero si de eso hace como mil años!
-Subaru: Bueno y qué, a ti lo que pasa es que te molesta porque yo dormí con él.
-Ohno: Yo también he dormido con Nino, varias veces –Contesta comenzando a picarse con el asunto.
-Subaru: ¿Ah sí? ¡¡Pero yo lo hice antes!!
-Ohno: Eso no importa, ¡es amigo mío, no tuyo!
Subaru da un golpe en la mesa.
-Subaru: ¡Que egoísta!, ¿Es que todo tiene que ser siempre tuyo? –pregunta cabreado. –Tu novia, tu amigo, tú número uno de ventas de discos, tu programa. Pues que sepas que el programucho ese que tenéis, sería más entretenido si lo presentáramos nosotros. Debería llamarse “Kanjani ni shiyagare”.
-Ohno: ¡Y una mierda! Es de Arashi, vosotros buscaos la vida. ¿Se puede saber qué demonios os pasa a los Kanjani con nuestro grupo? ¿Por qué queréis quitarnos siempre todo? Nos odiáis, ¿Verdad?
-Subaru (asombrado): ¿Odiaros? Pero si sois el grupo que más mola de la compañía, por eso a veces os copiamos un poco, pero desde la admiración y el respeto, ¿eh? Por cierto se nos ha ocurrido hacer el “hachifes”, luego te cuento…-le posa la mano en el hombro.
-Ohno (apartándose de Subaru): ¡¡¿Qué mierda es eso del hachifes?!! Suena demasiado parecido al Arafes, ¿esto lo sabe nuestro manager? ¿Le ha llamado el vuestro para contárselo? ¡Se va a liar, se va a liar una gordísima!
De pronto se acerca un hombre.
-Dueño de la izakaya: Sumimasen… ¿podrían ser tan amables de hablar más bajo? Algunos clientes se están quejando de que están chillando como si fueran monos pidiendo plátanos…
-Subaru: Huy, perdone, perdone… es que yo soy del Kansai, ¿sabe? Allí hablamos así.
-Dueño de la izakaya: Ahh, ya veo… bueno, pero esto es el Kanto, así que hagan el favor de moderar el tono.
-Ohno: No volverá a ocurrir. Gomen, ne.
-Subaru: De todos modos ya nos íbamos.
Recogen sus cosas rápidamente y un poco avergonzados, Subaru paga y salen.
-Subaru: Ahora a casa, ¿no?
-Ohno: Pues… yo me voy a cenar, que me he quedado con un poco de gusa.
-Subaru: Acabamos de comer un montón.
-Ohno: Hombre, eso era el aperitivo, pero quiero cenar en condiciones, que luego mi mamá me regaña si no como bien. Venga, hasta otro día… bueno… mejor que no, en realidad no me apetece verte más. Pero gracias por haberme invitado. ¿Ne? –hace una reverencia.
-Subaru: Ah no espera, si no te vas a casa, iré contigo.
-Ohno: Pero si no quieres comer más.
-Subaru: Pues a lo mejor ahora me ha entrado hambre –dice desafiante.- A ver si va a comer uno de Arashi más que yo.
-Ohno: ¿Qué pasa, que tienes que rivalizar conmigo en todo?
-Subaru: A mí no me gana nadie de Arashi, y lo de las ventas de discos ya veremos, porque estamos estudiando unas ideas de marketing buenísimas que hemos sacado de las AKB48 y a nada que nos pongamos con ello ya verás….-le pasa el brazo por encima del hombro.
Ohno resignado camina junto a Baru sin saber muy bien hacia donde, escuchando las chorradas que le está contando sobre inventarse una unit filial de kanjani siendo chicas y sacar un pv travestidos con uniformes de colegiala… En el fondo no cree que se atrevan. Los Kanjani están muy locos, pero… ¿tanto?
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Mientras, en España. Ha pasado un día y tanto Genomiya como Nino están bastante mal de lo suyo (que vienen siendo sus respectivas espaldas). Ambos están tumbados cada uno en un sofá, tapaditos con una manta y descansando.
-Nino: Jun dame esa revista que está en la mesa. Aiba, tráeme un refresco de la nevera, ¿dónde están mis pastillas para el dolor?
-Jun: ¿Cuál? ¿La de la programación o esta otra de “pinta y colorea con disney” que se compró Aiba?
