(Había más, pero he preferido cortarlo donde lo he dejado, otro día más y mejor)
-Aiba: Mierda, he llegado tarde, “el fantasma cantante” les ha secuestrado. Tendré que olvidar el miedo y salir a rescatarles -mira el peluche fijamente- Kazama-kun, tú serás mi fiel compañero de aventuras, tienes que ayudarme, ¿ne? ¡VAMOS!
Aiba camina por el pasillo abrazando el peluche
fuertemente, el corazón le late más y más deprisa a medida que se acerca a la
habitación de la que sale la música, de pronto cesa. Aiba piensa que a lo mejor
el fantasma ha sentido su presencia y por eso ha dejado de tocar. Se pega a la
pared y se queda pensando unos momentos. Al poco se oyen unos violentos
aporreamientos de las teclas del piano que no son ni medio normales,
acompañados de otros sonidos que no es capaz de determinar. Aiba está al borde
del ataque de pánico, tiembla como un hoja al viento, ya no sabe si entrar a
esa tétrica habitación al fondo del pasillo, no tiene idea de lo que puede
encontrar dentro. Traga saliva y cuenta
hasta tres, corre hacia la puerta y la abre sin pensar mientras grita.
-Aiba: ¡OBAKE MALIGNO, DIME DÓNDE ESTÁN MIS AMIGOS O TE
MATARÉ…AUNQUE YA ESTÉS MUERTO! –Dice con voz firme.
Lo que hay dentro de la habitación desde luego NO ERA lo
que esperaba encontrarse. Elphie se abraza a Sho para taparse con él. Sho tiene
una cara que no se sabe si es de susto o de cabreo.
-Sho: Masaki, ¿qué coño de “obake” dices?
-Aiba: Sho-chan, te veo el culo –se pone colorado, pero no deja de mirar fijamente.
-Sho: ¡Sal de aquí ahora mismo, pedazo de imbécil!
-Aiba: GOMEN NE –Exclama y se va a toda prisa.
-Aiba: Sho-chan, te veo el culo –se pone colorado, pero no deja de mirar fijamente.
-Sho: ¡Sal de aquí ahora mismo, pedazo de imbécil!
-Aiba: GOMEN NE –Exclama y se va a toda prisa.
Masaki sale corriendo y cierra con un portazo.
-Elphaba: Qué vergüenza, espero que no me haya visto
nada.
-Sho: De verdad que a veces pienso que Aiba es peor que tener un hijo tonto. Tengo que tener más paciencia con él…
-Elphaba: Bueno, no te enfades, que no pasa nada, ha sido un malentendido.
-Sho: Encima se ha dejado el perro de peluche ahí, si es que es muy baka. -Sho se pone los pantalones.
-Elphaba: Pobre, se le habrá caído del susto.
-Sho: A mí sí que “se me ha caído” todo del susto -recoge el peluche y mira a Elphie mientras lanza un suspiro de resignación.
-Elphaba: Por eso no te preocupes, que yo sé cómo arreglarlo. –le guiña un ojo.
-Sho: De verdad que a veces pienso que Aiba es peor que tener un hijo tonto. Tengo que tener más paciencia con él…
-Elphaba: Bueno, no te enfades, que no pasa nada, ha sido un malentendido.
-Sho: Encima se ha dejado el perro de peluche ahí, si es que es muy baka. -Sho se pone los pantalones.
-Elphaba: Pobre, se le habrá caído del susto.
-Sho: A mí sí que “se me ha caído” todo del susto -recoge el peluche y mira a Elphie mientras lanza un suspiro de resignación.
-Elphaba: Por eso no te preocupes, que yo sé cómo arreglarlo. –le guiña un ojo.
Sho no añade nada más, y sale en busca de Aiba. Elphie
rápidamente se pone algo de ropa y sale detrás de él. Se encuentra a Masaki al fondo del pasillo, hecho un
ovillo junto a la pared mientras llora.
-Sho: Aiba, has perdido esto, ¿verdad? –Se lo da y Masaki
abraza el peluche.
-Aiba: Gracias -contesta con voz temblorosa.
-Sho: Bueno, pues ya no llores más.
-Aiba: No lloro por el peluche. Lloro porque Sho-chan me ha llamado imbécil.
-Sho (rascándose la cabeza): Bueno… eso… es que estaba enfadado en ese momento. Me has pegado un susto de muerte.
-Aiba: Yo pensaba que “el fantasma rococó” os había secuestrado, tenía mucho miedo, pero fui a buscaros de todos modos, y encima me llamas “imbécil”.
-Sho: Joder, perdona Masaki, no sabía todo eso. Has sido muy valiente. Anda dame un abrazo, gracias por “salvarme” -le dice como si fuera un niño pequeño.
-Aiba: De nada Sho-chan, yo siempre te salvaré aunque esté temblando de miedo y los pasillos estén oscuros. Eres mi amigo y no hay fantasma de Purusia que impida que vaya en tu búsqueda.
-Aiba: Gracias -contesta con voz temblorosa.
-Sho: Bueno, pues ya no llores más.
-Aiba: No lloro por el peluche. Lloro porque Sho-chan me ha llamado imbécil.
-Sho (rascándose la cabeza): Bueno… eso… es que estaba enfadado en ese momento. Me has pegado un susto de muerte.
-Aiba: Yo pensaba que “el fantasma rococó” os había secuestrado, tenía mucho miedo, pero fui a buscaros de todos modos, y encima me llamas “imbécil”.
-Sho: Joder, perdona Masaki, no sabía todo eso. Has sido muy valiente. Anda dame un abrazo, gracias por “salvarme” -le dice como si fuera un niño pequeño.
-Aiba: De nada Sho-chan, yo siempre te salvaré aunque esté temblando de miedo y los pasillos estén oscuros. Eres mi amigo y no hay fantasma de Purusia que impida que vaya en tu búsqueda.
Elphaba contempla la bonita escena de amistad con una
sonrisa. Aiba se abraza muy fuerte a Sho y al poco se le pasan las ganas de
seguir llorando. Se levantan los dos del suelo.
-Sho: Venga, ahora vete a dormir con el perro de peluche,
¿vale?
-Aiba: Sí, Sho-chan. Pero… ¿me das un beso de buenas noches?
-Sho: Jo Masaki, siempre con lo mismo… está bien.
-Aiba: Sí, Sho-chan. Pero… ¿me das un beso de buenas noches?
