martes, marzo 10, 2015

16. El peluche, el fantasma y el pescado

(Había más, pero he preferido cortarlo donde lo he dejado, otro día más y mejor)


De pronto ve que no hay nadie en la habitación, pero es tan tonto que en vez de pensar que el “fantasma” puedan ser ellos, llega a una conclusión muy estúpida. 

 -Aiba: Mierda, he llegado tarde, “el fantasma cantante” les ha secuestrado. Tendré que olvidar el miedo y salir a rescatarles -mira el peluche fijamente- Kazama-kun, tú serás mi fiel compañero de aventuras, tienes que ayudarme, ¿ne? ¡VAMOS! 

Aiba camina por el pasillo abrazando el peluche fuertemente, el corazón le late más y más deprisa a medida que se acerca a la habitación de la que sale la música, de pronto cesa. Aiba piensa que a lo mejor el fantasma ha sentido su presencia y por eso ha dejado de tocar. Se pega a la pared y se queda pensando unos momentos. Al poco se oyen unos violentos aporreamientos de las teclas del piano que no son ni medio normales, acompañados de otros sonidos que no es capaz de determinar. Aiba está al borde del ataque de pánico, tiembla como un hoja al viento, ya no sabe si entrar a esa tétrica habitación al fondo del pasillo, no tiene idea de lo que puede encontrar dentro. Traga saliva  y cuenta hasta tres, corre hacia la puerta y la abre sin pensar mientras grita.

-Aiba: ¡OBAKE MALIGNO, DIME DÓNDE ESTÁN MIS AMIGOS O TE MATARÉ…AUNQUE YA ESTÉS MUERTO! –Dice con voz firme.

Lo que hay dentro de la habitación desde luego NO ERA lo que esperaba encontrarse. Elphie se abraza a Sho para taparse con él. Sho tiene una cara que no se sabe si es de susto o de cabreo.

-Sho: Masaki, ¿qué coño de “obake” dices?
-Aiba: Sho-chan, te veo el culo –se pone colorado, pero no deja de mirar fijamente.
-Sho: ¡Sal de aquí ahora mismo, pedazo de imbécil!
-Aiba: GOMEN NE –Exclama y se va a toda prisa.

Masaki sale corriendo y cierra con un portazo.

-Elphaba: Qué vergüenza, espero que no me haya visto nada.
-Sho: De verdad que a veces pienso que Aiba es peor que tener un hijo tonto. Tengo que tener más paciencia con él…
-Elphaba: Bueno, no te enfades, que no pasa nada, ha sido un malentendido.
-Sho: Encima se ha dejado el perro de peluche ahí, si es que es muy baka. -Sho se pone los pantalones.
-Elphaba: Pobre, se le habrá caído del susto.
-Sho: A mí sí que “se me ha caído” todo del susto -recoge el peluche y mira a Elphie mientras lanza un suspiro de resignación.
-Elphaba: Por eso no te preocupes, que yo sé cómo arreglarlo. –le guiña un ojo.

Sho no añade nada más, y sale en busca de Aiba. Elphie rápidamente se pone algo de ropa y sale detrás de él. Se encuentra a Masaki al fondo del pasillo, hecho un ovillo junto a la pared mientras llora. 

-Sho: Aiba, has perdido esto, ¿verdad? –Se lo da y Masaki abraza el peluche.
-Aiba: Gracias -contesta con voz temblorosa.
-Sho: Bueno, pues ya no llores más.
-Aiba: No lloro por el peluche. Lloro porque Sho-chan me ha llamado imbécil.
-Sho (rascándose la cabeza): Bueno… eso… es que estaba enfadado en ese momento. Me has pegado un susto de muerte.
-Aiba: Yo pensaba que “el fantasma rococó” os había secuestrado, tenía mucho miedo, pero fui a buscaros de todos modos, y encima me llamas “imbécil”.
-Sho: Joder, perdona Masaki, no sabía todo eso. Has sido muy valiente. Anda dame un abrazo, gracias por “salvarme” -le dice como si fuera un niño pequeño.
-Aiba: De nada Sho-chan, yo siempre te salvaré aunque esté temblando de miedo y los pasillos estén oscuros. 
Eres mi amigo y no hay fantasma de Purusia que impida que vaya en tu búsqueda. 

Elphaba contempla la bonita escena de amistad con una sonrisa. Aiba se abraza muy fuerte a Sho y al poco se le pasan las ganas de seguir llorando. Se levantan los dos del suelo.

-Sho: Venga, ahora vete a dormir con el perro de peluche, ¿vale?
-Aiba: Sí, Sho-chan. Pero… ¿me das un beso de buenas noches?
-Sho: Jo Masaki, siempre con lo mismo… está bien.


Se dan un besito, con Sho visiblemente un poco incómodo. Después de eso, y sin decir nada más, se va al cuarto del piano a recoger el resto de su ropa para volver también a su habitación. Elphie se acerca a Aiba que ya se iba.

-Elphaba: Masaki-chan, ¿por qué no vas un rato al despacho de Sho a llamar a tu amigo Kazama?
-Aiba: Pero ¿no se enfadará Sho-chan conmigo otra vez? Me ha dicho que me vaya a la cama.
-Elphaba: No te preocupes, que yo le mantendré ocupado un buen rato, voy a intentar que me haga el “2º acto del pianista hentai”. Así que si oyes cosas raras, estate tranquilo, que somos nosotros y no el fantasma de la ópera. ¿Vale?
-Aiba: ¡Vale! –se va a toda prisa hacia el despacho de Sakurai.

Al día siguiente, Sho tiene que volver a trabajar y no puede ir con ellos a hacer turismo. Le pide a Elphie que se no vuelva a Cádiz, que se quede con él a dormir también esa noche, ya que  por trabajo también tiene que estar unos días en Madrid. Pero Elphie está demasiado preocupada por Geno y Nino.

-Sho: Porfaaaa, porfaaaa… -dice con cara de pena mientras persigue a Elphie por el comedor de la Moncloa.
-Elphaba: Joder, Sho-chan, por décima vez, que no me puedo quedar. Me gustaría, pero Genomiya no me contesta al móvil, Nino tampoco responde y con la pila de llamadas perdidas y mensajes que les hemos enviado entre Claire y yo desde esta mañana YA deberían haber dado señales de vida.
-Sho: Seguro que están bien y te estás preocupando por nada.
-Elphaba (mirándole fijamente): Solo dices eso para que me quede contigo, ¿no?
-Sho: Etto... la verdad es que sí, ¿ha funcionado?
-Elphaba: No, pero estás muy guapo cuando te pones así de  pesadísimo.
-Sho: Huy, gracias. Pero, ¿en serio no vas a hacer caso al presidente del gobierno y te vas a quedar? Fíjate que podría darte una orden directa. No puedes negarte.
-Elphaba: Kokoro mío, puede que seas el presidente, pero no te has dado cuenta todavía de que en España es tradición no hacer ni puñetero caso a los políticos. Aún tienes un pensamiento muy japonés…
-Sho: Ya veo… -dice decepcionado y se sirve un vaso de zumo de la mesa donde está la comida.
-Elphaba: Además, que es mi deber ir a enterarme de lo que ha pasado ayer con Nino y Geno. Desde que Zel se fue a Japón yo tengo que ejercer de riida sustituta, además de la líder en la sombra que ya era antes. Son muchas responsabilidades.
-Sho: Sí, a mí me pasa lo mismo desde que se fue Satoshi-kun… bueno, pero en mi caso, de todos modos yo ya era el líder antes, aunque dijéramos que era él, aquí el que ha manejado siempre los hilos he sido yo.
-Elphaba: Lo sé. Por cierto, toma el informe de los presupuestos de sanidad que me diste ayer –se lo da y Sho lo toma con cara de sorpresa.
-Sho: ¿Te dio tiempo a leerlo entero?
-Elphaba: Por supuesto, leo muy rápido. Además el hecho de que el que me has pasado estuviera escrito en español facilita mucho las cosas.
-Sho: ¿Y bien, qué piensas?
-Elphaba: Como borrador no está mal, pero te he dejado unas notas en la última página, creo que necesitamos una pequeña inversión en algunas áreas sanitarias y te he puesto algunas sugerencias para hacer recortes. Si tienes alguna duda, me llamas al móvil o lo que sea y lo discutimos.
-Sho: ¿Y cómo sabes dónde hace falta el dinero?
-Elphaba: Digamos que “conozco el negocio desde dentro”.
-Sho: Qué mujer tan eficiente.
-Elphaba: Bueno, para lo que quiero… para otras cosas bien que me toco el higo y no hago nada.
-Sho: Hombre, prefiero tocártelo yo, si me dejas… –Le abraza por detrás.
-Elphaba: Ya sé por dónde vas, pero… no voy a quedarme en Madrid esta noche, por si ibas a volver a proponérmelo.
-Sho: Mierda, siempre te me adelantas. –Le da un beso en el cuello.
-Jun (entrando por la puerta del comedor): ¿El catedrático interrumpe? –sin dar tiempo a contestar siquiera.- Le da igual, porque el catedrático quiere desayunar, tiene montón hambre.
-Claire (entrando detrás de Jun): Normal, es que anoche has tenido mucho desgaste…
-Elphaba: Anda, mira estos dos que contentos vienen por la mañana.
-Sho: Para variar…
-Jun: ¿Aiba-chan no se ha levantado todavía?
-Sho: No tengo ni idea, no le he visto desde anoche desde que… bueno, dejémoslo en que anoche Aiba estuvo jugando a “los cazafantasmas” y los 3 tuvimos un susto de órdago.
-Claire: Huy, yo de eso no me he enterado, cuenta, cuenta –se acerca a Elphaba y le da un codazo.
-Elphaba: Estamos en horario infantil, Claire, no creo que pueda hablar de ello ahora, la historia empieza con una escena de desnudez y acaba con beso entre Masaki y Sho…
-Sho: ¡Pero no cuentes esas cosas!
-Jun (Removiendo el café mientras mira a Sho con cara de sospecha): Huy, huy, huy… cuanta homosexualidad encubierta, ni que fuéramos los nuevos SMAP.
-Sho: Nada de eso, bromitas las mínimas –se sienta en una silla con cara de desagrado. – Además que son temas de Aiba, que se pone muy moñas…
-Elphaba: No te enfades Sho chan, si fue un momento muy tierno. Pena que no estuviera Zelgadiss aquí, con lo que le gusta el “member ai” de los Johnnys.
-Claire: ¡Tenías que haber sacado foto!
-Sho: Sí hombre, como no me inventan en el Tokyo sport pocos escándalos, ahora solo falta que también haya fotos mías besándome con Aiba para darles qué hablar.
-Elphaba: No te preocupes, que el tema no saldrá de aquí. Voy a buscar a Aiba, que nos tenemos que ir dentro de un rato y al final no le va a dar tiempo ni a desayunar.

Elphaba va a la habitación en la que iba a dormir Aiba, pero no le encuentra, es más ni siquiera parece que haya dormido en ella, la cama sigue hecha y sin señales de que alguien haya estado allí. Se le enciende la bombillita y se hace una ligera idea de dónde podría estar. Le encuentra en el despacho de Sho, dormido en un sofá que hay al lado de un teléfono.