-Nino (con mirada impasible): ¿Tú que crees?
Jun le pasa la revista con la programación de la tele y Nino la abre rápidamente.
-Nino: A mí este programa no me gusta, ponme otra cosa, Jun. Esto parece interesante –señala la revista.- Si supiera lo que pone, claro, porque la revista está en español. “Karurosu Aruguinyano”, no sé lo que significa.
-Jun (empezando a cansarse de las órdenes de Nino): ¿Y por qué no cambias tú? Te doy el mando y pon lo que quieras, pero deja de darme el coñazo.
-Genomiya: ¿Karlos Arguiñano? Eso es un programa de cocina.
-Jun (cambiando rápidamente de canal): ¡¡¡Pues lo quiero ver!!! –Agarra una libreta que hay sobre la mesita y un boli y empieza a apuntar lo que va haciendo el cocinero vasco.
-Nino (tras observar a Jun cerca de un minuto): No me gusta, quiero ver otra cosa. Si al menos cocinara algo interesante, como sushi. Está desperdiciando ese pescado.
-Jun: La cocina occidental es maravillosa, tú te callas que no entiendes nada de gastronomía. Si en el shukudai-kun nunca querías comer nada. -Nino: Porque no me apetecía, además yo hago lo que me da la gana.
-Aiba (entrando por la puerta con un vaso de coca cola): Toma Nino-chan, te he traído esto. –Le acerca el vaso y una caja con pastillas para el dolor muscular.
-Nino: Bien, tomaré ahora una…
-Jun: Fascinante, tengo que probar a hacer ese pescado el horno –no aparta la vista de la tele.-Bueno, primero tengo que saber cómo se llama en japonés porque no me entero de nada.
-Geno: Luego te lo busco yo en el google traductor, que yo sí me entero de lo que hace.
-Jun: Apréndete los ingredientes, porque hay algunos que no sé lo que son, me faltan cosas por escribir.
-Geno: Espero acordarme de todo. Si es que a mí lo de cocinar…-dice poco convencida.
-Nino: ¡Aiba, llévame al baño, quiero hacer caquita!
-Jun: No hables de guarradas mientras este chef cocina algo tan delicioso, qué maleducado.
-Nino: ¿Y qué quieres que diga? La cuestión es que me cago.
Jun chasquea la lengua con expresión de desaprobación mientras mira a Nino un segundo para volver a centrarse otra vez en la receta del besugo al horno con guarnición de patata panadera y verduras.
-Aiba: Nino…-le ayuda a levantarse del sofá- no me harás limpiarte el trasero, ¿verdad?Caminan hacia el baño mientras Aiba le lleva medio agarrado para que no se caiga. Jun les mira mientras salen de la habitación, da gracias A TODOS LOS KAMISAMAS porque NO le haya pedido al él llevarle al baño.
-Nino: Pues tú me dirás, porque apenas puedo moverme y no me llego… además en estos baños tercermundistas, que no echan agua como nuestros “totos” japoneses.
-Aiba (con cara de mala leche): Jopetas… -exclama.
En la cocina Elphie habla por teléfono con Sho mientras Claire prepara unos aperitivos para llevarle a Nino y Geno.
-Elphie: En serio, Nino está insoportable, no deja de mandarnos a todos, ya es un poco plasta de normal, pero ahora está pesadísimo.
-Sho: Ya lo sé, ¿por qué te crees que no quiero volver a casa hoy? Hasta he atrasado una reunión para poder salir más tarde de mi despacho y llegar por la noche.
-Elphie: Ah muy bien, ¿y nos dejas a nosotros todo el marrón?
-Claire: No “el marrón” lo tiene Aiba, que acabo de escucharles en el pasillo y Nino le ha dicho que le tiene que limpiar el culo.
-Elphie: Joder, esto es ya demasiado, y con la poquita guerra que da Genomiya en comparación, es mucho mejor paciente.
-Sho: Bueno, Elphie-chan, tú eres enfermera, pensé que te las arreglarías con algo como esto.
-Elphie: Ya bueno, pero los bebés que yo suelo cuidar no se están quejando de todo continuamente, manduqueando a los demás y son menos porculeros que el señor Kazunari.