-Sho: Jo Masaki, siempre con lo mismo… está bien.
Se dan un besito, con Sho visiblemente un poco incómodo.
Después de eso, y sin decir nada más, se va al cuarto del piano a recoger el
resto de su ropa para volver también a su habitación. Elphie se acerca a Aiba
que ya se iba.
-Elphaba: Masaki-chan, ¿por qué no vas un rato al
despacho de Sho a llamar a tu amigo Kazama?
-Aiba: Pero ¿no se enfadará Sho-chan conmigo otra vez? Me ha dicho que me vaya a la cama.
-Elphaba: No te preocupes, que yo le mantendré ocupado un buen rato, voy a intentar que me haga el “2º acto del pianista hentai”. Así que si oyes cosas raras, estate tranquilo, que somos nosotros y no el fantasma de la ópera. ¿Vale?
-Aiba: ¡Vale! –se va a toda prisa hacia el despacho de Sakurai.
-Aiba: Pero ¿no se enfadará Sho-chan conmigo otra vez? Me ha dicho que me vaya a la cama.
-Elphaba: No te preocupes, que yo le mantendré ocupado un buen rato, voy a intentar que me haga el “2º acto del pianista hentai”. Así que si oyes cosas raras, estate tranquilo, que somos nosotros y no el fantasma de la ópera. ¿Vale?
-Aiba: ¡Vale! –se va a toda prisa hacia el despacho de Sakurai.
Al día siguiente, Sho tiene que volver a trabajar y no
puede ir con ellos a hacer turismo. Le pide a Elphie que se no vuelva a Cádiz,
que se quede con él a dormir también esa noche, ya que por trabajo también tiene que estar unos días
en Madrid. Pero Elphie está demasiado preocupada por Geno y Nino.
-Sho: Porfaaaa, porfaaaa… -dice con cara de pena mientras
persigue a Elphie por el comedor de la Moncloa.
-Elphaba: Joder, Sho-chan, por décima vez, que no me puedo quedar. Me gustaría, pero Genomiya no me contesta al móvil, Nino tampoco responde y con la pila de llamadas perdidas y mensajes que les hemos enviado entre Claire y yo desde esta mañana YA deberían haber dado señales de vida.
-Sho: Seguro que están bien y te estás preocupando por nada.
-Elphaba (mirándole fijamente): Solo dices eso para que me quede contigo, ¿no?
-Sho: Etto... la verdad es que sí, ¿ha funcionado?
-Elphaba: No, pero estás muy guapo cuando te pones así de pesadísimo.
-Sho: Huy, gracias. Pero, ¿en serio no vas a hacer caso al presidente del gobierno y te vas a quedar? Fíjate que podría darte una orden directa. No puedes negarte.
-Elphaba: Kokoro mío, puede que seas el presidente, pero no te has dado cuenta todavía de que en España es tradición no hacer ni puñetero caso a los políticos. Aún tienes un pensamiento muy japonés…
-Sho: Ya veo… -dice decepcionado y se sirve un vaso de zumo de la mesa donde está la comida.
-Elphaba: Además, que es mi deber ir a enterarme de lo que ha pasado ayer con Nino y Geno. Desde que Zel se fue a Japón yo tengo que ejercer de riida sustituta, además de la líder en la sombra que ya era antes. Son muchas responsabilidades.
-Sho: Sí, a mí me pasa lo mismo desde que se fue Satoshi-kun… bueno, pero en mi caso, de todos modos yo ya era el líder antes, aunque dijéramos que era él, aquí el que ha manejado siempre los hilos he sido yo.
-Elphaba: Lo sé. Por cierto, toma el informe de los presupuestos de sanidad que me diste ayer –se lo da y Sho lo toma con cara de sorpresa.
-Sho: ¿Te dio tiempo a leerlo entero?
-Elphaba: Por supuesto, leo muy rápido. Además el hecho de que el que me has pasado estuviera escrito en español facilita mucho las cosas.
-Sho: ¿Y bien, qué piensas?
-Elphaba: Como borrador no está mal, pero te he dejado unas notas en la última página, creo que necesitamos una pequeña inversión en algunas áreas sanitarias y te he puesto algunas sugerencias para hacer recortes. Si tienes alguna duda, me llamas al móvil o lo que sea y lo discutimos.
-Sho: ¿Y cómo sabes dónde hace falta el dinero?
-Elphaba: Digamos que “conozco el negocio desde dentro”.
-Sho: Qué mujer tan eficiente.
-Elphaba: Bueno, para lo que quiero… para otras cosas bien que me toco el higo y no hago nada.
-Sho: Hombre, prefiero tocártelo yo, si me dejas… –Le abraza por detrás.
-Elphaba: Ya sé por dónde vas, pero… no voy a quedarme en Madrid esta noche, por si ibas a volver a proponérmelo.
-Sho: Mierda, siempre te me adelantas. –Le da un beso en el cuello.
-Jun (entrando por la puerta del comedor): ¿El catedrático interrumpe? –sin dar tiempo a contestar siquiera.- Le da igual, porque el catedrático quiere desayunar, tiene montón hambre.
-Claire (entrando detrás de Jun): Normal, es que anoche has tenido mucho desgaste…
-Elphaba: Anda, mira estos dos que contentos vienen por la mañana.
-Sho: Para variar…
-Jun: ¿Aiba-chan no se ha levantado todavía?
-Sho: No tengo ni idea, no le he visto desde anoche desde que… bueno, dejémoslo en que anoche Aiba estuvo jugando a “los cazafantasmas” y los 3 tuvimos un susto de órdago.
-Claire: Huy, yo de eso no me he enterado, cuenta, cuenta –se acerca a Elphaba y le da un codazo.
-Elphaba: Estamos en horario infantil, Claire, no creo que pueda hablar de ello ahora, la historia empieza con una escena de desnudez y acaba con beso entre Masaki y Sho…
-Sho: ¡Pero no cuentes esas cosas!
-Jun (Removiendo el café mientras mira a Sho con cara de sospecha): Huy, huy, huy… cuanta homosexualidad encubierta, ni que fuéramos los nuevos SMAP.
-Sho: Nada de eso, bromitas las mínimas –se sienta en una silla con cara de desagrado. – Además que son temas de Aiba, que se pone muy moñas…
-Elphaba: No te enfades Sho chan, si fue un momento muy tierno. Pena que no estuviera Zelgadiss aquí, con lo que le gusta el “member ai” de los Johnnys.