-Elphaba: Masaki, despierta, que dentro de una hora tenemos que estar saliendo de casa.
-Aiba: ¿Qué hora es?
-Elphaba: Las ocho cincuenta, venga que te tienes que duchar y todo. ¿Hablaste con Sosoke?
-Aiba (se incorpora del sofá): Sí, hable con él como 3 horas seguidas, ese chico habla mucho, ¿sabes?
-Elphaba: Tiene gracia, para un actor que hacía de tartamudo en Akihabara@deep...
-Aiba: Pero estoy muy triste.
-Elphaba: ¿Por qué? Si seguro que os habéis puesto al día, ¿ne?
-Aiba: Sí bueno pero… es que me ha dicho que ahora tiene otro “mejor amigo”, como yo me he ido se ha buscado a otro.
-Elphaba: Bueno, no pasa nada, en cuanto vuelvas a Japón seguro que tú vuelves a ser su número uno.
-Aiba: Es que no adivinaríais quién es.  
-Elphaba: Pues no sé, ¿Ikuta?
-Aiba: No, su mejor “amigo” es… ¡Zelgadiss! Me ha dicho que después de limpiar las oficinas de la Johnnys a veces van a tomar cerveza juntos y todo. ¡Me lo ha robado ella!
-Elphaba: La madre que la parió… Y a Satoshi le tendrá abandonado, normal, se va de cañas con Sosoke. Pues esta me va a oír la próxima vez que hablemos por teléfono –agarra a Aiba del brazo y tira de él con fuerza para levantarle del sofá. –Venga pa’ la ducha, y baja rápido a desayunar, que luego hay mucha cola para comprar la entrada en el museo del Prado.
-Aiba: ¡AY QUE DAÑO ME HACES!
-Elphaba: Venga, rapidito –le da un azote en el culo.
-Aiba: Jo, no sé cómo Sho-chan puede estar casado contigo, eres muy mandona –se va corriendo a buscar un baño para ducharse.

Ya en el museo del Prado  comentan que es una pena que los dos Riidas no estén allí porque seguramente disfrutarían mucho de las obras de arte…Bueno, si no se les ocurría enrollarse en algún sitio apartado y pasar de todo (como hacían siempre). Lo que ellos no saben es que la pareja formada por Zelgadiss y Satoshi no está pasando precisamente por un buen momento y ya no se acuerdan de la última vez que hicieron “nada” juntos. Y para qué engañarnos, enrollarse mucho menos.

En el Prado, Jun acaba causando un grave problema…Se pasa la visita con una bolsa llena de ropa, y va a cambiarse de modelito 3 o 4 veces a los baños del museo. Llega un punto en el que los agentes de seguridad empiezan a verlo todo muy sospechoso, al final le detienen y le encierran en una habitación para cachearle y someterle a un interrogatorio. 

Por suerte con una llamada de teléfono, Sho desde el parlamento, consigue que le suelten. No sin antes quejarse un montón de que "no dejan de interrumpirle en sus reuniones y así no hay quien arregle el país". La visita cultural resulta un poco accidentada, así que deciden volver cuanto antes a Cádiz y descubrir qué demonios pasó con Kazu-chan y Geno. 




Caminando por el descansillo del edificio

-Jun: Pues al final no me he podido poner toda la ropa que llevaba en la maleta, ni me ha descubierto un modisto de alta costura ni nada, menudo ful de viaje a Madorido.
Claire: Anda calla, que ya te vale, Jun. Desde luego mira que la has liado hoy.
-Elphaba: Bueno, pero bien está lo que bien acaba, menos mal que está mi hombre y lo ha solucionado rápido. ¡No hay nada como tirarte el presidente del país, oye!
-Claire: Sí, pues menos mal que Sho está en todo, porque si no, ya veo a este pasando la noche en el calabozo, por gilipollas.
-Jun: El catedrático NO duerme en una celda, y menos tras haber pasado el día en un palacete, creo que deberíamos mudarnos a la Moncloa, va más acorde conmigo.
-Aiba: ¡No, que allí hay fantamas!
-Elphaba: Que manía con los fantasmas.
-Jun (abriendo la puerta): Tadaimaaaaaa.
-Elphaba: Ay la leche, ¿qué es todo este desastre?
-Claire: ¡Joder, que nos han entrado a robar o algo!
-Jun (agarrando a Claire): Tú no te preocupes, no pasa nada, a ver si esto te va a afectar a ti o a los bebés. ¡Respira, respira!
-Claire: Qué respira ni qué mierda, voy a ver qué se han llevado de mis cosas –se va corriendo por el pasillo en dirección a su habitación.
-Aiba: Joder, que me dejé en casa el portátil, a lo mejor me han robado el porno…-Se va corriendo él también.


La casa está completamente desordenada, parece que ha pasado un tornado por ella, cosas tiradas por el suelo, el sofá deshecho, las camas removidas, la cocina hecha un desastre, sillas volcadas, la cortina de la ducha arrancada, hay hasta cuadros descolgados de la pared.


-Jun (desde el salón): ¡Han roto varios platos de la vajilla buena! ¡¡Desalmados!! –grita a punto de echarse a llorar.
-Claire (saliendo de su habitación): Bueno, pues parece que están todas mis cosas y las de Jun. Nuestro al menos no se han llevado nada. Pero ¿Dónde estarán Nino y Geno? ¿Les habrá pasado algo?
-Aiba (asomándose por la puerta de su habitación): A lo mejor les han secuestrado, si es así dejádmelo a mí. Anoche me enfrenté con un fantasma, unos secuestradores no son rival para mí.
-Jun: Fijo que ha sido una banda organizada de rumanos, que lo han dicho el otro día en la tele… Voy a comprobar si se han llevado mi ropa de marca para revenderla. –Se va hacia su habitación.
-Claire: Que no Jun, que no se han llevado nada… es una pena, podían haber robado tus chaquetas, son montón de horteras.
-Jun; Tú no entiendes de moda, esas chaquetas son muy ponibles.
-Aiba (se acerca a Elphaba): Pues es muy raro, ¿entonces para qué han entrado? Si no han robado nada.
-Elphaba: ¡Genomiyaaaaaa! ¿Estás en casa? 

Se escucha una voz lastimera desde la habitación de Nino y Geno, cuya puerta estaba cerrada.

-Geno: Aquí… estamos aquí…
-Aiba: ¿Les habrán pegado una paliza? ¡Vamos!


Los dos corren hacia la habitación y abren la puerta, se encuentran a Nino y Genomiya tirados en el suelo, tapados con unas mantas y sábanas, la habitación es un jodido desastre. El colchón está medio sacado de su sitio y hay cosas tiradas por el suelo.

-Aiba: ¿Por qué os han hecho esto los ladrones? Si no se han llevado nada.
-Nino: ¿Qué ladrones?
-Geno: ¿De qué coño hablas, Aiba? Elphaba, ayúdame a levantarme… bueno no, primero acércame algo de ropa porque debajo de la manta no llevo nada.
-Elphaba: ¿Se puede saber qué demonios ha pasado?
-Geno: Pues… han pasado cosas, dejémoslo ahí.

Jun y Claire entran también en la habitación y se quedan flipados. Elphaba rebusca en el armario una bata o algo parecido para que Genomiya se lo ponga. Aiba envuelve a Nino con una sábana, de tal forma que acaba pareciendo un secundario de Thermae Romae. :-p

-Nino: ¿Pero qué haces pedazo de baka? Aiba, tienes suerte de que no puedo ni moverme, si no te iba a dar una torta… tráeme algo de ropa y ayúdame a vestirme, deja de hacer el tonto.
-Aiba: Pues yo así ya te veo bien.


Jun entra y ayuda a Aiba con lo de la ropa de Nino.

Un rato después, todos en el salón escuchan la explicación.

-Nino (recostado en un sofá): Y ya al 8º polvo me dio un chasquido en la espalda que no me podía mover, me quedé como paralizado, intenté levantarme de la cama para ir a buscar una pastilla o algo, pero me caí al suelo, y ya fue como nos encontrasteis. Llevábamos así desde esta mañana.
-Geno: Yo intenté levantarme para ayudarle, pero me caí a su lado y como tampoco me podía mover…
-Claire: Qué decadente todo.
-Geno: En realidad yo estaba jodida de mi lumbago desde el 4º polvo, no os voy a engañar. Pero me aguanté, no dije nada, porque para una vez que Ninomi se pone “impetuoso” no le iba a fastidiar la faena… Pero estaba fatal de la espalda, y cada vez me iba a peor, claro, tanto meneo…
-Nino: Pues me tenías que haber dicho algo, porque yo estaba que no me enteraba de nada. ¡Ya te vale!
-Geno: Bueno, pero no te enfades, ahora que nos habíamos reconciliado…-dice desde el sofá de al lado.
-Nino: No, si no me enfado… No pasa nada.
-Geno: Escuchábamos los teléfonos sonar, pero no podíamos ir a contestar.
-Elphaba: Mira, que me parece muy bien que lo hayáis arreglado y os reconciliéis, pero digo yo que no hacía falta echar “el polvo de Crepúsculo”. Que sois muy burros, leñe.
-Aiba: Habéis destrozado media casa.
-Jun: Por no hablar de que habéis “usado” todas las habitaciones.
-Geno: No es verdad, en el baño pequeño no lo hemos hecho.
-Nino (mirándola): Otro día, cuando nos recuperemos de la espalda.
-Jun: ¿Y quién va a pagar el destrozo?


Geno  se queda mirando a Nino

-Geno: Bueno…
-Nino: Está bien, yo lo pagaré… mi tarjeta de crédito está en el 3er cajón de la mesilla, al fondo del todo, escondida debajo de unas toallas de las que me ato en la cabeza a veces. Encontrareis una mini caja fuerte, la clave no os la digo, que luego me robáis mientras me hecho la siesta… Si me traes la caja aquí, la abro.
-Claire: Madre mía, seguro que lleva eso cerrado y sin usar desde hace siglos.
-Elphaba: Sí, es como el arca perdida, por lo menos.
-Nino: Bueno Jun, ¿quieres dejar de mirarme con esa cara de lelo y traerme la caja?
-Jun: ¿Eh? Ah, sí, perdona es que lo estaba flipando, es la primera vez que te veo ofrecerte a pagar algo, pensé que ahora ibas a decir que era broma o algo.
-Nino: Pues no, no es broma, así que tráelo.
-Jun: Genomiya tienes que ser muy buena para haber hecho cambiar a este.
-Aiba: Sí, a mí me gustó mucho cuando me la tiré.
-Nino: Aiba, cuando pueda moverme te vas a llevar dos hostias, esas solo por el comentario.
-Aiba: ¡QUÉ VIOLENTO!
-Nino: Bueno, y los demás, ¿nos vais a traer unas pastillas o qué?
-Elphaba: Huy sí, ahora mismo os traigo unos relajantes musculares que son mano de santo, los he robado yo misma en el hospital. –Se va a buscarlos.
-Aiba: Pues yo voy a llamar a Sho-chan para que no se preocupe.
-Claire: A mí lo que no me acaba de encajar en la historia es el ramo de flores que había tirado en el pasillo en el que pone: "tus amigos de la churrería no te olvidan".
-Nino: Eh... bueno, es una larga historia.
-Geno: Nada, Ninomi, que es un romántico. 