-Sho: Pues tiene razón, si a Nino no hay quien le aguante cuando está bien, así que enfermo… Bueno, pues haced lo que podáis, y si se pone pesado que Jun le mande a la mierda, que es el que más mala leche tiene de todo Arashi y da más miedo.
-Elphie: Eso es porque no me has visto a mí enfadada, Jun me tendría miedo a mí.-Sho: Joder… no, no lo he visto, ni quiero verlo tampoco.
-Elphie: ¿Ah no? Pues en ese caso vuelve pronto hoy a casa… por tu bien.-Amenaza.
-Sho: Vale, vale, vuelvo a llamar al ministro del interior y le digo que hacemos la reunión a la hora que estaba prevista -contesta un poco asustado.
-Elphie: Buen chico.
Esa misma tarde. Nino y Genomiya están en la cama, supuestamente para que descansen un rato y echen la siesta.
-Nino: Geno-chan, ¿estás despierta?
-Geno: Sí, ¿qué ocurre?
-Nino: Te quiero confesar una cosa –dice sonriendo maliciosamente.
-Geno: Me das miedito, a ver, dime.
-Nino: En realidad estas pastillas para los dolores que nos trajo Elphaba son muy efectivas, lo cierto es que apenas me duele la espada. Hoy, cuando fui al baño… podría haberme apañado yo solo, pero me apetecía ver a Aiba limpiándome el culo. Jajajajajaajajajaja, jajajajaajajajajaaaa.-Geno: ¡Ninomi, eres un cabrón!
-Nino: Sshhhhhhh, no hables alto, se supone que estamos durmiendo la fiesta.
-Geno: La siesta, se dice la siesta.
-Nino: Gomen, siempre confundo esas palabas en español, suenan casi igual.
-Geno: ¿Y se puede saber hasta cuando vas a seguir manteniendo esta farsa?
-Nino: Por lo menos un par de días, ventajas de ser un buen actor, la gente se cree que estoy realmente jodido y enfermo. –sonríe.
-Geno: Que sepas que yo no apruebo esto, no voy a chivarme pero… no estoy de acuerdo. Además a mí las pastillas apenas me están haciendo efecto, solo me alivian un poco.
-Nino: A lo mejor es porque soy asiático, que me hacen más efecto, allí los medicamentos son menos fuertes creo…
-Geno: Eso es interesante, creo que había oído hablar sobre ello.
TOKYO, 1:30 A.M.
Murakami ha conseguido POR FIN, que Zel se fuera a la cama, ya que esta decía que no podía dormir tras el asesinato de “Kumako” el peluche del solocon de Okura, y con “Shingo Tsuyoso” en la lavadora. No tenía nada “suave y kawaii” que abrazar y no creía poder dormirse. Al final Shingo poco menos que tuvo que echarle dentro del futón a empujones. Ya llevan un rato dormidos cuando empieza a sonar el teléfono de Zel. Tiene puesta una canción en solitario de Domoto-san como tono de llamada (¡ohh, qué sorprendente! Esto nadie se lo esperaba) :-o
-Murakami: ¡Senpai cállese pol favol! No son holas de cantal soble un álbol de sakula.
-Zel (despertándose): ¿Senpai? Oh, es mi móvil. –se levanta a descolgar.-¿Moshi moshi?
-Ohno: ¿Tru…Truchita?-pregunta con voz muy rara.
-Zel: Satoshi, ¿estás borracho? –sale de la habitación para no molestar más a Murakami.
-Ohno: Esssha no esh la cuesshtión ahora. Eshcúchame, no me cuelguesh, ¿ne?
-Zel: Te estoy escuchando, al menos por el momento.
-Ohno: Mira, te voy a decir una cosha. Sheré muy claro, shi Sshubaru Sshibutani te ofrece alguna vez dinero para que te acueshtesh con él, NO LO ACEPTESH. ¡ESH UNA ORDEN!
-Zel (horrorizada por lo que le acaba de decir Satoshi): Ohno-san… no sé qué clase de persona te piensas que soy, pero no es necesario que me digas algo cómo eso, sé perfectamente lo que tengo que hacer y lo que NO tengo que hacer, gracias. No hace falta que me llames de madrugada para insinuar que soy una prostituta, ¿sabes? –contesta muy dolida.-Murakami (saliendo al pasillo): chapelo, se dice chapelo, “plostiputa” solo se usa para refelilse a mujeres que venden su cuelpo. Tú selías chapelo en todo caso… que ojo, no estoy diciendo que lo seas, ¿naa?