-Claire: ¡Tenías que haber sacado foto!
-Sho: Sí hombre, como no me inventan en el Tokyo sport pocos escándalos, ahora solo falta que también haya fotos mías besándome con Aiba para darles qué hablar.
-Elphaba: No te preocupes, que el tema no saldrá de aquí. Voy a buscar a Aiba, que nos tenemos que ir dentro de un rato y al final no le va a dar tiempo ni a desayunar.
-Elphaba: Joder, Sho-chan, por décima vez, que no me puedo quedar. Me gustaría, pero Genomiya no me contesta al móvil, Nino tampoco responde y con la pila de llamadas perdidas y mensajes que les hemos enviado entre Claire y yo desde esta mañana YA deberían haber dado señales de vida.
-Sho: Seguro que están bien y te estás preocupando por nada.
-Elphaba (mirándole fijamente): Solo dices eso para que me quede contigo, ¿no?
-Sho: Etto... la verdad es que sí, ¿ha funcionado?
-Elphaba: No, pero estás muy guapo cuando te pones así de pesadísimo.
-Sho: Huy, gracias. Pero, ¿en serio no vas a hacer caso al presidente del gobierno y te vas a quedar? Fíjate que podría darte una orden directa. No puedes negarte.
-Elphaba: Kokoro mío, puede que seas el presidente, pero no te has dado cuenta todavía de que en España es tradición no hacer ni puñetero caso a los políticos. Aún tienes un pensamiento muy japonés…
-Sho: Ya veo… -dice decepcionado y se sirve un vaso de zumo de la mesa donde está la comida.
-Elphaba: Además, que es mi deber ir a enterarme de lo que ha pasado ayer con Nino y Geno. Desde que Zel se fue a Japón yo tengo que ejercer de riida sustituta, además de la líder en la sombra que ya era antes. Son muchas responsabilidades.
-Sho: Sí, a mí me pasa lo mismo desde que se fue Satoshi-kun… bueno, pero en mi caso, de todos modos yo ya era el líder antes, aunque dijéramos que era él, aquí el que ha manejado siempre los hilos he sido yo.
-Elphaba: Lo sé. Por cierto, toma el informe de los presupuestos de sanidad que me diste ayer –se lo da y Sho lo toma con cara de sorpresa.
-Sho: ¿Te dio tiempo a leerlo entero?
-Elphaba: Por supuesto, leo muy rápido. Además el hecho de que el que me has pasado estuviera escrito en español facilita mucho las cosas.
-Sho: ¿Y bien, qué piensas?
-Elphaba: Como borrador no está mal, pero te he dejado unas notas en la última página, creo que necesitamos una pequeña inversión en algunas áreas sanitarias y te he puesto algunas sugerencias para hacer recortes. Si tienes alguna duda, me llamas al móvil o lo que sea y lo discutimos.
-Sho: ¿Y cómo sabes dónde hace falta el dinero?
-Elphaba: Digamos que “conozco el negocio desde dentro”.
-Sho: Qué mujer tan eficiente.
-Elphaba: Bueno, para lo que quiero… para otras cosas bien que me toco el higo y no hago nada.
-Sho: Hombre, prefiero tocártelo yo, si me dejas… –Le abraza por detrás.
-Elphaba: Ya sé por dónde vas, pero… no voy a quedarme en Madrid esta noche, por si ibas a volver a proponérmelo.
-Sho: Mierda, siempre te me adelantas. –Le da un beso en el cuello.
-Jun (entrando por la puerta del comedor): ¿El catedrático interrumpe? –sin dar tiempo a contestar siquiera.- Le da igual, porque el catedrático quiere desayunar, tiene montón hambre.
-Claire (entrando detrás de Jun): Normal, es que anoche has tenido mucho desgaste…
-Elphaba: Anda, mira estos dos que contentos vienen por la mañana.
-Sho: Para variar…
-Jun: ¿Aiba-chan no se ha levantado todavía?
-Sho: No tengo ni idea, no le he visto desde anoche desde que… bueno, dejémoslo en que anoche Aiba estuvo jugando a “los cazafantasmas” y los 3 tuvimos un susto de órdago.
-Claire: Huy, yo de eso no me he enterado, cuenta, cuenta –se acerca a Elphaba y le da un codazo.
-Elphaba: Estamos en horario infantil, Claire, no creo que pueda hablar de ello ahora, la historia empieza con una escena de desnudez y acaba con beso entre Masaki y Sho…
-Sho: ¡Pero no cuentes esas cosas!
-Jun (Removiendo el café mientras mira a Sho con cara de sospecha): Huy, huy, huy… cuanta homosexualidad encubierta, ni que fuéramos los nuevos SMAP.
-Sho: Nada de eso, bromitas las mínimas –se sienta en una silla con cara de desagrado. – Además que son temas de Aiba, que se pone muy moñas…
-Elphaba: No te enfades Sho chan, si fue un momento muy tierno. Pena que no estuviera Zelgadiss aquí, con lo que le gusta el “member ai” de los Johnnys.
-Claire: ¡Tenías que haber sacado foto!
-Sho: Sí hombre, como no me inventan en el Tokyo sport pocos escándalos, ahora solo falta que también haya fotos mías besándome con Aiba para darles qué hablar.
-Elphaba: No te preocupes, que el tema no saldrá de aquí. Voy a buscar a Aiba, que nos tenemos que ir dentro de un rato y al final no le va a dar tiempo ni a desayunar.
Elphaba va a la habitación en la que iba a dormir Aiba,
pero no le encuentra, es más ni siquiera parece que haya dormido en ella, la
cama sigue hecha y sin señales de que alguien haya estado allí. Se le enciende
la bombillita y se hace una ligera idea de dónde podría estar. Le encuentra en
el despacho de Sho, dormido en un sofá que hay al lado de un teléfono.
-Elphaba: Masaki, despierta, que dentro de una hora
tenemos que estar saliendo de casa.
-Aiba: ¿Qué hora es?
-Elphaba: Las ocho cincuenta, venga que te tienes que duchar y todo. ¿Hablaste con Sosoke?
-Aiba (se incorpora del sofá): Sí, hable con él como 3 horas seguidas, ese chico habla mucho, ¿sabes?
-Elphaba: Tiene gracia, para un actor que hacía de tartamudo en Akihabara@deep...
-Aiba: Pero estoy muy triste.
-Elphaba: ¿Por qué? Si seguro que os habéis puesto al día, ¿ne?