Casa de Murakami/interior/mediodía

Yasu y Zelgadiss están en el salón hablando de cotilleos de la Johnnys cuando aparece Hina por la puerta cargado con las bolsas de la compra. Zel corre a ayudarle.

-Murakami: ¡CUIDADO, YASU ESTÁ DETRÁS TUYO! –Grita asustado.
-Zel: Ya lo sé, no chilles.
-Murakami: Pensé que se había colado en plan ninja como anoche y que te iba a matar apuñalándote por la espalda.
-Yasu: Que no, que no, ya hemos solucionado ese pequeño malentendido…En cuanto a lo del oso de peluche despedazado… ¡Gomen naaaa!
-Zel: Pobre “Kumako”, le había cogido mucho cariño…
-Yasu: Bueno, ya encontraré la manera de arreglarlo, ¿vale?

Zel asiente con la cabeza. Y después ayuda a Murakami a meter toda la comida en la nevera y los armarios. Cuando ya acaban, Yasu y Zel se van a sentar en el sofá. Murakami se quita la ropa “para estar más cómodo” por casa. Llaman a la puerta y Hina va a abrir.

-Hina: Homble, dichosos los ojos, ¿naaa? Pasa, pasa, que yo me sé de uno que se va a ponel bien contento de velte.

Ohno entra al salón hecho un asco con la ropa de ir a pescar y todo despeinado.


-Ohno Hola…
-Zel: ¡Satoshi! –se levanta y se acerca a él sin dejar de mirarle.
-Ohno: Espera, te he traído esto – de pronto va corriendo hacia la entrada de la casa y aparece con un atún de unos 8 kilos, se lo da a Zel.- Es de los pequeños…Pero es que esta vez no he pescado nada mejor. Es para ti.
-Zel (agarrando el pescado como puede): Gracias… supongo. Aunque después de haberme dado plantón en nuestra cita, no haber visto mi debut en la tele y ni tan siquiera dignarte a llamarme por teléfono para decirme dónde estabas, me esperaba algo más que un atún apestoso.
-Ohno: No está apestoso, lo pesqué anoche, está fresquísimo.
-Murakami (agarrando el pescado y llevándolo a la cocina): ¡Tlaelo pa’ acá, esta noche cenamos sashimi! ¡Vamos pa’ la nevera, majo! –dice hablándole al pescado.
-Yasu: Creo que Zel se refería a que deberías disculparte.
-Ohno: Bien, pero nadie te ha preguntado, Yasu.
-Zel: Puede que no, pero él tiene razón.
-Yasu: Mira, yo me voy, creo que se avecinan problemas…-se acerca a Zel y le da un abrazo.
-Ohno: ¿Y esto qué significa? -pregunta cabreado.
-Yasu: Bueno, que yo ya me iba… adiós, ya hablamos otro día, Zel-kun -se va corriendo por el pasillo, la cara de celos de Satoshi no le ha gustado un pelo.
-Zel: ¿El qué?
-Ohno: Lo del abrazo.
-Yasu (desde el pasillo, mientras se pone los zapatos): Ohno-san, una duchita no te vendría mal tampoco.
-Ohno: ¡Que te vayas de una santa vez!
-Zel: La verdad es que tiene razón, estás bastante asqueroso.
-Ohno: Bueno… es que vengo directamente del barco, no he pasado por casa, quería venir a verte… y ya que estaba, pues a lo mejor había tema.
-Zel: Mira, a mí no te me acerques con ese pestazo a mar que traes. Si quisiera tirarme a un pescador me enrolaría en un ballenero.
-Ohno: No me cambies de tema, ¿qué pasa con Yasu? ¿Qué parte de que le te alejes de los chicos del Kansai no entendiste?
-Zel: No sé por dónde empezar, Satoshi. Hace tanto que no te veo… y verás, han pasado muchas cosas.
-Ohno: Bueno, pues ahora estoy aquí y quiero saberlas, y luego ya si eso nos acostamos.
-Murakami (vuelve a entrar en el salón): Y tanto que han pasao’ cosas, pos te julo que no he visto yo otlo debut tan accidentao’ como el de este chaval.-Se vuelve a meter en la cocina y busca un cuchillo para corta el atún por la mitad ya que no le entra en la nevera estando entero.
-Zel: Todo iba más o menos bien hasta que llegamos al Shounen club, ahí empezaron los problemas… Al acabar el programa Yasu estaba totalmente fuera de sí y quería darme una paliza.
-Ohno: ¿Yasu?, el mismo Yasu que te ha abrazado hace un momento cuando se ha ido, ¿ese Yasu?
-Zel: Sí, claro ese Yasu.
-Ohno: ¡Venga ya! Si no le haría daño ni a una mosca.
-Zel: Que sí, que es verdad, me tiró al suelo a la salida del programa.
-Ohno: ¡Imposible!
-Zel: Me caí de culo y me hice un moratón en el trasero, espera, te lo enseñaré -empezando a bajarse los pantalones.
-Ohno: No me enseñes ahora el culo, además, ¿no ves que te que te está mirando Murakami?
-Murakami (asomado por la puerta de la cocina): Oye, que si le quiero ver el culo no es porque sea gay ni nada, es que nunca se lo he visto y tengo curiosidad… bueno, es que no le he visto nunca NADA a Zelgadiss-kun. Es un chico muy vergonzoso, pero eso, que no es porque a mí me gusten los chicos ni nada, ¿eh?
-Zel: Quieres dejar de repetir mil veces que no eres gay, YA LO SÉ.
-Murakami: Gomen na, es que como Yoko siempre nos está insinuando a todos que somos mariquitas, es la costumbre. –Se va a acabar de partir el pescado.
-Ohno: Y aparte de ese rollo que supuestamente ha pasado con Yasu, ¿qué más ha ocurrido?
-Zel: Pues está lo del Tokyo sport, que se ha inventado un rumor sobre mí que no es cierto.
-Ohno: Típico del Tokyo sport, claro. ¿De qué va el rumor?
-Zel: Por lo visto dicen que odio a la gente del Kansai.

A Ohno le da un ataque de risa porque sabe que eso no podía ser más erróneo.

-Ohno: ¿Quién tú? ¡¡¡JAJAJAJAJA!!!
-Zel: Ha sido todo un malentendido…-se justifica.
-Murakami (saliendo de la cocina): Lo d’este chico es la releche, ha dao más escándalos en dos días que el Jin Akanishi en la mita’ de su carrela. -Se va a sentar en el sofá (desnudo, sí)
-Zel: Bueno, tampoco te pases, además que lo mío ha sido sin querer. -Se sienta en el mismo sofá que Murakami, le pone un cojín encima de “sálvese la parte” y se tumba apoyando la cabeza en el cojín.
-Ohno (cabreadísimo): ¿Pero qué haces? ¡Levántate de ahí ahora mismo!
-Zel: ¿Por qué? Estoy muy cómodo.
-Ohno: ¿Y tú no le dices nada, Shingo?
-Murakami: ¿Yo? Se tumba así muchas veces, a mí no me importa, no es nada de gays ni nada parecido, ¿eh? Eso lo dejo para vosotros dos si eso…
-Ohno: Ah, que te tumbas encima de su ch*nko muchas veces, ¡pues muy bien! –Se sienta en el sofá de en frente con un mosqueo de padre y muy señor mío.
-Zel: Tampoco es eso, he puesto un cojín “de seguridad”.
-Ohno: Ya no me parece tan bien que vivas con Murakami.
-Zel: ¿Ah no? Pues antes te parecía una idea muy buena…-contesta con fastidio.
-Murakami: Si no pasa na’, Yasu también dice que tengo “esta parte” muy cómoda.
-Ohno (cabreándose por momentos): Y dime de una vez que coño ha pasado en el Shounen club. Porque le pedí a mi mamá que me lo grabara, pero hasta que no vaya a casa no lo puedo ver.
-Murakami: Pos yo también lo he glabao, pol eso no te empleocupels. -Agarra el mando de la mesita que tiene al lado y le da a los botones aporreándolos con la mano como un gorila.- Ahí lo tienes.


Los tres ven el programa en silencio, Zel mira de reojo a Ohno y ve las caras que está poniendo cuando ella en la entrevista dice que su favorito de la Johnnys es Tsuyoshi, luego ya ve que Satoshi se pone casi rojo de ira cuando al final del programa Subaru se echa encima de ella para abrazarla y darle un beso en la mejilla. El programa acaba y Ohno tiene un jeto de mala leche que casi dan ganas de no preguntarle ni la hora.



-Zel: Etto…etto… ¿qué te ha parecido la canción del debut? Me equivoqué en una palabra, estaba tan nervioso. -dice por  hablar sobre algo.-Pero yo creo que casi no se ha notado.
-Ohno: La canción me da lo mismo, ni siquiera me he fijado en la letra. Así que tu favorito de la Johnnys es Domoto-san, ¿no?
-Zel: Eso puedo explicarlo…
-Murakami: Pos si te enfadas pol eso, a vel cómo te vas a ponel cuando t'enteres de que hoy s'ha pasao la mitad del día en su casa.
-Ohno: ¿Cómoooo? ¿Haciendo qué si puede saberse?
-Zel: Bueno pues…
-Ohno (interrumpiendo): No, espera, no me lo digas, déjame adivinarlo, algo como lo que hiciste con Subaru en el armario, ¿no? –se levanta del sofá muy cabreado y empieza a dar vueltas por el salón.
-Zel: ¿Ehhhhhhhhhh? ¡Nada de eso!
-Murakami: Eh… yo me voy pa’ la habitación, que no me gusta cómo se está poniendio el tema. –Se pira.
-Zel: No te vayas ahora, no me dejes solo –le pide a Hina, pero este le hace un gesto de negación con la mano y se larga rápidamente.
-Ohno: Ya sabía yo que no podía confiar en ti, si ya me has engañado una vez, ¿por qué no me ibas a engañar otra?
-Zel: Yo no te he engañado, y menos con el senpai. ¡Si ese hombre ni siquiera se ducha!
-Ohno: Como si eso te importara. Pero para qué otro, si con Subaru abrazándote y besuqueándote en los programas ya vas servido, ¿no?
-Zel: ¿Pero no has visto que yo intentaba apartarle de mí en el programa?
-Ohno: Pues… no me he fijado –dice siendo muy cabezota.
-Zel: No claro, tú ves lo que quieres ver. Mira, quién debería estar cabreado debería ser yo. Quería verte, quería verte muchísimo y no apareciste. Me había gastado el poco dinero que tengo en un vestido para que me vieras más "guapo". Pero tú te vas a pescar con Shige, y me dejas tirado el día antes de debutar, estaba tan cabreado contigo y tan nervioso que al final en el programa dije que me gustaba Tsuyoshi por eso. Bueno, y porque Chinen quiere matarme.
-Ohno: ¿Chinen? Si es un encanto de chaval. Deja ya de inventarte mentiras.
-Zel: No te miento, puede que contigo sea encantador, pero a mí me la tiene jurada, está completamente obsesionado contigo.