-Ohno: ¿Qué dice esshe kinki?
-Zel: Cosas con más sentido que tú, eso desde luego…
-Ohno: Sholo quería decirte esho… bueno, esho y que te quiero mucho.
-Zel: Claaaaro, me quieres tanto que me despiertas a estas horas y me llamas puta a la cara. Bueno, no, a la cara no, por teléfono. Porque a verme a mí no vienes nunca, y para una vez que has venido hoy, la habéis jodido pero bien.
-Murakami (viendo la cara de Zel, que está a punto de ponerse a llorar OTRA VEZ): TLANQUILO, TLANQUILO, NO PASA NA’!! –Le quita el teléfono.- Oye, Satoshi, mila, no cleo yo que sean holas para llamal a nadie plostiputa ni chapelo pol el teléfono, y sobletodo polque Zel no es nada de eso, pa empezal que no es chica, y aunque fuela chica a mí tampoco me palecelía una plostiputa. En este país las pelsonas que se dedican a esos negosios suelen tenel dinelo, y zel-kun es más poble que un un mendigo, pero tiene dignidad, y eso es muy impoltante también.
-Ohno: Yo creo que no me he explicado bien, en realidad no quería decir que Zel shea puta ni nada, ¿cómo le voy a decir esho? Shi esh mi novia, digo… ¡mi novio!
-Murakami (muy confuso): Satoshi, yo t’aconsejo que te dejes ya la bebida, polque no te está sentando bien. Y ya mañana si estás más seleno, pos llamas y pides mucho peldon por decir tantas gilipolleses, kudasai. Y no molestes más, polque resulta que mañana Zel tiene que salil en el Music station, y nosotlos los Kanjani también. Así que NOS QUIELES DEJAL DOLMIR DE UNA PUÑETELA VEZ????? ONEGAISHIMASU!!!!
-Ohno: Sshi, claro, pero por favor dile que la culpa esh de SSShubaru, que me ha eshtado metiendo ideash en la cabeza toda la noche mientrash cenábamosh.
-Murakami: A mí no me metas en vuestlos líos, lo que tengas que aleglal con Baru lo hablas con él.
-Ohno: Por favor díselo a Zel-chan.
Subaru (gritando por detrás de Ohno): Eso échame a mí la culpa, eres tú quien ha querido llamar a Zel para insinuarle que acepta dinero por acostarse con otros… Yo soy inocente. ¿Eh?
-Ohno: Me hash calentado la cabeza, y hash consheguido meterme estash inseguridadesh. Ahora no te hagash el niño bueno.
-Subaru: Tú eres el que no confía en Zel, si confiaras daría igual lo que yo diga, tú estarías tranquilo.
-Murakami: Eso tiene cielto sentido…
-Zel: ¿Pero qué pasa? –pregunta mientras se le cae una lágrima por la mejilla.
-Ohno: ¡Ssshingo, no te pongash de shu parte!
-Murakami: No me pongo de palte de naide! Me estáis tocando las tama ya, ¿eh? Venga, a dolmil la mona los dos, y no se os ocula llamal de nuevo, mecagontó. Habéis vuelto a hacel lollal a Zel. Subnolmales! –Cuelga muy enfadado.
-Zel: ¿Pero qué ha pasado? ¿Qué decían? –Pregunta muy nerviosa mientras le caen las lágrimas silenciosamente por las mejillas.
Zel está temblando y Murakami se da cuenta. Le quita los lagrimones de la cara con la mano en un gesto más brusco que tierno (no olvidemos que Murakami ES MUY BRUTO, incluso cuando intenta ser sensible).
-Murakami: Ven, te plepalalé un vaso de leche y luego a la camita, ¿na? –apaga el móvil de Zel por si acaso se les ocurre llamar de nuevo al par de gilipollas. Agarra a Zel de la mano y tira de ella por el pasillo casi a punto de arrancarle el brazo.
Ohno, sentado en el sofá se lamenta porque no sabe muy bien cómo la ha podido liar tanto, pretendía arreglarlo y ha empeorado MUCHÍSIMO la situación. Debería plantearse no beber antes de llamar por teléfono.
-Ohno: Joder... ahora sshí que no me perdonará.-Subaru: Es que a quién se le ocurre decirle algo tan ofensivo a su propia novia. ¡Eres muy tonto!