-Aiba: Sí bueno pero… es que me ha dicho que ahora tiene otro “mejor amigo”, como yo me he ido se ha buscado a otro.
-Elphaba: Bueno, no pasa nada, en cuanto vuelvas a Japón seguro que tú vuelves a ser su número uno.
-Aiba: Es que no adivinaríais quién es.
-Elphaba: Pues no sé, ¿Ikuta?
-Aiba: No, su mejor “amigo” es… ¡Zelgadiss! Me ha dicho que después de limpiar las oficinas de la Johnnys a veces van a tomar cerveza juntos y todo. ¡Me lo ha robado ella!
-Elphaba: La madre que la parió… Y a Satoshi le tendrá abandonado, normal, se va de cañas con Sosoke. Pues esta me va a oír la próxima vez que hablemos por teléfono –agarra a Aiba del brazo y tira de él con fuerza para levantarle del sofá. –Venga pa’ la ducha, y baja rápido a desayunar, que luego hay mucha cola para comprar la entrada en el museo del Prado.
-Aiba: ¡AY QUE DAÑO ME HACES!
-Elphaba: Venga, rapidito –le da un azote en el culo.
-Aiba: Jo, no sé cómo Sho-chan puede estar casado contigo, eres muy mandona –se va corriendo a buscar un baño para ducharse.
-Aiba: ¿Qué hora es?
-Elphaba: Las ocho cincuenta, venga que te tienes que duchar y todo. ¿Hablaste con Sosoke?
-Aiba (se incorpora del sofá): Sí, hable con él como 3 horas seguidas, ese chico habla mucho, ¿sabes?
-Elphaba: Tiene gracia, para un actor que hacía de tartamudo en Akihabara@deep...
-Aiba: Pero estoy muy triste.
-Elphaba: ¿Por qué? Si seguro que os habéis puesto al día, ¿ne?
-Aiba: Sí bueno pero… es que me ha dicho que ahora tiene otro “mejor amigo”, como yo me he ido se ha buscado a otro.
-Elphaba: Bueno, no pasa nada, en cuanto vuelvas a Japón seguro que tú vuelves a ser su número uno.
-Aiba: Es que no adivinaríais quién es.
-Elphaba: Pues no sé, ¿Ikuta?
-Aiba: No, su mejor “amigo” es… ¡Zelgadiss! Me ha dicho que después de limpiar las oficinas de la Johnnys a veces van a tomar cerveza juntos y todo. ¡Me lo ha robado ella!
-Elphaba: La madre que la parió… Y a Satoshi le tendrá abandonado, normal, se va de cañas con Sosoke. Pues esta me va a oír la próxima vez que hablemos por teléfono –agarra a Aiba del brazo y tira de él con fuerza para levantarle del sofá. –Venga pa’ la ducha, y baja rápido a desayunar, que luego hay mucha cola para comprar la entrada en el museo del Prado.
-Aiba: ¡AY QUE DAÑO ME HACES!
-Elphaba: Venga, rapidito –le da un azote en el culo.
-Aiba: Jo, no sé cómo Sho-chan puede estar casado contigo, eres muy mandona –se va corriendo a buscar un baño para ducharse.
Ya en el museo del Prado comentan que es una pena que los dos Riidas no
estén allí porque seguramente disfrutarían mucho de las obras de arte…Bueno, si
no se les ocurría enrollarse en algún sitio apartado y pasar de todo (como
hacían siempre). Lo que ellos no saben es que la pareja formada por Zelgadiss y
Satoshi no está pasando precisamente por un buen momento y ya no se acuerdan de
la última vez que hicieron “nada” juntos. Y para qué engañarnos, enrollarse
mucho menos.
En el Prado, Jun acaba causando un grave problema…Se pasa
la visita con una bolsa llena de ropa, y va a cambiarse de modelito 3 o 4 veces
a los baños del museo. Llega un punto en el que los agentes de seguridad
empiezan a verlo todo muy sospechoso, al final le detienen y le encierran en
una habitación para cachearle y someterle a un interrogatorio. 
Por suerte con una llamada de teléfono, Sho desde el parlamento, consigue que le suelten. No sin antes quejarse un montón de que "no dejan de interrumpirle en sus reuniones y así no hay quien arregle el país". La visita cultural resulta un poco accidentada, así que deciden volver cuanto antes a Cádiz y descubrir qué demonios pasó con Kazu-chan y Geno.
Caminando por el descansillo del edificio
-Jun: Pues al final no me he podido poner toda la ropa que llevaba en la maleta, ni me ha descubierto un modisto de alta costura ni nada, menudo ful de viaje a Madorido.
Claire: Anda calla, que ya te vale, Jun. Desde luego mira que la has liado hoy.
-Elphaba: Bueno, pero bien está lo que bien acaba, menos mal que está mi hombre y lo ha solucionado rápido. ¡No hay nada como tirarte el presidente del país, oye!
-Claire: Sí, pues menos mal que Sho está en todo, porque si no, ya veo a este pasando la noche en el calabozo, por gilipollas.
-Jun: El catedrático NO duerme en una celda, y menos tras haber pasado el día en un palacete, creo que deberíamos mudarnos a la Moncloa, va más acorde conmigo.
-Aiba: ¡No, que allí hay fantamas!
-Elphaba: Que manía con los fantasmas.
-Jun (abriendo la puerta): Tadaimaaaaaa.
-Elphaba: Ay la leche, ¿qué es todo este desastre?
-Claire: ¡Joder, que nos han entrado a robar o algo!
-Jun (agarrando a Claire): Tú no te preocupes, no pasa nada, a ver si esto te va a afectar a ti o a los bebés. ¡Respira, respira!
-Claire: Qué respira ni qué mierda, voy a ver qué se han llevado de mis cosas –se va corriendo por el pasillo en dirección a su habitación.
-Aiba: Joder, que me dejé en casa el portátil, a lo mejor me han robado el porno…-Se va corriendo él también.
La casa está completamente desordenada, parece que ha
pasado un tornado por ella, cosas tiradas por el suelo, el sofá deshecho, las
camas removidas, la cocina hecha un desastre, sillas volcadas, la cortina de la
ducha arrancada, hay hasta cuadros descolgados de la pared.
-Jun (desde el salón): ¡Han roto varios platos de la
vajilla buena! ¡¡Desalmados!! –grita a punto de echarse a llorar.-Claire (saliendo de su habitación): Bueno, pues parece que están todas mis cosas y las de Jun. Nuestro al menos no se han llevado nada. Pero ¿Dónde estarán Nino y Geno? ¿Les habrá pasado algo?