-Ohno: Bah, exageras…
-Zel: Si no vas a creer nada de lo que te diga, no vamos a avanzar con esto, ¿sabes?
-Ohno: Y cómo quieres que te crea, si no dejas de decir cosas absurdas.
-Zel: Te lo cuento tal y como ha pasado. Mira, he tenido un día muy duro, Yasu asesinó a “Kumako”, encontré su cadáver esta mañana y encima me dejó una nota amenazadora diciendo que quería matarme, por eso tuve que ir a casa de Tsuyoshi-senpai. Y luego está lo del Tokyo sport…
-Ohno: Ah, que Yasu además de haberte empujado ayer, también quiere matarte, ¿no? Claro, claro. Además, ¿quién coño es Kumako?

-Zel: Kumako era mi peluche favorito. El oso del solocon de Okura, todas las noches duermo con él.

Cada vez más enfadado.

-Ohno: ¿Y por qué tienes que dormir tú con el peluche de Okura? –Pregunta indignado.
-Zel: Pero bueno, ¿es que ahora también te vas a poner celoso de un oso de merchandising?
-Ohno: Me pondré celoso de lo que me dé la gana, porque ya me estás hinchando las narices. Mira… lo de Chinen ya me lo creía poco, pero es que esto que me has contado de Yasu, me parece la mentira más gorda del mundo.
-Zel: Pues es la verdad –contesta empezando a cabrearse.
-Ohno: Ya, y en casa de Tsuyoshi has estado dándole de comer a sus peces, ¡no te jode!
-Zel: Anda, ¿eso cómo lo sabes?
-Ohno: Pero bueno, ¿tú te crees que porque tenga cara de empanado, soy tonto o algo? ¡Ya no quiero hablar más con un mentiroso como tú, me voy a mi casa con mi mamá! ¡Y devuélveme el pescado!
-Murakami (desde la habitación): ¡Lo que se da no se quita!
-Zel (agarra a Satoshi del brazo): Si no quieres hablar más, está bien, pero por favor, no te vayas. Quiero estar contigo, aunque sea en silencio. Quiero verte desde hace muchos días, no te vayas otra vez. ¡Onegaishimasu!

Ohno accede a regañadientes a quedarse, Zel le lleva del brazo y le hace sentarse en el sofá, se sienta a su lado y apoya la cabeza en el hombro del Riida. En el fondo le da igual que apeste a pescado. Ella le quiere igual. Ohno parece un poco incómodo con la situación. Está cabreadísimo, pero como no quiere hablar del tema, no parece que al final se vaya a arreglar. Pasan un buen rato en silencio, Murakami se asoma sin hacer ruido para ver qué coño ocurre, por un momento teme que se los pueda encontrar en el salón “haciendo cosas de gays”, pero ya ve que no, que ya no están discutiendo, ni tan siquiera hablando. Llaman al timbre y se da un susto muy grande, cruza por el salón para ir hacia la puerta de la calle.

-Murakami: Tranquilos, yo hablilé, vosotlos a lo vuestlo.-dice mientras pasa cerca de ellos. 

Abre la puerta y se le escucha hablar en el pasillo.

-Murakami: Coño Shibuyan, tú po'l aquín.
-Subaru: Pasaba cerca de esta zona y me dije: “voy a visitar a mi mejor amigo”. Así que…
-Murakami: Pos qué raro, porque casi nunca has vinío  a mi casa ni na’.
-Subaru: Pero qué dices, si vengo a veces…
-Murakami (pensando): Hum… pos ahola mismo no m’acueldo de cuando venistez la úrtima vez. ¿Jace un año o asín?
-Subaru: Bueno, pues ya estoy aquí, por cierto, ¿está Zelgadiss en casa?
-Murakami: Estal sí, pelo no cleo yo que sea el mejol momento…
-Subaru: Bueno, pero eso no te he preguntado, aparta –le empuja y entra en la casa.
-Murakami: Pelo ¿a onde vas?

Subaru entra en la casa con una bolsa en la mano. Hina viene detrás de él con cara de póker sin saber muy bien cómo van a reaccionar ellos.

-Zel (Levantándose de un salto del sofá): ¡Shibutani!
-Ohno (Levantándose él también): ¡Subaru
-Subaru: Sí, así me llamo.
-Ohno: Joder, el que faltaba por aparecer. Mira tío, no sé qué coño pintas aquí.
-Subaru: He venido a ver a Hina, como hago siempre.
-Murakami (rascándose la cabeza como un mono): Pelo si no veines nunca…
-Subaru: ¡Anda cállate, Shingo!
Hina se encoje de hombros sin saber qué más decir, pero tiene el presentimiento de que al final se va a montar una mandanga en su casa, de padre y muy señor mío.

-Zel: ¿Qué quieres, Shibutani? –dice con un tono muy seco.
-Subaru: He venido “en son de paz”, tranquilos.
-Ohno: Te aviso, como se te ocurra volver a intentar abrazar o besar a Zel, te voy a meter una torta que te mando de vuelta a Osaka sin necesidad de montar en Shinkansen.
-Zel: No es necesario, ya se la daba yo si eso…
-Subaru: Vaya, algo me dice que ya has visto el Shounen club de ayer, ¿no Satoshi?
-Ohno: Y dale con “Satoshi”, mira tío, que no soy tu amigo, no sé a qué vienen esas confianzas.
-Subaru: Joder, qué antipático… En fin, a lo que venía, toma Zel esto es para ti.
-Murakami: ¿Pero no vinías a visitalme a mí? –pregunta confundido.
-Subaru: ¡Que te calles, Hina! Qué pesado eres…


Subaru abre la bolsa y saca un peluche de oso de ella. Se lo acerca a Zel, pero ella duda unos instantes, no sabe si cogerlo o no. Tal vez Ohno se enfade más si lo acepta, pero es que es un oso tan kawaii…

-Zel: Eh… ¿por qué me das esto?
-Subaru: Yasu me llamó hace un rato y me contó lo del asesinato de Kumako. Está muy arrepentido de ello.
-Murakami: Calla, no m’hables d’eso, m’he pasao’ media mañana con l‘aspirador quitando algodón esparcío pol suelo…
-Ohno: Entonces, ¿lo del oso era cierto?
-Zel (cabreada): Pues claro que es verdad.
-Subaru (acercándose a ella): Toma, ¿lo vas a coger o no?



Continuará... 


lunes, febrero 23, 2015

15. ¡Hanbaagaa!


Cádiz/Interior/mañana (cerca de las 10.00AM)

Genomiya se levanta de su cama, Nino no ha vuelto a aparecer por la habitación desde que se fue cabreado unas horas antes. Así que al final ella ha pasado la noche sola, y por si fuera poco, tampoco consiguió arreglar nada con él, porque el muy cabezota no quiso escuchar casi nada de lo que ella quería decirle.

Elphaba, Aiba, Claire y Jun están en la cocina desayunando mientras charlan animadamente.
-Aiba: ¿Hay más arroz? Quiero un poco, kudasai.
-Elphaba: Dame tu bol, que te pongo más –le da unas palmaditas en la cabeza como si Aiba fuera “un perrito bueno”.
-Geno (entrando): Buenos días…
-Todos: ¡Ohayouuuu!
-Claire: Huy, tienes un poco de mala cara, ¿estás bien? –dice preocupada.
-Geno: He tenido días mejores… ¿Alguno ha visto a Nino?
-Jun: Está durmiendo en el sofá, ese no se levantará hasta mediodía, que es más vago que las mantas.
-Geno: Ya veo…-se sienta en una silla como desplomándose sin ganas de nada. 
-Elphaba: ¿Quieres un colacao? ¿Un café? ¿Un abrazo?
-Geno: No sé ni lo que quiero… pero que esté bien cargado, por favor.
-Claire: Ya verás cómo se le pasa el mosqueo a Nino, mujer. No te preocupes.
-Geno: La verdad es que siempre discutimos mucho, pero… nunca le había visto así, creo que no se cabreó tanto conmigo ni cuando me tiré a Aiba.
-Aiba: ¡Pues si quieres follamos! A lo mejor así se le pasa –dice como si fuera una idea genial- Espera que me acabe de beber el café y vienes a mi habitación.
-Jun: Pero qué bruto eres, Aiba…
-Aiba: ¿No es buena idea? 
-Geno: Va a ser que no…
-Aiba: Jooo, pero yo quiero ayudar.
-Jun: Hombre, no creo que si te tiras a su novia eso vaya a poner de mejor humor a Nino precisamente…
-Aiba: ¿Ah no? Es una pena. A mí me ha puesto muy alegre pensarlo –Sonríe contento. 
-Geno: Tranquilo Aiba, si Nino corta conmigo, seré la primera en meterme en tu cama, vamos, que me iba a faltar tiempo… -dice intentando disimular su tristeza, ya que realmente eso no es lo que ella quiere. 
-Aiba: ¡VALE! –Grita y se ríe con su risa súper estúpida y rara. 
-Elphaba: ¿Has pensado en algo ya?
-Geno: Sí… bueno… tengo en desarrollo un pequeño plan. Me gustaría “reconquistarle” por así decirlo, para que se dé cuenta de que es al único hombre al que quiero. Vale, reconozco que me gustan unos cuantos chicos, no me hace falta ni salir de la Johnny’s para que haya varios en la lista, bueno, si me apuras no me hace falta ni mirar mucho más lejos de esta mesa.
-Claire (abrazándose a Jun como marcando territorio): ¿EHH? QUE EL CATEDRÁTICO ES MÍO.
-Geno: Bueno, lo cierto es que lo decía más por Aiba que por Jun…
-Aiba: ¡Huy, gracias!
-Jun: Perdona… ¡¿Cómo dices?! – Exclama ofendido mirando a Genomiya con la barbilla muy alta, como si fuera una diva.- No me habían insultado tanto desde… no sé, ¿Cuándo fue la última vez que Nino se metió con mis cejas?
-Claire: Ayer, cariño mío. –Le da un beso en la mejilla.
-Jun: ¡Pues desde ayer! –Agarra una galleta y la muerde con cara de indignado. 
-Geno (ignorando a Jun): Pero… Eso, que Nino es mi ichiban y siempre lo será, quiero demostrárselo.
-Claire: Suena bien como concepto pero… ¿en qué consiste?
-Geno: Había pensado llevármelo esta noche a cenar, los dos solos, rollo romántico… ¡Si quiere venir, claro está! Porque a lo mejor le da la cabezonada y dice que no va conmigo a ningún sitio… y bueno… pensaba reservar una habitación en un hotel para después…Para aclararlo todo y… lo que surja. 
-Aiba: ¿Veis? ¡Las cosas como más se arreglan es follando!
-Jun: Ya, pero no contigo, pedazo de baka. Con el que tiene que arreglarse es con Nino-chan.
-Aiba: Bueno, pero lo que importa es follar en sí. 
-Elphaba: Pero… ¿tú crees que a Nino le gustará que gastes dinero?  Con lo ahorrativo que es… 
-Jun: “Ahorrativo” no, las cosas como son, “es un tacaño de mierda” y “un jodido miserable”.
-Claire: Jun-chan, no digas palabrotas, que los bebés lo oyen y das mal ejemplo.
-Jun (acercándose a la barriga de Claire): Esto… papá se ha cabreado un poco, gomen neeee. Pero vosotros no digáis palabras feas cuando nazcáis y aprendáis a hablar, ¿vale?
-Claire (acariciándole la cabeza a Jun): Eso está mejor. 
-Elphaba: ¿Y si preparas la cena en casa? Para que vea que tú tampoco quieres gastar innecesariamente…No sé, el resto podemos desaparecer por una noche… ya veremos cómo nos lo montamos. Por eso no te preocupes.
-Claire: ¿Pero a dónde coño vamos a ir? Te recuerdo que somos 4 personas, no es como que podamos meternos en casa de Amiga en la sombra un rato y dormir en un rincón. 
-Aiba: Además tampoco tiene tanto espacio… Somos muchos. Bueno, yo puedo dormir con la niña, que no me importa, y si se despierta la cuidaré, que soy un gran “chaildomaindo” y los dos nos entendemos a la perfección.
-Geno: ¿Qué eres un qué? –pregunta confusa.
-Elphaba: “Chaildomaindo”, Creo que es un personaje de Pokemon, sí mujer, ese que era de color naranja.
-Jun: ¿Y un hotel? Ya vamos muy justos para reservarlo… habrá que darse prisa o estará todo ocupado –dice empezando a preocuparse. 
-Elphaba: A ver, que no, no vamos a ir a dar el coñazo a casa de nadie, ni tampoco a un hotel. Tengo que llamar a Sho antes, pero no creo que haya problema. Se me ha ocurrido que podemos coger el Ave, plantarnos en Madrid y nos quedamos a dormir en la Moncloa, que lo tenemos allí abandonado, como no nos ha dado la gana de mudarnos de Cádiz. 
-Jun: Y mañana podemos aprovechar a hacer turismo  todo el día antes de volver.
-Geno: Es verdad, no me acordaba.
-Claire: Además yo nunca he visto la Moncloa, seguro que mola por dentro.
-Elphaba: Esta muy chulo, tiene un montón de habitaciones y todas las camas son muy cómodas…Esto…digo… que parecen cómodas –de pronto se pone roja. 
-Jun: Pero… ¿tú cuando has ido allí?
-Elphaba: Esto… pues… me ha llevado Sho alguna vez.
-Geno: ¿Cuándo desaparecías durante un día o dos y no sabíamos dónde coño estabais ni contestabais al teléfono?
-Aiba: Pues yo creía que estabais combatiendo el crimen. Como cuando salís disfrazados a la calle algunas noches pensando que estamos todos dormidos. Pero yo casi siempre os escucho, tengo oído de murciélago.
-Claire: ¿Perdona? ¿Todo eso de salir a escondidas por la noche desde cuando está ocurriendo? Porque yo no me estaba enterando de nada –pregunta asombrada.
-Geno (mosqueada): Toma, ni yo, primera noticia que tengo de ese asunto.
-Elphaba: Eso es porque estás muy ocupada encima de Jun… y Genomiya… tú estás liada discutiendo con Nino. Pero para nosotros en cambio no todo es eso, combatir el crimen es muy importante.
-Jun: Sí, ya veo como “combaten el crimen” estos dos…
-Claire: Así que tú y Sho-chan usando el palacio de la Moncloa de picadero y nosotros sin saberlo.
-Elphaba: Mujer, dicho así suena como muy feo… tampoco es eso… si es que el sitio está muy desatendido y daba pena no usarlo, aunque solo sea para ventilarlo un poco.
-Geno: ¿Para ventilar el qué? ¿Las sábanas? –pregunta a mala leche.
-Elphaba: Bueno… eso también. Pero tenéis que entenderlo, en esta casa hay mucha gente, y a veces… montáis mucho ruido, o interrumpís todo el rato y no se puede estar tranquilo para hacer…“ciertas cosas”.
-Geno: Que me vais a contar… bueno, en el caso de Nino, si no es alguien molestando ya se lía él a jugar a la Nintendo DS y se le va la pinza del asunto… No necesita mucha ayuda en esos temas. 
-Claire: Pues eso, que nos vamos y os dejamos solos hasta mañana por la tarde. Y le escondes los videojuegos, que esté a lo que tiene que estar. 