-Ohno: La culpa esh tuya, Sshibutani!! Y por qué demoniosh hash venido a mi casha? ¡Que te piresh de una vez!
-Subaru: Estabas muy bebido, ¿cómo te ibas a ir tu solo en el taxi? Encima que me preocupo por ti.
-Ohno (levantándose): Esshtoy perfectamente, ademásh tú no te preocupash por mí, ni por nadie, solo te importash tú y quitarnoshlo todo a los Arassshi. Quiero que te vayash de mi casha, encima vash a deshpertar a mish padresh.
-Subaru: No es para ponerse así, que yo no tengo la culpa de que seas un desastre y tu novia vaya a romper contigo. Y de todos modos ya te he dicho antes que no te tienes que preocupar, que yo la voy a cuidar muy bien. La saco de casa de Hina y se viene conmigo a vivir, en menos de 1 semana ya se ha mudado a mi casa y la tengo yo bien follada y atendida como los Kamisamas mandan.
-Ohno: Ahora sí que te la has ganado -Está tan cabreado con Baru que le suelta un puñetazo en toda la cara. Pero casi al instante se arrepiente.
-Subaru: ¡Itteeeeeeeeeeeeeee! Se lo voy a decir a Hina. O mejor, a Zel, para que sepa con que clase de tipo se han juntado -se va hacia la puerta.
-Ohno: ¡¡Gomen nassshai!! Yo... no quería hacerte daño.... gomen ne. Esh que llevash toda la noche diciendo eshe montón de mierda...
-Subaru (viendo q está sangrando por el labio): Te has pasado, Satoshi, te has pasado...-se va cerrando con un portazo.
Ohno se queda con cara de tonto mirando la puerta cerrada.
-Ohno: ¡Mierda! No she me ocurre cómo eshto podría sher peor... bueno shí, aún pueden publicarlo en el Tokyo sshport.
Sentados en el sofá del salón mientras Zel se bebe la leche caliente.
-Murakami: Estás mu nervioso, Zel-kun, así que no te plecipites en este tema.
-Zel: Que me ha insinuado que me iba a acostar con Subaru a cambio de dinero. Me ha llamado prostituta…-sigue temblando muy alterada.
-Murakami (poniendo su mano en el hombro de Zel): No se lo tengas mu en cuenta. Pa’ mí que Ohno estaba tan bolacho que no sabía ni lo que decía, t’ha llamao “su novia”, así que fíjate, ya no sabía ni de qué género eles, jajajajaja.
-Zel (da un respingo en el sofá al escucharlo): Qué tonto, jejeje.
-Murakami: Ma dicido que s’aquivocao, que lo ha explesao malamente, que no te quelía llamar plostiputa ni chapelo ni nada, que no se c’apasao con Subaru, que l’ha dicido alguna cosa que sa ponío el homble to nelvioso y yo qué sé. Entonces ha llamao y pos ha soltao eso y amojol no era realmente lo que quelía dicil. ¿Tas entelao? ¿Tiene sentío pala ti algo de lo que he dicido hasta ahola?
-Zel: Eh…-comienza confusa.-Bueno, lo que me estás contando supongo que tiene sentido, lo que no entiendo es qué hacen Satoshi y Subaru juntos y borrachos a la una y pico de la madrugada, hace horas que se fueron de aquí.
-Murakami: Pos eso yo tampoco lo sé y es una solplesa mu solplendente polque aquín en casa han estao a punto de pegalse unas hostias entle ellos esta misma talde…
-Zel: No entiendo nada…
-Murakami: Yo tampoco, venga a dolmil, que mañana tienes que hacelo mu bien en el music station, ¿Ya te sabes bien la canción? No te vayas a enquivocal de nuevo con la letla o te dalé un toltazo.
-Zel: Intentaré hacerlo bien.
-Murakami: No, intental no, TIENES que hacelo perfesto. ¿NA? -Se levanta y agarra a Zel de un brazo para levantarla del sofá.
Caminan por el pasillo en silencio y llegan a la habitación. Zel mira su futón con resignación. Luego a Murakami.
-Zel: Esta noche realmente necesito un peluche que abrazar.
-Murakami: Pooos, hasta mañana que lavemos al Tsuyoso churretoso q te dio Baru, na de na.