-Aiba (asomándose por la puerta de su habitación): A lo mejor les han secuestrado, si es así dejádmelo a mí. Anoche me enfrenté con un fantasma, unos secuestradores no son rival para mí.
-Jun: Fijo que ha sido una banda organizada de rumanos, que lo han dicho el otro día en la tele… Voy a comprobar si se han llevado mi ropa de marca para revenderla. –Se va hacia su habitación.
-Claire: Que no Jun, que no se han llevado nada… es una pena, podían haber robado tus chaquetas, son montón de horteras.
-Jun; Tú no entiendes de moda, esas chaquetas son muy ponibles.
-Aiba (se acerca a Elphaba): Pues es muy raro, ¿entonces para qué han entrado? Si no han robado nada.
-Elphaba: ¡Genomiyaaaaaa! ¿Estás en casa?
Se escucha una voz lastimera desde la habitación de Nino
y Geno, cuya puerta estaba cerrada.
-Geno: Aquí… estamos aquí…
-Aiba: ¿Les habrán pegado una paliza? ¡Vamos!
-Aiba: ¿Les habrán pegado una paliza? ¡Vamos!
Los dos corren hacia la habitación y abren la puerta, se
encuentran a Nino y Genomiya tirados en el suelo, tapados con unas mantas y
sábanas, la habitación es un jodido desastre. El colchón está medio sacado de
su sitio y hay cosas tiradas por el suelo.
-Aiba: ¿Por qué os han hecho esto los ladrones? Si no se
han llevado nada.
-Nino: ¿Qué ladrones?
-Geno: ¿De qué coño hablas, Aiba? Elphaba, ayúdame a levantarme… bueno no, primero acércame algo de ropa porque debajo de la manta no llevo nada.
-Elphaba: ¿Se puede saber qué demonios ha pasado?
-Geno: Pues… han pasado cosas, dejémoslo ahí.
-Nino: ¿Qué ladrones?
-Geno: ¿De qué coño hablas, Aiba? Elphaba, ayúdame a levantarme… bueno no, primero acércame algo de ropa porque debajo de la manta no llevo nada.
-Elphaba: ¿Se puede saber qué demonios ha pasado?
-Geno: Pues… han pasado cosas, dejémoslo ahí.
Jun y Claire entran también en la habitación y se quedan
flipados. Elphaba rebusca en el armario una bata o algo parecido para que
Genomiya se lo ponga. Aiba envuelve a Nino con una sábana, de tal forma que
acaba pareciendo un secundario de Thermae Romae. :-p
-Nino: ¿Pero qué haces pedazo de baka? Aiba, tienes suerte de que no puedo ni moverme, si no te iba a dar una torta… tráeme algo de ropa y ayúdame a vestirme, deja de hacer el tonto.
-Aiba: Pues yo así ya te veo bien.
-Nino: ¿Pero qué haces pedazo de baka? Aiba, tienes suerte de que no puedo ni moverme, si no te iba a dar una torta… tráeme algo de ropa y ayúdame a vestirme, deja de hacer el tonto.
-Aiba: Pues yo así ya te veo bien.
Jun entra y ayuda a Aiba con lo de la ropa de Nino.
Un rato después, todos en el salón escuchan la
explicación.
-Nino (recostado en un sofá): Y ya al 8º polvo me dio un
chasquido en la espalda que no me podía mover, me quedé como paralizado,
intenté levantarme de la cama para ir a buscar una pastilla o algo, pero me caí
al suelo, y ya fue como nos encontrasteis. Llevábamos así desde esta mañana.-Geno: Yo intenté levantarme para ayudarle, pero me caí a su lado y como tampoco me podía mover…
-Claire: Qué decadente todo.
-Geno: En realidad yo estaba jodida de mi lumbago desde el 4º polvo, no os voy a engañar. Pero me aguanté, no dije nada, porque para una vez que Ninomi se pone “impetuoso” no le iba a fastidiar la faena… Pero estaba fatal de la espalda, y cada vez me iba a peor, claro, tanto meneo…
-Nino: Pues me tenías que haber dicho algo, porque yo estaba que no me enteraba de nada. ¡Ya te vale!
-Geno: Bueno, pero no te enfades, ahora que nos habíamos reconciliado…-dice desde el sofá de al lado.
-Nino: No, si no me enfado… No pasa nada.
-Geno: Escuchábamos los teléfonos sonar, pero no podíamos ir a contestar.
-Elphaba: Mira, que me parece muy bien que lo hayáis arreglado y os reconciliéis, pero digo yo que no hacía falta echar “el polvo de Crepúsculo”. Que sois muy burros, leñe.
-Aiba: Habéis destrozado media casa.
-Jun: Por no hablar de que habéis “usado” todas las habitaciones.
-Geno: No es verdad, en el baño pequeño no lo hemos hecho.
-Nino (mirándola): Otro día, cuando nos recuperemos de la espalda.
-Jun: ¿Y quién va a pagar el destrozo?
Geno se queda mirando a Nino
-Geno: Bueno…-Nino: Está bien, yo lo pagaré… mi tarjeta de crédito está en el 3er cajón de la mesilla, al fondo del todo, escondida debajo de unas toallas de las que me ato en la cabeza a veces. Encontrareis una mini caja fuerte, la clave no os la digo, que luego me robáis mientras me hecho la siesta… Si me traes la caja aquí, la abro.
-Claire: Madre mía, seguro que lleva eso cerrado y sin usar desde hace siglos.
-Elphaba: Sí, es como el arca perdida, por lo menos.
-Nino: Bueno Jun, ¿quieres dejar de mirarme con esa cara de lelo y traerme la caja?
-Jun: ¿Eh? Ah, sí, perdona es que lo estaba flipando, es la primera vez que te veo ofrecerte a pagar algo, pensé que ahora ibas a decir que era broma o algo.
-Nino: Pues no, no es broma, así que tráelo.
-Jun: Genomiya tienes que ser muy buena para haber hecho cambiar a este.
-Aiba: Sí, a mí me gustó mucho cuando me la tiré.
-Nino: Aiba, cuando pueda moverme te vas a llevar dos hostias, esas solo por el comentario.
-Aiba: ¡QUÉ VIOLENTO!
-Nino: Bueno, y los demás, ¿nos vais a traer unas pastillas o qué?