Nino entra por la puerta de la cocina con el pelo revuelto de recién levantado y los ojos medio cerrados.

-Nino: ¿Qué hay de desayuno? –Bosteza.
-Geno: Yo te preparo lo que quieras –se levanta de un bote de su silla.
-Nino (abriendo muchos los ojos): Ya no tengo hambre, gracias… me voy al bar de la esquina a desayunar. –Se pira.
-Geno: Pero Nino…
-Aiba: No lo entiendo, si dice que no tiene hambre ¿por qué se va a desayunar al bar? Eso no tiene ningún sentido. ¡Luego dirá que el tonto soy yo! Desde luego…–Exclama indignado.
-Jun (mirando su reloj hiper pijo y carísimo): Un momento, ¿Nino levantándose antes de las 12 del mediodía cuando NO tiene que trabajar? Creo que es la primera vez que mis ojos ven algo como esto.
-Elphaba: Si que tiene que estar mal de lo suyo…
-Geno (a punto de echarse a llorar): Pero que lo peor no es eso… Lo peor es que ha dicho que iba a desayunar a un bar… ¡VA A GASTARSE DINERO EN ALGO! 
-Todos (gritando a la vez muy asustados): ¡¡¡AHHHHH!!!
-Elphaba: Voy a llamar a Sho ahora mismo, parece una situación muy grave.
-Geno: Ayyy…que está peor de lo que pensaba… Si lo sé no digo nada de Koichi ni de ningún otro idol…-se pone a llorar. 
-Elphaba (hablando por teléfono): ¿Sho?
-Sho: Hai, moshi moshi. 
-Elphaba: ¿Qué lleva puesto el presidente más sexy del planeta?
-Todos: ¿EHHHHHHHHHHHHHH?
-Sho: Esto… Elphie-chan, voy a entrar a una reunión muy importante en menos de 10 minutos, no creo que sea el mejor momento para preguntarme eso, pero… un traje gris, camisa blanca y corbata color burdeos. Y debajo los calzoncillos negros que te gustan, esos que me marcan todo “el tema”.
-Elphaba: Hum… ya veo… Bueno, no lo veo, pero me gustaría verlo, desde luego.
-Sho: Y ya no digo nada más, que el ministro de agricultura me está echando unas miradas muy raras, creo que no entiende japonés, pero por si acaso. 
-Claire: ¿Pero se puedes saber de qué coño habláis? ¡Tenemos un código Eito aquí!
-Elphaba: ¿Un “código Eito”?
-Claire: Bueno, es que no sabía qué color decir para que la cosa pareciera más seria, y así pues ya quedan englobados unos cuantos colores…
-Aiba: A mí me ha gustado. 

Jun asiente con la cabeza como dando su aprobación.

-Elphaba: A lo que iba, Sho, que me lías con tu erótica del poder…
-Sho (interrumpiendo): Oye, que quien ha preguntado lo que llevaba puesto eres tú.
-Elphaba: Sí, bueno, pero calla y escucha. Mira, Nino está muy raro, ha dicho que bajaba al bar a tomarse allí el desayuno y…
-Sho: ¿QUÉ? ¿NINO GASTANDO SU PROPIO DINERO? Suspenderé la reunión, vuelvo para Cádiz. ¿A qué hora sale el próximo Ave me lo puedes mirar en internet?
-Elphaba: Que no, que no vengas, que los que vamos a Madrid somos nosotros.
-Sho: ¿EH? ¿Quiénes? ¿Y dejar a Nino solo? A ver si va a cometer una locura y entra en un supermercado a hacer la compra o algo.
-Elphaba: Pues básicamente todos menos Nino y Genomiya… vamos a darles algo de “espacio” e “intimidad” para ver si se arreglan entre ellos.
-Sho: Hum, ya veo… Pues no es mala idea pero, ¿Dónde os vais a quedar? Bueno, para ti ya sabes que siempre tengo espacio en mi cama presidencial, pero los demás…
-Elphaba: Había pensado que nos podíamos quedar todos en la Moncloa, hay habitaciones de sobra, ¿no?
-Sho: Muy bien, estás en todo. ¡Ups! –dándose cuenta de algo- Llamaré para que cambien TODAS las sábanas de las habitaciones, que la última vez tú y yo estuvimos sembrados…
-Elphaba: Huy, es verdad, ya me acuerdo… -se ríe.- Y si puedes le dices al mayordomo que le dé un repasito a la moqueta de tu despacho personal del palacio, que allí también…
-Sho: La moqueta y el sofá del salón de las recepciones…
-Elphaba: Cierto, ese sofá también…
-Claire (flipándolo en colores): Alucino. Sois un par de enfermos.
-Elphaba: Las manchas de nata salen muy mal de la tapicería.
-Jun: Anda que no “han estrenado” estos el palacete ese a base de bien. 
-Sho: ¡Y por favor, que alguien vaya a buscar a Nino al bar, antes de que abra la cartera y cometa una locura gastándose cuatro euros en un café y una tostada!
-Elphaba: Tú, Genomiya, deja de llorar y ve a buscar a tu canijo al bar.
-Geno: ¡A la orden! –Se levanta, se seca las lágrimas como puede y se va a toda prisa hacia la puerta de la calle. 
-Elphaba: Sho-chan… luego te llamo otra vez, cuando compremos los billetes del Ave.
-Sho: Vale, te dejo que la reunión empieza en seguida, oye, si puedes llamar tú al mayordomo de la Moncloa, que me viene un poco mal ahora…
-Elphaba: Tranquilo, ya lo hago yo, tú entra ahí y acaba de arreglar el país, que falta nos hace…
-Sho: Eso haré, y esta noche si eso te arreglo “lo tuyo” también…Joder, que corta rollos es el ministro de agricultura, otra vez me está mirando.
-Elphaba: A ver si no va a ser que entienda japonés, si no que le gustas…
-Sho: Hum… con razón me ponía ojitos el otro día en los plenos del congreso…
-Elphaba: Oye, que no me entere yo de que el ministro de agricultura “te lleva al huerto”.
-Sho: Que no, que no… eso como va a ser. Venga, hasta luego, ya me cuentas después en qué ha quedado la cosa con Nino. 
-Elphaba: ¡Chuuu!
-Sho: Shitsurei shimasuuu… -cuelga.

Todos miran a Elphie esperando a que diga algo. 

-Claire: Bueno, ¿entonces qué?
-Elphaba: ¡A MADRID QUE NOS VAMOS!
-Jun y Aiba: ¡BIEEEEEN MADORIDO!
-Elphaba: ¡A preparar el equipaje, venga!

Se dispersan para preparar sus cosas para el viaje improvisado. 

Geno entra en la cafetería de abajo, pero resulta que allí Nino no está, lo cual es raro, porque es la más cercana y no olvidemos que Nino, además de tacaño, es  muy vago como para ponerse a caminar mucho rato. Genomiya se va metiendo en todos los bares y cafeterías que se encuentra en las cercanías de casa…

Nino a un par de calles de allí está pidiendo comida en la barra de un bar regentado por sevillanos. 