-Zel: ¿Puedo dormir contigo?
-Murakami: No, no, no, nada de eso. A vel si me vas a sobal mientlas duelmo, ya te he dicido muchas veses que yo no soy gayer. ¡Igual t’aplovechas de mí! ¡QUÉ VELGÜENSA! Y luego Yoko va a dicilme cosas y que soy homogay y se va a reil muncho.
-Zel: Hina, no seas paranoico, no te voy a hacer nada mientras duermes.-Murakami: ¿Segulo? ¿Me lo emplometels?
-Zel: ¡Yakusoku! –levanta su dedo meñique.
Lo piensa unos segundos y se acerca a juntar su dedo meñique con el de Zel.
-Murakami: Está bien, pelo que NO SE ENTERE YOKO –añade muy preocupado.
-Zel: Shin-chan, yo no le voy a decir nada. ¡JAMÁS!
-Murakami: Está bien, métete en el futón, estate calladito, y las manos quietas. ¿NA?
-Zel: ¡A dormir! –Se echa en el futón despreocupadamente mientras Hina por su parte, se mete incómodo y dando muchas vueltas. Como que no acaba de encontrar postura.
-Murakami: Que cola el aile pol aquín –dice señalando en el medio del futón. –No t’acelques más.
-Zel: Es que si dejas tanto espacio en medio, entrará frío. Además que te he visto en vídeos y fotos durmiendo con el resto de kanjani y no te ponías tan pesado. Estas muy rarito y muy tenso, ven te daré un masaje.-Le agarra por los hombros.
-Murakami: Que no me sobes, ya te he dicido que vamos a dolmil sin cosas extlañas. –Aparta a Zel para que deje de tocarle.
-Zel: ¿Por qué te enfadas? No pasa nada. Si es porque me gustan los chicos no lo entiendo, con Yasu y Maru no eres así y también son mariquitas.
-Murakami: ¿Puedes dejal de pleguntal y dejalme dolmil tlanquilo? -Contesta aún más incómodo que antes.
-Zel: Claro –dice secamente y se echa en el futón de nuevo, esta vez de espaldas a Murakami, ya que parece que le molesta.
Al día siguiente Hina se despierta sobresaltado antes de que suene su despertador, de pronto manotea en la oscuridad y le da una santa hostia a Zelgadiss sin querer.
-Zel: ¡ITAI! –Grita y se toca el ojo.- ¿Por qué me pegas? ¿Es que no tienes un despertador? Sería menos violento.
-Murakami: Ehhh, había olvidao questabas aquín, ¿te hacido daño?
-Zel: Me duele mucho.
-Murakami: Dejame vel. –le intenta apartar la mano de la cara para mirar.
-Zel: Pero qué vas a ver, si estamos a oscuras.
-Murakami: Huy, pos tiene razón –Se levanta rápidamente y descorre las cortinas- A vel, enséñame ahola.
-Zel: Bah, igual no es nada, pero duele bastante.
-Murakami: ¡¡Ay la madle que m’ha palido!! Te he ponido el ojo mu malamente, ¡¡se te va a ponel de colol nasu!! Pelo hoy es el music station, te van a tenel que echal munchísimo masquisllaje. GOMEN NAAAAAAAA –Se echa en el suelo en posición de reverencia máxima de pedir perdón.
-Zel: Levanta de ahí, ha sido sin querer.
-Murakami: Ya bueno, pelo… t’he dejao echo un clomo.
-Zel: No pasa nada, algo se nos ocurrirá.
-Murakami: ¿Ves como al final no ela buena idea que dulmielas conmigo?
Zel se encoje de hombros y va al baño a mirarse en el espejo.
Más tarde mientras desayunan, Zel recibe una llamada de Zeako diciendo que el presidente quiere verle en su despacho CUANTO ANTES. Se viste rápidamente y se despide de Hina, hasta que vuelvan a encontrarse en el ensayo del Music Station, unas horas antes de que empiece el programa (ya sabéis, se emite en directo).
En la oficina de la Johnnys.
-Zeako (en español): Pasa, el viejo no está con nadie, puedes entrar.
-Zel: Bien, ¿tienes idea de por qué me ha dicho que venga? A ver si me va a echar otra bronca... Llevo desde ayer sin cagarla, ¿eh?