-Elphaba: Huy sí, ahora mismo os traigo unos relajantes musculares que son mano de santo, los he robado yo misma en el hospital. –Se va a buscarlos.
-Aiba: Pues yo voy a llamar a Sho-chan para que no se preocupe.
-Claire: A mí lo que no me acaba de encajar en la historia es el ramo de flores que había tirado en el pasillo en el que pone: "tus amigos de la churrería no te olvidan".
-Nino: Eh... bueno, es una larga historia.
-Geno: Nada, Ninomi, que es un romántico.
Casa
de Murakami/interior/mediodía
Yasu y Zelgadiss están en el salón hablando de cotilleos
de la Johnnys cuando aparece Hina por la puerta cargado con las bolsas de la
compra. Zel corre a ayudarle.
-Murakami: ¡CUIDADO, YASU ESTÁ DETRÁS TUYO! –Grita asustado.
-Zel: Ya lo sé, no chilles.
-Murakami: Pensé que se había colado en plan ninja como anoche y que te iba a matar apuñalándote por la espalda.
-Yasu: Que no, que no, ya hemos solucionado ese pequeño malentendido…En cuanto a lo del oso de peluche despedazado… ¡Gomen naaaa!
-Zel: Pobre “Kumako”, le había cogido mucho cariño…
-Yasu: Bueno, ya encontraré la manera de arreglarlo, ¿vale?
-Zel: Ya lo sé, no chilles.
-Murakami: Pensé que se había colado en plan ninja como anoche y que te iba a matar apuñalándote por la espalda.
-Yasu: Que no, que no, ya hemos solucionado ese pequeño malentendido…En cuanto a lo del oso de peluche despedazado… ¡Gomen naaaa!
-Zel: Pobre “Kumako”, le había cogido mucho cariño…
-Yasu: Bueno, ya encontraré la manera de arreglarlo, ¿vale?
Zel asiente con la cabeza. Y después ayuda a Murakami a
meter toda la comida en la nevera y los armarios. Cuando ya acaban, Yasu y Zel
se van a sentar en el sofá. Murakami se quita la ropa “para estar más cómodo”
por casa. Llaman a la puerta y Hina va a abrir.
-Hina: Homble, dichosos los ojos, ¿naaa? Pasa, pasa, que
yo me sé de uno que se va a ponel bien contento de velte.
Ohno entra al salón hecho un asco con la ropa de ir a pescar y todo despeinado.
Ohno entra al salón hecho un asco con la ropa de ir a pescar y todo despeinado.
-Ohno Hola…-Zel: ¡Satoshi! –se levanta y se acerca a él sin dejar de mirarle.
-Ohno: Espera, te he traído esto – de pronto va corriendo hacia la entrada de la casa y aparece con un atún de unos 8 kilos, se lo da a Zel.- Es de los pequeños…Pero es que esta vez no he pescado nada mejor. Es para ti.
-Zel (agarrando el pescado como puede): Gracias… supongo. Aunque después de haberme dado plantón en nuestra cita, no haber visto mi debut en la tele y ni tan siquiera dignarte a llamarme por teléfono para decirme dónde estabas, me esperaba algo más que un atún apestoso.
-Ohno: No está apestoso, lo pesqué anoche, está fresquísimo.
-Murakami (agarrando el pescado y llevándolo a la cocina): ¡Tlaelo pa’ acá, esta noche cenamos sashimi! ¡Vamos pa’ la nevera, majo! –dice hablándole al pescado.
-Yasu: Creo que Zel se refería a que deberías disculparte.
-Ohno: Bien, pero nadie te ha preguntado, Yasu.
-Zel: Puede que no, pero él tiene razón.
-Yasu: Mira, yo me voy, creo que se avecinan problemas…-se acerca a Zel y le da un abrazo.
-Ohno: ¿Y esto qué significa? -pregunta cabreado.
-Yasu: Bueno, que yo ya me iba… adiós, ya hablamos otro día, Zel-kun -se va corriendo por el pasillo, la cara de celos de Satoshi no le ha gustado un pelo.
-Zel: ¿El qué?
-Ohno: Lo del abrazo.
-Yasu (desde el pasillo, mientras se pone los zapatos): Ohno-san, una duchita no te vendría mal tampoco.
-Ohno: ¡Que te vayas de una santa vez!
-Zel: La verdad es que tiene razón, estás bastante asqueroso.
-Ohno: Bueno… es que vengo directamente del barco, no he pasado por casa, quería venir a verte… y ya que estaba, pues a lo mejor había tema.
-Zel: Mira, a mí no te me acerques con ese pestazo a mar que traes. Si quisiera tirarme a un pescador me enrolaría en un ballenero.
-Ohno: No me cambies de tema, ¿qué pasa con Yasu? ¿Qué parte de que le te alejes de los chicos del Kansai no entendiste?
-Zel: No sé por dónde empezar, Satoshi. Hace tanto que no te veo… y verás, han pasado muchas cosas.
-Ohno: Bueno, pues ahora estoy aquí y quiero saberlas, y luego ya si eso nos acostamos.
-Murakami (vuelve a entrar en el salón): Y tanto que han pasao’ cosas, pos te julo que no he visto yo otlo debut tan accidentao’ como el de este chaval.-Se vuelve a meter en la cocina y busca un cuchillo para corta el atún por la mitad ya que no le entra en la nevera estando entero.
-Zel: Todo iba más o menos bien hasta que llegamos al Shounen club, ahí empezaron los problemas… Al acabar el programa Yasu estaba totalmente fuera de sí y quería darme una paliza.
-Ohno: ¿Yasu?, el mismo Yasu que te ha abrazado hace un momento cuando se ha ido, ¿ese Yasu?
-Zel: Sí, claro ese Yasu.
-Ohno: ¡Venga ya! Si no le haría daño ni a una mosca.
-Zel: Que sí, que es verdad, me tiró al suelo a la salida del programa.
-Ohno: ¡Imposible!
-Zel: Me caí de culo y me hice un moratón en el trasero, espera, te lo enseñaré -empezando a bajarse los pantalones.
-Ohno: No me enseñes ahora el culo, además, ¿no ves que te que te está mirando Murakami?
-Murakami (asomado por la puerta de la cocina): Oye, que si le quiero ver el culo no es porque sea gay ni nada, es que nunca se lo he visto y tengo curiosidad… bueno, es que no le he visto nunca NADA a Zelgadiss-kun. Es un chico muy vergonzoso, pero eso, que no es porque a mí me gusten los chicos ni nada, ¿eh?