-Nino: Torotilla de bokadiyo.
-Camarero: ¿er qué?
-Nino: Torotilla de bokadiyo, po favo. 
-Camarero: ¿Pero ezo cómo va a ze’, pisha? 
-Dueño (acercándose): Joze, ¿qué paza con er shino ette?
-Camarero: Ozú, po’ no me ha pedío una “tortilla de bocaillo”.
-Dueño: ¿Y ezo que eh lo que eh? ¡Mete un pan en la freidora o yo que zé!

Se ríen los dos, Nino les mira sin entender nada, pero se está indignando un montón.

-Nino (se come una aceituna de un platito que hay en la barra y tira el hueso contra el suelo con toda la mala leche del mundo): ¡¡Torotilla de bokadiyo, kudasai!!
-Camarero: Ay que ve’ la mala baba que tiene er jodío shino.
-Dueño: Dale, dale un bocata al mushasho, a ver si se va a “shina’” má’ y no’ e’tropisia er bar dando ho’tia’ al ehtilo “Brus li”.
-Camarero: ¡Voy Manolo, como la’ bala’! –Le corta un trozo de tortilla y se lo mete en pan. –¡EA, AQUÍ TIENE, QUE APROVESHE!
-Nino: ¡Arigatou! 
-Camarero: No, la tortilla es de papa’, vamo’, la de toa la via’.
-Nino: ¡Kohi kudasai!
-Camarero: ¿Qué lo coha? ¿Lo qué? ¿Er plato de la tortilla? –Pregunta sin entender nada.
-Nino (cada vez con menos paciencia): ¡MIRUKU KOHI, KUDASAI!
-Camarero: ¿En qué quedamo’? ¿Qué “lo mire” o que “lo coha”? –El camarero coge el plato con las dos manos y lo mira fijamente.
-Nino (desconcertado): ¡¡Dame, dame!!
-Camarero: ¡Pue’ te lo doy, tómalo, ea! –Le vuelve a dejar el plato delante.

Varios clientes del bar observan la escena con cara de cachondeo, haciendo comentarios entre ellos y riéndose por lo bajo.

-Nino (haciendo gestos con la mano como de que tiene una taza): Kohi, onegaishimasu.
-Camarero: ¿Ahora me pide’ otra cosa diferente? No me cambie’ que me lía’.
-Dueño (Acercándose otra vez): ¿Y ahora qué paza, Joze?
-Camarero: ¡No zé, que me e’tá pidiendo coza’ rara’, que me tiene la cabesa loca! Un cohi, no sé lo que es un cohi, ¿un cohin? Si ya e’tá zentao en er taburete.
-Dueño: No zé, e’ta hente ya zabe’ que zon muy de zentaze en el zuelo.

Genomiya entra por la puerta del bar y ve a Nino en la barra, camina rápidamente hacia él. 

-Genomiya: Nino, vuelve a casa por favor.
-Nino (sin mirarle a la cara): Estoy desayunando, bueno, estoy esperando a que me sirvan el café con leche que he pedido, porque no se enteran…
-Geno (dirigiéndose al camarero): Póngale un café con leche, por favor.
-Camarero: ¡Acabáramo’! ¿Ve’? con los fásil que es desir la’ coza en cri’tiano. –Se va a hacerle el café a Nino.
-Nino: Gracias por pedir el café, no me entendían –dice con voz neutra y sin mirar a Geno en ningún momento, se pone a comer el bocadillo despreocupadamente. 
-Geno: Mira Ninomi… sé que estás enfadado conmigo y todo eso, pero… quiero que vuelvas a casa y que esta noche hablemos de ello. Me gustaría que cenáramos los dos juntos.
-Nino (hablando mientras mastica): Hoy me viene mal, he pensado ir a mirar unos pisos para mudarme. Así que tendré la tarde muy ocupada.
-Geno: ¡¿Mudarte?! –Exclama asombrada.
-Nino (hablando con cierta mala leche): Sí, quiero vivir en un sitio donde la gente que vive conmigo me valore… es decir, voy a independizarme y vivir YO SOLO. –Muerde el bocadillo. 
-Geno: Ya veo…
-Nino: Será algo temporal, hasta que decida volver a Japón. Porque ya no tengo motivos para quedarme. 
Geno: ¿Ah no? –contesta con un dolor que le traspasa el corazón por haberle escuchado decir esas palabras.
-Camarero: Aquí e’tá er cafelito –lo deja en la barra.
-Geno: Perdone, ¿podría darme 2 sobres más de azúcar? Le gusta muy dulce…
-Camarero: ¡Ahora mi’mito te lo’ traigo, prenda!
-Geno: Gracias.
-Camarero: Toma, guapa. -se los da- Que digo yo que le gu’tará el café con musho asúcar, pero er jodío de dulse tiene má’ bien poco. Pa mí que e’te shico no te conviene…Zeguro que te podía’ bu’car un novio ma’ mejo’. 
-Geno: Oiga, eso es asunto mío. Y yo digo que sí me conviene estar con él. ¡Cotilla! –contesta cabreada.
-Nino (con cara de susto): ¿Nani?
-Geno: Vamos a sentarnos en aquella mesa, Ninomi. 

Genomiya agarra el café y los sobres de azúcar y los lleva hacia una mesa del fondo. 

Poco después, Nino mastica el bocadillo en silencio mientras mira a Geno echando uno tras otro los sobres de azúcar en el café y removiéndolo para dejarlo justo a su gusto.

-Geno: ¡Douzo! –le deja el café delante. 
-Nino (aún con la boca llena de tortilla): Doumo… 
-Geno: Voy a pagar esto.
-Nino: No, yo lo haré después.
-Geno: Da igual –se levanta y va hacia la barra.

Nino no deja de mirar a Genomiya muy atentamente y sin dejar de comer, que parece que el bocadillo le ha gustado. Geno paga y vuelve a la mesa. Nino aparta la mirada rápido para que ella no se dé cuenta de que no le quitaba ojo. Bebe un sorbo de café para disimular mientras ella vuelve a sentarse. Por suerte es muy buen actor.

-Nino: Arigatou…
-Geno: De nada.

Pasan un par de minutos en silencio en los que sólo se oye la charla animada de los clientes del bar, sonido de platos y tazas, y las estupideces que dicen en un programa matinal de la televisión que hay al fondo.

-Nino (costándole arrancarse a hablar): Etto… ¿qué te dijo ese camarero que consiguió que te enfadaras de esa manera?
-Geno: No importa…-contesta mirando la mesa, mientras piensa mil cosas a la vez, sobretodo qué es lo que va a hacer Nino sin ella, o peor, qué es lo que va a hacer ella si él decide marcharse a vivir solo, o si decide VOLVER A JAPÓN. Desde luego sería capaz de hacerlo, Nino es muy cabezota y tiene un punto orgulloso que podría llevarle a cometer algo como eso.
-Nino: Pero yo quiero saberlo.
-Geno: Dijo… Dijo que tú no me convienes como novio. Y que me buscara otro.
-Nino: ¿Ehh? ¿Y qué contestaste? –vuelve a bajar la mirada, aunque está muy interesado en el asunto.
-Geno: ¿Qué importa eso?
-Nino (agarrando de pronto a Genomiya de la muñeca): Dímelo, por favor, no entiendo español, sólo sé decir “torotilla de bokadiyo” "Guratis" y “eso es muy karo”. –Se da cuenta de que le está tocando y le suelta rápidamente, remueve el café nervioso con la cucharilla.-
-Geno: Bueno… yo… yo le dije que pensaba que SÍ me convienes y que era asunto mío –contesta por fin.

A Nino de pronto le da un ataque de tos del susto y se atraganta con el bocata. 

-Geno: ¿Daijoubu? –pregunta preocupada. 

Nino asiente con la cabeza una y otra vez mientras tose sin parar. Poco después se le pasa.

-Nino: ¿A qué hora dices que es la cena esa?
-Geno (asombrada): A las nueve, ¿vendrás?
-Nino (haciéndose el esquivo): Ya veremos… si me da tiempo después de ver los pisos de alquiler…
-Geno: Como quieras… ¿vas pasar ahora por casa?
-Nino: ¿Por qué? 
-Geno: Para cambiarte de ropa antes de ir a ver los pisos esos, porque… vas en pijama.
-Nino: Bueno, ¿y qué?, es un pijama bonito –contesta intentando justificarse, lo cierto es que esa mañana se fue de casa sin darse cuenta de ello, con el mosqueo que llevaba ni se enteró de que no se había cambiado. 
-Geno: Vale… Yo vuelvo a casa, espero verte esta noche. –se levanta de la mesa y se va, no sin antes echarle una última mirada a Nino, este se pone nervioso y agarra la cucharilla para remover el café, solo que… el café ya se lo había terminado un rato antes, con lo cual queda como un gilipollas removiendo la nada. 
-Nino: Espero que haga “haanbagaa” para cenar… -dice hablando consigo mismo mientras mira la taza vacía. 

---En la casa---

-Jun: Este jersey también lo llevo, y los pantalones grises entallados, y este polo que me hace un tipo tremendo, y este otro pantalón estampado, y la americana marrón vintaje y la camisa elegante de color oscuro y… -va echándolo todo en la maleta de mano que tiene abierta encima de la cama.
-Claire: ¡Jun, Jun, para! Vamos esta tarde y volvemos mañana después de comer. ¿De verdad te va a dar tiempo a ponerte tantísima ropa en 24 horas?
-Jun: Que sí, Kurara-chan. Lo que tengo que hacer es ir con la maleta todo el rato, y si entramos en algún sitio, pues me cambio y ya está. 
-Claire: Replantearé la pregunta ¿es necesario que te cambies tanto de ropa?
-Jun: No digas tonterías, claro que sí. Es la primera vez que voy a la capital, ¿y si me descubre un diseñador Español y me quiere para que desfile con sus colecciones de moda? No puedo pasearme por Madorido como si fuera un cualquiera, tengo un estatus que mantener. Pero sobre todo, tengo mucha ropa bonita, que puesta en mi cuerpo, luce mucho mejor.
-Claire: Bueno, lo último que has dicho es cierto, pero me parece innecesario que lleves 40 ropas en la maleta para un día y una noche que vamos a pasar fuera…
-Jun: Cierto, no había pensado en la noche, tendré que llevar mi mejor pijama, a fin de cuentas vamos a dormir en un palacio. Por fin un lugar adecuado a mi posición social. ¿El de seda estará bien para esta ocasión?
-Claire: Para lo que te va a durar puesto, como si no llevas nada…
-Jun (tira el pijama dentro de la maleta y se gira a mirar a Claire): ¿Ah sí? Con que hoy estás con ganas de…
-Claire: Si eres bueno, a lo mejor sí.
-Jun (acercándose a ella): Jun SIEMPRE es bueno, de hecho en todo lo que hace es muy bueno, se podría decir que es “el mejor”. –sonríe maliciosamente.
-Claire: ¿En serio? Demuéstramelo un poquito.
-Jun: Ahora mismo, claro que  sí… -quitándose la camisa. (OFF TOPIC: Fan de este gif de Matsujun)

--En otra habitación--

 Aiba mete sus cosas en una bolsa de mano y se queda mirando sus juguetes con expresión pensativa. Elphaba entra por la puerta con su bolsa ya hecha, tiene práctica en hacer viajes imprevistos y por eso es rápida haciendo equipajes. 