-Zeako: Vaya, todo un record viniendo de ti. Pues mira no tengo ni idea. Pero está más chocho que otra cosa, así que te puedes esperar cualquier cosa del reviejo…
-Zel: Pues que bien. –Llama a la puerta y asoma la cabeza –¡Shitsureishimasu!
-Señor Johnny: ¡Huy Zel-chan, pasa, pasa! –Le invita bastante animado.
-Zel: Eh… ¿ocurre algo?
-Señor Johnny: No nada, te he hecho llamar para preguntarte. ¿Qué tal lleva las clases de inglés y español Yamapi?-Zel: Eh… la verdad es que todavía no hemos empezado.
-Señor Johnny: Pero ¿cómo que no? Si hace por lo menos 2 días que te dijo mi secretaria que le tenías que dar clase a cambio de dejar de fregar los baños de la Johnnys.
-Zel: Ehhhhh, sí, bueno. Pero es que me pilla en medio de la promoción de un single, y ha habido algunos problemas entre medio… ¡Pero vamos, que la semana que viene empezamos fijo!
-Señor Johnny: Eso ya me gusta más, no podemos perder el tiempo con Yamashita-kun, tiene muchísima proyección internacional, a ver si te piensas que le voy a tener siempre meneando el trasero junto a esos backdancers suyos.
-Zel: ¿A quién se refiere?
-Señor Johnny: Ya sabes, los NEWS esos, que no le llegan a la suela del zapato, algún día Yamapi tiene que volar libre, y muy alto.
-Zel: ¿Pero esto lo ha consultado antes con el grupo? ¿O con Yamapi?
-Señor Johnny: ¿Qué tengo que consultar? Es mi compañía y hago y deshago a mi antojo. Yo cree el grupo, y si quiero los mando a todos a la mierda. O a ti, que ya me estás cabreando con tantas preguntitas.
-Zel (asustada): No, no, yo no digo nada. Usted manda. –Levanta las manos con cara de “soy inocente”.
-Señor Johnny: Pues eso. ¿Y las gafas de sol porque las llevas en mi despacho? ¿Es algún rollo Europeo o qué?
-Zel: No… es que… bueno, he tenido un pequeño accidente en el ojo. –Se quita las gafas
-Señor Johnny: ¿Qué te has hecho, desgraciada? ¿Así pretendes salir en la televisión esta tarde?
-Zel: Bueno, que yo no me lo he hecho, me golpeó Murakami-kun.
-Señor Johnny: Algo habrías hecho antes para merecerlo.
-Zel: Ah, ¿que usted defiende la violencia?
-Señor Johnny: Solo contra las mujeres, que sois muy malvadas, por eso yo nunca me he casado.
-Zel: Sí, seguro que ha sido por eso…-contesta con ironía.
-Señor Johnny: Si Murakami te ha pegado, por algo será, pedazo de baka.
-Zel: En realidad fue sin querer.
-Señor Johnny: Más a mi favor, porque él parece buen chico. No puedo decir lo mismo de ti.
-Zel: Mire, que yo ya me iba… que tengo que ensayar en la televisión y Tegoshi y Massu ya tienen que estar en el plató –dice empezando a estar hasta las pelotas de las chorradas del puñetero viejo.
-Señor Johnny: Ah no, de eso nada, te irás cuando yo diga que te vayas.
-Zel: Bueeeeno, pues usted dirá.
Pasan cerca de un minuto y medio en silencio, mirándose el uno al otro, mirando las cortinas, la lámpara, los papeles que hay sobre la mesa… Zel se mira la sudadera revieja que lleva puesta, así a lo “binbo danshi”.
-Señor Johnny: Pues ya te puedes ir, que me he aburrido de que estés aquí. Y no olvides disculparte a Domoto-san en el programa por lo que dijiste el otro día.
-Zel: Por supuesto, no se preocupe, pues adiós, ¿eh? –Se levanta y se larga lo más rápido que puede por si al viejo le da por cambiar de idea.
Sale y cierra la puerta del despacho.
-Zeako: ¿Todo bien? –pregunta mientras chatea por el móvil con un chulazo de Yokohama.
-Zel (acercándose a Zeako): Como una chota, está fatal. –Hace gestos de que le falta un tornillo.-Me voy, que no llego al ensayo del Music station.
Se larga corriendo.