-Zel: Quieres dejar de repetir mil veces que no eres gay, YA LO SÉ.
-Murakami: Gomen na, es que como Yoko siempre nos está insinuando a todos que somos mariquitas, es la costumbre. –Se va a acabar de partir el pescado.
-Ohno: Y aparte de ese rollo que supuestamente ha pasado con Yasu, ¿qué más ha ocurrido?
-Zel: Pues está lo del Tokyo sport, que se ha inventado un rumor sobre mí que no es cierto.
-Ohno: Típico del Tokyo sport, claro. ¿De qué va el rumor?
-Zel: Por lo visto dicen que odio a la gente del Kansai.
A Ohno le da un ataque de risa porque sabe que eso no
podía ser más erróneo.
-Ohno: ¿Quién tú? ¡¡¡JAJAJAJAJA!!!-Zel: Ha sido todo un malentendido…-se justifica.
-Murakami (saliendo de la cocina): Lo d’este chico es la releche, ha dao más escándalos en dos días que el Jin Akanishi en la mita’ de su carrela. -Se va a sentar en el sofá (desnudo, sí)
-Zel: Bueno, tampoco te pases, además que lo mío ha sido sin querer. -Se sienta en el mismo sofá que Murakami, le pone un cojín encima de “sálvese la parte” y se tumba apoyando la cabeza en el cojín.
-Ohno (cabreadísimo): ¿Pero qué haces? ¡Levántate de ahí ahora mismo!
-Zel: ¿Por qué? Estoy muy cómodo.
-Ohno: ¿Y tú no le dices nada, Shingo?
-Murakami: ¿Yo? Se tumba así muchas veces, a mí no me importa, no es nada de gays ni nada parecido, ¿eh? Eso lo dejo para vosotros dos si eso…
-Ohno: Ah, que te tumbas encima de su ch*nko muchas veces, ¡pues muy bien! –Se sienta en el sofá de en frente con un mosqueo de padre y muy señor mío.
-Zel: Tampoco es eso, he puesto un cojín “de seguridad”.
-Ohno: Ya no me parece tan bien que vivas con Murakami.
-Zel: ¿Ah no? Pues antes te parecía una idea muy buena…-contesta con fastidio.
-Murakami: Si no pasa na’, Yasu también dice que tengo “esta parte” muy cómoda.
-Ohno (cabreándose por momentos): Y dime de una vez que coño ha pasado en el Shounen club. Porque le pedí a mi mamá que me lo grabara, pero hasta que no vaya a casa no lo puedo ver.
-Murakami: Pos yo también lo he glabao, pol eso no te empleocupels. -Agarra el mando de la mesita que tiene al lado y le da a los botones aporreándolos con la mano como un gorila.- Ahí lo tienes.
Los tres ven el programa en silencio, Zel mira de reojo a Ohno y ve las caras que está poniendo cuando ella en la entrevista dice que su favorito de la Johnnys es Tsuyoshi, luego ya ve que Satoshi se pone casi rojo de ira cuando al final del programa Subaru se echa encima de ella para abrazarla y darle un beso en la mejilla. El programa acaba y Ohno tiene un jeto de mala leche que casi dan ganas de no preguntarle ni la hora.

-Zel: Etto…etto… ¿qué te ha parecido la canción del debut? Me equivoqué en una palabra, estaba tan nervioso. -dice por hablar sobre algo.-Pero yo creo que casi no se ha notado.
-Ohno: La canción me da lo mismo, ni siquiera me he fijado en la letra. Así que tu favorito de la Johnnys es Domoto-san, ¿no?
-Zel: Eso puedo explicarlo…
-Murakami: Pos si te enfadas pol eso, a vel cómo te vas a ponel cuando t'enteres de que hoy s'ha pasao la mitad del día en su casa.
-Ohno: ¿Cómoooo? ¿Haciendo qué si puede saberse?
-Zel: Bueno pues…
-Ohno (interrumpiendo): No, espera, no me lo digas, déjame adivinarlo, algo como lo que hiciste con Subaru en el armario, ¿no? –se levanta del sofá muy cabreado y empieza a dar vueltas por el salón.
-Zel: ¿Ehhhhhhhhhh? ¡Nada de eso!
-Murakami: Eh… yo me voy pa’ la habitación, que no me gusta cómo se está poniendio el tema. –Se pira.
-Zel: No te vayas ahora, no me dejes solo –le pide a Hina, pero este le hace un gesto de negación con la mano y se larga rápidamente.
-Ohno: Ya sabía yo que no podía confiar en ti, si ya me has engañado una vez, ¿por qué no me ibas a engañar otra?
-Zel: Yo no te he engañado, y menos con el senpai. ¡Si ese hombre ni siquiera se ducha!
-Ohno: Como si eso te importara. Pero para qué otro, si con Subaru abrazándote y besuqueándote en los programas ya vas servido, ¿no?
-Zel: ¿Pero no has visto que yo intentaba apartarle de mí en el programa?
-Ohno: Pues… no me he fijado –dice siendo muy cabezota.
-Zel: No claro, tú ves lo que quieres ver. Mira, quién debería estar cabreado debería ser yo. Quería verte, quería verte muchísimo y no apareciste. Me había gastado el poco dinero que tengo en un vestido para que me vieras más "guapo". Pero tú te vas a pescar con Shige, y me dejas tirado el día antes de debutar, estaba tan cabreado contigo y tan nervioso que al final en el programa dije que me gustaba Tsuyoshi por eso. Bueno, y porque Chinen quiere matarme.
-Ohno: ¿Chinen? Si es un encanto de chaval. Deja ya de inventarte mentiras.
-Zel: No te miento, puede que contigo sea encantador, pero a mí me la tiene jurada, está completamente obsesionado contigo.
-Ohno: Bah, exageras…
-Zel: Si no vas a creer nada de lo que te diga, no vamos a avanzar con esto, ¿sabes?
-Ohno: Y cómo quieres que te crea, si no dejas de decir cosas absurdas.
-Zel: Te lo cuento tal y como ha pasado. Mira, he tenido un día muy duro, Yasu asesinó a “Kumako”, encontré su cadáver esta mañana y encima me dejó una nota amenazadora diciendo que quería matarme, por eso tuve que ir a casa de Tsuyoshi-senpai. Y luego está lo del Tokyo sport…
-Ohno: Ah, que Yasu además de haberte empujado ayer, también quiere matarte, ¿no? Claro, claro. Además, ¿quién coño es Kumako?