-Elphaba: ¿Todo listo, Aiba?
-Aiba: Eh… no logro decidirme, quiero llevar alguno de mis peluches, pero no sé cuál.
-Elphaba: ¿Para dormir con él?
-Aiba: Claro, porque todos vais a estar acompañados, y yo dormiré solo, como siempre, y encima en una casa que no conozco de nada, seguro que estoy muy triste y tengo mucho miedo.
-Elphaba: Ya verás como no, me encargaré de que te den el dormitorio más bonito, la cama es muy cómoda… eh… bueno, eso me han contado.
-Aiba: No hace falta que disimules, seguro que Sho y tú ya…
-Elphaba (tose varias veces para interrumpir): Esto… ¿el perro de peluche que tal? ¿No es tu muñeco favorito? –pregunta señalándolo. 
-Aiba: ¿Kazama-kun?
-Elphaba: Le has puesto nombre y todo. 
-Aiba: Sí, le he puesto el nombre de uno de mis mejores amigos, así cuando lo veo, me acuerdo de él. 
-Elphaba: Eso es muy bonito, Masaki-chan. 
-Aiba: Tal vez, pero desde que vine a España no me ha llamado más que una vez por teléfono… Igual para cuando vuelva a Japón se ha buscado otro mejor amigo y se ha olvidado de mí. 
-Elphaba: No hombre, eso cómo va a ser. Seguro que no te llama porque está ocupado… haciendo lo que sea que hagan los “no debutados”. 
-Aiba: ¿Obras de teatro cutres?
-Elphaba: Por ejemplo, o personajes episódicos en doramas. Llámale tú, que seguro que se pone muy contento de que le cuentes cómo te va.
-Aiba: ¿Tú crees? Pero es muy caro llamar a Japón… Me va a salir la conferencia por un pico.
-Elphaba (acerándose a él y hablándole al oído): Pues llamas desde la Moncloa, si alguien mira la factura, seguro que piensan que fue Sho el que hizo la llamada y que era una cuestión de “política internacional” importante. Pero no lo cuentes por ahí, es un secreto, ¿vale?
-Aiba: ¡No diré nada! –Sonríe más feliz que otro poco.- Llevaré a Kazama-kun a dormir conmigo. –Agarra el peluche del perro y lo mete en la bolsa. 
-Elphaba: Bien. –Le da palmaditas en la cabeza a Aiba. 
-Aiba: Elphie… ¿Si hay fantasmas en el palacio y me asusto, puedo ir a vuestra habitación y acostarme con vosotros?
-Elphaba: Claro, pero… llama antes a la puerta, a ver si nos vas a pillar en pleno “asunto de estado” y luego Sho se enfada. 
-Aiba: Vale… ¿Kazama-kun también puede dormir con nosotros? No quiero dejarle solo en la habitación con los fantasmas –dice muy preocupado. 
-Elphaba: No hay problema, el perrito de peluche también puede venir contigo, pero… Ya te digo que no hay fantasmas en la Moncloa. Los había antes, pero no eran espíritus, estaban vivitos y coleando. Pero ya se han ido, así que no te preocupes, ¿vale? 
-Aiba: ¿Y si oigo gritos o sonidos raros por la noche?
-Elphaba: ¿Gritos? Bah, seguro que es Jun, que ya sabes que es muy exagerado. 

Elphie va a comprobar si Claire y Jun han terminado de recoger todo lo necesario para el viaje. Pero cuando llega cerca de su habitación empieza a escuchar demasiado trajín dentro. Llama a la puerta.

-Elphaba: Hola… ¿todo bien por ahí? Espero que esos gemidos sean “de esfuerzo” porque Jun no es capaz de cerrar la maleta.
-Claire: Eh… sí algo así. 
-Elphaba: ¿Lo habéis metido todo? 
-Jun: Estoy en ello, si me das diez minutos yo creo que ya “termino de meterlo”…
-Elphaba: Anda que ya os vale a vosotros.  Al final perderemos el Ave. 
-Claire: Que no, en quince minutos nos tienes en la puerta de casa con la maleta en la mano. 
-Elphaba: Y a poder ser espero que con la ropa puesta también…-se va riéndose por el pasillo. 
-Jun: Nos ha pillado un poco, ¿ne?
-Claire: Anda, calla y no te entretengas que solo tenemos diez minutos.

Nino se ha pasado todo el día buscando piso con poca suerte, todo le parecía carísmo, sobretodo porque  lo que nos sea “vivir debajo de un puente” ya le resulta poco asequible. Si a eso le tenía que sumar el dinero de la comida y las facturas, ya le entraba hasta dolor de cabeza de pensarlo. Además viviendo con los demás no tenía que pagar NADA, porque Genomiya era la que se hacía cargo de pagar la parte de los dos (lo que le estaba costando a la pobre mujer quedarse sin sus preciados ahorros). 
Aun así se ha paseado por medio Cádiz con un señor de una inmobiliaria, que amablemente (y sin entender una p*ta palabra de lo que decía Nino) le ha guiado enseñándole varios pisos y apartamentos. Nino a ratos chapurreaba palabras en inglés y el hombre de la inmobiliaria le contestaba sin saber tampoco lo que le había dicho. Vamos, que al final daba igual en qué idioma hablaba el chiquillo. Por supuesto Nino aprovechó para sentarse en todos los sofás, comprobar las camas (si estaban amueblados) y si no, buscar algún sitio en el que sentarse un rato a descansar de tanto trajín, ya que no está acostumbrado a caminar mucho, al menos no si puede evitarlo. Para amortizar el día robó papel higiénico y alguna que otra cosa de las casas, por si al final acababa viviendo con unos cartones en un cajero automático, por lo menos, para tener algo de “menaje del hogar” con el que ir tirando.


A estas horas Aiba, Claire, Elphaba, y Jun ya están en Madrid, y al llegar a la Moncloa Sho salió a recibirles porque ya había acabado su reunión y estaba en casa. Se empeñó en enseñarles todos los recovecos del palacio. Las escenas cada vez son más y más absurdas, pero nadie se atreve a interrumpir a Sho en su charla interminable sobre las diferentes decoraciones y estancias del palacio.


-Sho: Este es el salón del ala oeste, como veis es un espacio diáfano con techos altos y gran sensación de amplitud… solemos celebrar pequeñas recepciones en él, alberga un aforo de unas 500 personas más o menos. La lámpara fue traída de Moscú, está hecha con cristal Ruso que es muy bueno y resistente a los cambios de temperaturas.

-En otro sitio-

-Sho: …De esta otra habitación, como os habréis dado cuenta, podemos destacar los apliques que adornan las ventanas. Fueron un regalo del embajador de Prusia durante la última década del diecinueve y son una de las pocas cosas que se conservan en la 2ª planta tras la remodelación que sufrió el edificio a mediados del siglo veinte.
-Claire: Huy ¿y ese baúl tan bonito del fondo? ¿Qué historia tiene detrás?
-Sho: ¿Aquel? –lo señala- Ninguna, ese lo compramos de oferta en el Ikea. Pasemos a una de mis estancias favoritas: mi despacho personal.
-Aiba (susurrando al oído de Elphaba): ¿Cuánto queda de visita? Me hago un poco de pis…
-Elphaba: Aguanta un poco, no creo que falte mucho para que acabe.
-Sho: Bueno, y este es el despacho presidencial, los ventanales le dan mucha luminosidad durante gran parte del día, por lo que en verano es posible trabajar aquí tan solo con la luz natural que entra por la ventanas. La mesa es de roble macizo traído de los bosques de américa del sur, tiene un estilo neoclásico puro y varias incrustaciones en hierro forjado en las patas como decoración…
-Jun (con cara de cachondeo): Bueno, ¿y cuanto pides por el pisito?
-Sho (descolocado): ¡¿QUÉ?!
-Jun: No, es que parece que trabajes en una inmobiliaria y nos lo quieras vender, por eso pregunto el precio.

Elphaba, Claire y Aiba asienten con la cabeza.

-Sho: Gomen, gomen… creo que hacer tantos reportajes para la revista “Casa Brutus” me ha afectado y me he vuelto un poco loco de la arquitectura y la decoración. ¿Os he aburrido?
-Elphaba: Que no hombre, si tú hablas muy bien, no nos aburres, solo que ha sido un poco raro todo. 
-Claire: Sí, pero ha estado bien, no sé ni qué país es Prusia, pero me ha gustado mucho.
-Sho: Es que creo que ya no existe… por cierto, ¿tenéis alguna pregunta sobre el edificio?
-Aiba: ¡YO, YO TENGO DOS!
-Sho: Adelante.
-Aiba: ¿En cuáles de las habitaciones y objetos del mobiliario que has mencionado os lo habéis montado Elphie-chan y tú? Es puro interés arquitectónico…
-Sho: ¡¡AIBA!!
-Elphie: Pues… menos encima de la lámpara de cristal Ruso, creo que en casi todos lados. 
-Aiba: Sou desu ka?
-Sho: Pero no le contestes encima –dice indignado.-En fin, ¿cuál era la otra pregunta? Espero que no sea otra guarrada.
-Aiba: ¡No! Bueno, sí, un poco. ¿Dónde está el baño? ¡Me hago mucho pipí!
-Sho: Pues mira, en esta planta hay cinco, pero el más cercano está en este mismo pasillo. Hay que torcer a la derecha en donde estaba el aparador Rococó que os enseñé antes y luego te topas de frente con el cuadro de Miró ese de los círculos amarillos, bueno, pues cuentas tres puertas a la izquierda y ese es el cuarto de baño.

De pronto Aiba se empieza a abrir la bragueta allí mismo.

-Sho: ¿QUÉ HACES, MASAKI?
-Aiba: No me he enterado de nada, no voy a saber llegar y tengo muchas ganas, creo que voy a hacer pipí en ese jarrón chino que tienes en la esquina del despacho. 
-Sho (horrorizado): ¿El jarrón de la dinastía Ming? ¡De ninguna manera! Aplazamos la visita guiada por el momento, llevo a Masaki al baño y en unos minutos vuelvo.

Se lleva a Aiba de la mano por el pasillo como si fuera un niño pequeño.  

Más tarde en el garaje…
-Sho: ¿A qué mola el coche presidencial? El motor es tecnología alemana, ¡mochiron!
-Jun (asomándose dentro): Tiene muy buena pinta, sí señor. Si hasta los asientos parecen cómodos.-Entra, se sienta y toquetea la tapicería.- ¿Cuántos caballos tiene esta maravilla?
-Sho: 322 cv de potencia y tracción trasera.
-Aiba: Sho-chaaan, tengo una pregunta –levanta la mano como si estuviera en la escuela.
-Elphie (adelantándose a los acontecimientos): Sí, dentro del coche también, Aiba. Realmente el asiento trasero es muy cómodo.
-Jun (saliendo a toda prisa con cara de asco): Joder, podíais haberme avisado antes de sentarme ahí.
-Sho: Bueno, que luego lo han limpiado… ¿Vamos a comer algo?
-Todos: ¡¡¡¡¡SÍIII!!!!
-Jun: Se me ha quitado un poco el hambre…



-En el comedor del palacio-
-Sho (sentado): Y este es James, el mayordomo jefe de la Moncloa. Y me ha traído mi postre favorito acompañado de una ensalada de frutas de temporada.
-Elphaba: ¿Podemos comer nosotros o la visita solo incluye verte a ti mientras zampas? –pregunta ya un poco quemada.
-Sho: ¡Huy, perdón! Sentaos a la mesa, ahora os traen la comida a vosotros también. Qué tonto soy.
-Elphaba: Y tanto…
-Claire: ¡Tengo antojo de sandía! Y chocolate blanco derretido por encima.
-Aiba: Nunca lo he comido, pero suena bien.

En Cádiz, Genomiya tiene preparada ya la cena, ha cocinado media tarde, y por supuesto también hizo “hambaga” que sabe que es el plato favorito de Nino. No tiene muy claro que él vaya a aparecer, pero tiene esperanzas en ello. Cuando acaba de prepararlo todo se sienta un poco en el salón mientras comprueba que no le falte nada a la mesa romántica que ha preparado. 

Llaman a la puerta.

-Geno: ¿Será Ninomi? –se levanta de un bote y se acicala el vestido antes de ir a abrir. 

Nino en la puerta con un ramo de flores en la mano le saluda mirando para otro lado.

-Nino: Hola… te he traído esto. –Le da las flores sin más. 
-Geno: Huy, gracias, no me lo esperaba –de pronto se da cuenta de que en las flores hay escrita una dedicatoria en una banda dorada, vamos, que Nino NO se ha gastado un duro, las ha debido de robar en un cementerio o algo así. 
-Nino (mirando al suelo): No hay de qué. Las “compré” de camino, vine andando desde el centro.
-Geno: ¿Andando? Eso sí que es sorprendente.
-Nino: El autobús está muy caro, no me apetecía cogerlo. Además así hago ejercicio… 
-Geno: Si lo veo no lo creo.
-Nino: Hay muchas cosas que no sabes de mí, he cambiado mucho últimamente. ¿Puedo entrar o no?
-Geno: Claro que puedes entrar, por supuesto. A fin de cuentas esta es tu casa también… o eso creo. ¿Te quieres cambiar de ropa o algo?
-Nino: En serio, ¿qué tiene de malo el pijama que tengo puesto? 
-Geno: Nada, está muy bien.
-Nino: Me iré a cambiar, pero solo porque a mí me da la gana -contesta refunfuñando. 

Se va  por el pasillo y se mete en la habitación.

-Geno (hablando en español): Qué cabezón es el tío… en fin, pondré las flores en agua. Bueno, por lo menos ha robado unas que estaban bastantes frescas. 

La cena más o menos transcurre con normalidad, Nino se pone “como el Kiko” de comida y no está demasiado por la labor de hablar mientras tiene la boca llena. Incluso evitar el contacto visual con ella. Pero en un par de momentos se le va la cabeza un poco, porque Geno se ha puesto guapísima para la ocasión y no recordaba cuando fue la última vez que la vio con un vestido tan bonito y tan arreglada. Quizá en la boda de Jun y Sho, pero de eso hace ya algún tiempo… Genomiya coquetea un poco con él mientras le sirve  vino y al pobre Kazunari se le empiezan a caer los palos del sombrajo y apenas puede mantener la compostura y seguir con su cabreo. Cada vez le está costando más fingir que no le importa y que  no quiere saber nada más de ella. 
-Nino: ¿Dónde están todos?
-Geno: Han ido a ver a Sho a Madrid, no volverán hasta mañana. 
-Nino: La comida está rica. Sobre todo la hamburguesa… -comenta sin apartar los ojos del plato.
-Geno: Me alegro, la hice porque sé que es tu comida favorita. Me divierte cocinar las cosas que sé que te gustan.
-Nino: Eh… a mí me parece mejor comer, supongo- Nino le mira de reojo disimulando.
-Geno: Últimamente no cocinas, ¿verdad?
-Nino: Tiene razón, pero eso es porque Jun siempre quiere hacerlo, se ha vuelto loco con el aceite de oliva de España y siempre quiere cocinar él. Aunque a mí no me importaría hacerlo.
-Geno (rozándole la mano disimuladamente): Es una pena, tú cocinas muy bien, siempre me gustó tu hayashi rice, te sale muy rico. -Acercándose a escasos centímetros de Nino para susurrarle al oído- Ahora que ella no me oye, te sale incluso mejor que a la riida. -Geno baja la mirada mientras sonríe de manera traviesa.
-Nino: Supongo que… podría cocinar algún día…-contesta un poco alterado.
-Geno: Si te vas… no sé cómo vas a poder hacerlo. -pone cara de pena.
-Nino: Ehhh… bueeeno, todavía no es definitivo, los pisos que he visto no me han gustado mucho. Estaban mal comunicados, los muebles eran feos y los alquileres me parecieron caros –se justifica, pero lo cierto es que no tiene ninguna gana de irse a otro sitio. –Supongo que seguiré buscando por el momento.
-Geno: Ajá… ya veo… -se le acerca con una servilleta en la mano- Tienes un poco de ketchup en la mejilla. 

Genomiya le limpia el tomate de la cara. Nino se pone nervioso, da un manotazo al plato sin querer y se le caen los palillos y parte de la comida al suelo. Se agacha para recogerlos, Ella se agacha junto a él para ayudarle a arreglar el estropicio que ha montado. Kazunari está bastante doki-doki, mira a Geno fijamente a la cara ¡POR FIN!

-Nino: Etto… ¿qué hay de postre? -pregunta para salir al paso.
-Geno: Hay tarta de chocolate, y he hecho flan de matcha. ¿Qué quieres?
-Nino: ¿Qué tal esto? –se acerca a ella y le planta un morreo.
-Geno: Mucho más dulce que la tarta y el flan juntos, eso desde luego. –Esta vez es ella la que se acerca a besarle. 

La cosa se calienta un poco, Nino se agarra sin querer al mantel y tira de él, se cae parte de la vajilla y las copas al suelo con gran estruendo.

-Nino: Ups…gomen, ne.
-Geno: Buena la has liado, creo que se han roto varios platos. Jun se va a poner hecho una fiera cuando se entere.
-Nino: No pasa nada, ya compraré más, si tengo que sacar “a pasear”* la tarjeta de crédito por una vez, la saco. 
-Geno: ¡Sí que has cambiado, Kazu-chan! –exclama sorprendida mientras le desabrocha la camisa.
-Nino (sonriendo con aire de superioridad): Sí, bueno… ¿por dónde íbamos?
-Geno: Por el postre, Nino, íbamos por el postre.
-Nino: Ya decía yo que me había quedado con hambre –añade de manera maliciosa, y le pega un mordisquito a Genomiya en el cuello.
-Geno: A mí me pasa exactamente lo mismo –afirma.

--Esa noche, en la Moncloa--
-Sho (entrado al cuarto mientras se afloja un poco la corbata): Vamos, que ya se han metido todos en sus habitaciones.
-Elphaba: “¿Vamos?” A dónde.
-Sho: Te tengo una sorpresa, es algo que he hecho traer el otro día.
-Elphaba: Me tienes intrigada.
-Sho: Venga vamos, y no hagas ruido –le da la mano y salen los dos a furtivamente por el pasillo a oscuras y casi caminando de puntillas.
-Elphaba: ¿Está lejos?
-Sho: Vamos a la primera planta, cuidado al bajar las escaleras, no te vayas a caer rodando.
-Elphaba: Lo intentaré, lo último que quiero es acabar pareciendo un musical de Koichi Domoto, gracias.

Abriendo la puerta de una pequeña habitación que ese día no les enseñó en la “visita guiada”.

-Sho: ¿Qué te parece?
-Elphaba: Huy, aquí no nos has traído hoy.
-Sho: Es que era una sorpresa, esta parte de la visita es para ti exclusivamente.
-Elphaba: Eso es porque yo soy VIP, ¿verdad?
-Sho: Por supuesto, para eso eres “la primera dama”.
-Elphaba: ¿Y el piano?
-Sho: Lo he comprado la semana pasada y lo he hecho traer.
-Elphaba: ¿Y ahora me vas a dar una serenata? –le da un beso.
-Sho: Bueno… lo cierto es que lo que tenía en mente, era más bien el numerito del “pianista hentai.”
-Elphaba: Eso también me gusta. Pero voy a ser buena, te dejo empezar a tocar con la ropa puesta. Luego ya iré quitándotela yo si eso.

Al rato Sho ya tiene menos ropa que espinete, e intenta concentrarse en tocar mientras Elphaba le mete mano descaradamente. A ratos se le va alguna nota y todo.
-Sho: Estoy más nervioso ahora que en mitad de un concierto…-se ríe. 
-Elphaba: ¿Y cuándo te cuelgan a varios metros con cuerdas para cantar?
-Sho: Vale no, en ese caso estoy más alterado de lo que estoy ahora. 
-Elphaba: Pues tranquilo, que no pasa nada.
-Sho: Me da vergüenza que nos escuchen y nos descubran.
-Elphaba: Tampoco estás cantando tan alto, no te preocupes.

Aiba se levanta y se dirige al despacho de Sho, quiere llamar a su amigo Kazama por el teléfono para ponerse un poco al día. Lleva su peluche debajo del brazo porque le da un poco de miedo ir por los largos pasillos sin luz. Antes de bajar siquiera las escaleras, escucha el piano con notas desafinadas y una voz lejana cantando, se asusta pensando que hay un fantasma rococó cantante en el palacio, posiblemente habrá venido “dentro” de algún mueble reviejo de los que decoran la casa. ¡UN MUEBLE MALDITO! Sale corriendo hacia la habitación de Sho y Elphaba, toca a la puerta un par de veces, pero está tan atemorizado que entra sin que le contesten. Abre la puerta y enciende la luz rápidamente, cierra detrás de él muy asustado, se resbala con sus propios calcetines y se cae cómicamente todo espatarrado en el suelo de la habitación. 

-Aiba: ¡Itai! ¡Sho-chan, lo he oído! ¡Hay un espíritu en la casa, canta muy mal unas canciones de west side story! Tengo mucho miedo –se levanta del suelo y recoge su perro de peluche. ¿Lo habéis oído?

De pronto ve que no hay nadie en la habitación, pero es tan tonto que en vez de pensar que el “fantasma” puedan ser ellos, llega a una conclusión muy estúpida.

-Aiba: Mierda, he llegado tarde, “el fantasma cantante” les ha secuestrado. Tendré que olvidar el miedo y salir a rescatarles -mira el peluche fijamente- Kazama-kun, tú serás mi fiel compañero de aventuras, tienes que ayudarme, ¿ne? ¡VAMOS! 

CONTINUARÁ...

*Es ficción, una licencia poética. ¿Nino gastando dinero por propia voluntad? ¡¡ANDA YA!! :-P