-Zel: Kumako era mi peluche favorito. El oso del solocon de Okura, todas las noches duermo con él.
Cada vez más enfadado.
-Ohno: ¿Y por qué tienes que dormir tú con el peluche de Okura? –Pregunta indignado.
-Zel: Pero bueno, ¿es que ahora también te vas a poner celoso de un oso de merchandising?
-Ohno: Me pondré celoso de lo que me dé la gana, porque ya me estás hinchando las narices. Mira… lo de Chinen ya me lo creía poco, pero es que esto que me has contado de Yasu, me parece la mentira más gorda del mundo.
-Zel: Pues es la verdad –contesta empezando a cabrearse.
-Ohno: Ya, y en casa de Tsuyoshi has estado dándole de comer a sus peces, ¡no te jode!
-Zel: Anda, ¿eso cómo lo sabes?
-Ohno: Pero bueno, ¿tú te crees que porque tenga cara de empanado, soy tonto o algo? ¡Ya no quiero hablar más con un mentiroso como tú, me voy a mi casa con mi mamá! ¡Y devuélveme el pescado!
-Murakami (desde la habitación): ¡Lo que se da no se quita!
-Zel (agarra a Satoshi del brazo): Si no quieres hablar más, está bien, pero por favor, no te vayas. Quiero estar contigo, aunque sea en silencio. Quiero verte desde hace muchos días, no te vayas otra vez. ¡Onegaishimasu!
Ohno accede a regañadientes a quedarse, Zel le lleva del
brazo y le hace sentarse en el sofá, se sienta a su lado y apoya la cabeza en
el hombro del Riida. En el fondo le da igual que apeste a pescado. Ella le
quiere igual. Ohno parece un poco incómodo con la situación. Está cabreadísimo,
pero como no quiere hablar del tema, no parece que al final se vaya a arreglar.
Pasan un buen rato en silencio, Murakami se asoma sin hacer ruido para ver qué
coño ocurre, por un momento teme que se los pueda encontrar en el salón “haciendo
cosas de gays”, pero ya ve que no, que ya no están discutiendo, ni tan
siquiera hablando. Llaman al timbre y se da un susto muy grande, cruza por el
salón para ir hacia la puerta de la calle.
-Murakami: Tranquilos, yo hablilé, vosotlos a lo
vuestlo.-dice mientras pasa cerca de ellos.
Abre la puerta y se le escucha hablar en el pasillo.
Abre la puerta y se le escucha hablar en el pasillo.
-Murakami: Coño Shibuyan, tú po'l aquín.
-Subaru: Pasaba cerca de esta zona y me dije: “voy a visitar a mi mejor amigo”. Así que…
-Murakami: Pos qué raro, porque casi nunca has vinío a mi casa ni na’.
-Subaru: Pero qué dices, si vengo a veces…
-Murakami (pensando): Hum… pos ahola mismo no m’acueldo de cuando venistez la úrtima vez. ¿Jace un año o asín?
-Subaru: Bueno, pues ya estoy aquí, por cierto, ¿está Zelgadiss en casa?
-Murakami: Estal sí, pelo no cleo yo que sea el mejol momento…
-Subaru: Bueno, pero eso no te he preguntado, aparta –le empuja y entra en la casa.
-Murakami: Pelo ¿a onde vas?
Subaru entra en la casa con una bolsa en la
mano. Hina viene detrás de él con cara de póker sin saber muy bien cómo van a
reaccionar ellos.
-Zel (Levantándose de un salto del sofá): ¡Shibutani!
-Ohno (Levantándose él también): ¡Subaru
-Subaru: Sí, así me llamo.
-Ohno: Joder, el que faltaba por aparecer. Mira tío, no sé qué coño pintas aquí.
-Subaru: He venido a ver a Hina, como hago siempre.
-Murakami (rascándose la cabeza como un mono): Pelo si no veines nunca…
-Subaru: ¡Anda cállate, Shingo!
-Ohno (Levantándose él también): ¡Subaru
-Subaru: Sí, así me llamo.
-Ohno: Joder, el que faltaba por aparecer. Mira tío, no sé qué coño pintas aquí.
-Subaru: He venido a ver a Hina, como hago siempre.
-Murakami (rascándose la cabeza como un mono): Pelo si no veines nunca…
-Subaru: ¡Anda cállate, Shingo!
Hina se encoje de hombros sin saber qué más decir, pero
tiene el presentimiento de que al final se va a montar una mandanga en su casa,
de padre y muy señor mío.
-Zel: ¿Qué quieres, Shibutani? –dice con un tono muy
seco.
-Subaru: He venido “en son de paz”, tranquilos.
-Ohno: Te aviso, como se te ocurra volver a intentar abrazar o besar a Zel, te voy a meter una torta que te mando de vuelta a Osaka sin necesidad de montar en Shinkansen.
-Zel: No es necesario, ya se la daba yo si eso…
-Subaru: Vaya, algo me dice que ya has visto el Shounen club de ayer, ¿no Satoshi?
-Ohno: Y dale con “Satoshi”, mira tío, que no soy tu amigo, no sé a qué vienen esas confianzas.
-Subaru: Joder, qué antipático… En fin, a lo que venía, toma Zel esto es para ti.
-Murakami: ¿Pero no vinías a visitalme a mí? –pregunta confundido.
-Subaru: ¡Que te calles, Hina! Qué pesado eres…
-Subaru: He venido “en son de paz”, tranquilos.
-Ohno: Te aviso, como se te ocurra volver a intentar abrazar o besar a Zel, te voy a meter una torta que te mando de vuelta a Osaka sin necesidad de montar en Shinkansen.
-Zel: No es necesario, ya se la daba yo si eso…
-Subaru: Vaya, algo me dice que ya has visto el Shounen club de ayer, ¿no Satoshi?
-Ohno: Y dale con “Satoshi”, mira tío, que no soy tu amigo, no sé a qué vienen esas confianzas.
-Subaru: Joder, qué antipático… En fin, a lo que venía, toma Zel esto es para ti.
-Murakami: ¿Pero no vinías a visitalme a mí? –pregunta confundido.
-Subaru: ¡Que te calles, Hina! Qué pesado eres…
Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se
lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal
vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…
-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?
Continuará...






















